A los médicos y enfermeras que administran la vacuna contra la covid-19

El médico británico Vernon Coleman ha escrito más de 100 libros, de los que se han vendido más de dos millones de copias solo en el Reino Unido. Sus libros (novelas, libros sobre gatos y ensayos sobre política y salud) se han traducido a 25 idiomas y se venden en más de 50 países. Muy conocido en su país, donde aparecía con frecuencia en la televisión, ha sido profesor de Ciencias Médicas Holísticas en la International Open University de Sri Lanka. Su sitio web, vernoncoleman.com, contiene numerosos artículos de acceso libre.

A lo largo del último año, el doctor Coleman ha publicado una serie de vídeos en los que aparece sentado en un sillón leyendo un texto escrito por él. En estos vídeos ha sido muy crítico con las medidas impuestas para frenar la supuesta pandemia de covid-19, y terminó sufriendo la censura de Youtube. Sus artículos sobre la pandemia están recopilados en la obra Covid-19: el mayor engaño de la historia, que se puede descargar en formato PDF. Actualmente publica sus nuevos vídeos en Bitchute y en Brand New Tube. Las transcripciones de los discursos del doctor Coleman se pueden leer en inglés en el apartado Health de su sitio web.

Algunos de sus vídeos han sido subtitulados en español. El siguiente vídeo, titulado Los médicos y enfermeras que administran la vacuna contra la covid-19 serán juzgados como criminales de guerra, fue publicado este mes de febrero. En él, el anciano doctor Coleman expresa su impotencia ante el nuevo genocidio que se está perpetrando contra las personas mayores. Bajo el vídeo subtitulado publicamos la traducción al español del texto completo.

Los médicos y enfermeras que administran la vacuna contra la covid-19 serán juzgados como criminales de guerra (V. Coleman / Cristianosxlaverdad, feb. 2021)

Los médicos y enfermeras que administran la vacuna contra la covid-19 serán juzgados como criminales de guerra

Veo que David Lammy, político y diputado británico, dice ahora que la vacuna contra la covid-19 es segura y eficaz. Es el último de la larga y creciente lista de celebridades que respaldan con entusiasmo esta vacuna, aunque me temo que probablemente hayan dedicado el mismo tiempo a investigar los datos relativos a la vacuna que yo a aprender cómo se hacen arreglos florales.

No entiendo cómo el Sr. Lammy puede afirmar que la vacuna es segura y eficaz.

Déjenme que les cuente algo sobre el Sr. Lammy.

Cuando apareció en un concurso de televisión, le pidieron que diera el apellido del matrimonio que formaban los científicos Marie y Pierre, que ganaron el Premio Nobel de Física en 1903 por sus estudios sobre el radio. La respuesta de Lammy fue Antoinette. Confundió a Marie Curie con Marie Antoinette.

Cuando se le preguntó por el nombre del edificio utilizado como prisión por el cardenal Richelieu, dijo Versalles en lugar de decir la Bastilla. ¡Versalles, por el amor de Dios! Y este es un hombre que ha sido ministro del gobierno.

Se le preguntó quién sucedió en el trono inglés a Enrique VIII y dijo que Enrique VII, lo cual indicaba que adolecía de una singular carencia de habilidades matemáticas.

Y una vez criticó a la BBC por querer saber si el humo que salía del Vaticano sería blanco o negro. Al parecer, pensaba que había algo de racismo en esta conocida manera de anunciar si se había elegido a un nuevo Papa.

Lo que pasa con Lammy es que, para mí, este hombre no parece ser consciente del alcance de su ignorancia. Él sabe que la vacuna contra la covid-19 es segura y eficaz porque quizás lo ha leído en un portavasos. O tal vez haya estado llevando a cabo en secreto ensayos clínicos privados en un laboratorio especialmente diseñado. ¿O a lo mejor tiene una máquina del tiempo que le permite ver el futuro?

No, él dice que la vacuna contra la covid-19 es segura y eficaz porque alguien en el gobierno dice que es segura y eficaz. Se supone que Lammy es miembro de la oposición al servicio de Su Majestad. Su trabajo consiste en interrogar al gobierno y proteger a sus electores. Pero se ha dado la vuelta y ha dejado que Bill Gates, el príncipe Carlos y Karl Schwab le hagan cosquillas en la barriga.

Por cierto, soy muy consciente de que una parte decente de la comunidad médica y científica no cree que lo que se promociona actualmente como una nueva marca de patatas fritas sea una vacuna. Para que conste, estoy de acuerdo con ellos. Se trata de una forma de terapia genética. Prefiero morir antes que meterme esa cosa en el cuerpo. Pero si no lo llamo «vacuna», no sabrán de qué estoy hablando aquellos que confían en David Lammy, en el arzobispo de Canterbury y en el resto de las celebridades del «dame la vuelta, hazme cosquillas en la barriga y diré lo que tú quieras que diga».

El hecho es que incluso la OMS lo único que espera es que estas vacunas ayuden a reducir el alcance de los síntomas. No prometen que la vacuna vaya a impedir que la gente contraiga la covid-19 y no esperan que la vacuna detenga la propagación de la infección si la gente la contrae. Si David Lammy y el arzobispo de Canterbury hubieran investigado un poco, lo sabrían.

Y también sabrían que la vacuna es experimental.

Estas celebridades entusiastas están promocionando una vacuna experimental, o un «lo que sea» experimental.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos ha publicado los detalles del programa de vacunación actualmente en curso y dice que el ensayo clínico durará dos años.

Todo aquel que se haya inyectado la vacuna está participando en un experimento. David Lammy y el arzobispo de Canterbury quieren que su abuela de usted participe en un experimento. Y su abuelo. Y usted también.

La agencia del medicamento del Reino Unido sabe que se trata de un experimento. Anunciaron que una aplicación especial les permitiría realizar un seguimiento de la gran cantidad de efectos adversos que esperaban.

A lo largo de dos años.

Por supuesto, incluso después de dos años todavía no sabremos lo que les ocurrirá a las personas que se vacunen. O lo que les podría pasar a los hijos que pudieran tener.

Todo es un misterio, aunque sí sabemos que existe un riesgo muy real de que se produzcan cambios en el sistema inmunológico de quienes se inyecten la vacuna.

Pero todo está bien, David Lammy y el arzobispo de Canterbury dicen que todo está bien.

Lo leyeron en alguna parte. O alguien se lo dijo. O vieron un anuncio del gobierno. Les apuesto a ustedes lo que quieran a que en realidad no revisaron decenas y decenas de artículos científicos antes de llegar a esa conclusión. Apuesto a que no fueron ellos los que tomaron la decisión de decirles a millones de personas que se pusieran la maldita vacuna. Simplemente repitieron la basura que les dijeron. Basura dentro, basura fuera.

El hecho es que nadie, ni siquiera David Lammy, puede saber si la vacuna es segura y eficaz porque el ensayo clínico aún está en curso. Pueden ustedes mismos echarle un vistazo al estudio, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Busquen Clinicaltrials.gov y verán, en la página 3 de un documento de 14 páginas, que se espera que el ensayo (o el estudio) haya terminado el 31 de enero de 2023.

¿Puedes entender eso, David? Es un experimento. Aún no ha terminado. Nadie sabe lo que va a pasar en los dos años que quedan. Pero Bill Gates, el amante de las vacunas (cuya fundación está amasando una fortuna) quiere que siete mil millones de personas participen en este experimento.

Sin embargo, sabemos que miles de personas a las que les han puesto la vacuna han muerto o han sufrido graves daños por ello. Y esto es un hecho innegable.

Las personas mayores que viven en residencias están muriendo por decenas. Se nos dice que es la infección, pero no lo es, por supuesto que no. Es la maldita vacuna que les están poniendo.

Ahora, déjenme decirles algo más. Y esto debería aterrorizar a todos los médicos, enfermeras y boy scouts que actualmente participan en la administración o promoción de estas vacunas.

El Código de ética médica de Nuremberg, escrito en 1947 por razones que espero no tener que explicar ni siquiera a David Lammy, afirma que se requiere el consentimiento voluntario explícito de los pacientes que se sometan a la experimentación con seres humanos.

Eso significa que se debe informar a los pacientes de que están participando en un ensayo. Y debe advertírseles de todos los posibles efectos adversos. Eso es lo que significa el consentimiento informado.

¿Cuántos médicos y enfermeras de los que le inyectan esta cosa a la gente les dicen a los pacientes que se trata de un ensayo? ¿Cuántos le están dando a la gente la información que necesita para tomar una decisión?

Supongo que aproximadamente ninguno.

Así que, desde el punto de vista legal, todos estos que están poniendo vacunas son criminales de guerra.

Los criminales de guerra nunca piensan que son criminales de guerra, por supuesto. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de los nazis afirmaron que estaban haciendo un trabajo importante. O simplemente que obedecían órdenes. Que hicieron lo que se les dijo.

Ninguno daba la talla, como se suele decir.

El solo hecho de hacer lo que te dicen que hagas no impide que seas un criminal de guerra.

Permítanme que sea claro: todos los que administran las vacunas contra la covid-19 sin explicar que se trata de un experimento y sin enumerar todos los posibles efectos adversos, son criminales de guerra.

Esto no es retórica. No es una opinión. Es un hecho.

Si no me creen, compruébenlo ustedes mismos.

Los crímenes de guerra todavía se toman bastante en serio en la actualidad.

Muchos médicos y enfermeras se van a ver en el banquillo de los acusados. Y las personas que respaldaron el trabajo que aquellos estaban haciendo bien podrían verse allí también. ¿Cuál será el castigo, me pregunto, por haber promovido las actividades de un criminal de guerra y haber colaborado en ellas?

Mientras tanto, aquellos que creen a David Lammy, al arzobispo de Canterbury y a las otras celebridades que han dicho que la vacuna contra la covid-19 es segura y eficaz deberían saber que la vacuna está resultando ser tan peligrosa como yo y otros médicos ya dijimos que sería.

Antes de Navidad ya era obvio que estas vacunas matarían y dañarían a millones de personas. Si lo quieren comprobar, vean mis videos anteriores o lean las transcripciones de los mismos en mi sitio web, www.vernoncoleman.com .

Los gobiernos y las agencias gubernamentales, por supuesto, están diciendo que las personas que están muriendo y que sufren terribles problemas neurológicos simplemente murieron o enfermaron por casualidad. Afirman que la vacuna no es la causante.

¿No les parece extraño?

Afirman que si uno se muere dentro de los 28 días siguientes a una prueba falsa que dicen que detecta la covid-19, entonces uno se ha muerto de covid-19. El autobús que te atropelló no tuvo nada que ver. Pero afirman que si uno se muere dentro de las 28 horas siguientes a la inyección, entonces se trata de una coincidencia.

Qué bastardos son. Mienten, mienten y mienten otra vez. Esto es un genocidio. ¿Cuándo va a despertar el mundo?

En Estados Unidos, los tribunales han confirmado que las muertes que ocurren 30 o incluso 50 años después de una lesión pueden ser el resultado de dicha lesión. Por dar solo un ejemplo, en 1982, James Brady recibió un disparo por parte de un hombre llamado Hinckley que intentó asesinar a Ronald Reagan. Brady murió en 2014 y su muerte fue registrada como el resultado de un homicidio.

No corresponde a las agencias gubernamentales decidir si las muertes son una coincidencia. Los forenses son los que deberían decidirlo. Debería realizarse un estudio de cada paciente que muere dentro de los 28 días siguientes (o incluso más) a la inyección de la vacuna contra la covid-19.

Pero no se realizará.

Mientras tanto, tenemos una horrible avalancha de pruebas que muestran que estas malditas vacunas están matando y lisiando a la gente, y todo por una enfermedad que se ha demostrado que no es más peligrosa que la gripe anual.

He leído muchísimos informes sobre las muertes causadas por las vacunas.

Pueden ustedes ver los detalles de estas muertes en mi sitio web, bajo el epígrafe «¿A cuántas personas están matando las vacunas?» [`How Many Are the Vaccines Killing’]. La lista también aparece en el sitio web de Richie Allen.

No tengo ninguna duda, ni en mi corazón ni en mi mente.

Esto es un genocidio a escala mundial.

¿Cuánto tiempo más va a seguir la gente guardando silencio?

¿Cuántas personas deben morir? ¿Cuántas personas deben quedar lisiadas?

¿Cuándo admitirán personas como David Lammy que están equivocadas y dejarán de promover una vacuna mortal?

Vernon Coleman, 2 de febrero de 2021