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El progresivo lavado de cerebro de la población

En los últimos meses, la cadena FDF ha seguido emitiendo regularmente (al menos una vez al mes) el episodio “Un robo, un bolso y una cooperativa del cannabis” de la serie La que se avecina, a menudo en horario infantil, y la cadena Neox sigue haciendo lo mismo con el episodio “Érase un cultivo”, de Aquí no hay quien viva. Recordemos que en las citadas emisiones los vecinos de los respectivos bloques de viviendas se dedican al cultivo de marihuana. La cadena FDF también sigue repitiendo en horario infantil distintos capítulos de las series Aída y Siete vidas, series en las que las drogas son a menudo objeto de comentarios y tramas supuestamente cómicos.

La cadena Telecinco emitió el 5 de febrero de 2012, a las 10 de la noche, un episodio de Aída titulado “Pasaladroga”, en el que una anciana se hace traficante de pastillas (siguiendo el ejemplo de la película Tapas) y uno de los protagonistas de la serie, tras haberlas consumido, monta el numerito en un concurso de televisión.

La noche del 8 al 9 de abril, a la una de la madrugada, Telecinco repite la emisión del capítulo de Aída titulado “Todos los porros van al cielo”, en el que un amigo del joven Jonathan alaba los efectos de la hierba (“los porros son lo mejor”) y le convence para que se fume un canuto con él (“por dos caladitas no me voy a enganchar”). A continuación se suceden las anécdotas “divertidas” en torno a esta droga: los chicos le piden ayuda a Fidel (que cree que se trata de tabaco) para liarlo; Jonathan se atora cuando lo prueba; el amigo deja caer que su madre también fuma (“mi madre me ha pillado y me lo ha quitado”; “¿lo ha tirado?”, le pregunta el otro; “no, se lo ha fumado viendo a Ana Rosa”); más tarde, Fidel se traga accidentalmente una china de hachís que le han metido en el yogur. Al final Jonathan parece arrepentido por haberle causado problemas a Fidel y le promete no volver a fumar hachís, pero cuando su amigo regresa con un porro en la mano, el hijo de Aída primero le dice que no, que pasa, que se lo ha prometido a Fidel, y acto seguido estalla en carcajadas, le arrebata el canuto a su amigo y los dos se lo fuman sentados en el banco de la plaza entre risas. Y así termina el capítulo: Jonathan y su amigo fuman porros y no les pasa nada. Un claro ejemplo de incitación a la drogadicción, incitación desafiante que nos recuerda a series norteamericanas como A dos metros bajo tierra y Nip/Tuck.

El 10 de abril, todos los medios de comunicación se hacen eco del referéndum municipal de la localidad de Rasquera (Tarragona), en el que el 56 % de los votantes ha aprobado el proyecto de construcción de una planta de marihuana para hacer frente a la crisis. Ninguno de los programas informativos hace referencia a los efectos perjudiciales de esta droga. Esto de la marihuana anticrisis también fue propuesto, semanas atrás y en horario infantil, por uno de los contertulios del programa Queremos opinar, de la cadena Metropolitan.

La noche del 13 al 14 de abril de 2012, a las doce y cuarto de la noche, La Sexta 3 emitió la película Soñadores, de Bernardo Bertolucci, en la que tres jóvenes comparten un canuto dentro de la bañera en el París del 68; el único efecto negativo observable es que los muchachos se quedan dormidos (la misma cadena había emitido el jueves 5 de abril por la noche la película El pico 2, y días atrás su primera parte).

La misma noche del 13 al 14 de abril, sobre la una de la madrugada, la cadena FDF volvió a repetir el episodio “Todos los porros van al cielo” de la serie Aída.

El 15 de abril de 2012, todos los servicios informativos anunciaron que uno de los temas que se debatirían en la Cumbre de las Américas sería el de la legalización de las drogas.

El mismo 15 de abril, la cadena Neox emitió, a las 20.30 horas, un episodio de la serie de dibujos animados El show de Cleveland (también emitido por Neox el 19 de marzo de 2011 sobre las 19.30) en el que Cleveland, padre de la familia protagonista, se ve envuelto involuntariamente en un turbio asunto: se deshace de un cargamento de cocaína y los narcotraficantes secuestran a su hijo. Los amigos de Cleveland aportan cada uno una dosis de distintas drogas para que pueda saldar su deuda. Su propio hermano aparece con un saco de heroína que supone la salvación de Cleveland. Al final, cuando regresa a casa en el coche junto a sus hijos, el protagonista se dirige a la cámara y pronuncia el siguiente discurso: “Las drogas son malas menos las que no lo son, como la aspirina y el ibuprofeno. La marihuana tampoco es mala si la receta un médico en cualquiera de los trece Estados en los que es legal (y recita los nombres de dichos Estados). Ya es hora de salir de viaje. No sois quién para juzgarme. Ahora muchos estáis colocados”.

Para contrarrestar este cúmulo de desinformación, recomendamos por ejemplo la lectura de los libros de Daniel Estulin, cuya última obra, El instituto Tavistock, narra la creación de la contracultura por parte de la elite mundial para promover la drogadicción masiva de la población como método de control social, de modo que el común de los mortales permanezca en un estado mental similar al autismo y feliz con su condición de esclavo.

Empezamos bien el año

El martes 3 de enero de 2012, la segunda cadena de Televisión Española, La 2, dejó claro que el cambio de gobierno no va a afectar para nada a la misión que esta cadena tiene encomendada. A las siete de la tarde emitió la película francesa Una casa de locos (L’auberge espagnole), de Cédric Klapisch, en la que un grupo de estudiantes universitarios de diferentes orígenes comparten piso en Barcelona y fuman cannabis con normalidad, sin que ello les resulte perjudicial (película por cierto ya emitida en varias ocasiones por La 2: que sepamos, el 17 de febrero de 2005, el 2 de diciembre de 2005, y el 21 de junio de 2010). Y más tarde, a las diez de la noche, transmitió la película Jóvenes, de Ramón Térmens  y Carles Torras, que no pudimos ver y por lo tanto no sabemos cómo acaba, pero que desde el comienzo muestra a los protagonistas metiéndose de todo por el cuerpo.

La Sexta 2, por su parte, repitió a la una de la madrugada del martes al miércoles el reportaje de “Vidas anónimas” (ya emitido el 18 de noviembre de 2011) en el que una asociación de cultivadores de marihuana hace continuamente apología de esta droga (por supuesto, sin hacer referencia para nada a sus efectos negativos), mientras que la segunda cadena de Telemadrid, La Otra, emitía a la misma hora un episodio de la serie Nip/Tuck en el que uno de los cirujanos protagonistas aspiraba droga a través de un vaporizador en compañía de dos guapas jovencitas.

Rajoy no les meterá mano a las televisiones públicas, no. Porque estas cadenas se apropian indebidamente de unos fondos que deberían destinarse a otros proyectos más necesarios para el bien de la mayoría y los emplean, entre otras cosas, para darles ideas a los jóvenes parados:

“¿Estás sin trabajo y no lo encuentras? Pues drógate, hombre, drógate. ¿No le ves salida a tu situación? Pues empórrate, hombre, empórrate. Y luego vas a casita a gritarles a tus padres, que tienen la culpa de todo. Y sobre todo no mires al cielo, ¿eh?, ni se te ocurra preguntarte qué están haciendo esos aviones que continuamente sobrevuelan nuestras ciudades dejando detrás un rastro de porquería. Tú a drogarte, a ponerte hasta las cejas, que eso es propio de rebeldes, como muchos de los acampados en la Puerta del Sol. Y no estudies, ¿eh?, que está visto que no sirve para nada. Total, con todo lo que te has metido, ¿vas a poder concentrarte? Tú despreocúpate y déjanos a nosotros gestionar los bienes públicos, y vive la vida en estado de embriaguez perpetua. No despiertes, hombre, no despiertes. Y sigue gritándoles a tus padres”.

Lo mismo hacen las cadenas privadas, como venimos dejando patente en este blog, pero por lo menos no lo hacen con el dinero que nos sacan a través de los impuestos. Y viene este señor y lo primero que hace es subírnoslos. Y no cerrará las televisiones públicas, no. Ni una queja le hemos oído pronunciar contra el fomento del consumo de drogas a través de los medios de comunicación públicos en los ocho años que ha estado en la oposición.

Tres cadenas hacen apología del cultivo de cannabis el mismo día

La noche del lunes 12 al martes 13 de diciembre de 2011, La Sexta 2 emitió, a la una de la madrugada,  una nueva entrega del documental “Vidas anónimas” en la que la cámara acompañaba en sus quehaceres diarios a cuatro personas en teoría desconocidas (un empleado de un equipo de fútbol, un cuidador de animales, un joven que reside en un barrio marginal de Valencia y una actriz de cine erótico, esta última no tan anónima).  Pues bien, el hecho de que el joven del barrio marginal se jactara de ganarse la vida vendiendo chocolate, mostrando en una mano la mercancía y en la otra el dinero que había ganado; que nos guiara hasta el piso de unos amigos suyos que se quejaban de la injusticia cometida por la policía, que se había incautado de la marihuana que cultivaban “para consumo propio” (algo que uno recalcaba mientras que los demás se pasaban los canutos); y que otros jóvenes amigos del protagonista continuamente hicieran apología del porro entre risotadas, nos ha llevado a deducir que el programa “Vidas anónimas” no es para nada inocente, y que es otro de tantos que poco a poco nos van colando una imagen pretendidamente positiva de las drogas sin mentar los daños que provocan.

Si la actitud de estos jóvenes es reprobable, la verdad es que tampoco podemos ser demasiado severos con quienes no conocen otra realidad. En cambio, la actitud de los responsables de La Sexta (un medio de comunicación que dice ser “de izquierdas”), consistente en fomentar aquello que hunde todavía más en el fango a quienes viven rodeados de miseria, sencillamente no tiene perdón.

Pero la cosa no acabó aquí, ya que esa misma noche la cadena Neox emitió por enésima vez el episodio “Érase un cultivo” de la serie Aquí no hay quien viva, y que al día siguiente, 13 de diciembre, la cadena FDF también repitió el episodio titulado “Un robo, un bolso y una cooperativa del cannabis” de la serie La que se avecina (para más inri, en horario infantil, a las 16.45 horas).  Desde luego, hay casualidades que nos dejan perplejos.

En Punto Radio se denuncia la normalización del consumo de drogas en las series de televisión

Esta tarde, sobre las 19 horas, en la emisora madrileña de ABC Punto Radio, hemos escuchado una breve entrevista a un representante de Proyecto Hombre que lamentaba que en tantas series de televisión se normalizase el consumo de drogas (“el cigarrillo de la risa”) y que se ridiculizase a aquellos que se posicionan en contra. También aclaró que el consumo de drogas, sean estas legales o no, no es inocuo.

La verdad es que escuchar las palabras de este experto nos sorprende y nos alegra porque, salvo en algún libro, es raro oír críticas a la apología de las drogas que los medios de comunicación llevan a cabo de una manera más o menos soterrada. Lo que es una pena es que el presentador de ABC Punto Radio hiciera chistecillos, antes y después de la entrevista, con referencia al recibimiento que un grupo de personas partidarias de la legalización de las drogas había dado al presidente de Estados Unidos.

Nada que ver con los periodistas que presentaron durante años el espacio radiofónico “Todos contra las drogas”.

La cadena FDF emite “La que se avecina” a las 4 de la tarde

Hay una serie de Telecinco, titulada La que se avecina, cuyos guionistas han dado muestras sobradas de su ingenio al idear tramas descacharrantes sin recurrir a las risas enlatadas de fondo. Sin embargo, la calidad de sus guiones se ha empobrecido paulatinamente a fuerza de echar mano del mal gusto y del lenguaje vulgar, a fuerza de incurrir en la inverosimilitud y en la ridiculez y, cómo no, a fuerza de exhibir el consumo de drogas como un hábito carente de efectos perniciosos.
Los episodios de La que se avecina se estrenan en Telecinco en horario nocturno y después se reponen una y otra vez en el canal Factoría de Ficción (FDF) a partir de las nueve o las diez de la noche, pero últimamente esta cadena ha adelantado su emisión a las siete de la tarde, y actualmente la pasa a diario a las cuatro de la tarde. Así, ayer, 29 de septiembre de 2011, el canal  FDF repitió la emisión del episodio titulado “Un robo, un bolso y una cooperativa del cannabis” (estrenado el 3/08/2008 a las 23.30 horas en Telecinco y ya comentado en este blog) a la hora de la siesta. ¿Y qué significa esto? Pues significa que muchos niños han podido asimilar tanto los aspectos “positivos” de la marihuana como los consejos ofrecidos para cultivarla con vistas a su comercialización. Y en posteriores emisiones los niños volverán a ver al jardinero del edificio fumando canutos solo o en compañía de otras vecinas, y al concejal relajándose de igual manera, y a la exmujer del concejal invitándolo a fumar porros y restando importancia a la posibilidad de que el hijo de ambos pueda tener la misma costumbre, y a la psicóloga del edificio recurriendo al cannabis para rebajar el efecto de las anfetaminas, y al pescadero haciendo negocios con un narcotraficante, y a la amiga de Amador esnifando cocaína, y a todos los vecinos enganchados a los antiderpresivos… En definitiva, la serie más adecuada para el horario infantil.

A los jóvenes hay que darles ideas para que se calmen

El diario gratuto 20 minutos publica con frecuencia artículos y cartas que tratan de fomentar de una manera más o menos disimulada el consumo de drogas “blandas”, criticando a quienes lo obstaculizan y ocultando sus derivaciones negativas. Los enlaces siguientes son una muestra de la postura de este periódico:

Aumento del consumo de marihuana, 13-5-2011 (ver la página 2 del documento).

Decisión del gobierno francés, 11-9-2006 (ver la página 10 del documento).

Decisión del gobierno italiano, 10-2-2006 (ver la página 13 del documento).

Estreno de Expocannabis, 9-9-2005 (ver la página 24 del documento).

Yo también quiero un novio narcotraficante

¿Son muy diferentes los contenidos audiovisuales de Antena 3 y de Telecinco?

En nuestra opinión, no. Los contenidos emitidos por los dos medios de comunicación presentan más semejanzas que diferencias, y no sólo en lo concerniente a los programas en los que se destroza la reputación de las personas. He aquí un par de ejemplos:

a) Un joven traficante de cocaína trata de convencer a un amigo para que se una a él, pero el otro le responde que lo suyo es el tráfico de hachís. El primero le replica: “Eso es una mierda. La pasta está en la coca. Tenemos la suerte de estar en el país con más consumidores del mundo” (Sin tetas no hay paraíso, Telecinco, 5 de marzo de 2008, a las 22 horas).

b) Un guapo traficante se queja de que en Melilla el contrabando de tabaco no le da beneficios, y concluye: “El negocio gordo está en el hachís, eso sí da ganancias”; por otro lado, una prostituta comenta con estas palabras las intenciones de los dos jóvenes traficantes: “Su plan era traficar con hachís y con cocaína, que es lo que da la pasta” (La Reina del Sur, Antena 3, 14 y 23 de marzo de 2011, a las 22 horas).

En ambas series de televisión los narcotraficantes son modelos de virilidad que gustan de la aventura y del riesgo, valientes rebeldes que seducen a mujeres hermosas (y que son admirados por muchas telespectadoras), pero las referencias a los daños que provoca en la salud de sus consumidores la mercancía con la que se lucran son prácticamente nulas. En la primera serie hemos visto a gente fumando canutos y encocándose (aunque el esnifado no era explícito); a jóvenes participando en una carrera de coches nocturna (a pesar de que cuando se estrenó este episodio, en enero de 2008, hacía poco que en la vida real había muerto un matrimonio en un accidente provocado por unos irresponsables que corrían en una carrera semejante); y al policía que sigue la pista a los narcos consumiendo pastillas prescritas por el médico (los que velan por el cumplimiento de la ley también se drogan). En la segunda serie hemos asistido a la organización del transporte de paquetes de cocaína, hemos visto a la protagonista y a su socia aspirando coca para estar “lúcidas” antes de tratar un asunto importante, y hemos oído decir al guapo barquero: “Yo con las drogas, como con el deporte, sólo lo practico los fines de semana, para divertirme”.

Antena 3 y Telecinco tienen en común sobre todo la falta de escrúpulos de sus directivos, que no vacilan a la hora de dar luz verde a la propagación de mensajes favorables a estas actividades criminales que tanto sufrimiento continúan causando.