Carta de la Asociación Nacional Española Cielos Limpios al Ayuntamiento de Madrid

Fuente: http://anecieloslimpios.blogspot.com.es/2016/03/reunion-con-el-ayuntamiento-de-madrid-y.html

Fecha de la publicación original: 28 de marzo de 2016

LA SALUD DE LOS MADRILEÑOS EN PELIGRO POR INCOMPETENCIA MUNICIPAL

Carta abierta a Manuela Carmena e Inés Sabanés

Estimada Sra. Alcaldesa de Madrid, Doña Manuela Carmena,

Estimada Concejala de Medio Ambiente, Doña Inés Sabanés,

Ya que están denunciando la responsabilidad de los lobbies en la contaminación de la atmósfera, ¿por qué no investigan qué lobbies están detrás de las estelas persistentes y la manipulación del tiempo?

Cuando, en diciembre pasado, nuestra Asociación Nacional Cielos Limpios solicitó ser recibida por Uds. en relación a la sospecha de que parte de la extrema contaminación del aire que respiran los madrileños se deba a las estelas persistentes de las aeronaves que sobrevuelan Madrid con excesiva frecuencia, Don Ramón Linaza Iglesias, muy amablemente, nos recibió.

En aquella cita del 21 de enero de 2016, le entregamos dos ejemplares del importante informe de casi 100 páginas, redactado por nuestra asociación, que describe la historia de las estelas persistentes, es decir, de la alteración artificial del clima por medio de aerosoles, con abundantes referencias a la legislación española, europea e internacional sobre dicha práctica, además de numerosos testimonios de profesionales y militares, y un muestrario de analíticas de agua, tierra y sangre que demuestran la alta contaminación en España, de la tierra, el agua y sangre humana con metales como el aluminio y el radiactivo bario.

Nadie nos ha acusado recibo de dicho informe, no tenemos información de si estos importantes documentos les han sido entregados a las personas adecuadas. Lo que sí nos consta es que la Jefa del Servicio de Protección de la Atmósfera de la capital de España, Doña Mª Encarnación de Vega Pastor, a pesar de ser de su entera responsabilidad, tiene muy poca, si no nula, información sobre el fenómeno de las estelas persistentes, no se ha leído nuestro informe y creemos que sería importante y urgente que lo leyera.

Dada la gran responsabilidad de su cargo, sería lógico que la Sra. de Vega tuviera una formación profunda y actualizada en biología, física atmosférica, composición química de la atmósfera, epidemiología, climatología y enfermedades medioambientales, además de conocer perfectamente la legislación relacionada con el campo de su trabajo, esto es, la legislación del tráfico aéreo encima de la capital de España, dado que este tráfico acontece en la “Atmósfera de Madrid”, que es el ámbito anunciado de su jefatura.

Eso sería lo lógico pero, desgraciadamente, su respuesta expresa todo lo contrario. Además de un escaso interés en investigar esta cuestión, la Sra. de Vega demuestra tener nulo conocimiento sobre este gravísimo asunto de las estelas persistentes de vuelos desconocidos que pasan por la zona de exclusión aérea que es Madrid. Si bien afirma que ha “estudiado” el tema, no aporta ningún informe sobre el que fundamente su respuesta, escrita a la ligera, plagada de imprecisiones y leyendas urbanas.

Es muy preocupante que la máxima responsable del control de la contaminación atmosférica de la capital de España responda a una cuestión tan espinosa con un texto mal redactado, nada argumentado y completamente acientífico que acaba siendo una falta de respeto a los ciudadanos, a los que se debe. La Sra. de Vega no parece ser consciente de lo que aquí se está planteando.

Es comprensible que Uds., como Alcaldesa y Concejala de Medioambiente, con menos de un año en el cargo, desconozcan las capacidades y la eficacia de todos los responsables de los distintos departamentos municipales. No obstante, una vez informadas, tienen la obligación moral de poner remedio a la falta de profesionalidad, cuando no de ineptitud, de ciertos cargos de responsabilidad.

A continuación, les adjuntamos la respuesta de Dña. Mª Encarnación de Vega Pastor, seguida de nuestro comentario a la misma.

El 3 de marzo de 2016, 12:23:

Estima Pilar (sic)

Te copio lo que me han contestado en el Servicio de Protección de la Atmósfera.

Ramón Linaza Iglesias

En relación a lo a las medidas  de las estaciones próximas al aeropuerto de Barajas no hemos notado nada, si bien es verdad que en nuestras estaciones la toma de muestras está situada entre 1,5 y 4 metros de altura que es lo que establece la normativa para medir el aire que respiran las personas y lo que comenta esta Asociación son estelas que están a más de 8.000 metros de altura y que por supuesto nuestras estaciones no miden a esa altura porque no están destinadas para realizar este tipo de medidas.

Le informamos que el Servicio de  Protección de la Atmósfera tiene como competencia la vigilancia, predicción e información de la calidad del aire, referido a la inmisión, siendo ésta, la concentración de contaminantes a nivel del suelo, es decir el área habitada por los ciudadanos, siendo el origen principal de contaminación las  fuentes fijas  de tipo industrial, domésticas, como las calefacciones y tratamiento de residuos. En cuanto a las fuentes móviles, los  automóviles y maquinaria móvil, pero en lo referido al tráfico aéreo, si bien se considera  una fuente antropogénica de contaminación, queda fuera de las competencias de este Ayuntamiento.

Entendemos su preocupación, pero no le podemos dar datos de estudios sobre efectos adversos del tráfico aéreo.

En otras ocasiones estudiamos su petición y le informamos  al respecto indicándole, que probablemente se debía a estelas de condensación que dejan los aviones y que están compuestas fundamentalmente por vapor de agua, sugiriéndole se dirigiera a la  empresa pública AENA que dispone de tres estaciones de vigilancia en las instalaciones del aeropuerto de Barajas http://www.aena.es.

Mª Encarnación de Vega Pastor

Jefa de Servicio de Protección de la Atmósfera

Área de Gobierno de Medio Ambiente y Movilidad
Ayuntamiento de Madrid 
C/Bustamante, 16. 4ª planta
28045-Madrid
Comentario de Cielos Limpios

  1. La  contestación de la Sra. de Vega a nuestro solicitud se inicia con un “En relación a lo a las medidas”, una introducción errática que ya nos da una pista del escaso interés que ha puesto en contestarnos. Además, los tres escuetos párrafos tienen varias tipografías, varias fuentes (arial y calibri), lo que demuestra que no es una contestación redactada para nosotros, sino que se ha limitado a hacer un copy paste (copia y pega) de otros escritos.

Significa esto que se ha limitado a escribir unas líneas para salir del paso, sin realmente tomarse en serio nuestra solicitud, ni haberle dedicado tiempo para investigar.

  1. Prosigue la Sra. de Vega:

“…si bien es verdad que en nuestras estaciones la toma de muestras está situada entre 1,5 y 4 metros de altura que es lo que establece la normativa para medir el aire que respiran las personas…

Afirma la Sra. de Vega que su servicio de medición se sitúa entre el 1,5m. y los 4m. de altura. Pero dado el nombre de su Servicio de Protección de la Atmósfera, sería interesante preguntarle a la Sra. de Vega, en qué punto empieza y termina la atmósfera de la que es responsable. Por lo visto, para ella, lo que pasa por encima de los 4m. de altura ya no es de su incumbencia. Y tampoco parece tener curiosidad en saber si lo que analiza en su atmósfera, es decir, por debajo de los 4m. puede estar relacionado de alguna manera con lo que ocurre por encima de la fatídica cota. Es francamente difícil entender cómo la máxima responsable de la Protección Atmosférica de la capital de España tiene un campo de observación tan limitado y, además, parece encantada de que así sea. Si lo único que le preocupa a la Sra. de Vega es lo que pasa a nivel del suelo, debería cambiarse urgentemente el nombre de su jefatura.

“…y lo que comenta esta Asociación son estelas que están a más de 8.000 metros de altura y que por supuesto nuestras estaciones no miden a esa altura porque no están destinadas para realizar este tipo de medidas…”

La Sra. de Vega afirma, sin más, que las estelas persistentes que vemos se encuentran siempre a más de 8.000 metros de altura, pero no parece saber que si son estelas de condensación no pueden durar más de unos segundos. Además de no durar, las estelas de condensación sólo se pueden producir en condiciones atmosféricas muy específicas de presión, con más de 70% de humedad y una temperatura < – 40ºC, condiciones todas ellas que no se dan con frecuencia. Es poco probable, por tanto, que lo que vemos en verano sean estelas de condensación cuando, por ejemplo, estamos a 40 grados a la sombra y que el aire, en el corazón de Castilla, está extremadamente seco. Sin embargo, con esas condiciones atmosféricas, seguimos viendo estelas persistentes sobre Madrid.

Afirma, la Sra. de Vega, que esas estelas se encuentran a más de 8.000 m. de altura.

¿Cómo puede estar tan segura de la altura a la que se encuentran? ¿Acaso ha confirmado la altura de dichas estelas? ¿O lo habrá medido a ojo? Esta afirmación no es científica porque no resulta de una medición precisa con instrumentos adecuados, sino de una leyenda urbana jamás comprobada según la cual las estelas persistentes siempre son estelas de condensación a 8.000 m. de altura. Existen, sin embargo, instrumentos para medir la altura de un objeto volando. ¿Los ha utilizado? Afirmar una cosa sin demostrarla es establecer un dogma. Y un dogma es una creencia como otra cualquiera. Este comportamiento no es científico, ni serio, ni responsable por parte de la jefatura de un servicio público de protección de la salud del ciudadano, pagado por los madrileños.

Pero, sobre todo, dado su cargo, la Sra. de Vega, como máxima responsable del Servicio de Protección de la Atmósfera madrileña, debería conocer el mapa de pasillos aéreos a alta cota y  saber que no existen pasillos aéreos encima de Madrid.  Dado que dicha prohibición de volar sobre Madrid es muy estricta, no puede haber ningún vuelo de crucero sobre la capital de España. Que veamos a diario aviones sobrevolando nuestra capital con aeronaves dejando estelas persistentes debería, qué menos, llevarla a una investigación seria del tema.

Mapa de pasillos aéreos a alta cota sobre Madrid. Las gruesas líneas azules delimitan las zonas de exclusión aérea. Se ve claramente que existe un pasillo aéreo que entra por el este, otro que se une a él por el sur. Ambos penetran en el espacio aéreo madrileño para aterrizar/despegar  en Barajas, y hay un tercer pasillo norte/sur al norte de Barajas. Un pequeño pasillo aéreo en el sur/este está reservado para vuelos militares. Fuera de estos pasillos rigurosamente delimitados, les está prohibido volar a los vuelos comerciales, tan sólo pueden volar, fuera de ellos, aviones militares y de la policía.

Puede ocurrir, ocasionalmente, que haya aviones sobrevolando la capital, porque estén realizando una maniobra de espera antes del aterrizaje. Pero, en NINGÚN CASO, estos aviones pueden dejar estelas, pues dichas maniobras se realizan a unos 1000 a 1500m. de altura, medida en la que no se producen estelas de condensación porque a esa altura no se dan las condiciones de presión y temperatura necesarias a la formación de estelas de condensación.

En consecuencia, los aviones que sobrevuelan la capital dejando estelas persistentes, NI ESTÁN EN VUELO DE CRUCERO NI ESTÁN EN MANIOBRAS DE ATERRIZAJE. ¿Qué aviones son esos entonces? No incumbe al ciudadano de a pie encontrar la respuesta, sino al Ayuntamiento y, en particular, a la jefatura del Servicio de Protección Atmosférica.

  1. Este desconocimiento de los pasillos aéreos y de la legislación sobre navegación aérea parece ser extensivo a todo el personal y jefaturas del Ayuntamiento de Madrid. En nuestra cita del 21 de enero, Don Ramón Linaza manifestó que desconocía que ciertos aviones pueden volar con el transpondedor (el radar del avión) apagado en operaciones especiales, en particular, cuando están en misiones de “control medioambiental”, como reza la ley de aviación civil:

Reglamento del aire . Capítulo VIII, operaciones especiales.

(…)

c) misiones de control medioambiental realizadas por las autoridades públicas o en su nombre;

Ese artículo se refiere a esta ley: https://www.boe.es/doue/2012/281/L00001-00066.pdf

  1. En su copy paste, la Sra. de Vega continúa diciendo:

“…En cuanto a las fuentes móviles, los  automóviles y maquinaria móvil, pero en lo referido al tráfico aéreo, si bien se considera  una fuente antropogénica de contaminación, queda fuera de las competencias de este Ayuntamiento…”

Después de “maquinaria móvil” falta algo.  Ni siquiera se ha molestado, la Sra. de Vega, en copiar correctamente la frase, falta un trozo, no tiene sentido. Se ve que ha cogido un texto, eliminado una parte sin tomarse la molestia de volver a armar la frase correctamente.

Si bien reconoce que el tráfico aéreo es una fuente de contaminación, se conforma con decir que “queda fuera de las competencias del ayuntamiento”.

¿Y por qué es esto así? ¿Acaso es normal, lógico, justo, que la alcaldesa y el consistorio de la capital de España no puedan saber en qué medida afecta el tráfico aéreo a la contaminación del aire que respiran los madrileños?

Poca seriedad profesional, de nuevo, por parte de la Sra. de Vega en su contestación y poco respeto a los madrileños que tienen muchos motivos de estar preocupados, viendo que tenemos personas  poco científicas en puestos de gran responsabilidad.

  1. Prosigue la Sra. de Vega:

“En otras ocasiones estudiamos su petición y le informamos  al respecto indicándole, que probablemente se debía a estelas de condensación que dejan los aviones…”

La Sra. de Vega afirma haber estudiado “en otras ocasiones” nuestra petición. ¿Podríamos tener acceso a esos supuestos “estudios” realizados en “otras ocasiones”? Porque no nos han sido remitidos en ningún momento.

Además, un servicio de Protección del ciudadano no puede contestar que lo que se denuncia es “probablemente” inocuo. O es inocuo o no lo es. Y esto se demuestra con datos científicos, analíticas y estudios serios, no con afirmaciones ex nihilo.

Un servicio de protección ciudadana no puede basarse en afirmaciones irresponsables sin base científica, en creencias, suposiciones o leyendas urbanas. De nuevo, una falta total de profesionalidad científica. Los servicios de atención al cliente de un supermercado suelen tener más dedicación y seriedad que la contestación de la Sra. de Vega.

  1. Seguimos con la respuesta de la Sra. de Vega:

“… y que están compuestas fundamentalmente por vapor de agua…”

No es tolerable que la jefa del Servicio de Protección Atmosférica quien, se supone, por su gran responsabilidad, tener una formación científica,  repita esta leyenda urbana.

Debería saber, la Sra. de Vega, que no existe analítica alguna en España ni en Europa, sobre la proporción de vapor de agua o cristales de agua que contienen las estelas persistentes en relación a otras posibles sustancias contaminantes, emanadas de los motores de los aviones. Luego, no parece científico ni serio afirmar así, sin más, algo que nunca se ha demostrado, esto es: que las estelas persistentes están compuestas fundamentalmente por vapor de agua. Y debería también saber, la Sra. de Vega, que está todavía por demostrar que las estelas persistentes sean estelas de condensación.

La verdadera ciencia que busca la verdad, sean cuales sean las consecuencias, ésta que la Sra. de Vega no practica, ignora cuál es la composición química de las estelas persistentes y la proporción de agua que hay en ellas, en relación a otras sustancias.

Afirmar, sin más, que una estela de avión, densa y que persiste  durante horas, no es preocupante porque es fundamentalmente vapor de agua es tan poco  serio como asegurar que, como en invierno también sale una estela de los tubos de escape de los coches, no debemos preocuparnos por la contaminación de los coches, porque esa emanación es fundamentalmente vapor de agua.

Si seguimos con este ejemplo, como todos hemos podido observar, ese “humo” que sale del tubo de escape en invierno, se desvanece rápidamente, como el vaho que exhalamos por nuestra boca cuando hace frío, porque, en efecto, estos humos o vahos están formados fundamentalmente por vapor de agua, como las verdaderas estelas de condensación de toda la vida. Si el humo que sale del tubo de escape perdurara durante horas y siguiera al coche durante kilómetros, estaríamos todos muy preocupados de que la Sra. de Vega sólo viera una inocente estela de vapor de agua, porque EVIDENTEMENTE no sería sólo vapor de agua, sino que, en esas estelas de kilómetros, todos veríamos una enorme contaminación.

En consecuencia, es más que probable que una estela de aeronave que persiste durante horas contenga muchas sustancias, otras que vapor de agua, y nos parece escandaloso que un servicio especializado no parezca percatarse de la gravedad del asunto y repita sin pestañear una leyenda urbana que no se basa sobre investigación científica alguna, un bulo que no se sostiene ni con alfileres.

  1. Termina la Sra. de Vega:

“…sugiriéndole se dirigiera a la  empresa pública AENA que  dispone de tres estaciones de vigilancia en las instalaciones del aeropuerto de Barajashttp://www.aena.es.”

Si AENA puede aclararnos este punto, ¿a qué espera la Sra. de Vega para pedir explicaciones desde su jefatura de Protección Atmosférica?

Ahora resulta que por un lado la Sra. de Vega afirma que el consistorio de la capital de España no puede pedir explicaciones sobre el impacto contaminante del tráfico aéreo, pero sugiere  que sea el ciudadano el que tenga que hacerlo. Es casi una tomadura de pelo, cuando no, una falta de respeto. Sólo le faltaba añadir: váyase Ud. a paseo que me está dando mucho la lata.

El remitirnos a AENA más parece responder a un deseo de pasarle la patata caliente a otra institución que al deseo de despejar seriamente las dudas que nuestra asociación de ciudadanos ha planteado. Muy poco respetuoso, muy poco serio, muy poco científico, muy poco responsable.

Resumiendo:

La Sra. de Vega, jefa y responsable de la Protección Atmosférica de la capital de España y que, se supone, tiene una alta formación científica sobre contaminación atmosférica y está ahí, cobrando de los madrileños para cuidar y proteger  la salud de los habitantes, ante la gravedad de lo que se le ha planteado, miente cuando contesta que ha realizado estudios al respecto. La Sra. de Vega no ha realizado ninguna investigación científica seria y se limita a contestar a una Asociación Nacional con un copy paste mal redactado, un parcheado de escritos varios que tiene la desfachatez de presentar como resultados de un estudio cuando no son, en realidad, más que leyendas urbanas, bulos pseudocientíficos y afirmaciones dogmáticas e irresponsables, remitiendo a los demandantes a que se las arreglen por su cuenta.

Todo esto nos deja una sensación de tristeza y desazón, porque pareciera que las personas que deberían estar ocupadas en el control del aire que respiramos, que, suponemos, tienen conocimientos científicos, medios técnicos  y cobran por ser  responsables de la calidad del aire de la capital de España, cuando son preguntados, se lavan las manos mirando hacia otro lado.

Por todo lo dicho en este escrito, reiteramos al Ayuntamiento de Madrid la urgente necesidad de investigar este tema de las estelas persistentes para dilucidar:

  1. Qué aviones son los que vuelan por encima de Madrid, entrando en el espacio aéreo de tráfico restringido.
  2. Qué sustancias componen esas estelas persistentes.
  3. Qué composición tiene el queroseno utilizado por los aviones en España.
  4. En qué medida las sustancias tóxicas de las estelas persistentes y que componen el queroseno se encuentran en el cielo de Madrid y son inhaladas por los ciudadanos.

Limitar la causa de la contaminación del aire madrileño al tráfico rodado, es altamente sesgado y claramente insuficiente dada la frecuente presencia injustificable de estelas persistentes en la zona de exclusión aérea de la capital de España.

Volvemos, por la presente, a solicitar una cita con la Sra. Inés Sabanés o la Sra. Alcaldesa de Madrid, Doña Manuela Carmena para tratar este gravísimo asunto.

Esperando que nuestra solicitud sea respondida, esta vez, como se merece, le saluda atentamente,

Pilar Baselga

Presidenta de la Asociación Nacional Española Cielos Limpios

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