Una oleada de mensajes apologéticos en la cadena Cuatro

El sábado 22 de enero de 2011, a las 21.30 horas, la cadena de televisión del grupo Intereconomía emitió un reportaje sobre la violación de la ley antitabaco en varias universidades españolas, principalmente en la Universidad Complutense de Madrid. Frente a la rigidez con la que se prohíbe fumar en los bares y en otros establecimientos, quedó patente la permisividad que reina dentro de las facultades, donde tanto profesores como alumnos fuman con total libertad (y los últimos, no sólo tabaco). Además, se denunció el deterioro que sufren numerosas instalaciones universitarias debido al vandalismo y a las celebraciones de botellones, gracias a la falta de vigilancia establecida. Pero no pasa nada: para contrarrestar esa actitud tan conservadora de la cadena del torito, muchos otros canales de televisión arriman el hombro para contribuir a que el consumo de drogas se llegue a considerar como algo normal por parte de un sector creciente de la población.

Pongamos como ejemplo el programa “Ola, ola”, de la cadena Cuatro, que recorre distintos puntos de las costas españolas para mostrarnos diversos aspectos del veraneo en la playa que se repiten en las distintas emisiones del programa: las familias humildes bajo las sombrillas, las abuelas orondas cantarinas, los cuerpos jóvenes al sol, las playas nudistas, las áreas de ambiente, los deportistas, las bellezas, las fiestas de los ricachones en los yates… y siempre, siempre, grupos de jóvenes que se divierten como al poder le interesa que se diviertan. Pasamos a recordar algunas de las secuencias emitidas en este programa en los últimos tres veranos:

8 / 8 / 2008, 22.00 horas: En una playa, un joven muestra a la cámara una pastilla de MDMA y se la mete en la boca, pidiéndole al periodista que lo grabe. Pero entonces se presenta un agente de la policía en traje de baño y se lo lleva para registrarlo. Otros mozos se quejan de que los traten como camellos, y dicen que ellos sólo son consumidores que vienen a divertirse. En las imágenes que anuncian la próxima emisión, un muchacho explica que el polvo que tiene en la mano es cristal.

22 / 8 / 2008, 22.00 horas: Festival tecno en un parque eólico. “Yo vengo aquí a ponerme hasta las patas”. La guardia civil, en dos días que ha durado el festival, ha realizado 250 incautaciones. En el avance de la próxima emisión, se ve una raya de cocaína lista para su consumición.

29 / 8 / 2008, 22.00 horas: De nuevo, mostrando la vida nocturna en nuestras costas, la cámara recoge cómo los chicos se lían un porro y cómo se hacen una raya. Más tarde, un tío se pone el dedo en un lateral de la nariz, indicando que consume coca. Una chica recomienda: “Las drogas son muy buenas. Hay que probar de todo”.

5 / 9 / 2008, 22.30 horas: Al final de esta emisión, un hombre mayor con el pelo canoso y con el canuto en la mano declara que se está preparando un porro para pasárselo bien. A continuación, la cámara enfoca las manos de uno que se está haciendo unas rayas finas. El cartel de abajo indica: “Se está preparando una rayita de speed“. Después, unos jóvenes hacen apología de las drogas en en plena fiesta playera.

12/ 7 /2009, 21.30 horas: En la playa de Ibiza, una joven valenciana confiesa ante la cámara: “Nosotros sólo fumábamos porros. Si se puede considerar droga eso…”.

16/ 8 / 2009, 21.30 horas: El reportero entrevista a ex toxicómanos que están en la playa en proceso de rehabilitación. Pero también entrevista a unos albañiles que están fumando un porro y lo muestran al cámara, al que le preguntan que si quiere. Más tarde, un hombre que vive en la calle hace apología del porro, dice que es afrodisíaco y que con él “siempre estás empalmado”. Varios jóvenes se fuman un canuto en la playa y lo enseñan a la cámara. Un hombre de cincuenta años declara: “Voy a fumarme un porro para pasármelo de puta madre”. En un aparcamiento, un muchacho explica brevemente cómo consumir cristal. Otra chica declara que el alcohol la desinhibe. A lo largo de esta emisión se suceden primeros planos de las drogas que se consumen.

23 / 8 / 2009, 21.30 horas: Repetición de secuencias de anteriores emisiones: un joven se toma una pastilla de MDMA delante de la cámara, y después se quejan sus amigos de que las autoridades los traten como a delincuentes; en un parque eólico, en el que se celebra una fiesta de concienciación sobre las energías renovables, un joven dice que él viene a ponerse “hasta las patas”.

18 / 7 / 2010, 21.30 horas: Los participantes en una fiesta en Ibiza lían y fuman porros. “Esto es cristal del bueno”, dice uno mientras la cámara enfoca la droga que sostiene en su mano, y acto seguido expresa lo que siente cuando la toma. Otro muchacho enumera las sustancias que allí se pueden encontrar, y después lanza a los telespectadores el mensaje de que no hay que drogarse, que si las drogas no se acaban es porque los políticos no quieren (singular testimonio contrario a las drogas transmitido en el programa Ola, ola).

22 / 8 / 2010, 21.45 horas: Tras una sucesión de escenas de abuelas y niños en la playa, nos trasladamos a un aparcamiento al aire libre, de noche, en una ciudad del Levante. Un grupo de chicos se pasan un canuto. Otro declara que también toman farlopilla. Algunos aparecen con el rostro difuminado, otros no. Como de costumbre, la cámara enfoca las manos que sostienen una pequeña dosis de una sustancia blanca; el dueño dice que cuesta treinta euros.

29 / 8 / 2010: En una fiesta nocturna, un atractivo joven se fuma un porro en una serie de primeros planos, muy sugestivos, del canuto incandescente en la oscuridad, en la boca del chaval.

12 / 9 / 2010, 21.30 horas: En la playa, un joven hace directamente apología del hachís y la marihuana porque, según él, son naturales. Tras darle una calada a un canuto, mira hacia la cámara y suelta el humo apuntando hacia ella. Después, vemos a un señor maduro también dándole al porro; a continuación, un abuelo afirma que deberían legalizar la maría y prohibir el tabaco, porque este es peor que aquella, y dice que él fuma maría para el dolor de la rodilla pero no es ningún drogadicto, y se queja de que sea ilegal.

19 / 9 / 2010, 21.30 horas: Unos jovencitos hacen payasadas en la arena con el canuto en la mano. “Son los efectos de la marihuana”. Una señora sentada cerca de ellos les ríe las gracias. Más tarde, un chico se tira al mar desde lo alto de un acantilado saludando a la cámara y diciendo “ola, ola”, lo que indica que el programa apoya y fomenta una actividad prohibida. En Ibiza, se repiten las imágenes de los jóvenes que hacen apología de las drogas que consumen, mientras que otro recomienda ante la cámara que la gente no se drogue, que los políticos no erradican la droga porque no quieren.

Nos quedamos con esta frase, que constituye la excepción dentro de un conjunto de emisiones en las que, la gran mayoría de las veces, la exhibición de comportamientos perjudiciales para la salud mental de las personas no ha venido compensada ni por actitudes críticas ni por la exposición de las consecuencias que comportan estos hábitos. Precisamente por esto, por la ocultación del lado negativo del consumo de drogas, una parte de los espectadores, sobre todo los más jóvenes, podrá pensar que al fin y al cabo el “ponerse hasta las patas” no debe de ser tan malo.

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