El envenenamiento también es una forma de violencia

¿Es normal que haya tantísima gente enferma de cáncer? ¿Es normal que haya tantas personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer? ¿Es normal que haya tantos niños con enfermedades raras? ¿Es normal que cada vez más personas padezcan problemas respiratorios?

Publicamos a continuación la traducción de un artículo cuya versión original, en inglés, puede leerse en las siguientes páginas web:

http://www.wisconsinchristiannews.com/view.php?sid=3683

http://www.geoengineeringwatch.org/chemtrails-pose-serious-and-increasing-health-risks-to-u-s-citizens/

http://aircrap.org/chemtrails-pose-serious-increasing-health-risks-citizens/334077/

Como el artículo de Troy Phillipson nos ha parecido muy interesante y no hemos encontrado publicada su traducción al español, la hemos hecho nosotros mismos:

Las estelas químicas representan serios problemas, y cada vez mayores, para la salud de los ciudadanos de Estados Unidos.

Escrito por Troy Phillipson, del Centro de bienestar para una vida plena (Abundant Life Wellness Center), Milwaukee, Wisconsin, EE.UU.

Lunes 27 de febrero de 2012

¿En qué momento una teoría de la conspiración deja de ser una teoría? Cuando es la verdad. ¿Ha mirado usted alguna vez al cielo y se ha preguntado por qué las llamadas estelas de condensación (o contrails) de los aviones de reacción son tan diferentes de las que veíamos cuando éramos niños? Seguro que se ha preguntado qué contienen esas sospechosas rayas que parecen nubes y que atraviesan el cielo.

¿Y si yo le dijese que usted y su familia están siendo fumigados con frecuencia con aerosoles tóxicos? Se trata de la geoingeniería de aerosoles estratosféricos (Stratospheric Aerosol Geo-Engineering o SAG), más conocida como fumigación de estelas químicas o chemtrails.

Los meteorólogos locales también nos han contado que se trata de las estelas de vapor de agua normales que los aviones dejan tras de sí. Brevemente, la diferencia es la siguiente: Cuando un avión con motor de reacción vuela a cierta altitud, a veces se forma una estela visible de vapor de agua detrás de la aeronave (de ahí el nombre de estela de condensación o contrails); este fenómeno es normal y normalmente la estela se disipa al cabo de unos segundos. Pero lo que se observa tras un avión SAG es por completo diferente. Solo tenemos que mirar hacia arriba en un día despejado y soleado y observar. Entonces vemos las gruesas líneas blancas que persisten durante varias horas. La capa superior de la atmósfera es fumigada realmente adrede, a menudo formando una especie de cuadrícula (para que la cobertura sea mejor), y estas estelas nos dan la impresión de ser nubes (chemtrails).

Parece ser que este atentado biológico tiene lugar sobre todo los días muy despejados y soleados por la mañana temprano, y las partículas que componen dichas estelas caen al suelo discretamente, sin que nos demos cuenta, penetrando en la tierra, en el agua y en nuestros aparatos respiratorios.

Científicos acreditados han analizado diligentemente nuestro suelo y los resultados son escandalosos: los niveles hallados de aluminio, bario y otros elementos son miles de veces más altos que los niveles que se consideran normales. Estos altos niveles conducen a niveles de pH muy irregulares o muy ácidos en el suelo, lo que puede resultar letal para los ecosistemas. Estudios científicos revisados han llegado a la conclusión de que el aluminio hallado en grandes cantidades en el agua de lluvia por todo el mundo es extremadamente perjudicial para nuestra flora y para los ecosistemas.

Estoy seguro de que a estas alturas usted se estará preguntando cómo afecta esto a los habitantes del ecosistema, es decir, a nosotros. Como naturópata, continuamente trato de informar a mis pacientes sobre los posibles riesgos para la salud a los que actualmente nos enfrentamos a raíz de estos ataques intencionados contra nuestro medio ambiente. Como algo rutinario le pregunto a la gente “¿qué tal estás hoy de tu neblina cerebral?”. Al parecer, nuestros cerebros están siendo atacados constantemente, y no solo por los campos electromagnéticos de nuestros electrodomésticos. Uno de los principales síntomas que estamos viendo es la “niebla cerebral” (brain fog) o confusión mental. Se nos dice que es algo que forma parte del envejecimiento. Pues bien, yo le digo a usted, lector, que esto no es normal. Bromeamos sobre ello, pero ¿deberíamos bromear? Yo creo que ya es hora de enfadarse. Si el hecho de ser fumigados con aluminio, sustancia que es perjudicial para nuestro cerebro, no hace que nos enfademos, entonces, ¿por qué otro motivo nos tendríamos que enfadar?

De una manera rutinaria hago analizar muestras de cabello y compruebo que los niveles de aluminio siguen creciendo a un ritmo muy alarmante. Ejemplos del impacto negativo que el aluminio tiene en nuestra salud son los siguientes: alteración del sistema nervioso, insuficiencia renal, pérdida de memoria, falta de coordinación, confusión y desorientación. El aluminio también afecta negativamente a la digestión porque reduce la actividad intestinal. Una de las dolencias más comunes de hoy en día son los problemas digestivos. Para usted puede tratarse de gases o de vientre hinchado; para otra persona puede ser estreñimiento. Estos son solo un par de ejemplos de síntomas que podrían estar relacionados, al menos en parte, con niveles elevados de aluminio en el organismo.

Otros problemas posiblemente asociados a la toxicidad del aluminio son los dolores de cabeza, los cólicos, la sequedad de la piel y de las mucosas, la propensión a los resfriados, los dolores de cabeza que se alivian con la comida, los ardores de estómago y la aversión a comer carne. Otros síntomas pueden ser graves, como los problemas de parálisis muscular, la pérdida de memoria y la confusión mental.

Otras fuentes de aluminio que podemos evitar con más facilidad son las bebidas en latas de aluminio, la comida cocinada en utensilios de aluminio, los antiácidos que contienen aluminio, los antitranspirantes, el agua potable municipal, la levadura en polvo, el queso fundido y la harina blanqueada.

Actualmente nacen muchos niños con tasas elevadas de aluminio que pasan de la madre al feto a través de la placenta. Esto puede explicar el aumento de los problemas respiratorios que estamos viendo en nuestros jóvenes. El índice de mortalidad por problemas respiratorios ha subido del octavo puesto al tercero en la lista en solo cinco años. También parece existir una conexión directa con el aumento de trastornos neurológicos en la infancia, como el trastorno de déficit de atención o hiperactividad, el autismo, los trastornos del comportamiento y las deficiencias de aprendizaje.

Cuando pensamos en el aluminio, naturalmente pensamos en la enfermedad de Alzheimer. El alzhéimer y otras enfermedades que se le asocian han aumentado en todo el mundo a una velocidad astronómica desde el comienzo de las presuntas fumigaciones. Mientras que la demencia se asocia con frecuencia con el envejeciemiento, yo creo que en realidad está relacionada con la acumulación de cantidades cada vez mayores de venenos, entre ellos el aluminio, unido a nuestra incapacidad para desintoxicarnos de estos venenos. Recientemente a una niña de nueve años le han diagnosticado demencia, lo cual demuestra que la edad no es el único factor de esta temible enfermedad.

La siguiente cuestión parece ser siempre la misma: “Vale, de acuerdo, ¿y qué podemos hacer?”. Aquí tiene usted cuatro propuestas para entrar en acción:

1) Infórmese. Quítese los cascos del iPod y comprométase en la batalla.

2) Haga analizar el contenido de aluminio del agua estancada y del agua de lluvia.

3) Transmita la información a todos sus conocidos, incluyendo a sus representantes políticos.

4) Organice un grupo de observación local. Implíquese legal y políticamente.

Traducido por Conrad R.

Artículo en PDF:        Phillipson

Nota: Este enlace conduce a una lista de artículos que versan sobre la manipulación del clima y sus efectos sobre la biosfera y los seres vivos.

Última actualización: mayo de 2017.

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