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La época tan extraña en que vivimos: la geoingeniería y la enfermedad de Morgellon

Publicamos a continuación la traducción al español de un artículo del escritor estadounidense Richard Edmonson, cuya versión original en inglés, publicada en junio de este año, se puede leer a través del siguiente enlace:

http://www.veteranstoday.com/2016/06/20/the-strange-times-we-live-in-geoengineering-and-morgellons-disease/

LA ÉPOCA TAN EXTRAÑA EN QUE VIVIMOS: LA GEOINGENIERÍA Y LA ENFERMEDAD DE MORGELLON

Por Richard Edmondson

20 de junio de 2016

La fumigación a través de aviones cisterna a reacción y sus efectos en la salud humana

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¿No será que lo que los geoingenieros pretenden es calentar el planeta en lugar de enfriarlo?

Un amigo mío me envió hace unos días la siguiente imagen, que expresa, a través de una fuerte dosis de ironía, lo extraños que son los tiempos en que vivimos…

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El presidente Kennedy puso a un hombre en la luna. El presidente Obama puso a un hombre en el servicio de señoras.

Por supuesto, nos hemos convertido en una sociedad gobernada rígidamente por la idea de la corrección política. Si uno ofende a este o aquel grupo, tendrá que pagar un precio, como la pérdida de su puesto de trabajo. Pero la posibilidad de traspasar accidentalmente los límites de las convenciones de lo políticamente correcto no es lo único que debe preocuparnos en este momento. Ni por asomo…

Nuestros medios de comunicación están controlados por un puñado de corporaciones cuyos propietarios apoyan de manera uniforme a un Estado de Oriente Medio que es genocida y del apartheid; tenemos gobiernos que dicen que luchan contra el terrorismo mientras que financian a los terroristas; cada año electoral nos obsequian con que tenemos que elegir otra vez al “menos malo de los dos candidatos”, mientras que al mismo tiempo los alimentos que comemos están contaminados con organismos transgénicos, e incluso aquellos de nosotros que estamos concienciados y que tratamos de evitar este tipo de alimentos es probable que los estemos consumiendo debido a la falta de etiquetado.

Pero quizás lo más llamativo y revelador, en cuanto a lo extraño que se ha vuelto todo, es el hecho de que actualmente nuestros cielos están repletos de nubes no naturales formadas por aerosoles, un fenómeno en el que no han reparado los medios de comunicación mientras que millones de personas o bien no se dan cuenta de nada (probablemente la mayoría), o bien actúan como si no se dieran cuenta (una minoría nada despreciable). Esto, quizás más que cualquier otra cosa, es un indicador de hasta qué punto nos controlan, porque, a diferencia de los alimentos transgénicos, las estelas químicas o chemtrails, a las que a veces se denomina así, se extienden a través de nuestra atmósfera a la vista de cualquiera que tenga ojos. No hay más que mirar al cielo.

Tal vez parte del problema radique en que los nacidos en la década de 1990 o después son probablemente demasiado jóvenes para recordar el aspecto que tenía el cielo normal. Así que, tan solo para que se pueda establecer una comparación, he aquí el aspecto que presentaba un cielo con nubes cúmulos normales antes de que el gobierno pusiera en marcha su programa de modificación del tiempo atmosférico:

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Y este es el aspecto que presentan nuestros cielos actualmente los días de fuerte fumigación…

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Entonces, ¿exactamente con qué nos fumigan? ¿Y por qué lo hacen? Se han recogido muestras de suelo y de agua en distintas regiones justo después de que se llevaran a cabo intensas fumigaciones, y en dichas muestras se han hallado concentraciones elevadas de aluminio y bario, y también de estroncio en algunos casos, y la teoría más aceptada es que el gobierno está implicado en un programa de geoingeniería con el fin de combatir el cambio climático. Los elementos reducidos a polvo, especialmente el aluminio, reflejan la luz solar de nuevo hacia el espacio y, de este modo, en teoría, reducen la velocidad del calentamiento planetario.

Según esta teoría, resulta lamentable que el programa se haya puesto en marcha en secreto y sin un debate nacional sobre la conveniencia de esta ciencia, pero al menos detrás de todo esto habría un propósito comprensible, e incluso benigno o benévolo.

¿Pero de verdad es tan benigna y benévola la intención con que lo hacen?

Algo de luz a esta cuestión ha traído un artículo recientemente publicado con el título Geoingeniería tóxica en la Troposfera: Evidencias de cenizas volantes de carbón. Consecuencias para la salud pública [Evidence of Coal-Fly-Ash Toxic Chemical Geoengineering in the Troposphere: Consequences for Public Health], escrito por J. Marvin Herndon, geofísico que trabajó como investigador en la Universidad de California, San Diego.

Herndon, que ha sido descrito como un “científico disidente” [1], retomó la investigación en el punto en que la habían dejado quienes habían recogido las muestras de agua y las habían analizado, y llegó a la conclusión de que el aluminio, el estroncio y el bario hallados en los análisis anteriores eran en realidad “huellas dactilares” de cenizas volantes de carbón, un producto de desecho tóxico generado por las centrales eléctricas en las que se quema carbón:

Como una huella, los 8 ratios de elementos encontrados en el agua de lluvia de San Diego tras la dispersión troposférica de materia, coinciden elemento por elemento con el extracto de laboratorio de cenizas volantes de carbón dentro del rango de observaciones. Dicho de otro modo, la materia dispersada en la troposfera tiene las mismas características que el lixiviado de agua de las cenizas volantes de carbón al menos para 8 elementos, lo que supone una sólida evidencia en la identificación de la sustancia aerosolizada como cenizas volantes de carbón. [2] [Traducción de Guardacielos]

Herndon también señala que las mediciones antes mencionadas de aluminio y otros elementos en el agua de lluvia tras las fumigaciones han sido realizadas por ciudadanos inquietos en varios países, entre los cuales se encuentran los Estados Unidos, Canadá, Francia, Portugal, Alemania, Australia y Nueva Zelanda, y opina que de estos análisis “se infiere el alcance global de la dispersión de cenizas volantes de carbón en la troposfera”.

Suponiendo que tiene razón y que estas “huellas dactilares” apuntan a las cenizas volantes de carbón, entonces vale la pena destacar que, además de aluminio y bario, el producto de desecho de la quema de carbón contiene otras sustancias que sin duda ninguno de nosotros quisiera inhalar y meterse en los pulmones, entre las cuales se encuentran el arsénico, el mercurio, el berilio, el torio y el uranio, y, como dice Herndon, todo esto tiene “serias consecuencias” para la salud pública y para el medio ambiente.

Pero quizás lo más asombroso de todo sea que la investigación ha llevado a Herndon a postular que, en lugar de enfriar el planeta, en realidad lo que el programa de fumigaciones masivas puede estar haciendo es acelerar el proceso de calentamiento:

Aparte de las graves repercusiones para la salud pública y la biota terrestre que se derivan de la toxicidad potencial de la dispersión de aerosoles de cenizas volantes de carbón en la troposfera, la fumigación aérea generalizada de estas sustancias afecta al clima y al equilibrio térmico de la Tierra en sentido contrario a su enfriamiento. Quienes residen en lugares donde la formación de nubes naturales es rara, como San Diego, notan el enfriamiento rápido una vez que se pone el sol, excepto en los días nublados en los que se retiene el calor.

Durante el día las cenizas volantes de carbón podrían bloquear la luz solar, pero por la noche frenan la pérdida de calor de la Tierra, impiden que llueva y contribuyen al calentamiento global. Y las fumigaciones nocturnas, que se supone que tienen la finalidad de que la gente no las vea, frenan aún más la pérdida de calor.

Sin embargo, existe otra consecuencia de la fumigación de cenizas volantes de carbón en la troposfera que implica lo contrario de enfriar el planeta y que tiene un gran impacto nocivo tanto en el medio ambiente como en la salud pública: la modificación del clima y la consiguiente alteración de los hábitats y de las fuentes de alimentos. Como publicó la NASA, “la creación de gotas de lluvia normales tiene que ver con la condensación del vapor de agua en partículas en las nubes. Las partículas condensadas se unen entre sí formando gotas lo suficientemente grandes como para caer a tierra. Sin embargo, el agua de la nube se dispersa a medida que más y más partículas de contaminación (aerosoles) entran en ella. Entonces estas gotas de agua más pequeñas quedan flotando en el aire y no pueden juntarse para formar gotas más grandes de lluvia. Por eso las nubes contaminadas dejan menos lluvia a lo largo de su vida que las nubes limpias (no contaminadas) de la misma talla”.

Además de impedir que las gotas se junten y crezcan lo suficiente para caer a tierra, las cenizas volantes de carbón, que se forman bajo condiciones anhidras, se hidratarán atrapando la humedad adicional, impidiendo así que llueva. Esto puede causar sequías en algunas áreas, inundaciones en otras, pérdida de cosechas, destrucción forestal e impactos negativos en el medio ambiente, especialmente si a esto se añade la contaminación por aluminio químicamente móvil procedente de las cenizas volantes de carbón. Por último, las consecuencias pueden tener efectos devastadores en los hábitats y reducir la producción de alimentos para la población humana. [3]

La siguiente entrevista fue realizada al profesor Herndon en octubre del año pasado en una emisora de radio de Chattanooga, Tennessee. En un momento de la emisión el presentador hace un comentario que puede resultar ofensivo para la mayoría de los musulmanes, pero el que expresa ese punto de vista solo es el presentador, no el profesor Herndon.

Según la tesis de Herndon, las cenizas volantes de carbón parecen ser el principal material que se dispersa desde los aviones cisterna, pero ¿es posible que alguna otra sustancia se esté mezclando deliberadamente con las cenizas? Y otra buena pregunta: ¿por qué sueltan las cenizas volantes de carbón en la troposfera en lugar de hacerlo en la estratosfera, que está situada a mayor altitud?

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En el video, Herndon habla de los profesores universitarios que han propuesto que sería posible hacer que el cambio climático revierta por medio de la fumigación de la atmósfera con partículas reflectantes (los profesores en cuestión siempre hablan de esto como si no estuviera ocurriendo ya), pero, como explica Herndon, según las recomendaciones sobre la materia que supuestamente aquellos han dado tras haber investigado, las fumigaciones propuestas deberían tener lugar en la estratosfera. Y, como él mismo señala, las sustancias diseminadas en ese nivel “permanecerían en el aire probablemente dos años”. Pero no es ahí donde las cenizas volantes de carbón (si es que en realidad se trata de eso) están siendo esparcidas. Por el contrario, las nubes formadas por aerosoles que estamos viendo en nuestros cielos las están vertiendo en la troposfera, “la capa inferior de la atmósfera que está mezclada con el aire que respiran las personas”, como dice Herndon, lo cual significa que “las partículas caen, bajan hacia el suelo y se mezclan con la lluvia y con el aire que respiramos”.

Aquí Herndon ha dado en el clavo. Si están fumigando con el propósito de reflejar la luz solar hacia el espacio, ¿no sería mejor que el material particulado se dispersara en la estratosfera superior, puesto que así permanecería en el aire durante periodos de tiempo más largos?

¿Por qué las fumigaciones tienen lugar en el nivel más bajo de la atmósfera? ¿Cuál es la razón? ¿Se tratará de una prueba médica de algún tipo, en la que la Tierra y su biota, y dentro de ella los seres humanos, serían los conejillos de indias? Es más, ¿habrá algo más, alguna otra sustancia potencialmente tóxica con la que estén experimentando y que estén dispersando además de las cenizas volantes de carbón?

En los Estados Unidos la historia de los experimentos médicos realizados sobre poblaciones desprevenidas es larga. Entre ellos podemos citar el experimento con la sífilis en Tuskegee, en la década de 1930; experimentos similares en Guatemala en la década de 1940, en los que unas 700 personas fueron infectadas deliberadamente con enfermedades de transmisión sexual con el fin de probar la eficacia de la penicilina; el estudio sobre la malaria en la cárcel de Stateville, también en la década de 1940; la dispersión aérea de la bacteria Serratia Marcescens sobre la ciudad de San Francisco en 1950; los proyectos Bluebird [Pájaro Azul] y Artichoke [Alcachofa], así como el programa MKULTRA en las décadas de 1950 y 1960, el que se ensayaron drogas como el LSD para su uso potencial en el control mental y en la modificación de la conducta, y así sucesivamente. De hecho la lista es bastante larga.

Con quienes más se ha experimentado es sobre todo con los militares. En 1994, el senador por el Estado de Virginia Occidental John D. Rockefeller dio a conocer un informe que documentaba los estudios del Departamento de Defensa de los Estados Unidos realizados sobre cientos de miles de militares a lo largo de un período de 50 años, a menudo sin que los afectados lo supieran. Entre dichos estudios se encontraba el de una vacuna de prueba que se administró a las tropas estadounidenses en la Guerra del Golfo de 1991, supuestamente para protegerlas de la exposición a agentes biológicos, así como el ensayo de diversas armas químicas, una de las cuales estaba diseñada para “romper a un hombre”. Como rezaba el informe:

Todos los años, miles de experimentos en los que se utiliza a seres humanos siguen llevándose a cabo por o para el Departamento de Defensa. Muchos de estos experimentos en curso tienen objetivos convenientes, tales como la obtención de información para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de diversas enfermedades y discapacidades adquiridas durante el servicio militar. Aunque resulte lógico que los militares sean elegidos como sujetos de experimentación humanos para este tipo de estudios, es dudoso que la jerarquía militar permita que las personas que se encuentran en una situación de subordinación puedan negarse a participar en los experimentos militares. También podemos dudar de que aquellos que participaron como sujetos humanos en la investigación militar hayan recibido la información suficiente para entender completamente los beneficios y riesgos potenciales de los experimentos. Es más, parece evidente que no se les ha hecho un seguimiento adecuado tras la finalización de los protocolos experimentales para ver si sufrían efectos adversos para la salud. [4]

Ténganse en cuenta tanto la fecha del informe (1994) como el comentario de que los experimentos “todavía se están llevando a cabo”.

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El siglo XXI trajo consigo una nueva enfermedad diabólica, un mal tan raro y tan extraño que casi representa un desafío a la hora de buscar una explicación o una posible causa natural. El primer caso fue comunicado en 2001 por Mary Leitao, quien abrió un sitio web en el que describió la enfermedad de su hijo. Leitao le puso nombre a la enfermedad: Morgellon. Desde entonces, miles de personas han mostrado síntomas similares de la afección.

Oficialmente, el gobierno de los Estados Unidos dice que todas estas personas están locas, que padecen de “delirios parasitarios”. Pero ¿de verdad que es así? La enfermedad se caracteriza por unas fibras (a veces partículas negras u objetos hexagonales) que salen de lesiones cutáneas, acompañadas por la sensación de que por debajo de la piel corretean insectos. El gobierno afirma que las fibras no son más que hebras procedentes de la ropa. Pero los investigadores independientes han llegado a otras conclusiones, y la Clínica Mayo, por su parte, parece dejar la cuestión abierta:

La enfermedad de Morgellon es un trastorno cutáneo poco común que no tiene explicación, que se caracteriza por la presencia de úlceras, la sensación de que hay insectos correteando por encima y por debajo de la piel, y unos filamentos con aspecto de fibras que salen de las úlceras. No se sabe lo que son estas hebras. Algunos dicen que son mechones de hilos de algodón, probablemente procedentes de la ropa o de los vendajes. Otros dicen que son el resultado de un proceso infeccioso en las células de la piel. Es necesario seguir investigando. [5]

Es necesario seguir investigando, por supuesto, pero a ver quién consigue una subvención para la investigación de una enfermedad que el gobierno dice que no existe. Las subvenciones son difíciles de conseguir. La Fundación Charles E. Holman para el estudio de la enfermedad de Morgellon [Charles E. Holman Morgellons Disease Foundation o CEHMDF] es una de las pocas fundaciones benéficas que recaudan dinero para investigar esta dolencia. La organización ha dependido en gran medida de las donaciones individuales, y en 2016 se ha fijado como objetivo la recaudación de diez mil dólares (una nimiedad en comparación con las enormes cantidades que se destinan a otros proyectos de investigación).

Sea como fuere, la CEHMDF organizó una conferencia en Austin, Texas, los días 30 de abril y 1 de mayo de 2016. Uno de los ponentes fue el Dr. Randy Wymore, que habló junto con otros doce profesionales. Wymore es profesor adjunto de farmacología y fisiología en la Universidad del Estado de Oklahoma, en la que también trabaja como director del Centro para la Investigación de la Enfermedad de Morgellon, en el Centro de Ciencias de la Salud de dicha universidad. En el siguiente vídeo podemos ver a este y a otros profesionales de la salud que han examinado a los pacientes de Morgellon:

Hay quienes insinúan que el Morgellon es una consecuencia de las fumigaciones aéreas; otros lo han relacionado con los alimentos transgénicos, mientras que otros creen que ambos factores han sido determinantes en su propagación. Es difícil afirmarlo con total seguridad, pero el hecho de que el gobierno niegue la existencia tanto del Morgellon como de las fumigaciones podría ser un indicio de que existe un vínculo entre ambos fenómenos. Sea como sea, Wymore, por su parte, ha propuesto cinco causas posibles de la enfermedad: virus, parásitos, hongos, bacterias y la contaminación ambiental.

No obstante, añade lo siguiente: “Simplemente no lo sabemos. Todavía no tenemos pruebas suficientes”. [6]

Puede que no haya pruebas suficientes que permitan llegar a conclusiones sólidas y científicas en la actualidad, pero el hallazgo, debajo de la piel de los pacientes de Morgellon, de cosas tales como unas formas de crecimiento fibroso con genes que solo existen en las plantas ha llevado a algunos a especular sobre la posibilidad de que lo que se esté ensayando sea en realidad un programa de mutación o alteración genética de los seres humanos, o tal vez incluso un arma genética.

Clifford Carnicom cree que lo que está pasando en el cielo no es geoingeniería en sí, sino bioingeniería, o que al menos existe un vínculo entre las dos.

“El problema es mucho mayor de lo que podemos imaginar, y este problema se extiende mucho más allá de la consideración de lo que en sentido estricto llamamos geoingeniería”, dice Carnicom, y añade lo siguiente:

Por lo general, la ingeniería es el diseño y la creación o modificación de un sistema. El método implica generalmente el uso de la tecnología. Hay una frase muy interesante que he encontrado mientras buscaba definiciones: que por lo general la ingeniería implica “trabajo, astucia y habilidad”, una frase interesante que puede ser aplicable a este asunto, y no necesariamente de una manera negativa. Entonces, obviamente podemos deducir que, una vez que tenemos un sistema que vamos a modificar, diseñar, organizar o crear, entonces el resultado lo aplicamos a otra cosa, y esto ha provocado la aparición de términos que son nuevos para nosotros como “geoingeniería” y “bioingeniería”, porque ahora nos encontramos en un punto en el que podemos decir: “vamos a aplicarlo a la Tierra”, o “vamos a aplicarlo a la vida”. [7]

Carnicom dio sus primeros pasos como ciudadano dedicado a la investigación científica en 1999, cuando por primera vez vio una fumigación aérea en el cielo de Nuevo México, donde tenía su casa. Al tratar de obtener información al respecto a través de los funcionarios del gobierno, recibió la respuesta habitual de que las nubes que estaba viendo no eran más que las estelas de condensación normales que dejan los aviones a reacción.

Como las respuestas le parecían insatisfactorias, Carnicom fundó el Instituto Carnicom [Carnicom Institute o CI] y empezó a estudiar el asunto. Abrió un sitio web con el fin de compartir sus hallazgos con los demás y también para solicitar ayuda a otros investigadores, y desde entonces el CI lleva publicados unos 400 trabajos de investigación. Se trata de una cantidad enorme de material, que abarca desde 1999 hasta el presente, y la totalidad de los trabajos, ordenados cronológicamente por fechas, se encuentran a disposición del público en la biblioteca de investigación [research library] del Instituto. [8]

Uno de los artículos más recientes se titula Choque de pruebas: las distintas realidades de la gestión de la radiación solar [A Clash of Evidence: The Realities of Solar Radiation Management (SRM)], publicado el 6 de abril de 2016 y escrito por el propio Carnicom. En el artículo, el autor llega a la misma conclusión que Herndon: que lo más probable es que las fumigaciones estén calentando el planeta en lugar de enfriarlo, debido en parte a que tienen lugar en la troposfera:

Es un error seguir afirmando que los objetivos de quienes practican la geoingeniería son benéficos y bienintencionados (es decir, la gestión de la radiación solar y la reducción del “calentamiento global”) aunque ahora sepamos que estas operaciones en realidad son dañinas debido a que al final ocasionan un calentamiento. Las operaciones de geoingeniería, tal y como se practican, no son un experimento con fines benéficos; los promotores comprenden la física y sus aplicaciones bastante bien (dentro del ámbito de sus intereses). Podemos estar seguros de que el conjunto de sus objetivos ni se centra en los principios de la “gestión de la radiación solar” ni se limita a ellos. [9]

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¿El padre de la bomba H fue también el padre de las estelas químicas?

Curiosamente, Carnicom también señala que uno de los primeros científicos que propusieron que la geoingeniería podría servir para frenar el cambio climático fue Edward Teller, al que se conoce como “el padre de la bomba de hidrógeno”.

La tesis de Teller sobre este tema fue desarrollada en un artículo titulado El calentamiento global y las edades del hielo: las posibilidades que ofrece la modulación del cambio global basada en la física [Global Warming and Ice Ages: Prospects for Physics-Based Modulation of Global Change], que publicó junto a otros dos coautores. El documento se publicó por primera vez en agosto de 1997. Parece ser que los primeros chemtrails aparecieron en los cielos de América a finales de los 90 (Carnicom establece el punto de partida a principios de 1999).

Carnicom hace el siguiente comentario del artículo de Teller:

Este trabajo, uno de cuyos autores es el creador de la bomba de hidrógeno, es citado con frecuencia por los propios activistas como uno de los santos griales que demuestran que las operaciones de geoingeniería se están desarrollando actualmente, y que es cierto que están “enfriando el planeta” y “combatiendo el calentamiento global” (aunque de manera encubierta, por razones que desconocemos). Hay varias partes importantes del artículo a las que no se ha prestado suficiente atención, y esta omisión respalda de manera poco adecuada una creencia generalizada que carece de fundamento científico.

En efecto, Edward Teller propone varias estrategias para hacer que baje la temperatura del planeta, entre ellas la introducción de aerosoles o partículas en la atmósfera. Pero la cuestión es EN QUÉ PARTE de la atmósfera propone que se haga, y la respuesta a esta pregunta es muy relevante para la razón y el propósito de este artículo. Y aún resulta más revelador señalar las opciones adicionales que Edward Teller propone en su artículo y que son sus preferidas, ya que esto nos ayudará a considerar su propuesta de los aerosoles atmosféricos desde otra perspectiva…

Si me protejo la cabeza con una sombrilla un día caluroso y soleado, puede que me sienta más fresco. Sin embargo, el aire que me rodea seguirá absorbiendo el calor. El color y el material de la sombrilla serán otros factores (es decir, el albedo, el calor específico, etc.) que tendré que tener en cuenta. Y si lo que quiero es enfriar el planeta, voy a tener que desplazar el paraguas mucho más lejos, por ejemplo hasta el espacio. Esta es la idea principal del artículo de Teller, y es importante comprender esta propuesta antes de que se difundan ciertos términos de la “gestión de la radiación solar” referidos a las actuales prácticas de geoingeniería. La zona de la atmósfera en la que se inyecta el material puede hacer que varíe mucho el efecto global del calor, y en los círculos no especializados en los que se habla de la geoingeniería la mayoría de las veces se ha hecho caso omiso de este asunto. Esta discusión debería llevarnos a reflexionar con más profundidad acerca de cuál es la verdadera definición de la geoingeniería, y a comparar dicha definición con las realidades de los proyectos y las operaciones TAL Y COMO SE PRACTICAN ACTIVAMENTE EN ESTE MOMENTO. Las estrategias de modificación climática, o mejor dicho, las estrategias de control del medio ambiente, no son más que una parte de algo mucho más grande. [10]

Aunque Carnicom no lo menciona en su artículo, Teller, que es un ferviente sionista, ayudó a Israel a desarrollar su programa nuclear. En un artículo publicado en Haaretz podemos leer lo siguiente:

Teller también trabajó como asesor de Israel durante el período de 15 años anterior a la Guerra de los Seis Días, cuando según los informes el ejército de este país estaba desarrollando su propia capacidad nuclear. Se dice que Teller les rogó a los oficiales israelíes que le prometieran que nunca firmarían el Tratado de no proliferación nuclear, y hasta la fecha Israel no lo ha hecho. [11]

Fue la aparición de la enfermedad de Morgellon, o síndrome de Morgellon, lo que hizo que Carnicom empezase a investigar la posibilidad de que las fumigaciones tuviesen una aplicación en la bioingeniería, además de su uso en la geoingeniería. Como él mismo dice:

En 2006 empezamos a recibir informes de ciudadanos corrientes en los que se nos decía que algo estaba afectando a su salud. Parecía una mala noticia, pero la verdadera mala noticia es que al parecer nadie quiere volver a hablar de ello. [12]

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Las lesiones cutáneas de un paciente de Morgellon.

El Instituto Carnicom empezó a analizar muestras procedentes de los enfermos de Morgellon, y una de las personas que contribuyeron a esta investigación fue la doctora Gwen Scott, quien ideó la prueba que consiste en enjuagarse la boca con vino tinto para determinar la presencia de fibras u otros objetos.

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Fibras halladas bajo la piel de un paciente de Morgellon.

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Fibras resultantes de la prueba del vino tinto, fotografiadas en un fregadero.

Se ha descubierto que algunos de los objetos que se han encontrado bajo la piel de los pacientes de Morgellon estaban modificados genéticamente. Otra médico que contribuyó a la investigación fue la doctora Lorraine Hurley. Hurley murió el año pasado tras ser atropellada por un vehículo cuando circulaba en bicicleta en Cape Cod, Massachusetts.

“En este último año mis conocimientos se han ampliado más que nunca”, dijo antes de morir. “He tratado de hablar con amigos y familiares acerca de multitud de asuntos que constituyen un peligro claro e inminente para nuestra vida y para nuestra supervivencia y muchos de ellos me han hecho callar. Puedo entender que admitir lo que está sucediendo hoy en la totalidad del mundo es muy complicado, pero esto no puede seguir siendo una excusa para hacer como si nada ocurriera o para tildarnos de locos a mí y a los demás activistas. Por mi parte lo que está en juego es tan alarmante que ya no me importa que la gente piense que estoy loca. Tengo la intención de denunciarlo públicamente y de manera más enérgica, dado que todas las pruebas apuntan a que las consecuencias catastróficas de las numerosísimas operaciones encubiertas que se están llevando a cabo son inminentes“. [ 13]

Después de su muerte, Hurley fue recordada como “una sanadora y visionaria maravillosa”. [14]

“Esto es una guerra por el poder absoluto, y el cambio climático es simplemente una cortina, un teatro, un espectáculo”, dijo en 2013 en una entrevista radiofónica. “Mientras que sean capaces de controlar el clima, no lo harán con el propósito de mantener unas condiciones que permitan seguir en el planeta con la mayor normalidad posible”. [15]

En este momento lo que seguramente tiene una importancia decisiva es conseguir que se disipe la idea, que una buena parte de la opinión pública sostiene, de que lo que está pasando en los cielos es por nuestro propio bien. Pero, como señala Carnicom, para una persona normal y corriente, llegar a una conclusión así requiere un razonamiento muy prolongado, y los medios públicos, entre ellos Internet, están llenos de falsedades y de desinformación destinada a confundir.

Carnicom añade que, en lo que respecta a “los planes secretos relacionados con esta modificación de nuestro planeta, descubrí una plataforma, para mí bastante desproporcionada, que tiene la creencia de que de alguna manera esto servirá para reducir el calentamiento global“.

“Y me resultó curioso que esta plataforma tuviera tanta publicidad, ya que empezó a presentar contradicciones para mí, y ellos venga a decir que si todo esto era beneficioso, que si de alguna manera era bueno para nosotros… y esto para mí presentaba contradicciones, porque si yo tengo algo bueno que ofrecerte, me gustaría decírtelo. Me gustaría decírtelo si yo pensase que estoy haciendo algo bueno por ti. ¿Por qué iba a querer ocultarlo? ¡Lo que yo querría es proclamarlo! ¡Y tal cosa nunca tuvo lugar! Nunca se anunció. Siempre se insinuaba que de alguna manera esto tenía que ser positivo para nosotros, pero que en realidad lo mejor era no hablar de ello, y no preguntar cómo, ni por qué, ni quién, ni nada de nada“, añade.

El Instituto Carnicom ha analizado muestras de suelo y de agua recogidas en el medio ambiente después de una fuerte fumigación y las ha comparado con muestras de la piel y la saliva de personas que presentan síntomas de Morgellon. Las similitudes son aparentemente bastante sorprendentes, y ambas muestras incluyen “componentes biológicos inusuales”, como dice Carnicom.

“Estas coincidencias entre las muestras ambientales y los componentes biológicos son en general fuertes, muy marcadas, e idénticas a estructuras similares que se han encontrado en varias ocasiones en el cuerpo humano”, afirma. [16]

Al parecer, algunas de las formas que se desarrollan son autorreplicantes y actúan como parásitos una vez que están dentro del cuerpo humano. En otro artículo titulado Morgellon: una hipótesis de trabajo (parte 1), Carnicom escribe lo siguiente:

Al igual que ocurre con todos los nutrientes que son desviados para apoyar una relación parasitaria o enferma entre seres vivos, esta pérdida de nutrientes y de energía se llevará a cabo a expensas del huésped. Que quede claro que aquí el ser humano es el huésped [en el que se aloja un parásito], y no puede haber otra expectativa que la de sufrir en cierta medida. En muchos casos, el sufrimiento es extremo y todos estamos pagando el precio de esto cada día que permitimos que esta situación continúe sin que nadie proteste. [17]

Actualmente existen sitios web que ofrecen tratamientos o programas de “desintoxicación” para los enfermos de Morgellon, y algunos que incluso ofrecen “remedios” para este mal. ¿Cómo son de eficaces? No lo puedo decir.

Puede que a estas alturas ustedes se estén preguntando lo siguiente: si existe una conexión entre las fumigaciones y el Morgellon, ¿cómo es que solo han caído enfermas un número relativamente reducido de personas? Aquí la hipótesis es esta: que en realidad un gran número de personas han sido infectadas, pero la razón por la que solo un pequeño número presentan síntomas es que los cuerpos de estos individuos, por las razones que sea, básicamente están “rechazando” a los parásitos. En cuanto al resto de nosotros, nuestros cuerpos los han aceptado. Esta teoría es creíble debido a que la prueba del vino tinto antes mencionada se ha llevado a cabo en personas sin síntomas pero que aun así han dado un resultado positivo. Por esa razón Carnicom cree que decir que el Morgellon es una “enfermedad” puede inducir a engaño, ya que la palabra “enfermedad” denota algo que solo padece un porcentaje limitado de la población. Según él, todo indica que está mucho más extendida.

Y parece ser que no solo afecta a los seres humanos. Se han notificado casos de animales domésticos que muestran síntomas del síndrome de Morgellon, y a través de este enlace podemos ver lo que parecen ser las fibras de Morgellon encontradas en una muestra de McNuggets de pollo comprada en un McDonalds.

Voy a tratar de adentrarme en este asunto con más detalle en un próximo artículo, pero por ahora me gustaría señalar que la única esperanza que tenemos de que se ponga fin a las fumigaciones es que el ejército de los Estados Unidos intervenga para detenerlas. Hace ya más de 15 años que la gente habla de los “chemtrails”, observando los cielos, señalándolos, grabándolos en vídeos y subiéndolos a Internet, sin resultado alguno. Y la cuestión del Morgellon también ha sido muy debatida, en Internet por lo menos, y se sospecha que guarda relación con las fumigaciones al menos desde 2006. Sin embargo, durante todo este tiempo, desde los primeros días del siglo XXI hasta ahora, nada se ha hecho. Las fumigaciones simplemente continúan. E incluso en el caso de que los aerosoles no fueran la causa del síndrome de Morgellon, incluso si el Morgellon fuera una enfermedad totalmente inventada, que no creo que sea el caso, pero supongamos por un momento que esto fuera así, aun así hace mucho que se sabe que el aluminio es neurotóxico, lo que significa que las fumigaciones, como indica Herndon, han contribuido casi con toda seguridad a las elevadas tasas de alzhéimer, autismo y otras enfermedades neurológicas que existen en la actualidad.

Repitámoslo: el gobierno [de los EE.UU.] niega la existencia tanto de las fumigaciones como de la enfermedad de Morgellon. Los principales medios de comunicación han pasado olímpicamente de ambos asuntos, mientras que incluso los denominados medios alternativos, tal vez sumisos a causa del miedo, les han prestado muy poca atención. Y elegir a Trump o a Clinton este otoño probablemente no servirá para que las cosas cambien. Lo que está ocurriendo ahora en nuestros cielos está fuera del poder de la población civil. La única esperanza que tenemos es que el ejército intervenga para detenerlo.

Notas:

[1] “Scientific Maverick’s Theory on Earth’s Core…” SF Gate, http://www.sfgate.com/news/article/Scientific-maverick-s-theory-on-Earth-s-core-up-2632837.php

[2] “Evidence of Coal-Fly-Ash Toxic Chemical Geoengineering in the Troposphere: Consequences for Public Health,” by J. Marvin Herndon, http://nuclearplanet.com/ijerph-error_corrected.pdf

[3] Ibid

[4] “Is Military Research Hazardous to Veterans’ Health? Lessons Spanning Half a Century,” http://www.gulfwarvets.com/senate.htm

[5] “Morgellons Disease: Managing a Mysterious Skin Condition,” Mayo Clinic Staff, http://www.mayoclinic.org/morgellons-disease/ART-20044996?pg=1

[6] http://www.healthsciences.okstate.edu/morgellons/research.cfm

[7] https://youtu.be/fXfd8VUUJTg

[8] http://carnicominstitute.org/wp/research-library-listing/

[9] “A Clash of Evidence: The Realities of Solar Radiation Management (SRM),” Clifford E. Carnicom, http://carnicominstitute.org/wp/a-clash-of-evidence/

[10] Ibid

[11] “This Day in Jewish History: Difficult Genius Behind H-bomb is Born,” Haaretz, http://www.haaretz.com/jewish/this-day-in-jewish-history/.premium-1.637186

[12] https://youtu.be/fXfd8VUUJTg

[13] http://geoengineeringwatch.org/htm/lorrainehurley.html

[14] http://www.rumormillnews.com/cgi-bin/forum.cgi?noframes;read=29486

[15] http://podbay.fm/show/632354744/e/1386278715?autostart=1

[16] https://youtu.be/fXfd8VUUJTg

[17] “Morgellons: A Working Hypothesis, part 1” Clifford E. Carnicom, http://carnicominstitute.org/wp/morgellons-a-working-hypothesis-part-i-identification/

Artículo traducido por Conrad R.

Nota del traductor:

Este artículo de Ilya Sandra Perlingieri, traducido al español, puede servir de introducción a quienes quieran saber más sobre las fumigaciones aéreas clandestinas:

Chemtrails y geoingeniería: el mayor crimen de la historia (Ilya Sandra Perlingieri, agosto 2013 / Trad. Resistencia)

La relación de los colaboradores del Instituto Carnicom que han fallecido en los últimos años se puede leer en este artículo:

http://carnicominstitute.org/wp/in-memoriam/

Algunos artículos publicados por Clifford Carnicom y traducidos al español son los siguientes:

Otra vez fibras transportadas por el aire, y otra vez, y otra vez más (J. Challender / Clifford E. Carnicom, nov. 2005 / Trad. Resistencia)

Morgellon: Primeras observaciones (Clifford E. Carnicom, agosto 2006 / Trad. Resistencia)

Morgellon: Morfología confirmada (Clifford E. Carnicom, nov. 2007 / Trad. Resistencia)

Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden (Clifford E. Carnicom, dic. 2007 / Trad. Resistencia)

El síndrome de Morgellon: cuarta coincidencia (Clifford E. Carnicom, enero 2008 / Trad. Resistencia)

Morgellon: la prueba del vino y el peróxido (Clifford E. Carnicom, marzo 2008 / Trad. Resistencia)

El síndrome de Morgellon: una nueva clasificación (Clifford E. Carnicom, feb. 2010 / Trad. Resistencia)

La teoría de Sofia Smallstorm, basada en los estudios de Clifford Carnicom, entre otros, se puede leer en este PDF:

Sofia-Smallstorm-2010-2016

El artículo de J. Marvin Herndon ha sido traducido al español por Guardacielos:

http://www.guardacielos.org/users/1/Documentacion/Geoingenieria_Toxica_en_la_Troposfera_Revisado.pdf

El portal de la Plataforma Cívica Guardacielos contiene más información sobre la teoría de Herndon:

http://www.guardacielos.org/

Este enlace conduce a una serie de artículos que versan sobre las fumigaciones aéreas clandestinas y sus efectos en el medio ambiente y en nuestra salud.

Estelas químicas: los efectos de los metales tóxicos y los aerosoles químicos en la salud de las personas

Publicamos a continuación la traducción al español del artículo Chemtrails: The Consequences of Toxic Metals and Chemical Aerosols on Human Health, escrito por Ilya Sandra Perlingieri y publicado por primera vez en el portal Global Research el 7 de mayo de 2010.

http://www.globalresearch.ca/chemtrails-the-consequences-of-toxic-metals-and-chemical-aerosols-on-human-health/19047

ESTELAS QUÍMICAS: LOS EFECTOS DE LOS METALES TÓXICOS Y LOS AEROSOLES QUÍMICOS EN LA SALUD DE LAS PERSONAS

Primera parte.

Por la Dra. Ilya Sandra Perlingieri

Sabemos desde hace varias décadas que los metales pesados y las sustancias químicas pueden causarnos graves daños físicos. Desde que se publicara La primavera silenciosa [Silent Spring, 1962], de Rachel Carson, hemos recibido bastante información y conocemos las graves consecuencias de la exposición a estos venenos y de su utilización en nuestras actividades cotidianas. Está documentado que miles de estas sustancias son cancerígenas.

A partir de la investigación revolucionaria de Carson, también sabemos que ciertos tipos de productos químicos pueden perturbar (y de hecho lo perturban) todo el sistema inmunitario de los seres humanos (y de otros animales). Hace 30 años, los científicos estaban investigando lo que se terminó denominando interruptores endocrinos [sustancias químicas que alteran el equilibrio hormonal de un organismo] y cómo afectaban a las ranas (que a veces presentaban cinco patas o características hermafroditas), a otros animales acuáticos y a los mamíferos. Estos animales jugaban el mismo papel que los conocidos canarios de las minas de carbón.

El doctor Theo Colburn, Dianne Dumanoski y John Peterson Myers, autores de otro libro innovador, Nuestro futuro robado [Our Stolen Future, 1996], demostraron claramente que, cuando se trata de los interruptores endocrinos, uno más uno no es igual a dos. Más bien, en una pesadilla de proporciones matemáticas, estos venenos actúan de una manera sinérgica, y 1 + 1 puede ser igual a 1.600 veces la dosis original.

También estamos expuestos con regularidad a más de 100.000 sustancias químicas, y la mayoría de ellas nunca han sido analizadas para evaluar sus efectos en nuestra salud, de modo que no se ha hecho casi nada para reducir la exposición de las personas a una infinidad de productos químicos peligrosos. De hecho, en la última década, el gobierno de Bush derogó muchas leyes de protección ambiental que llevaban 30 años en vigor para que las empresas quedasen exentas de culpa (fijémonos en lo que está pasando [en 2010] en el Golfo de México con el derrame de petróleo de BP ).

Aunque la información relativa a los riesgos que entrañan los interruptores endocrinos está en la actualidad muy extendida gracias a los portales de Internet, todavía no es muy conocida por el ciudadano medio que se informa principalmente a través de los medios de comunicación (1).

La mayoría de estas sustancias químicas altamente tóxicas son invisibles y, por lo tanto, nuestro radar colectivo no las detecta. Con el alto nivel de estrés creado por la crisis financiera deliberadamente orquestada (en la que millones de personas han perdido sus empleos y sus hogares), ya no son prioritarios ni el deterioro de un medio ambiente que se desmorona ni los graves problemas de salud, sobre todo cuando los noticiarios de los medios de comunicación dan muy poca información al respecto.

Este escenario desastroso es solo una parte del panorama más amplio que Naomi Klein describe en su libro La doctrina del shock [The Shock Doctrine, 2007]. Padecemos tantas crisis importantes, una detrás de otra, que nos cuesta mantener el ritmo de nuestra rutina diaria, quedarnos a solas, disponer de tiempo para leer y considerar las repercusiones que tendrán en nuestra salud estas cantidades enormes de metales pesados y productos químicos que han envenenado toda nuestra cadena alimentaria y, por ende, nuestra supuesta “salud”. No hay que olvidar que nosotros estamos en la cúspide de esta cadena alimentaria destrozada.

Sin embargo, actualmente existe otra fuente de toxicidad mucho más insidiosa que no está siendo abordada en absoluto por ninguno de los medios de comunicación controlados por las grandes compañías, y que afecta a nuestra propia supervivencia. No obstante, cada vez hay más investigadores independientes que sí que se ocupan de ello y que publican informes en Internet respaldados por pruebas.

Durante más de una década, primero los ciudadanos de los Estados Unidos y después los ciudadanos de Canadá hemos sido sometidos a una agresión continua, las 24 horas del día y los 365 días del año, perpetrada sobre nuestras cabezas por medio de aerosoles compuestos de una mezcla tóxica de metales pesados, productos químicos venenosos y otros ingredientes nocivos.

Ningún medio de comunicación ha informado sobre este asunto. El Departamento de Defensa [US Department of Defense o DOD] y el ejército de los Estados Unidos han estado cubriendo sistemáticamente nuestros cielos con lo que se conoce como chemtrails o estelas químicas (actividad también conocida como geoingeniería estratosférica de aerosoles). (2)

Estas estelas son muy distintas de las estelas de avión habituales que se evaporan con bastante rapidez en el cielo. Los chemtrails o estelas químicas no se disipan. Mejor dicho, los aviones (equipados con pulverizadores especiales) liberan “líneas” de aerosoles en el cielo que no se evaporan. Numerosos aviones son desplegados y vuelan en paralelo a gran altura (a veces trazando una cuadrícula), y al rato el cielo queda cubierto con un montón de líneas de un color blanco grisáceo (que pueden tener una longitud de varias millas, aunque esto puede variar). Al principio, estas líneas son delgadas, pero se van expandiendo y, al cabo de poco tiempo, terminan mezclándose. El antiguo azul de nuestro cielo ha desaparecido y ha sido sustituido por una neblina tóxica de color blanco grisáceo que tapa y reduce enormemente la luz de nuestro sol.

Hay más de 60 programas secretos en los que intervienen aviones militares y comerciales. El año pasado, cuando volé a través del país, vi un avión de United Airlines que volaba por debajo de nosotros a unos 37.000 pies y que atravesó el cielo dejando un aerosol negro a lo largo de muchas millas. En este programa clandestino participan actualmente aviones que fumigan con aerosoles en América del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda (todos ellos países de la OTAN).

Cientos (si no miles) de personas han pedido explicaciones por teléfono y por escrito a la Administración pública, pero no han obtenido respuesta ni de la Administración estadounidense ni de la canadiense, y si acaso les llegan a responder, es para desestimar las solicitudes. Este encubrimiento deliberado sigue hasta hoy. Nadie rinde cuentas, y mientras tanto nos siguen envenenando a diario.

Sin embargo, esta no es la primera vez que los ciudadanos son utilizados como sujetos experimentales de laboratorio. El gobierno de los Estados Unidos y su ejército tienen un largo y sórdido historial en lo referente a la utilización del pueblo, sin su consentimiento, de esta forma ilegal. Como Carole Pellatt señala:

El ejército estadounidense ha estado fumigando a la población civil con armas químicas y biológicas en pruebas realizadas al aire libre desde la década de 1940. Se denominan “pruebas de vulnerabilidad” [vulnerability tests], y con esta afirmación no pretendo crear una polémica. El ejército ha reconocido esta práctica en muchas ocasiones y existen numerosos documentos del gobierno que lo corroboran. También está documentada la emisión experimental e intencionada de radiaciones sobre la población civil. Por desgracia, esta información suele salir a la luz mucho después de que hubiera podido salvar vidas o aliviar el sufrimiento de las víctimas”. (3)

Durante la última década, los análisis independientes de las sustancias con las que nos fumigan, realizados por todo el país, han demostrado que se trata de una mezcla peligrosa, extremadamente venenosa, de bario, nanofibras de vidrio con revestimiento de aluminio (lo que se conoce como “chaff” o reflectores antirradar), torio radiactivo, cadmio, cromo, níquel, sangre desecada, esporas de moho, micotoxinas [sustancias tóxicas producidas por hongos] amarillas, dibromuro de etileno y fibras de polímeros.

La toxicidad del bario puede equipararse a la del arsénico. (4) Se sabe que el bario perjudica al corazón, y el aluminio tiene un largo historial como elemento que daña las funciones cerebrales. Los investigadores y laboratorios independientes siguen demostrando que los niveles de estos venenos están muy por encima de lo normal. Varios funcionarios “anónimos” han reconocido que las fumigaciones de aerosoles se están llevando a cabo actualmente. (5)

Se han realizado numerosos análisis para confirmar que la toxicidad de estos venenos supera los límites normales. Está documentada su presencia en nuestra agua, en nuestro suelo y en nuestro aire. El investigador Clifford Carnicom lleva más de diez años informando sistemáticamente y con valentía sobre los diversos aspectos perjudiciales de estos aerosoles y lo que le están haciendo a todo nuestro entorno natural, así como a nuestra sangre. (6) Varios grupos de “vigilantes del cielo” [sky watchers] también hace tiempo que documentan minuciosamente estas agresiones diarias e informan sobre ellas con diligencia. (7)

Si todos estos venenos están a nuestro alrededor cada vez que respiramos, no nos debe sorprender que se haya producido un aumento drástico de las enfermedades. Existen numerosos informes sobre el aumento de las muertes cardíacas y de las enfermedades de las vías respiratorias altas (asma, bronquitis crónica, cáncer de pulmón y, con frecuencia, múltiples enfermedades crónicas). La toxicidad de las fumigaciones ya ha afectado notablemente a nuestra deteriorada “salud colectiva”. El aumento significativo de las enfermedades cardiovasculares y de varias enfermedades de las vías respiratorias altas se ha relacionado con el incremento del material particulado [o partículas en suspensión] en nuestro aire. Lo podemos ver gracias a algunas estadísticas reveladoras:

  1. La cardiopatía coronaria es la principal causa de muerte en los Estados Unidos. Según los Centros para el control y prevención de enfermedades [Centers for Disease Control and Prevention o CDC], 631.636 personas (es decir, 1 de cada 5 estadounidenses) murieron de enfermedades del corazón en 2006. (8) En Canadá, cada siete minutos alguien muere de una enfermedad cardiovascular. (9)
  1. El asma y las enfermedades de las vías respiratorias altas. Entre 100 y 150 millones de personas sufren de asma en todo el mundo. En los Estados Unidos padecen asma 16,4 millones de adultos y 7 millones de niños. En cuanto a la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar, a 9,8 millones de estadounidenses les diagnosticaron bronquitis crónica en 2009; los aquejados de enfisema son 3,8 millones. (10) Total: 37 millones de estadounidenses afectados. En Canadá hay 2,4 millones de personas a las que se les ha diagnosticado asma.
  1. El material particulado como componente de la contaminación atmosférica. El material particulado [particulate matter o PM] está compuesto por pequeñas partículas de 10 micras o menos (1 micra es aproximadamente 1/70 del grosor de un cabello humano). Estas partículas pueden alojarse en la parte más profunda de los pulmones y al cabo de cierto tiempo pueden dañar la función pulmonar. Este tipo de contaminación, que respiramos todos los días, puede causar y de hecho causa varias enfermedades del tracto respiratorio superior, cardiopatías coronarias y el envejecimiento y la muerte prematuros. El material particulado también puede agravar cualquier enfermedad existente. (11)

Preguntas sin respuesta: ¿El peligroso material particulado actúa en el cuerpo humano de forma sinérgica, al igual que los interruptores endocrinos? ¿De qué manera afecta el material particulado a los millones de personas que ya padecen múltiples enfermedades crónicas?

EL DAÑO CEREBRAL

Aunque hayan aumentado las enfermedades evitables o prevenibles, la cuestión que ni se ha abordado ni se ha relacionado con lo que Clifford Carnicom llama acertadamente “crímenes con aerosoles” es el deterioro de la función cognitiva. Nuestro sistema inmunitario ya se encuentra sitiado a diario, y esto ha dado lugar a que millones (posiblemente miles de millones) de personas no solo tengan una enfermedad, sino que con frecuencia padezcan múltiples enfermedades.

La piel, el órgano más extenso de nuestro cuerpo, es una membrana permeable. Esto significa que las sustancias tóxicas invisibles presentes en el aire, entre ellas las de las fumigaciones y otros productos químicos de alta peligrosidad, se meten directamente en nuestra piel. Lo mismo ocurre con el agua de lluvia envenenada (o con la nieve que roza nuestra piel). Cuando el aire que respiramos contiene tal variedad de sustancias tóxicas peligrosas, cada vez que lo inhalamos estos venenos atacan a todo nuestro sistema inmunitario. Pero también afectan a nuestro cerebro y, por ende, a nuestra función cognitiva.

El aluminio es uno de los principales componentes de estos aerosoles. Aunque es el metal más abundante de nuestro planeta, nuestro cuerpo no lo necesita para realizar sus funciones biológicas. La Red de asociaciones norteamericanas contra el empleo de pesticidas [Pesticide Action Network North America o PANNA] lo describe en su lista como “tóxico para los seres humanos por su carcinogenicidad, por su toxicidad en la reproducción y en el desarrollo, por su neurotoxicidad y por su fuerte toxicidad”. (12) Sin embargo, el aluminio es de uso general (y esta lista se queda corta) en las vacunas, en los desodorantes y antitranspirantes, en los medicamentos sin receta, en las latas de refrescos y de cerveza (el aluminio de las latas se disuelve en la bebida), en la levadura en polvo, en los polvos para hacer pasteles, en el queso fundido y en otros productos y conservantes alimentarios.

Con el paso de los años, el aluminio se acumula en el cerebro, en los tejidos y, en menor cantidad, en los huesos. Provoca el deterioro del cerebro, su disfunción y el daño cerebral, debido a la obstrucción y reducción del flujo sanguíneo y del oxígeno por las arterias cerebrales. El cerebro se encoge a medida que las células cerebrales mueren, lo que provoca demencia. Los síntomas son, entre otros, arrebatos emocionales, paranoia, olvidos y pérdida de memoria, incoherencia en el habla, irritabilidad, disminución de la lucidez mental, cambios en la personalidad y capacidad reducida para tomar decisiones. Todos estos síntomas están en aumento, ya que hay más de 4 millones de estadounidenses afectados.

El deterioro cerebral y la demencia tardan décadas en causar daños graves y visibles. Sin embargo, con el tiempo la demencia es fatal. Actualmente se está utilizando incorrectamente la palabra “alzhéimer” como un término general aplicable a todos los tipos de demencia. Hace apenas unos días, la primera plana del New York Times presentaba el siguiente titular: “Cada vez más enfermos de demencia se extravían por las calles” [More with Dementia Wander from Home]. (13) Varias personas aquejadas de lo que el Times denominaba “alzhéimer” fueron entrevistadas, y una de ellas mencionó que “le habían diagnosticado la enfermedad de Alzheimer”. Esto es evidentemente erróneo. La demencia de Alzheimer solo se puede diagnosticar con exactitud después de la muerte del paciente, cuando es posible realizar la autopsia. No obstante, la intoxicación por metales pesados se puede diagnosticar a través de un análisis de laboratorio, pero esto rara vez se hace en los chequeos médicos básicos.

Lo que nadie aborda en relación con el aumento de los casos de demencia son los más de 10 años que llevamos respirando nanofibras de vidrio revestidas de aluminio procedentes de las fumigaciones aéreas. Miles de millones de toneladas han sido rociadas sobre nuestras cabezas.

Con todas estas fuentes de aluminio añadidas al aire que inhalamos en cada respiración, la toxicidad acumulativa es muy alta. Incluso en nuestra vida diaria, resulta obvio (para cualquiera que preste atención) que muchas personas se comportan de una manera extraña. Si bien puede considerarse como una información “anecdótica”, hay millones de personas cuyo comportamiento es extraño. Tan solo el año pasado hubo numerosas ocasiones en las que pregunté algo y recibí una respuesta que no tenía nada que ver con el tema en cuestión.

Cada vez hay más gente que pierde el control en los espacios públicos, que se pone a gritar sin razón aparente. Los niveles de violencia han aumentado. Fíjense en la cantidad de tiroteos que hay en las escuelas. También aumentan los accidentes de tráfico inexplicables, que nunca deberían haber ocurrido. Hace unas semanas, en un solo día fui testigo de tres accidentes de tráfico que no tenían por qué haber sucedido. Muchos sucesos de este tipo aparecen en los telediarios.

A esta carga que nuestro organismo soporta, ya de por sí sumamente tóxica, hay que añadir el uso de aluminio en los aerosoles por parte del ejército de los Estados Unidos. Se utiliza debido a su conductividad eléctrica, a su durabilidad y a su peso ligero. La Fuerza Aérea de los Estados Unidos informó en 1997 de que había soltado “2,6 millones de onzas de fajos de chaff”. Los liberan los aviones militares en trayectos de entre 15 y 50 millas. (14) Otra pregunta sin respuesta: ¿Por qué la USAF no publica las cifras actualizadas?

Un informe de 2002 señala lo siguiente: “En los últimos 25 años, la Marina de los Estados Unidos [ha emitido a través de sus aviones] varios cientos de miles de libras de desechos [o CHAFF] aluminizados en las maniobras de vuelo llevadas a cabo en una zona de entrenamiento de la bahía de Chesapeake”. (15) Si la Marina [US Navy] utilizó cientos de miles de libras solo en esta pequeña región de los Estados Unidos, ¿podemos deducir que se han emitido miles de millones de toneladas de nanopartículas de aluminio por todas las divisiones militares a lo largo de todo el territorio de los Estados Unidos y de Canadá, desde 2002 hasta el presente?

Se está almacenando CHAFF que contiene plomo. ¿Se habrá liberado sin nuestro conocimiento, añadido a los aerosoles? ¿Cómo será el daño, enorme pero invisible, que esto nos habrá causado a todos nosotros?

La doctora Hildegarde Staninger informó el año pasado de que “la exposición a las emisiones aéreas de nanomateriales compuestos provoca la inhibición de la colinesterasa“. (16) En el cuerpo humano existen tres tipos de colinesterasa: la del cerebro, la del plasma (fabricada por el hígado), y la de los glóbulos rojos. Algunos pesticidas y gases nerviosos (como el VX, un organofosforado) inhiben la colinesterasa. La inhibición crónica de esta enzima (que normalmente es transportada por los glóbulos rojos de la sangre), causada por la fumigación de estos aerosoles (para la modificación del tiempo atmosférico, pero también para erradicar los mosquitos y otros insectos), termina provocando una intoxicación crónica. Esta exposición es la causa de trastornos neurológicos graves en el cuerpo humano, entre ellos la parálisis.

En un ensayo revolucionario que fue publicado en Internet en 2003, el Dr. Kaye Kilburn preguntaba: “¿Por qué cerramos los ojos ante la lesión cerebral de origen químico?“. (17) En su artículo enumera 13 factores ocultos que influyen en nuestra disposición a creer que las sustancias químicas peligrosas sí que afectan al cerebro; algunos de dichos factores son los siguientes:

  1. “Todo está en tu cabeza” (es decir, la medicina alopática hace caso omiso de los síntomas reales).
  1. La resistencia a la vulnerabilidad (los individuos y la sociedad en su conjunto no pueden creer que el cerebro esté en peligro).
  1. La aprobación de los medicamentos con receta que alteran la mente (como el Paxil), que pueden perjudicar al cerebro y de hecho lo perjudican (millones de personas consumen antidepresivos: ¿qué daños a largo plazo ocasionará esto también en nuestro pensamiento cognitivo?).
  1. La lesión cerebral química no se considera “una amenaza inminente”.
  1. La competencia con otras amenazas graves (lo que lleva a la indiferencia o a la negación).
  1. La demora en el reconocimiento de los riesgos para la salud.
  1. Los intereses económicos (las tácticas dilatorias de las grandes corporaciones son bien conocidas: el retraso en el reconocimiento de los riesgos hace que se sigan obteniendo beneficios y que se pase por alto la asunción de responsabilidades; todos somos sacrificables con tal de que las grandes empresas sigan obteniendo beneficios).
  1. El campo de la neurología ha tardado en considerar las causas (¿cuántos investigadores independientes que no guarden ningún vínculo con las empresas farmacéuticas o químicas quedan todavía?).

Todas son razones valiosas para no hacer frente a esta crisis humana, pero lo que el Dr. Kilburn no ha abordado directamente es la agresión crónica que supone la respiración o absorción de estos miles de millones de toneladas de sustancias químicas y metales pesados peligrosos en forma de aerosoles a lo largo de más de una década y sin que se nos haya pedido nuestro consentimiento. Cuando no se buscan ni se abordan las causas primarias, entonces se pueden encontrar otros culpables. Esto, unido al silencio o a la negativa a responder por parte del gobierno y a la complicidad de los medios de comunicación, conduce a una combinación extremadamente peligrosa que nos pone a todos en un grave riesgo a diario. Cuando la función cerebral se ve reducida, y se culpa a otros factores, cualquier población es más fácil de “controlar”.

La investigación del Dr. Kilburn muestra claramente que los productos químicos afectan y perjudican seriamente al cerebro (y por tanto a la función cognitiva). Dichas sustancias (especialmente si recibimos una embestida diaria de productos químicos tóxicos durante muchos años) pueden dañar nuestra capacidad para pensar con claridad. Aunque nos resulte difícil de creer, las pruebas están ahí. El Dr. Kilburn ha desarrollado este ensayo en el libro La lesión cerebral de origen químico [Chemical Brain Injury, 1998], que es el primer libro que trata de la investigación en este campo.

Según el Dr. Kilburn, “la preservación del cerebro representa la única posibilidad de supervivencia para la humanidad. El hecho de que en muchas partes del país y en muchos pacientes individuales nos encontremos con que el funcionamiento del cerebro ha mermado mucho debido a los productos químicos, productos químicos que se han introducido en el medio ambiente básicamente en los últimos 50 años, es una mala noticia”. (18)

Parece increíble que millones o miles de millones de personas puedan mirar hacia el cielo sin darse cuenta de los impresionantes cambios que se han producido a partir de lo que era, por ejemplo, a mediados de la década de 1990. Entonces nuestro cielo era de un espléndido color azul intenso y las nubes tenían una hermosa variedad de formas. El sol era espectacular. Pero puede que las personas menores de 30 años no recuerden verdaderamente haber visto a diario este magnífico panorama al mirar hacia arriba. La mayoría de ellas están demasiado ocupadas enviando mensajes de texto o chateando a través de sus teléfonos móviles.

También hay que tener en cuenta otras cuestiones: cada persona tiene su propia zona de confort, y la negación es una emoción humana muy poderosa. Con el ajetreo diario (tan difícil de controlar que no podemos dedicar ni un minuto a la reflexión), ¿cuántas personas miran al cielo?

También hace falta tener mucho valor y una voluntad interior muy fuerte para analizar la manipulación, motivada por razones políticas, que ejercen los medios controlados por las grandes empresas, y ponerse a buscar las respuestas verdaderas. A los seres humanos les gustan los hábitos rutinarios. El hecho de volver a analizar lo que creemos saber, sobre la base de nuevas pruebas, exige una voluntad de pensar de manera original; significa querer averiguar la verdad oponiéndose al doble lenguaje orwelliano tan extendido en nuestra sociedad. Si todo lo que nos rodea en nuestros quehaceres diarios contradice lo que realmente está pasando, se requiere una gran fortaleza para explorar lo desconocido, es decir, para poner en duda lo que se nos repite constantemente.

Otro valiente es el doctor R. Michael Castle, que sigue ocupándose de la cuestión de la toxicidad de las estelas químicas. Es un destacado químico, experto en polímeros, que ha sido entrevistado varias veces y que ha escrito artículos sobre el peligro extremo que entrañan las fumigaciones. El Dr. Castle también ha escrito un documento revolucionario, la Ley universal de preservación de la atmósfera [Universal Atmospheric Preservation Act o UAPA], que lleva en el Congreso desde 2008, pero que está paralizada por la comisión. Este texto legal vital solo podrá ser aprobado si en el Congreso tenemos representantes de verdad que nos representen de verdad (y no los grupos de presión corporativos). El texto se puede leer aquí:

http://anticcorruptionsociety.files.wordpress.com/2010/04/the-unified-atmospheric-preservation-act.pdf

Teniendo en cuenta todo esto, y que en nuestra decadente sociedad el fraude se da en niveles muy diferentes (el desastre financiero; las mentiras y engaños del gobierno y la Reserva Federal, que culpan a los ciudadanos de la pesadilla de las viviendas hipotecadas; el estado policial emergente; los desastres que afectan a nuestro frágil medio ambiente), cada vez es más difícil hacer frente a los quehaceres diarios y sobrevivir a la depresión económica y a sus efectos. Los medios de comunicación siguen prestándoles su apoyo y engañándonos. Millones de personas, como los famosos lemmings, se apresuran a unirse al grupo que se dirige al precipicio. Existen innumerables ejemplos históricos de esta locura colectiva.

Nosotros, los Homo sapiens [sic, ¿hombres inteligentes?], nunca llegamos a aprender las lecciones que nos han dado 5.000 años de historia, y esto ocurre porque cada nueva generación de líderes políticos corruptos (a menudo vinculada históricamente a las anteriores) no pone el verdadero interés de sus votantes en el centro fundamental de su actividad política. Además, el principio de precaución no se aplica. (19) Claro que el juego de la farsa política funciona de otro modo: la precaución no forma parte de una ecuación que está rota desde el principio. Los seres humanos son crédulos y quieren creer en los engaños orwellianos.

Y si, encima de esta pesada carga, les pedimos a personas desinformadas, aunque supuestamente “bien educadas” (¿qué significa eso en realidad, si en nuestra educación superior se ha omitido gran parte de lo que el profesor Peter Dale Scott denomina “acontecimientos políticos profundos”, que son los que nunca llegan a aparecer en nuestros libros de historia?), que reconsideren lo que creen que saben acerca de lo que pasa en realidad… Esto exige una enorme fuerza interior, requiere un gran coraje. La base de este “coraje” en realidad estriba en la creación de nuevas vías sinápticas en el cerebro. Sin ellas, nos sentimos asustados, nerviosos, debido a que esas nuevas sinapsis aún no se han creado. Se requiere un esfuerzo repetido, y, por tanto, un sentido emergente de la tranquilidad, para crear estas nuevas sinapsis.

Pero si millones de personas consumen productos farmacéuticos que les han recetado para que “se calmen” (¿cómo afectará esto a largo plazo a su capacidad de pensar con claridad?) y, además, están respirando un aire envenenado repleto de sustancias químicas que trastocan el funcionamiento de la mente, entonces, ¿quién es capaz de pensar con un mínimo de claridad? ¿Cómo nos vamos a sentir bien y seguros, si el aire que respiramos está envenenado deliberadamente y está afectando a nuestra capacidad de pensar de manera contundente?

Ya es evidente que en la Administración nadie está dispuesto a decir la verdad. Estamos como Diógenes, que buscaba a un hombre honrado en la antigua Grecia. Nadie parece tener ni el deseo, ni el coraje, ni la autoridad necesarios para detener este envenenamiento masivo, porque es el plan secreto de la elite para destruir deliberadamente todo lo que una vez conocimos.

Nuestros derechos humanos básicos y nuestras leyes constitucionales e internacionales son papel mojado. Estos derechos y leyes han sido hechos pedazos por quienes están al mando, que lo han hecho en secreto. Debemos organizarnos pacíficamente. Pacíficamente es la palabra clave. Si los aviones militares y comerciales que perpetran estas agresiones con aerosoles en múltiples frentes pueden fumigarnos con estas sustancias tóxicas espeluznantes, año tras año, con impunidad y contra todas las leyes, entonces es absolutamente fundamental que nos organicemos de forma pacífica.

Como dice Peter Dale Scott en el nuevo DVD de Jason Bermas titulado Invisible Empire, “tenemos que utilizar Internet y nuestra pacífica inteligencia para aunar esfuerzos y terminar con esta pesadilla”. Y podemos conseguirlo.

La doctora Ilya Sandra Perlingieri es la autora del aclamado libro La crisis uterina.

Notas:

1. See: www.ourstolenfuture.org

2. See Michael J. Murphy. “What in the World Are They Spraying?” March 3, 2010: www.countercurrents.org/murphy030310.htm ; and G. Edward Griffin. “Chemtrail vs. Contrail” April 14, 2010: www.youtube.com/watch?v=rsWpSPBwA-w

3. Carole Pellatt. Connections. “What’s going on in the air? Yes, we are being sprayed.” Aug. 8m 2007:

http://homepage.mac.com/carolepellatt/yeswearebeingsprayed ; and

http://homepage.mac.com/carolepellatt/MATRIX/INDEXCHEMTRAILS.html

4. See Pesticide Action Network North America [PANNA]: http://www.pesticideinfo.org/Detail_Chemical.jsp?Rec_Id=PC41174

5. March 12, 2010:

www.lightwatcher.com/chemtrails/text/faa_confirms_Chemtrails. An interesting conference at the University of California, San Diego [UCSD], “Atmospheric Aerosols: Health, Environment, and Climate Effects” addresses some of the cardio-vascular increases due to “atmospheric aerosols” but these academics never use the word Chemtrails. Yet, satellite photos they show clearly indicate the atmospheric impact of Chemtrails. See: Jan. 31, 2008: UCSD: www.youtube.com/watch?v=ztHV5RF-xyw

6. For numerous detailed reports, see: www.carnicom.com; www.carnicominstitute.org; www.bariumblues.com; and Dr. Marijah McCain. “Chemtrails and Barium Toxicity.” April 6, 2002: www.rense.com/general21/tox.htm ; Material Safety Data Sheet, University of Utah: www.chemtrails911.com/docs/bariumhealth.htm. This last cited website is very outdated. It does not address the increased amounts of barium now found in our air. Additional info: “Local News Station Confirms Barium in Chemtrails.” Nov. 10, 2007: www.youtube.com/watch?v=okB-489l6MI

7. See: www.newyorkskywatch.com; www.californiaskywatch.com ; www.arizonaskywatch.com

8. Heart Disease Facts. CDC; www.cdc.gov/heartdisease/facts.htm

9. www.heartandstroke.com/site/c.ikIQLcMWJtE/b.3483991/k.34A8/Statistics.htm#heartdisease

10. Asthma. CDC: www.cdc.gov/nchs/fastats/asthma.htm; and chronic bronchitis and emphysema: CDC: www.cdc.gov/nchs/fastats/copd.htm

11. Rosalind Peterson’s report: “The impacts of air pollution on health.” www.californiaskywatch.com/health_issues.htm

12. PANNA: www.pesticideinfo.org/Detail_Chemical.jsp?Rec_Id=PC33881

13. May 4, 2010: www.nytimes.com/2010/05/05/us/05search.html?hpw

14. [14. See: Rosalind Peterson. “Public and federal agencies concerned about the potentially harmful or undesirable effects of chaff on the environment.” www.californiaskywatch.com/documents/htmldocs/chaff_goa_dod.htm]

15. “Effects of Navy chaff release on aluminum levels in an area of the Chesapeake Bay.” PubMed. US National Library of Medicine. June 2002: www.ncbi.nl.nih.gov/pubmed/12061831

16. Sept. 7, 2009: www.hildegarde-staninger.com/exposure-to-aerial-emissions-html

17. Kaye H. Kilburn. “Why is Chemical Brain Injury Ignored. Pondering Causes and Risks.” Editorial. Archives of Environmental Health. March 1, 2003: www.mindfully.org/Health/2003/Chemical-Brain-Injury1mar03.htm

18. www.neuro-test.com/aboutKilburn/aboutKilburn.html

19. Dr. Ilya Sandra Perlingieri. “Worldwide Environmental Crisis. Gone Missing: The Precautionary Principle.” Global Research. Feb. 11, 2009: www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=12268

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Ilya Sandra Perlingieri falleció en octubre de 2013.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas, la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos en los seres vivos.

Un médico da la voz de alarma: La geoingeniería está destruyendo nuestra salud

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Traducimos a continuación el artículo titulado Geoengineering Is Destroying Our Health, A Doctor Sounds The Alarm [Un médico da la voz de alarma: La geoingeniería está destruyendo nuestra salud], cuya versión original se puede leer en el portal de Geoengineering Watch:

http://www.geoengineeringwatch.org/geoengineering-is-destroying-our-health-a-doctor-sounds-the-alarm/

La contaminación total que la ingeniería climática ha infligido a nuestro planeta es matemáticamente mayor y más extensa que el conjunto de todas las demás fuentes de contaminación ambiental. La fumigación tóxica de nuestro cielo, actualmente en curso, se sigue añadiendo a la carga de contaminación letal procedente de la ingeniería climática que nos vienen imponiendo desde hace más de 65 años. El medio ambiente y nuestros cuerpos están alcanzando y superando el punto de máxima tensión tolerable. El siguiente informe ha sido redactado por un profesional de la salud plenamente consciente de la gravedad del daño que se nos está haciendo a través de la geoingeniería. Las conclusiones del trabajo de investigación del doctor Amato deberían ser especialmente tenidas en cuenta.

Dane Wigington

20 de junio de 2015

geoengineeringwatch.org

¿TIENE ALGO QUE VER LA GEOINGENIERÍA CON MI DELICADO ESTADO DE SALUD?

Por el Dr. Steven Amato, doctor en quiropráctica, colaborador de Geoengineering Watch.

Los médicos y científicos en general nos aconsejan que, si queremos mantenernos sanos, lo único que tenemos que hacer es seguir una “dieta equilibrada”. Hasta tal punto le han metido a la gente esta idea en la conciencia a fuerza de repetírsela, que constituye una verdad absoluta. Pero nada podría estar más lejos de la verdad: en un mundo tan tóxico como el de hoy, una dieta equilibrada ya lleva implícita la toxicidad.

Tengamos en cuenta que nuestra comida se cultiva utilizando fertilizantes inorgánicos que está demostrado que precipitan en las paredes de las arterias y en las articulaciones provocando arteriosclerosis y artritis, o bien en nuestro cerebro, donde generan la enfermedad de Alzheimer; o que los residuos de plaguicidas y herbicidas quedan atrapados en el hígado, dando lugar a la esteatosis [retención anormal de lípidos en las células] y a la hipertensión subsiguiente; o que se ha demostrado que los alimentos transgénicos deterioran la estructura de las membranas celulares. La peligrosa radiación se utiliza de forma rutinaria para descontaminar las verduras. Cada año, los americanos consumen toneladas de un jarabe de maíz con alto contenido en fructosa que se obtiene a partir del maíz transgénico, maíz que también está oculto en muchos condimentos. Estos son solo algunos de los avances tecnológicos que la ciencia ha traído a la humanidad y que empeoran la crisis sanitaria que afecta a este país [los Estados Unidos] mermando su producto interior bruto.

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Tres aviones a reacción militares (y no comerciales) soltaron esto directamente en lo alto de mi casa.

Con el fin de comprender perfectamente la gravedad de este problema, tenemos que ser conscientes de que las sustancias químicas están por todas partes. Hay más de 100.000 según cálculos de la EPA [la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos].

Pero la forma de envenenamiento más reciente y también la más peligrosa se está llevando a cabo en nuestro cielo: la fumigación por medio de estelas químicas o gestión de la radiación solar, etiquetada bajo el disfraz aparentemente inofensivo de la geoingeniería.

Y es que no hay forma de escapar de las garras de la nueva religión conocida como ciencia. La triste realidad es que en la actualidad es la pseudociencia la que hace funcionar la política a través del consenso, y no la verdadera ciencia. Al igual que todo lo demás en el Nuevo Orden Mundial, la ciencia se ha vendido al mejor postor. Pero lo más espantoso es que usted, lector, y yo, nos hemos convertido sin saberlo en los conejillos de indias de los científicos. El laboratorio es el planeta Tierra y la “ciencia por consenso” está peligrosamente fuera de control.

No es ningún secreto dentro de la comunidad científica en general que los “estándares” o patrones establecidos por la élite de los científicos e investigadores (la Jason Society) se conceden al mejor postor. En un mundo basado en los resultados, este modelo no solo es erróneo, sino que además es ética y moralmente corrupto.

El hecho de que usted crea o no que las estelas químicas existen es irrelevante. Existen, y a quienes las diseñan y producen no les importa lo que usted piense: van a seguir fumigándonos con estos aerosoles mortales digamos lo que digamos y hagamos lo que hagamos; puede usted estar seguro, ya que los estamos pagando con nuestros impuestos, y la guerra contra el terrorismo continuará mucho después de que nos hayamos ido.

Los americanos nos hemos vuelto impotentes como agentes de cambio. Nos encontramos frente a una disyuntiva: o sufrimos las consecuencias, o nos volvemos proactivos. Para aquellos que no estén de acuerdo, el mantra “actúe bajo su propia responsabilidad” y “el comprador asume el riesgo” no podía ser más apropiado. Pero todos los demás deberemos empezar a protegernos a partir de ahora.

Los dos ingredientes principales de estos aerosoles son el bario (Ba) y el aluminio (Al). Está claro que las sales de bario solubles en agua son tóxicas para la salud humana. El bario soluble en agua es, de lejos, el más peligroso. Las principales puertas de entrada para el bario inhalado son los pulmones y los senos nasales. Esta ruta permite el acceso directo al torrente sanguíneo y por ende la exposición de los glóbulos rojos y blancos, las plaquetas, la hemoglobina y el hierro orgánico a los efectos oxidativos de esta peligrosa sustancia.

Un análisis riguroso de la importancia del sistema cardiovascular sería un asunto demasiado profundo; basta con decir que la sangre representa el sustrato a partir del cual los tejidos del cuerpo obtienen sus nutrientes, del mismo modo que la tierra fértil ofrece el medio perfecto para que las plantas tengan una vida saludable y animada. Las sustancias químicas nocivas en general, y los metales pesados en particular, degradan la calidad de la sangre: sus propiedades desecantes hacen que disminuya el contenido de humedad en este líquido, lo que aumenta su viscosidad y por tanto el riesgo de accidente cerebrovascular.

Se ha publicado que el bario puede absorber hasta 400 veces su propio peso en humedad. Las partículas en cuestión son de tamaño nanométrico, es decir, de una mil millonésima parte de un metro o una diez milésima del diámetro de un cabello humano [una micra o micrómetro es la milésima parte de un milímetro, y un nanómetro es la milésima parte de una micra]. Esto nos dará una idea de lo fácil que es para estas partículas entrar en nuestros miles de millones de estructuras celulares, donde roban nuestra energía haciendo que padezcamos un cansancio crónico. Una vez dentro, alteran el funcionamiento de las mitocondrias, que son los generadores de energía, situados en el interior de cada célula, que nos proporcionan la capacidad de realizar la respiración, de tener vitalidad y de permanecer alerta. Si usted, lector, se está preguntando qué puede hacer para protegerse a sí mismo, es que está avanzando en la dirección correcta.

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Esta formación “nubosa” es inconcebible si tomamos como base los registros históricos de nubes reales, tanto en obras de arte como en fotografías.

El aluminio, la segunda de las nanopartículas tóxicas (pero no la menos grave) también tiene su importancia: afecta especialmente a los tejidos del sistema nervioso central, como la materia blanca del cerebro. El aluminio provoca la formación, en el tejido cerebral, de lo que se conoce como placas amiloides, que deterioran los axones terminales a través de los cuales se transmiten las señales de una neurona a otra en la sinapsis nerviosa para mantener la memoria y la capacidad de resolución de problemas normales, es decir, la función cognitiva.

La acumulación avanzada de placas amiloides se ha relacionado con la enfermedad de Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa de rápido deterioro cognitivo. La enfermedad de Parkinson, la ELA o esclerosis lateral amiotrófica, la esclerosis múltiple y la miastenia gravis son enfermedades similares, caracterizadas en su conjunto por la decadencia rápida y avanzada, progresiva e irreversible, del tejido nervioso.

Los cárteles farmacéuticos mundiales siempre consiguen identificar los beneficios potenciales: ya están entretenidos realizando ensayos con la próxima generación de medicamentos antineurodegenerativos, que se basarán en los efectos de la intoxicación crónica por metales pesados perpetrada por la actual operación de bandera falsa que es la geoingeniería y que lleva décadas en marcha.

Una segunda característica del bario, más preocupante, es su efecto en el músculo cardíaco. El corazón se basa en un oligoelemento, el mineral de potasio, para mantener un tono muscular de reposo saludable. Las alteraciones del nivel de potasio en el corazón (hipopotasemia) pueden provocar un aumento del ritmo cardíaco (taquicardia), sometiendo tanto los músculos como los nervios del corazón a una tensión excesiva. El bario compite con el potasio, haciendo que aumente el riesgo de accidente cerebrovascular, especialmente en las personas con sobrepeso o que padecen obesidad. Una enfermedad conocida como sístole ventricular detenida ha sido identificada en estudios cuyo objetivo era analizar los efectos del bario en el músculo cardíaco. En el lenguaje de la calle, esto significa hipertonicidad ventricular o simplemente “espasmo cardíaco”. Dolor en el pecho, mareos, desmayos, insuficiencia respiratoria, falta de aire, asma, problemas de visión, dolor en uno o en ambos brazos o manos (con entumecimiento ocasional, rigidez matutina, cansancio y problemas intestinales) son síntomas que pueden tener su origen en el corazón. Y los inhaladores pueden empeorar las cosas. Los jóvenes y las personas de mediana edad no quedan al margen de este problema.

Ante la amenaza que suponen las sustancias químicas utilizadas en la gestión de la radiación solar, las medidas para afrontar un riesgo significativo no se pueden descartar. Los usuarios de los servicios sanitarios deben tener mucho cuidado antes de aceptar medicamentos recetados cuya función sea sedar o estimular. Una medicación errónea puede tener graves consecuencias (y de forma rápida).

Hable usted con su médico acerca de cualquier medicamento que se disponga a prescribirle, y asegúrese de preguntarle si el prospecto menciona la posibilidad de que se produzcan efectos secundarios cardiovasculares o si la anemia podría ser un posible efecto secundario a medio plazo. Siga consultando a su farmacéutico para hacer un seguimiento; hágale preguntas y exija respuestas razonables. Su farmacéutico le preguntará si usted tiene alguna alergia a los medicamentos o si alguna vez le ha salido sarpullido, ha tenido dificultad para respirar, ha sufrido mareos o cualquier otra reacción fuera de lo normal a los medicamentos.

Las personas expuestas (es decir, todo el mundo) deberían hablar con su proveedor sobre la probabilidad de que exista una exposición a la inhalación de metales pesados ​​procedentes de las estelas del cielo de su población y de su lugar de trabajo. Los pacientes deben encaminar proactivamente el diálogo hacia la necesidad de que se realicen análisis de sangre orientados a medir la cantidad de metales como el aluminio, el bario, el plomo y el mercurio, o, reducidos al mínimo, al menos el bario y el aluminio.

Solicite usted que le realicen un “perfil de metales pesados ​​en la sangre” en el que los metales mencionados aparezcan como especialmente relevantes. Yo me enteré de que los niveles de bario en mi sangre rondaban los tres dígitos (cuando normalmente deben situarse en el cero) después de que en marzo me hicieran un análisis para detectar la presencia de metales pesados ​​en la sangre, cuando durante todo ese mes las fumigaciones de aerosoles habían sido particularmente intensas. Pídale a su médico que le haga una PCR o CRP (proteína C reactiva), que es una prueba que sirve para medir la inflamación endógena del corazón.

Si su médico le pregunta por qué quiere que le analicen la sangre, explíquele que la exposición reciente a los metales pesados aparece normalmente primero en la sangre, y en el cabello tal vez semanas o meses más tarde. A la medicina convencional no le entusiasma mucho el análisis de minerales presentes en el cabello, pero la presencia de metales en la sangre (en la que no debería haber ningún metal) puede suponer un diagnóstico de intoxicación por metales pesados.

Sea consciente de que los suplementos dietéticos, las vitaminas y los alimentos nutracéuticos concentrados representan su única protección frente a las consecuencias imprevisibles de los experimentos científicos ambientales que, realizados apresuradamente, sin pruebas previas, extensamente y contra la ley, afectan a la población en general.

Los productos químicos tóxicos fabricados en los laboratorios a partir de 1988 y, por defecto, antes del 88, han sido hábilmente encubiertos al ser catalogados como sustancias inofensivas a través de la aprobación de la Interpretación De Minimus de la Cláusula Delaney, redactada por Michael R. Taylor, expresidente de la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration o FDA). El que fuera CEO o consejero delegado de Monsanto, pasó por la puerta giratoria para participar, mientras trabajaba en la FDA, en la regulación de las empresas para las que anteriormente había trabajado; el tono que mejor define los intereses del señor Taylor es el gris.

Esta maniobra legislativa abrió una caja de Pandora de nuevos productos químicos en el mercado del suministro de alimentos de los Estados Unidos, cuando básicamente diluyó de manera eficaz las medidas de protección contenidas por escrito en la versión original de la Cláusula Delaney de 1958. La legislación que una vez prohibió las sustancias cancerígenas en el suministro de alimentos de los Estados Unidos perdió la batalla cuando decenas de nuevos productos químicos llegaron al mercado como resultado de esta nueva enmienda.

En resumen, el resultado final es imprevisible, ahora que las leyes de etiquetado han sido neutralizadas o eliminadas por completo. No obstante, la única alternativa segura que nos queda es cultivar los alimentos en casa o adquirir la verdura, la carne y los productos de corral en el mercado de productores (como la cooperativa Ukiah Natural Food Coop). Sin embargo, no hay garantías a menos que sea usted mismo quien plante sus alimentos y los coseche.

Desde mediados de la década de 1980, nuestras células han sido objeto de un ataque a gran escala, perpetrado mañana, tarde y noche por las sustancias químicas. Mientras que estas sustancias están secando nuestro organismo, nuestras articulaciones y nuestro sistema nervioso, están deteriorando de forma simultánea los sistemas de transducción de señales hormonales a nivel celular, lo que provoca oxidación metabólica, la aparición de especies reactivas del oxígeno (ERO o ROS) [iones de oxígeno y radicales libres que causan estrés oxidativo], la alteración de la composición de los cromosomas y daños en las moléculas de ADN . Los daños en la cromatina y la alteración del ADN son características clave de los cánceres terminales. Por eso es por lo que las vitaminas C y E son tan importantes para prevenir la enfermedad degenerativa crónica de diseño del siglo XXI. Hay muchas más vitaminas y suplementos que pueden revertir la destrucción celular elimininando las especies reactivas del oxígeno y haciendo que aumenten los flujos de enzimas, la integridad de las membranas celulares y la eliminación del CO2.

Sólo usted puede tomar la decisión correcta, haciendo uso de su voluntad para elegir la seguridad ante la inquietud, la prudencia ante la necesidad y el sentido común ante la urgencia.

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas, la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos en los seres vivos.

La ingeniería climática, el aluminio y el alzhéimer

Traducimos a continuación al español un artículo cuya versión original en inglés se puede leer haciendo clic en los siguientes enlaces:
http://www.geoengineeringwatch.org/climate-engineering-aluminum-and-alzheimers/
https://rebelsiren.wordpress.com/2014/10/24/alzheimers-association-forgets-history-doomed-to-repeat-itself/
Nota: Hemos distinguido entre el nombre común “alzhéimer” (con tilde en la 23ª edición del diccionario de la Real Academia Española) y la expresión “enfermedad de Alzheimer” (en la que el apellido de origen alemán no lleva tilde).

LA INGENIERÍA CLIMÁTICA, EL ALUMINIO Y LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Artículo original publicado el 24 de octubre de 2014 en el blog Rebel Siren con el título SI LA ALZHEIMER’S ASSOCIATION TAMBIÉN PIERDE LA MEMORIA, ENTONCES LA HISTORIA SE REPETIRÁ:

https://rebelsiren.wordpress.com/2014/10/24/alzheimers-association-forgets-history-doomed-to-repeat-itself/

A) INTRODUCCIÓN DE DANE WIGINGTON

No hay manera de escapar del caldo tóxico de metales pesados y sustancias químicas que, procedente de los programas de ingeniería climática a escala mundial, se extiende por toda la atmósfera obligándonos a inhalarlo en cada respiración. El aluminio es el principal elemento que se menciona en numerosas patentes de geoingeniería. Cantidades extremas de este metal pesado altamente tóxico aparecen en los análisis del agua de lluvia realizados en laboratorios de todo el mundo. Y si está en la lluvia, entonces está en el aire. Si existen estudios revisados que establecen una conexión entre el aluminio y la enfermedad de Alzheimer, ¿cómo es que la Alzheimer’s Association se niega a reconocer este hecho? ¿Quién mueve los hilos de la Alzheimer’s Association? ¿Por qué quieren ocultar la conexión aluminio-alzhéimer? El siguiente artículo es un resumen muy completo de los peligros que el aluminio representa para el sistema neurológico y para el organismo humano en su totalidad.
Dane Wigington

www.geoengineeringwatch.org

B) UN INFORME REVELA QUE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER ES EN LA ACTUALIDAD LA MAYOR AMENAZA PARA LA SALUD DE LOS ESTADOUNIDENSES

Fuente: http://www.huffingtonpost.com/2013/03/06/alzheimers-health-united-states-america-threat_n_2820887.html

C) ¿EL ALUMINIO PUEDE CAUSAR LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER?
Autor: Melvyn R. Werbach, MD.

“Varios estudios han descubierto la existencia de una relación directa entre el nivel de aluminio existente en el agua potable de la red de abastecimiento local y el riesgo de contraer la demencia de Alzheimer”.

Fuente: http://www.laleva.cc/environment/aluminium_alzheimer2.html

D) ESTUDIOS CIENTÍFICOS LLEGAN A LA CONCLUSIÓN DE QUE EL ALUMINIO ESTÁ RELACIONADO CON LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Cambios funcionales y morfológicos en cultivos de neuronas de la corteza cerebral de una rata inducidos por la aplicación de aluminio durante un período de tiempo largo.

“El aluminio es una sustancia neurotóxica ambiental y un posible factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer. La neurotoxicidad del aluminio en un cultivo de neuronas de la corteza cerebral de una rata se investigó usando un sistema de ensayo para la formación de sinapsis y de inmunohistoquímica. La frecuencia de las oscilaciones espontáneas del Ca2+ intracelular, que se correlaciona con el número de sinapsis, se redujo tras la exposición a 100 μM de cloruro de aluminio durante 22 días. La aplicación de aluminio durante un período largo (48 días) causó la agregación de los cuerpos celulares y la división de las protuberancias en haces. Las protuberancias y los cuerpos celulares se tiñeron fuertemente por el anticuerpo de la proteína tau, que es uno de los principales componentes de los ovillos neurofibrilares del alzhéimer. Esto parece indicar que las características de la degeneración (inducida por el aluminio) de las neuronas en cultivo muestran algunas similitudes con la patología observada en los cerebros afectados por la enfermedad de Alzheimer”.
Fuente: http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/0006291X92902179

E) INFORME SOBRE EL CASO DE UN INDIVIDUO EXPUESTO AL ALUMINIO POR SU PROFESIÓN Y QUE PRESENTA UNA CANTIDAD ELEVADA DE ALUMINIO EN EL CEREBRO Y LA APARICIÓN TEMPRANA DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER.
Por Chris Exley, Biólogo de la Universidad de Stirling, autor de una tesis doctoral sobre la ecotoxicología del aluminio. Profesor de Química bioinorgánica y Profesor Honorario en el UHI Millennium Institute.

La experiencia académica del Dr. Exley en la Facultad de Ciencias de la Vida de la Universidad de Keele, Staffordshire, Reino Unido, se puede consultar aquí.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24513181

“Introducción: El aluminio es una conocida sustancia neurotóxica y la exposición al aluminio en el medio laboral ha sido relacionada con el desarrollo de enfermedades neurológicas, entre ellas el alzhéimer. Aquí exponemos los primeros datos detallados e inequívocos que demuestran la existencia de un contenido considerablemente elevado de aluminio en el cerebro de un individuo que se vio expuesto al aluminio por razones laborales”.

Fuente: http://www.jmedicalcasereports.com/content/pdf/1752-1947-8-41.pdf

F) ATANDO CABOS

A continuación publicamos un artículo detallado y con referencias, Making Sense of Science – Aluminum [Hagamos que la ciencia tenga sentido: el aluminio], originalmente publicado el 2 de julio de 2014 por The Liberty Beacon, que nos ayudará a atar cabos, dejando al descubierto las mentiras de los medios corporativos (desinformación / propaganda) y su statu quo de “negación” resultante (siguiendo las órdenes de los empresarios especuladores), que ha continuado a lo largo de la historia hasta nuestros días, a costa de nuestra salud colectiva y del medio ambiente mundial.

HAGAMOS QUE LA CIENCIA TENGA SENTIDO: EL ALUMINIO

http://www.thelibertybeacon.com/2014/07/02/making-sense-of-science-aluminum/

Publicado el 2 de julio de 2014 por la redacción de The Liberty Beacon y archivado en SALUD.

Whats your Poison

Por Anna Rodgers, colaboradora de The Liberty Beacon

El 10 de mayo [de 2014], un artículo que ocupaba una página completa apareció en la página 6 del diario The Sun sobre mi próximo libro, Toxic World Toxic People – The Essential Guide To Health, Happiness, Parenting and Conscious Living [Mundo tóxico y gente tóxica. La guía imprescindible para la salud, la felicidad, la crianza de los hijos y la vida consciente]. La periodista Helen Gilbert extrajo datos de mi obra para redactar su artículo.

Helen informó acerca de cuatro sustancias tóxicas comunes y peligrosas en su artículo titulado What’s Your Poison? [¿Cuál es su veneno?]: el plomo, el mercurio, el cadmio y el aluminio, que ahora están presentes no solo en el ambiente que nos rodea, sino también en algunos de los alimentos que comemos, en los medicamentos que tomamos, en los productos que aplicamos sobre nuestra piel y en los materiales con los que construimos nuestras casas y otras estructuras. Incluso muchas fórmulas infantiles contienen niveles preocupantes de varias sustancias químicas tóxicas, entre ellas el aluminio. He escrito sobre estas cuatro bastante extensamente en uno de los capítulos de mi libro. Helen obtuvo algunos datos a partir de dicho capítulo.

El martes por la tarde me enteré de que uno de los mayores portales de Internet dedicados a la ciencia en el Reino Unido, Sense About Science [La ciencia con sensatez] había desacreditado por completo el artículo contraatacando con otro titulado Tackling Misconceptions About Toxins [Abordemos algunas ideas erróneas sobre las sustancias tóxicas].

A juzgar por algunos acontecimientos muy importantes que se han sucedido a lo largo de la historia, da la sensación de que la ciencia dominante no siempre quiere que el público conozca la peligrosidad de determinadas sustancias, pues por lo general las mismas organizaciones científicas dominantes fueron las que dijeron desde el principio que estas sustancias no entrañaban riesgos, para que años más tarde se demostrase lo contrario.

¿Alguien recuerda las grandes mentiras que nos contaron sobre el tabaco, el DDT, el plomo, la talidomida y el Vioxx, por mencionar solo algunos ejemplos? Todas estas sustancias fueron promovidas como seguras, saludables y buenas para nosotros por este tipo de organizaciones “científicas”.

Ahora todos sabemos la verdad.

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No se trataba de mentirijillas, sino que en realidad eran mentiras de las gordas que hacían ganar a muchas compañías miles de millones de libras. Pero lo más importante son todas las personas a las que hicieron daño con estas mentiras, con la ausencia de análisis adecuados y con la forma en que estos productos se comercializaron. Hubo muertes, enfermedades y cánceres causados directamente por estas mentiras, y en realidad podrían ser millones. En todos estos casos se falsificaron estudios y hubo gente a la que pagaron para que guardara silencio o para que mintiera de modo que las compañías pudieran seguir vendiendo sus productos. No fue una tarea fácil conseguir que asumieran la responsabilidad del daño que habían causado. Y en cada uno de estos casos, médicos y científicos hablaron en nombre de estas empresas y a favor de sus medicamentos, sus pesticidas y sus cigarrillos, diciéndoles a los ciudadanos: “Pueden ustedes confiar en nosotros, puesto que somos expertos”.

Sin embargo, fíjense en lo que hoy sabemos: que todos ellos mintieron.

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La mayoría de las personas que lean estas líneas sabrán que vivimos en un mundo en el que, ahora más que nunca, nuestras autoridades están siendo sobornadas para que hagan lo que las empresas poderosas quieren que hagan. Hay congresistas que están siendo comprados para que voten a favor de aquello que interesa a las compañías; nuestros gobiernos nos mienten constantemente y parece que nunca hacen lo que prometen, y por todas partes están demandando a las compañías farmacéuticas por fraude y por falta de ética profesional. Esto es una realidad, y no es que suceda a pequeña escala, sino que se trata de un abuso generalizado.

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Aquellos que son conscientes de esta situación deben saber que hoy en día, cuando la ciencia dominante ridiculiza algo, por lo general es porque alguien está tratando de aplastar la posibilidad de que la verdad salga a la luz para la mayoría de los ciudadanos. Tratan desesperadamente de poner una venda sobre los ojos de las personas mediante el uso de la vieja historia de siempre: “confíen en mí: soy un experto”.

Vioxx

En estas situaciones, a menudo me acuerdo de esta cita tan conocida:

Toda verdad pasa por tres etapas. Primero, es ridiculizada. En segundo lugar, es rebatida violentamente. En tercer lugar, se acepta como algo obvio.

Arthur Schopenhauer, filósofo alemán (1788 – 1860)

Pues sí, así es. Las inquietudes acerca del DDT, del plomo, del tabaco, del Vioxx y de la talidomida fueron ridiculizadas primero y fuertemente rebatidas después, pero ahora resultan obvias.

Talidomida

La web Sense About Science puso por los suelos el artículo de Helen diciendo que ninguna de las afirmaciones que yo había hecho eran ciertas y que yo estaba alarmando al público.

Pero no se dan cuenta de que su artículo, por la forma en que lo escribieron (el documento PDF, muy mal redactado, se puede ver aquí) era de chiste y puedo demostrar por qué. Tiene tantos agujeros que casi hace reír.

Lo primero que vemos es que básicamente quieren que el público crea que las sustancias químicas naturales son mucho más peligrosas que las fabricadas por el hombre, y que ninguna enfermedad ni ningún cáncer se debe a la exposición a los productos químicos. Si bien es cierto que algunas sustancias químicas naturales pueden ser perjudiciales en determinadas cantidades o para las personas sensibles a ellas, la mayoría no lo son, ya que no tienen la misma composición que las sustancias químicas sintéticas. Y una cuestión interesante sobre las sustancias químicas en general: ¿cómo sabemos que algunos individuos no serán sensibles a ellas o, peor aún, que no se verán seriamente perjudicados por ellas? Porque lo que no es perjudicial para una persona puede de hecho ser muy perjudicial para otra. Si uno de los sistemas de nuestro cuerpo, por ejemplo, el sistema endocrino (las hormonas), no funciona de manera eficaz, entonces una sustancia química que se ha demostrado que es perjudicial para el sistema endocrino puede hacer que empeoremos.

Por lo tanto, es muy probable que los productos químicos sintéticos estén provocando cánceres (o, en el caso que nos ocupa, que sean la causa del alzhéimer), porque sabemos que a eso es a lo que apuntan los estudios que se han realizado sobre algunas de las sustancias químicas en cuestión. ¡Muchas sustancias químicas fabricadas por el hombre son agentes cancerígenos conocidos! Esto es un hecho, pero lo más preocupante es que algunos de los productos químicos que estas organizaciones respaldan (afirmando que son seguros) han sido lanzados al mercado antes de que se demostrase su seguridad a largo plazo, o cuando se mezclan con otras sustancias.

Así que estas organizaciones científicas están afirmando algo que, para empezar, no se ha demostrado que sea cierto.

No pueden decir que sepan con certeza que sus productos químicos no causan daño. Las afirmaciones que hacen en público no se basan en hechos reales. Tergiversan las palabras hábilmente y cuentan con la confianza de la gente crédula que visita sus páginas web y que cree que lo que dicen es siempre correcto desde el punto de vista científico y ético al cien por cien. Y muchas veces estos portales científicos mezclan la verdad con las mentiras, de modo que las personas corrientes no son capaces de distinguir las verdaderas falsedades.

Dicen que yo estoy alarmando al público con mi información, pero eso es bueno, yo quiero que la gente se preocupe, ya que estamos haciendo frente a una epidemia de toxicidad de unas proporciones desconocidas hasta ahora en todo el mundo.

Ahora, vamos al tema de esta entrada del blog:

¿La exposición al aluminio causa la enfermedad de Alzheimer?

Bueno, ¿y qué es el aluminio?

El aluminio es un metal natural presente en la corteza terrestre. En la actualidad lo encontramos a nuestro alrededor en formas que apenas podemos comprender. Básicamente está en todas partes. A la comunidad científica le gusta afirmar esto, que en realidad está en todas partes, pero olvida que hace cien años no estaba tan extendido como ahora. Siempre se encontraba en el suelo y una pequeña cantidad se hallaba en el aire, pero ahora también está presente en nuestra comida, en nuestros cosméticos, en nuestros medicamentos y en nuestras viviendas.

Muchas centrales eléctricas y otras instalaciones industriales sueltan montones de partículas de aluminio en el aire. Y cuando ya ingerimos una gran cantidad a través de lo que comemos, en el momento presente también encontramos aluminio añadido a numerosos artículos de uso diario. Aquí es donde radica el problema: en que no solo se encuentra de manera natural, sino que está siendo añadido deliberadamente a los cosméticos, a los alimentos y a los medicamentos. Algunas personas dicen que ahora el aire también contiene niveles muy altos de aluminio debido a la “GEOINGENIERÍA”.

¡Y la mayoría de la gente sencillamente no tiene ni idea de todo esto!

Cuando una sustancia es tan abundante en el ambiente que nos rodea, lo natural es que este metal o sustancia química también esté presente en nuestro organismo. Mientras que por supuesto ciertos niveles son normales, los niveles elevados no siempre son inocuos para las personas, y muchos estudios están demostrando que esto es muy cierto. Como pronto descubrirán ustedes, se han analizado los cerebros de enfermos de alzhéimer ya fallecidos y en sus tejidos se han hallado niveles altos de aluminio.

Cuando somos conscientes de que se ha demostrado que el aluminio es una sustancia neurotóxica (y esto es algo que no niegan ni siquiera los científicos) y que se halla presente en tantos aspectos de nuestras vidas, entonces quizás podamos entender que llega un momento en que un nivel elevado de aluminio se convierte en un problema (para algunas personas) debido a que el cerebro no puede soportarlo. Es como beber alcohol poco a poco: es posible que no sintamos los efectos al principio, pero, cuanto más bebamos, más probable es que nos comportemos de forma extraña y que finalmente nos sintamos mal.

Es verdad que nuestro organismo puede desintoxicarse de forma natural hasta cierto punto, pero nosotros no somos como esos contenedores de basura sin fondo en los que se almacenan sustancias químicas. Llega un momento en que la contaminación resulta insoportable, y actualmente los organismos de muchas personas están luchando para hacer frente a las sustancias químicas presentes en sus cuerpos.

Echémosle un vistazo a lo que la revista Sense about Science dijo sobre la posibilidad de que el aluminio contribuya a causar la enfermedad de Alzheimer.

La Alzheimer’s Society [Asociación de afectados por el alzhéimer, o de lucha contra el alzhéimer] dice lo siguiente:

“No existen pruebas de que el aluminio cause la enfermedad de Alzheimer. El aluminio se encuentra en acumulaciones de proteínas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer, pero eso no significa que esta se deba a un exceso de aluminio en el cuerpo, y lo mismo se puede decir de otros metales”.

Me encanta la forma en que hacen esta declaración tan tajante y “final” para despistar del todo a la gente. “Lo mismo puede decirse de otros metales”. ¿En serio? Entonces, ¿han estudiado ustedes todos los otros metales y su relación con la enfermedad de Alzheimer? ¿Y han estudiado los efectos que otras sustancias químicas tienen cuando interactúan entre sí? ¿Y qué pasa con los miles de sustancias presentes en nuestro medio ambiente y, por lo tanto, en nuestros cuerpos?

Analicemos ahora lo que dice “el otro lado de la ciencia” sobre si el aluminio contribuye o no a la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

En el portal de la prestigiosa revista médica Pub Med podemos leer la reseña de un estudio realizado por el profesor Chris Exley (quien por cierto parece estar investigando a fondo los efectos del aluminio y otros metales y su relación con la aparición de la enfermedad de Alzheimer y otros problemas de salud, por lo que en mi opinión hay que prestarle atención; hagan clic en su nombre para leer otros trabajos suyos):

El aluminio es neurotóxico. Su ión libre, Al3+ (aq), es altamente reactivo desde el punto de vista biológico y tiene la capacidad de dañar la bioquímica fundamental de las neuronas. Este hecho inequívoco debe ser el punto de partida para estudiar el riesgo que representa el aluminio como sustancia neurotóxica en los seres humanos. El aluminio está presente en el cerebro humano y se acumula con la edad. La investigación más reciente demuestra que una porción significativa de las personas mayores de 70 años de edad tiene una acumulación potencialmente patológica de aluminio en alguna parte de su cerebro. ¿Cuáles son los síntomas de la intoxicación crónica por aluminio en los seres humanos? ¿Y si las enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer fueran la manifestación del riesgo que representa el aluminio como sustancia neurotóxica? ¿Cómo podría probarse una hipótesis tan escandalosa?

El siguiente enlace conduce al estudio en cuestión:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24779346

Y también resulta muy interesante tener en cuenta que cuando escribimos las palabras clave “aluminio Alzheimer” en el buscador de Pub Med, nos salen 988 estudios. Por supuesto, no todos van a apoyar la hipótesis de que el aluminio pueda causar la enfermedad de Alzheimer, pero, si tienen ustedes tiempo, comprueben cuántos la apoyan en realidad. Parece que hay muchas personas interesadas (científicos) que ofrecen pruebas convincentes, ¿no es así? Y, por lo que he estado leyendo, en los últimos cien años muchos científicos se han interesado por el aluminio.

Ahora también vale la pena que me pregunte: ¿Soy yo la única persona en el mundo que dice que el aluminio podría ser la causa de la enfermedad de Alzheimer? ¡No, por supuesto que no! ¿Y no será que he leído libros y estudios sobre este tema, y que también he escuchado a médicos y científicos que hablan claro acerca de este problema de salud tan importante en el mundo de hoy? ¡Sí! ¿Soy un caballo solitario que va por ahí diciendo algo que nadie más sabe? Por supuesto que no. El número de los que se encuentran “en este lado” aumenta cada día. ¡Y todo gracias a la ciencia! ¡A los estudios médicos que han demostrado que ciertas cosas relacionadas con las sustancias químicas son verdad!

En un artículo publicado en la Townsend Letter for Doctors [La Carta de Townsend para médicos] (noviembre de 1993), el Dr. Michael A. Weiner, director ejecutivo del Alzheimer’s Research Institute [Instituto de Investigación del Alzhéimer], resumió nuestros conocimientos actuales sobre los riesgos de la exposición al aluminio cuando afirmó lo siguiente:

“Se sabe que el aluminio es una sustancia neurotóxica desde hace casi un siglo. La literatura científica sobre sus efectos tóxicos ha crecido hasta alcanzar el nivel de la masa crítica. No es necesario llegar a la conclusión de que el aluminio causa la enfermedad de Alzheimer para recomendar que se reduzca o que se elimine al ser un factor de riesgo potencial. Es el único elemento cuya acumulación se ha observado en los ovillos neurofibrilares característicos de la enfermedad y también lo encontramos en cantidades elevadas en cuatro regiones del cerebro de los enfermos de alzhéimer”.

Hasta hace poco no ha habido muchos estudios definitivos que probaran esta relación, pero el mes pasado se publicó un estudio llevado a cabo por el profesor Exley de la Universidad de Keele (Reino Unido), que demostraba que se habían encontrado “de manera inequívoca” niveles elevados de aluminio en el cerebro de un enfermo de alzhéimer ya fallecido que había estado expuesto al aluminio en su puesto de trabajo. ( 1 )

Otra persona que fue objeto de este estudio, también una mujer británica que había muerto de la enfermedad de Alzheimer, tenía niveles elevados de aluminio en sus tejidos. Aproximadamente 16 años antes de su muerte, se había producido cerca de su casa un accidente industrial en el que 20 toneladas de sulfato de aluminio se vertieron en la red de abastecimiento de agua municipal. Así que es muy probable que la señora se bebiera literalmente la enfermedad hasta desarrollarla.

alzheimer_brain

En esta imagen es interesante observar que el cerebro con alzhéimer reduce mucho su tamaño y parece como si algo se lo hubiera estado comiendo. ¿Qué podría ser? Hum… ¿Tal vez algo que carcome los nervios y tejidos? ¿Y qué sustancia se sabe que es capaz de hacerlo? ¡El aluminio! El aluminio es una sustancia neurotóxica selectiva que ataca a los nervios.

Y según un relato que apareció en el artículo del Daily Mail titulado “Un experto relaciona la discapacidad con la exposición de la madre a la intoxicación masiva de 1988”, el profesor Exley, (mencionado más arriba) ha investigado otros asuntos que tienen que ver con el gran derrame de sulfato de aluminio (si ustedes se preguntan por qué se añade al agua potable, es para que el agua tenga un aspecto más transparente) que sucedió en Camelford, North Cornwall, en 1988. En lugar de verter esta sustancia química en un tanque de almacenamiento, la echaron directamente a la red de abastecimiento de agua sin informar a los ciudadanos.

Muchos lugareños bebieron entonces esta agua altamente tóxica. Uno de ellos era Sarah Matta, que actualmente es madre de 7 hijos. Después de plantearse serias dudas sobre las causas de las graves enfermedades que afectaban a varios de sus hijos, Sarah se puso en contacto con el profesor Exley (que es uno de mayores expertos en química bioinorgánica del Reino Unido) y le contó lo que les había ocurrido a ella y a su familia.

Seis de sus siete hijos tienen discapacidades que a mí me resultan sospechosas al tratarse de problemas que pueden tener su origen en la toxicidad, como un posible caso de autismo, problemas de desarrollo, problemas del habla y ansiedad. A la propia Sarah le hicieron análisis de sangre y resultó que tenía niveles de aluminio 20 veces más altos de lo normal.

Al profesor Exley le inquieta bastante la posibilidad de que otras personas que también entraron en contacto con el suministro de agua envenenada pudieran haberse perjudicado a sí mismas e incluso a sus hijos a lo largo de la exposición. El profesor declaró al Daily Mail lo siguiente:

“El aluminio es tóxico. Los estudios realizados en animales han demostrado que si suministramos aluminio a las madres a través del agua, su descendencia manifestará problemas de desarrollo”.

Me parece interesante que por un lado tengamos organismos científicos (con fuentes de financiación muy sospechosas) que hablan del aluminio como de “algo de lo que no hay que preocuparse” y que por otro lado un científico de gran prestigio que es un experto en su campo lleve muchos años estudiando esta sustancia química y haya descubierto numerosas conexiones alarmantes. ¡Y hay que tener en cuenta que él no gana nada diciendo que el aluminio es peligroso! Pero, como veremos más adelante, ¿no será que las compañías farmacéuticas y químicas tienen mucho más que perder?

Un director de cine también se interesó tanto por el aluminio y por cómo esta sustancia ha invadido nuestras vidas, que realizó la película The Age of Aluminum [La era del aluminio] (la película se puede ver al final de este artículo y les recomiendo que le echen un vistazo). El documental revela los desastres ambientales que han ocurrido en el Reino Unido, en Sudáfrica y en Hungría debido a la industria del aluminio, e incluye una entrevista realizada al famoso neurocientífico Christopher Shaw, también preocupado por los efectos que el aluminio tiene en la salud humana:

“Muchos investigadores están empezando a aceptar que el aluminio juega algún papel en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. El que lo haga en otras es todavía una cuestión abierta, pero el alzhéimer está en el punto de mira y está bastante claro que la carga corporal de aluminio procedente de todas las fuentes a las que están expuestos los seres humanos puede estar contribuyendo a la aparición de la enfermedad de Alzheimer”.

Y el doctor Joseph Mercola afirmó, en un artículo titulado Primer caso práctico que muestra un vínculo directo entre el alzhéimer y la toxicidad por aluminio, que el aluminio se dirige directamente al cerebro:

“El aluminio representa para nuestro sistema nervioso central lo mismo que el humo del cigarrillo para nuestros pulmones. Los científicos tienen claro que los metales tóxicos dañan el tejido cerebral y conducen a la enfermedad degenerativa al producir estrés oxidativo, y el aluminio es uno de los principales culpables. Con las tasas de alzhéimer por las nubes, las múltiples vías actuales de exposición al aluminio son muy preocupantes. Al igual que ocurre con las partículas presentes en el medio ambiente, una vez que el aluminio se encuentra en nuestros tejidos a nuestro organismo le resulta difícil expulsarlo. Este metal tóxico no tiene absolutamente ninguna función biológica, así que cuanto menos lo ingiramos, mejor.

Una vez en nuestro cuerpo, se desplaza con facilidad, sin trabas, a cuestas de nuestro sistema de transporte del hierro, y atraviesa las barreras biológicas que normalmente otros tipos de sustancias tóxicas no pueden traspasar, como por ejemplo nuestra barrera hematoencefálica. Con el tiempo, el aluminio puede acumularse en el cerebro y causar graves daños a nuestra salud neurológica, independientemente de la edad que tengamos. La toxicidad por aluminio puede estar haciendo el mismo daño tanto a nuestros hijos como a nuestros ancianos”.

Podría seguir escribiendo todavía más acerca de este tema. Podría añadir los enlaces a los estudios que demuestran lo dicho. Llevo casi una hora escribiendo y no tengo más tiempo, pero podría añadirlos fácilmente. Lo único que les pido a ustedes es que investiguen por sí mismos, que busquen estudios no financiados ni por los gobiernos, ni por las compañías farmacéuticas o químicas. Ahí es donde está la verdad. En mi libro he escrito bastante más acerca de este tema.

Muchas organizaciones que luchan contra el alzhéimer con frecuencia reciben dinero de las compañías farmacéuticas que fabrican los medicamentos para el tratamiento de esta horrible enfermedad. Y muchas de estas compañías farmacéuticas también añaden aluminio a sus propios medicamentos.

La gente como yo simplemente trata de enseñar a los demás cómo hacer que disminuya su exposición al aluminio, y cómo desintoxicar su cuerpo con agentes quelantes de metales de eficacia probada. Si los ciudadanos empezasen a hacer esto a gran escala, entonces tal vez habría que considerar la posibilidad de que la industria del tratamiento del alzhéimer pudiera venirse abajo. ¿Será por eso por lo que la industria científica oficial niega todo lo que hemos visto? Aunque algunos dicen que la acumulación de aluminio no es la única causa de esta enfermedad del cerebro, es con bastante probabilidad un factor muy importante.

Otro campo en el que también encontramos grandes cantidades de aluminio es el de la industria de las vacunas, en las que se usa como coadyuvante. Si le echamos un vistazo a la tabla de abajo y vemos la cantidad de dinero que se asocia a las vacunas, comprenderemos rápidamente que la compra de aluminio nada más que para estos medicamentos es en realidad bastante difícil de explicar, y, por lo tanto, si alguien amenaza a esta industria al plantear dudas sobre su seguridad, va a haber gente que se lance a la batalla para que todo se mantenga como hasta ahora.

Chart

Chart 2

Y la enfermedad de Alzheimer no es el único problema neurológico que el aluminio puede causar: ahora también se le vincula con la aparición del autismo, entre otros. Christina England, periodista de investigación para Vactruth [La verdad sobre las vacunas], escribe lo siguiente:

“Un estudio reciente realizado por dos científicos canadienses, el profesor Christopher Shaw y la doctora Lucija Tomljenovic, demostró que cuantas más vacunas con el coadyuvante de aluminio se inyecten a los niños, mayor será la probabilidad de que en el futuro desarrollen autismo, enfermedades autoinmunes y problemas neurológicos.

El artículo, publicado en 2013 por Springer Science+Business Media y titulado Aluminum in the Central Nervous System: Toxicity in Humans and Animals, Vaccine Adjuvants, and Autoimmunity [El aluminio en el Sistema Nervioso Central: su toxicidad en los seres humanos y en los animales, su utilización como coadyuvante en las vacunas y su relación con la autoinmunidad] desveló que en un período de 17 años las tasas de autismo habían aumentado significativamente en los países en que la mayoría de las vacunas contenían aluminio como coadyuvante. [2]

Y la reseña de otro estudio titulado Aluminum Vaccine Adjuvants: Are They Safe? [Los coadyuvantes de aluminio en las vacunas: ¿Son seguros?], también llevado a cabo por los científicos canadienses Christopher Shaw y Lucija Tomljenovic, dice lo siguiente:

Está demostrado experimentalmente que el aluminio es una sustancia neurotóxica, y aun así es el coadyuvante más utilizado en las vacunas. Aunque el uso generalizado de los coadyuvantes de aluminio tiene ya casi 90 años, la explicación que da la ciencia médica sobre su mecanismo de acción es aún muy pobre. También hay una relativa escasez de datos sobre la toxicología y la farmacocinética de estos compuestos. A pesar de ello, la idea de que el aluminio en las vacunas no entraña riesgos parece tener una gran aceptación. La investigación experimental, sin embargo, muestra claramente que los coadyuvantes de aluminio tienen la capacidad de inducir trastornos inmunológicos graves en los seres humanos. En particular, el aluminio en forma de coadyuvante conlleva un riesgo para la autoinmunidad, la inflamación del cerebro a largo plazo y complicaciones neurológicas asociadas, y por lo tanto puede tener consecuencias adversas para la salud, severas y generalizadas”.

Así que al parecer la exposición al aluminio y los daños que origina pueden proceder de vías muy distintas, y esto es algo que hay que tomarse muy en serio. Y puede resultar inquietante si examinamos detenidamente otros medicamentos tales como los antiácidos, consumidos por millones de personas en todo el mundo para combatir la indigestión. El prospecto de Talcid, medicamento fabricado por Bayer y que contiene un derivado del aluminio, dice claramente lo siguiente:

“El consumo de dosis altas a largo plazo puede provocar la aparición de depósitos de aluminio en el tejido óseo y nervioso que pueden producir daño cerebral (demencia) y anemia. En caso de insuficiencia renal y de consumo a largo plazo de Talcid, es necesario el control regular de los niveles de aluminio del paciente”.

Vaya, información de primera mano. ¡La compañía farmacéutica está indicando claramente que el aluminio puede causar demencia! Pues sí, ahora sabemos que lo saben.

¿Verdad que todo esto es un poco siniestro? Que estas webs “científicas” intenten desacreditarme a mí (que no recibo fondos de ningún anunciante) cuando ni siquiera saben de lo que están hablando. Me pregunto si habrán leído el prospecto de los antiácidos y otros medicamentos que contienen derivados del aluminio.

Y si alguien insiste en que no está demostrado que las vacunas puedan causar autismo y acusa al doctor Wakefield de ser un farsante, entonces ¿por qué estos 28 estudios publicados en revistas médicas prestigiosas muestran los mismos resultados que su estudio? Sense About Science es una de las organizaciones que niegan la existencia de tal vínculo. Pues bien, aquí tienen ustedes las pruebas de que es cierto.

He aquí una lista de 28 estudios de todo el mundo que apoyan la investigación del Dr. Wakefield:

  1. The Journal of Pediatrics November 1999; 135(5):559-63
  2. The Journal of Pediatrics 2000; 138(3): 366-372
  3. Journal of Clinical Immunology November 2003; 23(6): 504-517
  4. Journal of Neuroimmunology 2005
  5. Brain, Behavior and Immunity 1993; 7: 97-103
  6. Pediatric Neurology 2003; 28(4): 1-3
  7. Neuropsychobiology 2005; 51:77-85
  8. The Journal of Pediatrics May 2005;146(5):605-10
  9. Autism Insights 2009; 1: 1-11
  10. Canadian Journal of Gastroenterology February 2009; 23(2): 95-98
  11. Annals of Clinical Psychiatry 2009:21(3): 148-161
  12. Journal of Child Neurology June 29, 2009; 000:1-6
  13. Journal of Autism and Developmental Disorders March 2009;39(3):405-13
  14. Medical Hypotheses August 1998;51:133-144.
  15. Journal of Child Neurology July 2000; ;15(7):429-35
  16. Lancet. 1972;2:883–884.
  17. Journal of Autism and Childhood Schizophrenia January-March 1971;1:48-62
  18. Journal of Pediatrics March 2001;138:366-372.
  19. Molecular Psychiatry 2002;7:375-382.
  20. American Journal of Gastroenterolgy April 2004;598-605
  21. Journal of Clinical Immunology November 2003;23:504-517.
  22. Neuroimmunology April 2006;173(1-2):126-34.
  23. Prog. Neuropsychopharmacol Biol. Psychiatry December 30 2006;30:1472-1477
  24. Clinical Infectious Diseases September 1 2002;35(Suppl 1):S6-S16
  25. Applied and Environmental Microbiology, 2004;70(11):6459-6465
  26. Journal of Medical Microbiology October 2005;54:987-991
  27. Archivos venezolanos de puericultura y pediatría 2006; Vol 69 (1): 19-25.
  28. Gastroenterology. 2005:128 (Suppl 2);Abstract-303

La redacción de esta parte del artículo me ha divertido mucho. Aquellos que estén interesados en Sense About Science deben saber que esta organización dice ser benéfica y que depende prácticamente de la financiación exterior. ¿Y de dónde proviene al parecer la mayor parte de su financiación? Pues de las compañías farmacéuticas y químicas. Y reconozco que en este punto estoy siendo algo vaga, dado que el siguiente párrafo lo he copiado y pegado de la Wikipedia y los datos están algo anticuados, pero creo que lo que he encontrado es suficiente para demostrar que lo que digo es cierto.

“La financiación de la fundación ha ido en aumento. Una parte proviene de organizaciones industriales dedicadas a la controversia científica, los ensayos clínicos y la investigación (organizaciones que reciben apoyo de Sense about Science, como los cultivos transgénicos), así como de las principales editoriales. Por ejemplo, en el año fiscal que terminó el 5 de abril de 2008, la fundación recibió 145.902 libras en donaciones. Las donaciones procedentes de empresas que fueron publicadas sumaron 88.000 libras, 35.000 de las cuales fueron donadas por la empresa farmacéutica Astra Zeneca. Otras compañías farmacéuticas como Pfizer realizaron donaciones anteriormente. Esta dependencia ha ido disminuyendo, dado que en el año fiscal que finalizó en abril de 2010, la fundación recibió 183.971 libras en donaciones, de las cuales solo 17.500 libras procedían de la industria farmacéutica (Unilever y GE Healthcare). En 2011 la cantidad siguió disminuyendo hasta llegar a menos del 6% de la financiación procedente de la industria (la fundación recibió 268.184 libras en donaciones, de las cuales solo 15.000 procedían de la industria), y el resto fue donado por organismos científicos y particulares.

Acabo de encontrar el enlace directo a la financiación de Sense about Science; por favor, repasen la enorme lista… “

(Fin de la cita)

Fuente: http://www.thelibertybeacon.com/2014/07/02/making-sense-of-science-aluminum/

G) ¿EN QUIÉN PODEMOS CONFIAR?

¿En las corporaciones y los científicos irresponsables que obtienen beneficios a costa de nuestra salud y el medio ambiente? ¿Quién no ha oído hablar de ese anuncio histórico que decía “el DDT es bueno para mí”? El enlace conduce a un artículo de la doctora Lisa Wade; fíjense en los desinformadores (también conocidos como trolls) que defendían el DDT con comentarios injuriosos, y también en el hecho de que el vídeo del artículo fue “eliminado” de Youtube. Todo esto son clásicas tácticas de desinformación, que resultan evidentes una vez que aprendemos a identificar su estrategia y su formato (que parece fabricado en serie o cortado por el mismo patrón). Hay “foreros” que son contratados por empresas de relaciones públicas al servicio de especuladores para que se infiltren en las redes sociales y acosen, eliminen o desacrediten la información con el fin de influir en la opinión pública.

La verdad sobre el DDT, la manipulación a través de la publicidad y su aceptación por parte del público, la fumigación masiva por medio de aviones y su posterior prohibición se describen en el siguiente video:

A pesar de lo que los empresarios especuladores quisieran hacernos creer, ¿por qué habríamos de confiar en ellos cuando han tratado de manipularnos continuamente a través de la publicidad engañosa? ¿Por qué tendríamos que pensar que el aluminio que actualmente están introduciendo en las vacunas y también en nuestra atmósfera a través de los proyectos de investigación de geoingeniería (la fumigación aérea masiva de nanopartículas de aluminio, bario, estroncio y ácido sulfúrico) no tiene nada que ver con lo anterior? Sigamos atando cabos hasta que todo el mundo pueda ver el patrón con claridad. Confiemos en nuestros propios ojos.

El vínculo entre el aluminio y la patogénesis de la enfermedad de Alzheimer: La integración del aluminio y la hipótesis de la cascada amiloide:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3056430/

La Alzheimer’s Association tiene vínculos con la biotecnología, las vacunas, Gates, Monsanto, etc., y, como sabemos, Gates está financiando simultáneamente la investigación en geoingeniería. Si nos fijamos bien, el conflicto de intereses queda patente:

http://www.biotech-now.org/health/2014/06/alzheimers-association-offers-part-the-cloud-translational-research-grant-program#

Si le seguimos la pista al dinero, llegaremos a donde está la verdad. Gates juega al bridge a favor de la investigación sobre el alzhéimer (6/2014), y además tiene un gran interés por la investigación en geoingeniería, también conocida como NANOPARTÍCULAS DE ALUMINIO (y de azufre, bario y estroncio) FUMIGADAS EN LA ATMÓSFERA POR MEDIO DE AVIONES. Teniendo en cuenta que la investigación científica ha llegado a la conclusión de que el aluminio está relacionado con la enfermedad de Alzheimer, ¿no estaremos ante un “conflicto de intereses” y tal vez por eso la Alzheimer’s Association niega de repente que exista una conexión con el aluminio?

Fuente: http://www.businesswire.com/news/home/20140606005865/en/Bridge-Players-Nationwide-Unite-Raise-Money-Alzheimer%E2%80%99s#.VEgvrleCCnU

La conexión de la BIOTECNOLOGÍA con la investigación del alzhéimer:

http://dhmri.org/assets/NCRCSolutionstoGlobalChallenges.pdf

Líderes internacionales en el campo de la ciencia:

National Science Foundation

National Institutes of Health

American Cancer Society

Bill & Melinda Gates Foundation [ GATES FINANCIA LA GEOINGENIERÍA (y LA INVESTIGACIÓN DEL ALZHÉIMER) http://news.sciencemag.org/2010/01/bill-gates-funding-geoengineering-research ]

United States Agency for International Development (USAID)

Alzheimer’s Association

Lista completa: https://lsn.osu.edu/funding

Los conflictos de intereses en la investigación, la educación y la práctica médicas. Los conflictos de intereses institucionales: un problema constante.
http://www.academyhealth.org/files/ethics/report.pdf

La confusión intencionada fomentada por las instituciones mayoritarias (que obedecen a sus patrocinadores y que promueven los planes secretos de los poderosos) y los conflictos de intereses que se dan tanto en la investigación médica como en todas las facetas de nuestro mundo, resultan evidentes si nos atrevemos a prestar atención y a pensar desde una perspectiva diferente.

~Rebel Siren – Exposing Corruption and Crimes Against Humanity

H) REFERENCIAS ADICIONALES

Para obtener más información acerca del hidróxido de aluminio presente en las vacunas:

El coadyuvante de hidróxido de aluminio en las vacunas: ¿Es seguro?

Dr. Shaw holds a Bachelor of Science degree in Biology, a Master of Science degree in Medical Physiology, and a PhD in Neurobiology - click photo to go to his biography.

El Dr. Shaw es licenciado en Biología, máster en Fisiología Médica y doctor en Neurobiología (haciendo clic aquí se accede a su biografía).

En el siguiente vídeo, el Dr. Christopher Shaw aborda los efectos tóxicos del aluminio en las vacunas y el grave aumento de los trastornos neurológicos tales como el autismo, el alzhéimer, la esclerosis lateral amiotrófica, etc. Su investigación exhaustiva llega a la conclusión de que el aluminio, que está presente en la mayoría de nuestras vacunas, (así como en nuestra atmósfera a través de la geoingeniería) , es el principal culpable de la aparición de síntomas de esclerosis lateral amiotrófica y de la enfermedad de Alzheimer en los ratones de laboratorio.

Perfil profesional del Dr. Shaw (educación, experiencia y cualificación):

http://www.neuraldynamicsubc.ca/profiles/shaw.html

Más información sobre la toxicidad del aluminio:

http://www.med.nyu.edu/patientcare/library/article.html?ChunkIID=164929

Krisha McCoy tiene un Máster en Ciencias en Nutrición de la Escuela Friedman de Ciencias de la Nutrición y Política de la Universidad de Tufts. Completó su licenciatura en Ciencias Nutricionales en la Universidad de Texas (Austin).

Krisha ha trabajado como investigadora en el campo de la nutrición y es una escritora consumada de artículos relativos a la salud y la medicina que han sido publicados en medios impresos y digitales como Tufts Health & Nutrition Letter, HealthDay News, y Livestrong.com, y es miembro de la American Medical Writer’s Association.

Aluminum toxicity (aluminum poisoning) [Toxicidad por Aluminio (Envenenamiento por Aluminio)], por Krisha McCoy, MSc.

“La toxicidad por aluminio se da cuando una persona respira aire que contiene niveles elevados de aluminio o bien cuando almacena altos niveles de aluminio en su organismo; cuando come alimentos que contienen altos niveles de aluminio; cuando respira el polvo de aluminio presente en el aire de su lugar de trabajo (Y TAMBIÉN LAS NANOPARTÍCULAS DE ALUMINIO PRESENTES EN LA ATMÓSFERA DE NUESTRO PLANETA, PROCEDENTES DE LAS FUMIGACIONES AÉREAS REALIZADAS POR MEDIO DE AVIONES); cuando vive en un ambientes lleno de polvo; cuando vive cerca de una mina de la que se extrae aluminio o cerca de una fábrica que lo utiliza; cuando vive cerca de ciertos vertederos peligrosos; cuando vive en un lugar en el que el nivel de aluminio es naturalmente alto, y cuando le inyectan vacunas que contienen aluminio”.

¿La toxicidad de las nanopartículas de aluminio presentes en la atmósfera de nuestro planeta puede provocar también ataques al corazón?

Las nanopartículas de óxido de aluminio pueden causar la enfermedad coronaria, además de ser un factor que contribuye a la aparición de la demencia o del alzhéimer.

“La nanotecnología es una industria en rápido crecimiento que ha suscitado una gran preocupación debido a la falta de datos disponibles sobre su toxicidad. La exposición a partículas ultraminúsculas puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades vasculares debido a la disfunción del endotelio vascular”.

Fuente: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18456438

La geoingeniería es un gran negocio

NOVIM – Climate Engineering (la short wave climate engineering research [SWCE] o investigación en el campo de la ingeniería climática por onda corta, que incluye experimentos de campo a partir de 2009). Fijémonos en la fotografía que aparece en su página web con el título “comtrails” (con una “m”) y en cómo las rayas coinciden con lo que vemos a menudo en nuestro cielo:
http://www.novim.org/projects/climate-engineering

Este enlace conduce a la Integrated Assessment of Geoengineering Proposals UK, asociada con el departamento de nanotecnología de la UCSB (University of California Santa Barbara) y con Novim Climate Engineering Research.

NOAA – Un análisis bibliométrico de la investigación en ingeniería climática:

http://www.arl.noaa.gov/documents/JournalPDFs/Belter_Seidel.WIREsClimateChange2013.wcc229.pdf

Council On Foreign Relations [Consejo de Relaciones Exteriores] – Workshop On Unilateral Planetary Scale Geoengineering 2008 http://www.cfr.org/projects/world/geoengineering-workshop-on-unilateral-planetary-scale-geoengineering/pr1364

Sesión informativa: http://www.cfr.org/content/thinktank/GeoEng_041209.pdf

NASA – Conferencia de Von Karman con Riley Duren, Director e ingeniero jefe de sistemas del Earth Science Directorate en el Jet Propulsion Laboratory [laboratorio de propulsión a chorro] de la NASA. Se trata de un análisis en profundidad de los riesgos de la geoingeniería:

Para obtener más información sobre los peligros de la geoingeniería y para pasar a la acción:

Geoengineering Watch

Global Skywatch

Agriculture Defense Coalition

Geo-Engineering | Thrive

Aluminum Oxide Particles – Chemtrails Spraying in California

UK SKY WATCH ~ BAN CLIMATE ENGINEERING!

Chemtrails Project UK – Campaign to Ban Chemtrails and Geoengineering

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas, la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos en los seres vivos.

¿Qué es un chemtrail?

Artículo publicado por primera vez el 6 de diciembre de 2012. Última actualización: octubre de 2016.

¿QUÉ ES UN CHEMTRAIL?

Un chemtrail es una línea blanca que un avión deja tras de sí a su paso por el cielo y que se ensancha hasta convertirse en una nube artificial.

¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA INGLESA CHEMTRAIL?

La palabra inglesa chemtrail ( pronunciada [kémtrel] ) es un acrónimo formado por la unión del adjetivo chemical y del sustantivo trail, y significa ‘estela química’.

¿SON NORMALES LOS CHEMTRAILS?

No. No es normal que un avión expulse una estela persistente y mucho menos que esta se transforme en una nube. En determinadas condiciones, un avión puede expulsar una estela de vapor de agua  que se deshace rápidamente: es lo que se conoce como estela de condensación, condensation trail o contrail. Pero atención: hay investigadores que nos advierten de que las estelas de condensación son rarísimas, lo que significa que las frecuentes estelas cortas con forma de penacho también forman parte de los programas de fumigación. Por ello sería preferible no seguir distinguiendo entre unas estelas y otras y hablar simplemente de fumigaciones secretas o ilegales. 

Este artículo ofrece información adicional:

La gran estafa de las estelas de condensación (Russ Tanner)

¿CÓMO PODEMOS DISTINGUIR UNA NUBE NATURAL DE UNA NUBE ARTIFICIAL?

Mirando lo que ocurre en el cielo a diario, podremos comprobar que las estelas persistentes unas veces se ensanchan poco a poco para dar lugar a nubes blancas translúcidas, largas y aplastadas; otras veces se convierten en una especie de cirros aplastados; otras veces les salen largos flecos, como si las hubieran peinado con un rastrillo, y en otras ocasiones las estelas se difuminan blanqueando el azul del cielo, a veces dejándolo como un encerado en el que se notan los trazos del borrador lleno de tiza que se ha utilizado para limpiarlo.

Las estelas cortas o medianas, que aparentemente se deshacen, también dejan el cielo blanquecino.

Por otro lado, las nubes naturales pueden ser de varios tipos, pero en general tienen volumen, tienen tres dimensiones bien visibles en lugar de dos, son esponjosas y tienen partes más blancas y partes más grisáceas, llegando a ser, como todo el mundo sabe, de color gris oscuro cuando están a punto de descargar el agua.

El siguiente reportaje fotográfico ofrece más información:

Fotografías de antes de 1999 y de la actualidad (Clifford E. Carnicom)

¿DE QUÉ CLASE SON LOS AVIONES QUE DEJAN ESTAS ESTELAS EN EL CIELO?

Los aviones que participan en estas operaciones pueden ser bien aviones comerciales en los que se han habilitado depósitos que contienen el producto que se va a expulsar en pleno vuelo, bien aviones militares. A nivel local también puede tratarse de aviones o avionetas contratados por particulares.

Los aviones que fumigan Madrid son, en general, aviones pequeños (muy probablemente militares) que surcan el cielo a gran velocidad y a mucha altitud, y que trabajan en grupo. En ocasiones trazan estelas paralelas; otras veces dibujan grandes equis en el cielo que posiblemente sirvan de señal  a los satélites que están más arriba; también es frecuente que un avión con estela larga sea escoltado por otro con estela corta, o que un avión repase la estela dejada por otro, o que la estela se interrumpa y vuelva a surgir.

¿QUÉ ES LA GEOINGENIERÍA?

La geoingeniería es un conjunto de tecnologías que permiten la modificación artificial de los fenómenos meteorológicos y también la generación de terremotos. También se puede definir como el uso del clima como arma de guerra.

Los siguientes artículos ofrecen información adicional sobre la geoingeniería:

La modificación del tiempo atmosférico (Sofia Smallstorm)

La geoingeniería (Sofia Smallstorm)

Geoingeniería: nos fumigan a diario (A. Carrillo / VegaMediaPress.net)

Díptico sobre la geoingeniería (Guardacielos)

¿DE QUÉ SUSTANCIAS ESTÁN COMPUESTAS LAS ESTELAS DE LOS AVIONES QUE NOS FUMIGAN?

En la Oficina de Patentes de Estados Unidos hay registrados numerosos métodos de geoingeniería; los más antiguos datan de finales del siglo XIX.

A lo largo de los años, sustancias como el ácido carbónico, el yoduro de plata, el óxido de zinc, el dimetilsulfóxido, el bario y el perclorato amónico se han utilizado para forzar la precipitación del vapor de agua atmosférico.

Por otro lado, las diatomitas, el cloruro de calcio, el amoníaco, el dióxido de carbono, el butano, el isobutano, el propano, los freones, el aluminio, el ácido sulfúrico y los polímeros superabsorbentes se han empleado para disipar frentes lluviosos y reducir las precipitaciones.

La dispersión de óxidos de metales (entre ellos, el óxido de aluminio) en la estratosfera con el fin de reducir el supuesto calentamiento global debido al CO2 es el objeto de la patente de Hughes Aircraft Inc., de 1991.

El estudio de las patentes de geoingeniería y los análisis de muestras de agua, de tierra, de plantas y de sangre realizados en distintos puntos de nuestro planeta han llevado a numerosos investigadores a denunciar que nos están fumigando con metales tóxicos como el aluminio, el bario y el titanio, cuya presencia en la biosfera está aumentando rápidamente.

También se ha denunciado la utilización de polímeros autoensamblables, de nanotubos de carbono con capacidad portadora biológica y química y de smart dust o polvo inteligente.

La piloto Loretta Polgrossi explica en esta conferencia de 2011 el papel que juega la nanotecnología en las fumigaciones aéreas clandestinas:

Este artículo del blog del Observatorio de Geoingeniería en España contiene más información:

Composición química en geoingeniería

En el documental de 2010 titulado What in the world are they spraying? (¿Con qué diablos nos estan fumigando?), de Michael Murphy, hay más información:

El científico norteamericano J. Marvin Herndon publicó en agosto de 2015 un estudio en el que llegaba a la conclusión de que las partículas que se están dispersando en la troposfera a través de las operaciones de geoingeniería son cenizas volantes de carbón, un residuo industrial abundante y barato que procede de la combustión del carbón en las centrales térmicas. Estas cenizas contienen metales como el aluminio, el bario y el estroncio, que son los que aparecen con más frecuencia en los análisis del agua de lluvia y del suelo realizados en distintos países en los que se llevan a cabo fumigaciones aéreas clandestinas.

Envenenamiento de la humanidad y de la biota terrestre por aluminio como consecuencia de la actividad de geoingeniería clandestina: implicaciones para la India.

Geoingeniería Tóxica en la Troposfera: evidencias de cenizas volantes de carbón. Consecuencias para la Salud Pública.

La investigación llevada a cabo por Herndon fue publicada en la Revista Internacional de Investigación Medioambiental y Salud Pública (IJERPH) y retirada poco después de forma inquisitorial.

Comunicado de rechazo del profesor Herndon

Entrevista al profesor Herndon por Mara Knezevic

¿CUÁL ES EL OBJETIVO DE LA FABRICACIÓN DE NUBES ARTIFICIALES?

El objetivo más visible es la destrucción de las nubes naturales. Esto es algo que se puede comprobar a simple vista: los aviones fumigan por encima de las nubes naturales, estas se desintegran, quedando a veces aplanadas, y como consecuencia de ello no llueve.

A veces, en el proceso de aplastamiento, las nubes atacadas por los aviones fumigadores adquieren la forma de un tazón vuelto del revés o de una columna de platos invertidos, dando lugar a las conocidas como nubes lenticulares.

La destrucción sistemática de las nubes que vienen cargadas de agua significa ni más ni menos que nos están robando este preciado recurso desde hace décadas.

Pero distintas voces nos alertan a través de Internet de que la manipulación de los fenómenos meteorológicos no es el único objetivo de estas operaciones. Las fumigaciones secretas podrían estar relacionados con la difusión de enfermedades, con programas de control de la mente y del comportamiento de los seres humanos, con la destrucción intencionada del mundo vegetal para sustituir las plantas naturales por plantas sintéticas, y con la modificación del ADN de las personas.

El documental de 2012 titulado Why in the world are they spraying? (¿Por qué diablos nos están fumigando?), de Michael Murphy, ofrece más información:

El documental italiano de 2014 titulado Estelas Químicas: La Guerra Secreta, de R. Marciano, ofrece nuevos datos sobre el propósito de las fumigaciones:

¿DE QUÉ HERRAMIENTAS SE SIRVE LA GEOINGENIERÍA PARA TRATAR DE MANIPULAR LAS CONDICIONES NATURALES DE NUESTRO PLANETA?

La geoingeniería se basa en las siguientes tecnologías:

a) dispersión de aerosoles desde aeronaves y barcos transoceánicos;
b) tecnología escalar (energía dirigida desde satélites y radares que funcionan como interferómetros lineales);
c) tecnología electromagnética (frecuencias irradiadas por los calentadores ionosféricos como el HAARP);
d) ionización atmosférica (las torres Gwen generan ionización positiva y por ende producen ausencia de precipitaciones);
e) tecnología láser (el impacto de un haz láser de gran potencia sobre la trayectoria de los ríos de vapor troposféricos puede crear precipitaciones masivas);
f) tecnología de ondas de choque (ondas sónicas que impiden la nucleación natural en las nubes);
g) organismos modificados genéticamente (bioprecipitaciones).

Otra herramienta podrían ser las bombas nucleares que, activadas en distintos puntos de la costa de un país, pueden dar lugar a terremotos.

En la serie de conferencias sobre la geoingenieria celebradas en Barcelona en octubre de 2016, hay una particularmente interesante, sobre el papel de los radares meteorológicos y los supercalentadores de vapor de agua en la manipulación de los fenómenos meteorológicos, que se puede ver en el siguiente video a partir de las 2 horas y 43 minutos:

¿EN QUÉ PAÍSES SE ESTÁN LLEVANDO A CABO ESTAS OPERACIONES?

La fumigación diaria de las ciudades y los campos tiene lugar en la mayoría de los países de Europa y del continente americano, entre ellos Estados Unidos. Se trata de un proyecto de geoingeniería de alcance mundial que seguramente cuesta muchísimo dinero.

¿EN QUÉ PARTES DE ESPAÑA SE REALIZAN ESTAS FUMIGACIONES?

Prácticamente en todo el territorio nacional. En Madrid, por ejemplo, es muy frecuente que un grupo de aviones sobrevuele la capital a gran altitud y a una velocidad enorme dejando el cielo lleno de rayas que terminan ensuciándolo. Podemos dar fe de que también fumigan la sierra de Madrid.

El avance rápido de las imágenes de la fumigación de Barcelona resulta impresionante:

Pero, según denuncia Josefina Fraile, de la Plataforma Cívica Guardacielos, hay determinadas zonas “experimentales” de nuestro país en las que las fumigaciones son excesivas, como Castilla y León y todo el Levante español. La entrevista en dos partes realizada por Alish se puede ver aquí:

¿CÓMO ES QUE LA GENTE NO SE DA CUENTA DE QUE NOS ESTÁN FUMIGANDO?

La gran mayoría de la gente no mira al cielo más allá de unos segundos al día. Y cuando comentamos este asunto con otras personas, lo normal es que se muestren incrédulas y que nos tomen por locos. Aquello que es negado o ridiculizado por la prensa y los canales de televisión sencillamente no existe.

¿QUÉ EFECTO TIENEN EN LA SALUD DE LAS PERSONAS LAS SUSTANCIAS CON LAS QUE NOS FUMIGAN?

Las sustancias con las que nos fumigan terminan cayendo al suelo y también penetran en el organismo de las personas y de los animales a través de las vías respiratorias. Estas partículas presentes en el aire son probablemente la causa de fenómenos como esas extrañas neblinas que a deshora dificultan la visibilidad y esos olores desagradables y desconocidos hasta hace poco que la gente suele achacar a la contaminación provocada por los automóviles.

El hecho de que determinadas enfermedades graves como el cáncer, el alzhéimer, las enfermedades respiratorias y las alergias afecten actualmente a tantísimas personas sencillamente no es normal, y las sustancias presentes en el aire que respiramos podrían estar detrás de estos males. Se sabe que el aluminio, por ejemplo, afecta negativamente a nuestro sistema nervioso y está relacionado con el alzhéimer.

Los siguientes artículos ofrecen más información:

Chemtrails y geoingeniería: el mayor crimen de la historia (Ilya Sandra Perlingieri)

Las estelas químicas representan serios problemas para la salud (Troy Phillipson) 

El control de la población (Sofia Smallstorm)

Colza y chemtrails = Armas silenciosas para guerras tranquilas (No morir idiota)

Colza ayer, chemtrails hoy (No morir idiota)

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE MORGELLON?

El síndrome de Morgellon es un conjunto de síntomas que al parecer afecta a la mayor parte de la población de los países occidentales, aunque solo se manifiesta en algunas personas. Lo más característico es la presencia de unas hebras o fibras de origen desconocido tanto en la sangre como en lesiones cutáneas que cicatrizan muy lentamente. Estas fibras, según el investigador Clifford Carnicom, son semejantes a las que a veces aparecen en el aire cuando se están llevando a cabo las fumigaciones secretas.

Podemos dar fe de que la lluvia de fibras pegajosas que semejan telarañas es real, ya que hemos sido testigos de este fenómeno en varias ocasiones: en el barrio madrileño de Las Tablas el 29 de octubre de 2011 tras una fumigación y, a partir de octubre de 2013, con muchísima frecuencia en Madrid y en otras partes de España.

Así, mientras que para otros investigadores estas hebras serían los polímeros artificiales que aparecen en varias patentes de modificación climática, Clifford Carnicom va más allá y denuncia que las hebras son seres vivos artificiales que están invadiendo nuestros organismos. Esto, obviamente, es muy desagradable y muy difícil de creer, pero Carnicom ha ganado un creciente prestigio en los más de 15 años que lleva investigando.

Los siguientes artículos ofrecen más información:

El síndrome de Morgellon (Sofia Smallstorm)

De los chemtrails a la pseudo-vida (Sofia Smallstorm)

La Transbiología (Sofia Smallstorm)

Los ladrones de cuerpos (Sofia Smallstorm)

La versión de un investigador (Blue & Sofia Smallstorm)

Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden (Clifford E. Carnicom)

Morgellon: la prueba del vino y el peróxido (Clifford E. Carnicom)

El síndrome de Morgellon: una nueva clasificación (Clifford E. Carnicom)

¿QUÉ EFECTO TIENEN ESTAS SUSTANCIAS EN LOS ANIMALES Y EN LAS PLANTAS?

Las fumigaciones podrían ser una de las causas de las extinciones masivas de especies de las que oficialmente se culpa al ¨calentamiento global antropogénico¨. La decadencia de los árboles y la transparencia de sus copas debido a la escasez de hojas también se atribuyen al aluminio que cae del cielo.

La decadencia de los árboles en Estados Unidos (Sofia Smallstorm)

¿CÓMO ES POSIBLE QUE LOS GRUPOS ECOLOGISTAS NO DIGAN NADA SOBRE ESTE ASUNTO?

La mayoría de los activistas que apoyan a las organizaciones ecologistas son buenas personas que desean lo mejor para la humanidad y para los demás seres vivos que pueblan el planeta Tierra. Sin embargo, a través de Internet nos hemos enterado de que las organizaciones ecologistas más conocidas han recibido dinero de las familias de banqueros que dirigen la política mundial.  Los ecologistas apoyan sin reservas la tesis de que la actividad industrial está provocando un calentamiento de nuestro planeta, y es probable que les hayan contado que los chemtrails sirven para frenar dicho calentamiento.

La siguiente conferencia, impartida en 2015 por miembros de la Asociación Nacional Española Cielos Limpios, ofrece más información sobre los orígenes del movimiento ecologista:

1970-1982: La ecología de guerra (Thierry Meyssan / Trad. Voltairenet.org)

1982-1996: La ecología de mercado (Thierry Meyssan / Trad. Voltairenet.org)

1997-2010: La ecología financiera (Thierry Meyssan / Trad. Voltairenet.org)

¿ES CIERTO QUE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL DE LOS SERES HUMANOS ESTÁ PROVOCANDO UN CAMBIO CLIMÁTICO EN EL PLANETA TIERRA?

Hay muchos científicos que lo niegan, y se sabe que los datos que pretendían demostrar que la Tierra se está calentando han sido falseados. La tesis del efecto invernadero provocado por el dióxido de carbono procedente de la actividad industrial ha servido para que tengamos que pagar más impuestos y para que nos obliguen a sustituir las bombillas tradicionales por otras que son mucho más caras y que además son tóxicas.

Son muchos los portales de Internet que denuncian que los programas secretos de manipulación artificial del clima son la verdadera causa de los desastres ““naturales”” con los que la televisión nos bombardea continuamente.

Según el blog del Observatorio de Geoingeniería en España, conceptos como “”calentamiento global””, ““cambio climático antropogénico”” y “”efecto invernadero”” son conceptos pseudocientíficos, y la realidad del clima de nuestro planeta es muy distinta:

El CO2 no es la causa del aumento de las temperaturas. El clima está siempre en constante cambio: los períodos de altas temperaturas y las glaciaciones se suceden de forma cíclica, y el causante de estos ciclos es el Sol.

Los rayos cósmicos procedentes del espacio exterior y algunas partículas subatómicas procedentes del sol tienen propiedades nucleizantes (es decir, son capaces de producir la coalescencia de las moléculas de vapor de agua) y por ende son los responsables de la formación de nubes a baja cota.

Cuanto mayor sea la cantidad de rayos cósmicos que alcanzan nuestro planeta, mayor será la cantidad de nubes bajas. La cobertura de nubes a baja cota determina a nivel global la cantidad de energía solar que impactará sobre la superficie terrestre y oceánica: a mayor número de nubes a baja cota, menor es la temperatura en el planeta Tierra.

El “”cambio climático”” del que nos hablan continuamente los medios de comunicación ha sido creado por la geoingeniería. Las operaciones de dispersión de aerosoles hacen que aumenten las temperaturas y que se reduzcan las precipitaciones.

Los siguientes artículos contienen más información:

¿Calentamiento global? (Sofia Smallstorm)

Actividad solar vs. geoingeniería del cambio climático (Aeromotores, junio 2011)

¿CÓMO ES POSIBLE QUE LOS GOBIERNOS PERMITAN ESTAS OPERACIONES DE GEOINGENIERÍA?

Los gobiernos occidentales están traicionando una vez más a los ciudadanos de sus respectivos países. En España, nos fumigaban con Zapatero y nos siguen fumigando con Rajoy. Esta constatación, basada en la observación diaria del cielo, se une a acciones despreciables como la ocultación de pruebas en la masacre del 11 de marzo de 2004, la corrupción de los ladrones con corbata que saquean nuestro país, la apología subliminal o descarada del consumo de drogas, la protección de los terroristas por parte de los partidos mayoritarios, la desidia en la lucha contra los incendios forestales provocados y la cruel persecución de aquellos periodistas e investigadores que han osado destapar estos hechos ante la opinión pública. Cada vez hay más gente convencida de que la democracia de la que tanto nos hablan es una farsa.

Con respecto a las fumigaciones, es seguro que la mayoría de los políticos no tienen ni idea, sobre todo a nivel local, pues, como la mayoría de la gente, levantan poco la mirada al cielo. Los altos cargos que, a un nivel más alto de la Administración del Estado, hayan dado el visto bueno a estas operaciones, o bien han sido engañados y se han tragado lo de que el objetivo es la lucha contra el cambio climático o la protección de la población frente a las radiaciones solares, o bien han sido amenazados, o bien han sido comprados.

Dane Wigington, administrador del portal Geoengineering Watch, explica en esta conferencia de 2014 que el término chemtrail es promovido por las elites en lugar de las expresiones geoingeniería o ingeniería climática para desprestigiar a quienes denuncian estas operaciones; es más, la razón por la que no podemos esperar de los poderosos que tomen decisiones lógicas es que muchos de ellos son psicópatas, es decir, que carecen de empatía, que no sienten como propio el dolor ajeno:

Geoingeniería, un peligro claro y actual:

¿CÓMO INTENTAN LOS PROMOTORES DE ESTAS OPERACIONES SECRETAS QUE LA POBLACIÓN ASUMA LA PRESENCIA DE ESTELAS EN EL CIELO COMO ALGO NORMAL?

Pues, como ocurre con el fomento de la drogadicción, a través de los medios de comunicación: bien por medio de anuncios publicitarios y programas de televisión en los que de fondo aparece con frecuencia un cielo rayado (pensemos en las actuales cortinillas de los intermedios de Televisión Española); bien por medio de películas de dibujos animados destinadas a los niños en las que también se ven chemtrails, bien por medio del retoque digital de las nuevas copias de películas antiguas como Sonrisas y lágrimas, en las que el cielo aparece más blanco que en la obra original. Los siguientes vídeos ofrecen ejemplos de esta manipulación:

Los presentadores del parte meteorológico también desinforman cuando afirman que las estelas persistentes son un fenómeno normal:

A esto hay que añadir la producción de películas que tratan estos temas de una manera superficial y como una pelea entre buenos y malos en la que al final ganan los buenos, como por ejemplo Toxic Skies (Cielos tóxicos), de Andrew C. Erin, emitida por La 2 el 21 de enero de 2012 a las 21 horas, y Megastorm, eve of destruction (La gran tormenta), de Bradford May, emitida por La sexta el 5 de diciembre de 2012 a las 22.30 horas. Tras verlas, los espectadores quedan convencidos de que estos temas pertenecen a la ciencia-ficción. El 2 de agosto de 2013 a las 22 horas, la cadena Energy emitió Ice Twisters (Tornados de hielo), película de Steven R. Monroe en la que se admite que el gobierno de los Estados Unidos manipula los fenómenos meteorológicos y en la que la tecnología del HAARP se utiliza para destruir huracanes (cuando en realidad hay investigadores que denuncian que su objetivo es provocarlos).

Por último, citemos el programa Cuarto Milenio, de la cadena Cuatro, que en varias emisiones ha tratado el asunto de los chemtrails y que el 5 de noviembre de 2012 levantó ampollas en los foros de Internet:

Biblioteca chemtrails

Mercurio en la boca

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA LUCHAR CONTRA LAS FUMIGACIONES A LAS QUE NOS ESTÁN SOMETIENDO?

Pues de momento, como los ciudadanos no podemos lanzar misiles a los aviones que nos fumigan, lo poco que podemos hacer es transmitir la información a los demás, animarlos a que observen lo que ocurre en nuestro cielo y a que investiguen en Internet, con el fin de que un sentimiento de indignación se extienda entre la población. De momento, como son pocas, las quejas ante la administración y las llamadas al 112 solo obtienen como respuesta la negación de lo que es evidente. El problema es que la mayoría de la gente no quiere abrir los ojos ante esta realidad, y muchas veces recibiremos malas respuestas y además nos tildarán de locos.

Más indignante resulta aún que los servicios secretos se dediquen a acosar a las personas que denuncian la existencia de estas operaciones ilegales con que se está envenenando tanto el medio ambiente como a la población.

Por otro lado, aunque es difícil no sucumbir a la tristeza, tenemos que tratar de no deprimirnos ante estas noticias. En un ambiente tóxico, debemos procurar que nuestro sistema inmunológico no decaiga para que no contraigamos ninguna enfermedad. También, aunque parezca una tontería, tenemos que romper con la tradición de tratar mejor a las personas de fuera de nuestra familia que a nuestros familiares. Una discusión con nuestros seres queridos puede ser la puntilla que termine de desgastar a nuestras defensas frente a las agresiones que recibe nuestro organismo a través del aire que respiramos y de las radiaciones. Por favor, no a la violencia doméstica. No a la crítica cruel hacia las personas que más nos quieren. Parece mentira que la gente no se quiera dar cuenta. El hecho de ser conscientes de las barbaridades que nos están haciendo los que dirigen la política y la economía mundiales debe servir para que tengamos más compasión hacia las personas que nos rodean y para que las tratemos con más cariño. Los seres humanos no somos tan malos como nos quieren hacer creer a través de los medios de comunicación: gracias a nuestra inteligencia, y también movidos por el amor y la solidaridad, somos capaces en potencia de realizar grandes hazañas, y es mentira que seamos una plaga para el planeta Tierra. A la gran mayoría de las personas les disgusta la destrucción del medio natural. Nosotros somos más numerosos que los que han ideado estos programas de envenenamiento, y tenemos que estar unidos para pararles los pies.

Nuestro voto en las elecciones también puede servir para que cambie la situación. Desde 2015 tenemos constancia de que la mayoría de los partidos políticos españoles han sido informados por distintas asociaciones de la existencia de estos programas de fumigaciones clandestinas aéreas que ponen en peligro nuestra salud y están destruyendo nuestro medio natural. Como de costumbre, la mayoría de ellos no quiere saber nada del tema. Pues bien, suscribimos la opinión de que votarlos es como votar a nuestros enemigos. No debemos votar a aquellos partidos que no se pronuncien en contra de la geoingeniería.

La petición contra la ingeniería del clima en España que la Plataforma Cívica Guardacielos presentó al Congreso de los Diputados en febrero de 2016 se puede leer aquí.

En el portal de Guardacielos hay más información

Publicado por Conrad R. el 6 de diciembre de 2012 y actualizado en octubre de 2016.

Correo electrónico: conrad5 @gmx.com 

Nota: Este enlace conduce a una relación de artículos que versan sobre la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos en los seres vivos.

Un neurocirujano nos explica cómo desintoxicarnos de los venenos procedentes de las fumigaciones clandestinas

A continuación publicamos la traducción al español de un artículo que fue publicado por Christina Sarich el 25 de noviembre de 2013 en Natural Society:

http://tv.naturalsociety.com/neurosurgeon-explains-detox-chemtrail-poisons/

UN NEUROCIRUJANO NOS EXPLICA CÓMO DESINTOXICARNOS DE LOS VENENOS PROCEDENTES DE LAS FUMIGACIONES CLANDESTINAS

¿Han observado ustedes las estelas que hay en el cielo últimamente? Estas fumigaciones aéreas producen un caldo químico blanco y espeso que hace que las personas enfermen poco a poco. Recientemente, el doctor Russell Blaylock, neurocirujano, ha hablado públicamente sobre los chemtrails y sus efectos en nuestra salud. En el siguiente  vídeo también nos explica cómo podemos desintoxicarnos:

Los pilotos de los enormes aviones C130, o bien saben lo que están haciendo, o bien están siguiendo la táctica del “nada veo, nada oigo” que fomenta el ejército estadounidense (comandado por un gobierno corrupto), pero lo cierto es que están vertiendo sobre nosotros todo tipo de sustancias químicas a un ritmo cada vez mayor, lo cual resulta inquietante (hay numerosos militares que se han portado como héroes tirando de la manta en el asunto de las estelas químicas).

Da igual que ustedes crean que lo de los chemtrails es una “teoría de la conspiración”, a pesar de que el gobierno de EE.UU. acuñara la expresión ‘chemtrails’ antes de que los blogueros empezaran a utilizarla; la gente seguirá cayendo enferma debido a que las fumigaciones son reales. El doctor Blaylock nos advierte de que veremos cómo aumentan numerosas enfermedades como el Alzheimer y la demencia, el cáncer y las enfermedades de las vías respiratorias altas, por citar algunas. Pero aquí está la buena noticia: según este neurocirujano en particular, podemos ayudar a nuestro cuerpo a desintoxicarse de algunas de las numerosas sustancias químicas procedentes de las fumigaciones (torio, bario, mercurio, óxido de aluminio y estroncio).

Esta es la lista de lo que podemos hacer para reducir la respuesta inflamatoria que provocan algunas de estas sustancias químicas:

– Los tocoferoles de la vitamina E nos ayudarán a reducir la inflamación en el cerebro y en el cuerpo, lo que reduce el efecto tóxico de las estelas químicas. La leche de almendras es una gran fuente de vitamina E de origen natural.

– La vitamina C, cuando se añade a la vitamina E, es un potente protector del cerebro, según el doctor Blaylock.

– La curcumina [colorante procedente de la cúrcuma], al unirse al aluminio, ayuda a reducir sus efectos tóxicos y facilita su eliminación del organismo.

– El consumo de azafrán es un medio excelente de mantener la salud del cerebro y de desintoxicarse de estos productos químicos. También contiene carotenoides que combaten el cáncer. Hay estudios que demuestran que el azafrán también estimula el aprendizaje, la memoria y el recuerdo, gracias a un compuesto denominado crocina que está presente en la planta.

– Se ha demostrado que las semillas de lino ayudan a reducir el envenenamiento por radiación y también estimulan la capacidad intelectual.

– La canela contiene antioxidantes y también puede reducir la respuesta inflamatoria del organismo.

En el vídeo hay más recomendaciones para que podamos empezar a desintoxicarnos de los nocivos venenos procedentes de las fumigaciones a partir de hoy.

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas y sus efectos en la salud de los seres vivos.

Veneno puro: el adyuvante de aluminio, relacionado con el cáncer de mama, las enfermedades autoinmunes y otros trastornos

Traducimos a continuación al español un artículo de Christina Sarich publicado el 28 de junio de 2014 en Natural Society:

http://naturalsociety.com/poison-aluminum-adjuvant-breast-cancer-alzheimers-autoimmune-disorders-detox/

VENENO PURO: EL ADYUVANTE DE ALUMINIO, RELACIONADO CON EL CÁNCER DE MAMA, LAS ENFERMEDADES AUTOINMUNES Y OTROS TRASTORNOS

Durante más de una década, una serie de estudios han relacionado el cáncer de mama con la intoxicación por aluminio. Se descubrió que las mujeres que sin saberlo utilizaban antitranspirantes que contenían aluminio tenían un perfil de cáncer debido a agentes genotóxicos. En pocas palabras, los senos de las mujeres que padecían cáncer estaban llenos de esta sustancia. También se sabe que el aluminio afecta al equilibrio de los estrógenos en el cuerpo y que además provoca cambios en el ADN. Cuando existen numerosas publicaciones científicas que apoyan la teoría de la toxicidad del aluminio presente en los antitranspirantes, ¿por qué no dicen nada del aluminio que contienen otros productos a los que estamos expuestos a diario?

¿Por qué el aluminio debería preocuparnos?

Una de estas publicaciones dice que “las pruebas justifican que se considere seriamente la reducción de la exposición del cuerpo humano al aluminio”. La toxicidad del aluminio también se ha asociado con la enfermedad de Alzheimer, aunque la última puntilla (una prueba a doble ciego que demuestre la existencia de un vínculo directo) aún no ha sido publicada. De todas formas, se admite lo siguiente:

“Se pone de relieve el mecanismo minucioso del papel del aluminio en el estrés oxidativo y en la muerte celular. Se ha subrayado la importancia de la especiación química compleja del aluminio en relación con la biología. El papel cuestionable del aluminio en la enfermedad de Alzheimer y el cruce de opiniones sobre el aluminio y la predisposición genética también han sido tratados. Por último, a partir de la extensa bibliografía se ha llegado a la conclusión de que los efectos neurotóxicos del aluminio quedan fuera de toda duda, y de que no se puede descartar que el aluminio sea un factor de riesgo de la enfermedad de Alzheimer”.

Ya sabemos que el aluminio también provoca numerosos efectos perjudiciales en el sistema nervioso humano. Ha sido relacionado con el síndrome de la guerra del Golfo, así como con la reducción severa de las habilidades motoras en los niños que están en desarrollo. Entonces, ¿por qué demonios lo seguimos utilizando en las vacunas? Y si de verdad nos están fumigando todos los días con aluminio y con otras sustancias tóxicas presentes en los chemtrails o estelas químicas, nos tendremos que preguntar cómo es que todavía somos capaces de confiar en el gobierno y en el paradigma de la medicina.

El aluminio presente en la composición de los chemtrails

El óxido de aluminio (junto con el óxido de bario y otras toxinas) también se halla en los chemtrails. Es verdad que el aluminio está presente de manera natural en los suelos de los bosques, pero se encuentra atrapado en los silicatos de aluminio, no fumigado, ni inyectado, ni introducido en el cuerpo como ocurre con las sales y los adyuvantes de aluminio en nuestra sociedad contemporánea. Por mucho que se haya utilizado para la propulsión de los cohetes, se trata de una sustancia química que se sabe que causa daños en el funcionamiento del cerebro. Y también mata nuestras plantas:

“El metal primero mata todas las raíces, lo que significa que los árboles ya no pueden absorber y transportar los nutrientes necesarios como los fosfatos, el calcio y el magnesio (fertilizantes imprescindibles que por otro lado también son eliminados del suelo por las precipitaciones ácidas). Los árboles se debilitan y pueden ser invadidos por insectos o patógenos, o bien pueden sucumbir ante condiciones meteorológicas extremas, o bien todo a la vez, lo que les lleva a la muerte”.

En este vídeo, Francis Mangels describe cómo esta forma de aluminio en particular está matando nuestros árboles:

El aluminio de las vacunas

El aluminio también está presente en muchas vacunas infantiles como un medio de estimular el sistema inmunitario. Es posible que el aluminio sea incluso más tóxico que el timerosal (o thiomersal), que contiene mercurio y se añade a las vacunas como conservante. Según un estudio publicado en Current Medical Chemistry (Química médica actual), los niños reciben, antes de los seis meses de edad, entre 14,7 y 49 veces más aluminio a través de las vacunas de lo que permiten los límites de seguridad establecidos por la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos). Actualmente, el mercurio ha sido sustituido por el aluminio en muchas vacunas, entre ellas la de la hepatitis y la del virus del papiloma humano.

¿Exactamente por qué se añade aluminio a las vacunas?

Se trata de una cuestión de dinero. El aluminio se añade a las vacunas con el fin de estimular la reacción del cuerpo al antígeno (el virus o bacteria que hace que nuestro cuerpo fabrique anticuerpos, nuestra respuesta inmunitaria natural a los invasores extraños). Si así aumentan los anticuerpos(1) de nuestro organismo, entonces los fabricantes de vacunas tendrán que usar menos antígenos, con lo que las vacunas serán más económicas.

La eliminación del aluminio de nuestro organismo

Si usted usa un antitranspirante que contiene aluminio, tal vez lo mejor sea dejarlo cuanto antes.

Si usted piensa vacunarse o vacunar a su hijo, por lo menos lea la lista de los ingredientes de la vacuna y, si el aluminio está presente, entonces no se ponga la vacuna en cuestión y busque otros medios de prevenir la enfermedad.

Si usted está expuesto a los chemtrails, como la mayoría lo estamos, considere la posibilidad de desintoxicarse tanto como sea posible de modo que la sustancia tóxica no tenga la posibilidad de acumularse en su cuerpo provocándole la enfermedad y posiblemente incluso la muerte. Este neurocirujano nos explica cómo podemos desintoxicarnos de los venenos procedentes de las fumigaciones.

La planta llamada cola de caballo y el agua rica en sílice (dióxido de silicio) constituyen un buen método de desintoxicación de esta sustancia venenosa. En Science Direct (La ciencia en directo) hay más información sobre cómo el agua rica en sílice absorbe el aluminio.

Al parecer, el sílice no tiene efectos perjudiciales para nuestra salud; incluso hay estudios que demuestran que en realidad ayuda a aliviar los síntomas de la demencia, según la revista American Journal of Clinical Nutrition (Revista americana de nutrición clínica). Aunque el sílice no parece ser perjudicial para los seres humanos, puede serlo en los usos industriales del agua, por lo que con frecuencia se elimina del suministro de agua a las ciudades.

Conocida por tratarse de un fósil viviente, la cola de caballo (Equisetum arvense) se utiliza para la desintoxicación del aluminio, para aliviar los síntomas de la osteoporosis y para tener una piel sana. Fortalece nuestros huesos y también puede prevenir la debilidad vesical. Solo tenemos que asegurarnos de tomar un suplemento de vitamina B1 (tiamina) o de tomarla de manera natural si consumimos cola de caballo, ya que esta hierba contiene una enzima que puede reducir el nivel de dicha vitamina. Y que sean suplementos naturales, no la aflatoxina transgénica B1, que llega a ser más tóxica que el aluminio y es uno de los peores carcinógenos del planeta (incluso la exposición dérmica puede ser tóxica).

Sea cual sea el método que usted elija, puede que la desintoxicación del aluminio le salve la vida, pero lo que es seguro es que mejorará su salud.

Artículo traducido por Conrad R.

(1) La autora dice “si así aumentan los antígenos…”, pero creemos que se trata de una errata y que lo correcto es “si así aumentan los anticuerpos”.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas y sus efectos en nuestra salud.