Un médico da la voz de alarma: La geoingeniería está destruyendo nuestra salud

spray444

Traducimos a continuación el artículo titulado Geoengineering Is Destroying Our Health, A Doctor Sounds The Alarm [Un médico da la voz de alarma: La geoingeniería está destruyendo nuestra salud], cuya versión original se puede leer en el portal de Geoengineering Watch:

http://www.geoengineeringwatch.org/geoengineering-is-destroying-our-health-a-doctor-sounds-the-alarm/

La contaminación total que la ingeniería climática ha infligido a nuestro planeta es matemáticamente mayor y más extensa que el conjunto de todas las demás fuentes de contaminación ambiental. La fumigación tóxica de nuestro cielo, actualmente en curso, se sigue añadiendo a la carga de contaminación letal procedente de la ingeniería climática que nos vienen imponiendo desde hace más de 65 años. El medio ambiente y nuestros cuerpos están alcanzando y superando el punto de máxima tensión tolerable. El siguiente informe ha sido redactado por un profesional de la salud plenamente consciente de la gravedad del daño que se nos está haciendo a través de la geoingeniería. Las conclusiones del trabajo de investigación del doctor Amato deberían ser especialmente tenidas en cuenta.

Dane Wigington

20 de junio de 2015

geoengineeringwatch.org

¿TIENE ALGO QUE VER LA GEOINGENIERÍA CON MI DELICADO ESTADO DE SALUD?

Por el Dr. Steven Amato, doctor en quiropráctica, colaborador de Geoengineering Watch.

Los médicos y científicos en general nos aconsejan que, si queremos mantenernos sanos, lo único que tenemos que hacer es seguir una “dieta equilibrada”. Hasta tal punto le han metido a la gente esta idea en la conciencia a fuerza de repetírsela, que constituye una verdad absoluta. Pero nada podría estar más lejos de la verdad: en un mundo tan tóxico como el de hoy, una dieta equilibrada ya lleva implícita la toxicidad.

Tengamos en cuenta que nuestra comida se cultiva utilizando fertilizantes inorgánicos que está demostrado que precipitan en las paredes de las arterias y en las articulaciones provocando arteriosclerosis y artritis, o bien en nuestro cerebro, donde generan la enfermedad de Alzheimer; o que los residuos de plaguicidas y herbicidas quedan atrapados en el hígado, dando lugar a la esteatosis [retención anormal de lípidos en las células] y a la hipertensión subsiguiente; o que se ha demostrado que los alimentos transgénicos deterioran la estructura de las membranas celulares. La peligrosa radiación se utiliza de forma rutinaria para descontaminar las verduras. Cada año, los americanos consumen toneladas de un jarabe de maíz con alto contenido en fructosa que se obtiene a partir del maíz transgénico, maíz que también está oculto en muchos condimentos. Estos son solo algunos de los avances tecnológicos que la ciencia ha traído a la humanidad y que empeoran la crisis sanitaria que afecta a este país [los Estados Unidos] mermando su producto interior bruto.

302

Tres aviones a reacción militares (y no comerciales) soltaron esto directamente en lo alto de mi casa.

Con el fin de comprender perfectamente la gravedad de este problema, tenemos que ser conscientes de que las sustancias químicas están por todas partes. Hay más de 100.000 según cálculos de la EPA [la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos].

Pero la forma de envenenamiento más reciente y también la más peligrosa se está llevando a cabo en nuestro cielo: la fumigación por medio de estelas químicas o gestión de la radiación solar, etiquetada bajo el disfraz aparentemente inofensivo de la geoingeniería.

Y es que no hay forma de escapar de las garras de la nueva religión conocida como ciencia. La triste realidad es que en la actualidad es la pseudociencia la que hace funcionar la política a través del consenso, y no la verdadera ciencia. Al igual que todo lo demás en el Nuevo Orden Mundial, la ciencia se ha vendido al mejor postor. Pero lo más espantoso es que usted, lector, y yo, nos hemos convertido sin saberlo en los conejillos de indias de los científicos. El laboratorio es el planeta Tierra y la “ciencia por consenso” está peligrosamente fuera de control.

No es ningún secreto dentro de la comunidad científica en general que los “estándares” o patrones establecidos por la élite de los científicos e investigadores (la Jason Society) se conceden al mejor postor. En un mundo basado en los resultados, este modelo no solo es erróneo, sino que además es ética y moralmente corrupto.

El hecho de que usted crea o no que las estelas químicas existen es irrelevante. Existen, y a quienes las diseñan y producen no les importa lo que usted piense: van a seguir fumigándonos con estos aerosoles mortales digamos lo que digamos y hagamos lo que hagamos; puede usted estar seguro, ya que los estamos pagando con nuestros impuestos, y la guerra contra el terrorismo continuará mucho después de que nos hayamos ido.

Los americanos nos hemos vuelto impotentes como agentes de cambio. Nos encontramos frente a una disyuntiva: o sufrimos las consecuencias, o nos volvemos proactivos. Para aquellos que no estén de acuerdo, el mantra “actúe bajo su propia responsabilidad” y “el comprador asume el riesgo” no podía ser más apropiado. Pero todos los demás deberemos empezar a protegernos a partir de ahora.

Los dos ingredientes principales de estos aerosoles son el bario (Ba) y el aluminio (Al). Está claro que las sales de bario solubles en agua son tóxicas para la salud humana. El bario soluble en agua es, de lejos, el más peligroso. Las principales puertas de entrada para el bario inhalado son los pulmones y los senos nasales. Esta ruta permite el acceso directo al torrente sanguíneo y por ende la exposición de los glóbulos rojos y blancos, las plaquetas, la hemoglobina y el hierro orgánico a los efectos oxidativos de esta peligrosa sustancia.

Un análisis riguroso de la importancia del sistema cardiovascular sería un asunto demasiado profundo; basta con decir que la sangre representa el sustrato a partir del cual los tejidos del cuerpo obtienen sus nutrientes, del mismo modo que la tierra fértil ofrece el medio perfecto para que las plantas tengan una vida saludable y animada. Las sustancias químicas nocivas en general, y los metales pesados en particular, degradan la calidad de la sangre: sus propiedades desecantes hacen que disminuya el contenido de humedad en este líquido, lo que aumenta su viscosidad y por tanto el riesgo de accidente cerebrovascular.

Se ha publicado que el bario puede absorber hasta 400 veces su propio peso en humedad. Las partículas en cuestión son de tamaño nanométrico, es decir, de una mil millonésima parte de un metro o una diez milésima del diámetro de un cabello humano [una micra o micrómetro es la milésima parte de un milímetro, y un nanómetro es la milésima parte de una micra]. Esto nos dará una idea de lo fácil que es para estas partículas entrar en nuestros miles de millones de estructuras celulares, donde roban nuestra energía haciendo que padezcamos un cansancio crónico. Una vez dentro, alteran el funcionamiento de las mitocondrias, que son los generadores de energía, situados en el interior de cada célula, que nos proporcionan la capacidad de realizar la respiración, de tener vitalidad y de permanecer alerta. Si usted, lector, se está preguntando qué puede hacer para protegerse a sí mismo, es que está avanzando en la dirección correcta.

301

Esta formación “nubosa” es inconcebible si tomamos como base los registros históricos de nubes reales, tanto en obras de arte como en fotografías.

El aluminio, la segunda de las nanopartículas tóxicas (pero no la menos grave) también tiene su importancia: afecta especialmente a los tejidos del sistema nervioso central, como la materia blanca del cerebro. El aluminio provoca la formación, en el tejido cerebral, de lo que se conoce como placas amiloides, que deterioran los axones terminales a través de los cuales se transmiten las señales de una neurona a otra en la sinapsis nerviosa para mantener la memoria y la capacidad de resolución de problemas normales, es decir, la función cognitiva.

La acumulación avanzada de placas amiloides se ha relacionado con la enfermedad de Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa de rápido deterioro cognitivo. La enfermedad de Parkinson, la ELA o esclerosis lateral amiotrófica, la esclerosis múltiple y la miastenia gravis son enfermedades similares, caracterizadas en su conjunto por la decadencia rápida y avanzada, progresiva e irreversible, del tejido nervioso.

Los cárteles farmacéuticos mundiales siempre consiguen identificar los beneficios potenciales: ya están entretenidos realizando ensayos con la próxima generación de medicamentos antineurodegenerativos, que se basarán en los efectos de la intoxicación crónica por metales pesados perpetrada por la actual operación de bandera falsa que es la geoingeniería y que lleva décadas en marcha.

Una segunda característica del bario, más preocupante, es su efecto en el músculo cardíaco. El corazón se basa en un oligoelemento, el mineral de potasio, para mantener un tono muscular de reposo saludable. Las alteraciones del nivel de potasio en el corazón (hipopotasemia) pueden provocar un aumento del ritmo cardíaco (taquicardia), sometiendo tanto los músculos como los nervios del corazón a una tensión excesiva. El bario compite con el potasio, haciendo que aumente el riesgo de accidente cerebrovascular, especialmente en las personas con sobrepeso o que padecen obesidad. Una enfermedad conocida como sístole ventricular detenida ha sido identificada en estudios cuyo objetivo era analizar los efectos del bario en el músculo cardíaco. En el lenguaje de la calle, esto significa hipertonicidad ventricular o simplemente “espasmo cardíaco”. Dolor en el pecho, mareos, desmayos, insuficiencia respiratoria, falta de aire, asma, problemas de visión, dolor en uno o en ambos brazos o manos (con entumecimiento ocasional, rigidez matutina, cansancio y problemas intestinales) son síntomas que pueden tener su origen en el corazón. Y los inhaladores pueden empeorar las cosas. Los jóvenes y las personas de mediana edad no quedan al margen de este problema.

Ante la amenaza que suponen las sustancias químicas utilizadas en la gestión de la radiación solar, las medidas para afrontar un riesgo significativo no se pueden descartar. Los usuarios de los servicios sanitarios deben tener mucho cuidado antes de aceptar medicamentos recetados cuya función sea sedar o estimular. Una medicación errónea puede tener graves consecuencias (y de forma rápida).

Hable usted con su médico acerca de cualquier medicamento que se disponga a prescribirle, y asegúrese de preguntarle si el prospecto menciona la posibilidad de que se produzcan efectos secundarios cardiovasculares o si la anemia podría ser un posible efecto secundario a medio plazo. Siga consultando a su farmacéutico para hacer un seguimiento; hágale preguntas y exija respuestas razonables. Su farmacéutico le preguntará si usted tiene alguna alergia a los medicamentos o si alguna vez le ha salido sarpullido, ha tenido dificultad para respirar, ha sufrido mareos o cualquier otra reacción fuera de lo normal a los medicamentos.

Las personas expuestas (es decir, todo el mundo) deberían hablar con su proveedor sobre la probabilidad de que exista una exposición a la inhalación de metales pesados ​​procedentes de las estelas del cielo de su población y de su lugar de trabajo. Los pacientes deben encaminar proactivamente el diálogo hacia la necesidad de que se realicen análisis de sangre orientados a medir la cantidad de metales como el aluminio, el bario, el plomo y el mercurio, o, reducidos al mínimo, al menos el bario y el aluminio.

Solicite usted que le realicen un “perfil de metales pesados ​​en la sangre” en el que los metales mencionados aparezcan como especialmente relevantes. Yo me enteré de que los niveles de bario en mi sangre rondaban los tres dígitos (cuando normalmente deben situarse en el cero) después de que en marzo me hicieran un análisis para detectar la presencia de metales pesados ​​en la sangre, cuando durante todo ese mes las fumigaciones de aerosoles habían sido particularmente intensas. Pídale a su médico que le haga una PCR o CRP (proteína C reactiva), que es una prueba que sirve para medir la inflamación endógena del corazón.

Si su médico le pregunta por qué quiere que le analicen la sangre, explíquele que la exposición reciente a los metales pesados aparece normalmente primero en la sangre, y en el cabello tal vez semanas o meses más tarde. A la medicina convencional no le entusiasma mucho el análisis de minerales presentes en el cabello, pero la presencia de metales en la sangre (en la que no debería haber ningún metal) puede suponer un diagnóstico de intoxicación por metales pesados.

Sea consciente de que los suplementos dietéticos, las vitaminas y los alimentos nutracéuticos concentrados representan su única protección frente a las consecuencias imprevisibles de los experimentos científicos ambientales que, realizados apresuradamente, sin pruebas previas, extensamente y contra la ley, afectan a la población en general.

Los productos químicos tóxicos fabricados en los laboratorios a partir de 1988 y, por defecto, antes del 88, han sido hábilmente encubiertos al ser catalogados como sustancias inofensivas a través de la aprobación de la Interpretación De Minimus de la Cláusula Delaney, redactada por Michael R. Taylor, expresidente de la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration o FDA). El que fuera CEO o consejero delegado de Monsanto, pasó por la puerta giratoria para participar, mientras trabajaba en la FDA, en la regulación de las empresas para las que anteriormente había trabajado; el tono que mejor define los intereses del señor Taylor es el gris.

Esta maniobra legislativa abrió una caja de Pandora de nuevos productos químicos en el mercado del suministro de alimentos de los Estados Unidos, cuando básicamente diluyó de manera eficaz las medidas de protección contenidas por escrito en la versión original de la Cláusula Delaney de 1958. La legislación que una vez prohibió las sustancias cancerígenas en el suministro de alimentos de los Estados Unidos perdió la batalla cuando decenas de nuevos productos químicos llegaron al mercado como resultado de esta nueva enmienda.

En resumen, el resultado final es imprevisible, ahora que las leyes de etiquetado han sido neutralizadas o eliminadas por completo. No obstante, la única alternativa segura que nos queda es cultivar los alimentos en casa o adquirir la verdura, la carne y los productos de corral en el mercado de productores (como la cooperativa Ukiah Natural Food Coop). Sin embargo, no hay garantías a menos que sea usted mismo quien plante sus alimentos y los coseche.

Desde mediados de la década de 1980, nuestras células han sido objeto de un ataque a gran escala, perpetrado mañana, tarde y noche por las sustancias químicas. Mientras que estas sustancias están secando nuestro organismo, nuestras articulaciones y nuestro sistema nervioso, están deteriorando de forma simultánea los sistemas de transducción de señales hormonales a nivel celular, lo que provoca oxidación metabólica, la aparición de especies reactivas del oxígeno (ERO o ROS) [iones de oxígeno y radicales libres que causan estrés oxidativo], la alteración de la composición de los cromosomas y daños en las moléculas de ADN . Los daños en la cromatina y la alteración del ADN son características clave de los cánceres terminales. Por eso es por lo que las vitaminas C y E son tan importantes para prevenir la enfermedad degenerativa crónica de diseño del siglo XXI. Hay muchas más vitaminas y suplementos que pueden revertir la destrucción celular elimininando las especies reactivas del oxígeno y haciendo que aumenten los flujos de enzimas, la integridad de las membranas celulares y la eliminación del CO2.

Sólo usted puede tomar la decisión correcta, haciendo uso de su voluntad para elegir la seguridad ante la inquietud, la prudencia ante la necesidad y el sentido común ante la urgencia.

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas, la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos en los seres vivos.

Anuncios

Otra vez fibras transportadas por el aire, y otra vez, y otra vez más

Publicamos a continuación la traducción al español de un artículo escrito por un ciudadano de California y publicado en el portal de Clifford E. Carnicom el 30 de noviembre de 2005, cuya versión original en inglés (Airborne fibers again, and again – and again) se puede leer haciendo clic en los enlaces siguientes:

http://www.carnicominstitute.org/articles/FibersNov2005.htm

fibersnov2005

OTRA VEZ FIBRAS TRANSPORTADAS POR EL AIRE, Y OTRA VEZ, Y OTRA VEZ MÁS

Por Clifford E. Carnicom
30 de noviembre de 2005

El siguiente informe nos lo ha enviado un ciudadano del norte de California. Este informe se suma a la serie de pruebas, presentada a lo largo de casi siete años, que demuestra el sometimiento de la población a unos agentes contaminantes transportados por el aire que aún no han sido identificados. El informe demuestra que es muy probable que existan consecuencias importantes para la salud relacionadas con estas operaciones atmosféricas; también demuestra que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos [Environmental Protection Agency o EPA] ha fracasado completamente en su misión de servir a los ciudadanos y de proteger la salud y el equilibrio de nuestro medio ambiente. Las fibras que son objeto de este artículo parecen ser, en todos los aspectos, idénticas a las que la EPA se ha negado a identificar cuando se lo solicitamos hace más de seis años. La “política” de la EPA declarada públicamente consiste en que no analizará ni identificará ni examinará ningún “material no solicitado”. El argumento minoritario de quienes afirman que estas hebras tienen un origen corriente (por ejemplo, que se trata de telas de araña) hace mucho que se demostró que es irracional; estos materiales tienen una naturaleza evaporativa y transformable, y muestran unas características, una masa y unas dimensiones insólitas. Todo esto da argumentos de sobra para que la EPA sea impugnada en un sentido legal por su posición. Cuanto antes se den cuenta de esto los ciudadanos de los Estados Unidos y del resto del mundo y actúen en consecuencia, antes podremos restaurar la salud y el equilibrio de nuestra atmósfera. Esta reparación no tendrá lugar sin enfrentamiento, y seguiremos pagando el precio de nuestra apatía y sumisión ante estas violaciones de la ley natural y del derecho divino. Yo recomendaría que la mayor de las presiones se ejerciera sobre los representantes del gobierno de esta nación si lo que queremos es poder respirar y vivir en un medio saludable. La sumisión de los ciudadanos de esta nación ante la «política» de la EPA no ha traído ninguna solución a su incapacidad gratuita para proteger la vida y el medio ambiente. Existe un momento adecuado para la confrontación y el rechazo de la “política” indefendible de la EPA, pero ese momento ya ha pasado. Es necesario que los ciudadanos organicen una impugnación a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos con el fin de detener la contaminación y la degradación de nuestro planeta y de nuestra atmósfera consentidas por la EPA.

Notas adicionales:
En el portal https://carnicominstitute.website/wp/ se pueden consultar observaciones, registros y análisis minuciosos de materiales fibrosos transportados por el aire similares a los que se describen en este artículo, así como el historial de la correspondencia mantenida con la EPA sobre este tema. Deseo expresar mi agradecimiento al señor Challender por el esfuerzo considerable que ha llevado a cabo para poner este informe a disposición de los ciudadanos.

Informe sobre lo ocurrido el domingo 13 de noviembre de 2005

Por Jeff Challender. 17 de noviembre de 2005.

Este es el informe de los hechos que tuvieron lugar el pasado domingo 13 de noviembre de 2005, y que comenzaron aproximadamente a las 12:50 PM (hora estándar del Pacífico) por encima de mi casa en North Highlands, California. En ese momento, mi hijo estaba jugando en el patio trasero de la casa. Dado que hace más de dos años que vengo haciendo un seguimiento de las fumigaciones de sustancias químicas que tienen lugar sobre nuestra casa, mi hijo tiene la costumbre de avisarme cada vez que ve que dichas operaciones se están llevando a cabo.

En el momento mencionado anteriormente, mi hijo me llamó para que mirase al cielo. Efectivamente, el cielo estaba repleto de esas “cortinas” de material que solemos ver cuando las estelas químicas se extienden tras las operaciones de fumigación. En particular, al este de nuestra casa había un avión que dejaba un largo rastro que no se disipaba. Le pedí a mi esposa que me trajera nuestra cámara digital Vivitar 3300 lo más rápido posible, y fotografié la aeronave y su estela lo mejor que pude desde la posición en que me encontraba. También hice una foto de una estela reciente que se extendía rápidamente.

Si hubiera sabido lo que iba a ocurrir unas dos horas más tarde, habría hecho más de cuatro fotografías del cielo aquella tarde… Pero volví a mi despacho a seguir trabajando en mi sitio web.

La neblina que sigue a las operaciones aéreas.

Alrededor de las 3 PM (hora estándar del Pacífico), mi hijo, en un estado de gran nerviosismo, me llamó para que fuera de nuevo a mirar al cielo. Me dirigí al patio trasero, y me quedé paralizado. Ante mis propios ojos, hebras y manojos de un material fibroso blanco caían del cielo. Este material se enganchaba en los árboles y se quedaba posado sobre las casas, sobre la hierba y sobre los coches aparcados. Estaba tan aturdido, que olvidé sacar fotos de este fenómeno. Ahora lamento haber cometido ese fallo.

Lo que sí se me ocurrio fue pedirle a mi hijo, que tiene 18 años, que recogiera muestras del material con los palitos y ramitas que pudiera encontrar, y se mostró dispuesto a ayudar. Tengo una discapacidad permanente debido a una lesión de la médula espinal que sufrí hace unos seis años. Mi movilidad es limitada porque mis piernas ya no funcionan normalmente. Por esta razón dependo de mi hijo, que sustituye a mis piernas cuando hace falta.

Le advertí que no tocara las hebras y que procurara que no se le metieran ni en los ojos, ni en el pelo ni en la ropa. Tuvo cuidado y aparentemente no le pasó nada. Lamentablemente, mi esposa deshizo algo de la sustancia entre los dedos, y la describió como “cerosa”. Cuatro días más tarde fue a nuestro médico de cabecera con una erupción cutánea que le picaba… La erupción ha remitido gracias a la aplicación de una pomada prescrita por el médico, que no fue capaz de diagnosticar la causa exacta.

En cuestión de minutos, lo que había “llovido”… ¡había desaparecido! Fuera de casa, todo se había derretido, evaporado, o simplemente se había disipado. Muy curioso. Nunca he visto nada parecido a lo que nos ocurrió, pero había oído hablar de ello en Internet.

Pusimos las muestras recogidas en un pequeño frasco con una tapa a presión y lo dejamos en mi despacho toda la noche. La idea era enviarle la muestra al Sr. Clifford Carnicom, ya que yo pensaba que él podría hacer que la analizaran en un laboratorio.

El material fibroso original transportado por el aire que metimos en un frasco.

Cuando examinamos el material del frasco el lunes 14 de noviembre, habían desaparecido entre dos tercios y tres cuartas partes de la muestra. Fotografié el frasco y lo que quedaba en su interior. Entonces intentamos sellarlo herméticamente poniendo cinta de embalaje alrededor de la tapa y del borde. Era de esperar que tal vez una presión parcial del material “evaporado” que se desarrollaba en el frasco haría que el aire del interior se saturase, lo que impediría o detendría el desgaste de la muestra. Este sencillo procedimiento parece haber tenido un éxito limitado, ya que la muestra “sobrevivió” unos cuantos días más.

El martes 15 de noviembre de nuevo le hicimos fotos al frasco. Parte del material había desaparecido definitivamente, pero la pérdida fue mucho menor que la de las primeras 24 horas. Aquella noche también hice una llamada telefónica a la Sra. Fels, una colega de Clifford Carnicom; la señora me facilitó los datos de contacto del Sr. Carnicom.

El miércoles 16 de noviembre, el Sr. Carnicom y yo mantuvimos una conversación muy agradable y provechosa sobre los sucesos del domingo 13 de noviembre.

Fue de lo más decepcionante saber que no había ninguna posibilidad de que se hiciera un análisis químico del material. Imaginen cuál no sería mi sorpresa cuando me enteré de que la Agencia Federal de Protección Ambiental no tiene ningún interés por muestras como las que mi hijo había recogido. ¡Y esta es la agencia del gobierno de los Estados Unidos que por ley debe proteger a los ciudadanos de las sustancias químicas peligrosas que pueda haber en el aire, en el agua y en la tierra! Uno tiene que preguntarse por qué esta “agencia que representa los intereses del pueblo”, financiada con nuestros impuestos, se niega a investigar lo que denuncian ciudadanos que pagan sus impuestos: que ALGUIEN está fumigando los cielos con sustancias químicas PERJUDICIALES para el medio ambiente en que vivimos. ¡Y para colmo de males, se niegan rotundamente a examinar incluso las muestras físicas de las supuestas sustancias químicas! ¿Para quién se creen que trabajan?

Así que el Sr. Carnicom sugirió que hiciera lo que pudiera con la muestra por mi cuenta. Por supuesto, insistió en que manipulásemos el material desconocido con la mayor de las precauciones.

Entonces, por sugerencia del Sr. Carnicom, yo mismo me puse manos a la obra con la muestra el jueves 17 de noviembre. Conecté mi microscopio Intel QX3 USB al ordenador con el que trabajo. Mi esposa me preparó un área de trabajo “lo más segura posible”, con buena ventilación y mucha luz. Saqué una última serie de fotos del frasco, y retiré la cinta adhesiva.

Imagen a diez aumentos

Yo no estaba preparado para lo que sucedió cuando retiré la tapadera del frasco. Al parecer, cuando sellamos el frasco con la cinta de embalaje, se acumuló una concentración del gas en que se transforma este material cuando se descompone: ¡un gas extremadamente nocivo que me sacudió en la cara! Sentí un fuerte escozor en los ojos y me entró un ataque de tos horroroso. También noté un sabor metálico muy fuerte en la lengua. Tardé varios minutos en recuperarme de este ataque espantoso. Me preocupa cuáles puedan ser los efectos a largo plazo, pero a corto plazo ni me he puesto malo ni he sufrido ninguna incapacidad.

A pesar de todo, yo estaba decidido a continuar, así que la muestra fue extraída del frasco y colocada en una placa de vidrio. Con unas pinzas de plástico y una navaja de acero inoxidable, retiré el material que quedaba en las ramitas y palos. Un tercio lo metí en un contenedor de muestras que guardé en el congelador, y otro tercio en otro recipiente que guardé en el frigorífico. El último tercio lo puse en un recipiente tapado para observarlo con el microscopio. Todos los recipientes utilizados fueron suministrados con el microscopio Intel QX3. En total, lo que quedaba de la muestra cabía en una cucharada grande, lo que no era mucho si tenemos en cuenta el volumen de lo que había en el tarro el primer día (lo equivalente a unas cuatro cucharadas).

Pasé más de una hora examinando el material y sacando fotos con el software del microscopio. Durante el reconocimiento utilicé lentes de 10, 60 y 200 aumentos, y una iluminación, tanto superior como inferior, con intensidad baja, media y alta.

Imagen a 10 aumentos.

Tras grabar las imágenes, mi ordenador las procesó para que pudieran subirse a la web. No es más que un examen superficial, dado que no dispongo de medios para llevar a cabo un análisis científico adecuado de la muestra. Las imágenes se incluyen en este informe para que puedan estudiarlas aquellas personas a las que les puedan interesar.

Imagen a 60 aumentos

Espero que mis esfuerzos hayan sido de alguna utilidad al objetivo principal, que no es otro que sacar a la luz lo que algunas autoridades corruptas están haciendo a nuestros cielos y a los habitantes del planeta.

Jeff Challender, 17 de noviembre de 2005.

Este informe, y las imágenes adjuntas, pueden ser reproducidos y distribuidos libremente, pero no podrán ser utilizados para obtener ninguna remuneración de ningún tipo.

Nota: Las fotografías se pueden ver en la versión en PDF del artículo original: fibersnov2005

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas, la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos en los seres vivos.

Madrid Sprayed Pride 2015

cibelesok

La fiesta del orgullo fumigado

Vengan, vengan ustedes a Madrid
a que les fumiguen como si fueran
ratas de alcantarilla.
A que les hagan creer que respetan
su derecho al amor
mientras les hacen trizas los pulmones.
A que les inciten al desenfreno
mientras les intoxican el cerebro
intencionadamente
con aluminio en polvo.
Polvo, polvo y más polvo.
No se lo piensen: disfruten del polvo
que deja blanco el cielo
y que multiplica el calor del sol
achicharrándonos hasta la muerte.
Hombres y mujeres, gais y lesbianas,
transexuales y bisexuales,
heterosexuales
y homosexuales:
Por favor, entérense de una vez.
Nos están fumigando.
Rocían con ponzoña la biosfera
con la excusa de que nuestro planeta
sufre un calentamiento
y hay que enfriarlo.
Nos tapan la luz, nos roban el agua,
el clima manipulan a su antojo
y encima dicen que la culpa es nuestra.
Y no es cuestión de colores políticos.
Los partidos les comen de la mano
a los psicópatas que nos fumigan
y callan como putas.
Por favor, ayúdennos a pararlo.
Luchen con nosotros. ¡No se resignen!
Renieguen de esta fiesta
hasta que cesen las fumigaciones.
Que los organizadores son ellos.

Conrad R.

https://www.facebook.com/MurciaChemtrails/photos/a.287880471231940.77084.260819797271341/1000423939977586/?type=1&theater

https://es-es.facebook.com/MurciaChemtrails/posts/1000118493341464

https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=505184206300007&id=356476024504160

https://www.youtube.com/user/cargoli/videos?sort=dd&shelf_id=0&view=0

ACTIVIDAD SOLAR VS. GEOINGENIERÍA DEL CAMBIO CLIMÁTICO (Aeromotores)

ACTIVIDAD SOLAR VS. GEOINGENIERÍA DEL CAMBIO CLIMÁTICO (ANE Cielos Limpios)

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas y sus efectos en nuestra salud.