La cadena Cuatro da una de cal y otra de arena

El miércoles 16 de agosto de 2006, a las once y media de la noche, la cadena de televisión Cuatro emite, dentro del espacio “1 Equipo”, un reportaje dedicado a la marihuana en el que se afirma que esta droga (de la que uno de cada cinco jóvenes de 14 a 18 años es consumidor habitual) tiene efectos negativos, pero sólo se mencionan como tales la aprensión y la zozobra (aunque hay que decir que no pudimos ver el comienzo de este reportaje). Un psiquiatra denuncia la actitud de los apóstoles de la marihuana, de los famosos que afirman que es la panacea para todo, y pide que se saque la molécula que puede ser útil en el tratamiento del glaucoma, la artrosis, etc. para que los médicos puedan recetarla. Sin embargo, también se da la palabra a quienes comercializan productos derivados del cannabis, a cultivadores de cáñamo que se quejan de que la Guardia Civil les destruyó el huerto, a investigadores y a otros defensores del cannabis que se quejan de que hay mucha “incultura” sobre esta planta. Los presentadores pronuncian frases como “Me llevo la rama de cáñamo a Madrid para hacerme biodiésel, alpargatas, tortitas, infusión… ¡Viva la revolución verde!” o “Utilizar la marihuana sólo para hacernos porros es subestimar esta planta”. La prohibición de la marihuana terapéutica en Estados Unidos se anuncia en un recorte de prensa como otra victoria de Bush.

El 21 de junio de 2007, a las cinco de la tarde, Cuatro emite el programa “Channel número cuatro”, en el que una periodista demuestra cómo se usa el test salival detector de drogas. Sus contertulios le hacen preguntas, y entre todos dejan claro que se trata de detectar un consumo reciente que pueda afectar a la capacidad de conducción, y que si unos días antes o por la mañana uno ha dado unas caladas o ha consumido, eso no le importa a la policía. Así, pasan por alto el hecho de que el principio activo del cannabis puede permanecer en los tejidos grasos del organismo hasta un mes.

A la una menos cuarto de la madrugada del 15 al 16 de febrero de 2010, la cadena Cuatro, dentro del programa “After hours”, emite el reportaje “Colocados”. Nada más empezar, el presentador se mete en una “cunda” (un coche particular que lleva a los toxicómanos al poblado donde se vende droga) y entrevista al conductor, que aparece con el rostro difuminado y que también es cocainómano; tras comprar su dosis, este aspira la mezcla por una pipa pequeña. Más tarde, el presentador telefonea a un camello, este se presenta en su domicilio y lo entrevista. El camello también trafica para sufragar su consumo (coca, hachís, speed) y el presentador le pregunta por el precio de cada sustancia. La cámara sólo enfoca la mitad inferior del rostro del traficante, que dice que físicamente no está enganchado a la coca, aunque psicológicamente sí. Lleva 10 años traficando y nunca lo han pillado; tiene treinta y tantos y va bien vestido. Cuando se prepara una raya delante de la cámara y la esnifa, el presentador le pregunta por el efecto del subidón. El camello confiesa que disfruta con lo que hace.

Celebración de San Canuto en la Universidad Autónoma de Madrid. Una chica dice que fuma tres canutos al día. Los jóvenes se pasan el porro. “Cómo rula eso”. Una canción: “Te hace fuerte y te pone contento”; “viva san Canuto y los porros”. Un letrero que aparece en la parte inferior de la pantalla advierte de que “a largo plazo, el consumo de porros puede causar pérdida de memoria y esquizofrenia”; y ya está, no se profundiza más. En Palma de Mallorca, el presentador va a un centro de rehabilitación en el que una joven adicta declara que primero te invitan, y que después el cuerpo te lo va pidiendo; otra mujer explica que se inició en el consumo de drogas en las cenas de empresa hasta que terminó enganchándose a la heroína.

Más tarde, el presentador entrevista en un bar a un joven camarero que consume los fines de semana y que confiesa que le gusta drogarse. “Esta noche ¿qué te vas a meter?”. “Esta noche, cristal y tripi (LSD)”. Lo acompaña a los servicios y allí el otro disuelve el cristal en agua. Afirma que gracias a estas sustancias, disfruta más del sexo. Su mejor amigo murió tras consumir cocaína, y por eso él no consume coca, pero sí consume cristal y tripis. Después se mete un trozo de tripi en el ojo y se va a otro sitio a meterse un tripi por el ano. Un comportamiento ejemplar.

De nuevo en la Cañada Real de Madrid, el presentador entrevista a los voluntarios de la asociación Remar, que van a prestar asistencia a los drogadictos, muchos de ellos muy deteriorados. Y otra vez en Palma de Mallorca, el presentador visita un centro para toxicómanos que ya están muy enfermos. Un muchacho de 36 años empezó con 14 con los porros; ha consumido todo tipo de sustancias y ahora sufre de varias patologías. El director del centro, que ha visto morir a muchos toxicómanos, pide la legalización de la heroína para los toxicómanos terminales. Otro paciente envejecido, que se ha pinchado en todas las partes de su cuerpo, declara que “quien te ofrece eso no es tu amigo”.

La noche del 17 al 18 de septiembre de 2010, a las dos de la madrugada, la cadena Cuatro emite una nueva entrega del programa “After hours” en la que el presentador visita un cultivo de marihuana. El encargado le dice que con lo que gana puede pagar el alquiler (entre 3000 y 4000 euros) y que lo hace para el consumo propio y para un circuito cerrado de amigos. Se lía un porro delante de la cámara (dice que se fuma entre 8 y 9 canutos diarios) y explica los detalles del cultivo. En esta emisión se comenta que hay personas que recurren al cannabis para aliviar el dolor y el único efecto perjudicial que se cita es la pérdida de memoria.

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