Los ladrones de cuerpos

Agradecemos a la investigadora Sofia Smallstorm que haya tenido la amabilidad de autorizarnos a traducir en este blog los artículos que ha publicado en el sitio http://www.aboutthesky.com

La novena entrega corresponde al artículo original en inglés que puede leerse en este enlace: http://www.aboutthesky.com/the-body-snatchers

LOS LADRONES DE CUERPOS

En 1956, 1978 y 1997, Hollywood produjo y volvió a producir una película titulada Invasion of the Body Snatchers (en español, La invasión de los ladrones de cuerpos o La invasión de los usurpadores de cuerpos), basada en un relato que Jack Finney escribió en 1955. Por alguna razón, a la industria del espectáculo le gusta suministrarnos películas que se convierten en obras de culto, con tramas y argumentos fantásticos de los que la gente comenta (cuando la historia de miedo ya ha acabado), que “no es más que una película”.

Una pregunta: ¿de veras que no es más que una película? Conforme escarbamos en distintas madrigueras de conejo (calificadas de “conspiraciones” por aquellos que no nos creen), encontramos un cierto paralelo entre las películas antiguas de Hollywood y lo que hoy se está sacando a la luz. ¿Y si resulta que les gusta darnos un adelanto de lo que nos tienen reservado?

La invasión de los ladrones de cuerpos y sus repulsivas vainas en las que se formaban réplicas de las personas que se apoderaban de sus mentes y de sus cuerpos mientras dormían, consiguieron que mucha gente tuviera miedo a la hora de irse a dormir de noche. Por supuesto, no era más que una película. ¡Pero la hicieron tres veces, por San Pedro bendito! Una historia sobre el control mental cuya premisa era desde luego de ciencia-ficción (las vainas dentro de las cuales se desarrollaban cuerpos humanos), pero en cuyos temas podemos encontrar extrañas semejanzas con el fenómeno de la mente de colmena o conciencia colectiva que en la actualidad está cada vez más presente en nuestras vidas.

La industria hizo la siguiente sinopsis del primer filme sobre los “ladrones de cuerpos”:

“Algo maligno ha tomado posesión del pueblecito de Santa Mira, California. Algunos vecinos, histéricos, acusan a sus seres queridos de ser impostores sin emociones, de no ser ellos mismos. Al principio, el doctor Miles Bennell (Kevin McCarthy) intenta convencerlos de que se equivocan, pero los lugareños tienen razón. Unos extraterrestres semejantes a las plantas han invadido la Tierra, y hacen copias de los habitantes del pueblo en el interior de vainas gigantes a la vez que se apropian de sus almas mientras duermen. En poco tiempo este horror inhumano se apodera de todo el pueblo, pero la cosa no acaba aquí. En una aterradora huida, el doctor Bennell consigue escapar para advertir al mundo de la mortífera invasión de los seres que salen de las vainas. Producida de nuevo en 1978 y en 1997, esta escalofriante combinación de terror extraterrestre y de paranoia propia de personas inconformes está considerada como uno de los grandes clásicos de culto de este género.” (1956, B&W)

El director de la versión de 1956, Don Siegel, declaró en 1975 lo siguiente: “Pienso que mucha gente carece de sensibilidad hacia las cosas que tienen un valor cultural, gente que no siente ni dolor ni pena. Yo quería transmitirlo y no tuve otra manera mejor de hacerlo que a través de esta película. Pensaba que la había realizado con mucha imaginación. Y [el productor] Wanger me estuvo animando durante todo el rodaje. Pero los responsables de Allied Artists estuvieron a punto de estropear la película al añadir un prefacio y un final que a mí no me gustaron.”

¿Qué es lo que recordamos mejor quienes hemos visto la película? Las vainas y la manera en que se abrían resquebrajándose… para liberar a una “copia de persona” que terminaría sustituyendo a la persona real a la que era idéntica. Considerada por muchos como la mejor película de ciencia-ficción de terror de los años cincuenta, La invasión de los ladrones de cuerpos permanece viva en nuestra memoria desde su estreno. La versión de 1978, dirigida por Philip Kaufman, era, según la crítica Pauline Kael, “la mejor película de su género jamás realizada”.

Cabe destacar la espeluznante “normalidad” de los duplicados de personas que surgen de las vainas. Según el crítico Stuart Samuels (1987),  “la ‘invasión’ parece ser no-violenta y las personas parecen aceptar el cambio que se ha operado en ellas como una solución a problemas que llevan mucho tiempo sin resolverse. Una interpretación que podemos dar a la película es que las vainas son como la difusión de las ideas socialistas y comunistas, que afectan a los estadounidenses normales y corrientes sin cambiar apenas su comportamiento pero modificando su visión global del mundo”. También es notable el parecido con la respuesta que dan las autoridades en nuestros días: “El psiquiatra Kaufmann diagnostica que el pueblo sufre una epidemia de histeria colectiva desatada por la preocupación por lo que pasa en el mundo… ”

El texto del crítico Samuels continúa: “Ese sentimiento de impotencia lo compartimos con el doctor Miles Bennell cuando corre por la autopista rodeado por coches que van a toda velocidad… conducidos por gente poco dispuesta a pararse para escuchar sus advertencias. Su sensación de desastre aumenta cuando ve los camiones con los nombres de las ciudades de destino en sus laterales distribuyendo las vainas por los Estados Unidos”.

Y añade: “Una persona surgida de una vaina les promete que ‘renacerán en un mundo tranquilo en el que todos son iguales’. Renuncian a gran parte de su individualidad y se comportan como una multitud, rechazan las principales instituciones de la América capitalista (la familia nuclear, la monogamia, la pequeña empresa, el señor Grimaldi, la propiedad privada), dejan de ir al club de campo, aceptan sacrificarse por el bien común, se meten en actividades ‘de partido’ onerosas que son organizadas por ‘funcionarios del partido’ (por ejemplo, la carga de los camiones para repartir las vainas por toda América) y por lo general son sumisos y obedientes”.

Al final, el psiquiatra… “o, mejor dicho, su duplicado, lo explica así: Del cielo vino la solución. Naceréis en un mundo en el que todas las personas son iguales y en el que no hacen falta ni el amor, ni las emociones ni los sentimientos; solo queda el instinto de supervivencia, todo funciona  mejor sin amor, sin deseo, sin ambición y sin fe, y en el fondo no tenéis otra opción”. (Stuart Samuels: The Age of Conspiracy and Continuity: The Invasion of the Body Snatchers (1956), en American History/ American Film: Interpretating the Hollywood Image. Nueva York, 1987, páginas 204-217).

Un fragmento de la película de 1956 puede verse aquí. Y reflexionemos sobre las palabras del psiquiatra mencionadas más arriba: “Del cielo vino la solución… Naceréis en un mundo en el que todas las personas son iguales… y en el fondo no tenéis otra opción.” ¿Acaso no es lo que parece estar ocurriendo ahora? ¿Qué quiere decir con eso de que “del cielo vino la solución”? Actualmente nos están fumigando desde el cielo…

Ahora a ver si lo entendemos: ¿Qué había en el interior de aquellas vainas cuando empezaban a abrirse chirriando? FIBRAS.

Fragmentos de la novela de 1955:

Página 96:

“Yo no podía entender con claridad lo que estaba viendo frente a mí sobre el hormigón. Mientras lo miraba fijamente, tuve que describirme a mí mismo, poquito a poco, lo que estaba observando, intentando comprender lo que era. Finalmente resolví que lo que tenía delante parecían cuatro vainas gigantes. Eran de forma redonda, tal vez de un diámetro de unos tres pies, y ahora se habían abierto estallando, y del interior de las grandes vainas, una sustancia grisácea que parecía una pelusa espesa se había desparramado parcialmente sobre el suelo.

Eso era parte de lo que estaba viendo, con la mente todavía ocupada intentando poner en orden las impresiones. De alguna manera (de un simple vistazo) estas vainas gigantes me recordaban a las plantas rodadoras, esas bolas de materia vegetal seca y enredada, ligeras como el aire, que han sido diseñadas por la naturaleza para rodar con el viento a través del desierto. Pero estas vainas estaban cerradas. Vi que su superficie estaba compuesta de unas fibras amarillentas que parecían resistentes, y que entre estas fibras se extendían, para envolver completamente a estas bolas con aspecto de vainas, grandes parches de una membrana parduzca y seca, que por su color y su textura recordaba a una hoja de roble muerta.”

Página 97:

“Cada vaina se había abierto por cuatro o cinco sitios, y parte de la sustancia gris de que estaban rellenas se derramaba por el suelo. Y ahora, con el haz de luz que Jack acercó, vimos algo bastante curioso. En los bordes exteriores que estaban más lejos de las vainas, la pelusa gris se estaba volviendo blanca, como si el contacto con el aire le hubiera podido privar de color. Y (esto no era posible negarlo porque lo estábamos viendo) la sustancia llena de pelusa enredada se estaba comprimiendo y adoptando una forma.”

Página 98:

“Una vez vi una muñeca fabricada por un pueblo primitivo de Sudamérica. Estaba hecha de juncos flexibles, trenzados toscamente, y amarrados para dar forma a una cabeza y un cuerpo del que sobresalían rígidos los brazos y las piernas. Los montones enredados de lo que parecía pelo de caballo grisáceo salían lentamente de las vainas membranosas y caían junto a nuestros pies, aclarándose por la parte más externa, y (de una manera tosca pero clara) empezaron a adquirir forma a medida que las fibras iban enderezándose y juntándose, y cada aglomeración era una idea aproximada de una cabeza, de un cuerpo y de brazos y piernas en miniatura. Eran tan toscas como la muñeca que yo había visto, y exactamente tan inconfundibles.

No sabría decir durante cuánto tiempo estuvimos allí sentados en cuclillas, observándolo todo estupefactos y maravillados. Pero fue el tiempo suficiente para ver cómo la sustancia gris seguía rezumando, lenta como la lava, de las grandes vainas al suelo de hormigón, y para verla aclararse y blanquearse al entrar en contacto con el aire… Las fibras blanquecinas continuaban tejiéndose y juntándose casi sin moverse…”

Página 99:

“Las grandes vainas, destrozadas, permanecían ahora en el suelo en fragmentos diminutos y rotos, en un polvo casi imperceptible. Y ahora ocupaban su lugar cuatro figuras, grandes como adultos, y las gruesas madejas de fibras pegajosas que las componían habían terminado de juntarse en una superficie continua, aún rugosa como la pana, pero alisándose continuamente y completamente blanca.”

Aunque sea difícil de creer, parece ser que actualmente existen fibras que se acumulan y se juntan en el interior de nuestros cuerpos (en la página dedicada al síndrome de Morgellon hay más información). ¿Se trata de una mera coincidencia? ¿Y si alguien hubiera hipnotizado al escritor Jack Finney con algo que resultaba tentador y le hubiera dicho: “Escribirás un libro sobre unas personas que son invadidas por fibras, personas cuyos cuerpos, mentes y almas pasan a ser propiedad de una tecnología de la duplicación… Harán películas a partir de tu libro… ¡Vamos, adelante! ¡Escríbelo ya!”?

En noviembre de 2009 apareció un artículo acerca de una mujer de Vallejo (California) a la que una “enfermedad misteriosa” le ocasionaba la aparición de fibras y manchitas con aspecto de semillas en la piel… Los médicos han hecho distintos diagnósticos, pero, según reza textualmente el artículo, “[Valerie] Swanson tiene su propia teoría: una planta desconocida hasta ahora se ha pegado a su cuerpo y se está propagando alrededor de su casa. Según dijo, parecen plantas rodadoras diminutas”. El artículo completo, publicado por Times-Herald, se puede leer aquí.

Citas de la película de 1956:

“De las semillas salen vainas que tienen la capacidad de duplicar con exactitud a cualquier forma de vida.” (En la novela se atribuye el origen de la forma de vida que hace copias de otros seres a una tecnología de semillas extraterrestre que ha viajado hasta la Tierra).

“Luego así es como empezó todo: con lo que vino del cielo.” (Miles, el protagonista, repite lo que empieza a comprender… de forma paralela a lo que está ocurriendo hoy).

“Vuestros nuevos cuerpos os están… sustituyendo, célula a célula, átomo a átomo… y naceréis en un mundo sin problemas.” (La nueva forma de vida que se apodera de los seres humanos los deja sin emociones, de modo que no tienen que preocuparse por nada ni cuestionar nada).

“No luche contra ello, Miles. No sirve de nada. Tarde o temprano tendrá que irse a dormir.” (Las vainas se apoderan de las personas mientras que están durmiendo, y quienes permanecen despiertos retrasan la invasión, aunque nadie puede aguantar mucho tiempo sin dormir; curiosamente, las palabras “dormir” y “despertar” están relacionadas con la mentalidad de colmena y el control mental de hoy en día).

“El amor, el deseo, la ambición, la fe… ¡La vida es tan sencilla sin todo eso!” (Cuando estos seres se apoderan de nosotros, la vida es mucho más fácil, ya que nos quedamos sin todas esas emociones y deseos tan molestos).

“Usted olvida algo, Miles: que no tiene otra opción”. (A Miles le recuerdan que no podrá impedir que la nueva forma de vida se apropie de él).

“Ahora sus cuerpos eran anfitriones de una forma de vida extraterrestre, una forma de origen cósmico.”

En varias escenas de la película se ve cómo los camiones distribuyen las vainas que dan origen a nuevas personas. En una escena, los camiones traen las vainas al pueblo por la mañana temprano, y aquellos que se han convertido se llevan las vainas a sus barrios. En otra escena, los camiones que transportan vainas circulan por el tráfico hacia distintas ciudades de Estados Unidos. Por aquel entonces utilizaban camiones para hacer llegar la tecnología de semillas a todos los rincones… ¿Hoy se sirven de los aviones?

Nota: En el minuto 4:41 de la película en blanco y negro de 1956, se ve una toma de una extensión grande del cielo (en contraste con la mayor parte de la película, que fue rodada en interiores o de noche). A ver si alguien adivina lo que parece haber en el cielo en el minuto 4:41… Sí, efectivamente, un chemtrail o estela química. Un aficionado a las películas clásicas denuncia que una técnica de montaje se está aplicando actualmente a las películas de antaño para quitarles el azul fuerte del cielo… The Sound of Music (en español, Sonrisas y lágrimas o La novicia rebelde) es un ejemplo de ello: si la compramos ahora, en sus escenas veremos un cielo azul-grisáceo, y si compramos una copia antigua, encontraremos… ¡el azul intenso y las nubes de verdad!

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: En este enlace hay más artículos sobre los chemtrails, el síndrome de Morgellon y el transhumanismo.

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