La serie “Californication”, en la cadena Cuatro

De entre las series que eligen los de la cadena Cuatro para difundirlas en España, Californication también se inscribe en la corriente de producciones “gamberras” en las que los personajes hacen uso de las drogas sin que su salud se vea perjudicada por ello. Tres capítulos de esta serie han llamado nuestra atención:

En el epiosodio emitido por Cuatro a las doce y cuarto de la noche del 12 al 13 de junio de 2008, el guapo escritor cuarentón, divorciado y padre de una adolescente, ingiere varias grageas en el cuarto de baño de su ex esposa. Más tarde, se cruza con una amiga que le propone: “¿Quieres colocarte un poco?”, y a continuación comparten un cigarrillo de hierba entre gestos de placer; al final terminan mareados y vomitando en una escena que intenta ser cómica.

En el capítulo transmitido por Cuatro el 26 de junio de 2008, sobre las doce y media de la noche, un tipo aspira cocaína mientras el escritor protagonista entra para rescatar a su amiga, que está encerrada en el baño. Entonces el escritor se acerca a la bandeja en la que está la droga, impregna la punta de un cigarrillo en la cocaína, lo enciende, le da una calada y comenta: “Esto está bueno”. Después se emborracha con su ex mujer, y al final otra amiga lo invita de nuevo a colocarse. (A continuación, Cuatro emite tres episodios de Weeds.)

En la emisión de la noche del jueves 3 al viernes 4 de julio de 2008, a las doce y cuarto, el escritor, en compañía de una prostituta, se mete coca delante de la cámara y no le pasa nada.

En julio de 2008, Cuatro emitió grupos de varios episodios de Californication y de Weeds las noches de los jueves a los viernes.

Queda clara la intención subyacente.

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En la tele, la gente fuma y no pasa nada

A continuación describimos una pequeña muestra de la falta de escrúpulos de los programadores de las cadenas españolas de televisión:

1) El miércoles 10 de noviembre de 2004, Canal Plus emitió, a las 22.00 horas, la película El jardín de la alegría (Saving Grace), de Nigel Cole (Reino Unido, 2001). Una viuda al borde de la ruina descubre que su jardinero fuma marihuana. Con ayuda de este decide cultivarla en su propio invernadero para venderla. Luego ella le pide que la deje probarla, se van a la orilla del mar y comparten un canuto entre risas, pero al rato ella acaba mareada. Sin embargo, el jardinero fuma porros a lo largo de la cinta y a él no le pasa nada. La señora le pide a un traficante que le compre la mercancía. “Hierba, canuto… Llámelo como quiera, pero yo creo que es la puerta de la sabiduría”. Cuando el camello prueba el porro, abre los ojos y, mientras suena la música, exclama: “¡Dios!”. Más tarde, el policía del pueblo huele unas hojas de la cosecha y señala que son de buena calidad. Al final las señoras mayores del pueblo aparecen bailando y riendo bajo los efectos de la droga junto con el policía. La viuda termina siendo la heroína del pueblo. Un médico declara en la tele que es extraño que el alcohol sea legal y la marihuana no.
Aunque codificada, es probablemente una de las películas que más veces se ha repetido en Canal Plus: hasta nueve emisiones entre noviembre de 2004 y marzo de 2005. La cadena Cuatro la emitió en horario infantil y en abierto el domingo 24 de agosto de 2008, a las 17.45 horas.

2) La serie norteamericana Weeds (palabra que significa “marihuana”) trata de las aventuras de Nancy, una atractiva viuda, madre de dos niños, que para mantener un elevado nivel de vida vende marihuana a los vecinos de la urbanización de clase media-alta en la que vive, todos ellos padres cuarentones de los amigos de sus hijos o incluso profesores de estos. En esta serie se da a entender que todo el mundo fuma y que a nadie le ocurre nada malo por ello. La protagonista no consume, pero trafica, y al principio dice ser contraria a que los menores consuman. A lo largo de la serie se dan consejos sobre cómo cultivar la marihuana en casa, cómo montar negocios que sirven de tapadera al trapicheo, cómo utilizar los móviles para no ser descubiertos… La protagonista visita un grow shop y la cámara recorre todos los productos derivados del cannabis que allí se exponen. Hay consumidores que se hacen pasar por enfermos de depresión para que los médicos les receten marihuana medicinal. Nancy también prepara dulces y palomitas con hierba. El cuñado de la viuda protagonista, que continuamente aparece dándole al canuto, sorprende a su sobrino de 16 años y a su novia fumando hierba en pipa. Les retira la pipa, la enciende, le da una calada y se la devuelve. Al cuñado lo detiene un policía por posesión de droga y la abogada, que también consume, les explica con detalle a Nancy y a su cuñado la situación legal de los consumidores y traficantes de hierba: el cuñado no irá a la cárcel, sólo pagará una multa y tendrá que asistir a un curso de reeducación. El cuñado se enrolla con la psicóloga del curso de rehabilitación, quien le confiesa que sólo tiene orgasmos cuando está colocada, y hacen juntos el amor mientras se fuman un canuto. La criada descubre que guarda las bolsas de hierba en las almohadas y chantajea a Nancy pidiéndole un aumento de sueldo. En otro episodio, Nancy enseña a traficar al joven estudiante de derecho que le da clases particulares a su hijo, y así va contratando a más jóvenes que trabajan para ella trapicheando en la universidad.

Esta producción ha recibido varios premios en EE.UU., donde se emite en la televisión por cable. En España la prensa se hizo eco del estreno el 18 de septiembre de 2006 a las 22.50 horas en Canal Plus, sólo para abonados. Pero en febrero de 2007 ya se empezó a anunciar su emisión en Cuatro, cadena que por fin estrenó Weeds en abierto el viernes 15 de junio de 2007, a las 21.55 horas. A las tres semanas pasaron a emitirla más tarde, entre la una y las dos de la madrugada del sábado al domingo. A partir de junio de 2008, Cuatro volvió a emitir nuevos episodios la noche del jueves al viernes, sobre la una de la madrugada, y desde el 1 de septiembre de 2008, Cuatro repite todos los episodios, primero la noche de los lunes y luego la de los miércoles.

3) La serie Aquí no hay quien viva, de Antena 3, fue sin duda una de las series españolas con más éxito de audiencia, pero a medida que pasaron los años también fue cayendo en el chiste fácil y en la desinformación. En un episodio de los inicios de la serie, un buen número de mendigos hacen cola en el portal del edificio para subir a casa de Vicenta, que les va a dar de comer. Emilio, el portero, le quita a uno de ellos un canuto, lo mira y se lo guarda. En otro capítulo, se celebra una fiesta en la que están invitados los componentes del grupo musical Café Quijano. Uno de ellos dice: “Preferimos irnos a fumarnos un porro”. Más adelante, la niñera contratada por Mauri se prepara un porro delante de la cámara. Pero el personaje más llamativo es Isabel, alias “la Yerbas”, madre de dos hijos. A lo largo de la serie se hacen alusiones más o menos explícitas a su afición a la marihuana, con el fin de hacer reír. Así, una señora mayor que registra en el armario de su cuarto de baño encuentra una bolsa llena de droga (ella se pregunta qué será, pero los espectadores sí lo saben). Isabel se lo recomienda a Juan, el presidente de la comunidad: “Si quieres relajarte, ya sabes”, y hace el gesto de fumar llevándose dos dedos a la boca. Paloma, la esposa de Juan y rival de Isabel, dice de ella despectivamente: “Esa señora fuma cosas raras”. Más tarde, cuando Paloma entra en coma e Isabel se va a vivir con Juan, la madre de Paloma encuentra en la cocina un bote lleno de hierba y comenta: “Esto huele a porro”. Tanto Paloma como su madre son mujeres conservadoras e insoportables. Juan Cuesta, el presidente, lanzó una vez un sermón a los más jóvenes diciéndoles que no se debe consumir drogas, pero lo hizo en un tono ridículo y que hacía reír. Más adelante, Juan visitó por sorpresa a su hija y pilló a sus compañeros de piso fumando canutos; Juan se mareó con el humo, con lo que se buscaba provocar la risa a los telespectadores. Los hijos de Isabel tampoco se quedan atrás. Uno de ellos le dice a su padre: “Papá, me voy al parque a drogarme”. Como el padre no le echa cuenta, el joven se queja de que no le hace caso. En una fiesta, los dos hijos de Isabel esconden sus dosis rápidamente en los bolsillos cuando ven entrar a su padre. Y si al principio Isabel aparecía de vez en cuando fumando hierba a través de un tubo que salía de una especie de jarrón al que ella llamaba “la pipa”, en las últimas temporadas se la veía aspirando de la pipa en casi todos los episodios, además de en los títulos de crédito, y ella se lo ofrecía a los demás: “Vamos a fumarnos la pipa de la paz”. En la emisión del 16 de marzo de 2005, Isabel, agobiada, comenta: “Me voy a esnifar pegamento a la papelería”. La serie llegó todavía más lejos en el episodio “Érase un cultivo”, emitido por Antena 3 el miércoles 16 de noviembre de 2005 a las 21.45 horas, en el que las ancianas del segundo piso se lían un porro y se lo fuman con el padre del portero porque “la Yerbas” les ha recomendado que fumen un poquito antes de acostarse. Doña Concha, la más conservadora de las tres, les reprocha su actitud. El único efecto indeseable que se muestra es que Vicenta se queda atontada y con la mirada perdida durante un tiempo (“Ay, qué mala estoy. Debe de ser el mono…”). Con el pretexto de que se utiliza en el tratamiento de ciertas enfermedades, montan un cultivo de marihuana en la portería y la venden en bolsitas a los jubilados para que la tomen en infusión (“infusiones terapéuticas para ancianos”). Por último, en el capítulo del miércoles 21 de diciembre de 2005, “la Yerbas” está aspirando a través de la pipa, y “la pija”, llevándose dos dedos a la boca varias veces, comenta: “Es que ha fumado”. Más tarde, en la comisaría, Emilio el portero y su padre comen gambas junto a los policías. Uno de los agentes propone: “Como postre podemos fumarnos un porro. A esta gente (lo dice por los otros presos) les hemos quitado la marihuana”. Antena 3 repuso la serie en 2007, por las tardes, y la cadena no tuvo ningún reparo en emitir el episodio “Érase un cultivo” el 15 de marzo de 2007 a las 16 horas.

4) Aquí no hay quien viva terminó bruscamente cuando la cadena rival Telecinco se hizo con la productora, y la serie se transformó en La que se avecina, que heredó a buena parte del equipo original y trasladó la acción a un bloque de pisos de lujo.
En el episodio del 10 de junio de 2007 (Telecinco, sobre las 22.30 horas), el concejal toma antidepresivos y su suegra los reparte entre los vecinos para que sean más felices, y más tarde empieza a cobrarles por las pastillas que ha conseguido robando las recetas al médico (“He hecho feliz a toda la comunidad”). La esposa del concejal, hija de la anciana, le quita la mercancía y los vecinos la persiguen alocados hasta arrebatársela. La misma esposa del concejal termina tomándose una. El hijo adolescente dice: “Algo bueno tendrán esas pastillas”. Todos los vecinos terminan llevándose bien y haciendo las paces bajo los efectos de los medicamentos, y los conserjes, presenciando tanta felicidad, también toman las píldoras, y su rostro expresa placer cuando las ingieren. El niño dice: “Hala, a flipar todo el mundo”.
En el capítulo titulado “Un robo, un bolso y una cooperativa del cannabis”, del domingo 3 de agosto de 2008, a las 23.30 horas, los guionistas de La que se avecina retomaron el mismo argumento de la serie anterior. Los vecinos descubren que Lola cultiva marihuana en el trastero porque los focos que utiliza hacen que se incremente el gasto comunitario en luz. El marido la interroga y Lola confiesa que ella no fuma hierba y que sólo la produce, alegando que hay médicos que la recetan para aliviar la ansiedad. Ella dice que no es narcotraficante, sino aficionada a la agricultura, que así gana mucho dinero y que no piensa destruir el cultivo. “El cannabis previene el glaucoma y retrasa los síntomas del Alzheimer, está demostrado científicamente”. Cuando los vecinos se lían a discutir sobre el destino del cultivo, el marido de Lola propone: “¿Y si nos fumamos todos un porrito de la paz?”. Entonces otros vecinos deciden sumarse al cultivo del cannabis y le piden asesoramiento al jardinero, que es ex presidiario. Los personajes más intolerantes e insoportables, el presidente y su esposa, ceden a cambio de cobrarles a los demás una comisión, y al final entre todos montan una cooperativa del cannabis. Entonces se suceden las escenas en las que se describen las distintas fases del cultivo hasta que la marihuana se reparte en bolsitas. El vecino concejal propone que las bolsitas lleven una etiqueta con los efectos perjudiciales del cannabis, y la única advertencia que ponen es que “el cannabis coloca” (“¡Pero si los consumidores ya lo saben!”, replica el jardinero). Cuando los vecinos salen a la calle a vender la marihuana, entran en conflicto con otros camellos, y tras una serie de altercados, la policía interviene, detiene a los narcotraficantes contrarios y confisca la droga (se da a entender que los agentes se van a quedar con la mercancía).

Una manipulación despiadada.

Estas series y películas tienen varios puntos en común: en ellas se presenta el tráfico de drogas como una salida legítima para aquellos que pasan penalidades económicas; se exhibe el consumo de porros como algo inocuo y divertido, que el que no lo prueba no sabe lo que se está perdiendo, un hábito que sólo censuran las personas retrógradas e intolerantes; al mismo tiempo, se ocultan los efectos perniciosos que esta droga tiene para la salud mental de sus consumidores, de modo que a veces sólo se cita el riesgo de quedarse enganchado; en España estos programas se pueden emitir tranquilamente en horario infantil, y aunque los pasen de madrugada, transmiten ideas falsas a los telespectadores adolescentes y adultos.

Pero la realidad del hachís y la marihuana, derivados del canabis, es muy distinta:

– Estas drogas alteran el funcionamiento normal del cerebro provocando pérdidas de memoria y dificultad para la concentración y el aprendizaje, por lo que no es de extrañar que muchos de los jóvenes que tienen malos resultados académicos sean consumidores de hachís. España es uno de los países desarrollados con mayor tasa de fracaso escolar.

– El cannabis es la causa de muchos accidentes de tráfico, solo o en combinación con el alcohol, y así lo acreditan estudios científicos realizados en otros países, pero en España ni se dan a conocer estos estudios ni se menciona la presencia de esta droga en el organismo de los conductores accidentados; es más, las campañas de prevención de accidentes se centran exclusivamente en el alcohol.

– El cannabis también afecta al aparato reproductor, debilita las defensas del organismo, causa problemas respiratorios y circulatorios y, aunque no provoca tantas muertes como el tabaco, es más cancerígeno que el tabaco.

– El aumento de la cantidad de THC en esta planta, debido a las manipulaciones genéticas y al cultivo en interior, hace que su consumo sea cada vez más peligroso al comportar un mayor deterioro de la salud mental. El cannabis puede producir alucinaciones, crisis de ansiedad, estados de pánico y comportamientos violentos. Los casos de esquizofrenia relacionados con el consumo frecuente de cannabis están aumentando.

Y estos datos apenas aparecen en los medios de comunicación. Sólo se mencionan de vez en cuando, sobre todo en la prensa escrita, que llega a muy poca gente. Los medios audiovisuales ya hemos visto a qué se dedican. Dentro de la Unión Europea, España está, por desgracia, a la cabeza de los países que más cocaína y cannabis consumen, y esto está a la vista de todos: miles de niños y de jóvenes se drogan a diario en las calles de nuestras ciudades, las drogas circulan en los colegios e institutos, en las fiestas, en los bares, y nadie hace nada por evitarlo. Las cadenas de televisión están implicadas activamente en que la percepción del riesgo baje en los niños y también en los adultos, muchos de ellos padres irresponsables y, por qué no decirlo, colaboracionistas.