El «Estudio de la pandemia» del doctor Pérez Olivero

Si hace un año nos hacíamos eco del Informe coronavirus del politólogo Esteban Vidal, ahora también queremos colaborar en la difusión del Estudio de la pandemia del doctor en ciencias químicas Sergio J. Pérez Olivero, obra de cuya existencia hemos sabido gracias al diario digital El Diestro. Transcribimos a continuación un resumen introductorio publicado por el mismo autor también en El Diestro, así como los enlaces al estudio de 362 páginas y a las conclusiones.

Soy Sergio J. Pérez Olivero, autor del informe científico independiente titulado Estudio de la Pandemia. Como científico (Licenciado y Doctor en Ciencias  Químicas), y ya que el art. 20 de la CE me lo permite, me gustaría hablarle sobre una serie de cosas de vital importancia y de las cuales, quizá, nunca haya tenido conocimiento. Para que se haga una idea del contenido del informe, comenzaré por citar el objetivo y la introducción: 

“Desde un punto de vista puramente científico, arrojar un poco de luz  entre tanta tiniebla, aportando información objetiva. Para ello, iré  analizando, punto por punto, cada uno de los dogmas incluidos dentro de  la “nueva normalidad”. 

“Corren tiempos oscuros para la naturaleza del ser humano en sí misma.  A finales de 2019, nuestro mundo, como lo conocíamos, dejó de existir. Dio paso a lo que algunos llamaron “nueva normalidad”, que vino acompañada de un discurso “oficial” y que implicaba la transgresión de una línea hasta ese momento intocable: los derechos fundamentales. Desde ese momento, dichos derechos fundamentales, garantes de la libertad individual del ser humano, pasaron a ser aspectos secundarios en virtud de un supuesto bien común, circunstancia que fue avalada por innumerables medios de “comunicación” que, día tras día, repetían dicho discurso “oficial”, quizá, con la finalidad de convertirlo en una especie de  mantra de concienciación para una crédula población y que fue adoptado por políticos, y hasta por miembros de las FCSE, como mandamiento divino  incuestionable”. 

¿Sabe usted que no existe ni una sola evidencia científica que demuestre el aislamiento del famoso SARS-CoV-2? ¿Y que esto es reconocido y confirmado por más de 110 instituciones en más de 20 países, incluido nuestro Gobierno? 

¿Sabe usted que los PCR no son aptos para el diagnóstico del síndrome  conocido como Covid-19, ya que presentan un 97% de error y que esto, incluso, está reconocido a nivel judicial en dos países? ¿Y que los demás test tampoco son aptos? ¿Y que pueden ser peligrosos para su salud si existe una mala praxis durante la toma de muestra? ¿Y que un positivo diagnosticado con un PCR no  implica que esté infectado, ni que sea contagioso? 

¿Sabe usted que las mascarillas no ofrecen ninguna protección real contra el  supuesto virus? ¿Y que pueden ocasionar problemas muy serios de salud, especialmente a los niños? 

¿Sabe usted que los famosos “asintomáticos” no son la forma mayoritaria de supuesta transmisión? ¿Y que esa teórica transmisión sería 20 veces inferior a  la de los sintomáticos? ¿Y que la probabilidad de que una persona sana asintomática que no sabe que porta el virus infecte a otra persona es  significativamente menor que el 1%? 

¿Sabe usted que la mortalidad del supuesto virus es inferior a la de una gripe  común?

¿Sabe usted que hay alternativas a las “vacunas” antiCovid-19? ¿Y que son más  efectivas que los sueros experimentales? 

¿Sabe usted que la inmunidad natural es hasta 20 veces más protectora que la  teórica que supuestamente proporcionan los sueros? ¿Sabe que las personas que han recibido la “vacuna” tienen una probabilidad un 700% mayor de  desarrollar Covid-19 que las que tienen inmunidad natural gracias a una infección previa? ¿Y que una persona no “vacunada” previamente infectada  con SARS-CoV-2 tiene un 99.9% de posibilidades de estar protegida contra una infección repetida? 

¿Sabe usted que a día de hoy, y contando solo Europa, Reino Unido y Estados  Unidos, esos sueros experimentales han causado más de 40 000 muertos y más de cuatro millones de afectados, de los cuales más del 50% han sido graves? ¿Y que los países con un mayor porcentaje de su población “vacunada”  presentan más muertes por Covid? 

¿Sabe usted que lo que las “vacunas” inducen, al ser inoculadas, es la formación de la proteína Spike? ¿Y que dicha proteína sola es justamente la que causa el daño y no el supuesto virus y por tanto, están obligando a su cuerpo a generar justo aquello que provoca el mal? 

¿Sabe usted que una de las cosas a las que primero afecta la proteína es a su  capacidad para tener descendencia? ¿Y que dicha proteína se puede pegar de  los “vacunados” a los no “vacunados” (shedding)? 

¿Sabe usted que la efectividad real de las “vacunas” es muy inferior a la que  dicen sus fabricantes? ¿Sabe, por ejemplo, que realmente son necesarias 119  personas “vacunadas” con Pfizer, para prevenir que 1 no se contagie y  que esto mismo sucede con todas las “vacunas”? ¿Sabe que los “vacunados” presentan una carga viral hasta 251 veces mayor que la de los no “vacunados” y, por tanto, pueden ser mucho más contagiosos? 

Si las “vacunas” Covid-19 funcionan, como nos quieren vender, entonces, ¿por  qué ahora las muertes por Covid-19 son 44 veces más altas que en esta época  el año pasado, y por qué el 75% de esas muertes es de personas que fueron  “vacunadas”? 

¿Sabe usted que la incidencia del síndrome en niños es del 0.0%? ¿Sabe que 1 de cada 1 700 000 niños ha fallecido de Covid en 18 meses, mientras que 1 de cada 9 sufre una reacción adversa grave tras la inoculación del suero? ¿Y que casi un 86% de los niños en los que se ensayó la “vacuna”, sufrieron efectos  secundarios? 

¿Sabe usted que las “vacunas” antiCovid-19 administradas a los adolescentes tienen 7.5 veces más muertes, 15 veces más discapacidades y 44 veces más hospitalizaciones que todas las demás vacunas aprobadas por la FDA combinadas, que están recibiendo estos adolescentes?

¿Sabe usted que los adolescentes tienen 50 veces más probabilidades de tener una enfermedad cardíaca después de las “vacunas” Covid que todas las demás vacunas aprobadas por la FDA en 2021 combinadas? 

¿Sabe usted que en Estados Unidos, hasta el 24 de septiembre, según los  últimos datos de VAERS para el rango de edad de 12-17 años, tras “vacunarse”,  se han producido 15 230 eventos adversos en total, incluidos 1200 clasificados como graves y 21 muertes notificadas? 

¿Sabe usted que es científicamente imposible hablar de variantes de un determinado virus, sin antes demostrar su existencia? ¿Sabe que, en el caso hipotético de que existiera, las “famosas” variantes serían originadas por las  propias “vacunas”? ¿Y que serían, justamente, las “vacunas” las que  convertirían al virus en algo teóricamente mucho más peligroso? 

¿Sabe usted que en las “vacunas”, hay “sustancias” que podemos definir como “inquietantes”, que pueden ser potencialmente peligrosas y que pueden ocasionarle problemas de salud de diferente gravedad? 

¿Sabe usted que la sangre de personas “vacunadas” ha sido analizada por varios científicos y los resultados han sido descritos por todos ellos como “horribles y aterradores”? 

Si usted ha leído algo que le resulte preocupante en este documento, le invito a que lea detenidamente las conclusiones de mi informe, a las que puede acceder aquí y descargarlas si quiere. También, si lo prefiere, puede acceder a todo el informe aquí y descargarlo si así lo desea.

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