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Un clima mecánico

El documental francés Un clima mecánico (Clockwork Climate, 2015), de Pierre Oscar Lévy y Benjamin Landsberger, fue emitido por La 2, el segundo canal de Televisión Española, el 5 de junio de 2018 a las doce menos veinte de la noche, dentro del espacio “Documentos TV”.
Una historia de la manipulación del clima y del uso del clima como arma en la que se da por verdadera la teoría oficial del cambio climático y se define la geoingeniería como una solución a este problema que podría llevarse a cabo en el futuro (ocultando que el tiempo está siendo sistemáticamente manipulado en la actualidad por medio de aviones que sueltan estelas venenosas que destruyen las nubes y provocan un aumento de las temperaturas, es decir, el “calentamiento”; en el documental no se ve ni una imagen de una estela).

“La guerra en casa”, en La 2

 
 

La comedia de situación titulada La guerra en casa (The war at home), importada de Estados Unidos por la segunda cadena de Televisión Española, ha traspasado límites a los que no llegaron otras series del mismo género. 

En el episodio emitido el lunes 4 de agosto de 2008 a las 21.30 horas, el padre busca la bolsa de hierba por el dormitorio. Su esposa le pregunta si ha vuelto a fumar y le recrimina que fume a escondidas y sin compartir el material con ella, a lo que el otro responde que cuando ella está colocada, habla demasiado. “Los padres que consumen drogas tienen hijos que consumen drogas: no tengáis hijos”, suelta el cabeza de familia dirigiéndose a la cámara. Más tarde, en la misma emisión, el padre acusa a su hija adolescente de haberle robado la marihuana que guardaba en un cajón y la hija le pregunta que qué hacía esa hierba en su cajón. El padre le miente diciéndole que es para la abuela, que está enferma, con tan mala suerte que el hijo menor se entera y se lanza a la calle a comprar maríapara llevársela a su abuela. Mientras, el hijo de en medio le roba la droga a su hermana mayor (que sí se la había sustraído al padre); cuando la madre termina descubriéndola, huele la bolsa extasiada. Al día siguiente, la madre está muy contenta y el padre la acusa: “Has encontrado mi marihuana”. La otra sale corriendo: “¡Nuestra marihuana!”. Pero al final deciden tirarla porque “colocarse a ciertas edades resulta patético”. No obstante, en la escena siguiente, la abuela y una amiga de su edad aparecen colocadas, riendo a carcajadas y celebrando la ocurrencia de su nieto. La abuela se pone a bailar con mucha marcha y el público ríe y la aplaude (todo el episodio está sembrado de risas enlatadas).

Aunque en ningún momento se ven ni los canutos ni la hierba (sólo la bolsa que la contiene), se da a entender que un matrimonio de clase media, con una casa grande típicamente americana (o de serie americana) puede fumar de vez en cuando sin que ello tenga consecuencias graves. Su hija también lo hace a escondidas y no pasa nada. Al igual que en otras producciones que tratan este asunto, los únicos efectos perjudiciales que se mencionan son la posibilidad de que el cannabis pueda llevar a consumir drogas más duras y los fallos de memoria (el padre evoca la noche en la que, al regresar a casa, se dio cuenta de que había olvidado a su esposa en el concierto al que habían asistido juntos).

A estos padres modernos también les priva el alcohol: los dos aparecen borrachos delante de la hija mayor y de su amiga (25 de agosto de 2008), con lo que consiguen que su primogénita se avergüence de ellos. Los padres de la amiga, de una mentalidad a lo que se ve más retrógrada, les reprochan su actitud.

Más adelante (14 de septiembre de 2009 a las 20 horas), el papá vuelve a dar muestras de ser un hombre con experiencia cuando su mujer le pregunta si él conoce algunos aspectos del proceso de fabricación del vino y él le responde: “No, pero sé que hacen falta un papelillo y un filtro para hacer un canuto”.

Obviamente, la realidad de muchas de las familias en las que los adultos consumen drogas no mueve a risa, y menos a los niños que conviven con ellos (se habla muy poco del maltrato infantil), por mucho que a través de las series de televisión y de las películas se nos quiera convencer de que el colocón ocasional y la buena crianza de los hijos son compatibles. Tampoco tienen gracia los cambios comportamentales que acarrea el consumo de drogas en los adolescentes. En la guerra en casa de verdad, lo que se oye de fondo no son risas precisamente.

Una serie emitida por Televisión Española

La serie norteamericana A dos metros bajo tierra (Six feet under), emitida por la segunda cadena de Televisión Española los sábados de 2005 y de 2006 a las diez de la noche, es sin lugar a dudas la que más apología ha hecho de la marihuana y de otras drogas: a ellas recurren con regularidad los miembros de la familia propietaria de una funeraria, histéricos que discuten a voces por cualquier nimiedad. Hacia el final del capítulo emitido el sábado 8 de octubre de 2005, el mayor de los hermanos está en una fiesta con unos amigos y fuma a través de un vaporizador; discute con su novia y más tarde le pide perdón por su agresividad, justificándola porque estaba “colocado”. En la emisión del sábado 15 de octubre de 2005, una mujer adicta a un medicamento tranquilizante es atendida en pleno mono por su hermana y una amiga, dos señoras mayores que empiezan a consumirlo también; las dos señoras se olvidan de la enferma, que se ha quedado dando gritos atada a la cama, y se emborrachan juntas en el jardín de la casa. En el episodio del sábado 12 de noviembre de 2005, uno de los protagonistas le sugiere al otro: “Coloquémonos”, y se fuman un canuto, hábito se ve como algo normal e inofensivo; más tarde, otro personaje comenta que él también se ha fumado otro. En la entrega del sábado 19 de noviembre de 2005, más de lo mismo: “Estamos fumando marihuana para el cáncer de mi marido. Es fantástica”. La señora, que es psicóloga y va bien vestida, pasa el porro a su interlocutor; entonces el amigo de este entra y le acusa: “Estás fumando hierba”, a lo que el otro responde: “¿Quieres una calada?”. El sábado 10 de diciembre de 2005, vemos cómo la hermana menor de la familia, estudiante de Bellas Artes, asiste a una fiesta, y nada más entrar, aspira humo a través de un tubo para colocarse. “Ya estoy mejor”, afirma, mientras los chicos del fondo fuman porros. En otra escena, la ex novia del hermano mayor charla con su nuevo amante, quien le pide su opinión sobre la posibilidad de fumar marihuana para mejorar sus relaciones sexuales, y ella confiesa: “No, ya he fumado demasiada hierba”. En el angustioso capítulo del sábado 17 de diciembre de 2005, un toxicómano secuestra a uno de los protagonistas y le obliga a fumar crack; se muestra con detalle cómo lo aspiran utilizando un tubo y papel de plata, y el único efecto desagradable es que al secuestrado se le descompone el vientre. Pero este suceso no provoca en los protagonistas ningún rechazo hacia las drogas, que normalmente no les causan daño alguno; ellos son gente integrada en la sociedad, y el espectador se lleva la impresión de que se está perdiendo algo si no fuma marihuana, que prácticamente se fuma en todos los episodios. Así, el amigo invita al protagonista: “¿Un canuto?”, y el otro acepta: “Sí, claro”; más tarde, al despedirse: “Te dejo un porrito, te vendrá bien” (sábado 7 de enero de 2006). Brenda, psicóloga, tiene problemas de pareja y va a casa de un amigo a fumar a través de una pipa de agua. “Vengo por material. ¿Qué me recomiendas?” “Galletas, hierba fresca que no huele mucho…” Más tarde, la hermana menor de la familia entra en su cuarto y lo primero que hace es encender una pipa: por la cara de placer que pone cuando aspira podemos deducir lo que ha fumado. Entonces descubre que su amigo está tirado en el suelo junto a la cama. “Creo que ayer me pasé con la ketamina”. Ella sigue fumando y le confiesa: “Soy mucho más feliz cuando estoy colocada” (sábado 14 de enero de 2006). La chica vuelve a fumar con pipa en el capítulo siguiente (sábado 21 de enero de 2006), y además una amiga le regala una bolsita de cocaína por su cumpleaños. En 2007, La 2 pasó a emitir A dos metros bajo tierra a altas horas de la noche: en el episodio del 2 de mayo, a las doce y media, Brenda fuma un canuto y bebe mientras narra sus problemas; en el de la madrugada del 16 al 17 de julio, la hermana menor, tras hacer el amor, enciende el extremo de un tubo por el que aspira el humo de la hierba; le pasa a su amigo el artilugio y él también le da una calada. “¿A que está buena?”