Carta a los suicidas

Hace poco, una persona que reside en las afueras de mi ciudad me comentó que últimamente el tráfico ferroviario se ve interrumpido con bastante frecuencia porque alguien se ha tirado a las vías del tren. La tragedia del suicidio me resulta particularmente dolorosa, y más aún cuando los protagonistas son personas jóvenes. Por ello, aunque no he estudiado psicología, me he decidido a escribir estas líneas, en las que procuraré expresarme con delicadeza y también con sinceridad, con el objetivo de que, si alguno de los amables lectores de este humilde blog lo está pasando mal y por casualidad lee esta carta, elimine de su cabeza la idea de quitarse la vida. Puedo parecer ingenuo y pretencioso, pero bueno, a lo mejor lo consigo.

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Amigo o amiga que sufres en soledad: a ti van dirigidas estas palabras.

Muchas ideas se me amontonan en la cabeza y no sé por dónde empezar. En primer lugar te diré lo que muchas veces digo a amigos y conocidos. Busca una fotografía antigua, de cuando eras un bebé o un niño o una niña de pocos años, y obsérvala durante unos segundos. ¿Qué ves? Pues un ser humano puro e inocente seguramente lleno de buenos sentimientos, un niño o una niña que merecía lo mejor, que merecía todo el cariño del mundo, toda la protección del mundo, y que los sigue mereciendo sencillamente porque ese niño o esa niña sigue estando en tu interior. Tú sigues siendo ese niño, tú sigues siendo esa niña, y no mereces que te hagan daño. Aunque a lo mejor en estos años de crecimiento hayas podido cometer errores, nunca es tarde para rectificar. Por favor, no te inflijas daño, que para tratarte mal ya están los demás.

Seguramente eres una persona bastante sensible. Ten en cuenta que el exceso de sensibilidad a menudo resulta contraproducente. Está bien ser una persona empática, pues ello te lleva a querer cambiar la sociedad en la medida de lo posible, pero tú no puedes cargar con la responsabilidad de todos los males del mundo, tanto más cuanto que es probable que lleves poco tiempo en este planeta.

Si estás pasando por una fase de depresión, es preciso que salgas de ella cuanto antes. Por supuesto que hay salida, y cuando hayas conseguido levantarte de nuevo serás una persona más fuerte. Pero es necesario que resurjas cuanto antes. Yendo como vas como un zombi por la calle, pensando únicamente en cosas negativas, te expones a que te ocurra cualquier accidente. Proponte salir de este agujero lo antes posible. No hay que ponerse metas irrealizables, pero esto es perfectamente factible. Puedes ponerte bien y te vas a poner bien.

Si el miedo, las dudas y la desesperación se han apoderado de ti y en tu entorno no encuentras a una persona en la que confíes y con la que puedas desahogarte, puede ser recomendable ir a la consulta de un psicólogo de quien tengas buenas referencias. Al dar este paso, le estás dando una nueva oportunidad a la vida. Pero si se puede evitar la medicación, evítala.

Afronta la realidad: estás vivo, estás viva, pero la vida es limitada, nuestro paso por la Tierra tiene un principio y tiene un fin. Ello no significa que la vida humana no valga nada, ni que podamos poner fin a nuestras vidas cuando nos plazca. La vida es limitada, pero humildemente creo que los seres humanos somos mucho más que lo que creemos ser. A lo mejor me equivoco, pero actualmente creo que estamos aquí para aprender y para mejorar, y que la muerte no existe, sino que nuestras almas van evolucionando a través de sucesivas reencarnaciones.

Y tú te quieres hacer daño a ti mismo, a ti, que como miembro de la especie humana tienes un valor muchísimo mayor de lo que los criminales que gobiernan el mundo nos quieren hacer creer…

Ahora bien, la creencia en la vida después de la muerte no debe ser nunca una excusa para el conformismo con el lamentable e injusto estado en que se encuentran la humanidad y el planeta Tierra en su conjunto. Y tampoco ha de ser excusa para desear partir al otro mundo cuanto antes.

Pasemos a analizar algunas de las posibles causas de la tristeza y desesperación que te afligen. Repito que no soy psicólogo; vamos a ver hasta dónde puedo llegar dentro de mis limitaciones.

¿Padeces mal de amores? ¿Te has enamorado de la persona equivocada? ¿Tus sentimientos no son correspondidos? ¿Tu pareja te ha traicionado?

Si las escenas de amor que has soñado no tienen visos de hacerse realidad y está claro que la persona a la que deseas no siente por ti lo que tú por ella, entonces habrá que renunciar a esa persona deseándole lo mejor y seguir buscando, que hay mucha gente en el mundo.

¿De veras crees que esa persona merece que tú te quites la vida por ella? ¿Tanto vale esa persona y tan poco vales tú? Si dices que la quieres tanto, ¿constituye una prueba de amor provocarle un terrible sentimiento de culpa que le durará toda la vida?

¿No te has parado a pensar en todo lo que se nos oculta tras la relevancia social que tiene el matrimonio, esa institución que tanto ha hecho sufrir a millones de personas a lo largo de la historia? Ideas como la de que “lo más importante es casarse y fundar una familia” o “el día de mi boda ha de ser el más feliz de mi vida” nos distraen de los tejemanejes que los poderosos se traen entre manos y que siempre terminan afectándonos.

Más que encontrar a una pareja con la que casarse, creo que uno de los propósitos más loables que en mi opinión deberían dirigir los pasos de todo ser humano debería ser el control de lo que las elites hacen con el dinero que les entregamos, y en definitiva el control de todos sus movimientos.

La familia es, para mí, una institución que merece toda la protección, pero creo que ni el Estado ni ninguna institución religiosa deberían arrogarse el poder de dar el visto bueno a la unión carnal entre dos personas adultas, precisamente para que estas personas puedan separarse sin ninguna traba cuando ya no se soporten mutuamente y dicha separación resulte lo menos traumática posible, sobre todo para los niños.

Mira, no hay mal que por bien no venga, y seguramente la ruptura amorosa tendrá también su lado bueno, aunque al principio te cueste reconocerlo. Una nueva etapa de tu vida comienza y has de afrontarla con ilusión. Quédate con los buenos recuerdos del capítulo que ha concluido, no te dejes nunca llevar por el despecho, muestra en todo momento que eres una persona civilizada y renuncia a quien fue tu amor deseándole lo mejor.

No hay que obsesionarse nunca con las personas. No hay que obsesionarse ni con nada ni con nadie. La película Lo que el viento se llevó cuenta la historia de una obsesión y sus nefastas consecuencias.

Pasemos a otro de los posibles motivos: ¿No te quieres a ti mismo o a ti misma? ¿Apenas tienes autoestima?

Es probable que los adultos que te criaron no supieran proporcionarte el cariño necesario para que crecieras con confianza en tus capacidades. Son lacras que se transmiten de generación en generación, a veces procedentes de calamidades como situaciones de guerra o épocas de gran represión. No se lo reproches y rompe con tan nefasta tradición devolviéndoles amor incondicional y repartiendo este amor allá donde vayas. Es muy difícil educar a un niño y los padres perfectos no existen.

Por otro lado, quererse a uno mismo no significa ser egoísta, ni ir por la vida dando patadas o codazos, pisoteando los derechos de los demás. Significa recordar en todo momento al niño que fuimos y que sigue existiendo en nuestro interior, y tratarlo con respeto y con cariño, procurando no hacerle nunca daño.

Si hay rasgos de nuestra personalidad que no nos gustan, siempre podremos aprender de nuestros propios errores e intentar rectificar nuestra conducta, aspirando a ser mejores personas.

Si lo que no nos gusta es nuestra apariencia física, debemos aceptar que hay aspectos de nuestro cuerpo que podemos mejorar y otros que no. Por ejemplo, no podemos cambiar la cara que tenemos (a no ser que queramos pasar por el quirófano con el riesgo que eso conlleva), ni tampoco podemos modificar nuestra altura a voluntad, pero podemos ponernos más fuertes haciendo deporte y podemos adelgazar si cuidamos nuestra dieta. Se trata de ir buscando soluciones realistas en lugar de tirarlo todo por la borda.

Si tienes problemas de salud que te dificultan la vida y que te hacen sentirte en desventaja con respecto a los demás, por favor, no te sientas descontento contigo mismo. Antes al contrario, siéntete como una víctima. Porque, aunque esto te parezca una barbaridad, es muy probable que tu mal se deba al envenenamiento inmisericorde al que nos están sometiendo.

Soy consciente de que a una persona deprimida no es conveniente hablarle de los aspectos negativos del mundo en que vivimos, pero aun así lo voy hacer porque mi deseo no es otro que transformar tu miedo a la vida en combatividad.

No sé si sabrás que eso que nos han metido en la cabeza de que vivimos en democracia es puro cuento, y que los políticos son meros títeres manejados por los grandes terratenientes, aristócratas y banqueros, que son los que detentan el poder en la sombra. A nivel mundial, esta elite, formada por familias de psicópatas que se agrupan en sectas horrorosas y que para sojuzgarnos cuenta con la ayuda de los servicios secretos y de una tecnología que la mayoría de los mortales no se puede ni imaginar, se ha propuesto reducir la población humana sobre la Tierra por medio de un envenenamiento masivo que nos ataca por varios frentes.

¿No has visto la cantidad de gente enferma que hay? Pues de esto no habla ninguno de los partidos políticos que nos piden nuestro voto, y esto ya debería hacernos reflexionar. Aquí hay algo que no cuadra. Por muy distintas que parezcan las posiciones ideológicas de los distintos partidos y medios de comunicación, hay asuntos que sospechosamente todos están de acuerdo en tapar.

¿Y aún no te has dado cuenta de que nos están fumigando? ¿No has visto a los avioncitos que dejan tras de sí unas estelas blancas, persistentes o no, con las que dejan el cielo blanquecino a la vez que destruyen las nubes naturales impidiendo así que llueva?

Estas operaciones clandestinas de ingeniería climática, en las que se utilizan sustancias químicas dañinas para la salud, se perpetran a diario para hacernos daño, para envenenar intencionadamente el medio natural echándonos la culpa a nosotros, para sustituir los alimentos naturales por alimentos de laboratorio que puedan desarrollarse en un medio artificial totalmente emponzoñado, y para provocar aumentos de temperatura y sequías artificiales que nos hagan creer en el cambio climático “causado por el dióxido de carbono”.

Infórmate, entérate bien.

Que están envenenándote a ti, que están envenenando a tu familia, que esta es la verdadera causa del lamentable estado en que se encuentran los árboles de los jardines, parques, bosques y montes, así como de la masiva desaparición de especies animales.

Que los mismos que nos quieren lavar el cerebro diciéndonos que los seres humanos somos una plaga para el planeta son los que están detrás de la destrucción intencionada de los seres vivos naturales para reemplazarlos por seres controlables tecnológicamente. Un control tecnológico total de toda la vida del planeta.

Y a tu familia, que está sometida sin saberlo a esta agresión continua, ¿encima la vas a hacer pasar por el trance de verte morir voluntariamente?

Por favor, quédate. Quédate y lucha por protegerlos y por protegerte. Hay muchos seres que quisieran luchar y no pueden, y tú que puedes tienes que quedarte y hacer frente a los psicópatas que nos están matando. Una sola persona no puede cambiar el mundo, pero su pequeña aportación puede hacer mucho bien.

Por otro lado, se sabe que esta misma elite, que a través de sus medios de comunicación nos bombardea continuamente con noticias muy negativas sobre la condición humana, quiere que los de abajo tengamos la autoestima por los suelos. Y que la tecnología de que disponen los servicios secretos les permite inducirnos a estados de ansiedad o de depresión por medio de ondas de frecuencia extremadamente baja que influyen en nuestros cerebros y por ende en nuestras emociones y en nuestra manera de pensar.

Es decir, que tu tristeza y los pensamientos negativos que te amargan la vida podrían ser provocados. ¿Tan difícil de creer te resulta el hecho de que el ejército estadounidense y sus servicios de inteligencia hayan alcanzado tanto poder gracias a una tecnología avanzadísima?

“Bueno” -te dirás-, “eso a lo mejor pasará en Estados Unidos, pero no aquí”. Pero es que aquí estamos en Occidente, y el control de la población se perpetra de la misma manera en todos los “estados” del Imperio. Y todos los “gobiernos democráticos” callan ante esta atrocidad.

¿Te vas dando cuenta de la mentira en la que vivimos? Pues a pesar de ello la vida es hermosa y merece la pena luchar por ella.

Siguiente causa posible: ¿Te sientes inadaptado al medio que te circunda? ¿Eres una persona diferente?

Si te cuesta adaptarte a la sociedad, es probable que seas una persona demasiado inteligente y también demasiado sensible. Tu concepción de la realidad puede ser distinta de la de la mayoría y ello puede conducirte a la soledad y al aislamiento.

La adquisición de habilidades sociales, la práctica del deporte, el cultivo de la amistad con personas afines y el proyecto de labrarte un futuro estudiando y trabajando te ayudarán a salir de tu encierro.

Si sufres rechazo e incomprensión, o incluso una humillación constante, se impone cambiar de ambiente cuanto antes. Que el mundo no se circunscribe ni a tu colegio o instituto, ni a tu trabajo, ni a tu familia, ni a la población en la que resides. Antes que acabar con todo, es preferible irse a vivir a otro sitio.

De todos modos, el darte cuenta, gracias a tu inteligencia, de la penosa realidad a la que los psicópatas que dirigen el mundo nos están condenando debería empujarte a sentir por los seres humanos que te rodean un fuerte sentimiento de compasión que supere al odio que puedas albergar en tu alma por el rechazo que has padecido.

Otra cosita: una de las funciones principales de ese ejército de asesinos que constituye los servicios secretos es destruir cerebros. Es decir, quitar de enmedio a las personas inteligentes que no se ponen al servicio de las sectas elitistas. Si tú, que eres demasiado inteligente y te distingues por tu bondad, tienes síntomas de enfermedad mental inexplicables, pudiera ser que te estén induciendo a la locura. Lo pueden conseguir a través de las armas de energía dirigida en lo que se conoce como hostigamiento electrónico o tortura electrónica. Esta gentuza nos quiere tener a todos aborregados y drogados y no quiere ciudadanos rebeldes e independientes. La tecnología de que disponen les permite inducirnos al suicidio o al asesinato. Muy probablemente, muchos episodios de violencia doméstica, de crímenes en las escuelas y de actos presuntamente terroristas tengan su origen en esta tecnología.

Más preguntas: ¿Tus sueños no se cumplen? ¿Tus proyectos no llegan a buen término? ¿No consigues trabajar en aquello para lo que con tanto esfuerzo te has estado preparando?

Conviene saber que en el mundo de hoy es necesario tener dos o más profesiones para que, cuando no nos sea posible ejercer una, podamos recurrir a la otra. Se trata de adaptarse y de sobrevivir, lo cual no quita para que sigas perseverando hasta conseguir tus objetivos. En realidad, todo depende de ti, de tu constancia, de tu disciplina y de tu entusiasmo. Dicen que cada cual es arquitecto de su destino, y el que la sigue la consigue.

¿Vas a tomar una resolución fatal ante la primera zancadilla que te pongan? ¿Con lo que te has sacrificado por terminar tus estudios? ¿Con lo mucho que tú vales?

Más situaciones: ¿Te han despedido de la noche a la mañana? ¿Has perdido el puesto de trabajo que te hacía sentirte una persona digna?

Pues mira, allá ellos, ellos se lo pierden. En estos casos, no hay que derramar ni una sola lágrima; se trata simplemente de actualizar el currículum cuanto antes, de sacar varias copias impresas para las próximas entrevistas y de ponerse a buscar otro trabajo con las herramientas que nos ofrece Internet.

Si es que no tiene más vuelta de hoja: por muy bien que trabajes, hoy en día en cualquier momento te pueden echar a la calle. Claro que todo cambio representa una nueva oportunidad y no hay mal que por bien no venga: puedes intentar montar la empresa con la que soñabas; puedes buscar empleo en otros campos; o aprovechar para trasladarte a otra ciudad, o a otro país… Habrá que adaptarse a la realidad actual sin por ello renunciar a la lucha por unas condiciones laborales justas.

¿Ya no disfrutas del nivel adquisitivo que hace unos años te permitía acceder a todo tipo de caprichos?

No por ello te vas a quitar en enmedio. Habrá que sobrevivir con más humildad; en la vida hay rachas buenas y rachas malas, y de todo se sale.

¿Te han desahuciado?

Tampoco pasa nada por no tener una vivienda en propiedad. Las circunstancias se han terciado así, pero tú has hecho lo que has podido. No es el fin del mundo y por supuesto que saldrás de esta situación, habiendo aprendido además que hay que procurar no endeudarse nunca, y menos con los bancos.

¿Se te ha muerto un ser querido?

Seguramente hay otros seres que dependen en distintos grados de ti, y si tú también falleces, multiplicarás su pena y también su indefensión. Habrá que resignarse: todos hemos de morir algún día, y muchos se van demasiado pronto y de manera inesperada. Pero hay que seguir adelante y adaptarse a las nuevas circunstancias, sacando fuerzas de donde sea para ayudar a los miembros de nuestra familia, especialmente a los más débiles, a superar este trance.

¿Eres tan sensible que, a cualquiera de las situaciones anteriores, añades una visión muy negativa del ser humano y de su función en el planeta Tierra?

¿Y por qué te vas a morir tú, que seguro que deseas lo mejor para la Humanidad en su conjunto y te preocupa enormemente el sufrimiento ajeno?

Apaga la tele. Puedes enterarte de lo poco que nos dejan saber a través de otros medios, pero la tele apágala. Apágala para siempre y poco a poco verás la vida de otra manera, y a las personas que te rodean también.

¿Has perdido el control de ti mismo porque eres presa de algún vicio?

Que sepas que las drogas no caen del cielo y que los mismos que mueven los hilos de la política mundial en la sombra son los que están detrás del tráfico de drogas y de todos los tráficos habidos y por haber. ¿No te parece cuando menos curioso que en tantas películas y series de televisión se presente el consumo de drogas como un acto de rebeldía que no supone ningún daño para la salud?

Ante la escasez generalizada de cariño incondicional, difícil es no caer en la trampa de ninguno de los vicios que ya nos tienen preparados, bien sean antiguos, bien de reciente creación.

Todo daño que te hagas a ti mismo es daño que le haces a ese niño que figura en la foto que comentamos al principio, a ese niño o a esa niña inocente que merece lo mejor. Y también es daño que infliges a todas las personas que te quieren aunque no lo hayan sabido demostrar.

Si tanto te apena el dolor que por culpa de tu adicción hayas podido ocasionar, matándote solo lograrás multiplicar ese sufrimiento por mil.

Date una nueva oportunidad y pide ayuda para salir de este agujero al que te han empujado los múltiples resortes de que disponen los ilustres psicópatas para tenernos subyugados, para que nos hundamos en el fango. ¿Acaso no ves que eres una víctima? ¿A qué esperas para acudir en tu rescate?

Una última pregunta: ¿Tienes hijos?

Mira, por favor, por lo que más quieras, si tienes hijos no los dejes huérfanos. No confíes en que ya se encargarán otros de criarlos. Nadie está de más cuando de criar a un niño se trata, y mucho menos su madre o su padre.

Te voy a contar algo que te puede resultar difícil de digerir: los mismos psicópatas que forman parte de las logias y sectas que componen el gobierno en la sombra de los distintos Estados occidentales participan en orgías en las que torturan, violan y asesinan impunemente a seres inocentes. Muchos de estos niños proceden de centros de acogida; a otros los secuestran directamente. Si te cuesta creerlo, lee el blog de Un técnico preocupado, o el Blog de las sombras, o el blog de El cazador, o el blog No morir idiota.

Desgraciadamente, el Estado no se va a ocupar del bienestar de tus hijos cuando tú no estés. Antes al contrario, existe la terrorífica posibilidad de que el Estado se encargue de servirles a tus hijos en bandeja de plata a los ilustres degenerados que gozan de la protección de los servicios secretos, de los medios de comunicación y de los partidos políticos que nos piden nuestro voto.

Por favor, infórmate bien, entérate bien a través de Internet.

Seguramente habrás cometido desaciertos y tendrás defectos como todo el mundo, pero nunca es tarde para rectificar. Y nadie va a proteger a tus hijos tan bien como tú.

A veces, con la intención de hacer el bien, sin querer hacemos daño. Espero que este no haya sido el caso. Una carta dirigida a aquellos que se quieren quitar la vida debería transmitir optimismo por los cuatro costados. Si he mencionado tantos aspectos negativos del mundo en que vivimos, lo he hecho para pedirte que te quedes entre nosotros, que no te vayas, que reacciones y que nos ayudes a luchar por un mundo mejor.

Abundantes mensajes positivos los podrás encontrar por ejemplo en los libros de Bernabé Tierno, un psicólogo que se ha ido de este mundo recientemente y que a lo largo de su vida ha hecho mucho bien a los demás. Mis preferidos son Aprendiz de sabio y Optimismo vital.

Deseo añadir que cuando hablo de lucha no me refiero a montar una revolución violenta. Cada vez hay más información sobre el verdadero origen de las revoluciones: el poder en la sombra siempre nos toma la delantera y sabe cómo canalizar el descontento social a través de lo que se conoce como el control de la disidencia.

Cuando te animo a que luches por un mundo mejor, te estoy pidiendo que agarres el lápiz, el bolígrafo o la pluma, o, mejor aún, el teclado de la computadora, y te pongas a escribir.

Que seguro que tú tienes muchas cosas que contar y que aportar.

Conrad R.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre el control externo de la mente humana.

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Las víctimas de la violencia vial

Los accidentes de tráfico siguen truncando la vida de miles de personas de todas las edades y destrozando las vidas de sus familiares. Pero accidentes, lo que se dice accidentes, en realidad hay muy pocos. Hay personas que han sufrido en sus propias carnes esta desgracia y que, tras estudiar a fondo el tema con el fin de colaborar en la erradicación de este mal, han llegado a la conclusión de que la mayoría de los accidentes son evitables.

Gracias a la presión de las asociaciones de víctimas, solo muy recientemente la Administración española ha decidido endurecer las ridículas sanciones que se imponían a los infractores del código de circulación, pero aún queda mucho por hacer.

Los siguientes vídeos han sido producidos por la Transport Accident Commission (TAC) o Comisión de accidentes de tráfico del estado australiano de Victoria, conocida por la contundencia de sus campañas educativas:

 

La mamá de un maldito imbécil.

La novia de un maldito imbécil.

El amigo de un maldito imbécil.

El compañero de celda de un maldito imbécil.

OTRO maldito imbécil.

¿Solo has bebido un poquito más de la cuenta?
Pues eres un maldito imbécil.

 

 

Si conduces drogado es que estás loco perdido.

 

El progresivo lavado de cerebro de la población

En los últimos meses, la cadena FDF ha seguido emitiendo regularmente (al menos una vez al mes) el episodio “Un robo, un bolso y una cooperativa del cannabis” de la serie La que se avecina, a menudo en horario infantil, y la cadena Neox sigue haciendo lo mismo con el episodio “Érase un cultivo”, de Aquí no hay quien viva. Recordemos que en las citadas emisiones los vecinos de los respectivos bloques de viviendas se dedican al cultivo de marihuana. La cadena FDF también sigue repitiendo en horario infantil distintos capítulos de las series Aída y Siete vidas, series en las que las drogas son a menudo objeto de comentarios y tramas supuestamente cómicos.

La cadena Telecinco emitió el 5 de febrero de 2012, a las 10 de la noche, un episodio de Aída titulado “Pasaladroga”, en el que una anciana se hace traficante de pastillas (siguiendo el ejemplo de la película Tapas) y uno de los protagonistas de la serie, tras haberlas consumido, monta el numerito en un concurso de televisión.

La noche del 8 al 9 de abril, a la una de la madrugada, Telecinco repite la emisión del capítulo de Aída titulado “Todos los porros van al cielo”, en el que un amigo del joven Jonathan alaba los efectos de la hierba (“los porros son lo mejor”) y le convence para que se fume un canuto con él (“por dos caladitas no me voy a enganchar”). A continuación se suceden las anécdotas “divertidas” en torno a esta droga: los chicos le piden ayuda a Fidel (que cree que se trata de tabaco) para liarlo; Jonathan se atora cuando lo prueba; el amigo deja caer que su madre también fuma (“mi madre me ha pillado y me lo ha quitado”; “¿lo ha tirado?”, le pregunta el otro; “no, se lo ha fumado viendo a Ana Rosa”); más tarde, Fidel se traga accidentalmente una china de hachís que le han metido en el yogur. Al final Jonathan parece arrepentido por haberle causado problemas a Fidel y le promete no volver a fumar hachís, pero cuando su amigo regresa con un porro en la mano, el hijo de Aída primero le dice que no, que pasa, que se lo ha prometido a Fidel, y acto seguido estalla en carcajadas, le arrebata el canuto a su amigo y los dos se lo fuman sentados en el banco de la plaza entre risas. Y así termina el capítulo: Jonathan y su amigo fuman porros y no les pasa nada. Un claro ejemplo de incitación a la drogadicción, incitación desafiante que nos recuerda a series norteamericanas como A dos metros bajo tierra y Nip/Tuck.

El 10 de abril, todos los medios de comunicación se hacen eco del referéndum municipal de la localidad de Rasquera (Tarragona), en el que el 56 % de los votantes ha aprobado el proyecto de construcción de una planta de marihuana para hacer frente a la crisis. Ninguno de los programas informativos hace referencia a los efectos perjudiciales de esta droga. Esto de la marihuana anticrisis también fue propuesto, semanas atrás y en horario infantil, por uno de los contertulios del programa Queremos opinar, de la cadena Metropolitan.

La noche del 13 al 14 de abril de 2012, a las doce y cuarto de la noche, La Sexta 3 emitió la película Soñadores, de Bernardo Bertolucci, en la que tres jóvenes comparten un canuto dentro de la bañera en el París del 68; el único efecto negativo observable es que los muchachos se quedan dormidos (la misma cadena había emitido el jueves 5 de abril por la noche la película El pico 2, y días atrás su primera parte).

La misma noche del 13 al 14 de abril, sobre la una de la madrugada, la cadena FDF volvió a repetir el episodio “Todos los porros van al cielo” de la serie Aída.

El 15 de abril de 2012, todos los servicios informativos anunciaron que uno de los temas que se debatirían en la Cumbre de las Américas sería el de la legalización de las drogas.

El mismo 15 de abril, la cadena Neox emitió, a las 20.30 horas, un episodio de la serie de dibujos animados El show de Cleveland (también emitido por Neox el 19 de marzo de 2011 sobre las 19.30) en el que Cleveland, padre de la familia protagonista, se ve envuelto involuntariamente en un turbio asunto: se deshace de un cargamento de cocaína y los narcotraficantes secuestran a su hijo. Los amigos de Cleveland aportan cada uno una dosis de distintas drogas para que pueda saldar su deuda. Su propio hermano aparece con un saco de heroína que supone la salvación de Cleveland. Al final, cuando regresa a casa en el coche junto a sus hijos, el protagonista se dirige a la cámara y pronuncia el siguiente discurso: “Las drogas son malas menos las que no lo son, como la aspirina y el ibuprofeno. La marihuana tampoco es mala si la receta un médico en cualquiera de los trece Estados en los que es legal (y recita los nombres de dichos Estados). Ya es hora de salir de viaje. No sois quién para juzgarme. Ahora muchos estáis colocados”.

Para contrarrestar este cúmulo de desinformación, recomendamos por ejemplo la lectura de los libros de Daniel Estulin, cuya última obra, El instituto Tavistock, narra la creación de la contracultura por parte de la elite mundial para promover la drogadicción masiva de la población como método de control social, de modo que el común de los mortales permanezca en un estado mental similar al autismo y feliz con su condición de esclavo.

Los beneficios que comporta una sociedad bien drogada

Llevan más de una década incitando a la población a consumir cannabis a través del cine y de los medios de comunicación que ellos controlan, y al parecer ahora van a por todas. Si hacemos caso a las voces que nos advierten que los amos de estos medios y de las multinacionales del espectáculo son también los organizadores del tráfico de drogas a escala mundial, y si creemos a quienes nos informan de los perjuicios que el consumo de esta droga comporta para la salud y sobre todo para el buen funcionamiento del cerebro humano, y además nos damos cuenta de que estas consecuencias negativas casi nunca se mencionan, sino que, antes al contrario, se nos ocultan a la vez que se nos repiten machaconamente las supuestas bondades del cannabis, podremos llegar a la conclusión de que el objetivo de la legalización no es precisamente acabar con el tráfico, sino hacer que aumente el número de consumidores. Porque una legalización bienintencionada debería estar precedida de una fuerte campaña de concienciación claramente contraria al uso de las drogas, que detallase uno a uno sus efectos negativos. Y no lo que vienen haciendo desde hace años los asesinos que rigen el mundo desde sus reuniones secretas.

Nada se dice de los fracasos de Suecia y Alaska, ni del progresivo cierre de los locales expendedores de los Países Bajos. Es probable que California claudique mañana, y a partir de entonces será de esperar un aumento de la presión para que la legalización se extienda por todas partes. En España, donde el consumo de drogas es uno de los más elevados de Europa, la legalización ya existe de facto: jóvenes y viejos se pasan los porros sentados en las terrazas de los bares, en los bancos de las plazas y en los jardines de las universidades, y la policía ni está ni se la espera. Las cadenas de televisión revisten el consumo de esta droga de normalidad y de cierto encanto en horario infantil, y el Ministerio fiscal ni está ni se le espera.

Luego ya, lo que pase en el seno de miles de familias, eso queda de puertas para adentro, eso no se cuenta, como ocurre con el alcohol. Los beneficios que el aumento del número de drogadictos y por ende de enfermos mentales reporta a una clase política corrupta y traidora tampoco se mencionan. Porque las protestas de los drogadictos rara vez van más allá de las peticiones de legalización. Ante una realidad difícil de soportar, prefieren refugiarse en sus drogas con resignación en lugar de estudiar de qué manera podemos entre todos colaborar con el fin de conseguir que la realidad mejore.

La toxicomanía generalizada no es ni mucho menos el único factor, pero sí que ha tenido que pesar bastante para que aquí masacren a doscientas personas con el claro objetivo de provocar un brusco cambio político, y los organizadores de la matanza sigan tranquilamente sentados en sus despachos. Ha tenido que pesar bastante para que los caciques regionales y sus clientes puedan destrozar la estructura de uno de los Estados más antiguos de Europa llevándolo a la ruina sin que los millones de parados que hay en este momento en nuestro país atinen a relacionar su lamentable situación con la pésima gestión de aquéllos y se tiren a la calle. Ha tenido que pesar bastante para que nuestras ciudades sean el objeto de fumigaciones descaradas y nadie proteste por ello.

No, no se nos ha ido la pinza. Animamos a quienes tengan a bien leernos a que observen lo que pasa en el cielo a diario.

La violencia de los esclavos contra los esclavos

La Historia nos enseña que siempre hubo explotadores y esclavos, y que cuantos más analfabetos hay, cuanto más despreocupado está el pueblo de los asuntos políticos, más fácil lo tienen los de arriba para imponer la injusticia. Cuanto menos vale la vida humana, también. Cuesta trabajo aceptar que estamos volviendo atrás, pero es así.

El consumo generalizado de alcohol y de drogas es una de las herramientas de las que se sirven los negreros para someternos, principalmente porque las personas que se encuentran bajo los efectos de estas sustancias no distinguen lo que está bien de lo que está mal, actúan con violencia contra quienes conviven con ellos, y la mayoría apenas pueden estudiar. Es más, los drogadictos son bastante egoístas y no se puede contar con ellos para luchar por el bien común. Por mucho que desde arriba quieran convencernos, a través del cine y de la televisión, de que el alcohol y las drogas son cosa de hombres, de que existe el consumo responsable, o de que son un símbolo de la libertad, la verdad es que las drogas siempre pasan factura, tanto a quienes las utilizan como a sus familiares, vecinos y amigos, que encima de tener que hacer frente a unas condiciones de vida cada vez más duras (y esto es cierto sobre todo para los más humildes), encima tienen que soportar a los drogadictos.

A través de unas leyes que favorecen el consumo de estas sustancias, los políticos y el capital nos entretienen para que no observemos con lupa sus movimientos. ¿Cómo dar prioridad en nuestra vida cotidiana al control de lo que hacen con el dinero de nuestros impuestos, si además de que tenemos que trabajar mucho para ganar cada vez menos, encima tenemos que estar alerta ante la posibilidad de que en la calle o en nuestra propia casa seamos objeto de una agresión? ¿Y cuáles son los valores que tratan de inculcarnos a través de los medios de comunicación que ellos dominan? Es fácil deducir que tienen interés en que estudiemos muy poco, en que nos droguemos mucho y en que cada hogar sea un infierno. La violencia que ejercen los señores del mundo sobre los esclavos se ve reforzada por la violencia entre los esclavos. Divide y vencerás.

Recordemos dos ejemplos muy recientes que ilustran la doblez de quienes dicen solidarizarse con nuestro dolor. El 26 de febrero de 2008, cuatro mujeres son asesinadas por sus parejas en España. Todo el mundo se indigna y los altos cargos de la Administración guardan sus cinco minutos de silencio en honor a las víctimas de la violencia doméstica (como de costumbre, nadie se pregunta si los asesinos se encontraban bajo los efectos de determinadas sustancias). Ese mismo día, la primera cadena de Televisión Española emite, a las 22 horas, la película El mexicano, protagonizada por Antonio Banderas y Johnny Depp. El personaje interpretado por Depp mata fríamente de un tiro a la camarera que le ha derramado encima la bebida y que ha tratado de limpiarle mientras que él le pedía que lo dejara en paz. Ella no le ha obedecido y él, cansado, le ha disparado sin arrepentirse y sin sufrir ni la acción de la justicia ni el reproche de nadie. Días más tarde, el 3 de marzo, mientras que en la primera cadena Zapatero y Rajoy fingen en un debate que nuestra realidad les interesa, La 2 emite la cinta Búfalo 66, en la que un tío humilla e insulta repetidamente a una muchacha obligándola a someterse a su voluntad.

Quienes abogando por la libertad de expresión no quieran ver lo que puede suponer la exhibición de estos comportamientos ante los ojos de millones de telespectadores (exhibición sufragada con dinero público) o son ciegos o son cómplices de esta despiadada maquinaria puesta en marcha para aplastarnos con la inestimable ayuda de unos políticos que lo saben y que ni lo denuncian ni lo impiden.