Íntimo y personal

Publicamos a continuación la traducción al español de un artículo de Sofia Smallstorm cuya versión original en inglés se puede leer haciendo clic en este enlace:

http://www.aboutthesky.com/up-close-and-personal

Actualización de 2015:
Esta página contiene un breve resumen de los hallazgos de Jan Smith, cuyo sitio web es
MorgellonsExposed.com. Las páginas de dicho sitio fueron redireccionadas recientemente (en junio de 2015) por desconocidos. No obstante, varias versiones de dicho sitio web se pueden encontrar guardadas en The Wayback Machine, así que hagan clic aquí para estudiar el excelente material que Jan ha publicado (los archivos se encuentran en las fechas que aparecen rodeadas por un círculo azul en el calendario de la web Wayback).

ÍNTIMO Y PERSONAL

Typical Morgellons lesions
Lesiones típicas del síndrome de Morgellon.

Jan Smith vio cómo le salían fibras del cuerpo hace más de una década. En la actualidad, está bastante segura de que el síndrome de Morgellon es “una enfermedad nanotecnológica” que genera frecuencias medibles en sus portadores. Jan ha trabajado con investigadores como Clifford Carnicom y Hildegarde Staninger para confeccionar un historial y entender lo que le está pasando, y ha creado la página web www.MorgellonsExposed.com con el fin de compartir sus conocimientos con los demás.

Al principio, te dicen que tienes “delirios de parasitosis” [delusions of parasitosis o DOP], que quiere decir que tú crees que unos parásitos viven en o sobre tu cuerpo. El DOP es un término psiquiátrico: “En el 35% de los pacientes, la creencia en la infestación es inquebrantable. En el 12% de los pacientes, el delirio de infestación es compartido con otro delirio considerable” (eMedicine Web MD). Jan ha escrito lo siguiente: “Las lesiones se autogeneran y no necesitan ninguna ayuda para formar su líquido viscoso de silicio repleto de fibras”. En las dos operaciones de sustitución de las rodillas le sacaron un montón de fibras de cada una de sus articulaciones. Además, “cuando sustituyeron la primera de las rodillas, la incisión no cicatrizó adecuadamente y dio lugar a lesiones que estaban llenas de fibras”.

Morgellons gold payload

Jan ha descubierto que las hebras que salen de su cuerpo son rojas, azules y blancas, muy parecidas a las fibras de colores que se encuentran en los actuales billetes de dólar fabricados en papel. “Si una persona ve que de su cuerpo salen fibras y bultos extraños, no los tira a la basura, sino que se dice a sí misma: Nadie se va a creer que esto acaba de salir de mi cuerpo. Tengo que llevárselo al médico para que lo vea. Puede que él sepa lo que es“.  Por desgracia, Jan se dio cuenta de que la mayoría de los médicos ni siquiera miran las fibras que sus pacientes les traen, pues si lo hicieran solo conseguirían incitar a los pacientes delirantes a que siguieran delirando. Así que se armó de un microscopio y ella misma llevó a cabo su propia investigación. Jan descubrió que las fibras de color son resistentes al fuego de una llama normal y que solo sucumben a la llama de un soplete, que tiene una temperatura más alta, produciendo por los extremos lo que ella denomina una “carga útil”. Su investigación sobre las fibras de Morgellon y su relación con el dinero se puede leer aquí.

¿Lógico y biológico?

Al principio yo buscaba algo que tuviera una explicación lógica y biológica. Yo no tenía nada que ver con ninguna teoría de la conspiración. Simplemente pensaba en conseguir un microscopio para estudiar lo que había en mi cuerpo. Creía que, con bastante diligencia, identificaría la enfermedad que tenía a partir de una base de datos pública de enfermedades reconocidas. Así que durante tres años me puse a estudiar todos los hongos, las cianobacterias, los quitridios, los rotíferos, las algas y cualquier otra cosa sobre la que pudiera aprender algo y que pudiera darme una pista para resolver este misterio”.

Averigüé que las muestras fibrosas procedentes de mi cuerpo estaban compuestas de polietileno de alta densidad. La extraña naturaleza de mi hallazgo indicaba la existencia de un origen artificial. Se me ocurrió que, si estos patógenos estaban siendo diseñados en un laboratorio de bioingeniería, estarían hechos de múltiples componentes y el material mutado podría reproducir y emitir de manera intermitente un lote de desechos identificables muy parecidos a los ‘genéticos’ originales. Yo llamo a este tipo de desechos retrocesos“.

Blue mold starfish (top) compared to Blue's starfish (below)

El moho azul con forma de estrella de mar (arriba) comparado con la estrella de mar del investigador Blue (abajo).

“Tengo la teoría de que cuando las nuevas formas de vida o las enfermedades de diseño se crean en laboratorios de biología por medio de los procedimientos de empalme génico, mutación, bioingeniería o nanotecnología, los componentes de estas mezclas pueden autorreproducirse con resultados variables. El Dictyolstelium discoidium (un extraño moho del fango), los genes de insectos y otros agentes patógenos sufren nuevas mutaciones en cada generación que se reproduce. A veces, los especímenes de Morgellon pueden ser idénticos a los componentes originales utilizados en este brebaje de brujas biológico antes del proceso de mutación. Es algo así como encontrar a un niño con el pelo de color rojo encendido en una familia de personas que no tienen esta característica”.

Los hallazgos de Jan sacaron a la luz tres variedades del phylum Oomycota de pseudo-hongos (del que también salió el infame Phytophthora infestans, causante del mildiú de la patata que produjo la gran hambruna irlandesa), mutaciones de lombrices, y Dictyostelium discoidium, un precursor amébico de las estructuras multicelulares mutantes que es particularmente eficaz y que tiene un papel muy importante en la investigación biomédica (las fotos se pueden ver en www.dictybase.org). Las hebras del cuerpo de Jan parecían cintas y tenían motilidad (capacidad de moverse); entre ellas estaban el Oomycota con forma de estrella de mar y los “granos de café” con ranura que resultaron ser especímenes del Phytophthora del mildiú de la patata (las fotografías anteriores muestran una ameba del moho azul con forma de estrella de mar, comparada con un espécimen encontrado por un investigador del síndrome de Morgellon; véase el artículo “La versión de un investigador”).

Además, las hebras estaban compuestas de celulosa y glucanos (azúcares polisacáridos), apodados “serpientes de azúcar” por un microscopista. Jan aprendió que el GNA [ácido nucleico glicólico] es una variante del ADN en que el azúcar desoxirribosa de cinco átomos de carbono ha sido sustituido por el azúcar glicerol de tres átomos de carbono. Los tres tipos de Oomycota que Jan encontró parecen contener un azúcar especial conocido como beta 1,3 glucano. El título de una publicación de los NIH [Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos] sugiere algo muy significativo: “Los polisacáridos del tipo beta 1,3 glucano como nuevos portadores unidimensionales para el ADN, el ARN, los polímeros conjugados y las nanopartículas”.

Escrito por ingenieros medioambientales japoneses, el artículo dice lo siguiente: “Los beta 1,3 glucanos también pueden interactuar con diversas arquitecturas unidimensionales, como los nanotubos de carbono de pared única, para producir nanocompuestos únicos… Varios polímeros conductores y nanopartículas de oro también se encuentran atrapados dentro de la superestructura helicoidal [de los beta 1,3 glucanos]”. Échenle un vistazo a la “carga útil de oro” de la foto publicada más arriba. Al parecer, la introducción de GNA en nuestra biología podría ser de hecho una forma de “producir nanocompuestos únicos” en nuestro organismo. Aquí se puede leer otro artículo titulado “El primo químico del ADN proporciona un nuevo juego de piezas de construcción nanotecnológicas”.

Todo esto lleva implícita la posibilidad de que materiales muy diversos producidos por la bioingeniería se estén introduciendo en los cuerpos de las personas (tal vez incluso en poblaciones enteras), interactuando y/o mutando con la genética propia de cada persona. ¿A quién se le ha ocurrido esta idea? ¿Cuál es el programa oculto? La investigación realizada por Jan a título personal ha demostrado la existencia de coincidencias entre lo que sus poros exudan y las formas con las que se experimenta en los laboratorios biomédicos actuales. Las comparaciones se pueden ver en la imagen siguiente:

Specimen comparisons

Si planteamos este asunto a los organismos gubernamentales, lo más probable es que no nos hagan ningún caso. Si preguntamos por lo que al parecer se está manifestando en los cuerpos de las personas, nos mandarán a paseo. Sin embargo, la investigación ya existe: solo tenemos que saber qué términos debemos escribir en los motores de búsqueda. ¿Qué están haciendo? ¿Quiénes lo están haciendo? ¿Qué es lo que quieren crear? Estas son las preguntas que hay que formular sobre los objetivos de la investigación altamente especializada que llevan a cabo las compañías biomédicas y biotecnológicas. Resulta cuando menos extraño que los profesionales de la medicina que no trabajan para los laboratorios financiados por el gobierno pero que se interesan por el síndrome de Morgellon y comienzan a investigar, a menudo abandonan rápidamente la escena. ¿Los han amenazado? Nadie lo sabe.

La nanotecnología es la tendencia del futuro. El transhumanismo es una de sus metas (véase nuestro artículo “El control de la población”). ¿Estamos siendo “transhumanizados” en este preciso momento? El transhumanismo es el camino que lleva hacia la creación de “post-humanos” (véase transalchemy.com -actualmente cerrada- ). El trabajo de investigación de Jan titulado Morgellons Throwbacks [‘Los retrocesos de Morgellon’] contiene más información.

Polysaccharide sugar snake

El polisacárido “serpiente de azúcar” como se ve por medio de la espectroscopia Raman.

 

Nanocriaturas manufacturadas

Fiber hook/claw variations 600x

Fiber hook/claw variations 600x

Nanocolumnas y nanocuernos a 600 aumentos.

“Hay varias cosas que han salido de mi cuerpo y que he sido capaz de identificar a partir de mi investigación sobre la industria de la nanotecnología”, explica Jan. “El primer elemento de la nanotecnología es una matriz que contiene cristales. Las protuberancias en las cortezas de silicona son nanocolumnas y nanocuernos. La proyección se desarrolla bajo la piel, en la silicona. Entonces los componentes químicos autoensamblables de la nanotecnología se desarrollan en su interior”. Jan ha descubierto elementos diminutos con garras, cuernos y ganchos en los tejidos de su cuerpo, elementos que fueron descritos como “nanotubos” en un artículo científico del año 2000 elaborado por los investigadores Wang, Gao, Gole y Stout. Dicho artículo también describe “matrices o conjuntos de nanofibras“. Dice así: “Hemos aplicado las técnicas de síntesis a alta temperatura… para generar SiO2 prácticamente sin defectos; nanocables recubiertos de silicio cristalino y nanoesferas de sílice (SiO2) que pueden aglomerarse a configuraciones con forma de cable impregnadas de nanoesferas de silicio cristalino… Esta nanoaglomeración puede extenderse hasta producir ‘manojos’ de nanocables de SiO2 y matrices con aspecto de cepillo”.

Fijémonos en las fotografías publicadas más arriba. Por mucho que parezcan reptiles, se trata de fibras de Morgellon reales. Es en los “ganchos” donde las fibras se bifurcan o se separan para dividirse en dos, como se muestra en el diagrama de Wang et al.:

Wang et al. hooks

Las “cabezas” de las que nacen los ganchos son aglomeraciones de partículas que después generan dos hebras. Como han señalado aquellos que han observado estas y otras fibras similares al microscopio, parece ser que se trata de una tecnología de autorreplicación. El artículo completo de Wang, et al. se puede leer aquí [actualmente no existe].

El artículo de Wang muestra diagramas de las mismas matrices de nanofibras que Jan ha extraído de su piel. He aquí un ejemplo de un grupo de nano-comunicaciones (a 60 aumentos):

Nano-communications array 60x

 

Haces de filamentos

En este vídeo de YouTube, unos científicos reconocen que se están insertando haces de nanofilamentos en sujetos experimentales. ¿Será el síndrome de Morgellon un caso de expulsión o “rechazo” de estos grupos o haces de nanofibras por parte de algunos de nosotros?

El 12 de junio 2009, Jan escribió: “Este es el grupo de fibras que me he sacado de la barbilla esta mañana. He añadido una foto de cristales de sal común de la marca Morton de mi salero. Cuando una piensa en la cantidad de fibras que hay en este manojo y que todas caben en un grano de sal, resulta difícil de creer”.

Morgellons fiber cluster 1

Fibras atadas o conectadas por cable.

 

Salt crystals 200x

Cristales de sal de mesa de Morton (NaCl).

 

Jan continúa: “Por lo general las fibras salen de la piel en una bola. Son tan finas que una ligera sacudida provoca su separación inmediata. Las fibras se separan rápidamente y no se adhieren entre sí”. Jan cree que los manojos intactos no se encuentran en las lesiones de Morgellon.

Estas fotos, según la experiencia de Jan, muestran las típicas aglomeraciones de fibras de Morgellon tal y como aparecen cuando salen del cuerpo:

Typical Morgellons fibers 1

Typical Morgellons fibers 2

En palabras de Jan: “Estas bolas de fibras se encuentran en las lesiones y probablemente están en vías de salir del cuerpo poco a poco y sin causar dolor. Cuando se encuentran agrupadas en un manojo, es probable que estén conectadas a los nervios. Me dolió mucho cuando me extraje la muestra de fibras agrupadas. No tenía ni idea de lo que era hasta que la observé al microscopio. A menos que escarbase en la piel sana, creo que el manojo era algo difícil de encontrar”.

¿Alguien tiene un cepillo o un peine?

Échenle un vistazo al material que se encuentra en su cepillo para el pelo o bien en su peine. Examinen la parte inferior de las cerdas o púas. Deslicen un alfiler o una aguja hacia la parte superior de la cerda y miren si se acumula un grupo de fibras plateadas. Obsérvenlas a través del microscopio. (¿Sabían ustedes que se puede conseguir un microscopio por 30 dólares en una tienda de juguetes y que les mostrará lo suficiente para convencerles?).

Al parecer, incluso las personas “sanas” (aquellas que no presentan lesiones de Morgellon evidentes) expulsan fibras por los poros de su cuerpo. Razón de más para no tener miedo… sino tan solo para preocuparse. Jan dijo una vez que el síndrome de Morgellon es “el mayor secreto del universo”. Tal vez lo que quería decir era que las fibras que hay en nuestros cuerpos forman parte de una tecnología que es “el mayor secreto de [nuestro] universo”.

Aquí vemos lo que Jan ha encontrado en su cepillo:

Fibers in hairbrush

Cuando aumentamos la imagen, resulta que se trata de los mismos haces de material plateado que salen de su piel (véase la imagen siguiente):

Fibers from hairbrush 60x

Parece ser que hay algo que se está estableciendo en nuestro interior, que no es natural y que no forma parte de lo que nuestro cuerpo produce naturalmente. Curiosamente, parece ser que sí que nos salen fibras de celulosa (que se piensa que han sido introducidas artificialmente), y la celulosa, aunque sea un compuesto orgánico y natural (pensemos en el papel y en ciertos tipos de fibra vegetal) no es algo que podamos romper. ¿Sirve la celulosa para encubrir todo lo demás, de modo que podamos decir que como se trata de celulosa natural no debemos preocuparnos?

¿Cuál es el fin de todo esto? Fibras que saben lo que tienen que hacer, que se sirven del plástico presente en el ambiente (como se ha sugerido) para generar más ejemplares de sí mismas dentro de nosotros… ¿Quién ha diseñado este programa que se está llevando a cabo claramente sin nuestro conocimiento y sin nuestro consentimiento?

¿Por qué los médicos y los técnicos de laboratorio no informan de las anomalías que deben estar viendo salir de nuestros cuerpos? Una persona que trabaja en el campo de la dermatología como técnico de laboratorio y que lee docenas de historiales médicos a diario declaró que los dermatólogos están diagnosticando enfermedades que no saben cómo llamar y a las que se refieren como “erupción de la piel” y “foliculitis” (inflamación del folículo piloso). Tras informarse sobre el síndrome de Morgellon, este técnico dijo que estaba seguro de que era Morgellon lo que los médicos veían y estaban tratando de diagnosticar. “Cada día se manifiesta en nuevos pacientes”, comentó. (La prueba del cepillo para detectar fibras de Morgellon se puede ver aquí).

Algunas definiciones:

Sílice:  Dióxido de silicio (SiO2) que adquiere formas cristalinas, amorfas o impuras (como en el cuarzo, en el ópalo y en la arena, respectivamente).

Silicio: Elemento no metálico tetravalente que se encuentra mezclado, que es el elemento más abundante de la corteza terrestre después del oxígeno y que se utiliza sobre todo en aleaciones y en dispositivos electrónicos.

Silicona: Cualquiera de los diversos compuestos de silicio que son polímeros orgánicos extraídos en forma de aceites, grasas o plásticos y que se utilizan sobre todo para fabricar lubricantes resistentes al agua y resistentes al calor, barnices, pegamentos y aislantes eléctricos.

La presencia de placas

Plaque 1Plaque 2Blue plaque (front)Blue plaque with milky back

Después de haber padecido el síndrome de Morgellon durante un tiempo, Jan se ha dado cuenta de que ahora le están saliendo por las lesiones unas partículas microscópicas planas. Estas partículas son blancas por un lado y multicolores por el otro. ¿Qué son? Quebradizas y frágiles, le recuerdan el vidrio. “Las placas no se manifestaron en los primeros años de esta enfermedad. Ahora las encuentro con frecuencia”. El vidrio está hecho de sílice (véanse las definiciones de arriba).

Las placas, con sus círculos de colores rojo, amarillo y azul, parecen albergar “puntos cuánticos”. Los puntos cuánticos, también conocidos como “nanocristales“, son semiconductores minúsculos cuyo pequeño tamaño les da una “capacidad de sintonización sin precedentes” (según una fuente científica de la web). Algunas de las placas que salen del cuerpo de Jan llevan fibras pegadas. El diseño de círculos presente en las placas es semejante al patrón esquemático que la industria de la nanotecnología utiliza en los puntos cuánticos. (En biomedicina, los diferentes colores de los puntos cuánticos se utilizan para marcar los componentes de las células biológicas). Muchas de las placas tienen el mismo color azul que los filamentos de Morgellon hallados por Jan. Ya se trate de marcadores o de máquinas, lo que está claro es que las formas de colores de las imágenes anteriores no tienen su origen en el cuerpo humano.

Los dos fragmentos que aparecen en las últimas imágenes son las dos caras de una misma partícula. Algunas de las partículas “se encuentran sobre un sustrato de material lechoso que parece disiparse con el tiempo”, escribe Jan. Los fragmentos tienen propiedades cambiantes, y siguen desarrollándose fuera de su cuerpo. El color blanco empieza a tornarse transparente, y el fragmento se vuelve más similar al vidrio. ¿Se trata de un programa que se ejecuta para cambiar las partículas? ¿Cuál es la función de estas? ¿Los diferentes colores indican diferentes funciones? (Las fotos mostradas tienen 200 aumentos).

Fragmentos metálicos con tonalidades del arco iris también surgen de las lesiones de Morgellon de Jan. Partículas brillantes con formas cristalinas diferentes (rombos y hexágonos) también han salido de su cuerpo y de los cuerpos de otras personas; algunas fueron examinadas por medio de la espectroscopia Raman en la Universidad Estatal de Nueva York y su composición no era reconocible. ¿Cómo es que un laboratorio de la universidad no puede identificar estos cristales? Una vez más parece ser que una tecnología muy avanzada que conlleva la existencia de materiales microscópicos inteligentes (programados) está operando en el interior del cuerpo de los seres humanos.

¿Qué indica todo esto? Se podría especular sobre la posibilidad de que las personas que tienen el síndrome de Morgellon sean personas cuyos cuerpos están expulsando o rechazando materiales procedentes de la alta tecnología, del mismo modo que nuestro cuerpo con el tiempo termina empujando hacia fuera una astilla cuando está demasiado profunda como para sacarla con unas pinzas. Es posible que en algunos de nosotros las fibras sean tan abundantes que nuestros cuerpos las expulsen. También es posible que las personas que padecen Morgellon sean los experimentos fallidos, es decir, las personas cuyos cuerpos no han integrado o asimilado la nanotecnología que se está cultivando (se supone que por medio de los aerosoles) en todos los seres vivos. O podría ser que los individuos con Morgellon muestren una reacción particular a la tecnología que otros no muestran: que hayan sido “elegidos” para este fin y que por ello sufran más. ¿Es su genética? Nadie lo sabe aún.

Hagan clic aquí para ver una galería asombrosa de imágenes aumentadas de los especímenes del síndrome de Morgellon en el extenso índice fotográfico de la página web de Jan.

Artículo traducido por Conrad R.

Otros artículos y vídeos de Sofia Smallstorm:

Información básica acerca del cielo

La modificación del tiempo atmosférico

La geoingeniería

¿Calentamiento global?

El control de la población

La decadencia de los árboles en los Estados Unidos

El síndrome de Morgellon

La versión de un investigador

La transbiología

Los ladrones de cuerpos

Cómo nos engañan los medios de comunicación

La agenda oscura de la biología sintética

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre los programas de dispersión de aerosoles y su relación con la geoingeniería y la bioingeniería.

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