Geoingeniería, plandemia y reducción de la población

Primer coloquio acerca de la geoingeniería en Canal5TV (emisión de La voz de España del 22/03/2022). El fragmento de la emisión correspondiente a este asunto está disponible en el canal de N. Morgade en Odysee y se puede ver haciendo clic en la imagen inferior:

Los siguientes enlaces ofrecen más información acerca de la labor de investigación de los invitados:

N. Morgade (Telegram)

Stop Manipulación Climática (Telegram)

Canal 5 TV (web)

Canal 5 TV (Dailymotion)

Miguel Rix

Miguel Rix (Youtube)

Documentos a los que se hace referencia:

El informe Iron Mountain.

Millions were in germ war tests (A. Barnett / The Guardian, 21/04/2002). Este artículo de Anthony Barnett, que tiene más de 20 años, fue publicado por The Guardian el 21 de abril de 2002. Lo hemos traducido al español:

Millones de personas fueron sometidas a pruebas

de guerra bacteriológica

Gran parte de Gran Bretaña estuvo expuesta a bacterias esparcidas en pruebas experimentales secretas.

El Ministerio de Defensa convirtió gran parte del país en un laboratorio gigantesco en el que realizó una serie de pruebas secretas de guerra bacteriológica con los ciudadanos.

Acaba de publicarse un informe del gobierno [británico] que proporciona, por primera vez, una historia oficial completa de las pruebas realizadas con armas biológicas en Gran Bretaña entre 1940 y 1979.

Muchas de estas pruebas implicaron la liberación de sustancias químicas y microorganismos potencialmente peligrosos sobre vastas franjas de la población sin que se informara de ello.

Si bien en los últimos años han salido a la luz detalles relativos a algunos ensayos secretos, este informe de 60 páginas revela nueva información sobre más de 100 experimentos encubiertos.

El informe revela que el personal militar recibió la orden de decirle a todo ‘indagador curioso’ que las pruebas formaban parte de proyectos de investigación sobre el clima y la contaminación atmosférica.

Las pruebas, realizadas por científicos del gobierno en Porton Down, fueron diseñadas para ayudar al Ministerio de Defensa a evaluar la vulnerabilidad de Gran Bretaña en caso de que los rusos llegasen a soltar nubes de gérmenes mortales sobre el país.

En la mayoría de los casos, en los ensayos no se utilizaron armas biológicas sino otras alternativas que los científicos consideraban que serían una imitación de la guerra biológica y que el Ministerio de Defensa afirmó que eran inofensivas. Pero varias familias de ciertas regiones del país que tienen niños con malformaciones congénitas exigen que se haga una investigación pública.

Un capítulo del informe, titulado ‘The Fluorescent Particle Trials’ [las pruebas con partículas fluorescentes], revela cómo, entre 1955 y 1963, los aviones volaron desde el noreste de Inglaterra hasta la punta de Cornualles a lo largo de las costas sur y oeste, arrojando enormes cantidades de sulfuro de zinc-cadmio sobre la población. Esta sustancia química se desplazó millas tierra adentro, y su fluorescencia permitió monitorear la propagación. En otra prueba con sulfuro de zinc-cadmio, un generador fue remolcado a lo largo de una carretera cerca de Frome, en Somerset, por la cual fue arrojando esta sustancia química durante una hora.

Si bien el gobierno ha insistido en que esta sustancia es segura, se sabe que el cadmio causa cáncer de pulmón y durante la Segunda Guerra Mundial los aliados lo consideraban un arma química.

En otro capítulo, ‘Large Area Coverage Trials’ [ensayos de área de cobertura extensa], el Ministerio de Defensa describe cómo, entre 1961 y 1968, más de un millón de personas a lo largo de la costa sur de Inglaterra, desde Torquay hasta New Forest, estuvieron expuestas a bacterias como la e.coli y el bacillus globigii, que imita el ántrax. Estas emisiones provenían de un barco militar, el Icewhale, anclado frente a la costa de Dorset, que esparció los microorganismos en un radio de cinco a diez millas.

El informe también revela detalles de los ensayos del DICE en el sur de Dorset entre 1971 y 1975. En ellos, científicos militares de Estados Unidos y del Reino Unido esparcieron por el aire cantidades masivas de bacterias de la especie serratia marcescens, junto con un simulador del ántrax y fenol.

Bacterias similares fueron lanzadas en ‘The Sabotage Trials’ [las pruebas de sabotaje] entre 1952 y 1964. El objetivo de estas pruebas era determinar la vulnerabilidad de los grandes edificios gubernamentales y del transporte público a los ataques. En 1956 se esparcieron bacterias en el metro de Londres a la hora del almuerzo a lo largo de la Línea del Norte entre Colliers Wood y Tooting Broadway. Los resultados muestran que el organismo se dispersó unas 10 millas. Se realizaron pruebas similares en túneles que pasaban por debajo de los edificios gubernamentales en Whitehall.

Los experimentos llevados a cabo entre 1964 y 1973 consistían en adherir gérmenes a hilos de telarañas en cajas para probar cómo sobrevivirían los microbios en diferentes entornos. Estas pruebas se llevaron a cabo en una docena de lugares en todo el país, incluidos el West End de Londres, Southampton y Swindon. El informe también brinda detalles de más de una docena de pruebas de campo más pequeñas realizadas entre 1968 y 1977.

En los últimos años, el Ministerio de Defensa ha encargado a dos científicos que revisasen la seguridad de estas pruebas. Ambos comunicaron que no había riesgo para la salud pública, aunque uno de ellos sugirió que los ancianos o las personas que padecían enfermedades respiratorias podrían haber sufrido daños graves si inhalaban cantidades suficientes de microorganismos.

Sin embargo, algunas familias de las zonas que se llevaron la peor parte de estas pruebas secretas están convencidas de que los experimentos han provocado que sus hijos sufran defectos de nacimiento, discapacidades físicas y dificultades de aprendizaje.

David Orman, un oficial del ejército de Bournemouth, exige que se haga una investigación pública. Su esposa, Janette, nació en East Lulworth, en Dorset, cerca de donde se llevaron a cabo muchas de las pruebas experimentales. Tuvo un aborto espontáneo y más tarde dio a luz a un niño con parálisis cerebral. Las tres hermanas de Janette, también nacidas en el pueblo mientras se realizaban las pruebas, también han dado a luz a niños con problemas inexplicables, al igual que varias de sus vecinas.

La autoridad sanitaria local ha negado que haya un grupo [de casos], pero Orman cree lo contrario, y dijo: «Estoy convencido de que algo terrible ha sucedido. El pueblo era una comunidad muy unida y el hecho de que en tan poco tiempo hayan nacido tantos niños con problemas tiene que ser más que una coincidencia».

Los sucesivos gobiernos han tratado de mantener en secreto los detalles relativos a los ensayos de guerra bacteriológica. Si bien a lo largo de los años han aparecido informes de una serie de pruebas experimentales a través de la Oficina de Registros Públicos, este último documento del Ministerio de Defensa, que se entregó al diputado liberal demócrata Norman Baker, brinda la versión oficial más completa hasta el momento de los ensayos de guerra biológica.

Baker se expresó así: «Agradezco el hecho de que el Gobierno finalmente haya publicado esta información, pero me pregunto por qué ha tardado tanto. Es inaceptable que los ciudadanos hayan sido tratados como conejillos de indias sin saberlo, y quiero estar seguro de que son ciertas las afirmaciones que hace el Ministerio de Defensa de que las sustancias químicas y las bacterias utilizadas no entrañan riesgos».

El informe del Ministerio de Defensa traza la historia de la investigación realizada en el Reino Unido sobre la guerra bacteriológica desde la Segunda Guerra Mundial, cuando Porton Down producía cinco millones de tortas para el ganado llenas de mortíferas esporas de ántrax que se habrían soltado en Alemania para matar a su ganado. También ofrece detalles acerca de los infames experimentos con ántrax llevados a cabo en Gruinard, en la costa escocesa, que dejaron la isla tan contaminada que no pudo ser habitada hasta finales de la década de 1980.

El informe también confirma el uso de ántrax y otros gérmenes mortíferos en pruebas realizadas a bordo de barcos en el Caribe y frente a la costa escocesa durante la década de 1950. El documento dice lo siguiente: «La aprobación tácita de pruebas de simulación en las que los ciudadanos podrían estar expuestos estuvo fuertemente influenciada por consideraciones de seguridad y de defensa destinadas obviamente a restringir el conocimiento público. Una consecuencia importante de ello fue la necesidad de evitar la alarma y la inquietud de los ciudadanos acerca de la vulnerabilidad de la población civil a los ataques de guerra biológica».

Sue Ellison, portavoz de Porton Down, afirmó: «Los informes independientes de científicos eminentes han demostrado que no hubo ningún peligro para la salud pública procedente de estas dispersiones que se llevaron a cabo para proteger a los ciudadanos».

«Los resultados de estos ensayos salvarán vidas, en caso de que el país o nuestras fuerzas se enfrenten a un ataque realizado con armas químicas y biológicas».

Cuando se le preguntó si tales pruebas todavía se están llevando a cabo, dijo: «No está dentro de nuestra política hablar de las investigaciones en curso».

Artículo traducido por Conrad R.

Barbaridades parecidas a estas se denuncian en un texto de la Dra. Perlingieri que se puede leer aquí.

Véase también este artículo: Posible mecanismo de acción del cadmio como productor de casos graves adjudicados al COVID-19 (Yane / Un técnico preocupado, 24-10-2020)

Este enlace conduce a más información acerca de la geoingeniería.

Fotografía: Pixabay.

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