El “Informe coronavirus”

Asimismo, el discurso público construido por las autoridades ha demostrado ser un instrumento por medio del cual estas han presentado la gestión de la epidemia como una cuestión sanitaria, y no como lo que realmente es, una cuestión política. Inevitablemente esto nos conduce a la otra dimensión de este acontecimiento que es, como hemos dicho, su naturaleza política. Esta se manifiesta en el impacto de las medidas que han sido adoptadas, pues han tenido graves y serias consecuencias en el modo en el que ha sido rearticulada la convivencia social, reorganizadas las relaciones sociales, desestructurada la economía y alterada drásticamente la relación de poder entre el Estado y la sociedad.

[…] El miedo facilita la obediencia. Por esta razón puede afirmarse que la población no ha sido informada por los medios de comunicación, sino que, por el contrario, estos han moldeado la opinión pública a través del uso extensivo e intensivo de un mismo discurso basado en el miedo, y que ha excluido completamente puntos de vista diferentes, así como informaciones que pudieran conllevar un cuestionamiento de la política del Estado. La exageración de los riesgos de esta enfermedad son una prueba del uso mediático del miedo, para lo que no se dudó en utilizar tergiversaciones y afirmaciones falsas. Lo que se pretendía en todo momento, a tenor del tratamiento mediático de la pandemia, era conseguir la aceptación de las medidas finalmente adoptadas, que no fueron cuestionadas, además de la cooperación de la población mediante la imposición de un único punto de vista.

[…] Por tanto, la pandemia del covid-19 es el instrumento a través del cual los Estados han extendido su control sobre sus respectivas sociedades, lo que, a la vista de los efectos de estas medidas, se refleja en la expansión de su poder regulador y supervisor; la reorganización de las relaciones sociales, y el empobrecimiento de las clases populares junto a la eliminación física de sectores de la población que son considerados una carga para el Estado.

[…] El enfoque adoptado fue el de impedir la propagación del virus mediante el aislamiento de la población y, de este modo, evitar el colapso del sistema sanitario, que finalmente ocurrió en algunos lugares. Mientras tanto, las residencias de ancianos se convirtieron en cementerios para miles de personas mayores que el Estado decidió que debían morir al negarles atención médica. El colectivo de mayor riesgo no solo no fue protegido, sino que fue el que más muertes concentró como resultado de una política criminal que propició su muerte en unas condiciones de extrema crueldad, tal y como se desprende del informe publicado por Médicos Sin Fronteras. En cambio, la población de menor riesgo permaneció encerrada en casa, ignorando lo que sucedía en las residencias de ancianos e incapaz de reaccionar.

[…] En la medida en que el coronavirus es una enfermedad contagiosa, las relaciones entre las personas comienzan a estar proscritas, lo que está respaldado públicamente por la campaña de miedo desatada en los medios con una exageración intencionada del riesgo real de contagio. A esto le ha seguido la construcción de un imaginario en el que la fuente de infección son las relaciones mismas, y por tanto la vida familiar, las relaciones sociales con amigos o vecinos en el ámbito comunitario, e incluso las relaciones amorosas son, todas ellas, una amenaza potencial. Aunque no se expresa de un modo explícito, pues ello revelaría la intencionalidad política tras esta dinámica en la que la medicina y la sanidad operan como catalizadores, esta lógica conduce irremisiblemente hacia el aislamiento del individuo, que es paulatinamente alejado de los demás, de sus iguales, para quedar bajo la órbita implacable del Estado con su maquinaria burocrática-administrativa, policial y militar en coalición con el aparato mediático y las transnacionales tecnológicas.

INFORME CORONAVIRUS: ANÁLISIS COMPARATIVO DE LAS POLÍTICAS DE GESTIÓN DE LA PANDEMIA EN EUROPA Y UNA APROXIMACIÓN AL FENÓMENO DE LA EPIDEMIA DESDE LA CIENCIA POLÍTICA (Esteban Vidal, sep. 2020)

Este informe, redactado por el politólogo Esteban Vidal, nos ha traído un poco de aire fresco y de esperanza a todos aquellos que nos hemos dado cuenta de la gran mentira a la que nos han arrastrado políticos y periodistas y que, atados de pies y manos, sufrimos al saber que, por ejemplo, el uso obligatorio de la mascarilla va a provocar enfermedades en los niños, pero no podemos hacer nada porque sus padres no quieren escucharnos; o, por ejemplo, al saber que la nueva campaña de vacunación probablemente provocará nuevos brotes y muertes en masa, pero no podemos hacer nada para evitarlo porque los ancianos no nos quieren escuchar. La televisión es poderosísima y muy eficaz a la hora de hacer el mal, pero este informe, basado en una extensa bibliografía, podría conseguir que más de un telecreyente empezase a cuestionarse la veracidad de la historia que le han vendido. Es cierto que ya se han publicado varios libros que tratan de la supuesta pandemia de 2020, pero este libro es gratuito, está muy bien escrito y contiene numerosas referencias. Léanlo, que seguro que no les defraudará, y, si les parece bien, difúndanlo.

España en Estado de Alarma, Europa tiene otras soluciones (entrevista a E. Vidal) (El Vórtice Radio, oct. 2020)

Conrad R.

Imagen: Engin Akyurt