Do you love me? – No, I don’t

Esto es lo que hay. De momento nos lo pintan muy bonito, como algo asombroso e incluso divertido. Pero estos son los que se van a poner a repartir palos en las manifestaciones. Dentro de nada, cuando una buena parte de los “descontentos” haya aprendido a identificar a los infiltrados como el señor de los cuernos del otro día, o a los que se ganan la vida generando división y enfrentamiento y destrozando asociaciones, o a los supuestos líderes y lideresas que hacen gestos satánicos en nuestra cara; cuando ya casi nadie se crea las operaciones psicológicas ni a los actores de crisis; cuando por fin los de abajo se unan sin fisuras contra los de arriba y contra sus títeres, entonces los de arriba soltarán a estos perros robotizados y a estos policías cableados y sin uniforme para que disuelvan las protestas a base de palos, de tiros, de rayos y de lo que haga falta. Hay que ser muy inocente para pensar que los cambios que se anuncian como inminentes se harán por nuestro bien. ¿Te imaginas que estás tan tranquilo en tu casa y de repente un bicho de estos revienta la puerta y entra dando tiros? ¿O que entra un dron por la ventana lanzando rayos o explosivos? Ese es el verdadero objetivo, que va más allá de la sustitución de la mano de obra. Porque una máquina no tiene compasión hacia las personas como pudiera tenerla un policía o un soldado, precisamente por eso.

Así que, a la pregunta del título de la canción del vídeo (“¿me quieres?”) hay que responderle que no, que no te queremos, monstruo asesino, y ojalá que vuestra producción en cadena se vea abortada por una toma de conciencia masiva de la humanidad ante la maldad sin límites de vuestros promotores.

Conrad R.

Fotografía de Alex Knight.