Vámonos todos a Ámsterdam

Hace ya mucho tiempo que la mayoría de los medios de comunicación españoles vienen difundiendo la idea de que la política permisiva de los Países Bajos en materia de drogas es un ejemplo a seguir, y periódicamente se nos recuerda que en los coffee shops de Ámsterdam es posible colocarse sin que llegue un guardia y te multe, a la vez que se silencian los perjuicios que tales medidas han supuesto para la sociedad neerlandesa y se insiste en la pretendida inocuidad del cannabis. Relacionamos a continuación varias emisiones que en los últimos años han hecho referencia a los fumaderos de esta ciudad europea.

En junio de 2004, nos sorprende un anuncio de la compañía aérea Basiqair emitido por Telemadrid: “¿Quieres flipar? Ámsterdam 49 euros”.

El 6 de mayo de 2007, a las 18 horas, Telemadrid emite, dentro del programa “Destino Europa”, un reportaje sobre la ciudad de Ámsterdam, en el que un estudiante español de ciencias económicas con una beca Erasmus lleva al presentador del programa al barrio rojo de la ciudad. “En Madrid, te tomas un café y te despiertas. Aquí vienes a un coffee shop, te fumas un porro y te despiertas”. La cámara enfoca a los clientes del establecimiento mientras se lían canutos y se los fuman, y también la lista de los distintos tipos de marihuana y de hachís que se venden. El presentador del programa da un paso más y le da una calada al porro delante de la cámara, para a continuación dirigirse al operador: “Oye, corta, que yo no fumo, que esto era para ver cómo era un coffee shop“. Otro estudiante opina que el hecho de regular el consumo de esta droga es positivo, al igual que la regularización de la prostitución. Hay que decir que la producción de este programa con el dinero de los contribuyentes, la actitud transgresora del presentador y su emisión en horario infantil nos han parecido particularmente fuertes. Este reportaje fue retransmitido de nuevo por Telemadrid el 9 de agosto de 2008 a las 21 horas.

 El 25 de agosto de 2009, sobre las 22.00 horas, TVE1 emite, dentro del programa “Españoles por el mundo”, otro documental dedicado a Ámsterdam. Una española que vive en la ciudad holandesa muestra todas las bolsitas de marihuana que le han ido dejando los amigos que han pasado por su casa. También enseña un porro ya preparado, y una droga para gatos que vuelve loca a su gata.

El 21 de septiembre de 2009, a las 23.30 horas, en Cuatro, “Callejeros viajeros” también dedica otro capítulo a la ciudad de Ámsterdam (repetido la noche del 6 al 7 de septiembre de 2010, a las 0.36 horas). Una joven española trabaja en un coffee shop y muestra a la cámara distintos preparados a base de marihuana. Cada bolsita de hierba lleva un prospecto que indica los efectos que produce, como relajarse o marearse. Por supuesto, la cámara enfoca a un cliente que se está fumando un porro. La camarera dice que las autoridades pretenden cerrar todos los coffee shops de aquí a tres años, pero lo ve difícil porque el turismo depende de ellos. Más tarde, la reportera va a casa de unos españoles que viven en Ámsterdam; uno de ellos se lía un canuto delante de la cámara. En la calle, unos turistas españoles, padre e hijo, llevan chupa-chups de cannabis, y la periodista entra en una tienda de setas alucinógenas. Tras visitar canales y museos, la reportera visita otro coffee shop, donde un joven le explica todos los pormenores del comercio y el consumo de cannabis, y afirma que la marihuana para él lo es todo. En la calle, otro individuo se lía otro porro. Más tarde, un camello que trafica con cocaína en un callejón muestra la mercancía a la cámara. Dice que el Estado holandés lo subvenciona con mil euros al mes.

El viernes 11 de diciembre de 2009, a las 22.30 horas, la cadena Veo7 emite, dentro del programa “Investigación al descubierto”, un documental dedicado exclusivamente al cannabis en el que los reporteros viajan a Ámsterdam (programa ya reseñado).

El 10 de enero de 2011, a las 2.40 de la madrugada, Cuatro emite, dentro del espacio “Ciudades del pecado”, otro reportaje dedicado a Ámsterdam, “la ciudad perfecta para probar nuevas sensaciones”.

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Tres reportajes de la cadena Veo 7

Vaya por delante nuestro agradecimiento al periódico El Mundo y a su cadena de televisión, Veo7, por haber destapado tantos casos de corrupción en la Administración Pública española y por su empeño en descubrir a los verdaderos autores de la masacre del 11 de marzo de 2004, al contrario que la mayoría de los medios de comunicación españoles, que no quieren saber nada del asunto. Sin embargo, nos duele decir que la manera en que el canal Veo7ha tratado el tema del comercio y el consumo de drogas en España en tres emisiones recientes no nos parece la más adecuada.

1) El Viernes 18 de septiembre de 2009, sobre las 22 horas, Veo7 emitió, dentro del programa “Investigación al descubierto” un reportaje sobre el cultivo de hachís en Marruecos y su transporte hasta el sur de España, en el que se muestra cómo los jóvenes traficantes de Barbate y otros pueblos del litoral, conocidos como “bosquimanos”, consiguen grandes sumas de dinero por recoger los paquetes de droga de la costa y llegan a desafiar abiertamente a los agentes de la autoridad que les impiden recibir la mercancía en la playa. Un “bosquimano” propone al periodista que pruebe un porro y el reportero, que lleva una cámara escondida, acepta. El joven, al jactarse de que su familia trafica con todo tipo de drogas, demuestra que hay familias enteras dedicadas a este negocio. Otro traficante confiesa que hay mucha pasta en juego y que mucha gente ha muerto por ello. Da la casualidad de que una tienda de telefonía móvil de Barbate es la que más móviles vende de toda España.

2) El viernes 11 de diciembre de 2009, a las 22.30 horas, la cadena Veo7 emitió, dentro del programa “Investigación al descubierto”, otro documental dedicado exclusivamente al cannabis. Al principio de esta emisión, los reporteros, encubriendo una videocámara, preguntan en varios bares si pueden fumarse un porro; en algunos locales no les dejan porque el olor les delataría, mientras que en otros bares hacen la vista gorda. “A pesar de la ley, el consumo en locales públicos es un hecho. Sólo hay que saber dónde y cuándo”. En otro bar cuyo dueño es el que trafica con la droga, los clientes esperan a que llegue el “perejil”. Más tarde, el dependiente de un grow shop explica cómo cultivar la marihuana. La reportera le da la razón al dependiente cuando este critica lo absurda que es la ley. “El vacío legal que hay sobre estas semillas hace que podamos comprarlas sin problemas. No obstante, se están cerrando locales.” Acto seguido, los periodistas visitan una plantación casera. El cultivador les enseña, con un canuto en la mano, cómo sacar las plantas adelante, dando detalles sobre la regulación del pH de la tierra, la ventilación, el riego por goteo, la humedad y la temperatura. El hombre se queja de que en la calle puedes beber un cubata pero no puedes fumar un porro, y dice que hay que cambiar la ley.

A continuación, Melchor Miralles señala que otros países han decidido que es mejor legalizar la marihuana. Los reporteros del programa viajan a Ámsterdam, ciudad holandesa que los fines de semana triplica su población. Se informa de que hay jóvenes europeos que se pasan todo el fin de semana fumando en los coffee shops, se explica cómo son estos locales y también cómo se usan libros sin fondo y falsas latas de refresco para transportar cómodamente la droga a otros países; entonces los reporteros los utilizan para llevar escondida la marihuana en el equipaje y logran pasar por los aeropuertos con éxito. También la envían a España por correo, como al parecer hacen muchos españoles, y la mercancía llega a su destino sin problema.
De nuevo en nuestro país, los periodistas recogen la opinión de varios personajes conocidos sobre el cannabis: un director de cine pide la legalización diciendo que la marihuana es una droga inocente; una veterana periodista también considera que no es dañina, pero pide que la ley se deje como está; un sociólogo afirma que el que toma drogas duras empezó tomando drogas blandas y que el cannabis es nocivo para la salud; un cantante y una actriz también piden su legalización; un humorista se queja de la exageración de quienes relacionan la marihuana con la heroína diciendo que la una lleva a la otra.

El reportaje informa a renglón seguido sobre el uso terapéutico de la marihuana y las asociaciones dedicadas al estudio del cannabis. Se repite el didáctico plano de las manos que preparan un porro. La marihuana forma parte del tratamiento de una señora que padece esclerosis múltiple; la señora tritura la marihuana y la fuma con una pipa de agua delante de la cámara. Según su médico, lo mejor es fumarla, porque así de los pulmones pasa a la sangre, pero ella la fuma con la pipa de agua porque está mal de los bronquios.

Al final del reportaje se hace una apología descarada del cannabis cuando se da publicidad a la sexta edición de la copa de la marihuana. Los fumadores se preparan los porros mientras hablan con el reportero. Uno alaba los distintos “pedos” que se puede uno coger utilizando las distintas variedades de la planta. Los apartados del premio son “mejor colocón”, “mejor gusto” y “mejor aspecto”. Los organizadores del certamen se quejan de la represión. “Es la sexta copa de la marihuana y es la primera vez que gana una mujer”, declaran ante el micrófono, y el público estalla en aplausos.

Melchor Miralles concluye diciendo que “son muchas las voces que piden que esta droga se legalice”, y que el ejemplo de Holanda mantiene abierto el debate sobre la legalización en otros países europeos. En este reportaje de Veo7 no se mencionan los efectos más negativos del cannabis; únicamente se citan de pasada algunos efectos adversos, como los problemas de memoria y de aprendizaje y los ataques de pánico, pero no se profundiza en ellos. Aunque se dice que los científicos están de acuerdo en que la marihuana fumada no se debe utilizar como medicamento, después la paciente que la fuma con pipa dice estar autorizada por su médico.

3) A las doce de la noche del 5 al 6 de marzo de 2010, la cadena Veo7 emitió, dentro del programa “Investigación al descubierto”, el reportaje titulado Drogas al salir de clase. El documental, que versa sobre el consumo de drogas por los menores españoles, comienza con imágenes de botellones en los que los participantes enseñan ante la cámara las drogas que consumen, y cómo se lían y se fuman los canutos, en una exhibición parecida a la que se emite hasta la saciedad en el programa “Callejeros” de la cadena Cuatro. En Castellón, los jóvenes, que aparecen con el rostro difuminado, se drogan en el aparcamiento de una discoteca y alaban las sustancias que consumen: “Ketamina, buena buena de verdad”. “Eso es bueno, eso es bueno”. “Tripis, LSD, éxtasis, de todo un poco, de todo un poco”. Dentro de un coche se preparan las rayas de cocaína. “¿Y vuestros padres qué dicen de eso?”, les pregunta el reportero. “Mis padres son los mejores de España”, responde uno.

En Leganés, el periodista, con cámara oculta, pregunta a unos chicos dónde puede conseguir hachís, y estos le responden que en cualquier bar. Un niño de trece años conduce al reportero hasta una tasca, y al cabo de unos minutos el reportero le compra la droga al barman. La libertad con la que todos los años se celebra la fiesta de San Canuto en el campus de la Universidad Autónoma de Madrid es otra prueba de lo normalizado que está el consumo de hachís en España. En esta celebración, los jóvenes y los niños muestran ante la videocámara los porros que se fuman, desmenuzan la hierba en la palma de la mano y dicen que esta droga es lo mejor para cuando no te encuentras bien de ánimo. Una chica afirma que los padres que piensan que sus hijos no fuman porros se equivocan, porque todos fuman, y además justifica el tráfico de drogas alegando que el traficante se tiene que ganar la vida. Cuando el reportero les pregunta de dónde sacan el dinero, responden que de la paga semanal que les dan sus padres. “Hay asignaturas que las puedes hacer de puta madre fumado, de hecho a mí me ayuda”, asegura un universitario.

A continuación se muestra cómo la droga se introduce en los colegios. En Alcorcón, a la salida de un instituto, un periodista con cámara oculta pregunta a los jóvenes dónde puede pillar, y de nuevo un chico le señala en qué bares se puede comprar hachís. El dueño de un local que ya fue cerrado durante varios meses porque en su interior se consumían drogas, despacha el género al reportero en la misma barra del bar. Lo mismo ocurre a la salida de un colegio de un barrio de clase acomodada en la capital de España: la reportera pregunta a una niña y esta la remite a otro alumno que le puede conseguir hachís. En la parada del autobús los alumnos fuman sin problemas. Más tarde, se describe el funcionamiento del “telecoca”. El reportero llama a una traficante por teléfono para que le traiga la droga, y a los 15 minutos ésta se presenta en el portal de su casa; el periodista baja a la calle con la cámara escondida y dentro del coche la traficante le da más detalles sobre su actividad.

Hay que reconocer que, en este último reportaje, la cadena Veo7 sí que ha dado información sobre las consecuencias negativas que estas sustancias tienen para la salud de sus consumidores y para sus familias, intercalando los testimonios de expertos y de jóvenes en rehabilitación entre las distintas partes del documental. Así, un psiquiatra explica los efectos del consumo de cocaína y lamenta que se minusvalore el consumo de hachís, ya que el cannabis va destruyendo las neuronas e incluso puede causar esquizofrenia. El médico añade que el consumo brutal de drogas los fines de semana acarrea una disminución del aporte de sangre al cerebro que provoca la muerte de las neuronas. Y un chico de diecisiete años que está en tratamiento en Proyecto Joven relata cómo empezó a fumar hachís a los trece años y de ahí pasó luego a la cocaína, confiesa que ha sufrido mucho y que gracias a sus padres ha salido del agujero. Por otra parte, un hombre en silla de ruedas que sufrió un accidente de trafico cuando conducía tras haber consumido drogas da charlas a los estudiantes sobre las consecuencias que pueden tener estos comportamientos.

Al final, el locutor de “Investigación al descubierto” informa de que las cifras de los menores consumidores aumenta cada año. Lo que no dice es que a lo mejor la situación sería distinta si las cadenas de televisión no dieran tantas ideas y si determinados periódicos no revistieran el consumo de drogas de una inofensiva normalidad. Porque la lucha contra la corrupción de los cargos públicos no se compadece con la apología de las sustancias que anulan la voluntad de una buena parte de los españoles y que hunden en la desesperación a sus familias, machacadas por la violencia y aniquiladas tras la muerte de sus seres queridos, ya sea en accidentes, por enfermedades o debido a los cada vez más numerosos suicidios. ¿Se va a atrever algún medio de comunicación a desvelar la relación existente entre el suicidio y el consumo de drogas?