Entonces, ¿cómo detenemos las fumigaciones?

Traducimos a continuacion un articulo de Dane Wigington cuya version original puede leerse a través del siguiente enlace:

http://www.geoengineeringwatch.org/how-do-we-stop-the-spraying/

 

ENTONCES, ¿CÓMO DETENEMOS LAS FUMIGACIONES?

1 de diciembre de 2012

Todos aquellos que tienen conocimiento del horrendo crimen que es la “geoingeniería de aerosoles estratosféricos” (stratospheric aerosol geoengineering o SAG), más conocida por el nombre de chemtrails, quieren una respuesta a esta pregunta. Aunque la respuesta no es fácil, hay una vía para conseguirlo: promover la concienciación de los ciudadanos hasta que haya una mayoría crítica.

Esto suena como algo genérico, pero en realidad es el único camino. Si todos tirásemos juntos del carro, los destructivos programas de fumigación con aerosoles a nivel mundial podrían ser destapados. No hay otra manera y voy a explicar por qué.

El encubrimiento coordinado de los organismos gubernamentales

En lo referente a la cuestión de la geoingeniería, las puertas de todos los representantes del gobierno y de todos los organismos gubernamentales han sido bloqueadas y cerradas a cal y canto. Los que están detrás de las operaciones de fumigación han hecho enormes preparativos para proteger estos programas a lo largo de varias décadas. Como he dicho, no han dejado ningún cabo suelto, ninguna puerta abierta. Los organismos oficiales como el “control de la calidad del agua” y el “control de la calidad del aire” han sido organizados en una especie de feudo para enmascarar la montaña de polvo tóxico que procede de los programas de modificación del tiempo y del clima.

En California, por ejemplo, la Oficina estatal de control de la calidad del agua dejó de realizar pruebas para detectar la presencia de aluminio en 2002.  La Junta de recursos atmosféricos de California (California Air Resources Board o CARB) tampoco estudia la presencia de este tipo de partículas contaminantes. El autor de estas líneas asistió en persona a una reunión de alto nivel y a puerta cerrada de la CARB en Sacramento (California) organizada por un representante del Congreso. Estaban presentes cinco funcionarios de alto nivel de la CARB. Me dijeron en la cara que únicamente están autorizados a realizar pruebas de detección de “partículas de combustión”. Al parecer, el resto del contenido de las muestras de aire termina en la basura. Desde luego, tiene que ser difícil encontrar lo que te dicen que no busques.

Los análisis realizados por los organismos regionales de control de la calidad del aire nunca mostrarán las sustancias procedentes de la fumigación con aerosoles, ya que las partículas de las operaciones de geoingeniería son demasiado pequeñas y solo las capta el instrumental de análisis del aire más sofisticado, especializado y caro. Tampoco podemos contar ni con los políticos, ni con los organismos federales, ni con los representantes del gobierno: es como toparse con un muro. Se limitan a presentar el folleto de propaganda publicado por la NASA en el que se afirma que “los chemtrails son un engaño”. ¿Chemtrails? ¿Acaso mencioné esa palabra ante estas personas? No, yo solo les proporcioné información  sobre la geoingeniería de aerosoles estratosféricos o SAG y sobre la gestión de la radiación solar o SRM (solar radiation management). ¿Acaso el folleto de desinformación de la NASA dice que la geoingeniería sea un engaño? Ni en broma. En el folleto de desinformación ni siquiera aparece el término “geoingeniería”.

Nos han traicionado

El folleto de la NASA sobre la falsedad de los chemtrails es una salida fácil para la práctica totalidad de los funcionarios “comprados” por el gobierno, incluida la congresista Barbara Boxer, a la que supuestamente le preocupa el medio ambiente. También he estado en su despacho, al final absolutamente para nada. Otro callejón sin salida.

He hablado delante de todos los miembros de la CARB y les he facilitado datos cientificos y videos para nada. He hecho lo mismo delante de la Comisión de la energía de California (que admitió oficialmente que el estado de California estaba perdiendo el 20 % o más de las precipitaciones debido a “unas partículas de origen desconocido”). No obtuve absolutamente ninguna respuesta de ellos. Este silencio se debe a varias razones.

Los científicos que trabajan para el gobierno no tienen los derechos que figuran en la primera enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. Ninguno de ellos parece tener el valor de jugarse el puesto a pesar del hecho de que la geoingeniería atmosférica en curso está poniendo a todas las formas de vida del planeta en la cuerda floja.

Los organismos públicos rinden cuentas a funcionarios estatales cuya existencia depende actualmente de una financiación irregular procedente de la Reserva Federal que asciende a decenas de miles de millones. En el caso de California, unos treinta mil millones anuales del Sistema de Reserva Federal parecen ser lo único que permite que la fiesta continúe. Los funcionarios del estado faltos de carácter no van a arriesgarse a perder su empleo permitiendo que los organismos estatales den la señal de alarma por la horrible contaminación que emana de las fumigaciones. Si dieran la voz de alarma, seguro que se cortaría el suministro del dinero fiduciario del Gobierno Federal, que es el que mantiene el estado a flote.

Debemos dar a conocer las fumigaciones

La conclusión es la siguiente: poner al descubierto las fumigaciones depende de todos y cada uno de nosotros. Para cualquiera que se involucre en la difícil investigación objetiva de la geoingeniería y sus ya conocidas consecuencias, es inevitable concluir que nuestras vidas dependen literalmente de que se detengan estas operaciones. La fumigación de la atmosfera está envenenando el aire que respiramos, está destrozando el ozono, está dañando el ciclo hidrológico de la Tierra y provocando sequías e inundaciones, está esterilizando el suelo y el agua con metales tóxicos y productos químicos, está bloqueando la luz natural del sol y haciendo que los hongos proliferen masivamente. Aún hay más, pero la idea principal debe quedar clara.

¿Y cómo lo hacemos? Pues comprometiéndonos, todos y cada uno de nosotros, a poner datos fiables y convincentes en las manos de personas, grupos y organizaciones que se preocuparían si supieran lo que está ocurriendo. La lista de los destinatarios a los que nos tenemos que dirigir es casi infinita: asociaciones de afectados por el alzhéimer, por el autismo y por el trastorno por déficit de atención, grupos ecologistas, granjeros, agricultores ecológicos, ganaderos, silvicultores, periodistas… Es necesario que seamos meticulosos. La información se puede ofrecer de varias maneras. A través de nuestro ordenador podemos localizar a las personas y grupos más indicados, y podemos enviarles correos electrónicos creíbles con varios artículos rigurosos sobre esta cuestión. Podemos buscar direcciones postales a las que enviar por correo un DVD sobre la geoingeniería, como el documental Why in the world are they spraying? (¿Por qué diablos nos están fumigando?) de Michael Murphy. Ya que Murphy, generosamente, no ha registrado los derechos de autor de este DVD informativo para así facilitar su difusión, le podemos hacer las copias que hagan falta. Basta con comprar al menos un disco original en la dirección whyintheworldaretheyspraying.com . Esta adquisición también ayudará a Murphy a continuar con su importante labor de filmación. Si enviamos un DVD, acompañémoslo de un folleto que sea serio y esté bien pensado. En la web geoengineeringwatch.org/ads hay varios ejemplos.

Que la concienciación alcance a una mayoría crítica

Si conseguimos que haya una mayoría crítica formada por personas bien informadas sobre los efectos de la geoingeniería, entonces los militares que actualmente no son conscientes de lo que están haciendo probablemente empezarán a negarse a participar en estas operaciones. Se darán cuenta de los peligros que entrañan estas fumigaciones letales para ellos y para sus familias, y comprenderán que al participar en estos programas están literalmente matándose a sí mismos y matando a sus familias, lentamente pero sin pausa, como al resto de nosotros.

Cada día que las fumigaciones continúan, las puntillas que fijan nuestros ataúdes colectivos están siendo clavadas a golpes de martillo. Esto no es ni alarmismo ni exageración, es la realidad. Existe una montaña creciente de datos que corroboran esta conclusión a la que puede acceder cualquiera que se moleste en hacer una investigación honesta. Podemos encontrar información sobre los efectos negativos de la geoingeniería con cualquier motor de búsqueda. Numerosos artículos sobre este tema también se pueden leer en geoengineeringwatch.org o en otros portales sobre la geoingeniería.

La gente nos escuchará

Si nos comunicamos con otras personas en un terreno con el que se puedan identificar, estas personas nos escucharán. Recientemente entré en contacto con el presidente de la Asociación de ganaderos de California del Norte. ¿Y qué es lo que más le interesaba? Pues saber de qué manera los programas de geoingeniería les afectan negativamente a él y a sus colegas rancheros al reducir las precipitaciones, al impedir el crecimiento de las hierbas y cultivos regionales con la contaminación toxica, y al destrozar la capa de ozono (lo que también perjudica a los cultivos). Estos aspectos del programa de fumigación mundial tienen un impacto muy negativo en su vida, y por ello quería saber más. Si aprendemos lo suficiente sobre esta cuestión para transmitir a los demás cómo les afecta personalmente, una vez que conozcamos la actividad que les interesa, los demás nos escucharán.

Que paren las fumigaciones depende de todos nosotros. No vayamos corriendo al azar dándoles voces a otras personas sobre este terrible problema: esto puede hacer mas daño que bien. Démosles datos creíbles que puedan analizar acompañados de fuentes que puedan consultar. Pidámosles que nos ayuden a correr la voz una vez que hayan investigado por su cuenta. Si una persona se lo dice a dos el primer día, y esas dos se lo dicen cada una a otras dos el segundo día, y seguimos así, al cabo de un mes más de cinco millones podrían saberlo.

No se queden sentados y ayúdennos a quienes trabajamos en esta cuestión las 24 horas y los 7 días de la semana. Nuestro destino colectivo está en juego. Depende de todos nosotros y es ahora o nunca.

Dane Wigington

Artículo traducido por Conrad R.

Última actualización: mayo de 2017.

Artículo en PDF:     Wigington-dic2012

La versión original en inglés de este artículo fue publicada en el portal GeoengineeringWatch en diciembre de 2012, y fue esta versión la que tradujimos al español. Posteriormente, Dane Wigington publicó en septiembre de 2014 el mismo artículo ligeramente modificado.

Nota: Este enlace conduce a una relación de artículos que versan sobre las operaciones de modificación del clima y sus repercusiones en los seres vivos.

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