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Empezamos bien el año

El martes 3 de enero de 2012, la segunda cadena de Televisión Española, La 2, dejó claro que el cambio de gobierno no va a afectar para nada a la misión que esta cadena tiene encomendada. A las siete de la tarde emitió la película francesa Una casa de locos (L’auberge espagnole), de Cédric Klapisch, en la que un grupo de estudiantes universitarios de diferentes orígenes comparten piso en Barcelona y fuman cannabis con normalidad, sin que ello les resulte perjudicial (película por cierto ya emitida en varias ocasiones por La 2: que sepamos, el 17 de febrero de 2005, el 2 de diciembre de 2005, y el 21 de junio de 2010). Y más tarde, a las diez de la noche, transmitió la película Jóvenes, de Ramón Térmens  y Carles Torras, que no pudimos ver y por lo tanto no sabemos cómo acaba, pero que desde el comienzo muestra a los protagonistas metiéndose de todo por el cuerpo.

La Sexta 2, por su parte, repitió a la una de la madrugada del martes al miércoles el reportaje de “Vidas anónimas” (ya emitido el 18 de noviembre de 2011) en el que una asociación de cultivadores de marihuana hace continuamente apología de esta droga (por supuesto, sin hacer referencia para nada a sus efectos negativos), mientras que la segunda cadena de Telemadrid, La Otra, emitía a la misma hora un episodio de la serie Nip/Tuck en el que uno de los cirujanos protagonistas aspiraba droga a través de un vaporizador en compañía de dos guapas jovencitas.

Rajoy no les meterá mano a las televisiones públicas, no. Porque estas cadenas se apropian indebidamente de unos fondos que deberían destinarse a otros proyectos más necesarios para el bien de la mayoría y los emplean, entre otras cosas, para darles ideas a los jóvenes parados:

“¿Estás sin trabajo y no lo encuentras? Pues drógate, hombre, drógate. ¿No le ves salida a tu situación? Pues empórrate, hombre, empórrate. Y luego vas a casita a gritarles a tus padres, que tienen la culpa de todo. Y sobre todo no mires al cielo, ¿eh?, ni se te ocurra preguntarte qué están haciendo esos aviones que continuamente sobrevuelan nuestras ciudades dejando detrás un rastro de porquería. Tú a drogarte, a ponerte hasta las cejas, que eso es propio de rebeldes, como muchos de los acampados en la Puerta del Sol. Y no estudies, ¿eh?, que está visto que no sirve para nada. Total, con todo lo que te has metido, ¿vas a poder concentrarte? Tú despreocúpate y déjanos a nosotros gestionar los bienes públicos, y vive la vida en estado de embriaguez perpetua. No despiertes, hombre, no despiertes. Y sigue gritándoles a tus padres”.

Lo mismo hacen las cadenas privadas, como venimos dejando patente en este blog, pero por lo menos no lo hacen con el dinero que nos sacan a través de los impuestos. Y viene este señor y lo primero que hace es subírnoslos. Y no cerrará las televisiones públicas, no. Ni una queja le hemos oído pronunciar contra el fomento del consumo de drogas a través de los medios de comunicación públicos en los ocho años que ha estado en la oposición.

La cadena FDF emite “La que se avecina” a las 4 de la tarde

Hay una serie de Telecinco, titulada La que se avecina, cuyos guionistas han dado muestras sobradas de su ingenio al idear tramas descacharrantes sin recurrir a las risas enlatadas de fondo. Sin embargo, la calidad de sus guiones se ha empobrecido paulatinamente a fuerza de echar mano del mal gusto y del lenguaje vulgar, a fuerza de incurrir en la inverosimilitud y en la ridiculez y, cómo no, a fuerza de exhibir el consumo de drogas como un hábito carente de efectos perniciosos.
Los episodios de La que se avecina se estrenan en Telecinco en horario nocturno y después se reponen una y otra vez en el canal Factoría de Ficción (FDF) a partir de las nueve o las diez de la noche, pero últimamente esta cadena ha adelantado su emisión a las siete de la tarde, y actualmente la pasa a diario a las cuatro de la tarde. Así, ayer, 29 de septiembre de 2011, el canal  FDF repitió la emisión del episodio titulado “Un robo, un bolso y una cooperativa del cannabis” (estrenado el 3/08/2008 a las 23.30 horas en Telecinco y ya comentado en este blog) a la hora de la siesta. ¿Y qué significa esto? Pues significa que muchos niños han podido asimilar tanto los aspectos “positivos” de la marihuana como los consejos ofrecidos para cultivarla con vistas a su comercialización. Y en posteriores emisiones los niños volverán a ver al jardinero del edificio fumando canutos solo o en compañía de otras vecinas, y al concejal relajándose de igual manera, y a la exmujer del concejal invitándolo a fumar porros y restando importancia a la posibilidad de que el hijo de ambos pueda tener la misma costumbre, y a la psicóloga del edificio recurriendo al cannabis para rebajar el efecto de las anfetaminas, y al pescadero haciendo negocios con un narcotraficante, y a la amiga de Amador esnifando cocaína, y a todos los vecinos enganchados a los antiderpresivos… En definitiva, la serie más adecuada para el horario infantil.

Yo también quiero un novio narcotraficante

¿Son muy diferentes los contenidos audiovisuales de Antena 3 y de Telecinco?

En nuestra opinión, no. Los contenidos emitidos por los dos medios de comunicación presentan más semejanzas que diferencias, y no sólo en lo concerniente a los programas en los que se destroza la reputación de las personas. He aquí un par de ejemplos:

a) Un joven traficante de cocaína trata de convencer a un amigo para que se una a él, pero el otro le responde que lo suyo es el tráfico de hachís. El primero le replica: “Eso es una mierda. La pasta está en la coca. Tenemos la suerte de estar en el país con más consumidores del mundo” (Sin tetas no hay paraíso, Telecinco, 5 de marzo de 2008, a las 22 horas).

b) Un guapo traficante se queja de que en Melilla el contrabando de tabaco no le da beneficios, y concluye: “El negocio gordo está en el hachís, eso sí da ganancias”; por otro lado, una prostituta comenta con estas palabras las intenciones de los dos jóvenes traficantes: “Su plan era traficar con hachís y con cocaína, que es lo que da la pasta” (La Reina del Sur, Antena 3, 14 y 23 de marzo de 2011, a las 22 horas).

En ambas series de televisión los narcotraficantes son modelos de virilidad que gustan de la aventura y del riesgo, valientes rebeldes que seducen a mujeres hermosas (y que son admirados por muchas telespectadoras), pero las referencias a los daños que provoca en la salud de sus consumidores la mercancía con la que se lucran son prácticamente nulas. En la primera serie hemos visto a gente fumando canutos y encocándose (aunque el esnifado no era explícito); a jóvenes participando en una carrera de coches nocturna (a pesar de que cuando se estrenó este episodio, en enero de 2008, hacía poco que en la vida real había muerto un matrimonio en un accidente provocado por unos irresponsables que corrían en una carrera semejante); y al policía que sigue la pista a los narcos consumiendo pastillas prescritas por el médico (los que velan por el cumplimiento de la ley también se drogan). En la segunda serie hemos asistido a la organización del transporte de paquetes de cocaína, hemos visto a la protagonista y a su socia aspirando coca para estar “lúcidas” antes de tratar un asunto importante, y hemos oído decir al guapo barquero: “Yo con las drogas, como con el deporte, sólo lo practico los fines de semana, para divertirme”.

Antena 3 y Telecinco tienen en común sobre todo la falta de escrúpulos de sus directivos, que no vacilan a la hora de dar luz verde a la propagación de mensajes favorables a estas actividades criminales que tanto sufrimiento continúan causando.

Una oleada de mensajes apologéticos en la cadena Cuatro

El sábado 22 de enero de 2011, a las 21.30 horas, la cadena de televisión del grupo Intereconomía emitió un reportaje sobre la violación de la ley antitabaco en varias universidades españolas, principalmente en la Universidad Complutense de Madrid. Frente a la rigidez con la que se prohíbe fumar en los bares y en otros establecimientos, quedó patente la permisividad que reina dentro de las facultades, donde tanto profesores como alumnos fuman con total libertad (y los últimos, no sólo tabaco). Además, se denunció el deterioro que sufren numerosas instalaciones universitarias debido al vandalismo y a las celebraciones de botellones, gracias a la falta de vigilancia establecida. Pero no pasa nada: para contrarrestar esa actitud tan conservadora de la cadena del torito, muchos otros canales de televisión arriman el hombro para contribuir a que el consumo de drogas se llegue a considerar como algo normal por parte de un sector creciente de la población.

Pongamos como ejemplo el programa “Ola, ola”, de la cadena Cuatro, que recorre distintos puntos de las costas españolas para mostrarnos diversos aspectos del veraneo en la playa que se repiten en las distintas emisiones del programa: las familias humildes bajo las sombrillas, las abuelas orondas cantarinas, los cuerpos jóvenes al sol, las playas nudistas, las áreas de ambiente, los deportistas, las bellezas, las fiestas de los ricachones en los yates… y siempre, siempre, grupos de jóvenes que se divierten como al poder le interesa que se diviertan. Pasamos a recordar algunas de las secuencias emitidas en este programa en los últimos tres veranos:

8 / 8 / 2008, 22.00 horas: En una playa, un joven muestra a la cámara una pastilla de MDMA y se la mete en la boca, pidiéndole al periodista que lo grabe. Pero entonces se presenta un agente de la policía en traje de baño y se lo lleva para registrarlo. Otros mozos se quejan de que los traten como camellos, y dicen que ellos sólo son consumidores que vienen a divertirse. En las imágenes que anuncian la próxima emisión, un muchacho explica que el polvo que tiene en la mano es cristal.

22 / 8 / 2008, 22.00 horas: Festival tecno en un parque eólico. “Yo vengo aquí a ponerme hasta las patas”. La guardia civil, en dos días que ha durado el festival, ha realizado 250 incautaciones. En el avance de la próxima emisión, se ve una raya de cocaína lista para su consumición.

29 / 8 / 2008, 22.00 horas: De nuevo, mostrando la vida nocturna en nuestras costas, la cámara recoge cómo los chicos se lían un porro y cómo se hacen una raya. Más tarde, un tío se pone el dedo en un lateral de la nariz, indicando que consume coca. Una chica recomienda: “Las drogas son muy buenas. Hay que probar de todo”.

5 / 9 / 2008, 22.30 horas: Al final de esta emisión, un hombre mayor con el pelo canoso y con el canuto en la mano declara que se está preparando un porro para pasárselo bien. A continuación, la cámara enfoca las manos de uno que se está haciendo unas rayas finas. El cartel de abajo indica: “Se está preparando una rayita de speed“. Después, unos jóvenes hacen apología de las drogas en en plena fiesta playera.

12/ 7 /2009, 21.30 horas: En la playa de Ibiza, una joven valenciana confiesa ante la cámara: “Nosotros sólo fumábamos porros. Si se puede considerar droga eso…”.

16/ 8 / 2009, 21.30 horas: El reportero entrevista a ex toxicómanos que están en la playa en proceso de rehabilitación. Pero también entrevista a unos albañiles que están fumando un porro y lo muestran al cámara, al que le preguntan que si quiere. Más tarde, un hombre que vive en la calle hace apología del porro, dice que es afrodisíaco y que con él “siempre estás empalmado”. Varios jóvenes se fuman un canuto en la playa y lo enseñan a la cámara. Un hombre de cincuenta años declara: “Voy a fumarme un porro para pasármelo de puta madre”. En un aparcamiento, un muchacho explica brevemente cómo consumir cristal. Otra chica declara que el alcohol la desinhibe. A lo largo de esta emisión se suceden primeros planos de las drogas que se consumen.

23 / 8 / 2009, 21.30 horas: Repetición de secuencias de anteriores emisiones: un joven se toma una pastilla de MDMA delante de la cámara, y después se quejan sus amigos de que las autoridades los traten como a delincuentes; en un parque eólico, en el que se celebra una fiesta de concienciación sobre las energías renovables, un joven dice que él viene a ponerse “hasta las patas”.

18 / 7 / 2010, 21.30 horas: Los participantes en una fiesta en Ibiza lían y fuman porros. “Esto es cristal del bueno”, dice uno mientras la cámara enfoca la droga que sostiene en su mano, y acto seguido expresa lo que siente cuando la toma. Otro muchacho enumera las sustancias que allí se pueden encontrar, y después lanza a los telespectadores el mensaje de que no hay que drogarse, que si las drogas no se acaban es porque los políticos no quieren (singular testimonio contrario a las drogas transmitido en el programa Ola, ola).

22 / 8 / 2010, 21.45 horas: Tras una sucesión de escenas de abuelas y niños en la playa, nos trasladamos a un aparcamiento al aire libre, de noche, en una ciudad del Levante. Un grupo de chicos se pasan un canuto. Otro declara que también toman farlopilla. Algunos aparecen con el rostro difuminado, otros no. Como de costumbre, la cámara enfoca las manos que sostienen una pequeña dosis de una sustancia blanca; el dueño dice que cuesta treinta euros.

29 / 8 / 2010: En una fiesta nocturna, un atractivo joven se fuma un porro en una serie de primeros planos, muy sugestivos, del canuto incandescente en la oscuridad, en la boca del chaval.

12 / 9 / 2010, 21.30 horas: En la playa, un joven hace directamente apología del hachís y la marihuana porque, según él, son naturales. Tras darle una calada a un canuto, mira hacia la cámara y suelta el humo apuntando hacia ella. Después, vemos a un señor maduro también dándole al porro; a continuación, un abuelo afirma que deberían legalizar la maría y prohibir el tabaco, porque este es peor que aquella, y dice que él fuma maría para el dolor de la rodilla pero no es ningún drogadicto, y se queja de que sea ilegal.

19 / 9 / 2010, 21.30 horas: Unos jovencitos hacen payasadas en la arena con el canuto en la mano. “Son los efectos de la marihuana”. Una señora sentada cerca de ellos les ríe las gracias. Más tarde, un chico se tira al mar desde lo alto de un acantilado saludando a la cámara y diciendo “ola, ola”, lo que indica que el programa apoya y fomenta una actividad prohibida. En Ibiza, se repiten las imágenes de los jóvenes que hacen apología de las drogas que consumen, mientras que otro recomienda ante la cámara que la gente no se drogue, que los políticos no erradican la droga porque no quieren.

Nos quedamos con esta frase, que constituye la excepción dentro de un conjunto de emisiones en las que, la gran mayoría de las veces, la exhibición de comportamientos perjudiciales para la salud mental de las personas no ha venido compensada ni por actitudes críticas ni por la exposición de las consecuencias que comportan estos hábitos. Precisamente por esto, por la ocultación del lado negativo del consumo de drogas, una parte de los espectadores, sobre todo los más jóvenes, podrá pensar que al fin y al cabo el “ponerse hasta las patas” no debe de ser tan malo.

Las cadenas públicas fomentan las buenas relaciones intergeneracionales

La serie norteamericana Nip/Tuck, a golpe de bisturí, es una más de las muchas producciones que las televisiones regionales de España compran con fondos públicos para emitirlas conjuntamente como si de un tercer canal estatal se tratase, aunque a distintas fechas y a horas distintas. Comencemos dejando claro que la trama descabellada de Nip/Tuck ha perdido verosimilitud a medida que la serie se alargaba, y que en ella alternan las escenas de violencia verbal y física con imágenes de intervenciones quirúrgicas francamente desagradables, todo lo cual da una idea de lo necesaria que era para la sociedad española su emisión por los canales de la FORTA.

Centrándonos en los episodios emitidos por Telemadrid en el verano de 2006, unas veces a las doce y pico de la noche y otras a la una de la madrugada, a continuación exponemos una breve relación de algunos de los momentos de mayor esplendor de esta serie:

En el primer capítulo (17 de julio), Christian y Sean, dos cirujanos plásticos que rondan la cuarentena, aparecen en un vídeo doméstico fumando porros cuando estaban en la universidad. Carentes de escrúpulos, aceptan operarle la cara a un narcotraficante con el fin de volverlo irreconocible a cambio del dinero necesario para financiar su clínica. Sean atraviesa una crisis de pareja y fuma un canuto delante de su hijo adolescente. En la cama, Christian esnifa cocaína sobre la espalda desnuda de su novia, una actriz pornográfica, y más tarde visita la mansión de otro traficante para inyectarles bótox a unas jóvenes muy bellas que también aspiran cocaína. Posteriormente (3 de agosto), el joven Matt, hijo de Sean, y un amigo inhalan marihuana con un vaporizador y a continuación montan en el coche, atropellan a una chica y se dan a la fuga; Matt, que conducía el vehículo, nunca llega a reconocer su culpabilidad y no sufre ningún castigo. Más adelante (9 de agosto), Christian y Sean, amenazados por un narcotraficante que esnifa cocaína, se ven obligados a extraer las bolsas de esta droga de los senos de una joven inmigrante que los ha traído desde Sudamérica hasta los Estados Unidos. Por otro lado, la novia de Christian sigue esnifando cocaína (10 de agosto) hasta que llega a sangrar por la nariz (16 de agosto), y el cirujano, que hasta hace poco tenía el mismo hábito, le reprocha con desprecio que tenga agujereado el tabique nasal (único efecto adverso que se muestra). Sin embargo, los dos médicos también se refugian en los paraísos artificiales cuando los problemas les abruman, como cuando una paciente se les muere en una operación (23 de agosto de 2006) y optan por formar un trío en la cama con una prostituta a la vez que le dan caladas a un porro por turnos en una sucesión de primeros planos que pretende ser sugestiva. Por su parte, Julia, la esposa de Sean, anestesiada mientras la operan (28 de agosto), sueña que tanto Christian como ella aspiran cocaína por la nariz mientras que Christian le comenta que está harto de trabajar y que ahora quiere disfrutar de la vida. En el capítulo del 29 de agosto, un cirujano plástico rival de los protagonistas se dedica a inhalar gas anestésico mientras su paciente fallece en la mesa de operaciones. Y la noche del 3 al 4 de septiembre de 2006, a la una de la madrugada, Telemadrid se lució con la emisión del episodio en el que el joven Matt de nuevo fuma marihuana a través del vaporizador y su abuela, una señora adinerada, lo descubre; el nieto la invita a una calada y, aunque al principio la abuela se niega aduciendo que tiene que conservar las pocas neuronas que le quedan, acaba aceptando y también empieza a fumar mientras conversa con su nieto (“los chicos de hoy no tenéis ni idea de lo que es una hierba decente”). Más tarde, Julia, la madre del adolescente, se dirige enfadada a la habitación de su hijo (“¡Matt, se huele la droga desde lejos!”), pero a quien descubre fumando es a su propia madre, la abuela del primero. Julia se sorprende y después le pregunta: “¿Te vas a fumar la droga tú sola?”. Madre e hija se fuman la marihuana juntas y charlan entre risas (“deberíamos haber hecho esto más veces”). Para compensar, al concluir este episodio Telemadrid emitió un anuncio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.

Todo esto lo pudimos ver en el verano de 2006; en el verano de 2008, nuevos episodios fueron emitidos por Telemadrid a la una de la madrugada. En noviembre de 2009, la segunda cadena de Telemadrid, llamada La Otra, emitió nuevos capítulos de la serie Nip/Tuck los lunes a las diez y media de la noche.

Televisión Española no ha querido ser menos y, en la violenta serie Herederos (en la que los hijos del torero aparecen liando y fumándose petas a menudo, y en la que una mujer es drogada por sus secuestradores con heroína durante meses sin que llegue a sufrir ninguna secuela física por ello) también se promueve el buen rollo entre padres e hijos: en el episodio del 18 de noviembre de 2008, emitido por TVE 1 a las 22 horas, el joven abogado y su moderna madre también se fuman juntos un canuto.

Una serie emitida por Televisión Española

La serie norteamericana A dos metros bajo tierra (Six feet under), emitida por la segunda cadena de Televisión Española los sábados de 2005 y de 2006 a las diez de la noche, es sin lugar a dudas la que más apología ha hecho de la marihuana y de otras drogas: a ellas recurren con regularidad los miembros de la familia propietaria de una funeraria, histéricos que discuten a voces por cualquier nimiedad. Hacia el final del capítulo emitido el sábado 8 de octubre de 2005, el mayor de los hermanos está en una fiesta con unos amigos y fuma a través de un vaporizador; discute con su novia y más tarde le pide perdón por su agresividad, justificándola porque estaba “colocado”. En la emisión del sábado 15 de octubre de 2005, una mujer adicta a un medicamento tranquilizante es atendida en pleno mono por su hermana y una amiga, dos señoras mayores que empiezan a consumirlo también; las dos señoras se olvidan de la enferma, que se ha quedado dando gritos atada a la cama, y se emborrachan juntas en el jardín de la casa. En el episodio del sábado 12 de noviembre de 2005, uno de los protagonistas le sugiere al otro: “Coloquémonos”, y se fuman un canuto, hábito se ve como algo normal e inofensivo; más tarde, otro personaje comenta que él también se ha fumado otro. En la entrega del sábado 19 de noviembre de 2005, más de lo mismo: “Estamos fumando marihuana para el cáncer de mi marido. Es fantástica”. La señora, que es psicóloga y va bien vestida, pasa el porro a su interlocutor; entonces el amigo de este entra y le acusa: “Estás fumando hierba”, a lo que el otro responde: “¿Quieres una calada?”. El sábado 10 de diciembre de 2005, vemos cómo la hermana menor de la familia, estudiante de Bellas Artes, asiste a una fiesta, y nada más entrar, aspira humo a través de un tubo para colocarse. “Ya estoy mejor”, afirma, mientras los chicos del fondo fuman porros. En otra escena, la ex novia del hermano mayor charla con su nuevo amante, quien le pide su opinión sobre la posibilidad de fumar marihuana para mejorar sus relaciones sexuales, y ella confiesa: “No, ya he fumado demasiada hierba”. En el angustioso capítulo del sábado 17 de diciembre de 2005, un toxicómano secuestra a uno de los protagonistas y le obliga a fumar crack; se muestra con detalle cómo lo aspiran utilizando un tubo y papel de plata, y el único efecto desagradable es que al secuestrado se le descompone el vientre. Pero este suceso no provoca en los protagonistas ningún rechazo hacia las drogas, que normalmente no les causan daño alguno; ellos son gente integrada en la sociedad, y el espectador se lleva la impresión de que se está perdiendo algo si no fuma marihuana, que prácticamente se fuma en todos los episodios. Así, el amigo invita al protagonista: “¿Un canuto?”, y el otro acepta: “Sí, claro”; más tarde, al despedirse: “Te dejo un porrito, te vendrá bien” (sábado 7 de enero de 2006). Brenda, psicóloga, tiene problemas de pareja y va a casa de un amigo a fumar a través de una pipa de agua. “Vengo por material. ¿Qué me recomiendas?” “Galletas, hierba fresca que no huele mucho…” Más tarde, la hermana menor de la familia entra en su cuarto y lo primero que hace es encender una pipa: por la cara de placer que pone cuando aspira podemos deducir lo que ha fumado. Entonces descubre que su amigo está tirado en el suelo junto a la cama. “Creo que ayer me pasé con la ketamina”. Ella sigue fumando y le confiesa: “Soy mucho más feliz cuando estoy colocada” (sábado 14 de enero de 2006). La chica vuelve a fumar con pipa en el capítulo siguiente (sábado 21 de enero de 2006), y además una amiga le regala una bolsita de cocaína por su cumpleaños. En 2007, La 2 pasó a emitir A dos metros bajo tierra a altas horas de la noche: en el episodio del 2 de mayo, a las doce y media, Brenda fuma un canuto y bebe mientras narra sus problemas; en el de la madrugada del 16 al 17 de julio, la hermana menor, tras hacer el amor, enciende el extremo de un tubo por el que aspira el humo de la hierba; le pasa a su amigo el artilugio y él también le da una calada. “¿A que está buena?”

La serie “Californication”, en la cadena Cuatro

De entre las series que eligen los de la cadena Cuatro para difundirlas en España, Californication también se inscribe en la corriente de producciones “gamberras” en las que los personajes hacen uso de las drogas sin que su salud se vea perjudicada por ello. Tres capítulos de esta serie han llamado nuestra atención:

En el epiosodio emitido por Cuatro a las doce y cuarto de la noche del 12 al 13 de junio de 2008, el guapo escritor cuarentón, divorciado y padre de una adolescente, ingiere varias grageas en el cuarto de baño de su ex esposa. Más tarde, se cruza con una amiga que le propone: “¿Quieres colocarte un poco?”, y a continuación comparten un cigarrillo de hierba entre gestos de placer; al final terminan mareados y vomitando en una escena que intenta ser cómica.

En el capítulo transmitido por Cuatro el 26 de junio de 2008, sobre las doce y media de la noche, un tipo aspira cocaína mientras el escritor protagonista entra para rescatar a su amiga, que está encerrada en el baño. Entonces el escritor se acerca a la bandeja en la que está la droga, impregna la punta de un cigarrillo en la cocaína, lo enciende, le da una calada y comenta: “Esto está bueno”. Después se emborracha con su ex mujer, y al final otra amiga lo invita de nuevo a colocarse. (A continuación, Cuatro emite tres episodios de Weeds.)

En la emisión de la noche del jueves 3 al viernes 4 de julio de 2008, a las doce y cuarto, el escritor, en compañía de una prostituta, se mete coca delante de la cámara y no le pasa nada.

En julio de 2008, Cuatro emitió grupos de varios episodios de Californication y de Weeds las noches de los jueves a los viernes.

Queda clara la intención subyacente.