El síndrome de Morgellon: cuarta coincidencia

A modo de introducción, recomendamos la lectura o el repaso de los siguientes artículos de Sofia Smallstorm:

El síndrome de Morgellon

La versión de un investigador

La transbiología

La agenda oscura de la biología sintética

Íntimo y personal

Asimismo, recomendamos la lectura de estos artículos del señor Carnicom:

Otra vez fibras transportadas por el aire, y otra vez, y otra vez más (nov. 2005)
Morgellon: primeras observaciones (agosto 2006)

Morgellon: morfología confirmada (noviembre 2007)

Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden (diciembre 2007)

Publicamos a continuación la traducción al español de un artículo escrito por Clifford E. Carnicom, cuya versión original en inglés (Morgellon’s: A Fourth Match), publicada en enero de 2008, se puede leer haciendo clic en estos enlaces:

https://carnicominstitute.org/articles/morgobs4.htm

https://carnicominstitute.org/wp/morgellons-a-fourth-match/

EL SÍNDROME DE MORGELLON: CUARTA COINCIDENCIA

Clifford E Carnicom

1 de enero de 2008

Recientemente, una persona con síntomas de Morgellon ha expulsado a través de las encías de la boca una cantidad considerable de material fibroso. Esta persona es la misma fue examinada en el documento titulado Morgellon: morfología confirmada. La experiencia, hasta que este suceso tuvo lugar y también durante el mismo, fue extremadamente dolorosa para la paciente.

Cuando estas fibras se observan con una amplificación muy alta, su naturaleza revela que su tamaño, su estructura y su forma son idénticas a los de las fibras de la piel descritas minuciosamente en el artículo citado más arriba.

Esto eleva a cuatro el número de muestras procedentes de medios y ambientes totalmente diferentes que presentan una morfología similar o idéntica. Las muestras en cuestión son las siguientes: la fibra transportada por el aire que fue rechazada por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos; las fibras de la piel que se manifiestan en un sujeto que padece Morgellon; la muestra de sangre del mismo enfermo de Morgellon y la muestra dental del último caso mencionado.

El hecho de que una diversidad tan amplia de ambientes y de condiciones haya generado unas muestras que presentan una similitud extraordinaria demuestra la magnitud de la cuestión del Morgellon y de los aerosoles. ¿Qué nivel de información hace falta para que la ciudadanía en general se sienta motivada a hacer frente a estos asuntos? La pregunta aún no tiene respuesta.

Una pequeña porción del material dental original tal como fue expulsado a través de las encías de la persona que presenta síntomas de Morgellon.

Las flechas señalan ejemplos de lo que PARECEN ser filamentos individuales (en realidad compuestos por innumerables subfilamentos en los niveles micrométrico y submicrométrico).

La muestra expulsada en el fregadero de la cocina; la coloración roja se debe al vino utilizado, pues hemos descubierto que se trata de un fluido útil para la extracción.

Antes del proceso de expulsión, la paciente sufrió un dolor dental extremo.

Más moderado, pero todavía intenso, el dolor continuó durante el proceso de expulsión que se alargó varios días.

Amplificación de 5 aumentos aproximadamente.

Otro segmento de la muestra del filamento dental expulsado a través de las encías de la paciente.

Las flechas señalan ejemplos adicionales de filamentos aislados.

Las masas más oscuras y más extensas se componen de aglomeraciones de filamentos.

Amplificación de 10 aumentos aproximadamente.

La muestra del filamento dental con un aumento extremo.

Lo que está contenido entre los límites negros es lo que a simple vista parece ser un solo filamento.

La red interna de filamentos entre micrométricos y submicrométricos se ve con claridad.

Obsérvese que la forma, el tamaño y la estructura de esta muestra dental son notablemente similares a los de las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre descritas con antelación en el artículo titulado Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden.

Las flechas azules señalan fibras submicrométricas individuales situadas dentro del filamento envolvente.

Las barras negras señalan el límite exterior aproximado del filamento envolvente.

Las estructuras circulares o esféricas del interior (señaladas con flechas rojas) también fueron descritas anteriormente en las muestras extraídas de otros medios.

Amplificación de 7000 aumentos aproximadamente.

La amplia red interna de estructuras submicrométricas que se encuentra dentro de la muestra del filamento dental y que se ha observado en varias ocasiones en muestras procedentes de medios muy variados (aire, piel, sangre y dentadura).

Por favor, consulten los informes adicionales que han sido recientemente publicados.

Las flechas rojas señalan ejemplos individuales.

Una de las dos formas básicas (el filamento submicrométrico y el objeto circular o esférico submicrométrico) que requieren identificación. Amplificación de 7000 aumentos aproximadamente.

Notas adicionales:

Sería deseable que los lectores también conocieran el informe titulado Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden, publicado en nuestro portal. Puede resultar beneficioso estar al tanto de los siguientes informes adicionales: Morgellon: primeras observaciones, Morgellon: morfología confirmada y Análisis de sangre .

También puede ser interesante recordar un informe anterior presentado en diciembre de 2003 que se titula Un hallazgo médico extraordinario. Puede haber o no una relación entre lo que ocurrió en diciembre de 2003 y el sufrimiento actual descrito en este informe. Dicho informe ha recibido en repetidas ocasiones cierta atención por parte de quienes optaron por tratar de desacreditar la cuestión de los aerosoles y el Morgellon. A menudo se afirmó que el sujeto (es decir, este investigador) se autoinfligió un dolor innecesario durante el proceso de extracción de la fibra. Hay que decir que la cantidad de dolor provocado en el caso preventivo de 2003 fue bastante pequeña en comparación con lo que la paciente que ha sido objeto del presente artículo ha tenido que soportar. Sería deseable que la gente tuviera en cuenta este hecho a medida que la magnitud del problema del Morgellon se vaya comprendiendo mejor.

Hay algunos aspectos adicionales relacionados con el caso descrito en diciembre de 2003 y relativos a la respuesta fototrópica al láser y a la persistencia de la enfermedad que con el tiempo pueden llegar a ser relevantes y requieren una mayor elaboración.

La morfología idéntica que presentan tanto los filamentos dentales de este informe como los filamentos de la piel de un informe reciente parece eliminar de este caso cualquier relación con la actinomicosis. La actinomicosis sigue siendo uno de los muchos factores que hay que tener en cuenta en el caso descrito en 2003.

También sería deseable que los lectores se acuerden de un artículo titulado Observaciones biológicas extraordinarias, publicado el 2 de mayo de 2004.

Artículo traducido por Conrad R.

Otros artículos de Clifford Carnicom traducidos al español:

Morgellon: la prueba del vino y el peróxido (marzo 2008)

El síndrome de Morgellon: una nueva clasificación (febrero 2010)

 

Nota: Las aclaraciones del traductor aparecen entre corchetes. Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre los programas de dispersión de aerosoles y su relación con la geoingeniería y la bioingeniería.

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Morgellon: Morfología confirmada

INTRODUCCIÓN

A modo de introducción, recomendamos la lectura o el repaso de los siguientes artículos de Sofia Smallstorm:

Información básica acerca del cielo

La modificación del tiempo atmosférico

La geoingeniería

¿Calentamiento global?

El control de la población

La decadencia de los árboles en los Estados Unidos

El síndrome de Morgellon

La versión de un investigador

La transbiología

Los ladrones de cuerpos

Cómo nos engañan los medios de comunicación

La agenda oscura de la biología sintética

Íntimo y personal

Asimismo, recomendamos la lectura de estos dos artículos del señor Carnicom:

Otra vez fibras transportadas por el aire, y otra vez, y otra vez más (nov. 2005)

Morgellon: primeras observaciones (agosto 2006)

MORGELLON: MORFOLOGÍA CONFIRMADA

Publicamos a continuación la traducción al español de un artículo escrito por Clifford E. Carnicom, cuya versión original en inglés (Morgellon’s: Morphology Confirmed), publicada en noviembre de 2007, se puede leer haciendo clic en los enlaces siguientes:

http://carnicominstitute.org/wp/morgellons-morphology-confirmed/

http://carnicominstitute.org/articles/morgobs2.htm

MORGELLON: MORFOLOGÍA CONFIRMADA

Clifford E Carnicom
15 de noviembre de 2007

Una segunda paciente me ha presentado muestras y síntomas de la enfermedad de Morgellon para que lleve a cabo su estudio. Los resultados de este trabajo confirman de manera completa y absoluta la morfología interna de al menos uno de los tipos de fibras comúnmente relacionados con la enfermedad. Existen importantes descubrimientos adicionales que confirman la necesidad urgente de averiguar cuál es la verdadera naturaleza de esta dolencia. Hasta la fecha, el progreso ha sido totalmente insatisfactorio, dado que esta enfermedad representa un peligro para la salud pública que, de manera deliberada, ni se ha abordado ni se ha dado a conocer. La búsqueda de la naturaleza de esta enfermedad no está en las manos de ningún individuo, ciudadano, abogado o profesional de la salud; las consecuencias han alcanzado una extensión demasiado grande para esa limitación. Se trata de un problema público y en última instancia debe abordarse como tal. La enfermedad puede estar mucho más extendida de lo que comúnmente se cree y las pruebas de ello se están acumulando.

Vaya mi gratitud a aquellas personas cuya labor ha dado como resultado numerosos avances importantes en la investigación sobre el síndrome de Morgellon, en particular los análisis de laboratorio de la Dra. Hildegard Staninger. Otras personas encomiables también han contribuido al estado actual de nuestros conocimientos. Desgraciadamente, las repercusiones de esta enfermedad requieren una implicación más amplia por parte de los médicos, tanto a nivel profesional como a nivel estatal. Es un hecho que las instituciones y los organismos gubernamentales que por ley tienen que servir al interés general siguen decepcionándonos a un nivel trágico; con el tiempo los ciudadanos estarán obligados a apropiarse de este tipo de cuestiones para alcanzar las soluciones necesarias.

Se ruega a los lectores que revisen el trabajo titulado Morgellon: primeras observaciones [Morgellons: First Observations], publicado en este portal en agosto de 2006, para que se pongan en antecedentes antes de leer el siguiente informe. Este investigador opina que en aquel momento ciertos descubrimientos que se expusieron públicamente exigían atención inmediata. Y este investigador no tiene ni las instalaciones, ni los recursos ni los conocimientos necesarios para realizar los análisis que venimos solicitando desde que hace más de un año tuvieran lugar las primeras revelaciones. Lo que puedo ofrecer es un análisis, fruto de la observación, que apunta a ciertas necesidades que deben cubrirse si alguien desea entender la dinámica de esta enfermedad y cómo puede acabar afectando a la salud pública, casi con toda seguridad a nivel mundial. Ante la ausencia de muestras adicionales, hasta ahora no he sido capaz de ofrecer nuevos progresos en este asunto. Es primordial que se tenga conciencia de lo que significa la información contenida en este informe.

Quisiera saber exactamente hasta dónde se ha avanzado en las respuestas que hay que dar a algunas preguntas básicas desde que ese informe inicial se publicara en agosto de 2006.

¿Sigue existiendo la enfermedad?

¿Ha aumentado su distribución?

¿Cuál es la morfología de la enfermedad?

¿Cómo se puede identificar definitivamente sin recurrir al análisis químico?

¿Cuál es su ciclo de desarrollo?

¿Qué son exactamente las estructuras observadas, medidas y descritas previamente?

¿Cuál es la función de dichas estructuras?

¿Se trata de formas biológicas, de formas artificiales, o de ambas cosas a la vez?

¿Cuáles son las interacciones biológicas que se están produciendo?

¿Qué análisis y observaciones han tenido lugar y dónde están documentados?

¿Qué información se halla disponible para los ciudadanos, en la sede de una institución que sirva al interés general, sobre los métodos de atenuación, control o cura de la enfermedad?

¿Qué relación existe, si es que la hay, entre las estructuras fibrosas que salen del cuerpo humano y las fibras submicrométricas transportadas por el aire de cuya presencia en el medio ambiente se viene informando desde hace unos años?

Las deficiencias actuales nos recuerdan continuamente la negativa de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos [Environmental Protection Agency o EPA] a identificar las muestras originales hace unos años; cada vez hay más pruebas de su similitud tanto en su forma como en su composición química.

En lo que resta de este artículo se expone una serie de fotografías que, una vez más, reflejan la realidad de esta desgraciada enfermedad. Las fotografías muestran una progresión que va desde una visión normal hasta una imagen final de aproximadamente 2500 aumentos. La microscopía normal de luz visible tiene un límite superior de aproximadamente entre 1000 y 2000 aumentos; hemos modificado un modesto dispositivo digital para poder ofrecerles estas imágenes. Varias fibras diferentes procedentes de un mismo individuo fueron examinadas para redactar este informe.

Únicamente al observar las muestras con el máximo aumento disponible es cuando la verdadera naturaleza de esta enfermedad comienza a aflorar. De nuevo señalaremos la necesidad de que se cumplan algunos requisitos urgentes para su identificación y para conseguir un análisis más minucioso.

Es intolerable que toda esta información se deje en el cajón un año más sin que se produzcan avances radicales y sin la participación de los profesionales de la medicina.

Aquellos supuestos “profesionales” que siguen clasificando esta realidad como “delirante” están perpetrando un daño tremendo a la salud de los ciudadanos, y no son merecedores de más discusión.

Ahora mismo ya es tarde para seguir adelante con el trabajo que queda por hacer. Hay que mencionar que al menos otras tres personas me han contactado recientemente porque muestran síntomas físicos idénticos o aseguran tenerlos; ninguna de estas personas tuvo contacto con las demás y yo no les pedí que me consultaran.

No soy un experto en medicina ni pretendo serlo. Les estoy ofreciendo una serie de observaciones que demuestran la urgente necesidad de proteger la salud y el bienestar de los ciudadanos, y tengo la esperanza de que ustedes actuarán en consecuencia.

m2-5Espalda de la mujer afectada, de 59 años de edad.
La piel está manchada debido a las marcas que han dejado centenares de úlceras que anteriormente estuvieron abiertas durante varios años.
Varias llagas abiertas siguen visibles en la situación actual.
La paciente ha sufrido un tremendo y prolongado dolor debido a la enfermedad.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 2Aspecto que presentan, vistas de cerca, la superficie de la piel manchada y las llagas abiertas características de la enfermedad de Morgellon.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 3Estado actual de la úlcera abierta y activa situada en la piel de la espalda de la paciente.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 4Forma típica extraída de una úlcera de la superficie de la piel. Fotografía tomada a 10 aumentos.
La protuberancia se extiende por debajo de la piel y quitarla resulta extremadamente doloroso.
Obsérvese que las fibras son visibles en esta etapa y que se originan en varios puntos.
Existe un segmento mayor de material de costra en la superficie de la piel.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 5La extracción fotografiada a 60 aumentos.
Obsérvese que ahora las numerosas fibras incrustadas son visibles.
Llegados a este punto de la observación, cualquier similitud con un cabello queda descartada.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 6Vista de la extracción, iluminada desde lo alto, a 60 aumentos.
Numerosas fibras incrustadas son visibles.

 

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 7Fotografía de una muestra de fibra realizada a 750 aumentos.
Nótese que la estructura interna de la fibra comienza a aparecer en este instante.
Esta estructura interna es el comienzo de lo que requiere un examen físico en profundidad.
Solo la información generalizada sigue estando disponible en este momento, cuando nos acercamos al límite superior de la microscopía visible convencional.
El grosor de esta muestra de fibra es de aproximadamente 40 micras.
(El cabello humano tiene un grosor de entre 60 y 100 micras aproximadamente y su estructura es lisa).

 

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 8Ahora la imagen tiene aproximadamente 2500 aumentos, lo que es casi el doble de lo que puede conseguirse con la microscopía convencional. Es en este punto cuando tiene lugar un descubrimiento importante: resulta que la fibra individual se compone realmente de innumerables subfibras (que aparecen rodeadas por un círculo). Estas subfibras tienen un grosor de una micra como mucho.

La similitud que presenta su forma con la de las muestras de fibras halladas en el aire debe ser tenida en consideración a partir de ahora, dado que un hallazgo idéntico se produjo en el examen de dichas fibras. En ambos casos, lo que parece ser una sola fibra si la observamos con un microscopio convencional, en realidad se compone fundamentalmente de una red infinita de subfibras en el nivel micrométrico o submicrométrico. Llegados a este punto, está justificado considerar la posiblidad de que exista un origen nanotecnológico. Esta exposición sigue dependiendo del equipo microscópico disponible, que es bastante limitado.

Las subfibras deben ser analizadas en detalle y los resultados deben ser publicados. Es necesario que se lleven a cabo una observación y un análisis de estas fibras submicrométricas fuera del huésped y tras someterlas a diversos estímulos (por ejemplo, electromagnéticos y químicos). También es necesario el estudio de las fibras submicrométricas en el interior de un huésped vivo y sometidas a los estímulos apropiados.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 9Un segundo hallazgo potencialmente importante tiene lugar con una amplificación adecuada (2500 aumentos). Se trata de la frecuente aparición de un objeto, de forma aproximadamente esférica (y que en la imagen aparece encerrada en un círculo), que también tiene un diámetro de una micra o algo menos de una micra. Por favor, consulten el artículo publicado en agosto de 2006 para ver el hallazgo original. Estas esferas son un componente dominante de la estructura interna y no son visibles salvo con una amplificación adecuada.

La naturaleza, la composición y la función de estas estructuras deben ser identificadas.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 10Un tercer descubrimiento también vuelve a tener lugar aquí (véase el trabajo de agosto de 2006). Esto también tiene una gran importancia potencial y presenta fuertes repercusiones biológicas. Señalamos una vez más que nos encontramos ante la existencia de una estructura “incipiente” [con forma de brote o yema].

Todo parece indicar que se trata de un mecanismo de crecimiento, de extensión o de regeneración. Todavía es muy pronto para asegurar que en el interior de estas fibras no tenga lugar un proceso biológico. Todo apunta a que efectivamente existe un componente biológico en las propias fibras, independientemente de cualquier tipo de asociación con cualquier forma aparentemente inerte. Un químico altamente acreditado ha estudiado esta fotografía en particular antes de su publicación, y ha sugerido que se considere la posibilidad de que se trate de las hifas de un hongo [una hifa es una estructura filamentosa; el conjunto de las hifas constituye el micelio o cuerpo de un hongo]. Siempre y cuando esté disponible, toda información adicional se publicará en el presente informe.

Observamos también, en este caso, que el desarrollo incipiente parece contener estructuras submicrométricas (indicadas con una flecha) de forma anillada. La naturaleza, composición y finalidad de estas estructuras submicrométricas deben relacionarse con las que han sido mencionadas en la fotografía anterior.

Estas estructuras en ciernes se dan o son visibles en el borde de las fibras en todos los casos de los que se tiene noticia hasta el momento, y parecen constituir una especie de mecanismo de ramificación o de “crecimiento”.

Unas fibras incrustadas, también de tamaño inferior a la micra, coexisten con las estructuras submicrométricas dentro de la forma “incipiente”. Fotografía a 2500 aumentos.

La naturaleza, la composición y la función de las estructuras incipientes deben ser identificadas. Dichas estructuras representan un avance potencialmente importante en la comprensión del “crecimiento” y el desarrollo de la enfermedad de Morgellon. En esta búsqueda, los hongos deben ser al menos tenidos en cuenta.

https://carnicominstitute.org/wp/wp-content/uploads/m2-16.jpgLa red interna de fibras submicrométricas (rodeada por un círculo) se ve claramente en esta fotografía realizada a 2500 aumentos.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 12Otra estructura “incipiente” identificada. Varias de ellas se encuentran generalmente en una sola fibra.
Únicamente es visible con el aumento adecuado (2500x).
Fijémonos de nuevo en las estructuras submicrométricas presentes en el interior del brote (señaladas con flechas) y en la red de fibras submicrométricas (rodeadas con un círculo) del interior de la fibra principal.
La naturaleza, la composición y la función de las estructuras incipientes deben ser identificadas.

https://carnicominstitute.org/wp/wp-content/uploads/m2-17.jpgOtra estructura “incipiente” excepcional, que tiene una forma geométrica casi perfecta.
Nótese la reaparición de las estructuras internas entre los niveles micrométrico y submicrométrico (señaladas con una flecha).
Fotografía realizada con 2500 aumentos.
La naturaleza, la composición y la función de las estructuras incipientes deben ser identificadas.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 14Esta fotografía a 2500 aumentos supone un avance importante en la técnica de la microscopía. La investigación adicional acerca de esta técnica se presentará en una fecha posterior. En esta micrografía [o fotografía microscópica] vemos la muestra fibrosa expuesta a un rayo láser además de a la iluminación convencional desde abajo. En este caso, el láser rojo se utiliza en el modo de iluminación superior. Queda demostrado que la utilización complementaria de la iluminación láser revela detalles significativos que no se perciben con la iluminación visible convencional. La estructura y la red submicrométricas (rodeadas por un círculo) se ven claramente de forma inmediata gracias a esta técnica de modificación.

ESTE PROCEDIMIENTO NO ES COMPATIBLE NI CON LA OBSERVACIÓN DIRECTA A TRAVÉS DE LOS OJOS NI CON EL USO DE ESPEJOS. LA LUZ LÁSER ENTRAÑA UN RIESGO SIGNIFICATIVO PARA LOS OJOS. ESTE PROCEDIMIENTO SOLO ES APTO PARA TÉCNICAS DE OBSERVACIÓN DIGITAL EXTERNA.

RESUMEN

El foco de atención de este trabajo se ha centrado principalmente en los puntos más destacados de la observación y de las necesidades pendientes. He expresado mi opinión personal sobre el fracaso de las instituciones gubernamentales y sanitarias en este asunto. Se ha expuesto la necesidad de que se realice un examen paralelo en detalle sobre las muestras fibrosas aerotransportadas que la EPA se negó a analizar. No hay excusas ni razones que puedan justificar la inacción ante los descubrimientos que se han dado a conocer.

Mi capacidad y el tiempo de que dispongo para llevar a cabo una investigación de esta naturaleza siguen siendo limitados. Se ha reiterado mi llamamiento a la comunidad profesional para que sirva al interés general. Es de esperar que unos recursos más adelantados aportarán nuevos descubrimientos que vayan más allá de lo que se ha conseguido hasta aquí.

La enfermedad de Morgellon es una cuestión y un problema de salud pública, y ese es el interés al que hay que servir. Aquellos que han sufrido, que están sufriendo y que van a sufrir tienen derecho a ser tratados con dignidad, compasión y respeto. Todos debemos actuar desinteresadamente para reducir y aliviar el dolor, el sufrimiento y la enfermedad a los que actualmente estamos expuestos.
Deseo expresar mi agradecimiento infinito a la persona que amablemente ha hecho posible las observaciones que constituyen la parte fundamental de este informe.

Notas:

Este artículo está sujeto a futuras revisiones. Una investigación adicional ya ha finalizado y se presentará cuando el tiempo y las circunstancias lo permitan.

Clifford E Carnicom
15 de noviembre de 2007

 

DECLARACIÓN DE LA MUJER QUE HA SIDO OBJETO DE ESTUDIO

DIARIO MÉDICO

En 1997 trabajaba en una tienda naturista. Empecé a sentir cambios en mi cuerpo que no me gustaban: pérdida de energía, dolores en las articulaciones, problemas de memoria, etc. Sentía como si algo hubiera entrado en mi cuerpo. Una compañera del trabajo, que también era herborista, me dijo que tenía los mismos síntomas y problemas. Entonces decidimos probar varias mezclas de hierbas medicinales y remedios nutricionales. Las dos suponíamos que se trataba de una enfermedad vírica.

Algunos de los extractos y de las hierbas crudas provocaron un efecto impresionante. Ambas sufrimos lo que se conoce como una “crisis de curación”. Nos salieron úlceras en nuestros cuerpos. En mi caso, empezaron a salirme en la cabeza; llegué a tener hasta 20 úlceras abiertas a la vez, que eran muy dolorosas y que tardaron en curarse. Un grano tardó casi tres años en dejar de producir sustancias. Por aquel entonces no guardé ninguna muestra porque pensaba que las llagas se debían a una infección vírica y terminarían desapareciendo con el tiempo. A mi compañera empezaron a brotarle por todo el rostro y al cabo de tres meses decidió no seguir. El proceso no solo era muy doloroso (quemazón, dolores agudos al retirar las costras), sino que también era duro de llevar por el mal aspecto que teníamos. A mí el cabello me cubría las erupciones, pero las suyas las veía todo el mundo.

Cuando las llagas de mi cabeza desaparecieron, empezaron a brotarme por toda la parte superior de la espalda y por los omóplatos. Hasta entonces, mi piel había sido suave e incluso estaba tonificada. Empecé a pensar que nuestra teoría sobre el origen vírico era errónea. Algo me decía que la enfermedad era de una naturaleza diferente, pero… ¿cuál sería?

Por aquella época, Clifford Carnicom publicó un artículo sobre una muestra biológica hallada en el aire para ver si alguien la podía identificar, ya que parecía tener características que no eran normales. El Sr. Carnicom tuvo que esperar tres años para que un médico investigador se reuniera con él; cuando el médico vio la muestra, dijo inmediatamente: “Ah, ya sé lo que es. Lo he estado analizando con un microscopio atómico y se trata de una especie de hongo modificado. Atrapa los metales pesados presentes en el organismo y los utiliza para “apuñalar” a las células respondedoras del sistema inmunitario”.

Yo ya estaba enterada de que se estaban realizando fumigaciones con aerosoles y sabía que los metales pesados entraban en nuestros cuerpos a través del aire que respiramos. Empecé a darle caza al agente patógeno que había en mi cuerpo con remedios antifúngicos y el resultado fue asombroso, por no decir devastador. Me salieron más llagas en la espalda, en las piernas, en los brazos y en la cara. A pesar de ello, me sentía animada porque empecé a ver las señales o “indicadores” de este agente patógeno. Se trataba de una red interconectada que parecía extenderse por todo mi cuerpo. Curiosamente, si yo mataba una parte de los hongos en una zona del cuerpo, sentía un estremecimiento en otras zonas. Era como si los hongos que se encontraban en distintas partes pudieran comunicarse entre sí. También eran muy resistentes a muchos de los tratamientos: uno que parecía estar dando resultado dejó de ser eficaz un mes más tarde. Después he comprobado que el hongo tiene la capacidad de cambiar y adaptarse del mismo modo que las bacterias cuando se vuelven resistentes a los antibióticos. Empecé a tomar diatomita, que hacía que mi cuerpo expulsara los metales pesados y “desactivaba” al hongo (Perma-Guard 505-243-1460, por unos 30 céntimos al día).

Seguí experimentando con distintas dietas y mezclas de hierbas que tuvieron efectos variados. Se me abrieron nuevas úlceras en la espalda (probablemente centenares) y se me formaron costras que eran muy similares a las costras de sangre normales. No era fácil observar todos los detalles porque lo hacía a través de un espejo. A decir verdad, la mayoría de los días no quería mirarme la espalda, pues tenía unos dolores muy fuertes (me estaban saliendo unas esquirlas que parecían de cristal) y mi espalda tenía un aspecto bastante desagradable (y todavía lo tiene). Algunas de las úlceras se cerraron al cabo de unos días o una semana y otras duraron dos o tres meses. Mis camisetas y sábanas estaban llenas de manchas de sangre.

En 2005 Clifford Carnicom me envió información sobre una nueva “enfermedad” llamada Morgellon. Yo no vi ninguna relación entre las hebras que les salían a los afectados y lo que me pasaba a mí, puesto que nunca había guardado las costras ni me había molestado en observarlas; me las quitaba de la espalda y las tiraba a la basura. A decir verdad, el proceso era tan doloroso y molesto que yo no me daba cuenta de lo que era obvio. Además, yo solo dispongo de una lupa y carezco de una formación científica que me permita trabajar con el microscopio, así que me repetí una y otra vez que “mejor fuera que dentro” y seguí experimentando.

Di con un jabón que aceleraba el proceso (antifúngico) de manera radical. A finales de 2006 me decidí a observar con la lupa una de las costras, y me llevé una gran sorpresa al ver cómo surgían de ella unas hebras pequeñitas. Entonces me puse a examinar tantas muestras como pude.

Las que se veían mejor las guardé y se las envié al Sr. Carnicom, que está publicando sus hallazgos. Más tarde acepté que me fotografiara y le entregué más muestras recientes para que las analizara.

Hasta la fecha (octubre de 2007) tengo unas siete úlceras activas que todavía siguen produciendo material. Parte del material de los dos últimos meses es “plástico” o pegajoso y tiene un color ámbar claro. Todo este material deberían analizarlo en un laboratorio que dispusiera de las instalaciones y del personal necesarios para averiguar cuál es su composición. Del omóplato izquierdo me ha salido un “pegote” del tamaño de un guisante.

COMENTARIO PERSONAL

Basándome únicamente en el conocimiento empírico, estoy convencida de que la mayoría de la gente tiene este extraño hongo dentro de su cuerpo. Veo los “indicadores” en todas las personas con las que me cruzo. Algunas parecen muy afectadas, mientras que otras lo están menos. Hace poco que mi amigo el médico investigador confirmó lo que yo pensaba: me dijo que este hongo estaba presente en todas las muestras de sangre, incluso en la suya.

Pienso que es crucial eliminar todos los metales tóxicos de nuestro cuerpo a diario; el mejor remedio que he encontrado es la diatomita; Tiene que ser apta para uso alimentario (Perma-Guard).

Creo que el hongo es como una “autopista” que transporta los metales, el material “plástico” y las hebras a todas las partes de nuestro cuerpo. Por lo tanto, resulta imperativo eliminar de nuestro cuerpo todos los hongos que podamos. Yo evito los azúcares y uso muchísimo el ajo; consumo alimentos de cultivo biológico y carne de animales criados al aire libre con moderación; tomo té de pau d’Arco y otras mezclas de hierbas antifúngicas. El extracto llamado Deep Health de la casa Herbs.Etc me ha sido de gran utilidad.

Hace poco que me dijeron que los suplementos enzimáticos resultan muy útiles, pero aún no he empezado a tomarlos.

Por último, a lo largo de estos diez años he aprendido algo, pero sé que aún me queda mucho por descubrir. Es de esperar que, con la ayuda de científicos e investigadores totalmente entregados a su trabajo, logremos descubrir el verdadero origen de este síndrome.

Solo entonces podremos tener la esperanza de ayudar a las muchas personas que lo necesitan.

Doy las gracias a Dios por haberse servido de mí.

Dorothy Love Coats

Cantante de Gospel

APÉNDICE: MICROGRAFÍAS DE CONTROL

La siguiente exposición constará de tres fotografías de control para establecer una comparación y para mostrar la capacidad del equipo de microscopía modificado que hemos utilizado. LA FINALIDAD DE ESTAS FOTOGRAFÍAS ES ÚNICAMENTE LA SUPERVISIÓN Y NO GUARDAN NINGUNA RELACIÓN CON LOS MATERIALES DE LAS MUESTRAS. La primera fotografía será la de un cabello humano con una amplificación de 700 aumentos aproximadamente. La segunda fotografía será la de una célula sanguínea humana a 8.600 aumentos aproximadamente; una célula sanguínea humana mide entre 6 y 8 micras de ancho. La última foto muestra células sanguíneas humanas a 2500 aumentos aproximadamente.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 17Cabello humano: SOLO PARA ESTABLECER UNA COMPARACIÓN.
Amplificación de 700 aumentos aproximadamente.
Obsérvese el contorno liso y el tamaño uniforme.
Medición: aproximadamente 65 micras de diámetro.
No se ven ni formas ni estructuras internas significativas.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 18Célula sanguínea humana: SOLO PARA ESTABLECER UNA COMPARACIÓN.
Amplificación de 8600 aumentos aproximadamente.
Tamaño aproximado de la célula: 7 micras de diámetro
Esta imagen representa el límite superior de la calidad y amplificación del equipo utilizado en este informe.

MORGELLONS: MORPHOLOGY CONFIRMED 19Fotografía de la sangre humana para establecer una comparación.
Amplificación de 2500 aumentos aproximadamente.
Las células sanguíneas miden aproximadamente de 6 a 8 micras de diámetro.

Artículo traducido por Conrad R.

Otros artículos de Clifford Carnicom traducidos al español:

Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden (dic. 2007)

Morgellon: la prueba del vino y el peróxido (marzo 2008)

El síndrome de Morgellon: una nueva clasificación (feb. 2010)

Nota: El siguiente enlace conduce a una relación de artículos que versan sobre las fumigaciones aéreas clandestinas y sus efectos en los seres vivos.

Morgellon: Primeras observaciones

Publicamos a continuación la traducción al español de un artículo escrito por Clifford E. Carnicom, cuya versión original en inglés (Morgellon’s: First Observations) se puede leer haciendo clic en estos enlaces:

http://carnicominstitute.org/articles/morgobs1.htm

http://carnicominstitute.org/wp/morgellons-first-observations/

MORGELLON: PRIMERAS OBSERVACIONES

Clifford E. Carnicom
12 de agosto de 2006
Revisado el 16 de agosto de 2006
Copyright de Clifford E Carnicom y Jan Smith

Este trabajo se presenta en dos etapas. En el primer artículo se describe una serie de observaciones realizadas a través de un microscopio con una capacidad de aumento relativamente alta. El objeto de observación son unas muestras remitidas por una persona que presenta los síntomas de lo que actualmente se conoce como la enfermedad de Morgellon. Dicha enfermedad se caracteriza en parte por la presencia de un conjunto de dolencias de la piel poco corrientes, de las cuales las más frecuentes son las lesiones persistentes y unas fibras o filamentos inusuales. El segundo artículo será un comentario sobre la cuestión del Morgellon desde el punto de vista de este investigador, y se presentará por separado en fecha posterior.

La enfermedad causa mucho dolor y sufrimiento. La aceptación de la enfermedad por la medicina oficial sigue siendo controvertida, a pesar de que cada vez hay más pruebas de su existencia. Esta investigación está motivada por la constatación de que, aunque la cuestión del Morgellon se supone que lleva varios años en estudio, al parecer no existen imágenes de los filamentos debidamente ampliadas a las que puedan acceder los ciudadanos. Y a pesar del reciente interés mediático por este tema, al parecer también se suele afirmar que no hay suficientes recursos disponibles para llevar a cabo los análisis adecuados. Esta exposición tratará de abordar este problema en la medida de lo posible.

A

Fecha del matasellos del sobre que contenía las muestras originales: 14 de julio de 2006. La paciente me envió las muestras directamente y a petición mía.

Los materiales fueron recibidos a mediados de julio tras una larga conversación con la paciente. Anteriormente, esta persona ya había publicado numerosos informes y observaciones, pero sus fotografías estaban limitadas a los 200 aumentos debido al instrumental de que disponía. Me ofrecí a llevar a cabo un estudio microscópico con más aumentos, fotografiar los resultados y poner esta información a disposición del público. Ese el objetivo principal de este primer informe; en esta página no se realizará ningún esfuerzo coordinado para evaluar la naturaleza de los materiales. Esta página es el fruto de varias horas de observación al microscopio de parte de una muestra, y aún queda mucho por hacer. Puede que disponga de los medios o recursos para continuar este estudio y puede que no, y resulta sospechoso que esta tarea tenga que llevarse a cabo en la esfera del activismo ciudadano.

Uno de los objetivos de este artículo es proporcionar también al lector un sentido de la escala, y mostrar una progresión desde los materiales originales, tal como existen en el cuerpo, hasta el máximo aumento posible que se puede alcanzar con mi equipo. Los materiales recibidos estaban cuidadosamente empaquetados, bien etiquetados y en buen estado. La descripción que la paciente ha realizado de los síntomas físicos que presenta es rigurosa y completa. Todas las preguntas planteadas a la paciente acerca de la enfermedad han sido respondidas con total sinceridad y con todo detalle. Hace tiempo que la paciente le entregó a un médico un buen número de muestras, pero al parecer no ha recibido a cambio ninguna respuesta concreta, ni descripciones, ni fotos, ni análisis. La información detallada y las respuestas de cualquier representante de la medicina oficial, de los grupos de apoyo sin ánimo de lucro o grupos de investigación, de las instituciones educativas y de las agencias gubernamentales parecen ser extremadamente deficientes. Las numerosas solicitudes, por parte de la paciente, de que se analizaran los síntomas y las manifestaciones físicas de la enfermedad, no parecen haber obtenido ninguna respuesta aceptable. Las repercusiones de un problema sanitario susceptible de alcanzar grandes proporciones y que puede estar afectando a una porción de la población mucho mayor de la que se reconoce actualmente deben ser tenidas en cuenta. Además del sufrimiento que han padecido, estas personas que han dado un paso al frente solicitando asistencia por lo general han sido objeto de burlas y de rechazo. Este grupo requiere como mínimo nuestra compasión humanitaria y asistencia médica.

Además es necesario afrontar directamente la repetida afirmación de que se trata de “ideas delirantes”, que normalmente circula con los informes públicos sobre este tema, y buscar si existen motivaciones secretas que puedan relacionarse con esta descripción de la enfermedad. Y también hay que preguntarse por qué tenemos que ser los ciudadanos quienes hagamos pública la información que aparece en esta página. Debería abordarse la cuestión de que existe un riesgo sanitario del que la población (e incluso este investigador) no tiene conocimiento.

Está justificado que nos preguntemos si la naturaleza o la forma de estos materiales podrían ser inusuales, dado que a estas alturas parece ser que esto no se ha abordado ni adecuada ni públicamente. Unas fotografías aceptables tomadas a través del microscopio pueden servirnos de ayuda.

B

Una de las muestras originales de material recibidas en un recipiente de plástico sellado. Materiales fotografiados antes de la manipulación y observación.                              La paciente declaró que los materiales proceden de una lesión situada en el torso. Unos filamentos incrustados dentro del material procedente de la lesión son visibles (las fibras aisladas solo son visibles a simple vista). Este recipiente mide aproximadamente 1 pulgada (2,5 cm) de ancho.                            Las siguientes observaciones corresponden únicamente a esta muestra.

C

Segunda fotografía de la muestra original de materiales recibida. Existen más muestras que serán analizadas más adelante. Varios filamentos procedentes de la lesión son visibles a simple vista. Los siguientes comentarios corresponden únicamente a esta muestra.

Las fibras procedentes del material de la lesión, visibles en las fotografías anteriores, son el objeto de las fotografías siguientes. El aparato utilizado dispone de cinco niveles de aumento: aproximadamente 700x, 1400x, 2800x, 5600x y 8600x. La ampliación digital de la imagen final puede incrementarse aún más si la situación lo justifica y si la calidad de imagen es compatible con la ampliación. El límite del aumento óptico convencional es de aproximadamente 2000x. Los niveles más altos de aumento que se muestran aquí se han conseguido utilizando simultáneamente una cámara digital (diseñada para la observación astronómica) y un microscopio óptico de buena calidad. Estas son probablemente las primeras imágenes publicadas que muestran con detalle el interior de las fibras que aparentemente son típicas de la enfermedad de Morgellon. Las revelaciones que siguen bien merecen que alguien rinda cuentas y ofrezca alguna explicación, puesto que resulta evidente que estas fibras no son ni normales ni uniformes.

La primera imagen que se muestra a continuación tiene aproximadamente 700 aumentos. En este nivel son relativamente pocos los detalles que se pueden ver. Sin embargo, la fotografía nos permite tener una primera estimación de su anchura; esta primera medición es de entre 10 y 12 micras aproximadamente, y pone seriamente en duda la afirmación de que estas fibras son cabellos humanos, ya que estos tienen una anchura de entre 60 y 100 micras aproximadamente. La forma irregular de la fibra y su evidente torsión descartan además cualquier comparación realista con un cabello humano. En este punto, recordemos que la mayoría de las imágenes que se han publicado estaban en el nivel de los 200 aumentos o menos, lo cual ya nos da una idea de por qué existe tan poca información acerca del aspecto de las fibras (y mucho menos de su estructura interna) a disposición de los ciudadanos que deseen estudiarlas. He encontrado dos imágenes con un aumento extremadamente grande tomadas a través de un microscopio electrónico; sin embargo, como veremos, no ofrecen ningún detalle del interior de las fibras. Al no haber comentarios relacionados con dichas imágenes, en este momento no es posible ofrecer una explicación más exhaustiva de dicha carencia.

D

Imagen tomada aproximadamente a 700 aumentos. Anchura aproximada: 10-12 micras. No se aprecian características distintivas importantes. Pueden verse indicios de la existencia de una estructura en el interior de la fibra. Imagen apta para la medición y la comparación con el cabello humano. Se percibe cierta irregularidad en el tamaño, así como la capacidad de la fibra de doblarse o retorcerse. Dos fibras diferentes ha sido examinadas, y en esta fase ambas parecen básicamente idénticas.

La siguiente exposición constará de dos fotografías de control con el objetivo de que se pueda establecer una comparación y también para mostrar la capacidad del equipo de microscopía modificado que se ha utilizado. ESTAS FOTOGRAFÍAS SE PUBLICAN ÚNICAMENTE A EFECTOS DE SUPERVISIÓN Y NO GUARDAN NINGUNA RELACIÓN CON LOS MATERIALES DE LA MUESTRA. La primera fotografía será la de un cabello humano, también tomada a 700 aumentos aproximadamente. La siguiente fotografía será la de una célula sanguínea humana a 8600 aumentos aproximadamente (una célula sanguínea humana mide unas 6 u 8 micras de ancho). Comparaciones adicionales: normalmente las bacterias alcanzan un tamaño de unas 10 micras, y los virus miden por lo general una micra o menos; una fibra de amianto mide alrededor de 2 micras. Quienes deseen establecer otras comparaciones y consultar estudios exhaustivos de las fibras pueden leer los artículos publicados en este portal.

E

Cabello humano: FOTOGRAFÍA PUBLICADA ÚNICAMENTE COMO OBJETO DE COMPARACIÓN. Imagen tomada aproximadamente a 700 aumentos.  Obsérvese el contorno liso y su aspecto uniforme. Medida: aproximadamente 65 micras de diámetro. En el interior no se aprecian estructuras ni formas significativas.

F

Célula sanguínea humana: FOTOGRAFÍA PUBLICADA ÚNICAMENTE COMO OBJETO DE COMPARACIÓN. Imagen tomada aproximadamente a 8600 aumentos.   Tamaño aproximado de la célula: 7 micras de diámetro. Esta imagen representa la mayor calidad y el mayor aumento que pueden alcanzarse con el aparato utilizado en este estudio.

Las fotografías de la siguiente serie, que constituyen el objetivo principal de este informe, se encuentran entre el nivel de los 1400 aumentos y el de los 5600 aumentos. En esta etapa del proyecto de investigación voy a dejar que la mayoría de las fotografías hablen por sí mismas, aunque añadiré pequeños comentarios que faciliten su interpretación. Las dos fotografías siguientes, a 1400 aumentos, empiezan a mostrar ahora una forma y unas características interesantes que no eran visibles en las primeras imágenes. En primer lugar, se observa que las fibras tienen una estructura interna mucho más compleja que la que era perceptible con pocos aumentos. Además, las dimensiones de la fibra presentan más variaciones que las que se veían al principio. Ambos factores por sí solos hacen que empecemos a poner seriamente en duda o a descartar la afirmación de que se trata de fibras comúnmente conocidas, ya sean artificiales o naturales. Tan solo en los informes de los medios de comunicación, hay rumores de que se ha intentado identificar estas fibras utilizando grandes bases de datos forenses y de que dicha tentativa de identificación ha sido un completo fracaso. Uno de los objetivos de este informe es que los lectores lleguen a deducir los motivos de ese fracaso.

Hay una segunda revelación en este nivel de aumento y de observación. Lo que parece ser un solo filamento procedente del material de la lesión es en realidad mucho más complejo, pero esto no se percibe a simple vista. En la segunda de estas dos fotografías, obsérvese la compleja red de múltiples fibras. Por supuesto, esta disposición no era visible a simple vista cuando la muestra fue colocada bajo el microscopio. Es en esta fase donde debe concederse una importancia mucho mayor a la identificación de estos filamentos, así como a cualesquiera estructuras que puedan contener en su interior. También observamos, sobre todo en la segunda fotografía, de mayor translucidez, que existen estructuras internas mucho más pequeñas y con forma elíptica. Esto es un indicio muy fuerte de que las fibras tienen una naturaleza biológica, y ya tenemos un argumento para descartar el cabello humano, así como cualquier tipo de fibra común, natural o artificial.

En este punto, al menos conviene abordar el esfuerzo considerable que se ha hecho y que se sigue haciendo para describir esta enfermedad como un problema psicológico de los individuos afectados. Este esfuerzo se abordará de forma más completa en la sección de comentarios que se publicará más adelante. No obstante, de momento diremos que, si los materiales que se muestran aquí son representativos de la enfermedad de Morgellon, tales esfuerzos por imponer una percepción de “ideas delirantes” a la opinión pública solo pueden ser interpretados como un ardid de primer orden para tratar de ocultar, negar y evitar la realidad del problema al que nos enfrentamos. La incidencia de esta enfermedad está aumentando y a estas alturas ya es mundial. Es razonable preguntarse si no habrá algún programa secreto en marcha cuando se intenta influir tan enérgicamente en la percepción que la gente pueda tener de esta dolencia.

G

Ampliación de aproximadamente 1400 aumentos. Obsérvese la variación en la forma de la fibra y la estructura interna que empieza a ser evidente. Obsérvense las irregularidades de la superficie de la fibra y la translucidez de esta.

H

Ampliación de aproximadamente 1400 aumentos. Ahora observamos numerosas fibras en un conglomerado que no se percibía a simple vista. Obsérvese que las estructuras internas son cada vez más visibles. En esta etapa de la observación, los indicios que apuntan a una naturaleza biológica son cada vez más fuertes.

La siguiente serie de fotografías, que es la última, está tomada a 5600 aumentos. Se han producido varios descubrimientos importantes. Ahora es muy frecuente encontrar una estructura subfibrosa en el interior de ciertos segmentos de la fibra principal. Ahora se puede ver que lo que parece ser una sola fibra se compone de innumerables subfibras, y que el tamaño de estas subfibras se encuentra en el nivel micrométrico o en el submicrométrico. Que se sepa, hasta ahora no se había dado a conocer este hecho en relación con la enfermedad de Morgellon y una interpretación mucho más compleja de la naturaleza real de las fibras debe ser propuesta. En segundo lugar, unas estructuras internas, esféricas o elípticas, aparecen ahora dentro de la fibra principal, y miden alrededor de una micra (el tamaño de un virus). La identificación de estas estructuras y de sus funciones, incluidas las subfibras internas de tamaño micrométrico, se ha convertido ahora en una prioridad apremiante.

I

Ampliación de aproximadamente 5600 aumentos. Obsérvese la estructura filamentosa en el interior de la fibra. La anchura de la estructura fibrosa interna se encuentra en el nivel micrométrico o submicrométrico.

J

Ampliación de aproximadamente 5600 aumentos. Obsérvense las estructuras internas generalmente circulares. Todo esto indica firmemente un origen biológico. Estas estructuras miden alrededor de una micra (el tamaño de un virus). Ahora es evidente la complejidad cada vez mayor del interior de la fibra de la muestra original.

En esta etapa, el último gran descubrimiento realizado mediante la observación es lo que parece ser una estructura “incipiente” de algún tipo. Estas estructuras aparecen en el borde de la fibra a intervalos irregulares, y contienen en su interior otros dos componentes más: por un lado, unas estructuras esféricas o elípticas, en el nivel micrométrico, recubiertas por una cáscara translúcida; por otro, innumerables fibras, en el nivel submicrométrico, emergen de la estructura en ciernes. Las estructuras incipientes [con forma de brotes o yemas] son un claro indicio de la existencia de un proceso reproductivo o de crecimiento, y pueden estar relacionadas con la propagación de la enfermedad.

K

Ampliación de aproximadamente 5600 aumentos. Las estructuras “incipientes” se ven claramente en los lados de la fibra de vez en cuando. Las estructuras incipientes contienen estructuras internas más o menos del tamaño de una micra o de un tamaño submicrométrico. Con frecuencia, las estructuras incipientes también contienen en su interior innumerables filamentos que aparentemente tienen un tamaño submicrométrico (hemos alcanzado el límite de la capacidad de nuestro equipo). La reproducción y el crecimiento de la fibra principal pueden estar estrechamente relacionados con estas estructuras en ciernes. En general, las estructuras incipientes parecen tener una forma, una estructura y una organización bastante complejas.

L

Ampliación de aproximadamente 5600 aumentos. La compleja organización interna de subfibras y formas estructurales se ve con claridad.

M

Ampliación de aproximadamente 5600 aumentos. Esta fotografía muestra la capacidad que tiene la fibra para doblarse y retorcerse. La organización paralela de subfibras es visible en el interior. La falta de uniformidad de las dimensiones de las fibras también es manifiesta. La separación o estructura transversal también se ve en la parte inferior derecha de la imagen.

N

Ampliación de aproximadamente 5600 aumentos. Otra estructura incipiente se puede ver en el borde de la fibra principal. En su interior existen complejas estructuras del tamaño de una micra. La envoltura translúcida indica o parece indicar que existe una capacidad reproductiva.

O

Ampliación de aproximadamente 5600 aumentos. Una estructura incipiente adicional es visible en el borde de la fibra principal. En su interior existen complejas estructuras del tamaño de una micra.

La conclusión de este informe es necesariamente breve en este momento. Las conclusiones básicas a las que se puede llegar son las siguientes. En primer lugar, ha habido un fracaso total por parte de la medicina oficial, las organizaciones sin ánimo de lucro y el gobierno a la hora de investigar adecuadamente el origen de la enfermedad de Morgellon y de informar a la población. Si las muestras examinadas y descritas aquí son de alguna manera representativas de la enfermedad de Morgellon, esto significa que todos los intentos de influir en la opinión pública para que acepte que esta realidad es insignificante o que tiene un origen psicológico denotan una gran falta de sinceridad. Hay que hacer frente a todo aquello que sea objeto de secretismo y de desinformación y sacarlo a la luz. Los supuestos esfuerzos llevados a cabo en la investigación por parte de diversas organizaciones sin ánimo de lucro, la universidad y el gobierno, deben ser puestos en duda; existe una grave falta de información pública en lo referente al origen de la enfermedad. Ningún ciudadano debe asumir el riesgo de tratar de identificar la naturaleza de esta afección. La medicina tradicional y las organizaciones sanitarias gubernamentales ya han demostrado su espantoso fracaso a la hora de hacer frente a esta emergencia. Hago un llamamiento a todos aquellos individuos o grupos que dispongan de los recursos adecuados para que intenten averiguar la esencia de este problema lo más rápido posible y hagan públicos todos los resultados de su investigación a medida que los vayan obteniendo.

Clifford E. Carnicom
12 de agosto de 2006

Notas:
Los estudios adicionales y la información procedente de otras fuentes se enlazarán a este informe cuando estén disponibles.
Un comentario adicional sobre el estado general de los descubrimientos relacionados con la enfermedad de Morgellon se presentará en una fecha posterior.
Los resultados de este informe tienen un carácter preliminar, y se limitan al material que ha sido proporcionado por un solo individuo.

Artículo traducido por Conrad R.

Otros artículos de Clifford E. Carnicom traducidos al español:

Otra vez fibras transportadas por el aire, y otra vez, y otra vez más (J. Challender / Clifford E. Carnicom, nov. 2005 / Trad. Resistencia)

Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden (Clifford E. Carnicom, dic. 2007 / Trad. Resistencia)

Morgellon: la prueba del vino y el peróxido (Clifford E. Carnicom, marzo 2008 / Trad. Resistencia)

El síndrome de Morgellon: una nueva clasificación (Clifford E. Carnicom, feb. 2010 / Trad. Resistencia)

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos sobre los seres vivos.

Otra vez fibras transportadas por el aire, y otra vez, y otra vez más

Publicamos a continuación la traducción al español de un artículo escrito por un ciudadano de California y publicado en el portal de Clifford E. Carnicom el 30 de noviembre de 2005, cuya versión original en inglés (Airborne fibers again, and again – and again) se puede leer haciendo clic en los enlaces siguientes:

http://www.carnicominstitute.org/articles/FibersNov2005.htm

fibersnov2005

OTRA VEZ FIBRAS TRANSPORTADAS POR EL AIRE, Y OTRA VEZ, Y OTRA VEZ MÁS

Por Clifford E. Carnicom
30 de noviembre de 2005

El siguiente informe nos lo ha enviado un ciudadano del norte de California. Este informe se suma a la serie de pruebas, presentada a lo largo de casi siete años, que demuestra el sometimiento de la población a unos agentes contaminantes transportados por el aire que aún no han sido identificados. El informe demuestra que es muy probable que existan consecuencias importantes para la salud relacionadas con estas operaciones atmosféricas; también demuestra que la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos [Environmental Protection Agency o EPA] ha fracasado completamente en su misión de servir a los ciudadanos y de proteger la salud y el equilibrio de nuestro medio ambiente. Las fibras que son objeto de este artículo parecen ser, en todos los aspectos, idénticas a las que la EPA se ha negado a identificar cuando se lo solicitamos hace más de seis años. La “política” de la EPA declarada públicamente consiste en que no analizará ni identificará ni examinará ningún “material no solicitado”. El argumento minoritario de quienes afirman que estas hebras tienen un origen corriente (por ejemplo, que se trata de telas de araña) hace mucho que se demostró que es irracional; estos materiales tienen una naturaleza evaporativa y transformable, y muestran unas características, una masa y unas dimensiones insólitas. Todo esto da argumentos de sobra para que la EPA sea impugnada en un sentido legal por su posición. Cuanto antes se den cuenta de esto los ciudadanos de los Estados Unidos y del resto del mundo y actúen en consecuencia, antes podremos restaurar la salud y el equilibrio de nuestra atmósfera. Esta reparación no tendrá lugar sin enfrentamiento, y seguiremos pagando el precio de nuestra apatía y sumisión ante estas violaciones de la ley natural y del derecho divino. Yo recomendaría que la mayor de las presiones se ejerciera sobre los representantes del gobierno de esta nación si lo que queremos es poder respirar y vivir en un medio saludable. La sumisión de los ciudadanos de esta nación ante la «política» de la EPA no ha traído ninguna solución a su incapacidad gratuita para proteger la vida y el medio ambiente. Existe un momento adecuado para la confrontación y el rechazo de la “política” indefendible de la EPA, pero ese momento ya ha pasado. Es necesario que los ciudadanos organicen una impugnación a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos con el fin de detener la contaminación y la degradación de nuestro planeta y de nuestra atmósfera consentidas por la EPA.

Notas adicionales:
En el portal https://carnicominstitute.website/wp/ se pueden consultar observaciones, registros y análisis minuciosos de materiales fibrosos transportados por el aire similares a los que se describen en este artículo, así como el historial de la correspondencia mantenida con la EPA sobre este tema. Deseo expresar mi agradecimiento al señor Challender por el esfuerzo considerable que ha llevado a cabo para poner este informe a disposición de los ciudadanos.

Informe sobre lo ocurrido el domingo 13 de noviembre de 2005

Por Jeff Challender. 17 de noviembre de 2005.

Este es el informe de los hechos que tuvieron lugar el pasado domingo 13 de noviembre de 2005, y que comenzaron aproximadamente a las 12:50 PM (hora estándar del Pacífico) por encima de mi casa en North Highlands, California. En ese momento, mi hijo estaba jugando en el patio trasero de la casa. Dado que hace más de dos años que vengo haciendo un seguimiento de las fumigaciones de sustancias químicas que tienen lugar sobre nuestra casa, mi hijo tiene la costumbre de avisarme cada vez que ve que dichas operaciones se están llevando a cabo.

En el momento mencionado anteriormente, mi hijo me llamó para que mirase al cielo. Efectivamente, el cielo estaba repleto de esas “cortinas” de material que solemos ver cuando las estelas químicas se extienden tras las operaciones de fumigación. En particular, al este de nuestra casa había un avión que dejaba un largo rastro que no se disipaba. Le pedí a mi esposa que me trajera nuestra cámara digital Vivitar 3300 lo más rápido posible, y fotografié la aeronave y su estela lo mejor que pude desde la posición en que me encontraba. También hice una foto de una estela reciente que se extendía rápidamente.

Si hubiera sabido lo que iba a ocurrir unas dos horas más tarde, habría hecho más de cuatro fotografías del cielo aquella tarde… Pero volví a mi despacho a seguir trabajando en mi sitio web.

La neblina que sigue a las operaciones aéreas.

Alrededor de las 3 PM (hora estándar del Pacífico), mi hijo, en un estado de gran nerviosismo, me llamó para que fuera de nuevo a mirar al cielo. Me dirigí al patio trasero, y me quedé paralizado. Ante mis propios ojos, hebras y manojos de un material fibroso blanco caían del cielo. Este material se enganchaba en los árboles y se quedaba posado sobre las casas, sobre la hierba y sobre los coches aparcados. Estaba tan aturdido, que olvidé sacar fotos de este fenómeno. Ahora lamento haber cometido ese fallo.

Lo que sí se me ocurrio fue pedirle a mi hijo, que tiene 18 años, que recogiera muestras del material con los palitos y ramitas que pudiera encontrar, y se mostró dispuesto a ayudar. Tengo una discapacidad permanente debido a una lesión de la médula espinal que sufrí hace unos seis años. Mi movilidad es limitada porque mis piernas ya no funcionan normalmente. Por esta razón dependo de mi hijo, que sustituye a mis piernas cuando hace falta.

Le advertí que no tocara las hebras y que procurara que no se le metieran ni en los ojos, ni en el pelo ni en la ropa. Tuvo cuidado y aparentemente no le pasó nada. Lamentablemente, mi esposa deshizo algo de la sustancia entre los dedos, y la describió como “cerosa”. Cuatro días más tarde fue a nuestro médico de cabecera con una erupción cutánea que le picaba… La erupción ha remitido gracias a la aplicación de una pomada prescrita por el médico, que no fue capaz de diagnosticar la causa exacta.

En cuestión de minutos, lo que había “llovido”… ¡había desaparecido! Fuera de casa, todo se había derretido, evaporado, o simplemente se había disipado. Muy curioso. Nunca he visto nada parecido a lo que nos ocurrió, pero había oído hablar de ello en Internet.

Pusimos las muestras recogidas en un pequeño frasco con una tapa a presión y lo dejamos en mi despacho toda la noche. La idea era enviarle la muestra al Sr. Clifford Carnicom, ya que yo pensaba que él podría hacer que la analizaran en un laboratorio.

El material fibroso original transportado por el aire que metimos en un frasco.

Cuando examinamos el material del frasco el lunes 14 de noviembre, habían desaparecido entre dos tercios y tres cuartas partes de la muestra. Fotografié el frasco y lo que quedaba en su interior. Entonces intentamos sellarlo herméticamente poniendo cinta de embalaje alrededor de la tapa y del borde. Era de esperar que tal vez una presión parcial del material “evaporado” que se desarrollaba en el frasco haría que el aire del interior se saturase, lo que impediría o detendría el desgaste de la muestra. Este sencillo procedimiento parece haber tenido un éxito limitado, ya que la muestra “sobrevivió” unos cuantos días más.

El martes 15 de noviembre de nuevo le hicimos fotos al frasco. Parte del material había desaparecido definitivamente, pero la pérdida fue mucho menor que la de las primeras 24 horas. Aquella noche también hice una llamada telefónica a la Sra. Fels, una colega de Clifford Carnicom; la señora me facilitó los datos de contacto del Sr. Carnicom.

El miércoles 16 de noviembre, el Sr. Carnicom y yo mantuvimos una conversación muy agradable y provechosa sobre los sucesos del domingo 13 de noviembre.

Fue de lo más decepcionante saber que no había ninguna posibilidad de que se hiciera un análisis químico del material. Imaginen cuál no sería mi sorpresa cuando me enteré de que la Agencia Federal de Protección Ambiental no tiene ningún interés por muestras como las que mi hijo había recogido. ¡Y esta es la agencia del gobierno de los Estados Unidos que por ley debe proteger a los ciudadanos de las sustancias químicas peligrosas que pueda haber en el aire, en el agua y en la tierra! Uno tiene que preguntarse por qué esta “agencia que representa los intereses del pueblo”, financiada con nuestros impuestos, se niega a investigar lo que denuncian ciudadanos que pagan sus impuestos: que ALGUIEN está fumigando los cielos con sustancias químicas PERJUDICIALES para el medio ambiente en que vivimos. ¡Y para colmo de males, se niegan rotundamente a examinar incluso las muestras físicas de las supuestas sustancias químicas! ¿Para quién se creen que trabajan?

Así que el Sr. Carnicom sugirió que hiciera lo que pudiera con la muestra por mi cuenta. Por supuesto, insistió en que manipulásemos el material desconocido con la mayor de las precauciones.

Entonces, por sugerencia del Sr. Carnicom, yo mismo me puse manos a la obra con la muestra el jueves 17 de noviembre. Conecté mi microscopio Intel QX3 USB al ordenador con el que trabajo. Mi esposa me preparó un área de trabajo “lo más segura posible”, con buena ventilación y mucha luz. Saqué una última serie de fotos del frasco, y retiré la cinta adhesiva.

Imagen a diez aumentos

Yo no estaba preparado para lo que sucedió cuando retiré la tapadera del frasco. Al parecer, cuando sellamos el frasco con la cinta de embalaje, se acumuló una concentración del gas en que se transforma este material cuando se descompone: ¡un gas extremadamente nocivo que me sacudió en la cara! Sentí un fuerte escozor en los ojos y me entró un ataque de tos horroroso. También noté un sabor metálico muy fuerte en la lengua. Tardé varios minutos en recuperarme de este ataque espantoso. Me preocupa cuáles puedan ser los efectos a largo plazo, pero a corto plazo ni me he puesto malo ni he sufrido ninguna incapacidad.

A pesar de todo, yo estaba decidido a continuar, así que la muestra fue extraída del frasco y colocada en una placa de vidrio. Con unas pinzas de plástico y una navaja de acero inoxidable, retiré el material que quedaba en las ramitas y palos. Un tercio lo metí en un contenedor de muestras que guardé en el congelador, y otro tercio en otro recipiente que guardé en el frigorífico. El último tercio lo puse en un recipiente tapado para observarlo con el microscopio. Todos los recipientes utilizados fueron suministrados con el microscopio Intel QX3. En total, lo que quedaba de la muestra cabía en una cucharada grande, lo que no era mucho si tenemos en cuenta el volumen de lo que había en el tarro el primer día (lo equivalente a unas cuatro cucharadas).

Pasé más de una hora examinando el material y sacando fotos con el software del microscopio. Durante el reconocimiento utilicé lentes de 10, 60 y 200 aumentos, y una iluminación, tanto superior como inferior, con intensidad baja, media y alta.

Imagen a 10 aumentos.

Tras grabar las imágenes, mi ordenador las procesó para que pudieran subirse a la web. No es más que un examen superficial, dado que no dispongo de medios para llevar a cabo un análisis científico adecuado de la muestra. Las imágenes se incluyen en este informe para que puedan estudiarlas aquellas personas a las que les puedan interesar.

Imagen a 60 aumentos

Espero que mis esfuerzos hayan sido de alguna utilidad al objetivo principal, que no es otro que sacar a la luz lo que algunas autoridades corruptas están haciendo a nuestros cielos y a los habitantes del planeta.

Jeff Challender, 17 de noviembre de 2005.

Este informe, y las imágenes adjuntas, pueden ser reproducidos y distribuidos libremente, pero no podrán ser utilizados para obtener ninguna remuneración de ningún tipo.

Nota: Las fotografías se pueden ver en la versión en PDF del artículo original: fibersnov2005

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones clandestinas, la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos en los seres vivos.

El síndrome de Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden

A continuación traducimos al español un artículo publicado el 10 de diciembre de 2007 por Clifford Carnicom; la versión original en inglés se puede leer aquí:

http://www.carnicominstitute.org/articles/morgobs3.htm

http://carnicominstitute.org/wp/morgellons-airborne-skin-blood-a-match/

EL SÍNDROME DE MORGELLON: LAS MUESTRAS HALLADAS EN EL AIRE, EN LA PIEL Y EN LA SANGRE COINCIDEN

Parece ser que a lo largo de la última década se ha establecido un vínculo entre tres temas de investigación, que son los siguientes:

1. La observación minuciosa de extrañas muestras con forma de filamento transportadas por el aire que la U.S. Environmental Protection Agency (EPA) o Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos se ha negado a identificar durante un período de muchos años.

2. La morfología o estructura de los extraños filamentos que caracterizan a la enfermedad de Morgellon.

3. El descubrimiento reciente de anomalías en una serie de estudios realizados sobre muestras de sangre humana, una de las cuales pertenece a un individuo que manifiesta síntomas avanzados de la enfermedad de Morgellon.

Este trabajo de investigación continúa en su fase inicial. Sus resultados se presentarán sin demora debido a las repercusiones que podrían tener si estos descubrimientos resultan ser ciertos.

La conclusión es que son básicamente idénticas en su forma, en su tamaño y en su estructura (a) las muestras con forma de filamento transportadas por el aire sobre las que se ha informado exhaustivamente durante años en relación con las operaciones de dispersión de aerosoles; (b) la morfología de al menos una fibra característica de la enfermedad de Morgellon; y (c) una serie de anomalías sanguíneas sobre las que se han aportado pruebas recientemente. A causa de esto ahora tenemos ante nosotros una serie de consideraciones de gran envergadura.

El presente trabajo seguirá este orden progresivamente:

1. La presentación de unas imágenes de gran aumento de una fibra representativa de la enfermedad de Morgellon.

2. El análisis de unas imágenes de gran aumento en las que aparecen anomalías sanguíneas.

3. Imágenes de gran aumento de la muestra original transportada por el aire y con forma de filamento que se envió hace varios años a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos acompañada de una solicitud de identificación y análisis en nombre del interés general y de la salud pública. La EPA se negó a identificar la muestra.

Lo cierto es que la información publicada en esta página puede tener repercusiones enormes. El lector sacará mayor provecho si puede dedicar una parte de su tiempo a investigar el historial de estos asuntos, sobre los que se viene informando en esta página web y en otras desde hace años.

CATEGORÍA NÚMERO UNO: MUESTRAS DE FIBRAS DE MORGELLON HALLADAS EN LA PIEL

La base necesaria para interpretar correctamente las fotografías siguientes puede adquirirse leyendo de nuevo al menos dos trabajos adicionales publicados en este portal, titulados Morgellon : primeras observaciones y (este más reciente) Morfología confirmada. Los puntos más destacables de dichos artículos son los siguientes:

Al menos una forma de fibra característica de la enfermedad de Morgellon contiene en su interior una extensa red fibrosa submicrométrica bastante extraña. Lo que parece ser una fibra sencilla en realidad está compuesta internamente por una compleja red de fibras difícil de visualizar si no se dispone de un instrumental de microscopía sofisticado. Un cabello humano tiene un grosor de entre 60 y 100 micras [una micra o micrómetro es la milésima parte de un milímetro]; estas fotografías muestran una red que existe en el nivel submicrométrico [inferior a la micra]. La resolución del instrumental que he perfeccionado y modificado es del orden de 0,5 micras o 500 nanómetros [un nanómetro es la milésima parte de una micra]; los microscopios ópticos convencionales normalmente llegan a las dos micras como máximo. Las fotografías con este nivel de aumento (entre 2500 y 5000+) son difíciles de conseguir. Estas fotografías, aunque limitadas por el instrumental de que disponemos, son sin embargo bastante reveladoras.

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Imagen aumentada de la fibra de Morgellon, tomada a 5600 aumentos aproximadamente.
La estructura filamentosa interna es visible dentro de la fibra.
La anchura de la estructura fibrosa interna se encuentra en el nivel micrométrico o submicrométrico.

En segundo lugar, la aparición de una estructura por lo general esférica y de un tamaño entre micrométrico y submicrométrico también constituyó un descubrimiento durante la primera sesión de observación al microscopio realizada en agosto de 2006 en relación con la enfermedad de Morgellon. Esto se ve claramente en la siguiente fotografía microscópica, y dichas estructuras se hallan dentro de los límites del filamento que las contiene.

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Fotografía de una fibra de Morgellon, tomada a 5600 aumentos aproximadamente.
En ella se ven las estructuras internas de forma por lo general circular.
Esto es fuertemente indicativo del carácter biológico de la muestra.
Dichas estructuras miden alrededor de una micra (el límite entre el tamaño de los virus y el de las bacterias).
La complejidad de la estructura interna de la muestra original de la fibra de Morgellon resulta evidente.

El fin de la investigación llevada a cabo en agosto de 2006 era meramente un examen visual motivado por la escasez de información a lo largo de varios años. Esta deficiencia se extendió hasta abarcar a todos los servicios públicos y administraciones sanitarias gubernamentales, así como a las organizaciones sin fines lucrativos que dicen estar al servicio de la salud pública. Los intentos de endosar un diagnóstico de ideas delirantes con el tiempo capitularon ante las pruebas crecientes y la aparición y distribución generalizadas de la enfermedad de Morgellon. La información detallada sobre las valoraciones realizadas en agosto de 2006 se encuentra disponible en el artículo Morgellon: primeras observaciones, mencionado anteriormente.

CATEGORÍA NÚMERO DOS: MUESTRAS DE SANGRE

Esta segunda categoría es el desarrollo del trabajo presentado recientemente en el artículo Análisis de sangre: láser, sangre y ¿hongos? En esta reciente ampliación, las anomalías de las que se aportaron pruebas en aquel informe aparecen fotografiadas con mayor aumento, y la diferencia es considerable. Esta serie consta de cuatro micrografías [o fotografías microscópicas]. Las dos primeras son micrografías de la sangre del individuo que presenta manifestaciones avanzadas de la enfermedad de Morgellon. Aquí nos centraremos en las estructuras que fueron identificadas en el artículo anterior como “lo que parece ser una estructura fibrosa con forma de anillo…”; el mayor aumento de las imágenes confirma con mayor fuerza la primera suposición. También hubo una referencia a una forma de hongo (u hongo modificado) que requiere una investigación adicional; esta propuesta continúa vigente. El importante descubrimiento realizado en este análisis es doble:

1. Parece existir una coincidencia en la forma y una semejanza extraordinarias entre la estructura interna de la fibra de Morgellon procedente de la piel y la de la forma anómala hallada en la sangre del mismo individuo.

2. Además, la estructura esférica o circular micrométrica o submicrométrica de nuevo se repite en el interior de la estructura invasiva. Tanto la red fibrosa como las estructuras internas más pequeñas aparecen destacadas por medio de las flechas que aparecen en las fotografías.

La conclusión a la que hemos llegado en esta fase es que parece existir una semejanza extraordinaria, probablemente también de origen, entre las manifestaciones de la red fibrosa presentes en la sangre y las que aparecen en la piel del individuo afectado de Morgellon. Me parece razonable que a partir de ahora la sangre de los pacientes de Morgellon se convierta obviamente en uno de los focos de atención de las investigaciones que se realicen más adelante sobre la enfermedad.

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Forma anómala hallada en la sangre de un individuo aquejado de la enfermedad de Morgellon.
Fotografía tomada a 2500 aumentos aproximadamente.
La red submicrométrica de estructura fibrosa se ve con claridad, al igual que las estructuras circulares o esféricas del interior.
Su forma y estructura básicas presentan una semejanza notable con la morfología interna de la fibra hallada en la piel del mismo paciente de Morgellon.
La sangre del enfermo se convierte a partir de este momento en uno de los objetivos de la investigación.

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Segunda anomalía hallada en la sangre del individuo afectado por la enfermedad de Morgellon.
Repetición de la forma y de la estructura fibrosa interna, que resultan idénticas.
Fotografía tomada a unos 2500 aumentos aproximadamente.

Resulta aún más inquietante el impacto que estas anomalías tienen en la sangre, como se muestra en el segundo grupo de micrografías. Por añadidura, se trata de imágenes de la sangre de una persona que aparentemente no manifiesta ni lesiones, ni fibras, ni problemas cutáneos relacionados con la enfermedad de Morgellon. Habría que recordar que las mismas formas anómalas están presentes en la inmensa mayoría de las muestras de sangre examinadas. El hecho de que la enfermedad de Morgellon se manifieste o no puede ser una cuestión de grado, y el conjunto de la población no está exento de este debate. Se ha señalado que la enfermedad de Morgellon podría tener una base y una distribución mucho más extensas de lo que nos gustaría reconocer o saber.

También resultan preocupantes los efectos que se están produciendo en la sangre. Se ha fotografiado una sección del borde de la forma anómala; se observa tanto una integridad celular normal como otra anormal. Lo que se ve es que la propia sangre parece estar sufriendo una transformación; la estructura celular parece estar cambiando hacia una forma más fibrosa. Además, podemos ver la aparición de estructuras esféricas en medio de las células sanguíneas afectadas; dichas estructuras también parecen ser idénticas a las que había tanto en la muestra de una fibra presente en la piel como en la forma invasiva anómala presente en la sangre.

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Zona afectada en la sangre de un individuo “que no padece la enfermedad de Morgellon”. Estos cambios también se dan en el individuo que sí padece la enfermedad de Morgellon. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente. Se puede observar cómo se está produciendo una extraña transformación de la estructura celular de la sangre que culmina en lo que parece ser una forma fibrosa de aspecto similar al de las primeras anomalías sanguíneas que hemos dado a conocer. Las flechas señalan la transformación del interior de la célula en una estructura más fibrosa.

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Este es el centro de la zona afectada en la sangre de un individuo “que no padece la enfermedad de Morgellon”. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente. Las flechas señalan las estructuras submicrométricas esféricas o circulares fácilmente visibles; estas miden aproximadamente una micra. En esta fase también hay que tener en cuenta la posibilidad de que se trate de formas bacterianas (cocos, estreptobacilos).

CATEGORÍA NÚMERO TRES: FIBRA TRANSPORTADA POR EL AIRE

El último tema de este trabajo muestra una serie de hallazgos que preferiría no tener que dar a conocer. Lo que publico a continuación son micrografías, tomadas a un aumento mucho mayor del que era posible en un principio, de la muestra fibrosa aerotransportada que fue remitida a la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) para que la identificara. La EPA se negó a identificar dicha muestra. La correspondencia y la historia de aquella interacción con la EPA están publicadas en este portal. Los resultados de este estudio nos plantean un conflicto bastante serio a todos nosotros. Ahora queda claro, gracias a unas imágenes más perfectas que las que obtuvimos hace varios años, que las fibras transportadas por el aire tienen una estructura y una composición fundamentalmente idénticas a las que se han mencionado más arriba. Evidentemente, esto implica que nos preguntemos qué papel desempeñan y qué relación tienen los filamentos aerotransportados con la enfermedad de Morgellon y con las anomalías sanguíneas que actualmente estamos investigando.

Lamentablemente, podemos ver una red subfibrosa que tiene las mismas dimensiones que la que se observa en el interior de la muestra de Morgellon y en las muestras de sangre. También vemos las estructuras circulares o esféricas recurrentes. Queda establecido así un punto en común entre los tres temas de investigación.

Ahora nos vemos obligados a examinar las relaciones existentes entre los siguientes asuntos:

1. La contaminación ambiental de la atmósfera con unas redes fibrosas submicrométricas muy poco comunes que la Agencia de Protección Ambiental se niega a identificar.

2. La coincidencia existente, tanto en el aspecto como en la estructura y en el tamaño, entre la estructura fibrosa aerotransportada y las formas que se manifiestan con la enfermedad de Morgellon.

3. La subsiguiente semejanza con las formas anómalas halladas en numerosas muestras de sangre, una de las cuales procede de un individuo que presenta síntomas avanzados de la enfermedad de Morgellon.

4. Cómo afecta todo lo anterior a la salud y al bienestar del conjunto de la población.

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Vista muy aumentada de la muestra filamentosa aerotransportada que fue remitida a la EPA. La red fibrosa submicrométrica presente en su interior es similar a la que se ha mostrado en los distintos apartados dedicados a la enfermedad de Morgellon y al análisis de sangre. El tamaño reducido de los filamentos internos hace que sea difícil fotografiarlos. La EPA se niega a identificar esta muestra.

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Esta es la muestra fibrosa aerotransportada que fue remitida a la EPA. Se observa la complejidad de la red fibrosa en el interior de la fibra que la contiene a modo de cápsula. Lo que parece ser una sola fibra aerotransportada es en realidad una red infinita de fibras submicrométricas. Obsérvese la aparición de las estructuras separadas de forma circular o esférica (señaladas por las flechas) y su semejanza con las de las muestras de sangre y de la enfermedad de Morgellon anteriormente presentadas. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente.

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La muestra fibrosa aerotransportada que fue enviada a la EPA. Nuevas pruebas de la existencia de una estructura fibrosa submicrométrica y de estructuras esféricas o circulares en su interior (señaladas por las flechas). Aquí las formas bacterianas (o formas bacterianas modificadas) son un factor que hay que tener en cuenta. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente.

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Muestra fibrosa aerotransportada remitida a la EPA. Presentación análoga de la estructura fibrosa submicrométrica y de las estructuras circulares o esféricas de su interior (señaladas por las flechas). Hay que tener en cuenta la posibilidad de que se trate de formas bacterianas. Fotografía tomada a unos 5000 aumentos aproximadamente.

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Enfoque de las estructuras esféricas situadas en el exterior de la fibra que sirve de revestimiento, a gran aumento mediante una combinación de imágenes tomadas a diferentes distancias. Puede resultar de interés para los lectores el repaso de los artículos dedicados a los componentes biológicos descubiertos en el interior de la red fibrosa y también junto a ella. Hay que tener en cuenta la posibilidad de que se trate de formas bacterianas (cocos). La muestra aerotransportada contiene estas estructuras tanto en el interior como en el exterior de las fibras encapsuladoras. Esta fotografía muestra un grupo pegado a la pared exterior de una fibra encapsuladora (de un grosor de 20 micras aproximadamente). Fotografías originales tomadas a 5000 aumentos aproximadamente.

En resumen, este artículo demuestra que existe una relación probable entre las primeras fibras contaminantes transportadas por el aire que fueron remitidas a la EPA (y que posteriormente dicho organismo se negó a identificar), la manifestación de los síntomas que caracterizan a la enfermedad de Morgellon y el hallazgo de ciertas formas anómalas en distintas muestras de sangre. De nuevo finalizo este trabajo con un llamamiento a aquellos que disponen de recursos suficientes para abordar las cuestiones que han sido planteadas en el curso de la investigación realizada durante la última década. Los organismos públicos, gubernamentales y políticos y los dedicados a la protección del medio ambiente y de la salud han fallado de una manera prolongada a la hora de prestar servicio a los ciudadanos y tanto el conjunto de la población como el bienestar del planeta están soportando el coste de esa negativa. Por favor, que cada uno de ustedes asuma su responsabilidad.

Atentamente,

Clifford E. Carnicom
10 de diciembre de 2007

Nota adicional:

Se ha planteado la cuestión de si en este estudio se han descrito o no procesos biológicos convencionales; en tal caso, sería útil tener en cuenta la división de las células en eucariotas, procariotas y arqueas. Está claro que aquí existen procesos biológicos de algún tipo. Los estudios realizados hasta la fecha (como los de H. Staninger), incluido el nuestro, de momento no han identificado ninguna célula eucariota; esto pone en duda la posibilidad de que la forma filamentosa sea un hongo. No obstante, lo razonable sería no descartar ninguna posibilidad e investigarlas todas a fondo. Habría que empezar teniendo en cuenta tanto las formas bacterianas (cocos y estreptobacilos) como los hongos (por ejemplo, las hifas). Si nos limitamos a las células procariotas, sería interesante estudiar si existen o no tipos de bacterias filamentosas (no en cadena). Hasta donde he podido llegar en este asunto, he sabido que este tipo de bacterias existió en el pasado. Una bacteria filamentosa fosilizada que vivió en Australia en el período precámbrico, hace unos 3500 millones de años, presenta coincidencias razonables. En el libro Microbiology, an Introduction (Introducción a la microbiología), de Gerard J. Totora, 7ª edición, 2001, página 281, hay más información al respecto.

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Las aclaraciones del traductor aparecen entre corchetes. Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre los programas de dispersión de aerosoles y su relación con la geoingeniería y la bioingeniería.

Fotografías de archivo de antes de 1999 y de la actualidad (Clifford E. Carnicom)

Traducimos a continuación este artículo de Clifford E. Carnicom publicado en inglés en la página http://aircrap.org/clifford-carnicom-stock-photography-images-1999/338421/

FOTOGRAFÍAS DE ARCHIVO DE ANTES DE 1999 Y DE LA ACTUALIDAD

Ayer y hoy

Clifford E. Carnicom

28 de junio de 2013

Comparen estas fotografías de archivo anteriores al año 1999 con las fotografías de la naturaleza publicadas en Internet por distintas personas después de esa fecha. Saquen sus propias conclusiones, tanto desde el punto de vista del medio ambiente como desde el de la salud, sobre la fuente y los efectos de los cambios significativos que han tenido lugar. Y, por favor, enséñenles esta página a sus hijos para que se den cuenta de lo que les han robado.

A la izquierda aparecen las imágenes de archivo de antes de 1999, y a la derecha las imágenes de Internet posteriores a 1999.

now-and-then

El documento PDF se puede ver aquí:

http://www.carnicominstitute.org/articles/thenandnow.htm

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre la geoingeniería y la bioingeniería.