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¿Qué es un chemtrail?

Artículo publicado por primera vez el 6 de diciembre de 2012. Última actualización: octubre de 2016.

¿QUÉ ES UN CHEMTRAIL?

Un chemtrail es una línea blanca que un avión deja tras de sí a su paso por el cielo y que se ensancha hasta convertirse en una nube artificial.

¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA INGLESA CHEMTRAIL?

La palabra inglesa chemtrail ( pronunciada [kémtrel] ) es un acrónimo formado por la unión del adjetivo chemical y del sustantivo trail, y significa ‘estela química’.

¿SON NORMALES LOS CHEMTRAILS?

No. No es normal que un avión expulse una estela persistente y mucho menos que esta se transforme en una nube. En determinadas condiciones, un avión puede expulsar una estela de vapor de agua  que se deshace rápidamente: es lo que se conoce como estela de condensación, condensation trail o contrail. Pero atención: hay investigadores que nos advierten de que las estelas de condensación son rarísimas, lo que significa que las frecuentes estelas cortas con forma de penacho también forman parte de los programas de fumigación. Por ello sería preferible no seguir distinguiendo entre unas estelas y otras y hablar simplemente de fumigaciones secretas o ilegales. 

Este artículo ofrece información adicional:

La gran estafa de las estelas de condensación (Russ Tanner)

¿CÓMO PODEMOS DISTINGUIR UNA NUBE NATURAL DE UNA NUBE ARTIFICIAL?

Mirando lo que ocurre en el cielo a diario, podremos comprobar que las estelas persistentes unas veces se ensanchan poco a poco para dar lugar a nubes blancas translúcidas, largas y aplastadas; otras veces se convierten en una especie de cirros aplastados; otras veces les salen largos flecos, como si las hubieran peinado con un rastrillo, y en otras ocasiones las estelas se difuminan blanqueando el azul del cielo, a veces dejándolo como un encerado en el que se notan los trazos del borrador lleno de tiza que se ha utilizado para limpiarlo.

Las estelas cortas o medianas, que aparentemente se deshacen, también dejan el cielo blanquecino.

Por otro lado, las nubes naturales pueden ser de varios tipos, pero en general tienen volumen, tienen tres dimensiones bien visibles en lugar de dos, son esponjosas y tienen partes más blancas y partes más grisáceas, llegando a ser, como todo el mundo sabe, de color gris oscuro cuando están a punto de descargar el agua.

El siguiente reportaje fotográfico ofrece más información:

Fotografías de antes de 1999 y de la actualidad (Clifford E. Carnicom)

¿DE QUÉ CLASE SON LOS AVIONES QUE DEJAN ESTAS ESTELAS EN EL CIELO?

Los aviones que participan en estas operaciones pueden ser bien aviones comerciales en los que se han habilitado depósitos que contienen el producto que se va a expulsar en pleno vuelo, bien aviones militares. A nivel local también puede tratarse de aviones o avionetas contratados por particulares.

Los aviones que fumigan Madrid son, en general, aviones pequeños (muy probablemente militares) que surcan el cielo a gran velocidad y a mucha altitud, y que trabajan en grupo. En ocasiones trazan estelas paralelas; otras veces dibujan grandes equis en el cielo que posiblemente sirvan de señal  a los satélites que están más arriba; también es frecuente que un avión con estela larga sea escoltado por otro con estela corta, o que un avión repase la estela dejada por otro, o que la estela se interrumpa y vuelva a surgir.

¿QUÉ ES LA GEOINGENIERÍA?

La geoingeniería es un conjunto de tecnologías que permiten la modificación artificial de los fenómenos meteorológicos y también la generación de terremotos. También se puede definir como el uso del clima como arma de guerra.

Los siguientes artículos ofrecen información adicional sobre la geoingeniería:

La modificación del tiempo atmosférico (Sofia Smallstorm)

La geoingeniería (Sofia Smallstorm)

Geoingeniería: nos fumigan a diario (A. Carrillo / VegaMediaPress.net)

Díptico sobre la geoingeniería (Guardacielos)

¿DE QUÉ SUSTANCIAS ESTÁN COMPUESTAS LAS ESTELAS DE LOS AVIONES QUE NOS FUMIGAN?

En la Oficina de Patentes de Estados Unidos hay registrados numerosos métodos de geoingeniería; los más antiguos datan de finales del siglo XIX.

A lo largo de los años, sustancias como el ácido carbónico, el yoduro de plata, el óxido de zinc, el dimetilsulfóxido, el bario y el perclorato amónico se han utilizado para forzar la precipitación del vapor de agua atmosférico.

Por otro lado, las diatomitas, el cloruro de calcio, el amoníaco, el dióxido de carbono, el butano, el isobutano, el propano, los freones, el aluminio, el ácido sulfúrico y los polímeros superabsorbentes se han empleado para disipar frentes lluviosos y reducir las precipitaciones.

La dispersión de óxidos de metales (entre ellos, el óxido de aluminio) en la estratosfera con el fin de reducir el supuesto calentamiento global debido al CO2 es el objeto de la patente de Hughes Aircraft Inc., de 1991.

El estudio de las patentes de geoingeniería y los análisis de muestras de agua, de tierra, de plantas y de sangre realizados en distintos puntos de nuestro planeta han llevado a numerosos investigadores a denunciar que nos están fumigando con metales tóxicos como el aluminio, el bario y el titanio, cuya presencia en la biosfera está aumentando rápidamente.

También se ha denunciado la utilización de polímeros autoensamblables, de nanotubos de carbono con capacidad portadora biológica y química y de smart dust o polvo inteligente.

La piloto Loretta Polgrossi explica en esta conferencia de 2011 el papel que juega la nanotecnología en las fumigaciones aéreas clandestinas:

Este artículo del blog del Observatorio de Geoingeniería en España contiene más información:

Composición química en geoingeniería

En el documental de 2010 titulado What in the world are they spraying? (¿Con qué diablos nos estan fumigando?), de Michael Murphy, hay más información:

El científico norteamericano J. Marvin Herndon publicó en agosto de 2015 un estudio en el que llegaba a la conclusión de que las partículas que se están dispersando en la troposfera a través de las operaciones de geoingeniería son cenizas volantes de carbón, un residuo industrial abundante y barato que procede de la combustión del carbón en las centrales térmicas. Estas cenizas contienen metales como el aluminio, el bario y el estroncio, que son los que aparecen con más frecuencia en los análisis del agua de lluvia y del suelo realizados en distintos países en los que se llevan a cabo fumigaciones aéreas clandestinas.

Envenenamiento de la humanidad y de la biota terrestre por aluminio como consecuencia de la actividad de geoingeniería clandestina: implicaciones para la India.

Geoingeniería Tóxica en la Troposfera: evidencias de cenizas volantes de carbón. Consecuencias para la Salud Pública.

La investigación llevada a cabo por Herndon fue publicada en la Revista Internacional de Investigación Medioambiental y Salud Pública (IJERPH) y retirada poco después de forma inquisitorial.

Comunicado de rechazo del profesor Herndon

Entrevista al profesor Herndon por Mara Knezevic

¿CUÁL ES EL OBJETIVO DE LA FABRICACIÓN DE NUBES ARTIFICIALES?

El objetivo más visible es la destrucción de las nubes naturales. Esto es algo que se puede comprobar a simple vista: los aviones fumigan por encima de las nubes naturales, estas se desintegran, quedando a veces aplanadas, y como consecuencia de ello no llueve.

A veces, en el proceso de aplastamiento, las nubes atacadas por los aviones fumigadores adquieren la forma de un tazón vuelto del revés o de una columna de platos invertidos, dando lugar a las conocidas como nubes lenticulares.

La destrucción sistemática de las nubes que vienen cargadas de agua significa ni más ni menos que nos están robando este preciado recurso desde hace décadas.

Pero distintas voces nos alertan a través de Internet de que la manipulación de los fenómenos meteorológicos no es el único objetivo de estas operaciones. Las fumigaciones secretas podrían estar relacionados con la difusión de enfermedades, con programas de control de la mente y del comportamiento de los seres humanos, con la destrucción intencionada del mundo vegetal para sustituir las plantas naturales por plantas sintéticas, y con la modificación del ADN de las personas.

El documental de 2012 titulado Why in the world are they spraying? (¿Por qué diablos nos están fumigando?), de Michael Murphy, ofrece más información:

El documental italiano de 2014 titulado Estelas Químicas: La Guerra Secreta, de R. Marciano, ofrece nuevos datos sobre el propósito de las fumigaciones:

¿DE QUÉ HERRAMIENTAS SE SIRVE LA GEOINGENIERÍA PARA TRATAR DE MANIPULAR LAS CONDICIONES NATURALES DE NUESTRO PLANETA?

La geoingeniería se basa en las siguientes tecnologías:

a) dispersión de aerosoles desde aeronaves y barcos transoceánicos;
b) tecnología escalar (energía dirigida desde satélites y radares que funcionan como interferómetros lineales);
c) tecnología electromagnética (frecuencias irradiadas por los calentadores ionosféricos como el HAARP);
d) ionización atmosférica (las torres Gwen generan ionización positiva y por ende producen ausencia de precipitaciones);
e) tecnología láser (el impacto de un haz láser de gran potencia sobre la trayectoria de los ríos de vapor troposféricos puede crear precipitaciones masivas);
f) tecnología de ondas de choque (ondas sónicas que impiden la nucleación natural en las nubes);
g) organismos modificados genéticamente (bioprecipitaciones).

Otra herramienta podrían ser las bombas nucleares que, activadas en distintos puntos de la costa de un país, pueden dar lugar a terremotos.

En la serie de conferencias sobre la geoingenieria celebradas en Barcelona en octubre de 2016, hay una particularmente interesante, sobre el papel de los radares meteorológicos y los supercalentadores de vapor de agua en la manipulación de los fenómenos meteorológicos, que se puede ver en el siguiente video a partir de las 2 horas y 43 minutos:

¿EN QUÉ PAÍSES SE ESTÁN LLEVANDO A CABO ESTAS OPERACIONES?

La fumigación diaria de las ciudades y los campos tiene lugar en la mayoría de los países de Europa y del continente americano, entre ellos Estados Unidos. Se trata de un proyecto de geoingeniería de alcance mundial que seguramente cuesta muchísimo dinero.

¿EN QUÉ PARTES DE ESPAÑA SE REALIZAN ESTAS FUMIGACIONES?

Prácticamente en todo el territorio nacional. En Madrid, por ejemplo, es muy frecuente que un grupo de aviones sobrevuele la capital a gran altitud y a una velocidad enorme dejando el cielo lleno de rayas que terminan ensuciándolo. Podemos dar fe de que también fumigan la sierra de Madrid.

El avance rápido de las imágenes de la fumigación de Barcelona resulta impresionante:

Pero, según denuncia Josefina Fraile, de la Plataforma Cívica Guardacielos, hay determinadas zonas “experimentales” de nuestro país en las que las fumigaciones son excesivas, como Castilla y León y todo el Levante español. La entrevista en dos partes realizada por Alish se puede ver aquí:

¿CÓMO ES QUE LA GENTE NO SE DA CUENTA DE QUE NOS ESTÁN FUMIGANDO?

La gran mayoría de la gente no mira al cielo más allá de unos segundos al día. Y cuando comentamos este asunto con otras personas, lo normal es que se muestren incrédulas y que nos tomen por locos. Aquello que es negado o ridiculizado por la prensa y los canales de televisión sencillamente no existe.

¿QUÉ EFECTO TIENEN EN LA SALUD DE LAS PERSONAS LAS SUSTANCIAS CON LAS QUE NOS FUMIGAN?

Las sustancias con las que nos fumigan terminan cayendo al suelo y también penetran en el organismo de las personas y de los animales a través de las vías respiratorias. Estas partículas presentes en el aire son probablemente la causa de fenómenos como esas extrañas neblinas que a deshora dificultan la visibilidad y esos olores desagradables y desconocidos hasta hace poco que la gente suele achacar a la contaminación provocada por los automóviles.

El hecho de que determinadas enfermedades graves como el cáncer, el alzhéimer, las enfermedades respiratorias y las alergias afecten actualmente a tantísimas personas sencillamente no es normal, y las sustancias presentes en el aire que respiramos podrían estar detrás de estos males. Se sabe que el aluminio, por ejemplo, afecta negativamente a nuestro sistema nervioso y está relacionado con el alzhéimer.

Los siguientes artículos ofrecen más información:

Chemtrails y geoingeniería: el mayor crimen de la historia (Ilya Sandra Perlingieri)

Las estelas químicas representan serios problemas para la salud (Troy Phillipson) 

El control de la población (Sofia Smallstorm)

Colza y chemtrails = Armas silenciosas para guerras tranquilas (No morir idiota)

Colza ayer, chemtrails hoy (No morir idiota)

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE MORGELLON?

El síndrome de Morgellon es un conjunto de síntomas que al parecer afecta a la mayor parte de la población de los países occidentales, aunque solo se manifiesta en algunas personas. Lo más característico es la presencia de unas hebras o fibras de origen desconocido tanto en la sangre como en lesiones cutáneas que cicatrizan muy lentamente. Estas fibras, según el investigador Clifford Carnicom, son semejantes a las que a veces aparecen en el aire cuando se están llevando a cabo las fumigaciones secretas.

Podemos dar fe de que la lluvia de fibras pegajosas que semejan telarañas es real, ya que hemos sido testigos de este fenómeno en varias ocasiones: en el barrio madrileño de Las Tablas el 29 de octubre de 2011 tras una fumigación y, a partir de octubre de 2013, con muchísima frecuencia en Madrid y en otras partes de España.

Así, mientras que para otros investigadores estas hebras serían los polímeros artificiales que aparecen en varias patentes de modificación climática, Clifford Carnicom va más allá y denuncia que las hebras son seres vivos artificiales que están invadiendo nuestros organismos. Esto, obviamente, es muy desagradable y muy difícil de creer, pero Carnicom ha ganado un creciente prestigio en los más de 15 años que lleva investigando.

Los siguientes artículos ofrecen más información:

El síndrome de Morgellon (Sofia Smallstorm)

De los chemtrails a la pseudo-vida (Sofia Smallstorm)

La Transbiología (Sofia Smallstorm)

Los ladrones de cuerpos (Sofia Smallstorm)

La versión de un investigador (Blue & Sofia Smallstorm)

Morgellon: las muestras halladas en el aire, en la piel y en la sangre coinciden (Clifford E. Carnicom)

Morgellon: la prueba del vino y el peróxido (Clifford E. Carnicom)

El síndrome de Morgellon: una nueva clasificación (Clifford E. Carnicom)

¿QUÉ EFECTO TIENEN ESTAS SUSTANCIAS EN LOS ANIMALES Y EN LAS PLANTAS?

Las fumigaciones podrían ser una de las causas de las extinciones masivas de especies de las que oficialmente se culpa al ¨calentamiento global antropogénico¨. La decadencia de los árboles y la transparencia de sus copas debido a la escasez de hojas también se atribuyen al aluminio que cae del cielo.

La decadencia de los árboles en Estados Unidos (Sofia Smallstorm)

¿CÓMO ES POSIBLE QUE LOS GRUPOS ECOLOGISTAS NO DIGAN NADA SOBRE ESTE ASUNTO?

La mayoría de los activistas que apoyan a las organizaciones ecologistas son buenas personas que desean lo mejor para la humanidad y para los demás seres vivos que pueblan el planeta Tierra. Sin embargo, a través de Internet nos hemos enterado de que las organizaciones ecologistas más conocidas han recibido dinero de las familias de banqueros que dirigen la política mundial.  Los ecologistas apoyan sin reservas la tesis de que la actividad industrial está provocando un calentamiento de nuestro planeta, y es probable que les hayan contado que los chemtrails sirven para frenar dicho calentamiento.

La siguiente conferencia, impartida en 2015 por miembros de la Asociación Nacional Española Cielos Limpios, ofrece más información sobre los orígenes del movimiento ecologista:

1970-1982: La ecología de guerra (Thierry Meyssan / Trad. Voltairenet.org)

1982-1996: La ecología de mercado (Thierry Meyssan / Trad. Voltairenet.org)

1997-2010: La ecología financiera (Thierry Meyssan / Trad. Voltairenet.org)

¿ES CIERTO QUE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL DE LOS SERES HUMANOS ESTÁ PROVOCANDO UN CAMBIO CLIMÁTICO EN EL PLANETA TIERRA?

Hay muchos científicos que lo niegan, y se sabe que los datos que pretendían demostrar que la Tierra se está calentando han sido falseados. La tesis del efecto invernadero provocado por el dióxido de carbono procedente de la actividad industrial ha servido para que tengamos que pagar más impuestos y para que nos obliguen a sustituir las bombillas tradicionales por otras que son mucho más caras y que además son tóxicas.

Son muchos los portales de Internet que denuncian que los programas secretos de manipulación artificial del clima son la verdadera causa de los desastres ““naturales”” con los que la televisión nos bombardea continuamente.

Según el blog del Observatorio de Geoingeniería en España, conceptos como “”calentamiento global””, ““cambio climático antropogénico”” y “”efecto invernadero”” son conceptos pseudocientíficos, y la realidad del clima de nuestro planeta es muy distinta:

El CO2 no es la causa del aumento de las temperaturas. El clima está siempre en constante cambio: los períodos de altas temperaturas y las glaciaciones se suceden de forma cíclica, y el causante de estos ciclos es el Sol.

Los rayos cósmicos procedentes del espacio exterior y algunas partículas subatómicas procedentes del sol tienen propiedades nucleizantes (es decir, son capaces de producir la coalescencia de las moléculas de vapor de agua) y por ende son los responsables de la formación de nubes a baja cota.

Cuanto mayor sea la cantidad de rayos cósmicos que alcanzan nuestro planeta, mayor será la cantidad de nubes bajas. La cobertura de nubes a baja cota determina a nivel global la cantidad de energía solar que impactará sobre la superficie terrestre y oceánica: a mayor número de nubes a baja cota, menor es la temperatura en el planeta Tierra.

El “”cambio climático”” del que nos hablan continuamente los medios de comunicación ha sido creado por la geoingeniería. Las operaciones de dispersión de aerosoles hacen que aumenten las temperaturas y que se reduzcan las precipitaciones.

Los siguientes artículos contienen más información:

¿Calentamiento global? (Sofia Smallstorm)

Actividad solar vs. geoingeniería del cambio climático (Aeromotores, junio 2011)

¿CÓMO ES POSIBLE QUE LOS GOBIERNOS PERMITAN ESTAS OPERACIONES DE GEOINGENIERÍA?

Los gobiernos occidentales están traicionando una vez más a los ciudadanos de sus respectivos países. En España, nos fumigaban con Zapatero y nos siguen fumigando con Rajoy. Esta constatación, basada en la observación diaria del cielo, se une a acciones despreciables como la ocultación de pruebas en la masacre del 11 de marzo de 2004, la corrupción de los ladrones con corbata que saquean nuestro país, la apología subliminal o descarada del consumo de drogas, la protección de los terroristas por parte de los partidos mayoritarios, la desidia en la lucha contra los incendios forestales provocados y la cruel persecución de aquellos periodistas e investigadores que han osado destapar estos hechos ante la opinión pública. Cada vez hay más gente convencida de que la democracia de la que tanto nos hablan es una farsa.

Con respecto a las fumigaciones, es seguro que la mayoría de los políticos no tienen ni idea, sobre todo a nivel local, pues, como la mayoría de la gente, levantan poco la mirada al cielo. Los altos cargos que, a un nivel más alto de la Administración del Estado, hayan dado el visto bueno a estas operaciones, o bien han sido engañados y se han tragado lo de que el objetivo es la lucha contra el cambio climático o la protección de la población frente a las radiaciones solares, o bien han sido amenazados, o bien han sido comprados.

Dane Wigington, administrador del portal Geoengineering Watch, explica en esta conferencia de 2014 que el término chemtrail es promovido por las elites en lugar de las expresiones geoingeniería o ingeniería climática para desprestigiar a quienes denuncian estas operaciones; es más, la razón por la que no podemos esperar de los poderosos que tomen decisiones lógicas es que muchos de ellos son psicópatas, es decir, que carecen de empatía, que no sienten como propio el dolor ajeno:

Geoingeniería, un peligro claro y actual:

¿CÓMO INTENTAN LOS PROMOTORES DE ESTAS OPERACIONES SECRETAS QUE LA POBLACIÓN ASUMA LA PRESENCIA DE ESTELAS EN EL CIELO COMO ALGO NORMAL?

Pues, como ocurre con el fomento de la drogadicción, a través de los medios de comunicación: bien por medio de anuncios publicitarios y programas de televisión en los que de fondo aparece con frecuencia un cielo rayado (pensemos en las actuales cortinillas de los intermedios de Televisión Española); bien por medio de películas de dibujos animados destinadas a los niños en las que también se ven chemtrails, bien por medio del retoque digital de las nuevas copias de películas antiguas como Sonrisas y lágrimas, en las que el cielo aparece más blanco que en la obra original. Los siguientes vídeos ofrecen ejemplos de esta manipulación:

Los presentadores del parte meteorológico también desinforman cuando afirman que las estelas persistentes son un fenómeno normal:

A esto hay que añadir la producción de películas que tratan estos temas de una manera superficial y como una pelea entre buenos y malos en la que al final ganan los buenos, como por ejemplo Toxic Skies (Cielos tóxicos), de Andrew C. Erin, emitida por La 2 el 21 de enero de 2012 a las 21 horas, y Megastorm, eve of destruction (La gran tormenta), de Bradford May, emitida por La sexta el 5 de diciembre de 2012 a las 22.30 horas. Tras verlas, los espectadores quedan convencidos de que estos temas pertenecen a la ciencia-ficción. El 2 de agosto de 2013 a las 22 horas, la cadena Energy emitió Ice Twisters (Tornados de hielo), película de Steven R. Monroe en la que se admite que el gobierno de los Estados Unidos manipula los fenómenos meteorológicos y en la que la tecnología del HAARP se utiliza para destruir huracanes (cuando en realidad hay investigadores que denuncian que su objetivo es provocarlos).

Por último, citemos el programa Cuarto Milenio, de la cadena Cuatro, que en varias emisiones ha tratado el asunto de los chemtrails y que el 5 de noviembre de 2012 levantó ampollas en los foros de Internet:

Biblioteca chemtrails

Mercurio en la boca

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA LUCHAR CONTRA LAS FUMIGACIONES A LAS QUE NOS ESTÁN SOMETIENDO?

Pues de momento, como los ciudadanos no podemos lanzar misiles a los aviones que nos fumigan, lo poco que podemos hacer es transmitir la información a los demás, animarlos a que observen lo que ocurre en nuestro cielo y a que investiguen en Internet, con el fin de que un sentimiento de indignación se extienda entre la población. De momento, como son pocas, las quejas ante la administración y las llamadas al 112 solo obtienen como respuesta la negación de lo que es evidente. El problema es que la mayoría de la gente no quiere abrir los ojos ante esta realidad, y muchas veces recibiremos malas respuestas y además nos tildarán de locos.

Más indignante resulta aún que los servicios secretos se dediquen a acosar a las personas que denuncian la existencia de estas operaciones ilegales con que se está envenenando tanto el medio ambiente como a la población.

Por otro lado, aunque es difícil no sucumbir a la tristeza, tenemos que tratar de no deprimirnos ante estas noticias. En un ambiente tóxico, debemos procurar que nuestro sistema inmunológico no decaiga para que no contraigamos ninguna enfermedad. También, aunque parezca una tontería, tenemos que romper con la tradición de tratar mejor a las personas de fuera de nuestra familia que a nuestros familiares. Una discusión con nuestros seres queridos puede ser la puntilla que termine de desgastar a nuestras defensas frente a las agresiones que recibe nuestro organismo a través del aire que respiramos y de las radiaciones. Por favor, no a la violencia doméstica. No a la crítica cruel hacia las personas que más nos quieren. Parece mentira que la gente no se quiera dar cuenta. El hecho de ser conscientes de las barbaridades que nos están haciendo los que dirigen la política y la economía mundiales debe servir para que tengamos más compasión hacia las personas que nos rodean y para que las tratemos con más cariño. Los seres humanos no somos tan malos como nos quieren hacer creer a través de los medios de comunicación: gracias a nuestra inteligencia, y también movidos por el amor y la solidaridad, somos capaces en potencia de realizar grandes hazañas, y es mentira que seamos una plaga para el planeta Tierra. A la gran mayoría de las personas les disgusta la destrucción del medio natural. Nosotros somos más numerosos que los que han ideado estos programas de envenenamiento, y tenemos que estar unidos para pararles los pies.

Nuestro voto en las elecciones también puede servir para que cambie la situación. Desde 2015 tenemos constancia de que la mayoría de los partidos políticos españoles han sido informados por distintas asociaciones de la existencia de estos programas de fumigaciones clandestinas aéreas que ponen en peligro nuestra salud y están destruyendo nuestro medio natural. Como de costumbre, la mayoría de ellos no quiere saber nada del tema. Pues bien, suscribimos la opinión de que votarlos es como votar a nuestros enemigos. No debemos votar a aquellos partidos que no se pronuncien en contra de la geoingeniería.

La petición contra la ingeniería del clima en España que la Plataforma Cívica Guardacielos presentó al Congreso de los Diputados en febrero de 2016 se puede leer aquí.

En el portal de Guardacielos hay más información

Publicado por Conrad R. el 6 de diciembre de 2012 y actualizado en octubre de 2016.

Correo electrónico: conrad5 @gmx.com 

Nota: Este enlace conduce a una relación de artículos que versan sobre la geoingeniería, la bioingeniería y sus efectos en los seres vivos.

La ocultación sistemática de las brutales fumigaciones a las que nos están sometiendo

En el último mes las fumigaciones están siendo particularmente escandalosas en España. Los españoles no tenemos bastante con tener que soportar a una casta política que nos conduce a la miseria generalizada al negarse a eliminar la administración improductiva y a desmontar el tinglado de enchufes y latrocinio que tiene montado en todas las administraciones públicas. Encima tenemos que soportar que nos fumiguen como si fuéramos alimañas. En nuestra opinión, la mayor parte de los funcionarios y altos cargos de la Administración no son conscientes de esta situación, al igual que la mayoría de la población, y los que en las altas esferas del poder hayan dado su aprobación a las fuerzas extranjeras que tienen secuestrada nuestra democracia para que realicen estos experimentos climáticos y biológicos, o bien no son conscientes del daño que las fumigaciones provocan realmente, o bien actúan bajo coacción. Por ejemplo, se nos ocurre algún tipo de amenaza que implique el uso de una tecnología muy avanzada, como la que es capaz de generar catástrofes climáticas o geológicas, o bien una nueva masacre. Y si hubiera algún tipo de antídoto, que no es seguro que exista, probablemente solo tendrían acceso a él un reducido número de personas, la élite de la élite nacional. Es decir, que a la mayoría de la gente adinerada de nuestro país también la fumigan, al igual que a los demás, y estas personas que visten y se peinan de manera diferente para demostrar que son “superiores” también enferman a causa de las fumigaciones, porque ellos tampoco son nada para la élite mundial. Las operaciones de geoingeniería que acaban a diario con las nubes que vienen cargaditas de agua se superponen al teatro de derechas e izquierdas con que los medios de comunicación nos alimentan continuamente. Y estos medios trabajan tenazmente para hacernos creer que lo que ocurre en el cielo es perfectamente normal. Por ejemplo, este señor que se dedicaba a desinformar desde Telemadrid ahora trabaja para TVE-1:

En el programa Cuarto Milenio de la cadena Cuatro lo hemos visto tratando dar una apariencia de normalidad a las estelas que destrozan las nubes naturales, pero los vídeos de dicho debate han desaparecido de Youtube. Pues bien, tras varios días de intensas fumigaciones, nos lo encontramos anoche en el espacio que Televisión Española dedica al tiempo tras el Telediario. La presentadora, que lleva años mintiendo descaradamente y tratando de normalizar las fumigaciones, dijo que lo que teníamos ayer (que en realidad era una fumigación descomunal en buena parte de España perpetrada por un grupo de aviones) eran “nubes de tipo alto, de esas que dejan el cielo blanquecino y no dejan precipitaciones” (en el minuto 9 tras la primera hora del Telediario):

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/telediario-21-horas-14-10-13/2065247/

Y a continuación salió este señor aclarando la diferencia que existe entre nubes altas, medias y altas, llamando “altocumulus” y “altostratus” a la porquería que los aviones dejan en el cielo (a partir del minuto 3’ 50” de este vídeo):

http://www.rtve.es/alacarta/videos/el-tiempo/temperaturas-ligero-ascenso-salvo-baleares/2065167/

Así que en eso se invierte el dinero de nuestros impuestos: en fumigarnos y en revestir de normalidad el resultado visible de las fumigaciones, es decir, las nubes artificiales. Pero qué sinvergüenzas. Cómo mentís a cambio de fama y dinero. Y qué cobardes sois.

Quienes llevamos años observando detenidamente el cielo y hemos aprendido a diferenciar las nubes naturales de las nubes artificiales provocadas por las estelas que emiten los aviones que nos fumigan, hemos sido testigos este fin de semana de unas fumigaciones bestiales en distintas partes de España. Sirvan de ejemplo estos vídeos grabados por una valiente mujer recientemente:

Son muchas las voces que nos advierten de que las sustancias que sueltan estas aeronaves no solo son perjudiciales para nuestra salud. A simple vista podemos darnos cuenta de que muchos árboles, tanto de hoja perenne como de hoja caduca, tienen las copas transparentes, con pocas hojas, y a veces de su follaje sobresale una rama grande completamente pelada. Son numerosos los árboles y arbustos enfermos que podemos ver desde la ventanilla del coche cuando realizamos un viaje por nuestra península, o en nuestras ciudades, y no se puede culpar a la sequía (sequía también provocada) porque en las orillas de los estanques y ríos también hay árboles enfermos. Y en cuanto a los animales, la desaparición de los insectos es alarmante, y ya la de los gorriones, nuestros vecinos habituales hasta hace poco, resulta escandalosa. ¿Pero cómo es que la gente no se da cuenta?

Y por desgracia aún hay más: el seis de octubre padecimos en Madrid una lluvia de hebras sencillamente alucinante. Estas hebras pegajosas que caen del cielo y que parecen telarañas se pueden ver de dos maneras: bien cuando nos ponemos bajo un edificio mirando al sol, de manera que los rayos del sol sobresalgan por la cornisa, bien tapando el sol con la mano y observando la zona del cielo que rodea al sol. Hay quienes las denominan “polímeros”, pero nosotros somos de la opinión de que se trata de las fibras de Morgellon, seres vivos artificiales que se introducen en nuestro organismo y que se multiplican en él. Hablando claro, un arma biológica. Lo decimos basándonos en lo que hemos leído y en nuestras observaciones, aunque tal vez nos equivoquemos. Cuando fuimos a retirar con un bolígrafo una hebra que había formado una especie de ovillo en la corteza de un árbol, vimos que había arraigado en la corteza, es decir, que le habían crecido fibras más pequeñas que habían penetrado en la planta y que se agarraban fuertemente a ella.

Estas páginas contienen fotografías de estos filamentos y más información al respecto:

https://www.facebook.com/media/set/?set=a.582581891779445.1073741863.310774058960231&type=1

https://www.facebook.com/pages/Chemtrails-Madrid/310774058960231

Creemos que no es conveniente respirarlas, por lo que, sin ánimo de ser alarmistas, recomendamos que, cuando se produzca una lluvia de filamentos, no se salga a la calle y se cierren puertas y ventanas. Y si no hay más remedio que salir a la calle, que no se abra la boca. Por favor, vigilen el cielo, observen el sol, y protejan a los niños.

Conrad R.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre las fumigaciones, la geoingeniería y el síndrome de Morgellon. 

Actualización del 1 de noviembre de 2013: En este vídeo, grabado en Zamora el mismo 6 de octubre de 2013, se puede ver claramente cómo son las hebras que caen del cielo:

“Hermano mayor”, en Cuatro

Lo mismo podemos decir de “Hermano mayor”, que la cadena Cuatro viene emitiendo de manera discontinua desde hace un par de años. Por un lado, al exdeportista que ejerce de mentor de adolescentes conflictivos se le ve buena intención, y podemos certificar que este es uno de los pocos programas de televisión en los que expertos y personas afectadas han detallado cómo el cannabis perjudica al cerebro de sus consumidores y cómo los puede llevar al fracaso escolar. Además, los consejos que se proponen en este programa para salir de crisis familiares graves pueden resultar útiles para muchas familias.

Pero, por otro lado, de nuevo hay que preguntar a los responsables de la cadena Cuatro si esta es la manera más adecuada de tratar estos temas, teniendo en cuenta que quienes aparecen ante las cámaras maltratando a sus propios padres son chavales y chavalas. Que vale, que al final normalmente han mejorado en su actitud y se muestran agradecidos al equipo del programa, pero que no se dan cuenta de que en cierta medida podrían estar hipotecando su porvenir. Porque resulta que a partir de ahora todos sus vecinos van a conocer su historia. Porque resulta que a lo mejor sus futuros empleadores o sus futuros compañeros de trabajo se han quedado con sus caras.

La ropa sucia se lava en casa, y por muy desesperado que se esté, seguramente hay opciones mejores que llevar a un niño a un programa de televisión, dicho sea de paso con todo el respeto y el cariño que merecen las familias afectadas.

Un “reality show” de la cadena Cuatro

La cadena Cuatro ha estrenado en los últimos años varios “reality shows” en los que personas en su mayoría muy jóvenes exponen públicamente sus problemas con las drogas. En una de estas emisiones, titulada “Soy adicto” y estrenada en abril de 2010, varias personas en tratamiento conviven en una casa más o menos como si fueran los concursantes de “Gran Hermano”. A través de sus testimonios y de los de sus familiares (”yo me drogo para dejar de pensar”; “mi vida la defino como perdida, sin rumbo”; “no solamente lo pasa mal la persona que toma, lo pasan mal las personas que tiene alrededor”) y también a través de sus reacciones (tienen los nervios a flor de piel, lloran con frecuencia), el espectador no tarda en deducir que estos seres humanos están sufriendo mucho, e incluso le termina quedando claro que el consumo de drogas está relacionado con la agresividad y que muchos niños terminan imitando el comportamiento adictivo de sus mayores.

Pero cabe preguntarse si de verdad era necesario mostrar la preparación de un porro en escenas similares a las repetidas machaconamente en los reportajes de “Callejeros”; si de verdad era necesario exhibir a una muchacha y a su pareja aspirando los gases que salen del papel de plata que están quemando; si de verdad era necesario mostrar la distribución de la dosis de cocaína en rayas antes de su consumo. Y también cabe preguntarse si tanto a estos jóvenes como a los de “El campamento” (emitido por Cuatro entre septiembre y octubre de 2010) les va a beneficiar en su vida futura el hecho de haber expuesto su intimidad ante las cámaras; por ejemplo, a la hora de intentar integrarse en el mercado laboral.

Los jóvenes adictos a las drogas, víctimas de una cruel maquinaria de la que la televisión es uno de los engranajes, merecen más compasión y protección.

La cadena Cuatro da una de cal y otra de arena

El miércoles 16 de agosto de 2006, a las once y media de la noche, la cadena de televisión Cuatro emite, dentro del espacio “1 Equipo”, un reportaje dedicado a la marihuana en el que se afirma que esta droga (de la que uno de cada cinco jóvenes de 14 a 18 años es consumidor habitual) tiene efectos negativos, pero sólo se mencionan como tales la aprensión y la zozobra (aunque hay que decir que no pudimos ver el comienzo de este reportaje). Un psiquiatra denuncia la actitud de los apóstoles de la marihuana, de los famosos que afirman que es la panacea para todo, y pide que se saque la molécula que puede ser útil en el tratamiento del glaucoma, la artrosis, etc. para que los médicos puedan recetarla. Sin embargo, también se da la palabra a quienes comercializan productos derivados del cannabis, a cultivadores de cáñamo que se quejan de que la Guardia Civil les destruyó el huerto, a investigadores y a otros defensores del cannabis que se quejan de que hay mucha “incultura” sobre esta planta. Los presentadores pronuncian frases como “Me llevo la rama de cáñamo a Madrid para hacerme biodiésel, alpargatas, tortitas, infusión… ¡Viva la revolución verde!” o “Utilizar la marihuana sólo para hacernos porros es subestimar esta planta”. La prohibición de la marihuana terapéutica en Estados Unidos se anuncia en un recorte de prensa como otra victoria de Bush.

El 21 de junio de 2007, a las cinco de la tarde, Cuatro emite el programa “Channel número cuatro”, en el que una periodista demuestra cómo se usa el test salival detector de drogas. Sus contertulios le hacen preguntas, y entre todos dejan claro que se trata de detectar un consumo reciente que pueda afectar a la capacidad de conducción, y que si unos días antes o por la mañana uno ha dado unas caladas o ha consumido, eso no le importa a la policía. Así, pasan por alto el hecho de que el principio activo del cannabis puede permanecer en los tejidos grasos del organismo hasta un mes.

A la una menos cuarto de la madrugada del 15 al 16 de febrero de 2010, la cadena Cuatro, dentro del programa “After hours”, emite el reportaje “Colocados”. Nada más empezar, el presentador se mete en una “cunda” (un coche particular que lleva a los toxicómanos al poblado donde se vende droga) y entrevista al conductor, que aparece con el rostro difuminado y que también es cocainómano; tras comprar su dosis, este aspira la mezcla por una pipa pequeña. Más tarde, el presentador telefonea a un camello, este se presenta en su domicilio y lo entrevista. El camello también trafica para sufragar su consumo (coca, hachís, speed) y el presentador le pregunta por el precio de cada sustancia. La cámara sólo enfoca la mitad inferior del rostro del traficante, que dice que físicamente no está enganchado a la coca, aunque psicológicamente sí. Lleva 10 años traficando y nunca lo han pillado; tiene treinta y tantos y va bien vestido. Cuando se prepara una raya delante de la cámara y la esnifa, el presentador le pregunta por el efecto del subidón. El camello confiesa que disfruta con lo que hace.

Celebración de San Canuto en la Universidad Autónoma de Madrid. Una chica dice que fuma tres canutos al día. Los jóvenes se pasan el porro. “Cómo rula eso”. Una canción: “Te hace fuerte y te pone contento”; “viva san Canuto y los porros”. Un letrero que aparece en la parte inferior de la pantalla advierte de que “a largo plazo, el consumo de porros puede causar pérdida de memoria y esquizofrenia”; y ya está, no se profundiza más. En Palma de Mallorca, el presentador va a un centro de rehabilitación en el que una joven adicta declara que primero te invitan, y que después el cuerpo te lo va pidiendo; otra mujer explica que se inició en el consumo de drogas en las cenas de empresa hasta que terminó enganchándose a la heroína.

Más tarde, el presentador entrevista en un bar a un joven camarero que consume los fines de semana y que confiesa que le gusta drogarse. “Esta noche ¿qué te vas a meter?”. “Esta noche, cristal y tripi (LSD)”. Lo acompaña a los servicios y allí el otro disuelve el cristal en agua. Afirma que gracias a estas sustancias, disfruta más del sexo. Su mejor amigo murió tras consumir cocaína, y por eso él no consume coca, pero sí consume cristal y tripis. Después se mete un trozo de tripi en el ojo y se va a otro sitio a meterse un tripi por el ano. Un comportamiento ejemplar.

De nuevo en la Cañada Real de Madrid, el presentador entrevista a los voluntarios de la asociación Remar, que van a prestar asistencia a los drogadictos, muchos de ellos muy deteriorados. Y otra vez en Palma de Mallorca, el presentador visita un centro para toxicómanos que ya están muy enfermos. Un muchacho de 36 años empezó con 14 con los porros; ha consumido todo tipo de sustancias y ahora sufre de varias patologías. El director del centro, que ha visto morir a muchos toxicómanos, pide la legalización de la heroína para los toxicómanos terminales. Otro paciente envejecido, que se ha pinchado en todas las partes de su cuerpo, declara que “quien te ofrece eso no es tu amigo”.

La noche del 17 al 18 de septiembre de 2010, a las dos de la madrugada, la cadena Cuatro emite una nueva entrega del programa “After hours” en la que el presentador visita un cultivo de marihuana. El encargado le dice que con lo que gana puede pagar el alquiler (entre 3000 y 4000 euros) y que lo hace para el consumo propio y para un circuito cerrado de amigos. Se lía un porro delante de la cámara (dice que se fuma entre 8 y 9 canutos diarios) y explica los detalles del cultivo. En esta emisión se comenta que hay personas que recurren al cannabis para aliviar el dolor y el único efecto perjudicial que se cita es la pérdida de memoria.

Una oleada de mensajes apologéticos en la cadena Cuatro

El sábado 22 de enero de 2011, a las 21.30 horas, la cadena de televisión del grupo Intereconomía emitió un reportaje sobre la violación de la ley antitabaco en varias universidades españolas, principalmente en la Universidad Complutense de Madrid. Frente a la rigidez con la que se prohíbe fumar en los bares y en otros establecimientos, quedó patente la permisividad que reina dentro de las facultades, donde tanto profesores como alumnos fuman con total libertad (y los últimos, no sólo tabaco). Además, se denunció el deterioro que sufren numerosas instalaciones universitarias debido al vandalismo y a las celebraciones de botellones, gracias a la falta de vigilancia establecida. Pero no pasa nada: para contrarrestar esa actitud tan conservadora de la cadena del torito, muchos otros canales de televisión arriman el hombro para contribuir a que el consumo de drogas se llegue a considerar como algo normal por parte de un sector creciente de la población.

Pongamos como ejemplo el programa “Ola, ola”, de la cadena Cuatro, que recorre distintos puntos de las costas españolas para mostrarnos diversos aspectos del veraneo en la playa que se repiten en las distintas emisiones del programa: las familias humildes bajo las sombrillas, las abuelas orondas cantarinas, los cuerpos jóvenes al sol, las playas nudistas, las áreas de ambiente, los deportistas, las bellezas, las fiestas de los ricachones en los yates… y siempre, siempre, grupos de jóvenes que se divierten como al poder le interesa que se diviertan. Pasamos a recordar algunas de las secuencias emitidas en este programa en los últimos tres veranos:

8 / 8 / 2008, 22.00 horas: En una playa, un joven muestra a la cámara una pastilla de MDMA y se la mete en la boca, pidiéndole al periodista que lo grabe. Pero entonces se presenta un agente de la policía en traje de baño y se lo lleva para registrarlo. Otros mozos se quejan de que los traten como camellos, y dicen que ellos sólo son consumidores que vienen a divertirse. En las imágenes que anuncian la próxima emisión, un muchacho explica que el polvo que tiene en la mano es cristal.

22 / 8 / 2008, 22.00 horas: Festival tecno en un parque eólico. “Yo vengo aquí a ponerme hasta las patas”. La guardia civil, en dos días que ha durado el festival, ha realizado 250 incautaciones. En el avance de la próxima emisión, se ve una raya de cocaína lista para su consumición.

29 / 8 / 2008, 22.00 horas: De nuevo, mostrando la vida nocturna en nuestras costas, la cámara recoge cómo los chicos se lían un porro y cómo se hacen una raya. Más tarde, un tío se pone el dedo en un lateral de la nariz, indicando que consume coca. Una chica recomienda: “Las drogas son muy buenas. Hay que probar de todo”.

5 / 9 / 2008, 22.30 horas: Al final de esta emisión, un hombre mayor con el pelo canoso y con el canuto en la mano declara que se está preparando un porro para pasárselo bien. A continuación, la cámara enfoca las manos de uno que se está haciendo unas rayas finas. El cartel de abajo indica: “Se está preparando una rayita de speed“. Después, unos jóvenes hacen apología de las drogas en en plena fiesta playera.

12/ 7 /2009, 21.30 horas: En la playa de Ibiza, una joven valenciana confiesa ante la cámara: “Nosotros sólo fumábamos porros. Si se puede considerar droga eso…”.

16/ 8 / 2009, 21.30 horas: El reportero entrevista a ex toxicómanos que están en la playa en proceso de rehabilitación. Pero también entrevista a unos albañiles que están fumando un porro y lo muestran al cámara, al que le preguntan que si quiere. Más tarde, un hombre que vive en la calle hace apología del porro, dice que es afrodisíaco y que con él “siempre estás empalmado”. Varios jóvenes se fuman un canuto en la playa y lo enseñan a la cámara. Un hombre de cincuenta años declara: “Voy a fumarme un porro para pasármelo de puta madre”. En un aparcamiento, un muchacho explica brevemente cómo consumir cristal. Otra chica declara que el alcohol la desinhibe. A lo largo de esta emisión se suceden primeros planos de las drogas que se consumen.

23 / 8 / 2009, 21.30 horas: Repetición de secuencias de anteriores emisiones: un joven se toma una pastilla de MDMA delante de la cámara, y después se quejan sus amigos de que las autoridades los traten como a delincuentes; en un parque eólico, en el que se celebra una fiesta de concienciación sobre las energías renovables, un joven dice que él viene a ponerse “hasta las patas”.

18 / 7 / 2010, 21.30 horas: Los participantes en una fiesta en Ibiza lían y fuman porros. “Esto es cristal del bueno”, dice uno mientras la cámara enfoca la droga que sostiene en su mano, y acto seguido expresa lo que siente cuando la toma. Otro muchacho enumera las sustancias que allí se pueden encontrar, y después lanza a los telespectadores el mensaje de que no hay que drogarse, que si las drogas no se acaban es porque los políticos no quieren (singular testimonio contrario a las drogas transmitido en el programa Ola, ola).

22 / 8 / 2010, 21.45 horas: Tras una sucesión de escenas de abuelas y niños en la playa, nos trasladamos a un aparcamiento al aire libre, de noche, en una ciudad del Levante. Un grupo de chicos se pasan un canuto. Otro declara que también toman farlopilla. Algunos aparecen con el rostro difuminado, otros no. Como de costumbre, la cámara enfoca las manos que sostienen una pequeña dosis de una sustancia blanca; el dueño dice que cuesta treinta euros.

29 / 8 / 2010: En una fiesta nocturna, un atractivo joven se fuma un porro en una serie de primeros planos, muy sugestivos, del canuto incandescente en la oscuridad, en la boca del chaval.

12 / 9 / 2010, 21.30 horas: En la playa, un joven hace directamente apología del hachís y la marihuana porque, según él, son naturales. Tras darle una calada a un canuto, mira hacia la cámara y suelta el humo apuntando hacia ella. Después, vemos a un señor maduro también dándole al porro; a continuación, un abuelo afirma que deberían legalizar la maría y prohibir el tabaco, porque este es peor que aquella, y dice que él fuma maría para el dolor de la rodilla pero no es ningún drogadicto, y se queja de que sea ilegal.

19 / 9 / 2010, 21.30 horas: Unos jovencitos hacen payasadas en la arena con el canuto en la mano. “Son los efectos de la marihuana”. Una señora sentada cerca de ellos les ríe las gracias. Más tarde, un chico se tira al mar desde lo alto de un acantilado saludando a la cámara y diciendo “ola, ola”, lo que indica que el programa apoya y fomenta una actividad prohibida. En Ibiza, se repiten las imágenes de los jóvenes que hacen apología de las drogas que consumen, mientras que otro recomienda ante la cámara que la gente no se drogue, que los políticos no erradican la droga porque no quieren.

Nos quedamos con esta frase, que constituye la excepción dentro de un conjunto de emisiones en las que, la gran mayoría de las veces, la exhibición de comportamientos perjudiciales para la salud mental de las personas no ha venido compensada ni por actitudes críticas ni por la exposición de las consecuencias que comportan estos hábitos. Precisamente por esto, por la ocultación del lado negativo del consumo de drogas, una parte de los espectadores, sobre todo los más jóvenes, podrá pensar que al fin y al cabo el “ponerse hasta las patas” no debe de ser tan malo.

“21 días”, en Cuatro

La noche del 27 de marzo de 2009, la cadena Cuatro emite el reportaje “21 días fumando porros” (repetido por Cuatro el 9 de mayo de 2010 a las 23 horas, y el 24 de agosto de 2010 a las doce de la noche), en el que una joven periodista cobaya fuma cannabis durante tres semanas para experimentar sus efectos.

“Tortilla, tortilla… de marihuana”. Comienza el documental con imágenes de la joven periodista fumando porros con su mentora, una señora mayor que habitualmente fuma antes de acostarse, y que al día siguiente aparece conduciendo un automóvil. “La marihuana es la mejor droga para dormir”. Al quinto día, la joven admite que ya no le está gustando. Un farmacólogo que aparece con frecuencia en reportajes de este tipo explica que cuando se vuelve adicto al cannabis, el cerebro quedará modificado por mucho tiempo. Al sexto día, la joven expresa lo que siente: “Ay,qué locura, Dios mío, todo el día fumando porros… Te entra un hambre… Empiezas a comer y no paras”. La periodista reconoce que no tiene buena memoria.

Para poder pasar tres días en Proyecto Hombre de Mallorca, la muchacha debe dejar de fumar. En el centro, las actividades rutinarias mantienen a los adictos ocupados. Cada vez hay más consumidores crónicos que quieren dejar el cannabis, y muchos de ellos tienen depresión, esquizofrenia o brotes psicóticos: “Los porros te enganchan”; “si no consumes, te sientes mal”; “si no tienes tu dosis de maría, la primera persona a la que haces daño es tu madre, tu familia”. Los mismos consumidores se muestran contrarios a la legalización de la marihuana: “Sería un desastre”.

Cuando la periodista sale de Proyecto Hombre, vuelve a fumar: “El cannabis me agota. Tengo que irme al sofá”. Entonces visita a un cultivador de una asociación legal que distribuye marihuana a sus socios, no siempre con fines terapéuticos. El hombre se queja de que están todo el rato rozando la ilegalidad: “Hay un gran negocio en prohibir”. Una enferma de esclerosis múltiple afirma que le palia los dolores, pero la periodista piensa que debería haber un médico supervisando ese consumo. Otro de los clientes de la asociación la lleva a la playa, y mientras conduce el coche le dice que fumar cannabis le sirve para relajarse y para desconectar.

El decimocuarto día, a pesar de que no se encuentra bien de tanto fumar, la periodista entrevista a un conocido filósofo en su casa: “La marihuana añade al día ese toque de lucidez depresiva”; “la marihuana cambia el estado de ánimo”. La joven le pregunta si la marihuana puede tener efectos perjudiciales y el filósofo responde que sí; al final se avergüenza de haberle hecho la entrevista colocada porque se le olvidaban las preguntas.

El decimoséptimo día, la reportera viaja a Ámsterdam. Sólo en el centro de la ciudad hay un centenar de coffee shops, en los que se expenden distintas variedades de cannabis. La periodista sale de un coffee con mareos, sufre un subidón y esta sensación la asusta. Al día siguiente, la joven vuelve al coffee shop con unos holandeses que se ponen a aspirar de un globo, y allí conoce a una familia estadounidense que reside en Ámsterdam desde hace años; padres e hijos van juntos todos los días a fumar en familia, y la madre hace un elogio de la libertad. La periodista no entiende cómo estos norteamericanos fuman tanto y aguantan. La asistencia a la feria del cannabis que se celebra en esta ciudad permite a miles de americanos ponerse hasta las cejas sin que los metan en la cárcel. Más tarde, un gurú de la marihuana para el que esta planta es sagrada afirma que la hierba te abre el corazón. La reportera se suma a un grupo de personas que acuden a fumar con él, pero al rato pierde la percepción del espacio y confiesa tener miedo. Sin embargo, los hippies le dicen que disfrute del momento; la muchacha se tumba en la cama y otro se tiende junto a ella y trata de tranquilizarla. “Lo que fuma esta gente es superfuerte”.

De nuevo en España, entrevista a un exconsumidor que ha conseguido dejar los porros tras llevarse 25 años fumando cannabis. Dice que no hacía más que hablar de los colocones, y que sin el apoyo de su mujer, de sus hijos y de Proyecto Hombre, no habría salido de la adicción. “Nunca sabías con qué humor llegaría a casa”. Habiendo vivido lo que ha vivido, el hombre es contrario a la legalización.

Al final de la emisión, la periodista resume así su experiencia: “Tras veintiún días, para mí está claro que no es una sustancia inocua. Me afecta a la concentración, a la memoria… Hay mucha gente que no sabe lo que se está fumando, y lo peor son los jóvenes en edad escolar. ¿Qué va a ser de su rendimiento y de su salud? Sinceramente, no me quiero fumar ni un porro más”.

La noche del 24 al 25 de abril de 2009, Cuatro emite un nuevo reportaje de la serie “21 días” en el que la periodista convive con los habitantes de las chabolas de las afueras de Sevilla. Un joven que está desintoxicándose explica que entró en la droga cuando era un niño, fumando porros, y reconoce que la droga no le ha aportado nada bueno y que le ha robado el cariño de su familia.

El 5 de noviembre de 2010, a las 23.20 horas, Cuatro emite el reportaje “21 días bebiendo alcohol”, en el que se recogen los testimonios de varias personas a las que el alcohol les ha arruinado la vida.