El testimonio de las víctimas de acoso grupal (II)

Esta publicación es una continuación del artículo titulado “El testimonio de las víctimas de acoso grupal o acoso organizado”.

EL TESTIMONIO DE LIZA PARKER

Fuente: https://rudy2.wordpress.com/acoso-grupalhostigamiento-psicologicoorganized-stalking/

Acoso grupal / Hostigamiento psicológico / ORGANIZED STALKING(en ESPAÑOL)

Traducción de Rudy Andria de la página sobre acoso grupal de Liza Parker [parece ser que dicha página, www.gangstalking.ca, y la dedicada al hostigamiento electrónico, www.eharassment.ca, ya no existen].

01/11/2005/

gang: Grupo de criminales o bandidos que se agrupan para su mutua protección y provecho.

To stalk: Seguir u observar (a una persona) persistentemente, especialmente por obsesión o transtorno psíquico.

Gang-stalking: Un grupo de criminales o bandidos que se agrupan juntos para su mutua protección y provecho para seguir u observar (a una persona) persistentemente, especialmente por obsesión o transtorno psíquico. También conocido como “Acoso con Causa” o “Acoso de Venganza”.

Generalidades :

El acoso en grupo supone la utilización de muchos individuos para acosar, hostigar e insultar a una víctima, así como para dañar sus propiedades. Según las víctimas, es un proceso que dura muchos años. Parece que, una vez que una persona es elegida como objetivo, continúa siendolo de por vida. El tema aparece tratado en el libro de David Lawson, Acoso Terrorista en América.

Contra el objetivo se usan técnicas de guerra psicológica en un ataque metódico y bien orquestado que con frecuencia deja en ridículo a la persona elegida ante sus amigos y su familia, porque lo que ocurre es difícil de creer. Sin embargo, en realidad, ocurre y el número de personas-objetivo está aumentando, hasta el punto de que les resulta posible entrar en relación unas con otras y descubrir que se están empleando las mismas tácticas en todas partes. Estas, que son las mismas que se emplean en el acoso sectario, tienen como fin debilitar al objetivo hasta el colapso físico y psicológico.

Las razones por las que una persona es inicialmente convertida en objetivo pueden variar. Unas veces se trata de un activista político. Otras de alguien que estuvo en un lugar equivocado en un momento equivocado. Al parecer, incluso se han conocido empresas que contrataban grupos de acoso para silenciar a personas que una vez fueron empleados suyos. Con frecuencia a los grupos se les miente acerca del objetivo, haciéndoles creer, por ejemplo, que la persona es un pervertido que debe ser expulsado de la ciudad. Las razones sólo las limita la imaginación. Según Lawson, en algunos casos la persona no ha hecho nada malo, pero es usada como blanco de entrenamiento, o como escarmiento, para mostrar a los demás miembros del grupo lo que les sucederá si lo “traicionan”. Esto sirve para mantener a los miembros de estos grupos de acoso vinculados al grupo por el intenso miedo a ser convertidos en objetivo. Es una perspectiva aterradora porque los miembros del grupo son intimamente conscientes de que las vidas de los objetivos quedan completamente destruidas.

Muchas personas se preguntan qué razones tendría alguien para involucrarse en una actividad de este tipo. La explicación psicologica es, al menos en parte, que se trata de una forma de venganza. Puede que los perpetradores consideren que dañar físicamente a la persona resultaría demasiado exagerado o demasiado arriesgado. En realidad, el daño psicológico puede ser una forma mucho más efectiva de venganza. Puede destruir la vida de una persona dejando pocas o ninguna pruebas para inculpar a los responsables.

Hay motivos añadidos para que esto continúe, porque no todos los que participan en el hostigamiento sabrán por qué se ha elegido a una persona como objetivo, ni la vasta mayoría tendrá ningún interes personal en hostigar a la víctima. Por las expresiones que aparecen en los rostros de los perpetradores que llegan a encontrarse cara a cara con las víctimas, está claro que existe una forma viciosa de placer que deriva de intimidarlas. Les gusta la sensación de “tener el control”. Como cualquier otra forma de comportamiento relacionada con el maltrato o la violencia, también esta constituye una adicción que necesita ser alimentada, de manera que las víctimas pueden seguir siendo objetivos toda la vida. De no ser así, el número de nuevas víctimas necesario para satisfacer la adicción de los perpetradores atraería demasiado la atracción. Pero el número de personas objetivo está aumentando. Tal es la naturaleza del pozo sin fondo que existe en el interior de los acosadores, sediento de emociones cada vez más intensas. Para los perpetradores los objetivos son solamente su presa. Pero, no debemos equivocarnos, sea cual sea la explicación que haya detrás, se trata de un crimen de odio.

DESCRIPCIÓN DE ACTUACIONES

Los tipos de actuaciones que tienen lugar son a menudo sutiles y a veces no pueden distinguirse de las cosas cotidianas normales que van mal. Tratándose de un objetivo, sin embargo, se dan determinados comportamientos que no son diarios o cotidianos en naturaleza. Son estas actuaciones anómalas las que permiten a un objetivo saber que está siendo acosado. Es un reino psicológico de terror que tiene como finalidad hacer que parezca que la víctima ha perdido la razón y mantenerlo o mantenerla en un estado de ansiedad y tensión constantes respecto a “lo que va a pasar después”.

En 1944 se estrenó una película titulada Luz de Gas, acerca de un marido que intentaba volver loca a su mujer, de la que se derivó la expresión “hacer luz de gas”. Según Ciudad Slang, “hacer luz de gas a alguien es volverlo loco confundiéndolo intencionadamente. Proviene de la película Luz de Gas, de 1944, en la que la dulce heredera Ingrid Bergman contrae matrimonio con el inquietante Charles Boyer, que aspira a obtener su herencia volviéndola loca. La convence de que está viendo y oyendo cosas que no existen, incluidas las luces de gas (que había antes de las bombillas eléctricas) que aumentan y disminuyen de intensidad cuando él no está en casa”. Las sutiles técnicas empleadas para hacer a la mujer dudar de su cordura son las mismas técnicas que emplean estos “acosadores en grupo” para perturbar a su objetivo. Aquí se puede ver una reseña hecha por Eleanor White de un libro sobre el tema: http://www.raven1.net/gaslight.htm .

Los perpetradores, por ejemplo (parece que siempre tienen acceso a las casas de sus objetivos) pueden a veces entrar en la casa mientras el objetivo está fuera y cambiar las cosas ligeramente de sitio. El objetivo tiene la sensación de que algo está mal, pero es incapaz de señalar qué es lo que ha sido cambiado. Esto ilustra con claridad que esta actividad es un juego psicológico del gato y el ratón y no guarda relación con ningún tipo de daño manifiesto que pueda causarse (como incendiarle la casa a alguien o robarle objetos valiosos).

En algunos casos, el objetivo ignora que se le está usando como objetivo. Simplemente parece como si el mundo estuviera lleno de gente muy maleducada y todo lo que él/ella tuviera se estuviese rompiendo constantemente (“la mala suerte”). Según Lawson, los perpetradores no necesitan que el objetivo sepa que se le usa como objetivo para satisfacer su necesidad interior de tener el control.

EJEMPLOS DE ACTUACIONES

■ Ensuciar los alrededores o el portal de la casa de la casa del objetivo, no de un modo muy visible, pero todos los días con algo: envoltorios de caramelos, latas de bebidas, vasitos de papel, etc.

■ Símbolos grupales, a menudo con vinculación satánica, como un pentáculo, que aparecen cerca de la casa del objetivo.

■ Comportamientos hostiles de otras personas cuando el objetivo va a pie, como hacerle un corte de mangas, o gestos similares con las manos.

■ Coches aparcados en el exterior de la casa del objetivo, a menudo con personas en su interior sin hacer aparentemente nada. En un incidente que me ocurrió hace poco, había una limusina aparcada en el exterior de mi casa (que está justo enfrente de una escuela de educación primaria) con el conductor dentro y el motor en marcha. Yo estaba cruzando la calle desde mi casa a la escuela y le había dado la espalda al conductor, pero pude oír que giraba el coche en un giro en U a mucha velocidad. Cuando empezaba a subir las escaleras de la escuela le oí tocar la bocina. Me dí la vuelta y me estaba haciendo un corte de mangas mientras se alejaba. Nota: El coche estaba aparcado cuando dejé la casa y partió después de salir yo, haciéndome un corte de mangas. ¿Qué hacía allí aparcado? Evidentemente estaba esperando para hacerme el gesto. Solo dos días más tarde un adolescente que caminaba por la calle sostuvo la mano frente a mi cara y chasqueó los dedos para atraer mi atención. Cuando lo miré, también él me hizo un corte de mangas.

■ Otra actuación es que haya vecinos yéndose o llegando al mismo tiempo que lo hace el objetivo. Hace unos días dejé mi casa a pie y había una mujer doblando la esquina de la calle más próxima a la casa. Caminamos la una hacia la otra y yo crucé la calle para poner algo de distancia entre las dos (a algún nível percibimos con frecuencia cuándo una persona es un perpetrador incluso antes de que incurran en un comportamiento abierto). Sin perder un segundo, ella cruzó también la carretera inmediatamente (el momento que eligió para hacerlo hacía parecer que me estaba imitando, porque yo crucé muy repentinamente y ella lo hizo después de una manera también repentina y brusca). En el lado de la calle al que yo crucé no había nada más que la escuela (que la mujer pasó de largo), así que no había razón para que se comportase de este modo. Todo me pareció ligeramente agresivo, pero no me hice ninguna idea al respecto hasta que volví a casa quince minutos después y la mujer estaba otra vez allí, en frente de mi casa, acercandose hacia mí, por el mismo lado del camino pero desde la dirección opuesta. Las víctimas afirman que este tipo de conducta ocurre de manera repetida, incluidos los comportamientos miméticos.

■ Una incidencia frecuente es que haya personas mirando fijamente al objetivo de una manera lasciva o burlona con una sonrisita en la cara. No se trata de un incidente aislado, sino de varios a lo largo de un mismo día.

■ Los objetivos han señalado que hay gente que les dice cosas que se refieren demasiado específicamente a algún aspecto de sus vidas. Yo estaba hace poco discutiendo con varias personas la posibilidad de aconsejar a objetivos, ya que tengo formación para la orientación psicológica. Al salir de una película alguien me dijo en alta voz cuando pasé: “¡Tú puedes aconsejarme cuando quieras!”. Un objetivo dijo que había estado hablando con su hija por teléfono acerca de los imanes que hay en el interior de los frigoríficos, cuando recibió una llamada de un desconocido que le dijo :”Así que tienes imanes en el frigorífico”. Otro objetivo informó de que un completo extraño sabía el nombre de su perro Dusty y le dijo entre dientes, de un modo amenazador, apenas audible, “Yo preferiría tener a Dusty”. Este es un modo altamente efectivo de dejar saber al objetivo que está de alguna manera bajo vigilancia, sin hacer, de hecho, nada ilegal.

■ MUCHOS objetivos señalan que sus animales o parecen ponerse muy enfermos y morir de causas desconocidas, o son directamente asesinados (es decir, con un arma). En cada uno de los dos casos, el objetivo ha dejado al animal solo y ha regresado para encontrar un animal muy enfermo o muerto.

■ Gente cerca comportándose de una manera absurda. Los objetivos señalan que se encuentran con “chiflados” que se les acercan y les gritan. En mi caso veo a un hombre de 55 años de raza caucasiana vestido como un “chico del barrio” de 13, con unos inmensos vaqueros abolsados y contoneándose al pasar. Es una visión absurda si uno llega a caer en la cuenta de que la persona vestida así tiene el pelo gris. El juego se llama desmoralizar al objetivo y atraer la atención hacia sí mismos.

■ Intensa persecución mientras se conduce: todos los gestos de mala educación que se puedan imaginar en carretera, salvo que ocurren cada una de las veces que el objetivo sale. Esto incluye acercamientos por detrás, bloqueos por delante, y otros gestos de hostilidad.

■ Los objetivos informan de que los perpetradores han intentado echarlos de la carretera. Esta también ha sido mi experiencia. Las personas “normales” no se encuentran con conductores que se les acercan por detrás a toda velocidad y después pisan los frenos para derrapar. Cuando me ocurrió a mí (a finales del año pasado), llamé al 911 por el móvil y el conductor se puso a mi altura e intentó barrerme de la carretera… ¡Mientras yo estaba hablando con la policía! Después de casi embestirme varias veces, me hizo un corte de mangas (otro más) y se marchó.

■ Colocación de personas en posiciones estratégicas para “vigilar” al objetivo. Un objetivo afirma que encuentra a gente vestida con “colores” específicos como señal de quiénes son. No hay mucha diferencia con respecto a los viejos vestidos como niños. Se trata de un modo sutil de obtener la atención del objetivo. Sin embargo, estos no tardan mucho en poder distinguir a los perpetradores antes de que ocurran las conductas. En algunos casos hay un aire de audacia en torno a ellos, a menudo acompañado por un contacto ocular directo –pensemos en los muchachos (mejor dicho, “demonios”) con los bastones de hockey de la película Dogma y se tendrá una idea de la forma en que estas personas se conducen–. Pero este no es siempre el caso, está también el de la mujer que me imitaba en la calle que tenía una expresión vacía, como de zombi en la cara. Esto es más corriente quando están teniendo lugar actuaciones directas para que el objetivo no sepa si se trata de un perpetrador o de uno de esos incidentes que pasarán de cuando en cuando y no tienen relación con nada. Las expresiones de audacia van asociadas normalmente a la mirada fija sin comportamiento abierto. Procurando que las actuaciones sean sutiles, se mantiene al objetivo en un estado de confusión y se hace que dude de sí mismo y de su cordura.

■ Muchos objetivos informan de repetidos problemas con sus coches y otro tipo de maquinaria. Cuando mi coche era todavía nuevo, con solo 50.000 kms., tuve que desmontar el motor a un precio de $2400. Ocurrió, de forma bastante extraña, alrededor de un mes después de que expirase la garantía.

■ Muchos objetivos han sospechado que se les ha enviado a su casa falsos operarios. En el caso de una víctima tenía más que una sospecha después de este incidente. Afirma que había concretado una fecha para que le limpiase las ventanas una empresa que ya había contratado en otra ocasión. Cuando la empresa le llamó por teléfono y le dijo que estaban en quiebra pero podían enviarle otra compañía para sustituirlos, sintió aprensión, pero aceptó. Después de llegar a su casa, los nuevos trabajadores empezaron un elaborado juego intentando desmoralizarla diciéndole que una mujer estaba desmayada en el jardín trasero. Esto no tenía sentido para ella y no les respondió. Tras algunos intentos más de hacerla ir al jardín, escuchó que hablaban de cómo matarla. Cuando cogió el teléfono para llamar a la policía, los “limpiaventanas” huyeron.

■ Aproximarse en exceso y acosar físicamente a una persona cuando está fuera de casa, es decir, hacer que otras personas entren en su “espacio personal”. Tuve no hace mucho este problema al comenzar clases de aerobic. Alguien en clase se acercaba demasiado a mí, a pocos centímetros, moviéndose como tres metros en la habitación para seguirme. Cuando le pedí a la mujer que me dejara espacio, contestó: “¡Muévete tú!”. Me moví y se apartó del sitio donde había estado acorralándome dejando un hueco de unos dos metros. Pero tan pronto como volví a aquel lugar, ella volvió también inmediatamente. Fue un tipo de conducta pasivo/agresivo, sutilmente hostil, que recordaba el modus operandi (MO) de los perpetradores.

■ Destrucción o robo de objetos que tienen valor sentimental para el objetivo. Yo no uso joyas, a excepción de un anillo de zafiro que me dio mi padre hace muchos años. Un día el anillo desapareció y no lo volví a ver.

■ Los objetivos a menudo luchan con problemas de salud (fatiga extrema, vértigos, jaqueca, dolor abdominal y muscular). Aunque la tensión puede ser la única causa, puede haber otros factores implicados, incluyendo un componente electrónico del acoso. Si se piensa que este es el caso, véase “hostigamiento electrónico”.

■ “Deslumbramiento”: una táctica del acoso sectario y también una forma de tortura, que consiste en dirigir luces deslumbrantes sobre el objetivo, o desde coches que se acercan, o desde las casas próximas. Desde que fui consciente de que estaba siendo acosada, en cada uno de los sitios en los que he vivido (tres incluyendo mi propia casa de la que tuve que marcharme) ha habido una casa próxima con un punto de luz dirigido a la ventana de mi dormitorio. En uno de los casos yo sabía con certeza que el vecino no era un perpetrador. Sin embargo, todo lo que se necesita es que alguien redirija las luces exteriores de la casa de otra persona (el perpetrador no tiene de hecho que estar viviendo allí). También, si voy caminando a casa después del atardecer, 9 de cada 10 veces habrá un coche aparcado en la calle (siempre en el mismo sitio) con la luces encendidas y mirando hacia mí, que se alejará cuando me acerco.

■ Aproximarse en exceso o acosar con vehículos. He experimentado esto a pie mientras caminaba a casa: me encuentro con un exorbitante número de coches circulando en un pequeño callejón que tengo que bajar. Me ha pasado tantas veces que ya no es coincidencia. La ultima vez que caminaba por esa calle estaba conmigo mi hijo y eran cerca de las 11 p.m. de un miércoles por la noche. Sin que yo llegara a mencionar mis propias sospechas, mi hijo observó: “¡Sí que hay coches por aquí para ser tan tarde!”. Cuando lo dijo estábamos en el callejón sospechoso (el callejón carece de salida, y todos los coches se dirigían al extremo ciego; no me he detenido nunca a ver con precisión qué hacían cuando llegaban allí, tendré que hacerlo la próxima vez). Otras personas experimentan esto yendo en coche, y algunas han informado de que un convoy de vehículos las ha rodeado.

■ Muchas de las actuaciones que aparecen arriba son mencionadas en el libro de David Lawson Acoso terrorista en América [Terrorist Stalking in America].

■ Véanse también dos artículos publicados en el Toronto Star acerca del comportamiento de patrulla de los grupos extremistas que sigue el mismo modelo descrito arriba (Nota: el Toronto Star es un respetado periódico convencional).

LA SENSIBILIZACIÓN: ¿CÓMO SE PRODUCE?

Hay que ser cuidadosos a la hora de suponer que alguien es un perpetrador. Es necesario familiarizarse con el concepto de “sensibilización” porque describe cómo son condicionados los objetivos por estos grupos.

Por una parte hay actividades que han sido diseñadas específicamente para dejar que el objetivo sepa que una persona es un acosador. Necesitan hacerlo para que el objetivo sepa que está siendo acosado. Digamos, por ejemplo, que por un período de tiempo se vieron personas con brújulas por todas partes y luego dejó de haberlas. Es muy poco verosímil que se trate solo de una coincidencia porque no hay practicamente ningún sector de la población que lleve brújulas consigo y las use aleatoriamente en público (no se está en un campamento o en una reunión de Scouts en los que esto suceda). De modo que, después de esa primera fase, cuando el objetivo ve a alguien usando una brújula es para hacerle saber que esa persona es un acosador.

De la misma manera, alguien que me hace un corte de mangas tiene el 99% de posibilidades de ser un perpetrador, porque yo no incurro en ningún comportamiento que pueda provocar que alguien me haga un corte de mangas, como conducir agresivamente, o hasta mirar con desaprobación a alguien (quizás sea forzarlo un poco, pero quiero ilustrar que no es un corte de mangas “provocado”).

Por otra parte está la sensibilización, que produce un “efecto dominó”. Los perpetradores solo tienen que empujar la primera ficha porque las demás caen por sí solas. Las personas que la emplean están sacando ventaja de la psicología humana. El proceso de sensibilización permite que, una vez que se ha tomado conciencia de que se está siendo acosado, las tácticas puedan hacerse más sutiles e incluso volverse indistinguibles de los sucesos cotidianos normales. Para los objetivos conlleva la posibilidad de que, después de un tiempo, pierdan la perspectiva de lo que es “normal” y empiecen a reaccionar a cosas que ya no guardan relación con los perpetradores. Pondré otro ejemplo.

Durante un período de tiempo, quizás un mes, envían muchos perpetradores alrededor de un objetivo con ordenadores portátiles. Hacen algunas cosas obvias como mirar fijamente al objetivo durante muy largos períodos de tiempo, o sonreir burlonamente para atraer su atención, o incluso gestos extraños con las manos. Algo fuera de lo ordinario para obtener su atención. Como resultado de esta campaña de “ataque”, los ordenadores portátiles llegan a asociarse con los perpetradores en la mente del objetivo, que ahora está “sensibilizado” (la primera ficha del dominó ha sido empujada por los perpetradores).

Después de esto pueden reducir el número de personas con ordenadores portátiles alrededor del objetivo hasta dejar completamente de enviarlas. Esto es porque ahora se asume que cualquiera que lleva un ordenador portátil es un perpetrador (el resto de las fichas de dominó caen solas). El problema estriba en que una cierta parte de la población, naturalmente, lleva ordenadores portátiles. Sin embargo, si uno ha sido condicionado tan bien que olvida eso, va a ponerse ansioso cada vez que vea a un extraño con un ordenador. Cuantos más ordenadores se vean, más subirá la ansiedad (y la ira). Si el objetivo está muy tenso pueden obtener el beneficio añadido de verle atacar a alguien que vaya con un ordenador y hasta pueden conseguir que sea objeto de una acusación penal formal. Al final, no importa que una persona sea un perpetrador o no: el objetivo está condicionado para que piense que lo es.

Esto vale para cualquier clase de acondicionamiento. Se podría condicionar a un objetivo con las furgonetas blancas. Se podría sensibilizar a otro a las camisetas rojas. No importa porque, una vez que se está sensibilizado, UNO MISMO se convierte en su peor enemigo.

Hay que mantener un constante estado de alerta para recordar lo que es “normal” y no asumir que cada camioneta blanca o cada persona que vista una camiseta roja es un perpetrador. Hay que resistirse a ser sensibilizado. Si uno es capaz de decirse a sí mismo: “esta persona puede no ser un perpetrador, pues carezco de motivos para suponerlo”, esta actitud fuerza a los perpetradores a actuar de una manera muy manifiesta para captar su atención. Esto significa que se arriesgan a ser descubiertos. Pero, si se reacciona al menor detalle, entonces la sensibilización ha ganado la batalla y los perpetradores han vencido. Es posible resistirse a ser sensibilizado, así que no hay que dejar de intentarlo.

CÓMO PODEMOS COMBATIRLO

La única manera de combatir esto es juntándose y apoyándose mutuamente. Manteniendo a las víctimas aisladas, los perpetradores tienen poco miedo de que sus actividades sean descubiertas. Pero juntos se tiene fuerza. Poco a poco podemos aumentar la conciencia pública de que este tipo de acoso se está dando. En círculos terapéuticos a este proceso se le llama “normalizar”. Es lo que ocurre cuando alguien dice: ”Está bien que digas que te están acosando, porque es así”. En otras palabras, algo considerado “anormal” por un público escéptico, con el peso de nuestros testimonios se vuelve normal. Lo mismo que las mujeres que un día estuvieron demasiado avergonzadas para comunicar que habían sido violadas porque ello acarreaba un serio estigma social, las personas víctimas de acoso grupal son vistas inmediatamente como locas, sin que se les conceda el beneficio de la duda. Lo que nos dará la credibilidad y el reconocimiento al que tenemos derecho es la “normalización” de la idea de que el acoso grupal existe.

Hay riesgo al asociarse por la tendencia natural de los perpetradores a aplastar a las víctimas, pero no podemos dejar que eso nos detenga. En otro caso podemos esperar mucho tiempo para ser creídos, si es que llegamos a serlo alguna vez.

Existe un foro electrónico creado por Eleanor White (www.multistalkervictims.org/). Eleanor es una entregada activista que trabaja incesantemente para hacer llegar al público el mensaje de que este tipo de acoso existe. Por favor, visiten su página y lean las instrucciones para participar en el foro. En mi otra página dedicada al hostigamiento electrónico (http://www.eharassment.ca/), he creado una red de víctimas para ayudar a los afectados a entrar en relación unos con otros. Casi todas las víctimas de hostigamiento electrónico son también víctimas de acoso grupal. No estoy segura de hasta qué punto es cierto lo contrario. He hablado con muchas víctimas de ambos tipos de acoso.

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre el control externo de la mente humana.

¿Qué es la voz dirigida al cráneo?

Hemos traducido al español el siguiente texto, cuya versión original en inglés (publicada el 24/06/2010) se puede leer aquí:

http://targetedindividualscanada.com/2010/06/24/article-what-is-voice-to-skull/

ELEANOR WHITE: ¿QUÉ ES LA VOZ DIRIGIDA AL CRÁNEO?

El tipo de control mental “psicoelectrónico” que voy a analizar en este artículo es el hostigamiento encubierto, de día y de noche, de ciudadanos inocentes que viven en sus hogares y en sus comunidades, y que actualmente tiene un alcance mundial. Este hostigamiento comprende agresiones electrónicas a la mente y al cuerpo, escenas de acoso en la calle, la destrucción de la familia y de otras relaciones, y la destrucción de la vida profesional.

Dentro del ámbito del control mental “psicoelectrónico” existe un tipo de agresión especialmente invasivo: la “voz dirigida al cráneo” (en inglés, voice to skull), que consiste en la transmisión de la voz, o de cualquier otro sonido audible o subliminal, directamente al sentido del oído de la víctima de control mental. A veces se lleva a cabo las 24 horas del día y puede ser una de las formas de tortura más severas. La tecnología de la voz dirigida al cráneo también se conoce como “telepatía sintética”.

Actualmente no se conoce ningún escudo electromagnético que pueda detener la voz dirigida al cráneo, lo cual prueba lo avanzada que está la tecnología secreta del control mental.

Hay que saber que al menos una técnica de transmisión de voces al cráneo, que utiliza pulsaciones de microondas como las de los radares, no es del todo nueva. Durante la Segunda Guerra Mundial, unos investigadores que trabajaban en el campo de las antenas de radar electrificadas se dieron cuenta de que oían un zumbido que parecía provenir del interior de sus cráneos. Lo que causaba el zumbido era la sucesión de pulsaciones muy cortas de microondas, cada una de las cuales producía un chasquido.

A comienzos de la década de 1970, el doctor Joseph Sharp, del Instituto de Investigación Militar Walter Reed, utilizó una computadora para controlar un transmisor de radar de modo que cada vez que una onda de la voz humana cambiaba de un pico a un valle, el transmisor emitía una pulsación que a su vez provocaba un chasquido que podía oír la persona con la que se estaba experimentando. Como estos chasquidos coincidían con la forma de la onda de la voz humana, lo que el sujeto oía era una voz, en vez de una cadena de chasquidos. Esto no se ha investigado, al menos públicamente, debido a los posibles riesgos que podrían entrañar las señales de microondas dirigidas al cráneo de una persona, pero es cierto que funciona.

En realidad, un transmisor de radioaficionado convenientemente modificado, que funcione en la frecuencia de 420 a 450 megahercios o en la frecuencia de 1,3 gigahercios y que tenga una antena extremadamente direccional puede transmitir señales de voz dirigidas al cráneo a un precio menor que el de un automóvil.

Además de servir para volver loca a una persona objetivo, la voz dirigida al cráneo puede provocar daños mucho más graves a dicha persona si en lugar de una voz audible lo que se transmite es uno o varios tipos de voz subliminal. Si la voz subliminal es la de un hipnotizador, y es dirigida a la cama de la persona objetivo, la voz en el cráneo puede usarse para programar al individuo a lo largo del tiempo y de manera indetectable. Como el nivel de energía requerido resulta bastante modesto (algo así como el rendimiento de una lámpara corriente de infrarrojos), la persona que está siendo programada no tiene ni idea de lo que le está sucediendo.

Una persona que sea muy sensible a la hipnosis (y alrededor de una de cada cinco personas lo es) puede ser sometida a un infierno simplemente por medio de la voz dirigida al cráneo de manera subliminal.

Las víctimas de control mental psicoelectrónico suelen decir que padecen un “zumbido en los oídos” de manera muy frecuente o continua, lo cual también es un síntoma de la técnica “Lowery” de conversión en voz subliminal; dicha técnica está descrita en la patente de EE.UU. 5.159.703, y un transformador de este tipo puede ser construido fácilmente por cualquiera que tenga una aptitud aceptable para el montaje de aparatos electrónicos. Fuente: the7thfire.com

Efectos de la tecnología de hostigamiento por radiación (V2K, voice-to-skull, voz dirigida al cráneo o voces en el cráneo)

Los perpetradores o acosadores disponen de una tecnología que en pocas palabras les permite hacer lo siguiente:

– Pueden emitir un sonido tan tenue que la persona objetivo lo interpreta como si se tratara de su propio pensamiento. Como se trata de un sonido muy tenue, solo pueden ser manipuladas aquellas cosas que la persona conoce. Dicho de otra manera más sencilla: no le van a enseñar a hablar en chino. Por ejemplo, si una persona pronuncia una frase muy lentamente y muy cerca de mi oreja, solo entenderé lo que me ha dicho si ya lo sé o si lo sé en parte; de lo contrario mi interpretación de lo que se está diciendo será diferente de lo que en realidad se ha dicho.
– Los acosadores utilizan otros métodos para hacer que una persona piense demasiado en cosas que le eran desconocidas, como por ejemplo las noticias de un programa informativo que el objetivo está escuchando o incluso haciendo que otras personas digan algo parecido a aquello en lo que los acosadores quieren que el objetivo centre sus pensamientos. Las sensaciones relacionadas con esto aparecen en la siguiente lista (voz).
– Pueden hacer que vibren ciertos músculos. Las sensaciones relacionadas con esto se mencionan más abajo (músculos).
– Ciertas partes del sistema nervioso reaccionan a sus ataques. Las sensaciones asociadas se mencionan más abajo (sistema nervioso).
– Pueden provocar subidas de tensión eléctrica (pulsaciones electromagnéticas).
– Pueden provocar irritación de garganta, formación de mucosidades (músculos).
– Pueden provocar salivación excesiva (músculos).
– Pueden provocar hiperventilación, falta repentina de aliento (músculos).
– Pueden provocar dolores en distintas partes del cuerpo, particularmente dolor de espalda (músculos).
– Pueden provocar tinnitus (músculos o sistema nervioso).
– Pueden hacer que los oídos se taponen, como cuando nos elevamos en un avión o en un ascensor (músculos).
– Si la persona objetivo presenta una infección o un corte ya existentes, pueden hacer que el dolor aumente (músculos o sistema nervioso).
– Pueden provocar náuseas y dolores de cabeza (sistema nervioso).
– Pueden escuchar los pensamientos de la persona objetivo. Sí, son capaces de hacerlo. De eso es de lo que se quejan las víctimas con frecuencia en las primeras fases de la manipulación: de que alguien sabe en qué están pensando, o de que las están observando continuamente. Sin embargo, no todo eso es verdad, ya que algunos de esos pensamientos son manipulados por los acosadores (sistema nervioso).
– Pueden manipular los pensamientos de una persona, introduciendo determinadas palabras cuando la persona está pensando (voz).

– Pueden manipular las emociones de una persona provocándole irritación, induciéndole un estado de ansiedad o incluso provocándole el llanto o la risa (sistema nervioso).

– Pueden hacer que un sonido se repita una y otra vez. Por ejemplo, si un buscapersonas emite normalmente un solo pitido, entonces hacen que la persona crea que el aparato está pitando, cuando en realidad no es así (voz).
– Pueden provocar subidas de tensión, como el apagón que hubo hace poco en Nueva York (pulsaciones electromagnéticas).
– Pueden provocar pequeñas averías en aparatos electrónicos, por ejemplo haciendo que titilen, y en algunos casos incluso dejarlos inservibles (pulsaciones electromagnéticas).
– Cualquier máquina que funcione con sensores puede ser objeto de sus ataques. Pueden hacer que un sensor de luz se active de noche, haciendo que la luz se apague (pulsaciones electromagnéticas).
– Pueden manipular los termostatos de manera que el aparato acondicionador de aire se encienda, o que el frigorífico funcione mal, o que el automóvil se caliente demasiado. Sí, son capaces de hacer todo eso (pulsaciones electromagnéticas).
Fuente: Voicetoskull.com

Artículo traducido por Conrad R.

Nota: A través de este enlace se accede a una serie de artículos que versan sobre el control externo de la mente humana.