Una serie emitida por Televisión Española

La serie norteamericana A dos metros bajo tierra (Six feet under), emitida por la segunda cadena de Televisión Española los sábados de 2005 y de 2006 a las diez de la noche, es sin lugar a dudas la que más apología ha hecho de la marihuana y de otras drogas: a ellas recurren con regularidad los miembros de la familia propietaria de una funeraria, histéricos que discuten a voces por cualquier nimiedad. Hacia el final del capítulo emitido el sábado 8 de octubre de 2005, el mayor de los hermanos está en una fiesta con unos amigos y fuma a través de un vaporizador; discute con su novia y más tarde le pide perdón por su agresividad, justificándola porque estaba “colocado”. En la emisión del sábado 15 de octubre de 2005, una mujer adicta a un medicamento tranquilizante es atendida en pleno mono por su hermana y una amiga, dos señoras mayores que empiezan a consumirlo también; las dos señoras se olvidan de la enferma, que se ha quedado dando gritos atada a la cama, y se emborrachan juntas en el jardín de la casa. En el episodio del sábado 12 de noviembre de 2005, uno de los protagonistas le sugiere al otro: “Coloquémonos”, y se fuman un canuto, hábito se ve como algo normal e inofensivo; más tarde, otro personaje comenta que él también se ha fumado otro. En la entrega del sábado 19 de noviembre de 2005, más de lo mismo: “Estamos fumando marihuana para el cáncer de mi marido. Es fantástica”. La señora, que es psicóloga y va bien vestida, pasa el porro a su interlocutor; entonces el amigo de este entra y le acusa: “Estás fumando hierba”, a lo que el otro responde: “¿Quieres una calada?”. El sábado 10 de diciembre de 2005, vemos cómo la hermana menor de la familia, estudiante de Bellas Artes, asiste a una fiesta, y nada más entrar, aspira humo a través de un tubo para colocarse. “Ya estoy mejor”, afirma, mientras los chicos del fondo fuman porros. En otra escena, la ex novia del hermano mayor charla con su nuevo amante, quien le pide su opinión sobre la posibilidad de fumar marihuana para mejorar sus relaciones sexuales, y ella confiesa: “No, ya he fumado demasiada hierba”. En el angustioso capítulo del sábado 17 de diciembre de 2005, un toxicómano secuestra a uno de los protagonistas y le obliga a fumar crack; se muestra con detalle cómo lo aspiran utilizando un tubo y papel de plata, y el único efecto desagradable es que al secuestrado se le descompone el vientre. Pero este suceso no provoca en los protagonistas ningún rechazo hacia las drogas, que normalmente no les causan daño alguno; ellos son gente integrada en la sociedad, y el espectador se lleva la impresión de que se está perdiendo algo si no fuma marihuana, que prácticamente se fuma en todos los episodios. Así, el amigo invita al protagonista: “¿Un canuto?”, y el otro acepta: “Sí, claro”; más tarde, al despedirse: “Te dejo un porrito, te vendrá bien” (sábado 7 de enero de 2006). Brenda, psicóloga, tiene problemas de pareja y va a casa de un amigo a fumar a través de una pipa de agua. “Vengo por material. ¿Qué me recomiendas?” “Galletas, hierba fresca que no huele mucho…” Más tarde, la hermana menor de la familia entra en su cuarto y lo primero que hace es encender una pipa: por la cara de placer que pone cuando aspira podemos deducir lo que ha fumado. Entonces descubre que su amigo está tirado en el suelo junto a la cama. “Creo que ayer me pasé con la ketamina”. Ella sigue fumando y le confiesa: “Soy mucho más feliz cuando estoy colocada” (sábado 14 de enero de 2006). La chica vuelve a fumar con pipa en el capítulo siguiente (sábado 21 de enero de 2006), y además una amiga le regala una bolsita de cocaína por su cumpleaños. En 2007, La 2 pasó a emitir A dos metros bajo tierra a altas horas de la noche: en el episodio del 2 de mayo, a las doce y media, Brenda fuma un canuto y bebe mientras narra sus problemas; en el de la madrugada del 16 al 17 de julio, la hermana menor, tras hacer el amor, enciende el extremo de un tubo por el que aspira el humo de la hierba; le pasa a su amigo el artilugio y él también le da una calada. “¿A que está buena?”

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En España, las cadenas de televisión públicas tienen carta blanca para hacer apología de las drogas

Tras abogar por la legalización de las drogas para que puedan usarse como fuente de conocimiento, el presentador, un “intelectual de referencia”, charla con un escritor y un músico amigos suyos, “dos conciencias lúcidas”, sobre sus años mozos.—¿Tú viajaste bien o viajaste con dificultad?

—Hice un par de viajecitos, he curioseado con muchas cosas… Las farmacias dispensaban anfetaminas, ahora todo el mundo toma centroaminas antes de los exámenes.

—Los hippies buscábamos estados alternativos de conciencia… Con el LSD estabas en otro estado de percepción… Para mí fue interesantísimo, hubo momentos de horror pero otros que me sirvieron para comprender la realidad… No se lo recomiendo a nadie… Si Aldous Huxley lo hizo y se quedó bien, yo también… Gracias a las drogas se comprende mejor la muerte.

—No hay un solo veneno que sea inútil.

—Las drogas son neutras, están ahí, lo grave es la adicción.

—Ahora los jóvenes tienen más poder adquisitivo… La prohibición ha estimulado el tráfico. Lo que en las farmacias costaba x, ahora en la calle cuesta x partido por dos. Aunque estamos de acuerdo en que ciertas cosas hay que prohibirlas… Pero las prohibiciones crean un mercado negro. La prohibición es un experimento moral. Llevamos casi 100 años de prohibición, pero cada vez hay más usuarios y no hay tantas sobredosis como hace 20 años. Las muertes han descendido, los jóvenes de hoy no mueren tanto como sería de prever. Los yonquis han dejado la aguja, la heroína no ha bajado, ha cambiado la pauta de consumo.

Acto seguido, un cantante interpreta la canción Yonqui de ti, gracias por existir. Después se incorporan a la tertulia un jurista y el médico responsable del programa de mantenimiento con heroína de la Junta de Andalucía.

—Los que abusan de las drogas presentan un problema sanitario, no de derecho penal. Debería ser posible que los adultos tuvieran acceso a las drogas de manera normalizada.
—Utilizamos la heroína como alternativa para pacientes que han fracasado con la metadona. Primero se hizo en Suiza, después lo llevamos a cabo nosotros en Granada y ahora lo están haciendo en Alemania y en Canadá. Con la heroína mejoran más que con la metadona, ya no delinquen y vuelven con sus familias. Los hemos tratado bien, como a un paciente más, en un hospital bien acondicionado.
—En la metadona no encuentran la euforia que encuentran en la heroína.
—Hay gente a la que le va bien con la metadona.
—Goya usó el láudano, que se extrae del opio, para pintar, y pintó magníficamente. Goethe, quien también iba a la botica a drogarse, hoy sería un drogodependiente.
—Hay que avanzar en la política de reducción de daños. La metadona ha permitido a mucha gente salir del pozo, pero la heroína es más eficaz para otros pacientes.
—Estamos hablando de mantenimiento en las drogas. En la jurisprudencia norteamericana esto era un escándalo, al consumidor había que sacarlo.
—Nuestro Tribunal Supremo está pidiendo que se rebajen las penas para los pequeños traficantes de drogas, porque son desmesuradas. El 40 % de los delitos en España tienen que ver con el tráfico de drogas… Las drogas no van a desaparecer de la sociedad, tenemos que convivir con ellas. Están presentes en nuestras sociedades porque producen bienestar. Hay que diferenciar entre el uso y el abuso de las drogas…. La que produce más dependencia en nuestro país es el alcohol. Pero de 40 millones de habitantes, sólo hay 800.000 alcohólicos, luego la sociedad española sabe cómo consumir el alcohol. Hay que desarrollar pautas de consumo responsables.
—El problema es la adicción, no la sustancia.

A continuación, dos músicos son entrevistados tras cantar Amapola, lindísima amapola.

—Ahora la gente joven consume demasiadas drogas. Me alegro de que no haya la misma mortalidad que había en mis tiempos. Vuestra generación, por fortuna, no se muere tanto. Tengo siete hijos que están en edad, y no se me ha muerto ninguno.
—Las clínicas están llenas de pastilleros.
—La gente lo mezcla todo.
—Me pregunto si la gente toma drogas por infelicidad.
—Hay de todo, las toman por infelicidad, por inseguridad, por experimentar…
—No hemos mencionado el aburrimiento… Una de las razones es hacer comunidad con otros… La progresiva desaparición del espacio externo debida a la superpoblación implica que tengamos que ampliar el espacio interno, y para eso están las drogas, esa es su función. El hecho de que las consuma la juventud es nuevo, y el hecho de que la juventud tenga tanto poder adquisitivo también es nuevo.
—Hay personas que dejan de fumar porros porque ya no les relajan, sino que les causan situaciones problemáticas.
—Tomar drogas es parecido a conducir un coche o pilotar un avión: hay que hacer un aprendizaje.
—La gente no sabe cuáles son los efectos, sabe que hay muchos tipos de drogas, pero no conoce sus efectos.
—Pero si las legalizas también las entregas al sistema… Las drogas son algo muy personal, quien las toma sus razones tendrá.
—Lo preocupante es que cada vez empiezan a consumir antes… La prohibición creó un mercado negro que ha diversificado los productos y los ha puesto a disposición de los más jóvenes.
—Una pastilla es más barata que una copa.
—Al llegar el euro, todo ha subido de precio menos las drogas. La actitud alarmista ante las drogas está basada en que cuanto más se hable mal de ellas y más se ilegalicen, mejor, y ha pasado lo contrario.
—Yo creo que la gente siempre se ha drogado y siempre se va a drogar.
—A pesar de la represión policial, lo único que se ha conseguido es que hayan bajado de precio. La guerra contra las drogas, que ha durado 80 años, ha terminado. Ahora tenemos que adaptarnos a una nueva situación… Toda prevención destinada a nuestros hijos será ineficaz si no está prevista para el uso en lugar de estarlo para la abstinencia.

Bueno, pues esto es lo que hay. En esta emisión del programa “Carta blanca”, producida por la segunda cadena de Televisión Española, La 2, y que tuvo lugar el jueves 12 de octubre de 2006, a las 23.30 horas, no se dio la voz a nadie que pudiera discrepar del punto de vista del presentador; se repitió que los únicos riesgos que comporta el consumo de estupefacientes son la adicción y la sobredosis, y no se hizo referencia ni a los trastornos mentales, ni a los comportamientos violentos, ni a los suicidios, ni a los accidentes de tráfico; se culpó del alto consumo de drogas por parte de los jóvenes a la prohibición (cuando según las encuestas son pocos los que lo hacen por el gusto de lo prohibido); se ocultó que la legalización ya ha fracasado en varios países, y no se habló para nada de la responsabilidad de aquellos que no han parado de hacer apología de las drogas durante décadas. El presentador en cuestión fue a su vez entrevistado en el programa “Ratones coloraos”, emitido el miércoles 16 de enero de 2008 a las 22 horas en Telemadrid, y probablemente también en las demás cadenas autonómicas en distintas fechas. Allí calificó como una salvajada el que en un Estado moderno se pueda exigir a los conductores que permitan que se les saque sangre cuando van conduciendo, y afirmó que “la cocaína, la anfetamina o el café son convenientes para la conducción de maquinaria; en cambio, las pastillas para dormir perturban la capacidad de conducción”. Al final, el periodista le preguntó: “¿Es bueno probarlo todo antes de hablar?”

Para nuestra desgracia, una buena parte del dinero proveniente de los impuestos que pagamos los ciudadanos está destinada a la financiación de Radio Televisión Española y de las cadenas regionales de las distintas comunidades autónomas. Estos medios de comunicación llevan muchos años despilfarrando nuestros recursos, y sabido es que no potencian ni la educación ni la democracia, y que sus informativos ocultan los casos de corrupción de las administraciones de las que dependen. Lo que no es muy conocido es el hecho de que, por mucho que en los anuncios de la FAD nos repitan la frasecita “con la colaboración de Televisión Española”, y por mucho que últimamente en algunos de sus reportajes se mencionen por encima los problemas que acarrea la drogadicción para la salud mental, los canales públicos han contribuido a difundir la idea de que existe un consumo responsable de las drogas, de que se nos ha metido un miedo injustificado y de que no ocurre nada por usarlas de vez en cuando. No se han esforzado por divulgar las distintas maneras en que los ciudadanos pueden intentar controlar las decisiones de los políticos y luchar contra la corrupción, no. Ellos están al servicio de quienes desean vernos a todos bien narcotizados.