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El síndrome de Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden

A continuación traducimos al español un artículo publicado el 10 de diciembre de 2007 por Clifford Carnicom; la versión original en inglés se puede leer aquí:

http://www.carnicominstitute.org/articles/morgobs3.htm

http://carnicominstitute.org/wp/morgellons-airborne-skin-blood-a-match/

EL SÍNDROME DE MORGELLON: LAS MUESTRAS HALLADAS EN EL AIRE, EN LA PIEL Y EN LA SANGRE COINCIDEN

Parece ser que a lo largo de la última década se ha establecido un vínculo entre tres temas de investigación, que son los siguientes:

1. La observación minuciosa de extrañas muestras con forma de filamento transportadas por el aire que la U.S. Environmental Protection Agency (EPA) o Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos se ha negado a identificar durante un período de muchos años.

2. La morfología o estructura de los extraños filamentos que caracterizan a la enfermedad de Morgellon.

3. El descubrimiento reciente de anomalías en una serie de estudios realizados sobre muestras de sangre humana, una de las cuales pertenece a un individuo que manifiesta síntomas avanzados de la enfermedad de Morgellon.

Este trabajo de investigación continúa en su fase inicial. Sus resultados se presentarán sin demora debido a las repercusiones que podrían tener si estos descubrimientos resultan ser ciertos.

La conclusión es que son básicamente idénticas en su forma, en su tamaño y en su estructura (a) las muestras con forma de filamento transportadas por el aire sobre las que se ha informado exhaustivamente durante años en relación con las operaciones de dispersión de aerosoles; (b) la morfología de al menos una fibra característica de la enfermedad de Morgellon; y (c) una serie de anomalías sanguíneas sobre las que se han aportado pruebas recientemente. A causa de esto ahora tenemos ante nosotros una serie de consideraciones de gran envergadura.

El presente trabajo seguirá este orden progresivamente:

1. La presentación de unas imágenes de gran aumento de una fibra representativa de la enfermedad de Morgellon.

2. El análisis de unas imágenes de gran aumento en las que aparecen anomalías sanguíneas.

3. Imágenes de gran aumento de la muestra original transportada por el aire y con forma de filamento que se envió hace varios años a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos acompañada de una solicitud de identificación y análisis en nombre del interés general y de la salud pública. La EPA se negó a identificar la muestra.

Lo cierto es que la información publicada en esta página puede tener repercusiones enormes. El lector sacará mayor provecho si puede dedicar una parte de su tiempo a investigar el historial de estos asuntos, sobre los que se viene informando en esta página web y en otras desde hace años.

CATEGORÍA NÚMERO UNO: MUESTRAS DE FIBRAS DE MORGELLON HALLADAS EN LA PIEL

La base necesaria para interpretar correctamente las fotografías siguientes puede adquirirse leyendo de nuevo al menos dos trabajos adicionales publicados en este portal, titulados Morgellon : primeras observaciones y (este más reciente) Morfología confirmada. Los puntos más destacables de dichos artículos son los siguientes:

Al menos una forma de fibra característica de la enfermedad de Morgellon contiene en su interior una extensa red fibrosa submicrométrica bastante extraña. Lo que parece ser una fibra sencilla en realidad está compuesta internamente por una compleja red de fibras difícil de visualizar si no se dispone de un instrumental de microscopía sofisticado. Un cabello humano tiene un grosor de entre 60 y 100 micras [una micra o micrómetro es la milésima parte de un milímetro]; estas fotografías muestran una red que existe en el nivel submicrométrico [inferior a la micra]. La resolución del instrumental que he perfeccionado y modificado es del orden de 0,5 micras o 500 nanómetros [un nanómetro es la milésima parte de una micra]; los microscopios ópticos convencionales normalmente llegan a las dos micras como máximo. Las fotografías con este nivel de aumento (entre 2500 y 5000+) son difíciles de conseguir. Estas fotografías, aunque limitadas por el instrumental de que disponemos, son sin embargo bastante reveladoras.

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Imagen aumentada de la fibra de Morgellon, tomada a 5600 aumentos aproximadamente.
La estructura filamentosa interna es visible dentro de la fibra.
La anchura de la estructura fibrosa interna se encuentra en el nivel micrométrico o submicrométrico.

En segundo lugar, la aparición de una estructura por lo general esférica y de un tamaño entre micrométrico y submicrométrico también constituyó un descubrimiento durante la primera sesión de observación al microscopio realizada en agosto de 2006 en relación con la enfermedad de Morgellon. Esto se ve claramente en la siguiente fotografía microscópica, y dichas estructuras se hallan dentro de los límites del filamento que las contiene.

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Fotografía de una fibra de Morgellon, tomada a 5600 aumentos aproximadamente.
En ella se ven las estructuras internas de forma por lo general circular.
Esto es fuertemente indicativo del carácter biológico de la muestra.
Dichas estructuras miden alrededor de una micra (el límite entre el tamaño de los virus y el de las bacterias).
La complejidad de la estructura interna de la muestra original de la fibra de Morgellon resulta evidente.

El fin de la investigación llevada a cabo en agosto de 2006 era meramente un examen visual motivado por la escasez de información a lo largo de varios años. Esta deficiencia se extendió hasta abarcar a todos los servicios públicos y administraciones sanitarias gubernamentales, así como a las organizaciones sin fines lucrativos que dicen estar al servicio de la salud pública. Los intentos de endosar un diagnóstico de ideas delirantes con el tiempo capitularon ante las pruebas crecientes y la aparición y distribución generalizadas de la enfermedad de Morgellon. La información detallada sobre las valoraciones realizadas en agosto de 2006 se encuentra disponible en el artículo Morgellon: primeras observaciones, mencionado anteriormente.

CATEGORÍA NÚMERO DOS: MUESTRAS DE SANGRE

Esta segunda categoría es el desarrollo del trabajo presentado recientemente en el artículo Análisis de sangre: láser, sangre y ¿hongos? En esta reciente ampliación, las anomalías de las que se aportaron pruebas en aquel informe aparecen fotografiadas con mayor aumento, y la diferencia es considerable. Esta serie consta de cuatro micrografías [o fotografías microscópicas]. Las dos primeras son micrografías de la sangre del individuo que presenta manifestaciones avanzadas de la enfermedad de Morgellon. Aquí nos centraremos en las estructuras que fueron identificadas en el artículo anterior como “lo que parece ser una estructura fibrosa con forma de anillo…”; el mayor aumento de las imágenes confirma con mayor fuerza la primera suposición. También hubo una referencia a una forma de hongo (u hongo modificado) que requiere una investigación adicional; esta propuesta continúa vigente. El importante descubrimiento realizado en este análisis es doble:

1. Parece existir una coincidencia en la forma y una semejanza extraordinarias entre la estructura interna de la fibra de Morgellon procedente de la piel y la de la forma anómala hallada en la sangre del mismo individuo.

2. Además, la estructura esférica o circular micrométrica o submicrométrica de nuevo se repite en el interior de la estructura invasiva. Tanto la red fibrosa como las estructuras internas más pequeñas aparecen destacadas por medio de las flechas que aparecen en las fotografías.

La conclusión a la que hemos llegado en esta fase es que parece existir una semejanza extraordinaria, probablemente también de origen, entre las manifestaciones de la red fibrosa presentes en la sangre y las que aparecen en la piel del individuo afectado de Morgellon. Me parece razonable que a partir de ahora la sangre de los pacientes de Morgellon se convierta obviamente en uno de los focos de atención de las investigaciones que se realicen más adelante sobre la enfermedad.

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Forma anómala hallada en la sangre de un individuo aquejado de la enfermedad de Morgellon.
Fotografía tomada a 2500 aumentos aproximadamente.
La red submicrométrica de estructura fibrosa se ve con claridad, al igual que las estructuras circulares o esféricas del interior.
Su forma y estructura básicas presentan una semejanza notable con la morfología interna de la fibra hallada en la piel del mismo paciente de Morgellon.
La sangre del enfermo se convierte a partir de este momento en uno de los objetivos de la investigación.

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Segunda anomalía hallada en la sangre del individuo afectado por la enfermedad de Morgellon.
Repetición de la forma y de la estructura fibrosa interna, que resultan idénticas.
Fotografía tomada a unos 2500 aumentos aproximadamente.

Resulta aún más inquietante el impacto que estas anomalías tienen en la sangre, como se muestra en el segundo grupo de micrografías. Por añadidura, se trata de imágenes de la sangre de una persona que aparentemente no manifiesta ni lesiones, ni fibras, ni problemas cutáneos relacionados con la enfermedad de Morgellon. Habría que recordar que las mismas formas anómalas están presentes en la inmensa mayoría de las muestras de sangre examinadas. El hecho de que la enfermedad de Morgellon se manifieste o no puede ser una cuestión de grado, y el conjunto de la población no está exento de este debate. Se ha señalado que la enfermedad de Morgellon podría tener una base y una distribución mucho más extensas de lo que nos gustaría reconocer o saber.

También resultan preocupantes los efectos que se están produciendo en la sangre. Se ha fotografiado una sección del borde de la forma anómala; se observa tanto una integridad celular normal como otra anormal. Lo que se ve es que la propia sangre parece estar sufriendo una transformación; la estructura celular parece estar cambiando hacia una forma más fibrosa. Además, podemos ver la aparición de estructuras esféricas en medio de las células sanguíneas afectadas; dichas estructuras también parecen ser idénticas a las que había tanto en la muestra de una fibra presente en la piel como en la forma invasiva anómala presente en la sangre.

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Zona afectada en la sangre de un individuo “que no padece la enfermedad de Morgellon”. Estos cambios también se dan en el individuo que sí padece la enfermedad de Morgellon. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente. Se puede observar cómo se está produciendo una extraña transformación de la estructura celular de la sangre que culmina en lo que parece ser una forma fibrosa de aspecto similar al de las primeras anomalías sanguíneas que hemos dado a conocer. Las flechas señalan la transformación del interior de la célula en una estructura más fibrosa.

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Este es el centro de la zona afectada en la sangre de un individuo “que no padece la enfermedad de Morgellon”. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente. Las flechas señalan las estructuras submicrométricas esféricas o circulares fácilmente visibles; estas miden aproximadamente una micra. En esta fase también hay que tener en cuenta la posibilidad de que se trate de formas bacterianas (cocos, estreptobacilos).

CATEGORÍA NÚMERO TRES: FIBRA TRANSPORTADA POR EL AIRE

El último tema de este trabajo muestra una serie de hallazgos que preferiría no tener que dar a conocer. Lo que publico a continuación son micrografías, tomadas a un aumento mucho mayor del que era posible en un principio, de la muestra fibrosa aerotransportada que fue remitida a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) para que la identificara. La EPA se negó a identificar dicha muestra. La correspondencia y la historia de aquella interacción con la EPA están publicadas en este portal. Los resultados de este estudio nos plantean un conflicto bastante serio a todos nosotros. Ahora queda claro, gracias a unas imágenes más perfectas que las que obtuvimos hace varios años, que las fibras transportadas por el aire tienen una estructura y una composición fundamentalmente idénticas a las que se han mencionado más arriba. Evidentemente, esto implica que nos preguntemos qué papel desempeñan y qué relación tienen los filamentos aerotransportados con la enfermedad de Morgellon y con las anomalías sanguíneas que actualmente estamos investigando.

Lamentablemente, podemos ver una red subfibrosa que tiene las mismas dimensiones que la que se observa en el interior de la muestra de Morgellon y en las muestras de sangre. También vemos las estructuras circulares o esféricas recurrentes. Queda establecido así un punto en común entre los tres temas de investigación.

Ahora nos vemos obligados a examinar las relaciones existentes entre los siguientes asuntos:

1. La contaminación ambiental de la atmósfera con unas redes fibrosas submicrométricas muy poco comunes que la Agencia de Protección Ambiental se niega a identificar.

2. La coincidencia existente, tanto en el aspecto como en la estructura y en el tamaño, entre la estructura fibrosa aerotransportada y las formas que se manifiestan con la enfermedad de Morgellon.

3. La subsiguiente semejanza con las formas anómalas halladas en numerosas muestras de sangre, una de las cuales procede de un individuo que presenta síntomas avanzados de la enfermedad de Morgellon.

4. Cómo afecta todo lo anterior a la salud y al bienestar del conjunto de la población.

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Vista muy aumentada de la muestra filamentosa aerotransportada que fue remitida a la EPA. La red fibrosa submicrométrica presente en su interior es similar a la que se ha mostrado en los distintos apartados dedicados a la enfermedad de Morgellon y al análisis de sangre. El tamaño reducido de los filamentos internos hace que sea difícil fotografiarlos. La EPA se niega a identificar esta muestra.

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Esta es la muestra fibrosa aerotransportada que fue remitida a la EPA. Se observa la complejidad de la red fibrosa en el interior de la fibra que la contiene a modo de cápsula. Lo que parece ser una sola fibra aerotransportada es en realidad una red infinita de fibras submicrométricas. Obsérvese la aparición de las estructuras separadas de forma circular o esférica (señaladas por las flechas) y su semejanza con las de las muestras de sangre y de la enfermedad de Morgellon anteriormente presentadas. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente.

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La muestra fibrosa aerotransportada que fue enviada a la EPA. Nuevas pruebas de la existencia de una estructura fibrosa submicrométrica y de estructuras esféricas o circulares en su interior (señaladas por las flechas). Aquí las formas bacterianas (o formas bacterianas modificadas) son un factor que hay que tener en cuenta. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente.

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Muestra fibrosa aerotransportada remitida a la EPA. Presentación análoga de la estructura fibrosa submicrométrica y de las estructuras circulares o esféricas de su interior (señaladas por las flechas). Hay que tener en cuenta la posibilidad de que se trate de formas bacterianas. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente.

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Enfoque de las estructuras esféricas situadas en el exterior de la fibra que sirve de revestimiento, a gran aumento mediante una combinación de imágenes tomadas a diferentes distancias. Puede resultar de interés para los lectores el repaso de los artículos dedicados a los componentes biológicos descubiertos en el interior de la red fibrosa y también junto a ella. Hay que tener en cuenta la posibilidad de que se trate de formas bacterianas (cocos). La muestra aerotransportada contiene estas estructuras tanto en el interior como en el exterior de las fibras encapsuladoras. Esta fotografía muestra un grupo pegado a la pared exterior de una fibra encapsuladora (de un grosor de 20 micras aproximadamente). Fotografías originales tomadas a 5000 aumentos aproximadamente.

En resumen, este artículo demuestra que existe una relación probable entre las primeras fibras contaminantes transportadas por el aire que fueron remitidas a la EPA (y que posteriormente dicho organismo se negó a identificar), la manifestación de los síntomas que caracterizan a la enfermedad de Morgellon y el hallazgo de ciertas formas anómalas en distintas muestras de sangre. De nuevo finalizo este trabajo con un llamamiento a aquellos que disponen de recursos suficientes para abordar las cuestiones que han sido planteadas en el curso de la investigación realizada durante la última década. Los organismos públicos, gubernamentales y políticos y los dedicados a la protección del medio ambiente y de la salud han fallado de una manera prolongada a la hora de prestar servicio a los ciudadanos y tanto el conjunto de la población como el bienestar del planeta están soportando el coste de esa negativa. Por favor, que cada uno de ustedes asuma su responsabilidad.

Atentamente,

Clifford E. Carnicom
10 de diciembre de 2007

Nota adicional:

Se ha planteado la cuestión de si en este estudio se han descrito o no procesos biológicos convencionales; en tal caso, sería útil tener en cuenta la división de las células en eucariotas, procariotas y arqueas. Está claro que aquí existen procesos biológicos de algún tipo. Los estudios realizados hasta la fecha (como los de H. Staninger), incluido el nuestro, de momento no han identificado ninguna célula eucariota; esto pone en duda la posibilidad de que la forma filamentosa sea un hongo. No obstante, lo razonable sería no descartar ninguna posibilidad e investigarlas todas a fondo. Habría que empezar teniendo en cuenta tanto las formas bacterianas (cocos y estreptobacilos) como los hongos (por ejemplo, las hifas). Si nos limitamos a las células procariotas, sería interesante estudiar si existen o no tipos de bacterias filamentosas (no en cadena). Hasta donde he podido llegar en este asunto, he sabido que este tipo de bacterias existió en el pasado. Una bacteria filamentosa fosilizada que vivió en Australia en el período precámbrico, hace unos 3500 millones de años, presenta coincidencias razonables. En el libro Microbiology, an Introduction (Introducción a la microbiología), de Gerard J. Totora, 7ª edición, 2001, página 281, hay más información al respecto.

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Las aclaraciones del traductor aparecen entre corchetes. Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre los programas de dispersión de aerosoles y su relación con la geoingeniería y la bioingeniería.

La gran estafa de las estelas de condensación

Agradecemos a Russ Tanner que haya tenido la amabilidad de permitirnos traducir al español los artículos de su página web GlobalSkyWatch.com.

La versión original en inglés del artículo que traducimos a continuación puede leerse haciendo clic en este enlace: http://globalskywatch.com/stories/my-chemtrail-story/chemtrail-information/the-great-contrail-con.html#.Ue_TlNL0EXA

LA GRAN ESTAFA DE LAS ESTELAS DE CONDENSACIÓN

INTRODUCCIÓN

Desde que escribí una serie de artículos en los que revelo lo que ocultan las estelas de condensación, numerosos pilotos profesionales de las líneas aéreas se han puesto en contacto conmigo y me han agradecido que haya mantenido una actitud contraria al engaño de las estelas de condensación.

Todos ellos me han dicho en persona que nunca han visto salir una estela del motor de un avión a reacción y que agradecen mis esfuerzos por destapar la desinformación sobre las estelas de condensación. Todos y cada uno de estos pilotos sabían que las estelas de condensación son tan raras que la mayoría de la gente no llegará a ver una en toda su vida y, si acaso llegan a producirse, lo harán a una altitud tan elevada que no serán visibles desde el suelo.

Cada uno de estos pilotos profesionales lleva volando la mayor parte de su vida y siempre ha sentido un profundo interés por la aviación. Algunos de ellos pilotan reactores comerciales de las principales compañías, mientras que otros trabajan en los grandes aviones de las aerolíneas de carga más importantes.

Si alguno de ustedes es piloto y desea compartir información conmigo, puede contactarme en cualquier momento. Para mí siempre es un placer escuchar a los profesionales experimentados en esta materia.

Nada les gustaría más a aquellos que desinforman sobre las estelas químicas que ustedes creyeran que los penachos de humo cortos y no persistentes que salen de los aviones a reacción son estelas de condensación inofensivas. Si consiguen convencerles a ustedes de esto, entonces ustedes harán caso omiso de dichas estelas y les permitirán que sigan fumigándonos sin ningún reparo, y esto es exactamente lo que quieren.

Les dirán que llevan viendo estelas de condensación desde que eran niños. Les dirán que está demostrado científicamente que las estelas de condensación están compuestas de vapor de agua. Les dirán lo que haga falta para que ustedes crean que las estelas cortas son inocuas. Exactamente así es como funciona la desinformación.

Tengan cuidado con quienes afirman que los penachos cortos que emiten las aeronaves son “estelas de condensación”.

La explicación científica es sencilla: las estelas de condensación solo se producen bajo unas condiciones tan poco frecuentes que la inmensa mayoría de la gente jamás verá una en toda su vida. Además, estas condiciones tan poco frecuentes solo se dan a unas altitudes tan elevadas que no se ven desde el suelo.

Ahora que el gobierno se está gastando cientos de millones de dólares en desinformarnos para intentar convencernos de que las estelas de condensación son “normales” e “inofensivas”, en las redes sociales aparecen de improviso personas que afirman que llevan toda la vida viendo estelas de condensación.

Tanto es el dinero destinado a la desinformación, que no es que ustedes se vayan a tropezar con ella de vez en cuando mientras navegan por Internet, sino que lo más probable es que ustedes terminen recibiendo muchos mensajes de este tipo y que los grupos en línea se vean saturados por ellos.

No se dejen engañar.

Cuando yo era joven y aún vivía en casa de mis padres, me pusieron una multa por exceso de velocidad. Mi hermano, bromeando, me indicó la forma de contárselo a mi madre para no tener problemas con ella: “Dile a mamá que tienes un gran problema. Dile que eres adicto a las drogas. Cuando empiece a alterarse, dile que estabas de broma y que en realidad solo se trata de una multa de tráfico. Entonces se sentirá aliviada y dirá que, gracias a Dios, solo es una multa de tráfico.”

Mi hermano no tenía ni idea de que acababa de demostrar la dialéctica hegeliana.

LA DIALÉCTICA HEGELIANA

La dialéctica hegeliana es un procedimiento muy conocido que se utiliza para provocar cambios sociales en una sociedad. Funciona de esta manera:

1. El cambio deseado (síntesis): El ingeniero social define primero el objetivo que se persigue para que haya un cambio en la sociedad.

2. El problema (tesis): Todo problema en el seno de un sistema exige algún tipo de cambio en el sistema para “arreglar” el problema. El ingeniero social crea o inventa un problema cuya solución natural es el cambio deseado que se ha explicado en el punto 1. Por lo general, este problema se diseña para meterle miedo a la población.

3. El cambio propuesto (antítesis): el ingeniero social propone entonces un cambio excesivo que sabe que será interpretado por la población como una reacción exagerada. Tras la protesta de los ciudadanos en contra de la propuesta excesiva, el ingeniero social concede públicamente el cambio que se perseguía en un principio. Esta concesión hace que los ciudadanos crean que tienen poder para influir en las decisiones políticas, con lo cual estarán satisfechos incluso si el cambio que ha llevado a cabo el ingeniero social no es el cambio que los ciudadanos deseaban. Los ciudadanos no tienen ni idea de que han sido manipulados desde el principio del proceso.

LAS ESTELAS QUÍMICAS SE ACORTAN EN JAMESTOWN

La primera vez que vi las fumigaciones diarias por medio de chemtrails o estelas químicas estaba en Jamestown, Nueva York, en 2005. Las fumigaciones se producían de acuerdo con un programa diario constante.

Cuando las fumigaciones diarias empezaban (en un principio a las tres de cada tarde), yo notaba un fuerte sabor salado y metálico en el aire, tenía la sensación de que se me quemaban los senos nasales y experimentaba una serie constante y previsible de síntomas que aparecían a los 30 segundos. Unas estelas enormes y persistentes cubrían visiblemente el cielo siguiendo el mismo programa diario durante años. Cada día, yo observaba y fotografiaba estas operaciones desde los ventanales de mi oficina, que ofrecían una vista del centro de la ciudad y de la mitad del cielo.

En 2007, las fumigaciones fueron interrumpidas de repente. Después de haberme llevado dos años sufriendo muchísimo, lo que más deseaba era que los ataques aéreos se hubieran terminado por fin. Cuatro días después volvieron a fumigar, pero se produjo un cambio fundamental: las estelas ya no eran largas y persistentes, sino que eran cortas y no persistentes, es decir, que se disipaban en cuestión de segundos.

Siguieron fumigando de acuerdo con el mismo programa. El sabor salado y metálico y los olores que se podían percibir durante las fumigaciones eran idénticos a los de antes. Los síntomas provocados por las fumigaciones también eran idénticos. Lo único que cambiaba era el tamaño de las estelas.

Quiero que quede claro el cambio que se produjo: las estelas que al principio eran persistentes (es decir, que eran largas y duraderas) habían pasado a ser no persistentes (es decir, que eran cortas y que se deshacían rápidamente).

Dicho sea de paso, las estelas largas y persistentes reaparecían tres o cuatro veces al mes durante una parte del día, pero esto estaba muy lejos de parecerse a las fumigaciones diarias que saturaban el cielo y que habíamos presenciado antes de que el cambio tuviera lugar.

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LAS ESTELAS QUÍMICAS SE ACORTAN EN BANGOR

En abril de 2008 me mudé a Bangor, Maine, expresamente (y exclusivamente) para tratar de librarme de los dolorosos problemas de salud que me tenían debilitado y que las fumigaciones me habían provocado cuando vivía en Jamestown.

Desgraciadamente, durante todo el verano de 2008 las estelas químicas cubrieron el cielo a diario. Estas estelas eran grandes y persistentes, exactamente como las que cubrían el cielo en Jamestown antes de que fueran sustituidas por estelas cortas y no persistentes.

Asombrosamente, un día de abril de 2009 todas las estelas que antes eran largas y persistentes también pasaron a ser cortas y no persistentes. Al igual que en Jamestown, se trataba de un cambio impresionante que se podía comprobar a simple vista. Solo había una diferencia: el cambio no se produjo tras una interrupción de cuatro días, sino que tuvo lugar de la noche a la mañana.

Al igual que en Jamestown, las estelas duraderas seguían cubriendo el cielo tres o cuatros días al mes, pero el resto del mes solo había estelas cortas y no persistentes.

Al igual que en Jamestown, las fumigaciones a través de estelas cortas seguían el mismo programa que las anteriores fumigaciones con estelas largas.

Al igual que en Jamestown, los sabores y olores apreciables en el aire durante las fumigaciones con estelas cortas eran idénticos a los que se percibían antes de que la longitud de las estelas hubiera cambiado. Lo único que cambió fue el aspecto de las estelas. Nada más.

De nuevo quiero dejarlo claro: las estelas que antes eran persistentes (largas y duraderas) habían pasado a ser no persistentes (cortas y que se desvanecían con rapidez) de la noche a la mañana.

En infinidad de ocasiones me quedé varias horas al aire libre calculando el tiempo que tardaban los penachos cortos y no persistentes en alcanzar el suelo. Al tener muy agudos los sentidos del gusto y del olfato, me fue fácil descubrir que el tiempo de descenso de las estelas largas y persistentes y el de las estelas cortas y no persistentes no eran muy distintos.

LAS ESTELAS QUÍMICAS ESTÁN POR TODAS PARTES

En otras ocasiones ya he comentado con documentación que mi afición por la tecnología de los aviones a reacción y de los cohetes fue lo que me llevó a observar lo que acontecía en el cielo, así que no lo voy a repetir aquí. Me basta con decir que, desde que era un niño, siempre he observado los aviones a reacción que surcaban el cielo y jamás los he visto expulsar una sola estela. Ni una sola vez. Jamás.

Nunca he visto salir una estela de un avión a reacción en los viajes que he realizado durante más de treinta años a lo largo y ancho de los Estados Unidos, por tierra y por aire, y en los que he visto miles de aviones, tanto civiles como militares, en el norte y en el sur, en el este y en el oeste, sobre tierra y sobre el mar, en todas las condiciones meteorológicas imaginables. Ni una sola vez. ¡Jamás!

En la actualidad, aproximadamente cuatro de cada cinco veces que salgo a la calle, incluso durante un minuto nada más, veo aviones a reacción en el cielo, y calculo que, de cada 50 aviones, unos 49 sueltan estelas. En estos últimos años he cruzado la costa este de los Estados Unidos de una punta a la otra, y la situación se repite allá donde vaya, sea cual sea el lugar o la época del año: las estelas químicas cortas y no persistentes están por todas partes.

Por cierto, en los últimos años he visto aparecer por todas partes páginas web, blogs, emisiones de televisión, películas y reportajes que intentan convencer al público de que dichas estelas cortas y no persistentes son contrails (condensation trails o estelas de condensación) compuestos únicamente de vapor de agua.

Para mí está claro que estamos ante una campaña de desinformación que cuenta con una buena financiación y que está utilizando la dialéctica hegeliana.

LA DIALÉCTICA DE LA GEOINGENIERÍA

Los promotores de la mundialización intentaron servirse de la dialéctica hegeliana para manipular a los ciudadanos con el fin de que aceptaran la geoingeniería (es decir, la fumigación de entre 20 y 30 millones de toneladas de bario y aluminio en la atmósfera para reflejar la luz del sol). El plan era este:

1. Síntesis (el cambio deseado u objetivo deseado): Los promotores de la mundialización querían que la geoingeniería fuese aceptada por la ciudadanía. Este era el cambio social que perseguían.

2. Tesis (el problema): El pueblo nunca aceptaría la puesta en marcha de operaciones de geoingeniería sin que existiera un problema lo suficientemente grande como para justificar algo tan peligroso, así que los promotores de la mundialización inventaron un problema todavía más peligroso que la geoingeniería: el calentamiento global, que se convirtió así en el gran problema (tesis) que se utilizaría para justificar el cambio social deseado (la aceptación de la geoingeniería por parte del pueblo).

3. Antítesis (el cambio propuesto): Los promotores de la mundialización necesitaban una propuesta intermedia que sabían que no sería aceptada por el pueblo, así que propusieron que los ciudadanos fueran obligados por ley a dejar de producir dióxido de carbono. Como esto implicaba reducir de manera considerable la calidad de vida de la gente, los promotores de la mundialización sabían que el pueblo no aceptaría esta propuesta. Esto permitiría a los globalistas recurrir a la propuesta menor de la geoingeniería, que era el verdadero objetivo desde el principio. El recurso a esta solución “menos dolorosa” dividiría a los ciudadanos y así estos no serían capaces de organizarse contra las operaciones de geoingeniería.

LA DIALÉCTICA DE LA GEOINGENIERÍA LES SALE MAL

Con el fin de aterrorizar lo suficiente a los ciudadanos para que reaccionasen ante el cuento del calentamiento global, los promotores de la mundialización produjeron películas, emisiones de televisión, artículos en los periódicos y revistas, reportajes y dibujos animados de los que se emiten los sábados por la mañana, en los que se describían las condiciones horrorosas en las que quedaría la Tierra si las personas no acometieran los cambios necesarios para combatir el calentamiento global. Desafortunadamente para los globalistas, se tropezaron con un gran problema en el curso de su campaña de desinformación: el escándalo del clima o climategate.

El climategate [kláimitgeit] fue el escándalo que se produjo cuando se hicieron públicos unos datos (procedentes de centros de investigación del clima y de los climatólogos más importantes) que revelaban que el calentamiento global era en realidad una invención total. Entonces nos enteramos de que se habían falsificado ciertos datos relativos al clima con el fin de apoyar la teoría del calentamiento global, aun cuando los climatólogos corruptos sabían que tal problema no existía.

Los globalistas se encontraron con otro problema más mientras intentaban terminar la dialéctica de la geoingeniería. Gracias al rápido crecimiento de las redes sociales y a la disponibilidad instantánea de información científica sobre la fuerte toxicidad del aluminio, los ciudadanos no aceptaron los riesgos generalizados para la salud que implicaba el hecho de que los fumigasen con un metal tan tóxico como el aluminio.

Afortunadamente para la población, los promotores de la mundialización volvieron a tropezar con otro gran problema. Los miembros de las redes sociales empezaron a organizarse y a pedirles a sus amigos y familiares que levantasen la mirada para ver que la geoingeniería ya estaba en marcha. Los globalistas habían empezado a fumigar a la gente mientras que fingían que no era más que una propuesta que todavía se estaba discutiendo en distintos congresos que se celebraban por todo el planeta. Los ciudadanos recogieron muestras de agua, muestras de suelo y muestras de sangre y empezaron a transmitir a sus amigos y a los funcionarios municipales que los metales procedentes de las operaciones de geoingeniería estaban apareciendo en cantidades tan elevadas que comportaban graves riesgos para la salud.

Afortunadamente para la población, los globalistas no llegaron a terminar su dialéctica de la geoingeniería. Estaban entre la espada y la pared y tuvieron que inventarse otra mentira para ocultar el hecho de que la geoingeniería ya había comenzado. Tuvieron que convencer al público de que las estelas emitidas por los aviones a reacción eran inofensivas estelas de condensación. Con este objetivo idearon la estafa de los contrails.

LA ESTAFA DE LAS ESTELAS DE CONDENSACIÓN 

Los mundialistas están acostumbrados a hacer lo que les da la gana y a salir impunes. Llevan décadas vendiéndonos mentiras y rara vez han tenido que rendir cuentas por ello.

Ahora las cosas han cambiado. A través de Internet la gente se comunica, comparte información e investiga haciendo uso de la gran cantidad de información actualmente disponible a cualquiera que se conecte a la red.

Ahora que en Internet la gente estaba desvelando estas enormes operaciones aéreas y animando a los demás a observar las inmensas estelas presentes en el cielo, los globalistas se han visto obligados a ponerse a la defensiva. Están perdiendo la guerra informativa.

Los globalistas han decidido adoptar una estrategia dual para ocultar su gigantesco programa de geoingeniería, que actualmente está en curso (y que ya lleva varios años):

1. Hacer que las estelas sean menos visibles para la población fumigando a grandes altitudes.

2. Utilizar estelas cortas (menos visibles y de aspecto menos amenazador) y entonces convencer a la población de que estos penachos cortos son normales e inocuos.

1. Hacer que las estelas sean menos visibles

Para conseguir que las estelas fueran menos visibles, los mundialistas siguieron dos vías.

En primer lugar empezaron a llevar a cabo una buena parte de las fumigaciones a gran altura, de modo que se vieran menos estelas desde el suelo.

En segundo lugar, mejoraron su material para que las fumigaciones produjeran estelas cortas y no persistentes que se notaran menos.

Dado que las fumigaciones a gran altura dificultan la concentración de partículas metálicas en las capas bajas de la atmósfera (que es lo que quieren), los globalistas tuvieron que seguir fumigando en menor medida a baja y mediana altura. Para minimizar el riesgo de que la población tuviera conocimiento de las fumigaciones, introdujeron mejoras en sus dispositivos con el fin de que los penachos fueran mucho más cortos y no persistentes. No obstante, estas estelas de baja altura eran aún visibles para la población, luego tuvieron que idear la forma de convencer al público de que dichas estelas cortas eran inofensivas.

2. Hacer creer a la población que las estelas cortas son inocuas

Los mundialistas comenzaron a utilizar todas las técnicas habituales en los medios de comunicación para tratar de convencer al público de que estas estelas cortas y no persistentes expelidas a baja y mediana altura son estelas de condensación inofensivas. Esta es la estafa en la que estamos viviendo cuando escribo estas líneas.

Por todas partes los medios de comunicación tratan de convencer a la población de que los motores de los aviones a reacción expulsan penachos de vapor de agua inofensivos, y por pura necesidad están tratando de cambiar la historia para que el público crea que todo esto siempre ha sido así.

Esta es la estafa de las estelas de condensación.

a) La manipulacion de la historia

No se equivoquen. Los mundialistas que fumigan a la población con sustancias tóxicas están luchando por sus propias vidas. Si la población se da cuenta, y lo está haciendo, los mundialistas serán procesados y ejecutados por crímenes contra la Humanidad a una escala sin precedentes en la historia de los seres humanos. Por lo tanto, harán cualquier cosa para mantener a la población en un estado de desconocimiento y confianza a lo largo de este holocausto mundial. Llegarán incluso a manipular la historia.

Para tratar de convencer al público de que las estelas de los aviones a reacción son normales y han existido durante décadas, han hecho que una serie de fotografías y vídeos antiguos sean retocados por profesionales de manera que en ellos se vean las estelas saliendo de los reactores. En otros casos, las estelas se ven surgir de viejas turbohélices (y no de reactores) para convencer a la población por medio de un engaño fuera de contexto. Ademas, al público no se le explica que la inyección de agua se utilizó únicamente en un par de tipos de motores durante la segunda guerra mundial para reducir los requisitos de las pistas de despegue. Toda el agua adicional era soltada posteriormente para aligerar el peso de las aeronaves.

En Internet existen desinformadores a sueldo que afirman haber visto estelas de condensación producidas por aviones a reacción desde hace decenios. Estos desinformadores juegan un papel clave en cualquier operación militar eficaz, pero en este caso los posibles efectos de las estelas químicas en nuestra salud (entre ellos la muerte) convierten a los desinformadores en cómplices de un crimen tan inmenso que muchos simplemente no se lo pueden creer.

b) La estafa de las nubes

La NASA ha creado unos folletos explicativos sobre las nubes y los ha distribuido por todas las escuelas públicas. En estos documentos gráficos se ven estelas químicas o chemtrails que se han extendido hasta dar lugar a estructuras parecidas a las nubes, y se les asignan distintas denominaciones parecidas a nombres científicos, pero no se menciona el hecho de que estas nubes fueran creadas por enormes estelas producidas por aviones a reacción.

Esta desinformación está siendo copiada y distribuida por Internet.

c) La estafa de los aviones comerciales

Aviones a reacción militares (el ejercito de los Estados Unidos utiliza los modelos Boeing 747 y Airbus A330, que también son vendidos a las compañías aéreas comerciales) pintados como si fueran aviones a reacción comerciales se quedan al lado de aviones comerciales que están en pleno vuelo y entonces vomitan estelas químicas.

Entonces, personas que se encuentran a bordo de los aviones comerciales lo graban todo en vídeo y lo cuelgan en Internet como “prueba” de que los aviones comerciales normales producen estelas de condensación inocuas. Para los mundialistas, esto es desinformación fácil y barata.

d) La normalización

La desinformación mas convincente es la que no se comunica de manera oral; o mejor dicho, es una conclusión a la que el público objeto de la desinformación llega por sí mismo.

En numerosas películas populares, dibujos animados, anuncios publicitarios, vídeos musicales y otros medios, se ven ahora estelas emitidas por los reactores. Cuando el público que es objeto de la desinformación ve esto regularmente, simplemente llega a la conclusión (consciente o inconscientemente) de que esto es algo normal, de modo que cuando lo ve en el cielo, simplemente no le presta atención. Este procedimiento se denomina “normalización” y es probablemente la más generalizada de las técnicas de desinformación que se utilizan actualmente contra la población.

QUE NO LES ENGAÑEN

Nada desean más los promotores de la mundialización que ustedes lleguen a creer que las estelas químicas o chemtrails son estelas de vapor de agua inofensivas o contrails.

Si ustedes se lo creen, entonces nunca pensarán en las consecuencias que acarrea el hecho de que les fumiguen con millones de toneladas de bario y de aluminio. Nunca se darán cuenta de que las enormes estelas que ven por encima de sus cabezas son la causa de sus problemas de salud, y eso es precisamente lo que los mundialistas quieren: llevar a cabo sus planes sin que se lo impidan unos ciudadanos informados.

No consintamos que nos arruinen la salud y la vida. Por el bien de nuestros hijos, no dejemos que manipulen la historia. No permitamos que les salga bien la que puede ser la mayor estafa de la historia: la gran estafa de las estelas de condensación.

“Un control aparente sobre todo lo conocido promocionando la ciencia autorizada por las instituciones como el único camino que lleva al verdadero conocimiento.” (Daniel Pouzzner)

En pocas palabras: les contaremos un cuento y lo llamaremos “ciencia autorizada” con el fin de controlar a la población. Precisamente eso es lo que estamos presenciando hoy cada vez que los propagandistas tratan de convencer al público de que los chemtrails son contrails.

“Las sociedades científicas se encuentran de momento en mantillas. Es de esperar que los progresos en la fisiología y en la psicología proporcionarán a los gobiernos un control sobre la mentalidad del individuo mucho mayor incluso que el que ahora existe en los países totalitarios. ” (Bertrand Russel, El impacto de la ciencia en la sociedad, 1953, páginas 49-50)

LA FOTOGRAFÍA DE UNA VERDADERA ESTELA DE CONDENSACIÓN

Las estelas de condensación o contrails son extremadamente raras; tanto es así que la mayoría de la gente jamás vera una sola en toda su vida.

En la fotografía de abajo se puede ver una estela de condensación real en la zona de vacío del ala de una avión a reacción con los alerones desplegados y probablemente en un medio muy húmedo. Notarán ustedes que la estela es tan corta (tal vez de entre 5 y 10 pies de longitud) y tan tenue que no se puede ver desde el suelo.

Esta foto fue publicada en un principio por la Wikipedia en 2010, pero desde entonces ha sido eliminada y la han sustituido por fotografías de chemtrails o estelas químicas. Wikipedia está intentando convencer al público de que las estelas químicas son estelas de condensación “inofensivas”. Wikipedia es conocida por su colaboración en la divulgación de desinformación procedente de los medios de comunicación dominantes.

Por favor, que no les tomen el pelo.

WingtipCondensation

LA GUERRA DE DESINFORMACIÓN SOBRE LAS ESTELAS DE CONDENSACIÓN

Por todas partes están surgiendo páginas web y blogs que tratan de convencer a la población de que los penachos cortos y no persistentes que arrojan los reactores son “contrails“. Los cómplices de Facebook son funcionarios y empleados de empresas externas a los que el gobierno paga para que nos convenzan de que las estelas cortas y no duraderas que los aviones dejan tras de sí están compuestas de vapor de agua inocuo.

No se dejen engañar. Las estelas de condensación son extremadamente raras y solo se dan en condiciones tan poco frecuentes que la mayoría de las personas jamás verán una estela en toda su vida y, además, estas estelas no se pueden ver desde el suelo.

Si ustedes ven una estela salir de un avión, ya sea larga o corta, persistente o no, pueden estar seguros de que se trata de un chemtrail o estela química.

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: En este enlace hay más artículos sobre las fumigaciones, el síndrome de Morgellon, la geoingeniería y el transhumanismo.