El progresivo lavado de cerebro de la población

En los últimos meses, la cadena FDF ha seguido emitiendo regularmente (al menos una vez al mes) el episodio “Un robo, un bolso y una cooperativa del cannabis” de la serie La que se avecina, a menudo en horario infantil, y la cadena Neox sigue haciendo lo mismo con el episodio “Érase un cultivo”, de Aquí no hay quien viva. Recordemos que en las citadas emisiones los vecinos de los respectivos bloques de viviendas se dedican al cultivo de marihuana. La cadena FDF también sigue repitiendo en horario infantil distintos capítulos de las series Aída y Siete vidas, series en las que las drogas son a menudo objeto de comentarios y tramas supuestamente cómicos.

La cadena Telecinco emitió el 5 de febrero de 2012, a las 10 de la noche, un episodio de Aída titulado “Pasaladroga”, en el que una anciana se hace traficante de pastillas (siguiendo el ejemplo de la película Tapas) y uno de los protagonistas de la serie, tras haberlas consumido, monta el numerito en un concurso de televisión.

La noche del 8 al 9 de abril, a la una de la madrugada, Telecinco repite la emisión del capítulo de Aída titulado “Todos los porros van al cielo”, en el que un amigo del joven Jonathan alaba los efectos de la hierba (“los porros son lo mejor”) y le convence para que se fume un canuto con él (“por dos caladitas no me voy a enganchar”). A continuación se suceden las anécdotas “divertidas” en torno a esta droga: los chicos le piden ayuda a Fidel (que cree que se trata de tabaco) para liarlo; Jonathan se atora cuando lo prueba; el amigo deja caer que su madre también fuma (“mi madre me ha pillado y me lo ha quitado”; “¿lo ha tirado?”, le pregunta el otro; “no, se lo ha fumado viendo a Ana Rosa”); más tarde, Fidel se traga accidentalmente una china de hachís que le han metido en el yogur. Al final Jonathan parece arrepentido por haberle causado problemas a Fidel y le promete no volver a fumar hachís, pero cuando su amigo regresa con un porro en la mano, el hijo de Aída primero le dice que no, que pasa, que se lo ha prometido a Fidel, y acto seguido estalla en carcajadas, le arrebata el canuto a su amigo y los dos se lo fuman sentados en el banco de la plaza entre risas. Y así termina el capítulo: Jonathan y su amigo fuman porros y no les pasa nada. Un claro ejemplo de incitación a la drogadicción, incitación desafiante que nos recuerda a series norteamericanas como A dos metros bajo tierra y Nip/Tuck.

El 10 de abril, todos los medios de comunicación se hacen eco del referéndum municipal de la localidad de Rasquera (Tarragona), en el que el 56 % de los votantes ha aprobado el proyecto de construcción de una planta de marihuana para hacer frente a la crisis. Ninguno de los programas informativos hace referencia a los efectos perjudiciales de esta droga. Esto de la marihuana anticrisis también fue propuesto, semanas atrás y en horario infantil, por uno de los contertulios del programa Queremos opinar, de la cadena Metropolitan.

La noche del 13 al 14 de abril de 2012, a las doce y cuarto de la noche, La Sexta 3 emitió la película Soñadores, de Bernardo Bertolucci, en la que tres jóvenes comparten un canuto dentro de la bañera en el París del 68; el único efecto negativo observable es que los muchachos se quedan dormidos (la misma cadena había emitido el jueves 5 de abril por la noche la película El pico 2, y días atrás su primera parte).

La misma noche del 13 al 14 de abril, sobre la una de la madrugada, la cadena FDF volvió a repetir el episodio “Todos los porros van al cielo” de la serie Aída.

El 15 de abril de 2012, todos los servicios informativos anunciaron que uno de los temas que se debatirían en la Cumbre de las Américas sería el de la legalización de las drogas.

El mismo 15 de abril, la cadena Neox emitió, a las 20.30 horas, un episodio de la serie de dibujos animados El show de Cleveland (también emitido por Neox el 19 de marzo de 2011 sobre las 19.30) en el que Cleveland, padre de la familia protagonista, se ve envuelto involuntariamente en un turbio asunto: se deshace de un cargamento de cocaína y los narcotraficantes secuestran a su hijo. Los amigos de Cleveland aportan cada uno una dosis de distintas drogas para que pueda saldar su deuda. Su propio hermano aparece con un saco de heroína que supone la salvación de Cleveland. Al final, cuando regresa a casa en el coche junto a sus hijos, el protagonista se dirige a la cámara y pronuncia el siguiente discurso: “Las drogas son malas menos las que no lo son, como la aspirina y el ibuprofeno. La marihuana tampoco es mala si la receta un médico en cualquiera de los trece Estados en los que es legal (y recita los nombres de dichos Estados). Ya es hora de salir de viaje. No sois quién para juzgarme. Ahora muchos estáis colocados”.

Para contrarrestar este cúmulo de desinformación, recomendamos por ejemplo la lectura de los libros de Daniel Estulin, cuya última obra, El instituto Tavistock, narra la creación de la contracultura por parte de la elite mundial para promover la drogadicción masiva de la población como método de control social, de modo que el común de los mortales permanezca en un estado mental similar al autismo y feliz con su condición de esclavo.

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Yo también quiero un novio narcotraficante

¿Son muy diferentes los contenidos audiovisuales de Antena 3 y de Telecinco?

En nuestra opinión, no. Los contenidos emitidos por los dos medios de comunicación presentan más semejanzas que diferencias, y no sólo en lo concerniente a los programas en los que se destroza la reputación de las personas. He aquí un par de ejemplos:

a) Un joven traficante de cocaína trata de convencer a un amigo para que se una a él, pero el otro le responde que lo suyo es el tráfico de hachís. El primero le replica: “Eso es una mierda. La pasta está en la coca. Tenemos la suerte de estar en el país con más consumidores del mundo” (Sin tetas no hay paraíso, Telecinco, 5 de marzo de 2008, a las 22 horas).

b) Un guapo traficante se queja de que en Melilla el contrabando de tabaco no le da beneficios, y concluye: “El negocio gordo está en el hachís, eso sí da ganancias”; por otro lado, una prostituta comenta con estas palabras las intenciones de los dos jóvenes traficantes: “Su plan era traficar con hachís y con cocaína, que es lo que da la pasta” (La Reina del Sur, Antena 3, 14 y 23 de marzo de 2011, a las 22 horas).

En ambas series de televisión los narcotraficantes son modelos de virilidad que gustan de la aventura y del riesgo, valientes rebeldes que seducen a mujeres hermosas (y que son admirados por muchas telespectadoras), pero las referencias a los daños que provoca en la salud de sus consumidores la mercancía con la que se lucran son prácticamente nulas. En la primera serie hemos visto a gente fumando canutos y encocándose (aunque el esnifado no era explícito); a jóvenes participando en una carrera de coches nocturna (a pesar de que cuando se estrenó este episodio, en enero de 2008, hacía poco que en la vida real había muerto un matrimonio en un accidente provocado por unos irresponsables que corrían en una carrera semejante); y al policía que sigue la pista a los narcos consumiendo pastillas prescritas por el médico (los que velan por el cumplimiento de la ley también se drogan). En la segunda serie hemos asistido a la organización del transporte de paquetes de cocaína, hemos visto a la protagonista y a su socia aspirando coca para estar “lúcidas” antes de tratar un asunto importante, y hemos oído decir al guapo barquero: “Yo con las drogas, como con el deporte, sólo lo practico los fines de semana, para divertirme”.

Antena 3 y Telecinco tienen en común sobre todo la falta de escrúpulos de sus directivos, que no vacilan a la hora de dar luz verde a la propagación de mensajes favorables a estas actividades criminales que tanto sufrimiento continúan causando.

La serie “Skins”, en Neox.

La noche del 20 al 21 de septiembre de 2009, a las 23 horas, la cadena de televisión Neox emitió un doble capítulo de la serie británica Skins en el que pudimos ver a varios adolescentes londinenses fumando marihuana con naturalidad y traficando con ella por una buena causa: conseguir el dinero que necesita un inmigrante recién llegado. Al principio del episodio, la joven Pandora se desmaya tras fumarse un canuto; al día siguiente, se presenta en casa de su amiga a la hora de la comida y, delante de sus padres, le dice que le trae maría mostrándole una bolsita llena de droga; pues bien, las chicas suben a su cuarto y los padres no dicen nada y siguen comiendo.

Más tarde, en una fiesta del pijama, a otra chica se le ocurre echar MDMA en el pastel . La madre de Pandora, que al parecer es una señora conservadora, se desmelena tras comerlo y termina desmayándose. Al final, Pandora y otro chico comparten un canuto.

En esta emisión, el único efecto negativo de estas sustancias que se muestra es el desmayo por colocón: Pandora sufrió uno por fumar hierba, y luego su madre también se desvaneció en la fiesta, y ya está. Los adolescentes se drogan, se emborrachan y trafican sin apenas consecuencias.

Más de lo mismo en el doble episodio de Skins emitido por Neox la noche del 11 al 12 de octubre de 2009: un chico se pone como una moto en la discoteca tras ingerir tres comprimidos de un medicamento, y más tarde los jóvenes se van de excursión y se comen unas setas que han encontrado en el bosque, sin saber de qué especie son, con el fin de colocarse.

Pero lo peor si cabe es el anuncio que de esta serie emite Neox regularmente en el intermedio de Física o Química entre las tres y las cuatro de la tarde, en horario infantil (Skins. Los domingos por la noche, nuevos capítulos en Neox”), un anuncio dirigido a los más jóvenes y en el que aparecen sugestivos canutos humeantes (anuncio que también se emite en Antena 3).

Se necesita ser abyecto para perpetrar algo así.

Los niños imitan lo que ven, y tanto los directivos de las cadenas como los políticos lo saben perfectamente

El día 22 de septiembre de 2009 por la mañana, el programa de radio “Herrera en la Onda”, de la cadena Onda Cero, abrió los micrófonos a todos aquellos oyentes que estuviesen sufriendo malos tratos por parte de sus propios hijos. Los padres y las madres que llamaron dieron testimonio del infierno que están viviendo muchísimas familias españolas; se mencionaron causas como el trastorno por déficit de atención, pero con frecuencia la conducta de los jóvenes había empeorado cuando estos entraron en contacto con las drogas.

Antena 3 Televisión, del mismo grupo de comunicación que Onda Cero, emitió ese mismo día 22 de septiembre, a las diez de la noche, el primer episodio de la cuarta temporada de Física o Química. Teniendo en cuenta las tramas en las que se ven envueltos los personajes de esta serie (alumnos que se enrollan con profesoras jóvenes, transmisión de enfermedades venéreas entre profesoras y alumnos, consumo generalizado de drogas, chicos y chicas que apenas estudian y que cambian de pareja continuamente, ambigüedad sexual, tríos en la cama, grabación de situaciones íntimas en vídeos y fotografías que después son colgados en Internet, participación de jovencitos en páginas web eróticas) se nota cierta intención, por parte de los guionistas, de provocar al personal. De hecho, cuando se estrenó en febrero de 2008, varias asociaciones de padres de alumnos y de telespectadores pidieron la retirada de la serie por ofrecer una imagen denigrante de la enseñanza en los institutos. Incluso la Comunidad de Madrid encargó un estudio (“Qué menores ven los menores en televisión”) en junio de 2009, estudio en el que la serie Física o Química no salía muy bien parada. Pero al parecer las quejas de las asociaciones no llegaron a buen puerto porque la serie se emitía en horario nocturno, a partir de las 22 horas. Sin embargo, durante los meses de agosto y septiembre de 2009, el canal Neox de la TDT, que ya se puede ver prácticamente en todos los hogares españoles y que pertenece también al grupo de Antena 3, ha estado repitiendo los capítulos de Física o Química a diario, incluso los fines de semana, en horario infantil, sobre las 15 horas, y nadie ha dicho nada al respecto.

En esta serie las drogas forman parte de la vida cotidiana de los adolescentes. Concretamente Gorka, el gamberro del instituto, fuma canutos a menudo, y viste camisetas estampadas con el símbolo del cannabis. En el episodio del lunes 31 de agosto de 2009 por la tarde, Olimpia, la profesora embarazada, le pide al joven Gorka que la asista en el parto dentro del coche, pues ya no hay tiempo para llegar al hospital. Gorka está muy nervioso y le dice que él se tiene que fumar un porro para tranquilizarse; el chico lo saca, lo enciende con el mechero y Olimpia le ruega que no lo haga, que no quiere que eso sea lo primero que huela su hijo cuando nazca. Gorka le responde que el porro es bueno para los dolores y se lo ofrece, pero ella lo rechaza. La escena del parto pretende ser cómica, pero es una de las más ridículas de la serie.

En otro episodio repetido en Neox el 16 de septiembre a las 15 horas, Gorka y sus amigos lían y fuman petas en el servicio de los chicos, y alaban la buena calidad de la hierba. Por otro lado, en este mismo capítulo se descubre la causa del suicidio de Rubén, el hermano de Julio. Una chica le cuenta a Julio que Rubén y otro chico, tras meterse de todo en una fiesta, intentaron abusar de ella. Al parecer al otro violador le dio un coma etílico y por ello la violación no llegó a consumarse, y más tarde Rubén, agobiado por un sentimiento de culpa, terminó arrojándose al vacío desde una azotea. Mientras la joven narra lo ocurrido, se ven escenas de la fiesta en las que Gorka esnifa cocaína y otros mozos se pasan porros y toman pastillas. Después Julio visita la tumba de su hermano Rubén en el cementerio y llorando le recrimina su comportamiento: “Hay que ser imbécil para ponerse hasta el culo de mierda para ir de guay, hay que ser imbécil para tratar de violentar a esa pobre chica y hay que ser imbécil para tirarse desde la azotea”. Las consecuencias nefastas del consumo de drogas vuelven a ser tratadas en otro episodio repetido el viernes 18 de septiembre de 2009 por la tarde. Gorka se prepara una raya de ketamina en casa de su novia Ruth, cuando la tutora de ésta lo sorprende. A pesar de la reprimenda que se lleva, Gorka sigue drogándose cuando la mujer se ha ido. Más tarde, en la piscina, Gorka incita a Ruth a que tome un poquito de ketamina, la chica la esnifa y al rato su cuerpo aparece flotando inmóvil en el agua. Por fortuna, Ruth es trasladada al hospital y consigue salvarse.

Pero los alumnos del instituto no son los únicos aficionados a las drogas. En el cuarto episodio de la primera temporada de Física o Química, titulado “Hace falta valor”, Ruth va en busca de material a casa de un camello y allí descubre a Roque, el joven profesor de Arte, en una fiesta. Ruth se lo cuenta a sus compañeros y estos publican en Internet un montaje fotográfico en el que se ve a Roque con un canuto. El jefe de estudios, que es su padre, le pregunta si sigue fumando porros, y Roque responde que él ya es adulto, que es un buen profesor y que en el trabajo no fuma, pero que de vez en cuando se divierte como a él le apetece fuera del instituto. Su padre le encarga que dé una charla sobre las drogas y Roque le pide ayuda a Olimpia, otra profesora. Ésta le sugiere con ironía que les diga a los críos que las drogas son malas, que se empieza por un porro y se acaba por la heroína, y que si no pueden reprimir la ansiedad, que recurran al tabaco y al alcohol, que matan igual pero son legales, con lo que los muchachos no acabarán en la cárcel. Al cabo de unos días, alumnos y profesores asisten a la disertación de Roque, que transcurre en un ambiente distendido, en el que los adolescentes sueltan indirectas y chascarrillos.

Roque: “Total, de drogas ya lo sabéis todo, sois expertos”.

Yoli: “Unos más que otros, por lo que dicen, ¿no?”.

Roque (se ríe): “Vamos a ver lo listos que sois…”.

El joven profesor reparte unas fichas en las que figuran los efectos positivos y negativos de cada droga y encarga a Isaac que lea en voz alta una de las fichas.

Roque (mientras muestra una bolsita con una pastilla): “Pues aquí os presento a nuestro amigo el éxtasis”.

Gorka: “Yo ya lo conozco”.

Roque: “¿Lo conoces? Pues como esas fichas, tiene dos caras, la que mola y la que jode.

Y a largo plazo siempre se repite el mismo principio, pero al final la chunga es la que acaba ganando la partida”.

Yoli: “¿Te puedo hacer una pregunta? Y si tú sabes que tiene dos caras, ¿por qué consumes?”.

(“Eso”, “Ahí le has dado”, dicen los alumnos).

Roque: “La pregunta del millón, la verdad es que no sé muy bien qué decir a eso. Puedo mentir, o puedo decir que hay médicos que fuman y que tienen la obligación de decirles a sus pacientes que fumar es malo para la salud”.

Cabano: “Ya, pero es que resulta que tú no eres medico”.

Roque: “Si, exacto, Cabano, soy profesor, pero también os puedo decir que es malo para la salud, aunque claro, ya sé que la salud a los dieciséis años os importa una mierda, y supongo que así tiene que ser”.

Julio: “Entonces, ¿te parece guay que fumemos?”.

(Risas de alumnos y de profesores. El único que no se ríe es Adolfo, el jefe de estudios, que es el padre de Roque).

Roque: “Nuestra responsabilidad es enseñaros, deciros lo que hay para que podáis decidir mejor. Pero al final es vuestra elección, vosotros elegís”.

Terminada la charla, el profesor de gimnasia (cuya hermana está enganchada a la heroína) se enfrenta con Roque por su manera de abordar el asunto delante de los alumnos; Roque y su padre también vuelven a tener otra bronca. Los hábitos de Roque salen a relucir de nuevo en el segundo capítulo de la cuarta temporada, emitido por Antena 3 el miércoles 23 de septiembre de 2009 a las 22 horas, y repetido por Neox el domingo 27 de septiembre por la tarde. El director del instituto quiere acabar con el consumo de drogas dentro del centro y propone someter a los alumnos a un test de detección de estas sustancias, siempre y cuando sus padres lo autoricen. En clase, los alumnos se rebelan: Ruth recuerda delante de todos que a Roque lo vio fumándose un porro con unos colegas, y éste se defiende diciendo que él es mayor de edad. Los chicos le replican a Roque que no es justo que los obliguen a someterse a dicho análisis, ni que los docentes puedan venir “puestos” al instituto y ellos no, y van y le proponen al director que a los profesores también se les haga la prueba, y el director acepta. Roque vota en contra, pero la medida es aprobada por el claustro. Ante la negativa de Roque, su padre, el jefe de estudios, le pregunta si ha tomado drogas, y Roque le contesta que lo que él haga fuera del instituto es asunto suyo.

El día del análisis, los jóvenes se intercambian las muestras de orina, lo que da a entender que muchos de los protagonistas, y no sólo Gorka, son consumidores. Pero el director sospecha que han hecho trampa y en la clase de gimnasia se les toma una muestra de sudor, con lo que la situación ya se convierte en lo que Roque calificará más tarde como caza de brujas. Tras la prueba, Gorka se prepara un canuto sentado en el césped. La sorpresa viene cuando el laboratorio entrega los resultados: no sólo quince alumnos han dado positivo, sino que además Roque da positivo en marihuana y tres profesores más dan positivo en cocaína, entre ellos el director, quien queda en evidencia delante de sus compañeros, aunque asegura que él no ha consumido nada (al final se descubre que la noche anterior los tres profesores en cuestión habían tomado sin saberlo una bebida boliviana a base de hoja de coca). El director insiste en que se trata de un error, y el padre de Roque le replica que si el resultado de su análisis es erróneo, también los de los alumnos podrían estar equivocados, con lo que al final el director decide romper los papeles del informe.

En resumen, en la serie Física o Química se muestra a veces el daño que puede ocasionar a los jóvenes el consumo de drogas (Rubén y su amigo casi violan a una muchacha, uno de ellos sufre un coma etílico y el otro se siente culpable y se suicida; Ruth es hospitalizada tras esnifar ketamina), pero en otras ocasiones este consumo resulta aparentemente inofensivo. Así, en el capítulo 2 de la primera temporada también se presenta a los chicos consumiendo pastillas y porros en una fiesta celebrada en el chalé de César Cabano, el mejor amigo de Gorka, y a nadie le ocurre nada malo. En una sugerente escena Cabano le pasa una pastilla a Paula de su boca a la de ella mientras la besa. Al día siguiente, el profesor de gimnasia les ve las pupilas dilatadas, y lo único que les dice es que el dopaje no se permite en ningún equipo profesional, y menos si es con sustancias ilegales. Por otro lado, en el reciente capítulo de las pruebas de detección de drogas, Alma le pide ayuda a Roque porque ha consumido unas “pastis” recientemente y teme que puedan reflejarse en el análisis de orina, pero las “pastis” no parecen haberle ocasionado ningún contratiempo ni físico ni mental. En cuanto al cannabis, en la serie no se mencionan sus efectos colaterales, y aparece como una droga inocua en comparación con las otras. Gorka es un gamberro racista y homófobo que les pone trampas humillantes a sus compañeros, pero también es el más gracioso de todos; sus guapos amigos César Cabano y Ruth, que no son tan repelentes, también fuman marihuana en repetidas ocasiones a lo largo de la serie, y no les ocurre nada por ello. Cabano es maltratado por su padre, y no al revés. Ruth es ingresada en el hospital tras meterse ketamina y meses después ingresa en el psiquiátrico por padecer bulimia, y aun así sigue dándole caladas al porro, como le confiesa a su tutora en el episodio de los controles de drogas. David acepta de buen grado el canuto que le regalan Gorka y Cabano y elogia su olor, aunque lo pillan con el petardo en la mano y casi lo expulsan del instituto.

Los productores de Física o Química responden a las críticas alegando que se trata de una serie de ficción que refleja una realidad. Será una parte de la realidad, porque la realidad de los menores trastornados por consumir drogas, esa no se ve en la serie. Además, la hipocresía de los directivos de la cadena queda patente con la emisión, en el intermedio de cada capítulo, de una breve nota en la que se afirma que Neox colabora con el código de autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia. ¿Y cómo lo hace? Simplemente colocando, en una esquina de la pantalla, una pequeña señal que indica que la serie en cuestión no es recomendable para menores de 13 años (al principio decían que los mayores de 7 sí la podían ver). El portal al que remite dicha nota, www.tvinfancia.es, contiene el mencionado código de autorregulación, por el que se insta a las cadenas firmantes a “evitar la incitación a los niños a la imitación de comportamientos perjudiciales o peligrosos para la salud, especialmente la incitación al consumo de cualquier tipo de droga y el culto a la extrema delgadez”.

Además de Física o Química, la cadena Neox emite en horario infantil La Biblioteka, “el programa más salvaje y loco de la televisión”, de lunes a domingo a las 20.15 horas. Aquí se trata de lo siguiente: un grupo de chicos y de chicas que se encuentran en una falsa biblioteca, deben superar, sin hacer ruido, una serie de pruebas, a cuál más salvaje, como graparse el trasero, golpear a otro en los testículos con un monopatín, tragarse un pez vivo, restregarse por la cara pañales usados, prender fuego a los pelos de la rabadilla, trasplantar un cactus sin guantes o comer excrementos de cabra. Un breve mensaje advierte a los televidentes que ver el programa es divertido, pero no lo es imitar lo que allí se hace; de este modo los responsables de la cadena limpian su conciencia. Antena 3 y Neox también emiten en horario infantil series de dibujos animados destinadas al público adulto, como Shin-Chan y Los Simpson. La Sexta se lleva la palma con la brutal Padre de Familia.

En la tele, la gente fuma y no pasa nada

A continuación describimos una pequeña muestra de la falta de escrúpulos de los programadores de las cadenas españolas de televisión:

1) El miércoles 10 de noviembre de 2004, Canal Plus emitió, a las 22.00 horas, la película El jardín de la alegría (Saving Grace), de Nigel Cole (Reino Unido, 2001). Una viuda al borde de la ruina descubre que su jardinero fuma marihuana. Con ayuda de este decide cultivarla en su propio invernadero para venderla. Luego ella le pide que la deje probarla, se van a la orilla del mar y comparten un canuto entre risas, pero al rato ella acaba mareada. Sin embargo, el jardinero fuma porros a lo largo de la cinta y a él no le pasa nada. La señora le pide a un traficante que le compre la mercancía. “Hierba, canuto… Llámelo como quiera, pero yo creo que es la puerta de la sabiduría”. Cuando el camello prueba el porro, abre los ojos y, mientras suena la música, exclama: “¡Dios!”. Más tarde, el policía del pueblo huele unas hojas de la cosecha y señala que son de buena calidad. Al final las señoras mayores del pueblo aparecen bailando y riendo bajo los efectos de la droga junto con el policía. La viuda termina siendo la heroína del pueblo. Un médico declara en la tele que es extraño que el alcohol sea legal y la marihuana no.
Aunque codificada, es probablemente una de las películas que más veces se ha repetido en Canal Plus: hasta nueve emisiones entre noviembre de 2004 y marzo de 2005. La cadena Cuatro la emitió en horario infantil y en abierto el domingo 24 de agosto de 2008, a las 17.45 horas.

2) La serie norteamericana Weeds (palabra que significa “marihuana”) trata de las aventuras de Nancy, una atractiva viuda, madre de dos niños, que para mantener un elevado nivel de vida vende marihuana a los vecinos de la urbanización de clase media-alta en la que vive, todos ellos padres cuarentones de los amigos de sus hijos o incluso profesores de estos. En esta serie se da a entender que todo el mundo fuma y que a nadie le ocurre nada malo por ello. La protagonista no consume, pero trafica, y al principio dice ser contraria a que los menores consuman. A lo largo de la serie se dan consejos sobre cómo cultivar la marihuana en casa, cómo montar negocios que sirven de tapadera al trapicheo, cómo utilizar los móviles para no ser descubiertos… La protagonista visita un grow shop y la cámara recorre todos los productos derivados del cannabis que allí se exponen. Hay consumidores que se hacen pasar por enfermos de depresión para que los médicos les receten marihuana medicinal. Nancy también prepara dulces y palomitas con hierba. El cuñado de la viuda protagonista, que continuamente aparece dándole al canuto, sorprende a su sobrino de 16 años y a su novia fumando hierba en pipa. Les retira la pipa, la enciende, le da una calada y se la devuelve. Al cuñado lo detiene un policía por posesión de droga y la abogada, que también consume, les explica con detalle a Nancy y a su cuñado la situación legal de los consumidores y traficantes de hierba: el cuñado no irá a la cárcel, sólo pagará una multa y tendrá que asistir a un curso de reeducación. El cuñado se enrolla con la psicóloga del curso de rehabilitación, quien le confiesa que sólo tiene orgasmos cuando está colocada, y hacen juntos el amor mientras se fuman un canuto. La criada descubre que guarda las bolsas de hierba en las almohadas y chantajea a Nancy pidiéndole un aumento de sueldo. En otro episodio, Nancy enseña a traficar al joven estudiante de derecho que le da clases particulares a su hijo, y así va contratando a más jóvenes que trabajan para ella trapicheando en la universidad.

Esta producción ha recibido varios premios en EE.UU., donde se emite en la televisión por cable. En España la prensa se hizo eco del estreno el 18 de septiembre de 2006 a las 22.50 horas en Canal Plus, sólo para abonados. Pero en febrero de 2007 ya se empezó a anunciar su emisión en Cuatro, cadena que por fin estrenó Weeds en abierto el viernes 15 de junio de 2007, a las 21.55 horas. A las tres semanas pasaron a emitirla más tarde, entre la una y las dos de la madrugada del sábado al domingo. A partir de junio de 2008, Cuatro volvió a emitir nuevos episodios la noche del jueves al viernes, sobre la una de la madrugada, y desde el 1 de septiembre de 2008, Cuatro repite todos los episodios, primero la noche de los lunes y luego la de los miércoles.

3) La serie Aquí no hay quien viva, de Antena 3, fue sin duda una de las series españolas con más éxito de audiencia, pero a medida que pasaron los años también fue cayendo en el chiste fácil y en la desinformación. En un episodio de los inicios de la serie, un buen número de mendigos hacen cola en el portal del edificio para subir a casa de Vicenta, que les va a dar de comer. Emilio, el portero, le quita a uno de ellos un canuto, lo mira y se lo guarda. En otro capítulo, se celebra una fiesta en la que están invitados los componentes del grupo musical Café Quijano. Uno de ellos dice: “Preferimos irnos a fumarnos un porro”. Más adelante, la niñera contratada por Mauri se prepara un porro delante de la cámara. Pero el personaje más llamativo es Isabel, alias “la Yerbas”, madre de dos hijos. A lo largo de la serie se hacen alusiones más o menos explícitas a su afición a la marihuana, con el fin de hacer reír. Así, una señora mayor que registra en el armario de su cuarto de baño encuentra una bolsa llena de droga (ella se pregunta qué será, pero los espectadores sí lo saben). Isabel se lo recomienda a Juan, el presidente de la comunidad: “Si quieres relajarte, ya sabes”, y hace el gesto de fumar llevándose dos dedos a la boca. Paloma, la esposa de Juan y rival de Isabel, dice de ella despectivamente: “Esa señora fuma cosas raras”. Más tarde, cuando Paloma entra en coma e Isabel se va a vivir con Juan, la madre de Paloma encuentra en la cocina un bote lleno de hierba y comenta: “Esto huele a porro”. Tanto Paloma como su madre son mujeres conservadoras e insoportables. Juan Cuesta, el presidente, lanzó una vez un sermón a los más jóvenes diciéndoles que no se debe consumir drogas, pero lo hizo en un tono ridículo y que hacía reír. Más adelante, Juan visitó por sorpresa a su hija y pilló a sus compañeros de piso fumando canutos; Juan se mareó con el humo, con lo que se buscaba provocar la risa a los telespectadores. Los hijos de Isabel tampoco se quedan atrás. Uno de ellos le dice a su padre: “Papá, me voy al parque a drogarme”. Como el padre no le echa cuenta, el joven se queja de que no le hace caso. En una fiesta, los dos hijos de Isabel esconden sus dosis rápidamente en los bolsillos cuando ven entrar a su padre. Y si al principio Isabel aparecía de vez en cuando fumando hierba a través de un tubo que salía de una especie de jarrón al que ella llamaba “la pipa”, en las últimas temporadas se la veía aspirando de la pipa en casi todos los episodios, además de en los títulos de crédito, y ella se lo ofrecía a los demás: “Vamos a fumarnos la pipa de la paz”. En la emisión del 16 de marzo de 2005, Isabel, agobiada, comenta: “Me voy a esnifar pegamento a la papelería”. La serie llegó todavía más lejos en el episodio “Érase un cultivo”, emitido por Antena 3 el miércoles 16 de noviembre de 2005 a las 21.45 horas, en el que las ancianas del segundo piso se lían un porro y se lo fuman con el padre del portero porque “la Yerbas” les ha recomendado que fumen un poquito antes de acostarse. Doña Concha, la más conservadora de las tres, les reprocha su actitud. El único efecto indeseable que se muestra es que Vicenta se queda atontada y con la mirada perdida durante un tiempo (“Ay, qué mala estoy. Debe de ser el mono…”). Con el pretexto de que se utiliza en el tratamiento de ciertas enfermedades, montan un cultivo de marihuana en la portería y la venden en bolsitas a los jubilados para que la tomen en infusión (“infusiones terapéuticas para ancianos”). Por último, en el capítulo del miércoles 21 de diciembre de 2005, “la Yerbas” está aspirando a través de la pipa, y “la pija”, llevándose dos dedos a la boca varias veces, comenta: “Es que ha fumado”. Más tarde, en la comisaría, Emilio el portero y su padre comen gambas junto a los policías. Uno de los agentes propone: “Como postre podemos fumarnos un porro. A esta gente (lo dice por los otros presos) les hemos quitado la marihuana”. Antena 3 repuso la serie en 2007, por las tardes, y la cadena no tuvo ningún reparo en emitir el episodio “Érase un cultivo” el 15 de marzo de 2007 a las 16 horas.

4) Aquí no hay quien viva terminó bruscamente cuando la cadena rival Telecinco se hizo con la productora, y la serie se transformó en La que se avecina, que heredó a buena parte del equipo original y trasladó la acción a un bloque de pisos de lujo.
En el episodio del 10 de junio de 2007 (Telecinco, sobre las 22.30 horas), el concejal toma antidepresivos y su suegra los reparte entre los vecinos para que sean más felices, y más tarde empieza a cobrarles por las pastillas que ha conseguido robando las recetas al médico (“He hecho feliz a toda la comunidad”). La esposa del concejal, hija de la anciana, le quita la mercancía y los vecinos la persiguen alocados hasta arrebatársela. La misma esposa del concejal termina tomándose una. El hijo adolescente dice: “Algo bueno tendrán esas pastillas”. Todos los vecinos terminan llevándose bien y haciendo las paces bajo los efectos de los medicamentos, y los conserjes, presenciando tanta felicidad, también toman las píldoras, y su rostro expresa placer cuando las ingieren. El niño dice: “Hala, a flipar todo el mundo”.
En el capítulo titulado “Un robo, un bolso y una cooperativa del cannabis”, del domingo 3 de agosto de 2008, a las 23.30 horas, los guionistas de La que se avecina retomaron el mismo argumento de la serie anterior. Los vecinos descubren que Lola cultiva marihuana en el trastero porque los focos que utiliza hacen que se incremente el gasto comunitario en luz. El marido la interroga y Lola confiesa que ella no fuma hierba y que sólo la produce, alegando que hay médicos que la recetan para aliviar la ansiedad. Ella dice que no es narcotraficante, sino aficionada a la agricultura, que así gana mucho dinero y que no piensa destruir el cultivo. “El cannabis previene el glaucoma y retrasa los síntomas del Alzheimer, está demostrado científicamente”. Cuando los vecinos se lían a discutir sobre el destino del cultivo, el marido de Lola propone: “¿Y si nos fumamos todos un porrito de la paz?”. Entonces otros vecinos deciden sumarse al cultivo del cannabis y le piden asesoramiento al jardinero, que es ex presidiario. Los personajes más intolerantes e insoportables, el presidente y su esposa, ceden a cambio de cobrarles a los demás una comisión, y al final entre todos montan una cooperativa del cannabis. Entonces se suceden las escenas en las que se describen las distintas fases del cultivo hasta que la marihuana se reparte en bolsitas. El vecino concejal propone que las bolsitas lleven una etiqueta con los efectos perjudiciales del cannabis, y la única advertencia que ponen es que “el cannabis coloca” (“¡Pero si los consumidores ya lo saben!”, replica el jardinero). Cuando los vecinos salen a la calle a vender la marihuana, entran en conflicto con otros camellos, y tras una serie de altercados, la policía interviene, detiene a los narcotraficantes contrarios y confisca la droga (se da a entender que los agentes se van a quedar con la mercancía).

Una manipulación despiadada.

Estas series y películas tienen varios puntos en común: en ellas se presenta el tráfico de drogas como una salida legítima para aquellos que pasan penalidades económicas; se exhibe el consumo de porros como algo inocuo y divertido, que el que no lo prueba no sabe lo que se está perdiendo, un hábito que sólo censuran las personas retrógradas e intolerantes; al mismo tiempo, se ocultan los efectos perniciosos que esta droga tiene para la salud mental de sus consumidores, de modo que a veces sólo se cita el riesgo de quedarse enganchado; en España estos programas se pueden emitir tranquilamente en horario infantil, y aunque los pasen de madrugada, transmiten ideas falsas a los telespectadores adolescentes y adultos.

Pero la realidad del hachís y la marihuana, derivados del canabis, es muy distinta:

– Estas drogas alteran el funcionamiento normal del cerebro provocando pérdidas de memoria y dificultad para la concentración y el aprendizaje, por lo que no es de extrañar que muchos de los jóvenes que tienen malos resultados académicos sean consumidores de hachís. España es uno de los países desarrollados con mayor tasa de fracaso escolar.

– El cannabis es la causa de muchos accidentes de tráfico, solo o en combinación con el alcohol, y así lo acreditan estudios científicos realizados en otros países, pero en España ni se dan a conocer estos estudios ni se menciona la presencia de esta droga en el organismo de los conductores accidentados; es más, las campañas de prevención de accidentes se centran exclusivamente en el alcohol.

– El cannabis también afecta al aparato reproductor, debilita las defensas del organismo, causa problemas respiratorios y circulatorios y, aunque no provoca tantas muertes como el tabaco, es más cancerígeno que el tabaco.

– El aumento de la cantidad de THC en esta planta, debido a las manipulaciones genéticas y al cultivo en interior, hace que su consumo sea cada vez más peligroso al comportar un mayor deterioro de la salud mental. El cannabis puede producir alucinaciones, crisis de ansiedad, estados de pánico y comportamientos violentos. Los casos de esquizofrenia relacionados con el consumo frecuente de cannabis están aumentando.

Y estos datos apenas aparecen en los medios de comunicación. Sólo se mencionan de vez en cuando, sobre todo en la prensa escrita, que llega a muy poca gente. Los medios audiovisuales ya hemos visto a qué se dedican. Dentro de la Unión Europea, España está, por desgracia, a la cabeza de los países que más cocaína y cannabis consumen, y esto está a la vista de todos: miles de niños y de jóvenes se drogan a diario en las calles de nuestras ciudades, las drogas circulan en los colegios e institutos, en las fiestas, en los bares, y nadie hace nada por evitarlo. Las cadenas de televisión están implicadas activamente en que la percepción del riesgo baje en los niños y también en los adultos, muchos de ellos padres irresponsables y, por qué no decirlo, colaboracionistas.