Memorando sobre los programas nacionales de tortura actualmente vigentes en los Estados Unidos

Traducimos a continuación una carta, firmada por varios ciudadanos de distintos países del mundo, que le fue enviada al presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, el 25 de enero de 2017.

La versión original en inglés se puede leer en los siguientes enlaces:

https://stop007crimes.files.wordpress.com/2016/10/memo-to-president-trump-on-domestic-us-torture-programs-running-under-cover-of-surveillance.pdf

https://everydayconcerned.net/2017/01/26/memorandum-to-president-donald-j-trump-on-domestic-us-torture-programs-running-under-cover-of-surveillance/?wref=tp

memo-to-president-trump-on-domestic-us-torture-programs-running-under-cover-of-surveillance (PDF)

“Procuraremos tener relaciones de amistad y buena voluntad con las naciones del mundo, pero lo haremos considerando que todas las naciones tienen derecho a poner sus propios intereses en primer lugar.

No pretendemos imponer nuestro estilo de vida a nadie, sino dejar que brille de manera ejemplar.

Brillaremos para que todos nos sigan”.

Presidente Donald J. Trump

Discurso del Día de Inauguración, 20 de enero de 2017

 

MEMORANDO SOBRE LOS PROGRAMAS NACIONALES DE TORTURA QUE ACTUALMENTE SE ESTÁN LLEVANDO A CABO EN LOS ESTADOS UNIDOS AL AMPARO DE LOS PROGRAMAS DE VIGILANCIA

La mutilación física de la población perpetrada en secreto por el Ejército, los servicios de inteligencia y el departamento de Justicia de los Estados Unidos

Armas electromagnéticas, neuroarmas, bioterrorismo y acoso organizado

Fecha: 25 de enero de 2017

Al Presidente Donald J. Trump

Señor Presidente:

Nos hemos unido para pedirle que actúe para poner fin de inmediato a los programas encubiertos de guerra electrónica y de terrorismo doméstico (basado en el COINTELPRO) que actualmente están llevando a cabo las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, el Ejército de los Estados Unidos, el departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos [US Homeland Security] y sus contratistas en nombre de la “Vigilancia” Electrónica y la Seguridad Nacional contra la población estadounidense.

Dado que esta es su primera semana en el cargo, es posible que el Estado Profundo y el gobierno en la sombra (no elegido por los ciudadanos) que, al parecer, está detrás de todos aquellos que han sido elegidos para formar parte del gobierno de los Estados Unidos, le presenten a usted estos programas secretos como una actividad reglamentaria de inteligencia y vigilancia que es necesaria para la preservación de la Seguridad Nacional.

Como analistas de los servicios de inteligencia, activistas pro derechos humanos, abogados, denunciantes, escritores, científicos, víctimas, y miembros altamente productivos y realizados de la sociedad, procedentes de campos muy variados de las ciencias, las artes y las humanidades, y especialistas en pensamiento crítico, análisis de sistemas, ingeniería, educación, sanidad, derecho y servicios de inteligencia, estamos aquí para informarle de lo contrario: Estas NO son actividades reglamentarias de inteligencia y de vigilancia. Se trata de programas de terrorismo organizado en los que, por medio de la utilización de las armas mortales de la Guerra Electrónica, se cometen los crímenes y violaciones de los derechos humanos más espantosos, causando daños corporales graves a muchísimos ciudadanos inocentes.

Por medio de la vigilancia y de la agresión, no a terroristas ni a espías, sino a aquellos americanos que son los mejores y los más brillantes, los más productivos y los más dotados, así como a los denunciantes y activistas, estos programas desestabilizan seriamente nuestra sociedad civil, pueden hacer que decaiga irreversiblemente la producción económica de nuestro país, y ya se han convertido en la más vergonzosa de nuestras exportaciones a otros países.

LA SITUACIÓN SOBRE EL TERRENO EN LOS ESTADOS UNIDOS CONTINENTALES

Gracias a los billones de dólares invertidos anualmente en la financiación de operaciones secretas, gracias a la carta blanca que se otorga a los organismos militares y a las agencias de inteligencia, tanto antes como después del 11 de septiembre, y gracias a la conveniente clasificación y ocultación de todas aquellas actividades turbias que sean necesarias para la Seguridad Nacional, el fraude, el derroche y la corrupción en los niveles más altos del gobierno son actualmente endémicos. Las facciones corruptas de las agencias de inteligencia y de los departamentos militares están cometiendo abiertamente crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en actos de hostilidad directa contra el pueblo estadounidense.

1. En nombre de la Guerra contra el Terror, una operación de tráfico a un nivel superior ha sido puesta en marcha por el Ejército de los Estados Unidos, el departamento de Seguridad Nacional y la CIA sobre los ciudadanos estadounidenses:

Las actuales directivas militares y de los servicios de inteligencia (5240.1R, la NDAA [National Defense Authorization Act], EO 12333 y el AR 2-2 de la CIA) permiten a los militares estadounidenses detener indefinidamente a los ciudadanos y utilizar con fines de experimentación a aquellos estadounidenses que se encuentran “bajo vigilancia”. De este modo se está esclavizando y torturando pública y abiertamente a una gran parte de la población estadounidense.

La creación de los programas de Operaciones Conjuntas de Focalización [Joint Targeting operations], Centros de Fusión [Fusion Centers], Sistemas Regionales de Intercambio de Información [Regional Information Sharing Systems (RISS)] con centros de inteligencia privatizados, así como las iniciativas de “Policía Comunitaria” [Community Policing] y de “Vigilancia del Vecindario” [Neighborhood Watch], han permitido la creación de una red de agentes depravados e inmorales procedentes de los Cuerpos de Seguridad [Law Enforcement], las agencias de Inteligencia y el Ejército, que con el pretexto de la “seguridad nacional” llevan a cabo experimentos con seres humanos, sin restricciones y muy bien remunerados, para las industrias armamentística, farmacéutica y de la vigilancia, así como para disfrutar de su sadismo y depravación personales. Resulta muy revelador el hecho de que entre el 70 y el 80 % de las víctimas de estos crímenes son mujeres. Esta relación entre el número de mujeres y el de hombres es característica de los actos de violencia sexual y los crímenes de guerra.

Mientras tanto, un ejército cada vez mayor de civiles, que casi se pueden considerar como miembros de los “Cuerpos de Seguridad”, y a veces procedentes de la escoria de la sociedad, están recibiendo un entrenamiento continuo y están siendo utilizados para tenderles trampas a estadounidenses inocentes en operaciones que duran las veinticuatro horas del día.

2. En nombre de la Guerra contra el Terror, y presentadas como si formaran parte de una vigilancia electrónica necesaria; consentidas y controladas por el departamento de Seguridad Nacional [Homeland Security] y el departamento de Justicia de los Estados Unidos, las armas más mortíferas de la guerra electrónica se están utilizando de forma rutinaria contra los civiles en la denominada “vigilancia” dentro de sus propios hogares:

◦ armas de energía dirigida y de microondas,

◦ armas infrasónicas y ultrasónicas,

◦ armas de radar militares,

◦ neuroarmas,

◦ infecciones con agentes nanotecnológicos autorreplicantes biológicos o sintéticos (“polvo inteligente” o smart dust) que contribuyen a la lectura de la actividad cerebral.

Estas armas son armas militares de guerra, diseñadas para incapacitar, deteriorar y destruir los órganos, los nervios, los cuerpos y los cerebros de los seres humanos, y además las están utilizando con crueldad, sin interrupción, en situaciones de ataque que duran las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana.

Además, los agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) también realizan ejercicios secretos de interrogatorio, operaciones de control mental y programas de modificación del comportamiento con los cerebros de las víctimas (ampliaciones del MK ULTRA y de los primeros experimentos llevados a cabo por los nazis en los campos de exterminio).

Con este fin se está utilizando un enorme sistema de sofisticados dispositivos silenciosos de guerra electrónica y de señales de inteligencia, colocados en aviones, aviones teledirigidos o drones, helicópteros, satélites, antenas de telefonía móvil y vehículos terrestres, con la complicidad de todas las agencias de Inteligencia, como la Oficina Nacional de Reconocimiento [National Reconnaissance Office o NRO] y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial [National Geospatial-Intelligence Agency o NGSA], y de agencias federales como la Administración Federal de Aviación [Federal Aviation Administration o FAA] y la NASA.

Las personas que son atacadas con armas de guerra electrónica también son sometidas a diario a acciones COINTELPRO o “Zersetzung” (acoso organizado [organized stalking], apiñamiento de personas [crowding], acoso laboral [mobbing], obstrucción de la vía, seguimiento con los faros encendidos de un vehículo [brighting], destellos [flashing], hostigamiento a través de ruidos), acciones llevadas a cabo por el Infragard del FBI [la asociación del FBI con empresas privadas], así como por los grupos nacionales de vigilancia de vecindarios.

Se trata de programas de tortura doméstica (en los que los servicios de inteligencia y el Ejército de los Estados Unidos actúan conjuntamente) ocultos bajo la tapadera de la vigilancia biométrica, la vigilancia física y la vigilancia electrónica, y puestos en marcha por los cínicos y corruptos departamentos de Seguridad Nacional y de Justicia, que han permitido el uso de etiquetas tapadera para encubrir el uso de la violencia contra los ciudadanos estadounidenses.

3. En nombre de la Guerra contra el Terror, en 2017, los vecindarios y comunidades estadounidenses, que antes eran comunidades tranquilas y pacíficas en las que reinaba la buena vecindad, han pasado a ser el campo de batalla de los depredadores contra las presas, es decir, reductos divididos donde imperan el espionaje encubierto, la delación, la guerra electrónica, las campañas de difamación y los ataques COINTELPRO premeditados contra los vecinos, planeados y coordinados a través de los centros de inteligencia, de información y de mando a nivel nacional y local y financiados por el gobierno federal, tales como el Sistema Regional de Intercambio de Información (RISS) [Regional Information Sharing System (RISS)], el departamento de Justicia de los Estados Unidos y la Red de Centros de Fusión [Fusion Centers].

El blanco de estos ataques son los estadounidenses inocentes que son injustamente señalados y difamados como extremistas, terroristas, espías o combatientes enemigos, y que con frecuencia son los más rectos del vecindario, personas con conciencia y civismo, integridad y talento, espíritu emprendedor y creatividad; personas inocentes con una reputación impecable; personas que son atacadas no porque sean criminales en potencia, sino por su facultad innata para atraer y propagar ideas positivas para la comunidad.

La camarilla de delincuentes que trabajan en el FBI, el DHS, la CIA, la NSA, los cuerpos policiales y los centros RISS y que participan en estos programas mienten abiertamente a los vecinos cuando califican a estos ciudadanos inocentes de terroristas o espías, cuando los investigan, cuando les lanzan campañas de difamación y calumnias, y cuando toman el control de comunidades enteras para que les ayuden a vigilarlos, espiarlos, someterlos a sabotaje y calumniarlos, amenazando a los vecinos con multas elevadas y penas de cárcel si no colaboran.

De este modo consiguen destruir vidas enteras: las fechorías son continuas en el trabajo, las mentiras circulan y las familias se rompen.

Los vecinos se convierten en colaboradores y cómplices cuando dejan que los operadores de armas electrónicas entren libremente en su barrio y en sus viviendas y utilicen sus accesos y sus propiedades para instalar antenas y realizar operaciones de seguimiento.

Los colaboradores son pagados generosamente y sobornados con reformas del hogar, coches nuevos y billetes para disfrutar de unas vacaciones de lujo o de un partido de béisbol. También les enseñan a manejar ciertos dispositivos, entre ellos teléfonos móviles que lanzan ataques de radiación pulsada, y que ahora dirigen hacia su vecino inocente.

Todo esto recompensa y consolida el comportamiento corrupto de tal modo que nuestra sociedad terminará dividiéndose y desintegrándose completamente en las próximas décadas. Y lo peor de todo es que este sistema de espantosos abusos rutinarios ha desarrollado una vida propia por la que cada vez se cometen más actos vengativos y los criminales que actúan sobre el terreno tienen licencia para hacer lo que quieran a expensas de los miembros económicamente productivos de nuestra sociedad. La violación electrónica es uno de los desmanes que cometen.

4. La psiquiatría está involucrada en todo esto como una herramienta política que se utiliza para subyugar a aquellos que han denunciado la existencia de estos programas a través del diagnóstico de que tienen ideas delirantes, un veredicto que propagan los medios de comunicación controlados por la CIA y por los cuerpos de seguridad.

Hay que destacar que el silencio que se hace a nivel nacional sobre esta cuestión, así como la manipulación que vemos en los medios convencionales cuando mencionan a las “personas objetivo” que denuncian los programas de vigilancia abusiva, están directamente relacionados con el control vampírico que la CIA ejerce sobre los principales medios de comunicación, que promueven intencionadamente el engaño cuando informan sobre ello con el fin de ocultar y mantener en la clandestinidad estos programas en los que se utilizan las armas electrónicas para actuar con violencia contra los ciudadanos y mutilarlos.

Tanto la corrupción existente en los cuerpos policiales y en el departamento de Justicia, como la utilización de la psiquiatría como un arma y la difamación indiscriminada de que son objeto las víctimas impiden que se remedie la situación.

UN ESCÁNDALO PÚBLICO DE PROPORCIONES INTERNACIONALES

Actualmente esta situación ha dado lugar a una industria en crecimiento que se autoperpetúa, cuyo objetivo es hacer daño de manera premeditada y sistemática a algunos de los miembros más productivos de nuestra sociedad.

Al deshacerse de las personas que tienen conciencia e integridad, así como de los denunciantes y de los activistas de una comunidad, por medio de estos medios extremos de tortura y humillación públicas, da la impresión de que los operadores encubiertos de las agencias de inteligencia y del Ejército que ejecutan estos programas lo que tratan de conseguir es una población cada vez más sumisa, más falta de ética y más maleable, personas que creerán en la mentira oficial, personas que serán capaces de ponerse en contra de sus propios amigos y vecinos, personas que ayudarán a lapidar a los inocentes hasta matarlos.

El alcance y el sadismo de estas agresiones deliberadas al cuerpo y al cerebro, que consisten básicamente en la utilización de armas militares de guerra contra civiles pacíficos, no combatientes y desarmados, y que viven pacíficamente en su propio país, constituyen un crimen contra la humanidad que se está perpetrando contra el pueblo estadounidense.

Y, lamentablemente, estos programas de tortura propios de los campos de exterminio nazis se han convertido en el principal producto de exportación de los Estados Unidos junto con nuestros misiles, bombas y drones.

El hecho de que las víctimas lleven años pidiendo ayuda públicamente a través de las redes sociales constituye una deshonra para todos los cuerpos policiales. Actualmente la situación ha sobrepasado la deshonra y se ha convertido en un escándalo público de proporciones internacionales que amenaza la estabilidad de nuestras sociedades. Sin lugar a dudas, este problema está acabando con las personas más brillantes de nuestra nación e inevitablemente terminará afectando a la capacidad económica y creativa de los Estados Unidos. De hecho, ya nos está haciendo retroceder en la competición con otras naciones y está exponiendo seriamente a los Estados Unidos al riesgo de un golpe de estado.

UN HOLOCAUSTO SILENCIOSO QUE TIENE LUGAR DENTRO DE LOS ESTADOS UNIDOS

Por favor, lea los siguientes documentos adjuntos:

1) Resumen ejecutivo del Informe sobre la tortura neuropsicológica y electrónica sin contacto (basado en The Torture Memos [Los memorandos sobre la tortura] y en el Torture Report [Informe sobre la tortura] del Comité de Inteligencia del Senado, que ha sido desclasificado), escrito por Robert Duncan, A.B., S.M., M.B.A., Ph.D. [en español aquí].

2) Un resumen sucinto de la situación actual en América, escrito por Karen Stewart, la denunciante de la NSA:

“Durante la presidencia de Bush y ahora en la presidencia de Obama, lo que aparentemente comenzó hace décadas como un conjunto de programas ilegales y clandestinos de experimentación con seres humanos, como el MK ULTRA de la CIA, ha dado lugar a la proliferación de contratistas del departamento de Defensa tales como Lockheed Martin, Raytheon, General Dynamics y otras compañías, que llegan a acuerdos secretos con agencias federales como el departamento de Defensa [DOD], DIA, NSA, DHS, etc., por los que se les permite a estas empresas (y a universidades y laboratorios relacionados con ellas) ampliar los programas de experimentación inhumana, como por ejemplo los experimentos ilegales con armas de energía dirigida en los que se tortura a ciudadanos estadounidenses que ni han dado su consentimiento ni se han prestado a ello.

La estafa se lleva a cabo del siguiente modo: a personas elegidas al azar, o a personas que son disidentes o que han tirado de la manta, se les pone adrede la etiqueta falsa de “terroristas” y se las coloca en una lista negra que después se entrega a las empresas contratistas del departamento de Defensa para que ataquen a dichas personas siguiendo una interpretación pervertida de la Ley de autorización de la Defensa nacional [National Defense Authorization Act o NDAA] y de la Ley de Protección de América [Protect America Act o PAA].

Esto les permite involucrar al Ejército y a los cuerpos policiales en el acoso activo y la tortura de personas a las que se pone en el punto de mira ilegalmente por un motivo fraudulento, o bien les otorga a los contratistas de Defensa carta blanca para cometer ataques criminales contra ciudadanos inocentes a la vez que exigen (inconstitucionalmente) que la Policía se retire y no haga nada para ayudar a sus víctimas”.

Tenga la amabilidad de leer la declaración completa aquí.

POR FAVOR, ACTÚE AHORA MISMO PARA PONER FIN A ESTOS CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD TANTO EN LOS ESTADOS UNIDOS COMO EN EL RESTO DEL MUNDO

Para poner fin a estos crímenes contra la humanidad, nosotros, los abajo firmantes, le pedimos que haga lo siguiente de manera inmediata:

1) Suspenda todos estos programas de vigilancia, ensayo y experimentación.

2) Suspenda y derogue todos los mandatos que permiten al Ejército de los EE.UU. probar armas con los ciudadanos.

3) Derogue y revoque todas las directivas civiles y militares que permiten la experimentación sobre los estadounidenses sin su consentimiento previo.

4) Dé la orden a la Guardia Nacional de que confisque todas las armas electromagnéticas portátiles y todos los dispositivos de vigilancia escalares, sónicos y por radar, y ordene el encarcelamiento de todos aquellos, incluidos los agentes del FBI, los cuerpos policiales, etc., que posean estos dispositivos, ya que violan muchas secciones del título 18 del Código de los Estados Unidos en lo referente a las armas de destrucción masiva.

5) Congele todos los programas de vigilancia que están llevando a cabo todas y cada una de las agencias del aparato de los departamentos de Justicia y de la Seguridad Nacional.

6) Haga que se publique abiertamente la lista de los nombres de todas las personas a las que distintos organismos a nivel federal, estatal y local han atacado en los últimos treinta años a través del acoso organizado, las armas electromagnéticas y las neuroarmas.

– Obligue a todas las universidades e instituciones de investigación, y a todas las agencias, departamentos y contratistas de Defensa y de Inteligencia, a que desclasifiquen los parámetros médicos de estos programas de vigilancia y tortura clasificados, encubiertos y de acceso especial.

Dé la orden de que se desclasifiquen los expedientes de todas y cada una de las víctimas, de modo que se sepa qué experimentos se han llevado a cabo, lo que se les ha inyectado o implantado y qué nanotecnología se les ha aplicado, y ordene que se les preste una asistencia médica inmediata que cubra totalmente la detección y la extracción de los implantes, el tratamiento de los daños provocados por la radiación, y todas aquellas medidas sanitarias que sirvan para tratar las consecuencias a largo plazo de estos crímenes.

Dé la orden de que se reembolse completamente a las víctimas todo el dinero que han gastado en tratamientos médicos y en funerales familiares durante el curso de estos programas de tortura, y de que se les proporcione una indemnización permanente por todos los gastos médicos que tengan que afrontar hasta su muerte.

7) Interrumpa la financiación de todos los programas de vigilancia que actualmente tienen como objetivos a ciudadanos estadounidenses identificados.

8) Interrumpa la financiación de todas las operaciones secretas de todas y cada una de las agencias, en particular la CIA.

9) Obligue a los principales medios de comunicación a que detallen completa y abiertamente estos programas de tortura perpetrados contra los ciudadanos.

10) Elimine a todo el personal que ha trabajado en estos programas, comenzando desde arriba.

11) Ponga en marcha una investigación parlamentaria para descubrir y divulgar por completo los detalles de estos programas.

12) Ordene el desmantelamiento de todas las agencias y grupos militares cuya descarada participación en estos crímenes contra la humanidad haya quedado registrada.

13) Trabaje estrechamente con sus homólogos y las agencias de otros países para asegurarse de que se alcancen los mismos resultados en la restauración de los derechos humanos y las libertades en todo el mundo.

Es necesario poner fin a estos crímenes contra la humanidad si los Estados Unidos de América quieren preservar su resiliencia nacional y la amistad de sus aliados en todo el mundo.

Hoy tiene usted la oportunidad de corregir muchos errores históricos. Se ha hablado mucho de la historia de la esclavitud en América. Sin embargo, actualmente, al ser conscientes de esta realidad, podemos constatar que la esclavitud ha entrado en una nueva fase con las armas silenciosas de la guerra electrónica y neurológica.

Usted ha dicho lo siguiente:

“No hay nada que temer. Estamos protegidos, y siempre lo estaremos.

Nos protegerán los grandes hombres y mujeres de nuestro Ejército y de nuestros cuerpos policiales,

y, sobre todo, nos protegerá Dios.

… Haremos que América sea de nuevo un lugar seguro”.

Presidente Donald J. Trump

Discurso del Día de Inauguración, 20 de enero de 2017

Pero hoy en día NO hay leyes escritas en los Estados Unidos —la tierra de los libres y el hogar de los valientes— que impidan la experimentación con los seres humanos sin su consentimiento. Hoy en día los estadounidenses están esclavizados y están exportando esta mala imitación medieval a todos los rincones del mundo.

Sus hijos y sus nietos están tan expuestos a este peligro como los nuestros.

Por favor, actúe cuanto antes para poner fin a estos horribles y vergonzosos crímenes contra la humanidad que están destrozando nuestra sociedad.

Atentamente,

Ramola D., Estados Unidos. Escritora, periodista, activista.

Karen Melton Stewart, Estados Unidos. Analista de Inteligencia de la NSA, retirada.

Dra. Katherine Horton, Alemania. Físico de partículas, analista de sistemas.

Ricardo Camilo López, Estados Unidos. Físico teórico, profesor de matemáticas y ciencias, semiótico.

Paul Baird, BEc. LLB, Australia. Defensor de los Derechos Humanos.

Eyerly Felder, Estados Unidos. Activista pro Derechos Humanos, padre de acogida, presentador de podcasts y periodista.

Rosanne Marie Schneider, Estados Unidos. Autora de “Vigilancia, tortura y control en el mundo moderno” [Surveillance, Torture and Control in the Modern World].

Regis Burke, MSW, Estados Unidos.

Leo E. Garcia, Estados Unidos.

Teresa Bender, RN, ASN, Estados Unidos. Graduada Magna Cum Laude. Miembro de Phi Theta Kappa. Veterana de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (1989-1993), que sirvió durante la Primera Guerra del Golfo, con una discapacidad contraída en el período de servicio y retirada con honores. Entrevistada por los medios de comunicación en Virginia Occidental. Enlace al video de YouTube: “Adult Bullying, West Virginians speak out” [Los ciudadanos de Virginia Occidental denuncian el acoso entre adultos]. También participó en el video de concienciación sobre las personas objetivo [targeted individuals] titulado “Targeted Individuals, A Plea for Help” [Personas objetivo, una petición de auxilio], filmado en Nueva Jersey en 2014.

Robert I. Walker, Estados Unidos. Activista pro derechos humanos, veterano de Vietnam, cristiano.

Seth Farber, Ph.D., Estados Unidos. Escritor, psicólogo.

Gregory A. Mann, Estados Unidos. Exmarino, miembro retirado del departamento de Defensa. En servicio conjunto durante 27 años. Denunciante.

Margaret Zawodniak, RN, BSN, Estados Unidos.

Amy L, Estados Unidos. Licenciada en Fisioterapia.

Joseph Quevedo, Licenciado en Negocios Internacionales, Estados Unidos. Técnico Certificado en Logística.

Mariana Maritato, Máster en Ciencias, CCC-SLP, C-PESL, HC, Polonia.

Herman Winston, Estados Unidos. Veterano del Ejército de los Estados Unidos, exagente de policía, mecánico.

Tracy A. Wellons, Estados Unidos. Científica especializada en Investigación Biomédica.

Dr. Millicent Black, MACM, MMFT, Estados Unidos. Refugio de la Iglesia de la Tormenta, Tennessee. Pastor, activista, investigador.

Kenneth Peartree, Estados Unidos. Sargento mayor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (retirado).

Virginia Sealey, Estados Unidos. Graduada en Educación Física y Sanitaria por la Universidad Estatal de Luisiana. Agente de Bienes Raíces Comerciales (retirada).

Capitán Gary W. Kassbaum, Canadá. Investigador regional sénior – Junta de Seguridad del Transporte Marítimo.

Alec Devere Rafter, graduado por la NYU, BFA, Estados Unidos. Actor, escritor, músico.

Ben Colodzin, Ph.D., California, Estados Unidos. Analizador H-SCADA (Control de supervisión y sistemas de adquisición de datos de seres humanos) para las víctimas de acoso.

Paul Grigun, Estados Unidos.

Thomas A. Dickey, Estados Unidos. Militar estadounidense retirado.

Robert Vincent Leaf, Estados Unidos. Técnico en climatización, App.

Mike Patrick, Estados Unidos.

Mandi (Deedee) Durrence, Estados Unidos. Trabajadora por cuenta propia, trabajadora de la construcción y ganadera.

Barbara Hyseni, Estados Unidos. Sargento de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Pastora cristiana.

Geri Kemp, Licenciado en Ciencias Empresariales, MPA, Estados Unidos. Gerente titulado. Planificación de instalaciones educativas. Dirección de empresas educativas. Organizador del Programa Nacional de Jóvenes Jinetes.

Denise S. Pompl, Estados Unidos.

Donna Stanley, Estados Unidos. Madre, hija, abuela, amiga, americana, vigilante de prisiones jubilada.

Lori Tolbert-Carroll, Estados Unidos.

Charmaine Thomas, Estados Unidos.

Guy Potter, Estados Unidos.

Ms. Maura Sheehan, licenciada en enfermería, Estados Unidos.

Rochelle Jones, Estados Unidos. Mujer ordenada pastora, California.

Juanita Hardnett, Georgia, Estados Unidos.

Sherri M Guarnieri, Estados Unidos.

Edith Diane Schutza, Texas, Estados Unidos.

Michele Kimbrough, Estados Unidos. Empleada de prisiones jubilada.

Kola Boof. Novelista galardonada y guionista de televisión.

Bonnie Hunt, Estados Unidos. Profesora y conferenciante universitaria jubilada, profesora de educación secundaria, MBA, MS, CPA (inactiva).

Jeaneine M. Heaney, Estados Unidos. Cristiana.

Por favor, visiten esta página del portal The Everyday Concerned Citizen [El ciudadano corriente preocupado] para leer una versión continuamente actualizada de este memorando. Sírvanse enviar un correo electrónico en cualquier momento a ramolad@hushmail.com si desean firmar este memorando. Por favor, difundan esta información que los principales medios de comunicación, controlados por la CIA, están ocultando. Alcémonos hoy en defensa de América y en defensa de toda la humanidad; firmemos y transmitamos la información. El mundo entero debe conocer la existencia de estos crímenes, que deben ser abordados públicamente.

Artículo traducido por Conrad R.

Nota 1: La escritora estadounidense Ramola D, autora del blog The Everyday Concerned Citizen, fue duramente atacada mediante armas de energía dirigida tras enviarle este memorando al presidente Donald Trump en enero de 2017, simplemente por pedirle que ayudara a las víctimas de estas agresiones. La doctora en Física Katherine Horton, autora del portal STOP 007 y tercera de los firmantes del documento, fue atacada simultáneamente en su vivienda de Suiza.

Nota 2: Todo esto está ocurriendo ahora mismo también en España.

Nota 3: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre el acoso organizado, la tortura electrónica, el control externo de la mente humana y el control de la población.

Memorando-ing-esp-PDF

 

Sobre la necesidad de establecer nuevos criterios para el diagnóstico de la psicosis ante la existencia de una tecnología invasiva de la mente

A continuación publicamos la traducción al español de un artículo de Carole Smith cuya versión original en inglés se puede leer a través de los siguientes enlaces:

http://www.globalresearch.ca/on-the-need-for-new-criteria-of-diagnosis-of-psychosis-in-the-light-of-mind-invasive-technology/7123

PDF: SMITH (2003) PDF

Téngase siempre en cuenta que este trabajo fue escrito en 2003.

SOBRE LA NECESIDAD DE ESTABLECER NUEVOS CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO DE LA PSICOSIS ANTE LA EXISTENCIA DE UNA TECNOLOGÍA INVASIVA DE LA MENTE

Carole Smith

Global Research, 18 de Octubre de 2007

Revista de Estudios Psicosociales [Journal of Psycho-Social Studies], 2003.

18 de de octubre de 2007

Tema: Militarización y armas de destrucción masiva, ciencia y medicina

“Todavía no hemos comprendido que el resultado de la tecnología que se originó en los años de la carrera armamentística entre la Unión Soviética y Occidente se ha traducido en la utilización de la tecnología de los satélites no solo en los sistemas de vigilancia y de comunicación, sino también para seguir electrónicamente los movimientos de los seres humanos, manipulando las frecuencias cerebrales a través de rayos láser, rayos de partículas neurales, radiación electromagnética, ondas de sonar, radiación de radiofrecuencia (RFR), solitones, campos de torsión y por medio de estos o de otros campos energéticos que constituyen el área de estudio de la astrofísica. Dado que estas operaciones se llevan a cabo en secreto, parece inevitable que los procedimientos de los que sí sabemos algo, es decir, la explotación de la ionosfera, nuestro escudo natural, ya no estén actualizados ahora que empezamos a entender las consecuencias de su uso”. [Fragmento]

A) Introducción

Para aquellos de nosotros que hemos estudiado al paciente desde un enfoque psicoanalítico que se caracterizaba por centrarse en dicho paciente y que admitía que el esfuerzo por comprender el mundo de la otra persona implicaba que el trato sería fundamentalmente de reciprocidad y confianza, los criterios para el diagnóstico de la personalidad esquizotípica, establecidos por la Asociación Americana de Psiquiatría, siempre fueron un motivo de alarma.

En la tercera edición (1987) del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales [Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM)] se establece que al menos tiene que haber cuatro de las características que se especifican para el diagnóstico de la esquizofrenia, y una selección autorizada de cuatro de ellas podría ser la siguiente: pensamiento mágico, telepatía o sexto sentido; contacto social limitado; lenguaje extraño, y sensibilidad excesiva a la crítica.

En 1994, el número requerido de características de clasificación se redujo a dos o más, entre las cuales estaban, por ejemplo, las alucinaciones y los síntomas “negativos” tales como la falta de expresividad emocional o el lenguaje desorganizado o incoherente, o bien se reducía a una sola si los delirios fueran disparatados o si la alucinación consistiera en una voz que comenta continuamente lo que la persona hace o piensa. La próxima edición del DSM no saldrá hasta el año 2010.

En lugar de un procedimiento de catalogación que conducía a la enajenación mental y con frecuencia a la detención, al internamiento en un psiquiátrico y a la medicación antipsicótica que altera la mente, muchos psicoanalistas y psicoterapeutas opinaban que incluso en los casos más graves de retraimiento esquizoide no sería una mala idea intentar restablecer la salud a través de la difícil tarea de desentrañar las experiencias sufridas con el fin de entender la enfermedad.

De este modo, el psicoanálisis ha sido, en su forma más radical, el crítico de una sociedad que no ha sabido emplear una empatía imaginativa a la hora de emitir un juicio sobre las personas. Los trabajos de Harry Stack Sullivan, Frieda Fromm-Reichmann, Harold Searles o RD Laing (todos ellos psiquiatras titulados y todos ellos rebeldes frente a los procedimientos convencionales) proponían una forma de trabajar con las personas muy diferente del modelo psiquiátrico, que parecía alentar a la sociedad a reprimir su enfermedad, metiendo a los portadores de la misma en un grupo claramente separado.

En cierta ocasión, un psiquiatra que trabajaba en un hospital me respondió en tono de broma, diciendo en parte la verdad, cuando hice un comentario acerca del número de bolsas de plástico que llevaban muchos de los pacientes medicados por todo el recinto del hospital, que allí evaluaban el progreso realizado por los pacientes teniendo en cuenta si se reducía o no el número de bolsas de plástico. Sin embargo, cuando alguien nos cuenta la historia de su vida, muy a menudo cuesta creer que el sufrimiento del “esquizofrénico” no se deba a que lo hayan convertido, consciente o inconscientemente, en el portador de los males de la familia al que se oculta cuidadosamente.

Para alguien que ha sentido que su mente se le trastornaba, el hecho de pasar por la situación de estrés que supone un reconocimiento psiquiátrico, incluso aunque el psiquiatra quede bien al trabajar con amabilidad, y la situación del procedimiento de evaluación en sí, todo esto puede ser “una manera eficaz de conseguir que alguien se vuelva loco, o más loco aún” (Laing, 1985, p. 17).

Pero si el hecho de explicar que uno tiene experiencias extrañas más o menos garantiza que a uno le cuelguen un nuevo sambenito o que lo lleven al psiquiátrico, existe un grupo de personas que tienen todavía más razones para indignarse por la manera en que se les realiza el diagnóstico. Una condena doblemente cruel se les está imponiendo a las personas que son víctimas del maltrato más espantoso a través de experimentos científicos y militares, y una sociedad totalmente reacia a comprenderlas se muestra indiferente a sus testimonios. Porque el desarrollo de una nueva clase de armamento hace que ahora sea posible introducirse en el cerebro, en la mente y en el cuerpo de otra persona por medios tecnológicos.

Esta tecnología, que utiliza la neurociencia como parte de la capacidad militar, es el resultado de décadas de investigación y experimentación, sobre todo en la Unión Soviética y en los Estados Unidos (Welsh, 1997, 2000).

Todavía no hemos comprendido que el resultado de la tecnología que se originó en los años de la carrera armamentística entre la Unión Soviética y Occidente se ha traducido en la utilización de la tecnología de los satélites no solo en los sistemas de vigilancia y de comunicación, sino también para seguir electrónicamente los movimientos de los seres humanos, manipulando las frecuencias cerebrales a través de rayos láser, rayos de partículas neurales, radiación electromagnética, ondas de sonar, radiación de radiofrecuencia (RFR), solitones, campos de torsión y por medio de estos o de otros campos energéticos que constituyen el área de estudio de la astrofísica. Dado que estas operaciones se llevan a cabo en secreto, parece inevitable que los procedimientos de los que sí sabemos algo, es decir, la explotación de la ionosfera, nuestro escudo natural, ya no estén actualizados ahora que empezamos a entender las consecuencias de su uso.

Las patentes derivadas del trabajo de Bernard J. Eastlund proporcionan la capacidad de emitir cantidades de energía que no tienen precedentes en lugares estratégicos de la atmósfera de la Tierra y de mantener el nivel de inyección de energía, sobre todo si se emplea la pulsación al azar, de una manera mucho más precisa y mejor controlada que la que se realizaba con la técnica anterior, que consistía en la detonación de dispositivos nucleares con distintos rendimientos y a diferentes altitudes (véase el High Frequency Active Auroral Research Project, HAARP [Programa de investigación de alta frecuencia auroral activa]).

En algunas patentes, que ahora son propiedad de la compañía Raytheon, se explica cómo provocar “explosiones de una envergadura semejante a la de las nucleares pero sin radiación” y se describen sistemas de rayos de energía, pulsos electromagnéticos y sistemas de detección más allá del horizonte.

Una aplicación más inquietante es el sistema desarrollado para manipular y alterar el funcionamiento de la mente humana por medio de pulsos de radiación de radiofrecuencia (RFR), y su utilización como una herramienta que permite provocar efectos negativos en la salud y en el pensamiento de los seres humanos. La víctima, el objetivo civil inocente, es objeto de seguimiento electrónico, y no le es posible escapar de la amenaza desplazándose. El rayo de energía se controla desde el espacio.

Dado que la instalación del HAARP es una tecnología militar, podría utilizarse para transmitir un control mental a escala mundial, como un sistema que permite manipular y alterar el funcionamiento de la mente humana utilizando radiofrecuencia (RFR) pulsada. Las superpoderosas ondas de radio son emitidas hacia la ionosfera, calentando esta zona y por ende haciendo que se eleve. Las ondas electromagnéticas rebotan hacia la Tierra y penetran en el tejido humano.

El Dr. Igor Smirnov, del Instituto de Psicocorrección de Moscú, afirmó lo siguiente: “Es fácilmente concebible que algún ‘Satanás’ de Rusia, o digamos iraní, o cualquier otro ‘Satanás’, siempre y cuando posea los medios y los fondos adecuados, pueda introducirse en todas las redes informáticas que podamos imaginar, en todas las emisiones de radio o de televisión que podamos imaginar, con una relativa facilidad desde el punto de vista de la tecnología, incluso sin desconectar los cables… e interceptar las ondas de radio en el éter y modular en ellas cualquier sugestión que podamos concebir. Por eso es por lo que hay razones para temer este tipo de tecnología” (documental de la televisión alemana, 1998).

Si antes nos preocupaban los criterios de diagnóstico que se imponían de acuerdo con la clasificación de los síntomas reconocibles, ahora tenemos motivos para someterlos a un escrutinio aún más severo.

A lo largo de las últimas décadas, el desarrollo de la carrera armamentística que se inició en la Guerra Fría ha incluido, como una categoría estratégica de enorme importancia, el armamento psicoelectrónico, cuyo principal objetivo es entrar en el cerebro y en la mente. Sin previo aviso, sin un debate previo y sin que admitan su existencia ni los científicos ni los gobiernos que los contratan, esta tecnología que permite penetrar en las mentes y controlarlas a distancia se ha desatado sobre nosotros.

Los únicos testigos que están hablando acerca de esta horrible tecnología y de sus espantosas consecuencias para el futuro son las propias víctimas, y aquellos que tienen el cometido de diagnosticar la enfermedad mental están tratando de silenciarlas clasificando sus testimonios y explicaciones como síntomas de esquizofrenia, mientras que quienes administran la mutilación psíquica y el dolor programado continúan con su trabajo, recibiendo ayuda y sin que nadie se les oponga.

Si siempre ha sido decisivo, bajo la amenaza de internamiento psiquiátrico, ocultar cuidadosamente síntomas como el habla confusa, la negatividad, la frialdad, la sospecha, los pensamientos extravagantes, el sexto sentido, la telepatía, las premoniciones y, sobre todo, la sensación de que “otros pueden sentir lo que yo siento”, y de que “parece que alguien hace comentarios continuamente sobre mis pensamientos y sobre mi comportamiento”, el hecho de comunicárselo a un psiquiatra, o en realidad a cualquier otra persona que no esté dispuesta a creer que existan cosas tales como el control mental, puede significar el fin del derecho a la propia cordura y probablemente el fin del derecho a la libertad.

Porque una de las características más destacadas del control de la mente es el comentario continuo, que reproduce con gran exactitud, y seguramente no sin intención, los síntomas de la esquizofrenia. Esta labor va destinada en parte a recordarle a la víctima que se encuentra constantemente bajo control o vigilancia. Los programas pueden variar, pero entre las formas de aviso más comunes se encuentran los pinchazos y estímulos electrónicos, los ruidos corporales, las punzadas y los calambres en todas las partes del cuerpo, el aumento de los latidos del corazón, y la aplicación de presión a los órganos internos, y todo esto acompañado de un sistema de comentarios sobre los pensamientos y los acontecimientos, codificado de manera personalizada y diseñado para crear estrés, pánico y desesperación. Y este es el control mental en su forma más benigna. Hay razones para temer el uso de rayos de energía con el fin de lanzar ataques letales sobre los seres humanos, ataques que se traducen en paros cardíacos y hemorragias cerebrales.

Es el secretismo de los gobiernos lo que ha hecho posible este espantoso panorama. Y ha habido voces que nos han advertido: “… El sistema del secretismo gubernamental en su conjunto es uno de los legados más venenosos de la Guerra Fría… Las actividades secretas de la Guerra Fría (que) también autorizaban el engaño activo [la inducción a error de manera intencionada]… Un manual de seguridad para los programas de acceso especiales que autorizaba a los contratistas a emplear historias que sirvieran de tapadera para disimular sus actividades. La única condición era que las historias falsas debían ser creíbles” (Aftergood y Rosenberg, 1994; Bulletin of Atomic Scientist [Boletín del científico atómico]). La paranoia ha sido asistida e instigada por los servicios de inteligencia de los gobiernos.

En el Reino Unido, las murallas contra cualquier atisbo perturbador de que alguien pueda llegar a tener conciencia de tales atropellos reales o potenciales contra los derechos humanos o de abusos a nivel político y a nivel social parecen estar hechas de hormigón. Acabada con almenas, murallas y parapetos, la fortaleza de la ignorancia impera. Tomemos prestado el reciente comentario de su majestad la Reina: “Hay fuerzas que actúan y de las que no somos conscientes”. No se puede decir que los servicios de inteligencia británicos no estén implicados en este asunto, ya que resulta bastante inverosímil que la existencia de esta tecnología no esté catalogada como información clasificada.

De hecho, mucha gente cree que las mujeres que protestaron contra la presencia de misiles teledirigidos en Greenham Common fueron víctimas de radiaciones electromagnéticas emitidas a través de armas de energía dirigida con una frecuencia de gigahercios, y que sus síntomas, entre los cuales se encuentra el cáncer, coinciden con los efectos de dicha radiación, como se señala en un informe del Dr. Robert Becker, quien constantemente nos advierte de los riesgos que entraña la radiación electromagnética.

El estudio de Allen Frey da a entender que debemos considerar los efectos de la radiación como un peligro muy serio, ya que esta provoca un aumento de la permeabilidad de la barrera hematoencefálica y el debilitamiento de las defensas del sistema nervioso central, que son cruciales en la lucha contra las toxinas (Becker, 1985, p. 286).

El Dr. Becker ha escrito acerca de la resonancia magnética nuclear y de su utilización en una herramienta habitual en la medicina que se conoce como imagen por resonancia magnética o IRM. El eflujo de calcio es el resultado de la resonancia ciclotrónica, y esta última se puede explicar así: si una partícula con carga o ion se expone a un campo magnético continuo en el espacio, comenzará a entrar en un movimiento circular u orbital, en ángulo recto con respecto al campo magnético aplicado. La velocidad con la que orbita estará determinada por la relación entre la carga y la masa de la partícula y por la fuerza del campo magnético (Becker, 1990, p.235).

Lo que esto puede significar en una agresión a gran escala por medio de la combinación de la energía basada en el radar y la resonancia nuclear está fuera del alcance de quien escribe estas líneas, pero merecería la pena que los físicos considerasen muy seriamente la posibilidad de evaluar cómo podría utilizarse contra los seres humanos.

Sin embargo, en el ámbito de los profesionales de la medicina, quien esto escribe no ha encontrado hasta ahora un solo neurocientífico, neurólogo o psiquiatra, ni, por supuesto, un médico de atención primaria, que sea capaz de reconocer siquiera la posibilidad de que la manipulación tecnológica del sistema nervioso constituya un problema que merezca su interés profesional.

Precisamente esa ha sido la respuesta que han dado algunos de los abogados más eminentes de Inglaterra, como era de esperar, dado que la información sobre esta tecnología no está a su alcance. Calificarían de trastornado a cualquiera que intentase hablarles de hostigamiento mental, pasando por alto el crimen que se está cometiendo.

El objetivo de este artículo no es esbozar la historia completa y el desarrollo de la tecnología del control de la mente. Estas importantísimas tareas, que tienen que realizarse en circunstancias extremadamente difíciles, han sido abordadas con claridad y coraje por otras personas, que viven con un dolor y una amenaza constantes y, lo que es peor, que reciben calificativos despectivos. Se puede acceder fácilmente a sus obras a través de las referencias de Internet que aparecen al final de este artículo. El lector hallará un resumen bien documentado de la evolución histórica de la tecnología electromagnética en la cronología por fechas del desarrollo del arma electromagnética escrita por Cheryl Welsh, presidenta de Citizens against Human Rights Abuse [Ciudadanos contra la violación de los derechos humanos] (Welsh 1997; 2001). Hay por lo menos un millar y medio de personas de todo el mundo que aseguran que están en el punto de mira. Mojmir Babacek, que ahora tiene su domicilio en la República Checa, donde nació, después de haber residido en los Estados Unidos durante ocho años en la década de los ochenta, ha realizado un análisis esmeradamente minucioso de esta tecnología, y actualmente sigue investigando (Babacek 1998, 2002).

Lo que aquí nos interesa es reforzar, de la manera más firme posible, los siguientes puntos:

i) La necesidad urgente de que se tenga conciencia de esta forma de violar los derechos humanos y de la amenaza que supone para la democracia.

ii) El estudio de las razones por las que las personas se niegan a aceptar la existencia de este tipo de amenazas.

iii) La idea de que es necesario apelar urgentemente a la inteligencia, a la imaginación y a la información (por no hablar de la compasión) a la hora de ocuparse de las víctimas que sufren persecución a través de esta tecnología.

iv) La necesidad de advertir a una sociedad dormida de la amenaza inminente que para su libertad supone el hecho de que las armas potencialmente letales del tipo que estamos describiendo se encuentren con toda probabilidad bajo el control de quienes llevan a cabo operaciones encubiertas y fascistas.

Hay que destacar que en la actualidad las víctimas ni siquiera tienen la posibilidad de obtener la atención médica necesaria para paliar los efectos de la radiación con la que se las ataca. Privadas del respeto de los demás por creer que son utilizadas como conejillos de indias humanos, empujadas al suicidio ante la descomposición de sus vidas, son tratadas como dementes, y en el mejor de los casos se las considera ‘casos tristes’.

Dado que la presencia permanente de “otro ser” en la propia mente y en el propio cuerpo es, por definición, un acto de crueldad intolerable, las personas que se ven obligadas a soportarlo pero que se niegan a dejarse vencer no tienen otra opción que la de convertirse en activistas, consumiéndose en la lucha contra tales atrocidades y dirigiendo todas sus energías a alertar e informar al conjunto de la población de cómo actúan las fuerzas del mal en la sociedad, que son cosas que la gente no quiere ni oír ni saber.

B) Llegados a este punto, es necesario resumir brevemente algunas, o más bien las poquísimas tentativas de comprobar la existencia de esta tecnología y de los peligros inherentes a ella, llevados a cabo por funcionarios públicos:

a) En enero de 1998, una reunión pública anual del Comité Nacional de Bioética francés tuvo lugar en París. Su presidente, Jean-Pierre Changeux, neurocientífico del Instituto Pasteur de París, dijo en la reunión que “los avances en la obtención de imágenes del cerebro hacen que la invasión de la privacidad adquiera un alcance enorme. Aunque el instrumental necesario sigue siendo altamente especializado, su uso se generalizará y podrá utilizarse a distancia. Esto abrirá las puertas a abusos tales como la invasión de la libertad personal, el control de la conducta y el lavado de cerebro. Estos abusos, lejos de pertenecer a la ciencia ficción, constituyen un grave riesgo para la sociedad” ( “Nature”, Vol 391, 1998).

b) En enero de 1999, el Parlamento Europeo aprobó una resolución en la que solicitaba que “una convención internacional presente la prohibición mundial total del desarrollo y del despliegue de aquellas armas que hagan posible cualquier forma de manipulación de los seres humanos. Tenemos la convicción de que esta prohibición no se podrá llevar a cabo sin la presión global que la población bien informada pueda ejercer sobre los gobiernos. Nuestro principal objetivo es que todos los ciudadanos entiendan la amenaza real que estas armas representan para los derechos humanos y para la democracia, así como presionar a los gobiernos y parlamentos de todo el mundo para que aprueben leyes que prohíban el uso de estos dispositivos tanto por parte de los gobiernos y de las organizaciones privadas como por parte de los individuos” (Plenos / Parlamento Europeo, 1999).

c) En octubre de 2001, el congresista estadounidense Dennis J. Kucinich presentó un proyecto de ley en la Cámara de Representantes que, según se esperaba, iba a ser extremadamente importante en la lucha por dar a conocer y detener la experimentación en el campo del control mental psicoelectrónico con ciudadanos involuntarios que no han dado su consentimiento. El proyecto de ley fue remitido a la Comisión Científica y además a la Comisión de Servicios Armados y Relaciones Internacionales. En el proyecto original se solicitaba la prohibición de las “armas exóticas”, entre las cuales se citaban las armas electrónicas, psicotrónicas o de información, las estelas químicas, los rayos de partículas, el plasma, la radiación electromagnética, la radiación de frecuencia extremadamente baja (ELF) o de frecuencia ultra baja (ULF), y las tecnologías de control mental. A pesar de que se incluyó la prohibición de estacionar armas en el espacio y de utilizar armas para destruir o dañar objetos en el espacio, en el proyecto de ley revisado no se menciona ninguna de las armas invasivas de la mente anteriormente citadas, ni tampoco se menciona la utilización de satélites, de radares, o de otras tecnologías basadas en la energía, para desplegar o desarrollar armas que permitan atacar las mentes de los seres humanos (Ley de Preservación del Espacio de 2002).

C) Si repasamos el desarrollo de la tecnología invasiva de la mente podemos destacar los siguientes logros:

En 1969 el Dr. José Delgado, un psicólogo de Yale, publicó el libro titulado El control físico de la mente: hacia una sociedad psicocivilizada [Physical Control of the Mind: Towards a Psychocivilized Society], en el que básicamente explicaba con demostraciones prácticas cómo, por medio de la estimulación eléctrica de un cerebro cuyas relaciones entre los diferentes puntos y las actividades, funciones y sensaciones ya se habían descrito en mapas, tanto el ritmo de la respiración como el ritmo cardíaco podían modificarse, así como el funcionamiento de la mayor parte de las vísceras, y la secreción de la vesícula biliar. El fruncimiento del ceño, la apertura y el cierre de los párpados y de la boca, la masticación, el bostezo, el sueño, los mareos y las convulsiones epilépticas se podían inducir en personas sanas. La intensidad de los sentimientos se podía controlar girando el mando que regulaba la intensidad de la corriente eléctrica. Al final de su libro, el autor afirmaba que tenía la esperanza de que el nuevo poder estaría limitado a los científicos o a alguna élite benéfica por el bien de una “sociedad psicocivilizada“.

En la década de 1980 se desarrolló el neuromagnetómetro, que funcionaba como una antena y podía monitorizar las ondas que emite el cerebro. (En los años setenta los científicos habían descubierto que los pulsos electromagnéticos permitían estimular el cerebro a través del cráneo y otros tejidos, de modo que ya no sería necesario implantar electrodos en el cerebro). La antena, conectada a la computadora, podía localizar los puntos del cerebro en los que se desarrollan las actividades cerebrales. El conjunto recibió el nombre de magnetoencefalógrafo.

En enero de 2000, el US News and World Report publicó unas declaraciones del Dr. John D. Norseen, un neuroingeniero que trabajaba para la Lockheed Martin, en las que afirmaba que tenía la esperanza de convertir el electrohipnomentaláfono, una máquina que podía leer la mente, en una realidad científica. El Dr. Norseen, expiloto de la Marina, decía que su interés por el cerebro provenía de la lectura de un libro soviético de los años 80 en el que se aseguraba que la investigación de la mente revolucionaría al ejército y a la sociedad en general. Mediante el desciframiento de la actividad eléctrica del cerebro, las pulsaciones electromagnéticas podrían desencadenar la liberación de los propios transmisores del cerebro para combatir la enfermedad, para mejorar el aprendizaje, o para modificar las imágenes visuales de la mente, creando una “realidad sintética”. A través de este proceso de biofusión (Lockheed Martin, 2000), la información se guardaría en una base de datos y se crearía un modelo compuesto del cerebro. Al observar un escáner cerebral obtenido por medio de un equipo de IRMf (imagen por resonancia magnética funcional), los científicos podrían decir lo que la persona estaba haciendo en el momento de la grabación (por ejemplo, si estaba leyendo o escribiendo) o reconocer emociones que van desde el amor hasta el odio. “Si esta investigación da resultado”, declaraba Norseen, “se podrá empezar a manipular lo que un individuo está pensando incluso antes de que lo sepa”. Pero Norseen se definía como “agnóstico” en cuanto a las repercusiones morales, y decía que él no era un científico loco, sino solo un científico entregado a su labor. “La ética no me preocupa”, decía, “pero a otros debería preocuparles”.

El siguiente gran paso fue, al parecer, algo que podríamos definir como una neurocomputadora pero que no tiene por qué parecerse a un ordenador portátil, sino que puede reducirse al tamaño que más convenga en cada ocasión, como por ejemplo el de un pequeño teléfono móvil. Fruto de un gran avance en la explotación de los fenómenos psíquicos, la neurocomputadora puede seguir el modelo de la actividad neuropsíquica del cerebro, es decir, que funciona como un sistema desequilibrado e inestable de neurotransmisores y de neuronas que interactúan, todo ello gracias a la creación de una copia de un cerebro vivo elegido al azar y sobre el que […] se ha trabajado siguiendo un plan.

Tras recibir una carta de la autora de estas líneas sobre la viabilidad del proyecto de una máquina que se basara en la posibilidad de recopilar las ondas electromagnéticas que emanan del cerebro para transmitirlas a otro cerebro que podría leer los pensamientos de una persona, o bien que utilizara el mismo procedimiento para imponer los pensamientos de otra persona en un cerebro y de esta manera dirigir sus acciones, la compañía IBM respondió, de manera inequívoca y a nivel ejecutivo, que no existía la tecnología necesaria para crear una computadora de ese tipo en un futuro inmediato.

Esto no concuerda con la publicación de una patente, la número 03951134, en la página de Internet de la Red de Propiedad Intelectual de IBM [IBM Intellectual Property Network], que corresponde a un dispositivo, descrito en la patente, capaz de captar a distancia las ondas cerebrales de una persona, procesarlas a través de una computadora y emitir ondas de corrección que cambiarán las ondas cerebrales originales.

Tampoco obtuvieron respuesta ninguna de las cuatro cartas similares dirigidas a cada uno de los cuatro altos ejecutivos de Apple Inc., cuatro cartas individuales dirigidas a su atención personal. Entre ellos se encontraba el exvicepresidente de los Estados Unidos, el Sr. Al Gore, recientemente elegido miembro del Consejo de Administración de Apple.

Fue tal el número de personas lo suficientemente preocupadas por los testimonios de las víctimas de maltrato a través del control mental que en 2002 se celebró el Foro de Ginebra como una iniciativa conjunta de la Oficina de las Naciones Unidas para los Cuáqueros (Ginebra), el Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme; el Comité Internacional de la Cruz Roja; el Observatorio de los Derechos Humanos [Human Rights Watch], de EE.UU.; Ciudadanos contra la violación de los derechos humanos [Citizens against Human Rights Abuses o CAHRA], y el Programa de Estudios Estratégicos y de Seguridad Internacional, que estuvo representado por el catedrático y profesor titular del Departamento de Estudios para la Paz de la Universidad de Bradford.

En Inglaterra, el 25 de mayo de 1995, el periódico británico The Guardian publicó un artículo basado en un informe de Nic Lewer, el investigador para la paz de la Universidad de Bradford, en el que se enumeraban “más de 30 campos de investigación distintos sobre ‘las armas de la nueva era’…”, y parte del trabajo de investigación presenta un aspecto aún menos racional. Según Lewer, existen programas de ‘pulsos de rayos de microondas’ que sirven para destruir los dispostivos electrónicos del enemigo, y otros programas aparte de haces de sonido de muy baja frecuencia que se utilizan para inducir el vómito, espasmos intestinales, convulsiones epilépticas y también para hacer que una construcción se venga abajo. Por otra parte, en el artículo se afirma que “existen programas de ‘control mental’ a través del uso de mensajes de psico-corrección transmitidos por medio de sonidos subliminales y estímulos visuales. También hay un programa de ‘armas psicotrónicas’ (que aparentemente consiste en la proyección de la conciencia a otros lugares) y otro que consiste en el uso de proyecciones holográficas para difundir propaganda y desinformación” (Welsh, Timeline). Aparte de esta notable excepción, es difícil encontrar una declaración pública acerca de este problema en el Reino Unido.

Por desgracia, el problema de la credulidad no se acaba necesariamente con la mención frecuente, ya que, en los Estados Unidos, a pesar del número de casos constatados, todavía no hay suficiente voluntad pública para protestar enérgicamente no solo contra lo que ya está sucediendo, sino contra lo que va a pasar si esto no se controla.

Parece ser que la administración cree que es necesario y justificable, en interés de la seguridad nacional, hacer sacrificios humanos experimentales y lamentar que haya víctimas porque así solo habrá daños colaterales; es decir, que sufrir estas pérdidas es preferible a tener que participar en un conflicto o en una guerra.

Por supuesto, esto es totalmente incompatible con la afirmación de que estamos en una nación democrática que respeta los valores de la vida humana y la democracia, y una administración que instruye a sus funcionarios en la práctica de una tortura tan cruel debe ser condenada por completo como incivilizada e hipócrita.

D) La incredulidad como mecanismo de defensa

Ante la incredulidad generalizada acerca del control mental, puede resultar interesante analizar los fundamentos de los mecanismos que se emplean para mantener dicha incredulidad:

i) En los años sesenta, los disidentes soviéticos recibieron importantes muestras de solidaridad y de indignación por parte de las democracias occidentales a causa del tratamiento que estaban recibiendo, sobre todo por el abuso de los métodos psiquiátricos de tortura a que eran sometidos. Hay que destacar que al parecer somos capaces de dejarnos llevar por la credulidad y de expresar sentimientos de apoyo procedentes de nuestra indignación cuando podemos identificarnos con aquellas víctimas que comparten y apoyan nuestra propio sistema de valores, o que nos lo refuerzan, como en este caso histórico en concreto, ya que se habían opuesto a un sistema político que en aquella época también era una amenaza para nosotros.

Desde un punto de vista psicológico, también es importante fijarse en que el apoyo desde una distancia segura, así como el beneficio que para la psique supone atacar a un “mal padre” que se encuentra lejos (en este caso, las autoridades soviéticas), no representa una amenaza para el propio sistema interno; de hecho, alivia la presión interna. Por otra parte, el reconocimiento y la denuncia de un crimen similar suponen para nosotros una exigencia psíquica mucho mayor cuando hacen que entremos en conflicto con nuestro propio entorno, nuestra propia seguridad o nuestra propia realidad. La defensa contra la desilusión sirve para suprimir la paranoia que supondría el hecho de que nuestra figura paterna (el presidente, el primer ministro, nuestros gobiernos) podrían no ser lo que les gustaría que creyéramos que son.

ii) La necesidad de depositar la envidia destructiva y los malos sentimientos en otro sitio, debido a la incapacidad del ego para reconocer que los posee, refuerza la utilidad de personas o grupos que servirán para contener esos sentimientos repudiados y proyectados que despiertan ansiedades paranoides. El concepto de invasión de la mente supone un golpe en el corazón mismo de la ansiedad paranoide y hace que sea necesario un esfuerzo considerable para desalojarlo de la psique. La identificación inconsciente de la locura con la porquería o con los excrementos es un aspecto importante de la agresión anal, lo que provoca la identificación proyectiva como defensa.

iii) Abrirse a la creencia de que una persona está sufriendo la experiencia de ser invadida mental y físicamente por un manipulador que no se ve requiere un gran esfuerzo por parte del propio yo para dominar el terror.

iv) La defensa frente a lo desconocido encuentra su expresión en la división entre la teoría y la práctica; entre el científico como innovador y la sociedad que puede tomar decisiones morales sobre sus invenciones; entre la realidad y la ciencia ficción, la última de las cuales puede presentar retos absurdos a la imaginación sin que exista una gran amenaza, puesto que sirve para reforzar la distancia de lo real.

v) La identificación con el agresor: las fantasías sádicas, conscientes e inconscientes, que se transfieren al agresor y que se identifican con él, contribuyen a reprimir el miedo, la pasividad, o el temor al castigo. Este mecanismo actúa para negarle credibilidad a la víctima, que representa la debilidad. Esta es una de las características que comparten las sectas satánicas.

vi) La tradición humanista liberal que niega la peor de las capacidades destructivas del hombre en un intento por mantener la creencia en la gran continuidad de la tradición cultural y científica, así como el miedo, a lo largo del desarrollo de una persona, de no seguir ‘el progreso’, pueden producir el efecto psíquico del giro hacia el lado contrario para protegerse de los sentimientos agresivos. Esto se convierte entonces en la celebración exagerada de la “novedad” como afirmación del genio humano, que en última instancia se habrá hecho por el bien de la humanidad, y que se opone a las voces que advierten sobre los avances científicos, que serán calificadas de pesimistas, oscurantistas, contrarias al progreso y luditas [los artesanos ingleses que en el s. XIX se opusieron a los telares industriales]. La adhesión estricta a esta posición liberal puede actuar como una compensación excesiva frente al miedo a la pérdida de los bienes culturales e intelectuales.

vii) La negación por sublimación también se emplea para ignorar los aspectos perjudiciales de la tecnología. Lo que puede ser perjudicial para la libertad y el bien de la sociedad puede enmascararse y ocultarse a través de la distribución de las entretenidas innovaciones. La tecnología, que permite introducir una cámara a través de nuestro intestino con fines médicos, también se utiliza para limitar nuestra libertad con la vigilancia. Los proveedores de tecnología innovadora vienen con todo tipo de dispositivos nuevos que desvían, entretienen y alimentan las necesidades adquisitivas de los compradores insaciables, reforzando además la economía. Al lema de “Todo está a la última en Kansas City” solo se le ve el lado negativo cuando la experiencia individual (por ejemplo, con los implantes mamarios que estallan) le quita el recubrimiento de oro al pan de jengibre. Dentro de todas las innovaciones para el mal (es decir, aquello que ha sido diseñado para dañar y destruir), se puede promover alguna “buena” (es decir, para la diversión y el entretenimiento de la población) con fines de lucro o para contentar a las masas.

viii) La NASA va a enviar una nave espacial a Marte, o eso nos cuentan. Tienen planeado recorrer la superficie de Marte en busca de señales de agua y de vida, y no oímos voces que discrepen sobre la viabilidad de este proyecto.

¿Por qué motivo, cuando una persona considera que le están alterando la mente y que la están acosando a través de un procedimiento invisible de tecnología invasiva, no podemos armarnos del valor suficiente para creerla? ¿Tal vez porque el horror que supone la identificación empática necesaria hace que bajemos las persianas? En cambio, la experiencia compartida del lanzamiento de objetos al espacio trae consigo las posibilidades del poder compartido o el alivio que resuena en el inconsciente ante una proyección o evacuación masiva, una experiencia compartida que es bendecida en nombre de la capacidad científica extraordinaria del ser humano.

ix) El deseo de ‘no ser engañado’, de que a uno no lo tomen por tonto, produce uno de los mecanismos de defensa contra la credulidad más comunes y poderosos.

E) El poder, la paranoia y los gobiernos dañinos

La capacidad de ser el poseedor de un gran poder sin sucumbir a las presiones de las psicosis narcisistas latentes es un asunto importante que apenas ha sido tenido en cuenta. El efecto de poseer el poder y la expectativa y la necesidad de que los demás crean que uno es capaz de mantenerlo, cuando no de ejercerlo, estimula la omnipotencia del pensamiento. A raíz de esto, puede establecerse una sobrevaloración narcisista de los propios procesos mentales del individuo. Al intentar mantener la compostura como poseedor, titular y ejecutor del poder, él (o ella, desde luego) también puede someterse a un proceso de división que le permite, junto a otros, dar un testimonio embelesado de sí mismo en este papel ilustre. Esto puede significar que el puesto de la autoridad se encuentre vacante, al menos de vez en cuando. El proceso de división entre el yo de la experiencia y el yo de la percepción le permite al líder poderoso alternar la percepción que tiene de sí mismo desde dentro y desde fuera, y a veces al lado, de sí mismo. Con el refuerzo de sí mismo que obtiene por parte de otros, que hace que él mismo sea su propio objeto narcisista, el análisis de la realidad se ve limitado. En este último aspecto, tiene mucho en común con la otra figura poderosa de nuestra época, la estrella de cine. O con aquellos que, en palabras de Freud, están “arruinados por el éxito”.

En un mundo que se enfrenta a una desilusión creciente debido al abismo existente entre las plataformas públicas en las que los gobiernos son elegidos y las contingencias y el pragmatismo que hacen que se conserven estrategias de defensa e inversiones económicas, el papel que juegan el ejército y los servicios de inteligencia, con sus respectivas armas de dominación y de infiltración encubierta, es cada vez más alarmante.

Exentos de responsabilidad ante el público, protegidos del desenmascaramiento y del enjuiciamiento por su inmunidad, autorizados para mentir y también para matar, es en las manos de estos agentes donde radica una gravísima amenaza para los derechos humanos y para la libertad. Facultados para llevar a cabo agresiones por medio de experimentos con armas secretas cuya acción es indetectable, estos hombres y mujeres también son susceptibles de ser corrompidos con lucrativas ofertas de gratificación económica por parte de siniestros grupos de poder que pueden utilizar sus habilidades, su conocimiento privilegiado y su experiencia con fines francamente criminales y fascistas.

La información de que disponemos sobre el perfil psicológico de aquellos que son contratados para vigilar a los demás es limitada, pero no es difícil imaginar los efectos que puede tener en la personalidad la práctica continua de dichas actividades, permanentemente expuestas a la perversión.

Podemos llegar a hacernos una ligera idea con lo que vamos leyendo aquí y allá. En su libro de investigación sobre el control mental de la CIA, John Marks (1988) cita el comentario jocoso de un colega de la CIA (lo cual siempre revela las características de la personalidad): “Si averiguas cuál es la radiofrecuencia natural del esfínter de una persona, puedes conseguir que salga corriendo de la habitación a gran velocidad”. (Una se pregunta si también le parecerá divertida la capacidad de dirigir, pongamos por caso, infrasonidos por encima de los 130 decibelios, que se dice que provocan parada cardíaca, según una víctima activista que leyó un informe destinado al parlamento ruso).

Estos funcionarios del Estado, que disponen de una libertad total, se pueden sentir eximidos del proceso de autoexamen moral, pero su trabajo debe de resultar deshumanizador tanto para el depredador como para la presa. Probablemente sea cierto que la necesidad de controlar a sus agentes sobre el terreno fuese un incentivo para desarrollar los procedimientos que se usan actualmente. También es un entrenamiento realmente embrutecedor que sirve para acosar a otras personas.

Y mientras tanto, el objetivo, la presa, tratando no solo de sobrevivir, sino de avisar desesperadamente a sus conciudadanos de lo que está sucediendo, intenta convertirse en físico cuántico, en investigador político, en detective legal, en activista, en neurólogo, en psicólogo, en fisiólogo; es decir, en su propio médico, dado que no sabe qué efectos tendrá este insólito tratamiento en su cuerpo, y mucho menos en su mente.

Siempre hay nuevos métodos por probar que pueden resultar útiles a la hora de encontrar formas de discapacitar o destruir a los adversarios: la inyección de aire en el cerebro y en los pulmones, el láser que fulmina o deja ciego, los haces de partículas, las ondas de sonar o cualquier otra combinación de energías que permita dirigir, desestabilizar o controlar.

F) La ciencia y el escepticismo

Los científicos pueden ser comprados, no solo por los gobiernos, sino también por siniestras sociedades secretas. Las universidades pueden ser financiadas por los gobiernos para que desarrollen tecnologías que tendrán un uso inhumano inaceptable. Las mismas personas que suministran estas armas (quizás científicos y académicos respetables) pueden hacer mención al lado aceptable de los descubrimientos científicos que se han llevado a cabo a través de la experimentación con personas desgraciadas a las que no se reconoce. Tras un lavado de cara, es posible que aquellos lleguen a ser aclamados por el avance que sus estudios han supuesto para la comprensión de las leyes naturales del universo. No es inverosímil que, después de haber inventado una técnica de destrucción, el innovador y pensador vaya a recoger su premio Nobel interpretando un papel distinto. Existen científicos que se han negado a seguir trabajando cuando recibieron propuestas por parte de representantes de la CIA o de la Unión Soviética, y ellos son los verdaderos héroes de la ciencia.

En la lucha por el poder, está en juego el hecho de ser los primeros en hacerse con el control de la tecnología más avanzada en el campo de la lectura de la mente y del control mental. Al igual que ocurre con la bomba nuclear, calculando con buen juicio se llegaría a la conclusión de que la propiedad común anularía la ventaja que supone la posesión, pero siempre hay una carrera por llegar a ser los primeros en poseer el medio de destrucción masiva más avanzado. La forma más conveniente es aquella que puede ser dirigida a otras personas sin que uno se contamine a sí mismo a lo largo del proceso: aquella que no se detecta y que se puede utilizar fácilmente, de una manera económica y estratégica. Seríamos tontos si descartáramos a las organizaciones secretas y únicamente viéramos amenazas en los países no democráticos y en los grupos terroristas conocidos.

Como consumidores en un mundo en el que la compra se está convirtiendo en la actividad principal de ocio, deberíamos preocuparnos por estar alertas frente a las distintas formas en que el bienestar humano puede sacrificarse para producir un nuevo dispositivo impresionante. Puede que sea un motivo de celebración para el ‘innovador’, pero que haya sido el resultado de haber establecido una llamada o una conexión con los procesos neuronales vivos de un sujeto de experimentación forzado. Si nos concienciamos de que no debemos comer huevos cocidos puestos por gallinas en batería, no deberíamos considerar moralmente irrelevante el hecho de examinar a fondo a las grandes empresas que producen ‘software’ innovador desde el punto de vista de la electrónica. También deberíamos desconfiar del origen de esa especie de tentación insípida que constituyen las agencias de contactos que se ofrecen a encontrar a nuestra pareja ideal haciendo coincidir las frecuencias cerebrales y los “biorritmos”.

No sabemos lo suficiente sobre el trasfondo de dicha tecnología, y tampoco sabemos cómo evaluarla desde un punto de vista ético. No sabemos qué efectos tendrá en el futuro, dado que no se nos informa adecuadamente. Si los gobiernos persisten en ocultar el alcance de su potencial armamentístico por razones de defensa, también están sustrayéndoles a sus ciudadanos el derecho a protestar contra su utilización. Y lo más alarmante es que están dejando a sus ciudadanos desprotegidos ante la posibilidad de que estas armas caigan en manos de organizaciones despiadadas cuyas preocupaciones son exactamente lo opuesto a la democracia y a los derechos humanos.

G) Regresemos al Reino Unido

Mientras tanto, en Inglaterra, el Director del Centro de investigación en Neurociencia Cognitiva de Oxford, el profesor Colin Blakemore, quien también ha sido elegido Jefe Ejecutivo del Consejo de Investigación Médica, le ha escrito a la autora que “… no tiene conocimiento de ninguna tecnología (ni siquiera en las especulaciones más descabelladas de los neurocientíficos) que permita el análisis y la recolección de ‘datos neuronales’ a distancia” (Blakemore, 2003). Esta certeza difiere de los temores expresados por otros científicos de Rusia y de los Estados Unidos, y por supuesto de los temores del neurocientífico francés Jean-Pierre Changeux del Comité Nacional de Bioética francés, ya citado (ver página 5).

También está muy en desacuerdo con un artículo del Dr. Michael Persinger, del Laboratorio de Neurociencia del Comportamiento de la Universidad Laurentian en Sudbury, Ontario, Canadá. En el artículo titulado “Sobre la posibilidad de acceder directamente a cada cerebro humano por inducción electromagnética de algoritmos” [On the Possibility of Directly Accessing Every Human Brain by Electromagnetic Induction of Algorithms] (1995), describe las formas en que las diferencias individuales entre los cerebros humanos pueden ser superadas y llega a una conclusión acerca de las posibilidades tecnológicas de influir en una parte importante de los aproximadamente seis mil millones de personas que viven en este planeta sin que medien las modalidades sensoriales clásicas, sino a través de la generación de inducción electromagnética de algoritmos fundamentales en la atmósfera. El trabajo del Dr. Persinger es citado por el capitán John Tyler, en cuyo trabajo para los programas tanto aeroespaciales como de la Fuerza Aérea Estadounidense compara el sistema nervioso humano con un receptor de radio (1990).

Muy recientemente, el principal magacine radiofónico cultural de la BBC tuvo como invitado en su emisión semanal al eminente astrofísico y astrónomo Sir Martin Rees, quien acababa de publicar un libro titulado Nuestro siglo final [Our Final Century], en el que explica seria y razonadamente que existe un 50 % de posibilidades de que millones de personas, probablemente de un ‘país del tercer mundo’, sean aniquiladas mediante la biotecnología y el bioterrorismo en un futuro cercano, “por una emisión errónea o malintencionada”. Para el autor, la devastación provendría posiblemente de pequeños grupos o sectas establecidos en los Estados Unidos, “unos cuantos individuos que disponen de la tecnología apropiada para provocar el caos absoluto”. También dice que, en este siglo, la naturaleza humana ya no es una materia prima inalterable, y que tal vez deberíamos contemplar la posibilidad de que los seres humanos llevemos implantes en el cerebro.

Los otros dos invitados a la emisión estaban relacionados con Shakespeare: uno era autor teatral y el otro escribía sobre Shakespeare. La cuarta invitada era una joven que tenía un sitio web llamado “Spiked”, cuyo tema central era el ataque del pánico, es decir, el ataque dirigido al pánico. Esta invitada se mostró muy contraria a lo que según ella era el pesimismo de Sir Martin, cuyas ideas básicamente minaban la confianza e inducían al pánico. Esta reacción parece tipificar un modo de gestionar la amenaza y la ansiedad, y demuestra lo difícil que resulta advertir a los demás de aquello que no quieren oír, incluso cuando quien da la voz de alarma es un hombre de la categoría académica de Martin Rees. Esta reacción de huida se vio reforzada por el presentador, quien al final de la emisión resumió el debate matinal con las siguientes palabras: “¡He aquí la moraleja! ¡Menos pánico y más Shakespeare!”.

H) La nueva barbarie

Dado que el manejo de una máquina lectora de la mente capacitará al operador para tener acceso a las ideas de otra persona, tendremos que prepararnos para un nuevo orden mundial en el que las ideas estarán, por así decirlo, a disposición de cualquiera. No tengamos ninguna duda: el contenido de la mente de terceros será recogido, vaciado y revisado como suele hacerse en los mercadillos benéficos. Por ello, lo más aconsejable para los profesionales del derecho es que interpreten las leyes de propiedad intelectual con mucha prudencia para que salgan airosos y conserven algo de credibilidad. Tendremos que acostumbrarnos a la posibilidad de que reconozcamos nuestra propia obra en boca de otros.

La perspectiva del fraude a gran escala y de que otros hagan poses con nuestras prendas robadas no será muy agradable. Le expresión “mejora personal de la mente” se nos está colando por la puerta de atrás, por citar al codirector del Centro de la Libertad Cognitiva y de la Ética [Center for Cognitive Liberty and Ethics], y se está llevando a cabo por medio de la coacción mental inducida tecnológicamente, o lo que es lo mismo, la violación y el saqueo de la mente. Es de esperar que veamos, en la televisión en directo, actuaciones en las que se ha utilizado la “mejora de la mente” en lugar de la cocaína, o además de ella.

La nueva y desafiante ciencia de la neuropsiquiatría y el mapeo cerebral espera hallar muy pronto, con la ayuda de la imagen por resonancia magnética funcional (ese “nuevo juguete de marca al que los científicos le han puesto las manos encima”), la “gota para el amor” y la “gota para la culpa” (BBC Radio 4: Todo está en la mente [All in the Mind], 5 de marzo de 2003). Pronto tendremos la capacidad de solicitar que se le haga un escáner cerebral a cualquiera que presente un comportamiento que nos parezca extraño o anormal, y las vicisitudes de una vida ya no tendrán por qué molestarnos a la hora de realizar un diagnóstico.

En sus recientes Conferencias Reith para la BBC (2003), el profesor Ramachandran, el famoso neurocientífico del Instituto La Hoya de San Diego, California, nos demostró que el cerebro puede realizar cosas fascinantes. Nos habló de los trastornos de la personalidad y nos mostró cómo algunos pacientes, que han sufrido daño cerebral a causa de lesiones en la cabeza, no son capaces de reconocer a sus propias madres. Otros tienen la sensación de que están muertos. Y de hecho él ha encontrado lesiones cerebrales en estas personas. En lo que parece ser un salto enorme pero realizado sin apenas esfuerzo, el que se describe a sí mismo como “un niño en una tienda de dulces” tiene la esperanza de demostrar que todos los esquizofrénicos tienen dañado el hemisferio derecho del cerebro, lo que hace que sean incapaces de distinguir la fantasía (sic) de la realidad. Como el profesor Ramachandran habla de la esquizofrenia al mismo tiempo que de la negación de la enfermedad o agnosia, no queda claro, y sería interesante saberlo, si la persona que tiene una lesión en la cabeza se ha dado cuenta o no de que la tiene. ¿Acaso el hecho de hablarle de la lesión supone para el paciente un consuelo y la posibilidad de analizar mejor la realidad? ¿Se siente mejor cuando le dan el diagnóstico? ¿Y qué tienen que decir los psicoanalistas (y los psiquiatras) de todos los años que se han llevado tratando a pacientes que no eran conscientes en absoluto de que tenían una lesión en la cabeza? ¿Se trata de una negligencia flagrante? ¿Estábamos completamente engañados al notar una recuperación en un número importante de estas personas?

No obstante, resulta lamentable que un neurocientífico que supuestamente se interesa por el estudio de la esquizofrenia tratase de divertir a su público contando chistes sobre esquizofrénicos “que están convencidos de que la CIA les ha implantado dispositivos en el cerebro para controlar sus pensamientos y sus acciones, o bien que los marcianos los controlan” (Conferencia Reith nº 5, 2003).

Existe un nuevo deseo de concretización. La búsqueda del significado ha sido sustituida por la necesidad de pruebas irrefutables. Si no aclaran nada o no tienen sentido, entonces no tienen validez. El médico de la mente se ha convertido en cirujano. “¡Encontró un bulto del tamaño de una uva!”.

I) Hacer frente al terror y al miedo a lo inexplicable

Freud creía que el estudio de aquello que resulta extraordinario sería una de las principales vías de investigación de la mente en este siglo. El miedo a lo inexplicable nos ha acompañado durante mucho tiempo. El mal de ojo, el espantoso doble y el intruso son temas que se repiten en la literatura, principalmente en el relato Quien compartió en secreto [The Secret Sharer], de Joseph Conrad, y en el cuento El Horla [Le Horla], de Maupassant. El análisis que hizo Freud de lo inexplicable lo llevó de nuevo a la vieja concepción animista del universo: “Es como si cada uno de nosotros hubiera atravesado una fase de desarrollo individual que se correspondiera con la fase animista de los hombres primitivos, y que ninguno de nosotros la hubiera atravesado sin conservar ciertos residuos y vestigios de ella que todavía son capaces de manifestarse, de manera que todo aquello que ahora nos impresiona como algo ‘inexplicable’ cumple la condición de establecer una relación con dichos residuos de la actividad mental animista existentes en nuestro interior y de darles una expresión”(Freud, 1919, p.362).

La separación del nacimiento y el miedo infantil a los “fantasmas nocturnos” también dejan huella en cada uno de nosotros. La experiencia individual de ser el único que ocupa la propia mente (el destino solitario del hombre que nunca hasta ahora se había cuestionado, y sobre el que se basa toda la historia de la educación civilizada) se ve ahora atacada de frente. Dado que el hecho de crecer es en gran medida sinónimo de aceptar la propia soledad, el esfuerzo por aliviarla es lo que nos impulsa a sentir compasión y a proteger a los demás; es la matriz del mayor de los bienes, el de la bondad humana, y es el origen de la expresión a través de la creación artística. Incluso aunque todos tengamos que vivir y morir solos, al menos podemos compartir este conocimiento a través de actos de ternura que expían nuestro estado de soledad. Cuando sufrimos una pérdida o una crisis nerviosa, la crudeza de esta soledad es demasiado evidente. Lo mejor de la constructividad social y grupal es el esfuerzo por aliviar las ansiedades psicóticas que subyacen en lo más profundo de cada uno de nosotros, y que pueden activarse bajo condiciones lo suficientemente extremas.

La entrada deliberada en la mente de otra persona por medio de la tecnología es un acto de barbarie monumental que destruye (quizás por medio de una marcación telefónica) la historia y la civilización del desarrollo mental del hombre. Es más que una violación de los derechos humanos: es la destrucción del significado. Para cualquiera que se vea obligado a pasar por el infierno de tener que vivir con un violador mental invisible, el esfuerzo por mantener la cordura supera los límites de lo tolerable. La capacidad imaginativa de una mente normal no puede abarcar el horror que ello supone. Hemos tratado de asimilar los experimentos que los nazis perpetraron en los campos de concentración. Ahora nos hallamos frente a la perspectiva de un control sistemático autorizado por hombres que, vía satélite, dan instrucciones con el fin de destruir la sociedad mientras que van a la ópera conduciendo un nuevo Jaguar o un Mercedes.

Aquí estamos hablando fundamentalmente de humillación y de pérdida de poder. Es una manifestación de rabia representada por aquellos a los que les aterra tanto la impotencia, que todos sus esfuerzos se dirigen a la castración y destrucción del aterrador rival de sus fantasías inconscientes. En este apocalipsis de la mente, la figura punitiva emerge como si saliera de las entrañas del escenario de la ópera, y esta fantasmagoría se representa a escala mundial. Estos hombres pueden estar lo suficientemente locos como para creer que están creando un “orden mundial psicocivilizado”.

Para cualquiera que haya estudiado a los niños maltratados, todo esto es evocador de la recreación que el inconsciente hace de las obscenidades de los niños maltratados y maltratadores en la guardería salvaje, recreación que se ve reforzada por una vida desprovista de la capacidad para sentir empatía. Los demás seres humanos, que para ellos eran como muñecos de Action Man a los que había que desmembrar o muñecas Barbie a las que había que deshonrar obscenamente, terminan teniendo ante sus ojos una humanidad tan insignificante como los píxeles de una pantalla.

A pesar de que la penetración por la fuerza en la mente de otra persona es, por definición, obscena, una breve valoración de los efectos que describen las personas cuyas mentes han sido invadidas da fe de la naturaleza perversa de estos experimentos. Extraños ruidos son emitidos por el cuerpo, un cuerpo cuyo propietario conoce lo suficientemente bien como para darse cuenta de que la causa es externa; el aire se bombea hacia dentro y hacia fuera de los orificios como si estuvieran utilizando una bomba de bicicleta. Poco a poco el repertorio va aumentando: punzadas y espasmos en los ojos, la nariz y los labios; tics fuera de lo normal; dolores en la cabeza; zumbido en los oídos; obstrucciones en la garganta; presión sobre la vejiga y el intestino que provoca incontinencia; hormigueo en los dedos y en los pies; presión en el corazón o en la respiración; mareos; problemas oculares que dan lugar a cataratas; ojos llorosos; moqueo nasal; aceleración de los latidos del corazón y aumento de la presión en el corazón y en el pecho; afecciones respiratorias y en el pecho que conducen a la bronquitis y al deterioro de los pulmones; migrañas agudas; despertares nocturnos, a veces con un susto terrible; insomnio; niveles de estrés insoportables debidos a la pérdida de la privacidad. A la hora de hacer el diagnóstico, este conjunto variado de síntomas representa un desafío para cualquier profesional de la medicina.

Si los efectos anteriores se caracterizan por ser no letales, también existen los efectos letales en potencia, que conviene tomarse en serio, dado que la capacidad de los ultrasonidos y de los infrasonidos para provocar paros cardíacos y lesiones cerebrales, parálisis y ceguera, así como la ceguera por rayo láser, o la inducción a la asfixia mediante la modificación de las frecuencias que controlan la respiración en el cerebro, o el ataque epiléptico… todo esto y más puede estar al alcance de aquellos que desarrollan este armamento. Y los que deciden utilizarlo pueden estar sentados en un restaurante con el arma (que puede tener el aspecto de un teléfono móvil compacto) encima de la mesa, junto a la botella de vino, o bien en la piscina.

Por último, a pesar de que en este momento de la nueva historia del control mental las víctimas aún no pueden demostrar el maltrato de que son objeto, hay que decir que, con toda la información que existe sobre el desarrollo tecnológico, desde luego lo que no pueden hacer aquellos que tratan de evitar las demandas es desmentirlas. Si esperamos a que los efectos se generalicen será demasiado tarde.

Por estas y otras razones que este hemos intentado abordar en este artículo, pedimos que se reconozca la existencia de dicha tecnología a nivel nacional e internacional. Los políticos, los científicos y los neurólogos, los neurocientíficos, los físicos y los profesionales del derecho deben, sin más demora, exigir un debate público sobre la existencia y la utilización de la tecnología psicotrónica, así como la desclasificación de la información sobre este tipo de dispositivos con los que se maltrata a personas indefensas, dispositivos que constituyen una amenaza para la libertad democrática.

El testimonio de las víctimas de este tipo de maltrato debe hacerse público, y el uso de las armas psicoelectrónicas debe considerarse ilegal y criminal.

Hay que ayudar a los profesionales de la medicina a reconocer los síntomas de control mental y de maltrato psicotrónico, y la información sobre la utilización de estas armas debe ser desclasificada de modo que este maltrato pueda verse como lo que es, y no se siga interpretando de manera automática como un indicio de enfermedad mental.

Si, en la situación actual de confusión e inseguridad acerca de la existencia o no de armas de destrucción masiva, deducimos que el hecho de que no se localicen, sea o no cierta su existencia, por lo general hace que nos sintamos satisfechos de nosotros mismos, entonces si llegamos a la conclusión de que un régimen de vigilancia extrema es un síntoma de paranoia estaremos colaborando con las fuerzas que operan en la oscuridad.

Porque puede que se estén desarrollando otras armas de destrucción masiva y no tan lejos de casa; armas que, por ser aún más difíciles de localizar, funcionan de forma invisible, sin obstáculos, sin que nos enteremos de que están entre nosotros, usando a los seres humanos como bancos de pruebas. Al igual que ocurre con la percepción extrasensorial, las técnicas que se utilizan con los seres humanos no son perceptibles si se utilizan sistemas de detección convencionales. Es probable que las señales que se utilizan pertenezcan a una física desconocida por aquellos científicos que carecen del más alto nivel de autorización para tener acceso a documentos clasificados. Hacer caso omiso del testimonio de las víctimas es negar, tal vez con resultados catastróficos, la única prueba que de otro modo podría conducir a los defensores de la libertad a ser conscientes del desarrollo de una nueva técnica de destrucción terrible. Estas siniestras fuerzas ocultas que manipulan por igual a los grupos terroristas y a los gobiernos bien pueden estar muy agradecidas tanto por el hecho de que los profesionales se burlen de las víctimas, como por el desconocimiento del público.

Referencias

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Welsh, Cheryl (1997): Timeline of Important Dates in the History of Electromagnetic Technology and Mind Control, at:
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Welsh, Cheryl (2001):Electromagnetic Weapons: As powerful as the Atomic Bomb, President Citizens Against Human Rights Abuse, CAHRA Home Page: U.S. Human Rights Abuse Report: www.dcn.davis.ca.us/~welsh/emr13.htm

Begich, Dr N. and Manning, J.: 1995 Angels Don’t Play this HAARP, Advances in Tesla Technology, Earthpulse Press.

ZDF TV:    “Secret Russia: Moscow – The Zombies of the Red Czars”, Script to be published in Resonance,  No. 35

Aftergood, Steven and Rosenberg, Barbara: “The Soft Kill Fallacy”, in The Bulletin of the Atomic Scientists, Sept/Oct 1994.

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“Psychoelectronic Threat to Democracy”
http://mindcontrolforums.com/babacek.htm

Nature:  “Advances in Neuroscience May Threaten Human Rights”, Vol, 391, Jan. 22, 1998, p. 316; (ref Jean- Pierre Changeux)

Space Preservation Act: Bill H.R.2977 and HR 3616 IH in 107th Congress – 2nd Session: see: www.raven1.net/govptron.htm

Sessions European Parliament:
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Click at Plenary Sessions, scroll down to Reports by A4 number, click, choose 1999 and fill in oo5 to A4

Delgado, Jose M.R: 1969. “Physical Control  of the Mind: Towards a Psychocivilized Society”, Vol. 41, World Perspectives, Harper Row, N.Y.

US News & World Report:  Lockheed Martin Aeronautics/ Dr John Norseen; Report January 3/10 2000, P.67

Freud, Sigmund:  1919: Art and Literature:” The Uncanny”.  Penguin,
Also  “Those Wrecked by Success.”

Marks, John:   1988 :The CIA and Mind Control – the Search for the Manchurian Candidate,  ISBN 0-440-20137-3

Persinger, M.A. “On the Possibility of Directly Accessing Every Human Brain by Electromagnetic Induction of Fundamental Algorythms”; In Perception and Motor Skills,  June, 1995, vol. 80, p. 791 – 799

Tyler, J.“Electromagnetic Spectrum in Low Intensity Conflict,” in  “Low Intensity Conflict and Modern Technology”,    ed. Lt. Col. J. Dean, USAF, Air University Press, Centre For Aerospace Doctrine, Research and Education, Maxwell Air Force base, Alabama, June, 1986.

Rees, Martin Our Final Century:  2003, Heinemann.

Conrad, Joseph: The Secret Sharer, 1910.  Signet Classic.

Maupassant, Guy de: Le Horla, 1886. Livre de Poche.

Carole Smith es una psicoanalista británica. En los últimos años ha criticado públicamente la experimentación con dispositivos invasivos llevada a cabo por los gobiernos sobre ciudadanos que no han dado su consentimiento, experimentación que tiene el objetivo de desarrollar métodos estatales de control.

Carole Smith
E-mail: rockpool@dircon.co.uk

La fuente original de este artículo es la Revista de Estudios Psicosociales, 2003.

Copyright © Carole Smith , Revista de Estudios psicosociales, 2003. 2007

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Este enlace conduce a una serie de artículos que versan sobre el control externo de la mente humana.

Introducción a la telepatía artificial

Publicamos a continuación la traducción al español del artículo Artificial Telepathy 101, de Magnus Olsson. La versión original en inglés se puede leer aquí.

INTRODUCCIÓN A LA TELEPATÍA ARTIFICIAL

En realidad, el hecho de experimentar la “telepatía artificial” no es que sea algo extraordinario. Es tan sencillo como recibir una llamada de teléfono móvil dentro de la cabeza.

De hecho, la mayor parte de la tecnología utilizada es exactamente idéntica a la tecnología de los teléfonos móviles. El emisor y el receptor están conectados vía satélite. Un ordenador “multiplexor” envía la señal de voz del emisor a través de torres de microondas hasta una posición o teléfono móvil determinados con exactitud. El “receptor” es localizado y rastreado con gran precisión, con un margen de error de unos cuantos metros con respecto a su ubicación real. Sin embargo, el receptor no es un teléfono móvil, sino un cerebro humano.

De repente, una voz surge de la nada en la mente de la persona objetivo. El cráneo humano carece de “cortafuegos” y por lo tanto no puede impedir que la voz entre. El receptor puede oír los pensamientos verbales del emisor. El emisor, a su vez, puede oír todos los pensamientos de la víctima, exactamente como si los pensamientos verbales de la víctima hubieran llegado a pronunciarse o a transmitirse. Por ello, podría decirse que se tiene la sensación de “escuchar voces”, pero la definición más adecuada es la de “telepatía artificial”.

Ahora bien, si la telepatía artificial fuera totalmente voluntaria, como una conversación entre dos amigos sentados uno frente al otro en una habitación, podría ser algo positivo. Uno podría hablar con su amigo una y otra vez, intercambiando pensamientos verbales exactamente como si estuviera hablando por teléfono, pero sin tener que usar ni la voz ni la boca. Es una forma de hablar completamente silenciosa, un habla subvocal. Sería estupendo que los amantes pudieran utilizarla.

Lo malo es que la telepatía artificial constituye un arma perfecta para la tortura mental y para el robo de información. Proporciona un medio extremadamente potente para explotar, acosar, controlar y violar la mente de cualquier persona del planeta. Abre la puerta a una posesión casi demoníaca del alma de otra persona.

Cuando se utiliza como un arma “no letal”, se convierte en un medio ideal para neutralizar o desacreditar a un adversario político. Los manifestantes por la paz, los periodistas incómodos y los líderes de los grupos fuertemente discrepantes pueden quedar anulados y silenciados con esta arma.

La telepatía artificial también ofrece un medio perfecto para la invasión completa de la intimidad. Si todos los pensamientos pueden ser leídos, entonces es que no hay manera de proteger ni las contraseñas, ni los números PIN, ni los secretos personales. Uno no puede estar solo ni en el cuarto de baño ni en la ducha. Las cosas que hacemos en nuestra intimidad y que nos daría vergüenza que se supieran ya no se pueden ocultar, y están sometidas a todo tipo de comentarios hirientes. Pueden recopilar pruebas para chantajearnos con enorme facilidad: todos los errores o deslices que hayamos cometido en el pasado pueden ser objeto de crítica.

Al igual que un pervertido de los que se dedican a llamar por teléfono, una persona hostil que pueda controlar esta tecnología puede llamarnos a cualquier hora del día, todo el santo día. Puede interrumpir nuestro sueño, puede profanar nuestras oraciones, puede burlarse de nuestras creencias religiosas, puede interrumpir nuestras reuniones de negocios, puede hacer que nuestros pensamientos descarrilen. Puede contaminar, pervertir, retorcer y maltratar nuestro sentimiento amoroso. Puede invadir nuestros sueños, puede destruir nuestros buenos recuerdos.

El agresor no puede ser visto ni identificado, la agresión no se puede detener, y el daño psicológico es enorme. Pero no hay daño físico, en el cuerpo no queda ni una sola marca y no hay absolutamente ninguna prueba de que se haya cometido un delito o una intromisión. Todo lo que le “pasa” a la víctima, ocurre dentro de la cabeza de la víctima. ¿Qué pruebas físicas pueden ser aportadas a la policía? Sin pruebas físicas, ¿cómo van a fotografiar la “escena del crimen” o a identificar las huellas del acosador? No hay pisadas ni entrando en la escena ni saliendo de ella. De hecho, la escena física no existe, y no hay ninguna prueba de que la agresión haya tenido lugar.

La mayoría de las personas que sufren esta forma abusiva de “telepatía artificial” se sienten como si su mente hubiese sido violada. Se sienten perseguidas, acosadas, hostigadas y maltratadas por una o varias personas que se niegan a dar sus nombres, que ensucian la mente de sus víctimas con el lenguaje más grosero y perverso que pueda imaginarse, y que se niegan a colgar y a desaparecer. La persona o las personas que llaman disfrutan con la tortura perversa y sádica que infligen a sus víctimas. Además, disfrutan violando la privacidad de sus víctimas, leyendo sus mentes y haciendo comentarios sobre todo lo que las víctimas piensan, en un esfuerzo por demostrarles lo más despiadadamente posible que no tienen intimidad ninguna.

En resumen, las personas que llaman actúan exactamente igual que los violadores o los degenerados que se dedican a acosar. Imaginemos lo que un hombre podría hacer si se encontrase un “teléfono móvil mágico” que le permitiera introducirse en la cabeza y en los pensamientos íntimos de cualquier persona del planeta. La tentación de escoger una persona objetivo al azar y de empezar a espiarla o a maltratarla sería enorme, casi irresistible. Podría convertirse rápidamente en un hobby nauseabundo y retorcido, en un vicio. Si se deja en las manos de un equipo de la policía secreta, la posibilidad de que se haga un mal uso de esta tecnología resulta aún más escalofriante.

Ahora bien, la reacción natural de una persona normal e inteligente que por primera vez sufre la horrorosa experiencia de que le violen la mente es sentir pánico y echar mano de un teléfono de verdad. Llama a su familia, se pone en contacto con su médico o llama a la policía para denunciar algo sumamente extraño: “alguien está emitiendo voces en mi cabeza.”

Pero si es la policía la que está cometiendo estos abusos, las víctimas no van a conseguir gran ayuda, ¿no es así? Y si los policías no son los autores, entonces ¿cómo van a detener a nadie? Lo más práctico y fácil es creer que la persona que llama es un chiflado.

Rápidamente, la víctima de la violación mental se ve sometida a la humillación añadida de que la internen en un hospital psiquiátrico, a menudo en contra de su voluntad y a instancias de un ser querido que lo hace “por su bien”.

Cuanto más vehementes sean los esfuerzos que la víctima haga por demostrar que la voz o las voces en su cabeza son “reales”, mayor será la soberbia que las sonrisas de los médicos dejarán traslucir, médicos que insistirán con delicadeza en que dicha tecnología no existe, en que las voces no pueden ser reales, y en que hay que hay que tomarse una fuerte medicación y acostarse para descansar durante un buen rato.

La sensación de “oír voces” (sobre todo las voces que ocasionan un maltrato continuo) conduce directamente a la sala acolchada del pabellón psiquiátrico. De hecho, la sensación de oír voces constituye un ejemplo clásico de esquizofrenia. Si uno oye voces, es que uno está, por definición, loco.

Sin embargo, cuando las personas “que oyen voces” salen del hospital con un suministro de medicamentos caros, con frecuencia se dan cuenta de que los medicamentos no surten efecto, que es exactamente lo que cabría esperar si su problema no tuviera nada que ver con la química del cerebro y en cambio sí que tuviera que ver con una agresión bio-electrónica por parte de unos acosadores ocultos.

Las personas que oyen voces a menudo dejan desconcertados a los psiquiatras, ya que muchas de ellas no encajan en el modelo clásico de la esquizofrenia, cuyos ataques aparecen por lo general a los veintitantos años. Las víctimas de la “telepatía artificial” suelen tener unos treinta o cuarenta años y muchas no tienen antecedentes ni de enfermedad mental grave ni de consumo de drogas. Muchas parecen ser despiertas, saludables y racionales, incluso cuando insisten en que pueden oír voces. Están de acuerdo con los psiquiatras en que sí, que están deprimidas, pero ¿quién no estaría un poco deprimido en unas circunstancias tan difíciles? El hecho de ser acosado e intimidado verbalmente a todas horas es una forma de tortura mental.

Las víctimas de la violación mental se dan cuenta rápidamente de que no pueden hablar de sus “problemas psicológicos” ni con su familia ni con sus compañeros de trabajo. Se trata de algo turbador, muy extraño, que inspira poca compasión y que solamente sirve para asustar a la mayoría de la gente. La única forma en que otra persona puede “ayudar” es sugiriendo a la víctima de violación mental que vaya a ver a un psiquiatra, que de inmediato doblará la dosis de los medicamentos y de los antidepresivos. El resultado será una factura médica exagerada, que sólo añadirá penurias económicas a la situación. Y el hostigamiento verbal continuará.

A medida que aprenden a soportar la tortura diaria, las personas que oyen voces por lo general pueden volver a llevar una vida corriente, en la que son capaces de mantener conversaciones inteligentes y coherentes, conservar un empleo y funcionar con bastante normalidad. De hecho, si no hablan de su “problema”, normalmente no se distinguen de la gente normal que va por la calle. Porque estas personas son personas normales.

El número creciente de personas que “oyen voces” en nuestra sociedad permanece por lo tanto oculto. Aquellos que siguen afirmando que existe una “sociedad secreta de personas que emiten voces hacia el interior de nuestras cabezas” sencillamente son acallados con burlas o etiquetados de esquizofrénicos paranoides, y quedan completamente desacreditados. De hecho, muchos de los que oyen voces han interiorizado la idea de que son enfermos mentales, y se esfuerzan por comprender cómo sus “alucinaciones auditivas” siguen pareciendo tan reales.

Naturalmente, muchas de estas personas que oyen voces están profundamente desconcertadas, y recurren a grupos de apoyo, entre los que se incluyen las comunidades en línea tales como el grupo de apoyo a los oyentes de voces en Yahoo.com.

Quienes duden de la existencia de la “telepatía artificial” no tienen más que ponerse en contacto con alguna de estas comunidades, donde encontrarán a personas que siguen afirmando que están siendo acosadas por personas reales que utilizan una tecnología desconocida o falta de explicación.

Sorprendentemente, hay una cantidad enorme de literatura científica y de pruebas circunstanciales que respaldan esa afirmación.

En los próximos artículos, exploraremos la historia de la telepatía sintética y aprenderemos los nombres de los científicos que desarrollaron esta tecnología siniestra. También identificaremos y estudiaremos algunos de los organismos gubernamentales que están utilizando este instrumento de tortura contra ciudadanos inocentes.

A medida que se desarrolla el material de fondo, cada vez quedará más claro que estamos hablando de un moderno proyecto Manhattan (un programa de investigación supersecreto, más siniestro y potencialmente más devastador que el desarrolló la bomba atómica).

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: A través de este enlace se accede a una serie de artículos que tratan sobre el control externo de la mente humana.

Nota: El autor de este artículo, Magnus Olsson, explica en el siguiente vídeo hasta dónde llegan los criminales que se sirven de la telepatía sintética para torturar a personas inocentes:

Este canal de Youtube contiene más entrevistas a víctimas de control mental.

Advertencia: uno ya no puede confiar en sus propios pensamientos

Traducimos a continuación un artículo de Peter Mooring que se puede leer en el siguiente enlace: http://stopeg.com/warning-you-no-longer-can-trust-your-own-thoughts.htm

ADVERTENCIA: UNO YA NO PUEDE CONFIAR EN SUS PROPIOS PENSAMIENTOS

Publicado el 27 de febrero de 2012. Actualizado el 23 de julio de 2012.

INTRODUCCIÓN

Este artículo no trata sobre el control mental por los medios manipuladores como los periódicos, la televisión, Internet, la música, Facebook o la creación de acontecimientos, y tampoco trata del control mental a través de la inducción al consumo de drogas de individuos o de grupos de personas. Este artículo tampoco trata sobre las armas de energía dirigida (directed energy weapons o DEW) que se usan para generar dolores de cabeza y de estómago, para provocar la necesidad de orinar, calentar el cuerpo de las personas, etc. En cambio, este artículo trata sobre la lectura de la mente (mind reading) y el control de la mente humana (mind control) por medio de la tecnología electrónica e informática más avanzada existente actualmente; es decir, que estamos hablando de la lectura del pensamiento a través del uso de receptores electrónicos inalámbricos que captan las señales del cerebro y del procesamiento de estas señales por medio de ordenadores, y también de la puesta en marcha de funciones cerebrales por medio de transmisores electrónicos inalámbricos controlados por ordenadores. La tecnología avanzada que permite la lectura de la mente y el control mental está llegando a sus últimas fases. En las últimas décadas se ha llevado a cabo una investigación exhaustiva para descifrar lo que ocurre dentro de nuestras cabezas e intentar hacer funcionar el cerebro con estímulos procedentes del exterior. A esto yo lo denomino como sigue:

* Lectura electrónica (a distancia) de la mente (Remote Electronic Mind Reading o REMR)

* Control electrónico (a distancia) de la mente (Remote Electronic Mind Control o REMC)

La tecnología utilizada está mucho más avanzada de lo que muchos de nosotros podamos imaginar o estemos dispuestos a creer. Es terrorífico llegar a la conclusión de que la mente de uno ya no pertenece al ámbito de lo privado, y de que otras personas puedan enterarse sin que lo sepamos de nuestros códigos PIN, nuestras claves, nuestras ideas innovadoras, lo que pensamos de los demás o sobre el sexo, y de que otras personas, también sin que lo sepamos, puedan accionar nuestro cerebro para hacer que tengamos comportamientos que no son los que acostumbramos a tener. Quienes están promoviendo todo esto, experimentando con ello y utilizándolo son los servicios secretos de nuestros países, los militares incluidos. Utilizan para sus experimentos a personas escogidas casi al azar, y usan esta tecnología para eliminar a activistas, a denunciantes, a políticos o a otras personas que no les caigan bien. Todo esto va contra la ley; la lectura de la mente y el control de la mente son violaciones horribles de los derechos humanos. Muchas personas escogidas casi al azar, niños incluidos, son atacadas y asesinadas mentalmente o físicamente. Con el fin de impedir que la verdad llegue a oídos de personas como usted y como yo, divulgan una gran cantidad de desinformación, y las personas que tienen conocimiento de la existencia de estas actividades son atacadas implacablemente y a menudo son declaradas esquizofrénicas paranoides. Como yo soy un objetivo (fortuito) de estos ataques y también soy un superviviente, a continuación haré un resumen de la situación actual de esta tecnología a partir de mi experiencia personal y de mis observaciones.

EL CEREBRO HUMANO, UN TRANSMISOR Y RECEPTOR BIOELECTROMAGNÉTICO

Nuestro cuerpo transmite continuamente energía y esto incluye al cerebro. Cuando estamos pensando hay actividad en el cerebro, y esta actividad genera unas señales que pueden ser captadas por receptores sensibles que funcionan de manera parecida a como lo hacen un receptor de radio o un teléfono móvil. El intento de recibir las señales del cerebro se puede llamar sintonización del cerebro. Si a usted le cuesta creer que estos aparatos se puedan utilizar a distancia, piense en los viajes espaciales al planeta Marte, en los que unos receptores sensibles instalados en la Tierra son capaces de recibir señales procedentes de una nave espacial situada a 60 millones de kilómetros y viceversa.

La cartografía cerebral es una ciencia que tiene por objeto la identificación de áreas funcionales en el cerebro humano; por ejemplo, cuando uno mueve la pierna derecha, una región cerebral específica presenta mucha actividad, y cuando uno piensa en el sexo, se activa otra zona específica del cerebro. Esta actividad cerebral puede ser monitorizada y registrada para su posterior análisis por ordenador. Una vez que la región cerebral ha sido identificada y que su actividad ha sido analizada, se puede intentar estimular dicha región utilizando las señales registradas previamente. El siguiente paso es la creación de un conjunto particular de señales, por ejemplo para hacer que una pierna se levante, o para introducir por la fuerza un pensamiento en el cerebro. De esta manera estamos activando funciones cerebrales utilizando aparatos externos, es decir, que estamos controlando la mente humana.

Esto no es ciencia ficción: en la actualidad, muchas de estas cosas son posibles. Numerosas personas discapacitadas se podrían beneficiar de esta maravillosa tecnología, pero desgraciadamente esta tecnología también se usa para lo peor: para robar, para torturar, para asesinar y para inhabilitar.

LA LECTURA ELECTRÓNICA (A DISTANCIA) DE LA MENTE

La lectura electrónica (a distancia) de la mente consiste en la captación de los pensamientos del cerebro por medio de receptores electrónicos muy sensibles (parecidos a los receptores de radio) y en la descodificación de estas señales a través de programas informáticos para averiguar el contenido de los pensamientos. En el momento en que escribo estas líneas, el estado en que se encuentra la tecnología de la lectura electrónica de la mente es el siguiente:

* Pueden sintonizar nuestro cerebro sin que tengamos conocimiento de ello. Cualquiera puede captar nuestras señales cerebrales sin que lo sepamos.

* No es posible impedir la lectura de la mente. No podemos desconectar nuestro cerebro, y nuestro cerebro no posee un cortafuegos. La única manera que hay de bloquear la lectura de la propia mente es utilizar algo parecido a un codificador de las señales del cerebro, algo así como un bloqueador de teléfonos móviles. Existen informes que indican que por ejemplo Obama lleva siempre encima un aparato de estos.

* Los pensamientos se pueden leer a distancia. Es más fácil pero no obligatorio instalar una bobina receptora en el cráneo para captar las señales del cerebro. Un implante no es necesario pero puede ser útil para seleccionar y amplificar las señales generadas por el cerebro. Las señales cerebrales se pueden captar desde una distancia de al menos varios kilómetros.

* La descodificación del habla sub-vocal (es decir, las palabras que uno se dice a sí mismo sin llegar a pronunciarlas) es fácil porque el discurso sub-vocal genera unas señales más claras, y además el habla es un proceso lento comparado con la capacidad de las computadoras.

* También es posible descodificar nuestros pensamientos más íntimos, pero aquí el margen de error es mayor y por lo tanto es posible dentro de unos límites. Se pueden descifrar algunas palabras, pero sin mucha precisión. Además, debido a la enorme capacidad que tiene nuestro cerebro para procesar datos, es difícil averiguar el contexto apropiado al que se refieren las palabras.

* Estudios científicos recientes hacen mención de la reconstrucción de las imágenes captadas por nuestros ojos, pero no lo puedo confirmar. Uno de estos estudios demuestra que las señales cerebrales emitidas por un grupo de personas que están viendo la misma imagen muestran una gran semejanza, lo que indica que la reconstrucción de las imágenes captadas por el cerebro será posible en un futuro no muy lejano.

Nota sobre la reconstrucción de imágenes a partir de las señales cerebrales: las personas que han sido objeto de este tipo de ataques dicen que los agentes de los servicios secretos disponen de una tecnología que les permite ver a través de los ojos de su víctima. Mi experiencia personal es que cuando te conviertes en su objetivo, te encuentras rodeado por agentes, dispositivos de seguimiento y a veces hasta aviones que te observan las 24 horas. Una de las cosas que hacen es fijarse en lo que tú estás viendo con tus ojos, y te devuelven la información por medio de personas o acontecimientos idénticos recurrentes, mensajes de correo electrónico, ataques corporales, etc., con el fin de hacerte creer que pueden ver a través de tus ojos. Yo desde luego creo que esto será posible en un futuro muy cercano, y quizá ya pueda hacerse, pero de momento no lo he padecido (y he padecido muchas cosas).

EL CONTROL ELECTRÓNICO (A DISTANCIA) DE LA MENTE

El control electrónico (a distancia) de la mente consiste en desencadenar la puesta en marcha de funciones cerebrales (lo que incluye la imposición de determinados pensamientos) a través del uso de transmisores controlados por computadoras y por programas informáticos. En el momento en que escribo este artículo, el estado en que se encuentra la tecnología del control electrónico de la mente es el siguiente:

* La víctima no tiene conocimiento de que alguien esté intentando controlar su mente. Cualquiera le puede enviar señales manipuladoras a nuestro cerebro sin que lo sepamos. Podemos sentir que estamos actuando de una manera extraña y preguntarnos “¿por qué estoy haciendo esto?” o “¿qué estoy haciendo aquí?”.

* No es posible impedir el control de nuestra mente. No podemos apagar nuestro cerebro, y nuestro cerebro no tiene un cortafuegos.

* La mente puede ser controlada a distancia. Yo he sentido que otras personas controlaban mi mente cuando estaba fuera, lo que significa que es posible accionar el cerebro desde una distancia de al menos varios kilómetros.

* Es posible hacer que uno oiga voces. El sonido del silencio (silent sound), la voz dirigida al cráneo (V2K o voice-to-skull), y la audición por microondas (microwave hearing) son las denominaciones que recibe la tecnología capaz de hacer que uno oiga sonidos e incluso voces, pero no a través de las orejas. La mayoría de las armas de sonido permiten apuntar con tanta precisión que la víctima oye estas voces mientras que las personas que la rodean no las oyen. La mayor parte de esta tecnología tiene más de 25 años.

* Es posible imponerle pensamientos al cerebro de la víctima para hacer que piense en alguien o en algo y para hacer que haga algo. Esta técnica, mucho más avanzada y peligrosa, introduce por la fuerza pensamientos en el cerebro sin que la víctima sea capaz de reconocer el hecho de que esos pensamientos no son suyos. Podemos describirlo como un pensamiento que no debería estar ahí. Ejemplos: Entras en la cocina y cuando llegas notas algo raro porque no tenías nada que hacer allí, simplemente te levantaste y fuiste hacia la cocina. O bien continuamente te viene a la cabeza un pensamiento que es simplemente el nombre de una persona conocida. O bien te pones a cantar una canción cuando no hay ningún motivo para cantarla.

* Es posible hacer que una persona sueñe con determinadas cosas. Los sueños inducidos son como los sueños normales, pero se distinguen de estos en que a menudo son muy raros, en ellos ocurren accidentes o muertes y uno puede recordarlos casi con todo detalle cuando se despierta.

* Es posible excitar sexualmente a una persona. Se ha descubierto que determinadas regiones del cerebro se activan cuando uno tiene relaciones sexuales, y es posible activar estas regiones por medio de estímulos externos. Si eres un hombre, tienes una erección. Esto también lo han demostrado estudios recientes.

Muchos de los puntos anteriores, aunque no todos, también son descritos con detalle por muchas víctimas de acoso grupal u organizado (gang stalking) y de acoso electrónico o tortura electrónica (electronic harassment o electronic torture) que han publicado sus vivencias en Internet. En lo referente a la excitación sexual, si la víctima es un hombre, también pueden hacer que la erección desaparezca en unos 15-30 segundos utilizando armas de energía dirigida (directed energy weapons o DEW).

PROTECCIÓN FRENTE A LA LECTURA ELECTRÓNICA (A DISTANCIA) DE LA MENTE Y FRENTE AL CONTROL ELECTRÓNICO (A DISTANCIA) DE LA MENTE

La protección frente a la lectura electrónica de la mente solo es posible utilizando un dispositivo emisor de interferencias que envíe señales aleatorias o que ofrezca protección avanzada. Si sospechamos que nos están leyendo la mente, podemos empezar a pensar en cosas distintas de las que tenemos entre manos; por ejemplo, cuando tecleemos una clave o un código PIN, pensemos en cifras y letras diferentes y aleatorias (no es fácil, pero se puede conseguir). También podemos intentar pensar en determinadas cosas para generar pensamientos que mantengan ocupados a nuestros atacantes.

La protección frente al control electrónico de la mente es posible siendo muy conscientes de que esto pueden hacérnoslo a nosotros. Muchas personas escuchan a esa vocecita que desde el interior de sus cabezas les dice que hagan esto o lo otro. Pues bien: eso es algo que nunca deberemos hacer cuando tengamos la sospecha de que alguien está tratando de controlar nuestra mente. Nunca volvamos a escuchar a la vocecita que nos habla desde dentro de la cabeza. Tendremos que desarrollar una conciencia extra acerca de nuestros pensamientos. Cuando nos venga un pensamiento a la cabeza, preguntémonos si es normal tener este pensamiento. Si no lo es, simplemente desechémoslo y no volvamos a pensar en ello. A veces se utiliza el control electrónico de la mente para sincronizar acontecimientos. Por ejemplo, hacen que pienses en una persona X, y entonces hacen que la persona X te llame por teléfono. Esto puede resultar divertido la primera vez, pero si estas cosas ocurren continuamente, puedes terminar volviéndote loco. También pueden monitorizar a tu amigo en su casa y hacer que, cuando tu amigo vaya al baño, pienses en tu amigo y lo llames por teléfono. Imaginemos que esto pasa varias veces: entonces tu amigo empezará a pensar cosas raras de ti. Estos solo son algunos ejemplos de lo que son capaces de hacer. Para evitar que estos incidentes ocurran, tendremos que distribuir al azar el tiempo que empleamos en reaccionar a nuestros pensamientos (o a los acontecimientos) y a veces no reaccionaremos en absoluto. A esto lo llamo yo cortar el bucle.

APLICACIONES DE LA LECTURA ELECTRÓNICA (A DISTANCIA) DE LA MENTE Y DEL CONTROL ELECTRÓNICO (A DISTANCIA) DE LA MENTE

Aparte de para muchas cosas buenas, esta tecnología también puede ser usada para lo peor. Estos son algunos ejemplos personales:

* Conseguir que una persona tenga un comportamiento esquizofrénico.

* Robar, a través de la lectura de la mente, números de cuentas bancarias, códigos PIN o ideas innovadoras.

* Chantajear a una persona conociendo sus secretos gracias a la lectura de la mente.

* Señalar a una persona como peligrosa a partir de algún pensamiento (que mucha gente tiene a veces).

* Utilizar como espía a una persona elegida al azar, oyendo a través de sus oídos y viendo a través de sus ojos.

* Crear terroristas metiéndoles en la mente ideas terroristas.

* Torturar a una persona haciéndole ver que sus pensamientos ya no son privados.

* Etcétera.

Además, esta tecnología puede ser utilizada para controlar a grupos de personas. Por ejemplo, supongamos que queremos provocar una revolución en algún sitio, por ejemplo en los Estados Unidos. Entonces solo tenemos que “transmitir” las palabras “presidente asesino” hacia zonas específicas y disponer de varios cooperadores de organizaciones no gubernamentales que provoquen a las masas gritando lo mismo (a través de Google podemos encontrar más información sobre el arma psicotrónica de la voz de Dios o voice of God weapon).

LA POLICÍA DEL PENSAMIENTO, EL ESPIONAJE Y LOS ANIMALES Y SERES HUMANOS MANIPULADOS POR CONTROL REMOTO.

La policía del pensamiento que George Orwell describió en su novela 1984, publicada en 1949, se ha convertido en una realidad. Esta policía “busca, localiza y asesina a aquellos miembros de la sociedad que podrían suponer una amenaza en potencia para la autoridad y el statu quo, aunque solo sea por su pensamiento”. En el momento en que escribo estas líneas solo están vigilando de esta manera a un número limitado de personas, pero que sea aplicable a muchas es solo una cuestión de tiempo y de desarrollo tecnológico.

En 2002 se publicó un artículo que anunciaba que la NASA pretendía leer las mentes de los terroristas en los aeropuertos. Aunque la NASA dijo que solo se trataba de una idea surgida a raíz de la experimentación con la lectura de la mente, esto no es una locura. En 2004, otros artículos dieron la noticia de que la NASA estaba desarrollando un sistema de “lectura de la mente” a partir de la descodificación de las palabras con que las personas se hablan a sí mismas en silencio (el habla sub-vocal o sub-vocal speech).

En 2008 escribí el artículo El temor de los servicios secretos a que la verdad sea revelada: las palomas de encendido y apagado y otros sonidos del exterior (cuervos, perros, gatos, máquinas eléctricas como las sierras, martilleos, motocicletas, toses, etc.) utilizados como complementos del acoso grupal y del acoso electrónico o tortura electrónica. En este artículo expliqué cómo las palomas, los cuervos, los perros y los gatos son usados por los servicios secretos para matar a sus víctimas enloqueciéndolas. En muchas ocasiones me he percatado de lo siguiente:

* Los pájaros pueden ser conectados y desconectados (al instante) para que emitan sonidos, como por ejemplo el arrullo de los palomos y el grito de los cuervos que se encienden y se apagan sincronizados con lo que yo estoy haciendo o pensando.

* Los pájaros como las palomas y los cuervos pueden ser controlados para que vuelen (dando gritos) por encima de mí, para que aterricen en mi jardín cuando entro en mi cocina y miro por la ventana, y para que se estrellen contra la ventana de mi cocina o contra la luna frontal de mi coche cuando estoy conduciendo.

* Hay pájaros que vienen y caminan sobre el tejado de mi casa cada vez que tengo relaciones sexuales en la planta de arriba.

* Hay gatos que caminan como hubieran sido programados.

* El ladrido de los perros y la huida de los patos pueden ser provocados no por control mental sino apuntando a estos animales con rayos láser (armas de energía dirigida).

Ahora supongamos que no puedan ver a través de nuestros ojos, pero que sí puedan ver a través de los ojos de un gato, y que también puedan controlar la mente del gato, o de un pájaro. Entonces estamos frente a los espías perfectos.

En la película Avatar (James Cameron, 2009), seres humanos reales utilizan sus cerebros para controlar a los animales y a unos androides “construidos” llamados Na’vis. Se conectan a la mente de un dragón o de un Na’vi y toman el control de sus cerebros (conexión cerebral), de modo que cuando piensan “vuela a la izquierda”, el dragón vuela hacia la izquierda. Cuando quieren hablar o caminar, hablan a través de la boca del androide y caminan con el cuerpo del androide. ¿Existirá ya la tecnología que permita al hombre controlar a un gato de esta manera? Se sabe que se han hecho experimentos en los que el pensamiento de levantar un brazo puede controlar de verdad un brazo artificial protésico. Creo que la tecnología que haga posible que un hombre pueda controlar a un gato viendo lo que el animal ve a través de sus ojos, oyendo por sus orejas y controlando la mente del gato será una realidad dentro de pocos años, si no lo es ya.

Tengamos en cuenta que el control remoto de los pájaros es posible en la actualidad. Unos científicos chinos lo comunicaron en 2005 y en 2007 (el artículo aparece más abajo). En 2007 demostraron que se pueden implantar microelectrodos en una paloma para conseguir que vuele en un sentido o en otro, luego probablemente hace más de una década que esto es posible. Se puede controlar al animal con mucha precisión, por ejemplo elaborando un mapa detallado de una parte de la ciudad y utilizando un ordenador para hacer que el pájaro sobrevuele las casas, aterrice en los jardines, etc. Colocándole una cámara conectada a la pantalla de un ordenador podremos hacer que vuele como si fuéramos nosotros los que volamos. Creo que también es posible en la actualidad utilizar electrodos que captan las señales de nuestro cerebro con el fin de controlar al pájaro, es decir, de “ser” el pájaro.

LOS ATAQUES CON ARMAS DE ENERGÍA DIRIGIDA (DIRECTED ENERGY WEAPONS O DEW)

Existen armas electrónicas que se utilizan, además de para atacar a la mente, para atacar al cuerpo humano. Muchos de sus efectos parecen enfermedades comunes, lo cual no es ninguna coincidencia ya que estos ataques (a menudo horribles) son cuidadosamente diseñados para evitar cualquier sospecha y para que no dejen pruebas. La siguiente es una lista limitada de los efectos provocados por estas armas:

* arañazos

* dolor de estómago

* ganas de orinar

* ganas de defecar

* diarrea

* tos

* estornudos

* somnolencia

* bostezos

* dolor de riñones

* dolor de pies

* dolor de piernas

* adormecimiento de las manos

* ataque al corazón

* burbujeo en el estómago

* visión borrosa

* náuseas

* cansancio

* calor en el cuerpo o en la cabeza

* dolor en el bazo

* dolores musculares

* dolor en el pecho

* dolor en el intestino ciego

* dolor de espalda

* aceleración del corazón

* moqueo

* problemas de erección

* dolor de muelas

* dolor de cabeza

* problemas auditivos

* confusión repentina

* pérdida repentina de la memoria

Muchos de estos efectos se pueden conseguir de inmediato, en un segundo, como por ejemplo la tos repentina, el estornudo repentino, el dolor, etc. Los servicios secretos de nuestros países llevan más de una década utilizando estas armas. A menudo, personas inocentes elegidas casi al azar, ciudadanos de a pie, niños incluidos, son el objeto de estos ataques y experimentos. Muchos no saben lo que les pasa y simplemente se desploman. Hay víctimas por todo el mundo pero la mayoría procede de los países occidentales, y con frecuencia se autodenominan “individuos objetivo” (targeted individuals).

LOS DERECHOS HUMANOS Y LA LECTURA ELECTRÓNICA (A DISTANCIA) DE LA MENTE Y EL CONTROL ELECTRÓNICO (A DISTANCIA) DE LA MENTE

La lectura de la mente y el control mental son contrarios a la ley. También lo es el uso de armas de energía dirigida para atacar a la población civil e incluso a los niños. Algunos gobiernos podrán decir que esto no es verdad, pero mienten. Todo gobierno que dice reconocer los derechos humanos mientras que al mismo tiempo utiliza o permite la utilización de estas tecnologías contra personas inocentes escogidas casi al azar es una organización criminal, y los representantes de estas organizaciones (el presidente, el primer ministro, el secretario de defensa, los directores de los servicios secretos, etc.) son criminales que deben ser encarcelados de por vida.

ENLACES

A TODOS LOS POLÍTICOS DEL MUNDO

La única forma de salvar el mundo es acabar con los servicios secretos nacionales. La infracción de las leyes y la violación de los derechos humanos de múltiples maneras horrorosas se ha convertido en su estilo de vida. Ellos son los responsables de la mayoría de los problemas que hay en su vecindario, en su ciudad, en su país y en el mundo. Responsabilícenlos de lo que están haciendo. Hagan que den explicaciones detalladas, oblíguenlos a abrir las puertas de sus organizaciones para que se puedan llevar a cabo investigaciones profundas. Dejen de suministrarles dinero si no cooperan. Sustituyan inmediatamente a los directores y a los empleados por personas normales en primer lugar.

Por favor, ayúdennos a difundir este mensaje o colaboren con las siguientes fundaciones:

Traducido por Conrad R.