Archivos Mensuales: febrero 2020

¿Cómo afecta la instalación eléctrica a nuestra salud?

Hay dos tipos principales de ondas: las ondas mecánicas, que solo se transmiten a través de medios materiales (como el sonido por el aire), y las ondas electromagnéticas, que se transmiten tanto a través de medios materiales como a través del vacío (como la luz). Una onda electromagnética consiste a la vez en un campo eléctrico y un campo magnético, perpendiculares entre sí, que oscilan con la misma frecuencia.

Ondas electromagnéticas y espectro electromagnético (Khan Academy en español, 2016)

Las ondas electromagnéticas de baja frecuencia se denominan campos electromagnéticos, y las ondas electromagnéticas de muy alta frecuencia se denominan radiaciones electromagnéticas.

Son emisores de campos electromagnéticos de baja frecuencia (50 hercios), entre otras fuentes, las líneas de alta tensión, los transformadores, los cables de suministro eléctrico, los electrodomésticos, los equipos informáticos y la maquinaria industrial. Y ahora podemos preguntarnos: ¿pueden resultar perjudiciales para la salud estos campos electromagnéticos? Pues la respuesta es que sí:

“Los campos electromagnéticos generados por la corriente eléctrica doméstica de 50 Hz están lejos de ser inofensivos. Las torres de alta tensión que desfiguran el paisaje no tienen sólo un inconveniente estético. Es bien conocido que no es posible vivir bien cerca de una línea de alta tensión y que esto puede generar numerosos problemas de salud como desórdenes psicológicos, depresión severa, cáncer y leucemia. Los campos electromagnéticos de baja frecuencia hacen disminuir la atención y afectan los procesos de memorización, desórdenes del sueño, provocan una reducción de la inmunidad y son responsables de un mayor riesgo de de suicidio”. (Antenas de telefonía móvil, tecnologías inalámbricas y salud, de Jean Pilette; el libro traducido al español se puede leer aquí).

Vamos a profundizar un poco en esta fuente de contaminación que, junto con otros factores, contribuye a que las ciudades en las que nos quieren tener a todos hacinados sean lugares insalubres.

A) LAS LÍNEAS DE ALTA TENSIÓN

Aunque últimamente se ha dado más relevancia a la contaminación electromagnética ligada al despliegue de la telefonía móvil, las líneas de alta tensión y otras infraestructuras eléctricas siguen provocando importantes daños en nuestra salud, sin que se aplique el principio de precaución de forma generalizada […] La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) ha incluido los campos electromagnéticos de baja frecuencia –los generados por los tendidos eléctricos e infraestructuras asociadas– como posible agente cancerígeno (categoría 2B). Pero, además, los estudios del Instituto Karolinska de Estocolmo advierten de un aumento del riesgo de leucemias en niños en las proximidades de estos campos electromagnéticos. Investigadores del departamento de los Servicios de Salud de California realizaron en 2002 una revisión sobre posibles problemas para la salud de los campos eléctricos y magnéticos, concluyendo que la evidencia sobre la leucemia infantil justifica el cambio de clasificación como posible agente cancerígeno a la de cancerígeno (categoría 1), según el criterio de clasificación de la IARC. También en 2005, el Grupo de Investigación sobre Cáncer Infantil de la Universidad de Oxford realizó un estudio sobre 29.081 niños/as con cáncer (incluidos 9.700 con leucemia). El resultado de la investigación señaló un aumento significativo del riesgo de cánceres en relación a la distancia de líneas eléctricas. Otras investigaciones biomédicas han señalado efectos de los campos electromagnéticos de baja frecuencia sobre la glándula pineal, la melatonina, cefaleas, alteraciones de los ritmos circardianos de sueño y vigilia, etc”. Impactos de las líneas de transporte eléctrico y de sus campos electromagnéticos. Un artículo de Pedro Belmonte, de Ecologistas en Acción (Revista El Ecologista nº 46, dic. 2005). El artículo completo se puede leer aquí.

“En el caso de la energía eléctrica nos estamos moviendo en el espectro de frecuencias muy bajas, concretamente de 50 Hz. Esa corriente alterna llega a nuestras casas a través de las derivaciones que la compañía eléctrica saca de sus transformadores, con una tensión de 230 Voltios.  Para cubrir nuestras necesidades de potencia de consumo necesitamos que esa corriente tenga una intensidad determinada. Por tanto, cuando hay mayor demanda de electricidad (mayor consumo) la intensidad de la corriente se incrementa, y con esta la energía que desprende en forma de radiación, que es una fuerza que ejerce una influencia a distancia, dentro un “campo” que tiene una componente eléctrica (campo eléctrico) y una magnética (campo magnético). Así, la fuerza electromagnética se debe a la interacción entre cargas eléctricas, y se manifiesta a través de los campos eléctrico y magnético, que no es más que la acción a distancia de esa carga. Si la gravedad es una fuerza de acción a distancia provocada por la presencia de una masa en el espacio, el electromagnetismo es exactamente lo mismo pero provocado por una carga en el espacio. Una carga eléctrica produce un campo eléctrico (E) y magnético (B). Ambas magnitudes son vectoriales, es decir, tiene un módulo, dirección y sentido.  La intensidad de campo eléctrico (E) se mide en voltios por metro (V/m), la intensidad de campo magnético (H) en amperios por metro (A/m) y la densidad de flujo magnético (B) en tesla (T). Sobre el campo magnético es sobre el que se pone más atención porque es más difícil de apantallar que el eléctrico. El peligro potencial para los ciudadanos proviene de dos fuentes fundamentales: la cercanía a una línea de alta tensión y las derivaciones que alimentan una casa (casi siempre soterradas). Este es el caso más abundante […]. Tomando en perspectiva esos resultados [de varios estudios], parece prudente pensar que en el umbral entre los 300 y 400 nanoTeslas puede haber un incremento de la probabilidad de cáncer […] esos 400 nanoTeslas distan mucho del límite de 100000 nanoTeslas de la legislación española”.  Eléctricas, marketing, fraude y cáncer. Un artículo del blog “Ciencia sin miedo” (abril de 2015) que versa sobre las prácticas fraudulentas de las grandes compañías del sector energético español. El artículo completo se puede leer aquí.

“A la luz de la revisión realizada en este artículo sobre las publicaciones más relevantes entre 2001 y 2015, se puede afirmar que, efectivamente, tal y como en 2012 sugería el equipo de trabajo de Bioinitiative, sigue habiendo un sustrato de evidencia sólido que alerta sobre la posibilidad de que la exposición a campos magnéticos del orden de 0.3-0.4 μT y superiores incrementen el riesgo de leucemia infantil. […] Huang et al. (2013) realizaron un estudio en dos colegios de China con el fin de comparar el desempeño de los estudiantes en varios tests que evaluaban la función neurocomportamental de niños entre 9 y 13 años. […] Los autores concluyeron que una exposición a largo plazo a campos magnéticos generados por la cercanía a una línea de alta tensión pueden tener un impacto negativo en la función neurocomportamental en niños. […] Enterrar los cables no supone ninguna panacea si no se aíslan convenientemente. Hay que tener en cuenta que el soterramiento disminuye radicalmente el campo eléctrico, pero no el magnético. De este modo, unos cables enterrados a apenas 1 metro del suelo están mucho más cerca de las personas que unos cables situados en una línea 8 y 20 metros de altura, aproximadamente. […] Existe una evidencia epidemiológica bastante robusta sobre la asociación de la exposición a campos magnéticos del orden y superiores a 0.3 µT con la leucemia infantil desde hace más de 35 años, y que se muestra igualmente presente en las investigaciones más recientes. Ese valor de 0.3 µT, está más de 300 veces por debajo del nivel legal en España. Es decir, es un nivel que, pese a ser legal, está asociado al desarrollo de cáncer. […] Para la Organización Mundial de la Salud, y para el comité científico de la comisión europea Scientific Committee on Emerging and Newly Identified Health Risks (SCENIHR), la contaminación electromagnética de frecuencias de 50 Hz es un posible cancerígeno (Categoría 2B). Sin embargo, esos mismos comités científicos no han dado el paso todavía de incrementar la alerta sobre el riesgo de cáncer de este agente contaminante (de posible a probable o seguro) pese a la persistencia de estudios epidemiológicos que así lo justifican o pese a las recomendaciones de otros grupos de científicos, como los creadores del informe Bioinititative en 2012. Aunque la asociación con la leucemia infantil es la más clara, no debiera descartarse la relación con otras enfermedades. Aquí la literatura muestra más contradicciones, pero hay un cuerpo muy relevante de estudios que indican vinculaciones con el Parkinson, Alzheimer y Esclerosis Lateral Amiotrófica, además de trastornos del sueño, desarrollo cognitivo en niños, y efectos reproductivos y sobre el feto, así como efectos psicológicos como la depresión o el suicidio. […] Los niños son más vulnerables que los adultos a los tóxicos medioambientales, la rapidez de su división celular es mayor, su ADN es más susceptible a los errores en la síntesis de proteínas, y sus tejidos tienen mayor conductividad”. Informe del blog “Ciencia sin miedo” (diciembre de 2015) sobre la situación de la línea de alta tensión de 132 kV que cruza el Polígono Residencial de Santa Ana, en Cartagena, y sus posibles consecuencias para la salud. Este informe puede servir como fuente complementaria de documentación para todos aquellos movimientos vecinales que en la actualidad estén lidiando con una problemática similar. El informe completo, en PDF, se puede leer aquí.

Un estudio de 2015 (D’Angelo, C., Constantini, E., Kamal, M. A. & Reale, M.) concluye que los campos electromagnéticos de baja frecuencia de 50 Hz tienen efectos en la quimiocina MCP-1. Las quimiocinas son proteínas que pertenecen a la familia de las citoquinas, y regulan la respuesta del sistema inmune (promueven las células del sistema inmunitario a un lugar de infección, por ejemplo). Después de una exposición de 24 horas a 1 miliTesla (muy por encima de lo que encontramos en nuestras casas), los autores encuentran que se reducen significativamente las quimiocinas MCP-1, en su expresión en diferentes tipos de células (con algunos tipos dando resultados no significativos). Los autores concluyen que se necesitan más estudios al respecto. En este artículo hay más información.

En este vídeo se muestra cómo se miden los campos electromagnéticos de las líneas aéreas de alta tensión y de las líneas eléctricas subterráneas enterradas a muy poca distancia de las aceras:

Los tendidos eléctricos también son la causa de la muerte de miles de aves, como se explica en este breve vídeo:

B) LOS TRANSFORMADORES

“Los transformadores se usan para transformar corrientes en las subestaciones y redes de distribución eléctrica, y también los podemos encontrar en nuestras casas en muchos aparatos eléctricos y electrodomésticos. Están destinados a transformar unas determinadas magnitudes eléctricas (tensión, corriente) en otras proporcionales. La energía que absorbe el transformador, provoca campos electromagnéticos en sus inmediaciones. Ya sean grandes o pequeños, los transformadores generan un campo magnético a su alrededor. El mayor problema de los transformadores que encontramos en las zonas urbanas es su proximidad a las viviendas. Hay muchos casos en que el transformador se encuentra integrado en la propia estructura del edificio, en la planta baja o en el sótano, así como bajo la acera, y la distancia a la que se encuentran los habitantes de las casas situadas encima puede llegar a ser de escasos centímetros. En muchos edificios encontramos transformadores cuyas puertas metálicas en la fachada o rejillas en el suelo delatan su presencia. Muchas familias sufren elevados campos magnéticos durante años sin ser conscientes de los riesgos que corren ni de la causa de sus trastornos […] Bien sea debajo, al lado o enterrados, los transformadores no deberían estar en las cercanías de zonas habitadas, y habría que separarlos a la distancia suficiente dependiendo de la corriente y del consumo. Otra posibilidad es el apantallamiento con láminas ferromagnéticas del habitáculo donde se instala el transformador para impedir que el campo electromagnético salga el exterior”. Riesgos en el entorno (extracto del libro La enfermedad silenciada, de Raúl de la Rosa).

Información disponible en el portal de la Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética.

Artículos recopilados por la Asociación Vallisoletana de Afectados por las Antenas de Telecomunicaciones:

MÁLAGA: Doce vecinos de un mismo bloque padecen cáncer. La gran duda de los residentes apunta a la presencia de un transformador eléctrico de alta tensión, que está ubicado en los bajos de su edificio.
(26 de febrero de 2009)

Una mujer atribuye la muerte de su hijo por cáncer a un transformador eléctrico
(18 de enero de 2007)

Los padres de un niño muerto de cáncer en Gandía culpan a un transformador y denuncian un ’crimen de Estado’
(14 de octubre de 2007)

VILLARCAYO SALUDABLE Y FUERA DE ONDAS. Han transcurrido dos años ya, desde que CC.OO. de Castilla y León, detectó la existencia de un transformador de Alta Tensión incrustado en la oficina de Villarcayo que, posiblemente, habría sido la causa de los tres cánceres allí padecidos por los compañeros…
(7 de junio de 2007)

ALICANTE: LOS FORENSES ALERTAN DEL RIESGO PARA LA SALUD DE UN TRANSFORMADOR UBICADO EN LOS JUZGADOS.
(17 de enero de 2015)

Alicante: Detectan enfermedades graves a tres empleados de un BBVA junto a otro transformador
(19 de julio de 2007)

Aumentan los tumores en personas que viven o trabajan cerca de transformadores eléctricos en Alicante
(26 de julio de 2007)

Zamora: Miedo en el cuerpo. Vecinos de Villamayor piden la retirada de un transformador alarmados por el aumento de casos de cáncer en la localidad
(13 de septiembre de 2007)

Contestación del defensor del pueblo a la denuncia por la presencia de un transformador ilegal en el Distrito de Hortaleza (Madrid) perteneciente a la Compañía Unión Fenosa
(15 de enero de 2008)

Un barrio donde nadie llega a viejo
(15 de febrero de 2006)

Fresas para Jairo (10 de marzo de 2008)

Además de considerar que sus beneficios están muy por delante de la salud de los ciudadanos, las compañías eléctricas españolas cometen numerosas irregularidades, como denuncian la web Estafa luz y la Plataforma ciudadana para la investigación judicial del sector eléctrico.

Este enlace conduce a más información sobre cómo nos afecta la contaminación electromagnética.

El imperio de las pantallas

La web stop5ginternational.org tiene un apartado titulado “Por qué hay que decir NO al 5G”. Dentro de este apartado, en el subapartado “Nuestros niños” se puede leer lo siguiente (traducción del inglés):

Los estudios sobre las tecnologías de comunicación inalámbrica demuestran que la tecnología tiene profundos efectos en nuestro cerebro y en nuestro ser. El suicidio, la soledad y la depresión están alcanzando unos niveles de epidemia. El profesor Jean Twenge, de la Universidad Estatal de San Diego, afirma lo siguiente: “Los jóvenes están al borde de la peor crisis de salud mental que hemos tenido en décadas”. La adicción a la tecnología va en aumento, y la adicción a los videojuegos se encuentra incluida actualmente en la Clasificación Internacional de las Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los médicos prescriban a los niños “un tiempo de juego creativo y desconectado”. El que una recomendación así sea necesaria es un triste ejemplo de la situación actual. Los adolescentes muestran síntomas de adicción cuando se quedan mirando a las pantallas nueve horas al día, mientras que están expuestos a la radiación no ionizante del Wi-Fi y de los dispositivos.

Nuestros hijos necesitan estar más tiempo en contacto con la naturaleza y con otros niños, y pasar menos tiempo con la tecnología y las pantallas. La tecnología 5G empeorará el problema de la dependencia a la tecnología y la adicción a la misma.

Hemos permitido que la industria determine quiénes somos, qué hacemos y hacia dónde nos dirigimos como especie. Nosotros y nuestros hijos merecemos algo mejor. No necesitamos más conectividad a Internet; necesitamos más conexión.

Efectivamente, los dispositivos con pantallas generan una gran adicción, como ya se ha comentado en este mismo blog. Básicamente, nos sirven para evadirnos de una realidad que no nos gusta. Pero, además, gracias a las pantallas táctiles, nos acostumbramos a conseguir todo lo que queremos en cuestión de segundos, algo que, en el caso de los más pequeños, acarrea unas consecuencias que se describen en este breve vídeo:

Conducta agresiva en niños: la tecnología influye negativamente (Instituto para padres, marzo de 2019)

Los efectos de la adicción a las pantallas en el cerebro humano se analizan en la siguiente disertación, en la que el ponente ofrece algunos consejos para mantener la mente viva y prevenir la llamada demencia digital:

¿Cómo afectan las nuevas tecnologías a nuestro cerebro? (Quién está detrás, enero de 2020)

Sobre la influencia de las pantallas en los más jóvenes ha escrito Jon E. lllescas, doctor en Sociología, docente y autor de los libros La dictadura del videoclip y Educación tóxica: el imperio de las pantallas y la música dominante en niños y adolescentes.

Ponencia:”Educación Tóxica”, de Jon Illescas (Acción Solidaria Tudela, dic. 2019)

Una interesante entrevista a este autor se puede escuchar en el episodio “Control de masas: El imperio de las pantallas” del espacio radiofónico Doble cara. Conocer a fondo las consecuencias que para las personas, y en especial para los más jóvenes, tiene el uso de una tecnología adictiva que nos venden como algo fenomenal, supone dar un paso más para ofrecer resistencia al proyecto de control total de la humanidad.

A través de este enlace se accede a más información sobre la ingeniería social.