Yo también quiero un novio narcotraficante

¿Son muy diferentes los contenidos audiovisuales de Antena 3 y de Telecinco?

En nuestra opinión, no. Los contenidos emitidos por los dos medios de comunicación presentan más semejanzas que diferencias, y no sólo en lo concerniente a los programas en los que se destroza la reputación de las personas. He aquí un par de ejemplos:

a) Un joven traficante de cocaína trata de convencer a un amigo para que se una a él, pero el otro le responde que lo suyo es el tráfico de hachís. El primero le replica: “Eso es una mierda. La pasta está en la coca. Tenemos la suerte de estar en el país con más consumidores del mundo” (Sin tetas no hay paraíso, Telecinco, 5 de marzo de 2008, a las 22 horas).

b) Un guapo traficante se queja de que en Melilla el contrabando de tabaco no le da beneficios, y concluye: “El negocio gordo está en el hachís, eso sí da ganancias”; por otro lado, una prostituta comenta con estas palabras las intenciones de los dos jóvenes traficantes: “Su plan era traficar con hachís y con cocaína, que es lo que da la pasta” (La Reina del Sur, Antena 3, 14 y 23 de marzo de 2011, a las 22 horas).

En ambas series de televisión los narcotraficantes son modelos de virilidad que gustan de la aventura y del riesgo, valientes rebeldes que seducen a mujeres hermosas (y que son admirados por muchas telespectadoras), pero las referencias a los daños que provoca en la salud de sus consumidores la mercancía con la que se lucran son prácticamente nulas. En la primera serie hemos visto a gente fumando canutos y encocándose (aunque el esnifado no era explícito); a jóvenes participando en una carrera de coches nocturna (a pesar de que cuando se estrenó este episodio, en enero de 2008, hacía poco que en la vida real había muerto un matrimonio en un accidente provocado por unos irresponsables que corrían en una carrera semejante); y al policía que sigue la pista a los narcos consumiendo pastillas prescritas por el médico (los que velan por el cumplimiento de la ley también se drogan). En la segunda serie hemos asistido a la organización del transporte de paquetes de cocaína, hemos visto a la protagonista y a su socia aspirando coca para estar “lúcidas” antes de tratar un asunto importante, y hemos oído decir al guapo barquero: “Yo con las drogas, como con el deporte, sólo lo practico los fines de semana, para divertirme”.

Antena 3 y Telecinco tienen en común sobre todo la falta de escrúpulos de sus directivos, que no vacilan a la hora de dar luz verde a la propagación de mensajes favorables a estas actividades criminales que tanto sufrimiento continúan causando.

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